¡hola mis queridos lectores!:
este es el ultimo capitulo de este fic, en este es donde se decide todo, el destino de Rin y Len recuerden "... lo que planea podría ser o ser cambiado" espero sea de su agrado y esperen otro fic de Rin x Len
Rin y Kaito, Reino Azul, 5 años después de la ejecución.
Esos 5 años en los que Meiko gobernó el país Amarillo se dio cuenta de que su sed de venganza no había sido saciada, y después de años de reflexionar llego a la conclusión de que la princesa cometió sus peores crímenes a raíz de que el príncipe Kaito la rechazo, también que en el momento de la ejecución algo había cambiado tanto en la princesa como en el sirviente, y habiendo también desacuerdos con el príncipe, ella inicio una guerra atacando al reino Azul.
Rin iba caminando por el pueblo cuando vio guardias amarillos saqueando todo y a lo lejos se veía que también atacaban el castillo, ella volvió a casa, tomo la daga de Len, subió a su caballo y cabalgo hacia el castillo sin importar que en el trayecto el pelo se le soltó, al llegar ahí, busco a Gakupo y a Kaito por todos lados hasta que los encontró en el salón principal peleando contra un general y Meiko, la espadachín de armadura roja peleaba contra el príncipe de ojos color de mar, justo en el momento en el que Kaito quedo desarmado Meiko empuño su espada para darle muerte cuando Rin se interpuso siendo atravesada por la espada de Meiko retirándola al instante la rubia cayó de rodillas ante la mirada asombrada del príncipe.
-Len ¿Por qué me salvaste?- pregunto el de sangre noble.
-no soy Len, soy Rin- dijo la rubia con su propia voz sin voltearlo a ver –Len murió en mi lugar- añadió tocándose el abdomen mientras él la miraba sin poder creerlo y Meiko por fin había entendido las últimas palabras de Len.
Kaito la tomo en sus brazos mientras Meiko no podía creerlo –al fin ambos consiguieron su venganza- dijo tosiendo sangre –una uso su espada para darle muerte a la hija del mal y el otro al fin ve morir a quien dio la orden de matar a su princesa- añadió sin dejar de toser sangre –aunque ahora me arrepiento de lo que hice, pues perdí lo único que me importaba- concluyo estando cada vez mas débil.
-¡no!- dijo Kaito tomándola del rostro –no te vayas Rin, no te vayas, quédate conmigo, no te vayas ¡RIN!- le decía el príncipe para retenerla pero al final cerró los ojos y quedo inerte, le toco el cuello y efectivamente estaba ya muerta. En sus últimos segundos de conciencia Rin solo escucho el eco de la voz de Kaito y la sensación de querer despertar.
Rin, palacio amarillo, día del ataque.
Rin despertó en su cama, todo había sido un sueño, mas lo recordaba perfectamente y llego a la conclusión de que esta era una segunda oportunidad para escapar, salió de su habitación y se encontró una mucama a la que le hablo para que fuera a su habitación, esta obedeció, pues esperaba que fuera un encargo de la princesa, sin embargo, se sorprendió con lo que escucho.
-te daré todos mis vestidos y mis joyas si me das tu uniforme- le dijo a la mucama, esta acepto y rin le dio la llave del closet y de su alhajero, minutos después, ella salió con el uniforme, apenas vio a Len, tomo su mano y lo llevo a las caballerizas escabulléndose por los pasillos, tomaron a Josephine y se fueron.
Llegando al puerto Rin se quito el gorro ante Len para que viese que era ella y el no lo podía creer, su princesa a la que siempre cuido y protegió lo acaba de sacar del castillo y resultaron ambos con vida.
-soy yo Len, no voy a dejar que te maten y menos tomando mi lugar- le dijo preocupada a lo que Len estaba atónito pues no podía creer que ella supiera de sus planes –Rin, ¿Cómo sabias que lo haría?- pregunto el rubio, ella acaricio su rostro y abrasándolo le dio un tierno y dulce beso en los labios sin importarle el lazo de sangre que los unía, el sintió un remolino por dentro, algo que no podía explicar, sin embargo, correspondió al beso estrujándola contra él.
Ella por su parte, para ser su primer beso fue delicioso, superando sus expectativas, entregando su corazón en ese beso para después abrir los ojos y encontrarse con la mirada sonrojada de su hermano –Rin, tu y yo…-
-lo sé, somos hermanos, pero eso no me importa en lo mas mínimo- le dijo sonriendo tiernamente – te amo Len, más que como hermano- añadió.
Ahí los vio un joven de morada cabellera que al verlos saludo amigable y algo bromista -¿no que solo te llevarías un caballo Len?- dijo riendo, Rin se rio y Len enrojeció de inmediato mientras él se acercaba a ellos -¿no presentas a tu novia Len?- volvió a preguntar divertido, hasta darse cuenta de que era la princesa del reino amarillo.
-¿tú eres la princesa…?- pregunto mientras Rin lo callaba de inmediato.
-shhh, estamos huyendo dijo el sonriendo pícaro –la rescate antes de que la apresen y huiré con ella- añadió.
-Entonces les recomiendo que aborden el barco ya, Josephine ira con el cargamento- dijo el joven.
Ellos subieron al barco y ocuparon la misma habitación, una vez dentro Len se disponía a decirle a donde iban mas ella le dijo: -¡ya se a donde va este barco! va al reino Azul-.
-Rin ¿Cómo es que sabias todo lo que planeaba hacer?- pregunto Len viéndola a los ojos.
