Rin y Len, Palacio Amarillo, Noche anterior al ataque.
Rin había invitado a Len a cenar a sus aposentos, mientras comían ella noto cierta preocupación en su sirviente -¿Qué ocurre Len?¿Porqué no comes?- pregunto la rubia princesa con su típica sonrisa.
-Rin, tienes que huir- dijo Len preocupado –tu pueblo está inconforme, te quieren derrocar- añadió.
-¿Por qué he de huir? Soy la princesa de este reino, este país es mío- dijo ella algo preocupada.
-esto no es una revuelta Rin, es una revolución, tienes que huir- dijo el rubio neutral.
-¡No! No me quitaran mi país- dijo ella entre preocupada y molesta.
-no te harán nada, tengo todo preparado- dijo el antes de retirarse, al salir de la habitación cerró la puerta y tomo cara de confianza -¿quieren a la princesa? Tendrán a la princesa- dijo sonriendo.
Rin y Len, Palacio Amarillo, Día del ataque.
Rin estaba en su habitación cuando Len entro sin tocar y cerró la puerta con llave, después cerro las cortinas translucidas de su habitación, se soltó el pelo y empezó a desvestirse frente a ella.
-Len ¿Qué rayos estás haciendo?- pregunto ella entre confundida y molesta mientras Len pone su ropa en la cama, tomo un corsé y se lo puso ajustado –Len ¿Qué rayos tramas?- volvió a preguntar.
-no dejare que te hagan daño- dijo mientras sacaba uno de los vestidos de ella, lo ponía en la cama y después se ponía un corsé por sí mismo –están atacando el castillo, ya han muerto como unos 100 hombres defendiéndote- dijo mientras se ponía el vestido –Rin, ponte mi ropa ¡ya no hay tiempo!- añadió.
Ella hizo caso a todo cuanto el dijo, inclusive le ayudo a ponerse el vestido y a maquillarlo, el, la peino como él para que no hubiese cambio aparente.
–Len ¿Por qué dijiste que no dejarías que nadie me haga daño?- pregunto ella.
–porque apenas logren penetrar el castillo van a arrestarte y no quiero verte en prisión- dijo el –además, ven, ven conmigo- dijo mientras le tomaba la mano para ponerse frente a un espejo –míranos Rin, tu y yo somos gemelos, me vestí así para distraerlos, tu escapa, hay un barco que sale hoy o mañana en el muelle, hay un joven de pelo morado de nombre Gakupo, dile que eres yo y te llevara lejos, ahora vete Rin, vete y no mires atrás, llévate a Josephine yo estaré bien, no llores- añadió.
Ella escapo encapuchada, todos los que la veían creyeron ver a Len que huía dejando a su princesa adorada, Len abrió la puerta y espero pacientemente a que vinieran por él, cuando de repente aparecieron dos guardias con una espadachín que tanto Rin como Len conocían, esta tenía una armadura roja, cabellera corta, de ojos cafés cual madera barnizada al igual que su cabello, este al verla hizo cara de confianza copiando a la perfección el semblante de Rin al mirarla de frente.
-creí que no llegarías Meiko- dijo imitando a Rin a la perfección.
-¿Acaso me esperabas bruja con corona?- le pregunto la espadachín mirándole con resentimiento.
-¡Claro que te esperaba! Pueblerina inmunda que ahora se las da de caballero- respondió sonriendo retadoramente.
-¡Llévensela!- les dijo la castaña espadachín a los guardias que la llevaban al calabozo, Len al ser escoltado sonreía igual que solía hacerlo ella, pues sabía que Meiko había aprendido al gemelo equivocado y que su princesa se había fugado desde antes que ella llegara
