-Muchas gracias señorita -dijo Plagg cuando había acabado su queso poniéndose frente a Marinette - soy Plagg, el kwami de Adrien.
-Encantada, soy Marinette -dice ella.
-Lo sé, Adrien se pasa toda la tarde hablando de t- interrumpo a Plagg.
-Cállate - le digo, entonces la kwami de Marinette vuela hacia Plagg quedando frente a él.
-Hola Plagg -le saluda tímida.
-¡Tikki! -exclama Plagg abrazándola.
Miro a Marinette y ella me miraba a mi también. Ninguno de los dos entendíamos que estaba pasando, pero parece que Plagg y Tikki se conocen de hace tiempo...
-¿Os conocéis? - pregunta Marinette.
-¡Sí! -exclama su kwami -os explicaremos una cosa.
Marinette y yo les miramos extrañados y luego nos miramos entre nosotros. A saber que nos van a explicar ahora. Miro a Plagg y luego a Tikki. Parecen felices.
-¿Qué pasa? -pregunto.
-Tanto Plagg como yo -comienza Tikki- somos los kwamis de Ladybug y Chat Noir desde hace muchísimos años. Más de 5000, llegando desde los imperios Chinos hasta vosotros.
-Y ambos sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano -sigue Plagg- ¡Pero hasta ahora vosotros habéis sido los portadores más ciegos de la historia! -exclama -Y la gente a vuestro alrededor también.
-¿Qué quieres decir? - le pregunto.
-Desde siempre Ladybug y Chat Noir se han enamorado el uno del otro, haciendo así que la unión entre el yin y el yang fuera posible -nos explica Tikki- y normalmente tardaban un par de meses en darse cuenta de quién era su compañero.
-Pero habéis sido un caso especial. ¡Ha pasado casi un año y acabáis de descubrir quien sois! Además, por primera vez en la historia, Ladybug y Chat Noir se conocían en sus formas civiles, y estaban enamorados entre ellos pero de sus alter-ego - se rió Plagg.
-Tiene razón, siempre se han enamorado y han acabado siempre juntos -sonríe Tikki.
-¡Pero lo más impactante es vuestra ceguera! Creo que Tikki y yo nos dimos cuenta de vuestras identidades muchísimo antes - exclama Plagg.
-¿Lo sabíais? -pregunta Marinette.
-Si -asiente Tikki -. Los Kwamis podemos sentir la presencia de otros kwamis. Al principio era difícil, pero yo descubrí que Chat Noir era Adrien un mes después de que comenzarais a ser héroes.
-Yo igual -añade Plagg.
Miro a Marinette y ella también me estaba mirando a mí. Al cruzar miradas, no puedo evitar mirar hacia otro lado, al igual que ella. Vuelvo a mirarla y estaba completamente sonrojada. ¿Con que Ladybug y Chat Noir están destinados a estar juntos, eh? Eso me gusta.
-Podrías habérmelo dicho Tikki -dice ella.
-Lo siento -ríe la pequeña kwami- quería que lo descubrieras tu.
-Lo mismo te digo Plagg -suspiro.
-Tu solito podías haberlo descubierto, que seas tan ciego no es mi culpa.
-¡Plagg! -exclamo y veo como Marinette comienza a reírse.
-Sí que os lleváis bien -dice.
-Bueno, depende del día -respondo suspirando - la verdad es que es un poco exasperante convivir con él.
-Pero aún así me quieres -dijo Plagg dándose aires de grandeza.
-Eres el portador que hasta ahora mejor a soportado a Plagg -ríe Tikki acariciando la cabeza de Plagg mientras él ronroneaba.
-Creo que ya sé de dónde has sacado lo de los ronroneos -esta vez era Marinette quien se reía mirándome.
-Yo no ronroneo -respondo recalcando el no.
-Claro que no gatito, lo que tú digas -sonríe Marinette.
