Capítulo 82
Cuando Kate abrió los ojos, se dio cuenta de que se había despertado porque tenía frío. Estaba hecha un ovillo bajo la única sábana que la tapaba y temblaba suavemente…
Perdió su mirada en la ventana, el sol había salido hacía horas, pero a ella no le importaba… se sentó y abrazó sus rodillas ponderando la idea de levantarse y sumergirse en algún sweater… ¿dónde rayos había ido Rick?
Se mordió el labio con fastidio y cuando juntaba fuerzas para moverse, vio que la puerta se abría…
Rick, sonriente, entró con una bandeja en la mano, café humeante, panecillos y una rosa… iba enfundado en un traje deportivo y Kate se asombró de que estuviese vestido…
-Hey…- le dijo- planeaba despertarte con caricias…
-Hubiera seguido durmiendo… pero tenía frío… ¿por qué estás vestido?- le preguntó y él sonrió.
-Puedo quitarme la ropa cuando quieras, señora Castle… salí de compras…- dijo y levantó orgulloso una caja de 12 condones ultra resistentes…
-¿No serán muchos?- dijo y sonrió.
-No lo sé… tenemos todo el día para comprobarlo… y toda la noche…- dijo él y alzó las cejas.
-¿Hablaste con Alexis?
-Llegarán mañana al mediodía…
-Dios… como extraño a esos pequeños…- dijo Kate y se mordió el labio.
Rick dejó la bandeja a un costado y se arrodilló en la cama.
-Prometo hacer que la espera no sea tan aburrida…- le dijo con tono seductor y la escuchó reír.
-Ya lo creo… ¿qué pasa contigo?- le preguntó cuando él la tomó en sus brazos y deslizó sus dedos, acariciando su pecho, aprovechando que tenía vía libre para hacerlo…
-Fueron muchos días de extrañarte, de sufrir por ti… de pensar en ti y en las ganas que tenía de tenerte en mis brazos… supongo que intento recuperar el tiempo perdido…
-¿Por qué no… vas abriendo la caja?- le dijo ella mientras mordisqueaba uno de los panecillos, algo ansiosa…
-¿Qué tal si…?- le preguntó él mientras abría la caja con rapidez y luego se quitaba la remera y los pantalones en tiempo record- ¿Qué te parece si también me quito la ropa?
-Me parece…- dijo ella y alzó la ceja cuando vio que él estaba totalmente listo para ella- me parece que hay alguien que no está pudiendo controlarse…- dijo y lo llamó con su dedo índice.
Rick se reunió con ella y la besó húmedamente. Se colocó sobre ella y jadeó con intensidad cuando sintió su mano acariciándolo, ofreciéndole un poco más de caricias, para que su estimulación fuera total…
Kate esperó a que él se colocara el preservativo y echó la cabeza hacia atrás cuando lo sintió profundamente en ella, sin pedir permiso…
Rick la miró de cerca, besó sus labios y se mantuvo estático durante un rato que a ella le pareció una eternidad.
Kate flexionó sus rodillas y las colocó rodeando su cadera. Sus talones rozaron los glúteos de él y Rick comenzó a moverse.
Un suspiro lo hizo detenerse luego de un momento. Rick la miró a los ojos, ella sonrió y él continuó.
-Creo que nunca me cansaré de mirarte… de adorarte… no existe otra mujer en el mundo que me haga sentir lo que tú… Kate…- le dijo.
-Me pasa lo mismo…- dijo ella y atrajo su cara a la de él para besarlo húmedamente…
Los jadeos y suspiros de ambos se mezclaron en ese casi mediodía y cuando, ya habiendo entrado en calor, se abrazaron bajo las sábanas, satisfechos, él le alcanzó la taza de café y ella cerró los ojos con placidez al probarlo…
Rick la miró con ternura y mordisqueó uno de los panecillos.
-¿No tomas?- le preguntó ella, sus ojos en los de él.
-Ya tomé… más temprano… te lo traje para ti…
-¿Quieres un poco?- dijo y sonrió cuando él tomó un sorbo y la miró de cerca.
-¿Qué?- le dijo él.
