Rin, Reino Azul, 3 años después de la ejecución.
Rin estaba sola, pues cada aniversario de la muerte de Len se aislaba en ese terreno, pues al lado de la casa ella mando hacer una tumba para Len y cada día al salir de la casa y ver la lapida con su nombre le recordaba que si bien no estaba ella adentro, si estaba muerta espiritualmente. Ese día, ella se soltó el pelo, pues era el único día en que ella volvía a ser ella misma pues el resto del año ella era Len "El sirviente de la malvada".
Ella se sentó en la banca que había hecho y puso junto a la tumba, solo la contemplaba mientras recordaba con lagrimas en sus ojos aquella trágica tarde en la que vio como aquel muchacho que fue su hermano y a la vez su sirviente pagaba con su sangre la deuda de ella, sin embargo, se puso en pie frente a la tumba y empezó a cantar con la voz de el.
Mi querida princesa siempre estaré aquí
tu sirviente fiel yo Soy Hermanos de corazón,
vine al mundo para darte toda
Protección mi vida por ti daré el tirano seré yo.
Tú y yo nacimos juntos bajo el celo azul,
las campanas Se alegraron al vernos nacer
y nuestra familia fue lo que Nos separo,
el futuro de los dos la codicia dividió
Cuantas cosas nuestro destino nos dará,
toda nuestra vida Siempre lamentare
Hasta el fin del mundo mi alma te cuidara
Y el verte feliz siempre deseare
Mi querida princesa siempre estaré aquí
tu sirviente fiel yo Soy Hermanos de corazón,
vine al mundo para darte toda Protección
mi vida por ti daré el tirano seré yo.
Cuando realice un viaje en otro país,
una linda niña Capturo mi atención,
era su sonrisa lo que a mi me agrado
A primera vista, ella me enamoro
Pero tus deseos me diste a ordenar…
A esa niña no querías ver jamás,
yo lo cumpliré y así Tú descansaras…
ahora comprendo porque me siento tan mal
Mi querida princesa siempre estaré aquí
El destino de los dos por lealtad y por amor,
La merienda de hoy Es un flan con mucho amor
Tu sonrisa real volvió Mi vida por fin brillo.
Algún día este país justicia tomará
Y el enfado de la gente no evitara,
Si ya no hay remedio a lo que el destino traerá
No debes preocupar la culpa mía será,
Apresúrate, mi ropa te quedar,
Tienes que escapar y ya no mirar atrás
Todo estará bien tú y yo somos similar
Nada me pasara ya no debes de llorar.
Mí querida princesa tomare tu lugar,
El destino decidió No debemos continuar,
Si tú fuiste malvada problemas no habrá
Tu sangre en mi estará el tirano morirá.
Hace mucho tiempo en algún lugar
Existía un reino de una amarga Humanidad,
En esa tierra solo podía gobernar
La querida Y hermosa alma de mi hermana,
Aunque el mundo valla en contra de los dos,
Contigo a mi lado siempre caminare,
Nunca olvides que siempre yo te cuidare,
y verte sonreír Siempre deseare.
Mi querida princesa siempre estaré aquí
Tu sirviente fiel yo Soy Hermanos de corazón,
Vine al mundo para darte toda Protección
Mi vida por ti daré el día lo seré yo.
Si pudiera lograr yo volver a nacer, pediría
Jugar contigo otra vez.
Ella dejo de cantar sin darse cuenta que Gakupo la observaba de entre las sombras cuando ella hablo con su propia voz –hermanito, Len ¿Por qué no me hiciste recordarte? ¿Por qué no me dijiste que éramos hermanos? ¿Por qué no me dijiste que tomarías mi lugar? ¿Por qué dejaste que te mataran y me dejaste sola?- preguntaba entre llanto y rabia -¿Qué caso tenia sobrevivir si no estarías conmigo? No me habría importado ceder mi corona si estuvieras conmigo- añadió antes de romper en llanto y caer de rodillas llorando sobre la tumba cuando Gakupo salió de su escondite algo confundido y con la espada desenvainada.
-¿Eres la princesa Rin? ¿Eres aquella a la que todos llamaban "La bruja con corona"?- pregunto sumamente sorprendido.
Ella volteo a verlo con los ojos rojos de tanto llorar y respondió entre sollozos–si Gakupo, soy "La hija del mal" a quien viste morir guillotinado era Len- dijo poniéndose en pie, tomando el filo de la espada de él y poniéndola en medio de su pecho –aunque si no te importa, mátame como Len mato a la princesa Miku- añadió.
El bajo el filo de la espada y abrazo fuertemente a Rin que se veía tan apagada que no parecía ni la sombra de lo que fue –No lo hare, tu eres el único recuerdo vivo que tengo de mi amigo, no pienso delatarte, estas a salvo- dijo el peli morado abrazándola fuertemente.