-Tuve un sueño, en el que pasaba todo como lo planeabas, solo que en él, yo planeaba ir a recatarte y mi plan fallo por llegar tarde, también paso tiempo, busque una carta en la que me dieras una explicación, pero solo encontré una canción, en la que decías toda la verdad, tu plan, que somos hermanos, lo de la princesa Miku, si mal no recuerdo la llamaste "el sirviente de la malvada", cada año cantaba esa canción al pie de tu tumba, hasta que después de 5 años de tu muerte, yo perecí bajo la espada de Meiko en los brazos del príncipe Kaito- le dijo la rubia -me arrepentí de lo que hice, pues había perdido todo lo que importaba, a ti, solo me basto ese sueño para saber todo tu universo y enamorarme de ti- añadió.
-tranquila, ya vamos a una nueva vida donde nadie te quiera hacer daño, aunque tengo algo para ti- dijo sacando algo del fondo del baúl –era de mama antes de casarse con el rey, así nadie te reconocerá- dijo el saliendo de la habitación.
Más tarde, ya en altamar Rin bailoteaba por toda la cubierta mientras Len la observaba, ella sonreía de una manera indescriptible, ni siquiera cuando era princesa sonreía ni brillaba así. Días después, llegaron al reino Azul, Gakupo los escolto a la casa que les regalo y los dejo ahí, ambos entraron en la casa y la recorrieron, entrando a la recamara, vieron un peinador, un ropero y la cama, ambos soltaron las maletas cuando Len se acerco a ella, ella lo miro mientras él le acariciaba el rostro para después soltarle el moño del vestido, acto seguido, uno a uno le iba desabrochando los botones del vestido, ella le desbrocho el saco e hiso que se quitara el chaleco junto con el saco de una vez.
-nadie te hará daño esta vez ni nunca- le dijo el al oído mientras le levantaba el vestido –no pienses en eso Len, no pienses en nada- le respondió ella –solo piensa en nosotros, ya nada nos separara- añadió dejándose desvestir poco a poco por él mientras ella hacía lo mismo.
Nada les estorbo más que la ropa, sin embargo las prendas se esfumaron cual espejismo al acercarse, y en la cama todo se volvió el mundo de los dos, ambos con el pelo suelto, entregándose el uno al otro, todo comenzó con un pequeño malestar que hizo gemir a ambos, ese momento en el que el entro dentro de ella para hacerla suya, ese primer contacto los hiso gemir y respirar agitado, tan tortuoso pero a la vez tan necesario que hasta podía disfrutarse, ambos se adaptaron a aquel malestar para después sentir puro y cálido placer a veces hacia perder a ella la nitidez de la vista y otras arañar la espalda de él, que la acariciaba, recorría todo su cuerpo con sus manos y en ocasiones besaba hasta su sombra.
No había necesidad de decir nada, pues los besos, las caricias, la mirada enamorada de ambos parecían decirlo todo y a la vez nada. Ambos en un gemido terminaron dentro del otro, sintiéndose separar, el cayo sobre el colchón de la cama y ella se recostó en su pecho abrazándolo por el abdomen mientras sentía y escuchaba los latido del corazón de ambos latiendo fuertemente y al mismo compas.
5 años después, Len daba vueltas alrededor de la sala cual perro siguiendo su cola mientras Gakupo trataba de tranquilizarlo –tranquilo Len, estará bien, bájale a tu paranoia- le decía Gakupo –solo va a nacer mi sobrino, no es para que te pongas así- le dijo estando sentado en el sillón.
-Pero me preocupa Rin ¿y si pasa algo mal? ¿y si tengo que escoger entre uno u otro? decía mientras daba vueltas cada vez más rápido.
-Con todo respeto Len, no te importo mucho eso mientras la hacías tuya- dijo mientras el rubio enrojecía de inmediato y el no podía evitar reír al verlo así.
Después entro en la sala una mujer, delgada de cabello rosa, al verla los dos hombres no podían para de preguntar que había tenido Rin si niño o niña.
-Luka ¿ya nació?-.
-¿Qué fue? ¿Fue niño?-.
-¿fue niña?-.
-sí y si- respondió la mujer haciendo confundir a ambos -¿Cómo Luka?- pregunto Gakupo.
-si, fue niño y si, fue niña- dijo la mujer pero ambos seguían sin entender –no entiendo Luka, explícame- dijo Len.
-fueron gemelos, niño y niña- dijo ella –pasen para que los vean- añadió, ambos la siguieron y el entrar en la habitación, vieron a Rin con dos hermosos bebes, su rostro se veía de lomas contenta, Len vio a ambos bebes y se enterneció solo de verlos, volteo a ver a Luka, que estaba de pie junto a Gakupo y le dijo: -gracias Luka, gracias por apoyarla-.
Ella sonrió y le dijo –no es nada, Rin y yo llevamos años siendo amigas aparte de que le enseñe como ser una pueblerina porque ella no tenía ni idea de cómo serlo-.
-Es cierto, pero de lo que si tenía idea es de que te quedarías con ese guapo lacayo con el cual te casaste- dijo la rubia.
-¿disculpa?- dijo Len ante al comentario.
-no te pongas celoso Len, este es nuestro "felices por siempre"- dijo ella al ver esa expresión en su rostro, y era cierto, pues evito la muerte de su amado sirviente con el cual se caso y tuvo un par de gemelos, todo iría bien, pues ya nadie recordaba ya a "la hija del mal" y "el sirviente de la malvada".