-Nada… estoy feliz… espero que esto sea realmente definitivo…
-Yo también… escucha, Kate… yo podría ponerte de excusa los niños, decirte que debemos esforzarnos por ellos… pero la verdad es que yo quiero estar contigo… que quiero vivir toda la vida junto a ti y si fuera posible, cuando ambos seamos muy viejitos y nuestra vida tenga que terminar, podamos también compartir más allá… si es que hay algo…
Kate sonrió y sus ojos se llenaron de lágrimas… asintió y lo abrazó. Se mantuvieron así, cerca, abrazados y en silencio durante algún rato.
Un rato más tarde, cuando ambos juntaban fuerzas para levantarse y almorzar, aunque la hora había pasado un poco, Rick vio que algunas nubes se habían acumulado alrededor del sol y que inevitablemente, además del feo día, se estaba poniendo ventoso…
-Qué lástima… había planeado hacer una barbacoa al lado de la piscina… pero si llueve…
-Bueno, miremos el lado positivo… hay un montón de cosas que se pueden hacer si uno tiene que quedarse inevitablemente dentro de la casa…- dijo y alzó las cejas.
-¿Quién está desesperada ahora, capitana Beckett?- dijo él feliz.
-Solo era una sugerencia…
-¿Puedes creer que…?- dijo y levantó la sábana para cerciorarse de que su excitación se estaba sintiendo renovada…
-¿Qué tengas ganas de volver a hacer el amor?- dijo ella divertida.
-¿Tú no?
-Yo siempre estoy dispuesta… cuando no estoy enojada, por supuesto…
-Es cierto…- dijo él y estiró su mano para que ella se colocara sobre él.
Kate tomó un preservativo y luego de un poco de jugueteo y estímulo se lo colocó y descendió sobre él…
Rick la observó moverse lentamente al principio, sus ojos en los de él, el movimiento de su pecho suave…
Se preguntó qué tenía esa mujer que lo había cautivado tanto… porque él había tenido muchas fantasías cuando lo que ellos tenían era solo eso… pero incluso luego de haber pasado años… la pasión, la entrega y sobre todo el deseo, seguía intacto… ¿y él había posado los ojos en otra mujer? Tenía que haber estado loco…
Los movimientos de Kate se hicieron más profundos y lentos y él terminó enloqueciendo y tomándola de la cadera mientras hundía su cara en el pecho de ella, buscando desesperadamente el clímax…
Kate no quiso esperar mucho una vez que ambos estuvieron satisfechos. Se levantó y se duchó… luego comenzó a preparar algo de comer…
-¿Hice algo malo?- preguntó él luego de un rato, apareciendo con su bata de toalla anudada a la cintura, su cabello algo húmedo.
-No, para nada… solo tenía algo de hambre… y una sensación de languidez en el estómago… hacer el amor es genial, pero alguna vez hay que comer…- dijo y mordisqueó un pedazo de queso que cortaba para una ensalada…
Se pasaron todo el día de la cocina a la cama, de la cama a la sala y luego otra vez a la cama…
Luego de cenar, tomaron un baño de burbujas en el jacuzzi y a pesar de las caricias, se tomaron un descanso del sexo…
Luego de una copa de vino, sentados en el sillón, abrazados , se fueron a dormir y él la tomó en sus brazos, feliz…
-¿De verdad no te has arrepentido?- le preguntó al oído y ella sonrió.
-No… aún no…- agregó y soltó una carcajada feliz- me lo dices como si toda la inseguridad hubiese venido de mi lado…
-No… pero digamos que yo me di cuenta de que me sentía seguro un tiempo antes…
-Sí… puede ser…- dijo ella y cerró los ojos, relajada…
-¿Puedo despertarte en mitad de la noche?- le preguntó él al oído, meloso…
-Estás empeñado en terminar esa caja, ¿verdad?- le contestó ella risueña.
-No falta tanto…- se mofó él.
-No…
-Y mañana cuando vengan los niños será muy difícil…
-Sí… lo será…- dijo ella con un suspiro y alzó las cejas- si no me despiertas tú, lo haré yo…- terminó afirmando y él la abrazó contento…
Bueno, parece que estos dos están mejor que nunca, veremos como les va cuando los revoltosos estén de vuelta. Gracias por seguir leyendo!
