(Marinette)
El tiempo fue pasando poco a poco con normalidad, todo iba genial entre Adrien y yo, continuamos luchando contra Papillon y sus akumas sin descanso, muchos días pasamos las noches juntos, normalmente viene él como Chat Noir a mi casa y una vez aquí vuelve a ser Adrien.

Sólo hay un problema: por alguna razón, los akumas son cada vez más fuertes, y cada vez nos es más difícil pelear contra ellos. Precisamente hace unos días nuestras vidas corrieron grave peligro, y ese día descubrimos algo muy importante.

*flashback*
Estaba dando una vuelta con Adrien por el parque cuando de repente vimos como un edificio a lo lejos se hundía en el suelo. No tardamos ni un momento en transformarnos y ir al lugar. El edificio estaba completamente destrozado, con rocas gigantes en el suelo. Los bomberos y la policía no tardaron en llegar seguidos de una decena de ambulancias.

Chat y yo nos metimos en los escombros buscando supervivientes al derrumbe. Era un edificio bastante alto de 10 pisos, lo bueno es que el accidente sucedió a las 4 de la tarde, hora en la que normalmente la gente está trabajando, así que no había mucha gente dentro.

Cuando acabamos de sacar toda la gente había 23 personas en total. El problema fue que de esas 23 personas solo habían sobrevivido 7, 3 niños, 2 adolescentes y 2 adultos, gravemente heridos con probabilidades de muerte. Las causas del derrumbe no se conocían, todos concordaban en que el edificio estaba en perfecto estado.

Chat y yo nos miramos extrañados. Un derrumbe no se produce así como así, sin ninguna razón aparente.

-Demos unas vueltas a la ciudad - le dije, él asintió y comenzamos a correr sobre los tejados.

Al principio todo era normal. La gente paseaba y hacía sus compras, los niños salían de los colegios, los adultos trabajaban, todo normal. De repente llamó algo mi atención. Frente a un gran edificio había una persona parada. Llevaba unos tejanos y una chaqueta con capucha que ocultaba su pelo y, por consiguiente, su rostro, y tenía las manos en los bolsillos. Chat y yo nos acercamos poco a poco.

De repente esa persona sacó una de sus manos del bolsillo y dejó el brazo colgando. Su mano llevaba una especie de guante negro, que no era un guante. Eso se me hacía muy familiar y lo había visto varias veces. Miré a Chat. Acto seguido corrí hacía esa persona lo más rápido posible y la empujé al suelo, dejando su rostro al descubierto. No era una persona. Era un akuma. Era Copycat otra vez.

-Te hemos pillado - dije seriamente.

-Pero los destrozos ya están hechos - dijo sonriendo maléficamente.

Me empujó contra la pared y el golpe fue bastante fuerte. Intenté recomponerme del golpe lo antes posible para ayudar a Chat, quien ahora se encontraba peleando contra Copycat. Me incorporé como me fue posible y me acerqué a ellos invocando mi Lucky Charm. Hay que acabar con esto antes de que haya más heridos. Sobre mis manos cayó un espejo. Miré a mí alrededor para saber qué hacer con el espejo pero no veía nada. Ni una sola idea. Solo rondaba otra opción por mi mente y eso era muy peligroso.

Copycat logró librarse de Chat y huyó hacía una zona que estaba en obras, y estaban construyendo un nuevo hotel. Intenté buscar algo que hacer aquí pero no encontré nada.

-¿Dónde se ha metido? - preguntó Chat.

-No tengo ni idea, pero ten cuidado.

Chat y yo buscamos por todo el lugar hasta que decidimos separarnos para buscar. De repente escuché como la construcción se venía abajo sobre mi cabeza, intenté moverme, pero estaba paralizada. Veía como las vigas bajaban cada vez más rápido. Al final cuando impactaron contra el suelo logré apartarme de mi muerte justo a tiempo, pero acabé atrapada bajo los escombros, y bastante malherida.

Vi a Chat llegar a los pocos segundos del impacto y intentó apartar los escombros que habían sobre mí, pero al no ser capaz acabó utilizando el cataclismo en los escombros para que desaparecieran.

-Dios mío... -dijo mirándome bastante sorprendido.

Intenté ponerme en pie y me aguanté como pude. Me miré a mi misma. Esto nunca había pasado. Mi traje tenía algunos agujeros del impacto. Y yo estaba llena de heridas. Ahora mismo estaba dudando si el color de mi traje era por el traje o por mi propia sangre.

-Estoy bien, tranquilo. Vamos a acabar con esto rápido - dije antes de hacer por primera vez algo que pondría mi identidad en peligro si nos veía alguien: invoqué otro Lucky Charm. Sobre mis manos esta vez cayó una cuerda. Mis pendientes sonaron. Teníamos 5 minutos para acabar con Copycat.

-¿Acabas de...? - comenzó a decir Chat pero le interrumpí.

-Ahora no, luego - dije y le lancé la cuerda.

Chat cogió la cuerda al aire y tanto él como yo buscamos una zona para escondernos. Yo me escondí detrás de una gran biga que había levantada, aunque había un rastro rojo que guiaba a mi posición. Pero eso lo iba a usar como un señuelo. Usé el espejo para visualizar lo que había detrás de mi sin tener que salir de mi escondite. Y Copycat no tardó en aparecer. Se fue acercando poco a poco.

-Ya te tengo - dijo.

Miré a Chat, que se encontraba detrás de Copycat escondido y entonces le hice una pequeña señal con el movimiento del espejo. Chat salió y ató rápidamente a Copycat con la cuerda. Su anillo sonó.

-¿Donde está el akuma? - preguntó Chat sin saber que destrozar.

-Creo que tengo una pequeña idea - respondí mientras me acercaba a ambos gatos.

Una vez con ellos, cogí el anillo de Copycat y lo lanzé contra el suelo para acto seguido pisarlo. El anillo al romperse dejó salir de él... ¿Dos akumas? Me sorprendí bastante, pero no tarde en usar mi yoyo para purificarlos, y después utilicé la cuerda y el espejo para devolver todo a la normalidad.

*fin del flashback*

Aquel día después de utilizar los Lucky Charms para devolver todo a la normalidad, se arregló el edificio que se había derrumbado, mis heridas se curaron, las obras volvieron a estar como antes de llegar nosotros, y las 7 personas que habían sido heridas en el derrumbamiento también se recuperaron de sus heridas. Pero con eso descubrí que si mueren personas por culpa de un akuma no podía arreglarlo. Ese día murieron 15 parisinos por culpa de un akuma. Era la primera vez que perdíamos gente, y no podía evitar sentirme culpable. Abracé a Adrien, quien aún era Chat, y lloré por la gente que había muerto ese día.

Han pasado 3 días desde eso, y ahora mismo Adrien y yo nos dirigimos a la casa del maestro Fú para hablar con él sobre lo ocurrido y para descubrir cosas que él quería explicarnos.