-¿Y a qué te refieres con que soy el portador que más ha soportado a Plagg? -pregunto mirando a Tikki.
-La mayoría de portadores le trataban muy mal y le daban el queso necesario solo para poder transformarse -me explica.
-La única que me mimaba era mi pequeña bichita -dice Plagg haciendo una expresión triste abrazando a Tikki.
-¿No que el amor era una tontería Plagg? -digo mientras le miro con intención de picarle.
-Solo el de humanos -responde sin soltar a Tikki.
-Que adorables que se ven juntos -dice Marinette riéndose.
-La verdad es que sí -asiento y me acerco a ella, cogiéndola del mentón y acercándola a mi -. Pero no más que nosotros my lady.
Tras decir eso, ella se sonrojó bastante, y yo uní mis labios a los suyos. Marinette se sorprendió, pero no tardó mucho en corresponderme, pasando sus brazos alrededor de mi cuello, mientras que yo la abrazaba por la cintura sin querer separarme de ella. Noté un roce de su lengua con mis labios, y sin poder aguantar la tentación, introduje mi lengua entre sus labios para jugar con la suya. Noté la sorpresa de ella ante aquel acto, pero no pareció molestarle ya que, al contrarío, parecía que lo estaba disfrutando.
-Seguimos aquí -escuché la voz de la kwami de Marinette y ambos nos separamos bastante sonrojados.
-Lo siento -dijo Marinette de forma tímida intentando ocultar su rostro claramente rojo.
-De verdad que el amor humano da asco -añadió Plagg - si hubiera queso aquí me habríais quitado el hambre -dice poniendo cara de asco.
-Oh, vamos Plagg, déjalos -añade Tikki -sabes que es normal.
-Si tu no les hubieras interrumpido seguirían así -responde.
-Yo... Lo siento Marinette -dije mirándola, mientras los kwamis seguían discutiendo sobre eso.
-No pasa nada -sonríe y acto seguido mira un reloj -deberías irte, es bastante tarde.
-Tienes razón -le respondo triste.
-Te acompañaré fuera -sonríe y salimos ambos a su balcón.
-Me alegra que sepas quien soy -le digo sonriendo- ahora no tengo razones para contenerme en clase -añado sonriendo de forma pícara.
Marinette se me quedó mirando fijamente unos segundos y acto seguido su rostro se volvió más rojo que el cabello de Nathaniel.
-Eso... No sé qué decirte a eso -comienza a decir y la miro fingiendo tristeza- quiero decir, es genial, no, tú eres genial, perdón, que seas genial es Chat Noir...
La miré sin decir nada bastante sorprendido.
-Yo... No sé ni que intento decir -suspira, pero antes de que comience a hablar otra vez la interrumpo besándola.
-¿Y si dices que me amas? -le digo pegando mi frente a la suya y su rostro rojo se puso aún más rojo.
-Te amo - dijo en un susurro casi inaudible.
-¿Podrías repetirlo? No te he escuchado bien - le digo acercando mi oreja a su rostro.
-Te amo -repitió. Me encanta escuchar eso salir de sus labios.
La abrazo, apretándola muy fuerte entre mis brazos.
-Yo también te amo -susurro y le doy un beso en la frente.
Me separo un poco de ella y sonrío. Miro a Plagg y me transformo en Chat Noir.
-Mañana nos vemos en clase princesa -digo besando su mano.
-Vale -sonríe y esta vez es ella la que se acerca a besarme - nos vemos mañana gatito.
Salgo de su balcón con la ayuda de mi bastón metálico yendo hacía mi casa rebosando felicidad.
*****
Lo que ninguno de los dos héroes sabía, era que ahora se avecinaba lo peor para ellos y algo que pondría a prueba su amor, y dependería de ellos superarlo o tener que separarse para siempre.
Desde debajo de la casa de Marinette ambos eran observados por alguien que sería el culpable de todo lo que viniera a partir de ahora.
