Entonces, segundo capitulo, (primero tecnicamente), aqui las cosas se ponen raras, puede que nadie entienda lo que pasa, ni yo misma la verdad.
Ojala y lo disfruten, tratare de escribir /subir el siguiente lo antes posible, pero nada promero
Disclaimer: Drrr no me pertenece, si no que ha Ryogo Narita. Ni sus personajes ni la historia original mas es en mi cabeza que nacio esta cosa rara y algunos personajes son de mi propiedad
Se aceptan criticas, verdura, amenazas de muerte. extorcion, blah blah, de todo, igual cepto amor, mucho amor
Era quizás la quinta vez que se despertaba, la noche estaba cayendo. En esas horas había hablado con la policía en la mañana, mas tarde decidió llamar a Shinra, pero ese maldito bastarlo había ignorado completamente sus llamadas, hasta que decidió jugarle una mala broma, sin embargo…
- ¿El susto hizo que se acercaran más? – definitivamente encontraba muy entretenido que la policía llamara al medico ilegal, era algo impagable - ¿no se te acelera el corazón?
- Espero que el tuyo lata tan rápido que te parta el pecho y mueras – el informante escucho desde el otro lado de la línea, luego vino el sonido de un teléfono descolgado.
Izaya siguió parado donde estaba un rato mas, con el teléfono en su oído escuchando, siguió así mientras soreia , solo un poco mas , mientras el ruido de los humanos se hacia notar, cuando comprobó que se encontraba totalmente solo colgo el teléfono con cuidado, sin embargo la expresión de su cara cambio completamente
- ese idiota- pronuncio casi en un susurro, mientras el reencontraba en aquel hospital, completamente solo, la única persona en quien confiaba le había despreciado – estupido Shinra
- ¿Se encuentra bien? – el informante se giró en dirección de donde provenía aquella voz. Era una niña, de no más de 12 años, tenia un vestido blanco, no aparentaba ser japonesa.
- Si, estoy completamente bien – respondió con su falsa sonrisa de siempre
- Mentiroso – el informante se sorprendió de escuchar aquellas palabras – en este momento tu corazón duele mas de lo que quieres admitir – la pequeña sonrió – y no hablo de un dolor cardiaco. Por cierto ¿Cuál es tu nombre?
- Mi nombre …- dudo un momento de que decir, pero al final se decidió – Orihara Izaya, ese es mi nombre.
- ¿Es el real?
- ¿Que te hace pensar que no?, pequeña
- Que eres un buen mentiroso, me atrevería a decir que uno de los mejores
- ohh sorprendente, especialmente de una niña
- no respondiste a mi pregunta
- ¿que es lo que tu crees?
- Que estas siendo sincero, al menos esta vez
Se le quedo mirando un rato, era sorprendente, ¿Quién era aquella niña?, le recordaba un poco a….
- "Una niña roja como la sangre, blanca como la nieve y negra como el ebano" – la niña era así, tenia una larga cabellera negra, no era lisa como había curvas en su cabellera, sus mejillas eran sonrosadas sin embargo eran sus labios tan rojos como la sangre, su piel era blanca como la nieve y sus ojos eran azul oscuro, como un zafiro - ¿es que acaso eres Blancanieves?
- Jaja – rio un poco la niña – que cosas dices
- Aunque por el largo de tu cabellera, puede confundírsete con Rapunzel
- Estas loco, Izaya-san. Si fuera un personaje de cuentas entonces preferiría ser La Reina de las Nieves
- Si, pero luces como Blancanieves, así que hasta que no me des tu nombre así te llamare – Izaya quiso jugar un poco con ella
- Mi nombre es Bitter
- ¿Y el apellido?
- No tengo, no uno real, St. Ange es el lugar donde viví por muchos años y es técnicamente mi apellido, pero en la realidad no tengo uno.
- Entonces Izaya-san, sera mejor que salgamos de aquí, las enfermeras podrían pensar mal – Bitter le observo por un momento para luego preguntar – ¿ me acompañarías Izaya-san?
- ¿Dónde?
- A conocer el lugar – Bitter dio media vuelta y salio de aquel lugar
Izaya dudo un momento, un largo momento, esa niña era interesante, algo en ella, era especial. Desde Shizuo que nadie le tomaba por sorpresa pero entonces ella apareció.
- Bitter- entonces decidió seguirla, algo le decía que esto le traería problemas, pero le daba igual, después de todo, había echo cosas peores en el pasado – ¿no tienes miedo? – pregunto cuando la alcanzo
- ¿A que seas un pedofilo?, no , porque no lo eres, llegaste aquí anoche porque alguien te apuñalo, sin embargo, no eres un pedofilo, tienes miles de defectos, pero creo que incluso tu mismo desprecias a aquellos tipos, aunque sea un poco
- Eres sorprendente – el informante paro su caminar repentinamente - ¿como supiste…?
- Eres leíble, como un libro – Bitter le miro directo a los ojos- Eres el rey de las sombras, juegas con las personas a tu antojo, como un titiritero, así eres tu. Sin embargo eres igual que un libro a medio quemar.
- Ahh
- La casa se quemo y de ella no quedaron mas que cenizas, sin embargo, el libro mas extraño y antiguo sobrevivió, a medio quemar, a medio destrozar, igual que casi todo a su alrededor, los pequeños objetos que hacían de esa casa un lugar especial. Entonces, el libro a medio quemar es ilegible para la mayoría, si alguien lo viese, pasaría completamente de el, pero para aquellos que conocen aunque sea un poco la historia, para quienes logran comprender, el libro aun puede ser leído, con sus paginas a medio quemar y los detalles borrosos, con otras paginas destruidas por completo, aun así, para los que son lo suficientemente inteligentes o curiosos, el libro aun puede ser leído. Y tu eres ese libro esta ves Izaya-san
- Hablas mucho – Izaya sonrió, algo en ella, en lo que dijo, le dolió- por cierto ¿Dónde estamos? – observo el lugar, no se dio cuenta en que momento llegaron, esa parte del hospital, parecía abandonada y vieja
- Antiguamente era el área de psiquiatría, fue destruida por "accidente", algunas historias dicen que uno de los internos enveneno con cianuro a todos aquí , otros que los intoxicaron son un gas o algo así – mientras ella hablaba ambos seguían avanzando –lo único seguro es que un día todos quienes habitaban este lugar, pacientes y personal todos aparecieron muertos, sin daños físicos, sin nada mas que muerte. El hospital dijo que fue un incendio
- Este lugar no tiene rastros de fuego
- Así es
- ¿Por qué esta vacío?
- Después del incidente, trataron de volver a ocuparlo, pero no funciono, también trataron de demolerlo, pero tampoco sirvió. Algunos dicen que este lugar esta maldito y que quien entra nunca sale; todos quienes se involucraron murieron y los que entraron por diversión igual
- ¿y porque estamos aquí entonces?
- Porque eso no nos pasara, aparte de algunos fantasmas, nada mas queda aquí, ellos no nos mataran. He entrado a muchos lugares malditos y aun no he muerto
- Y según tu yo tampoco lo haré
- No, eres mas fuerte que cualquier maldición Izaya-san
Así estuvieron durante unas horas mirando el lugar, sus habitaciones, a Izaya le sorprendía todo lo que aquella muchacha sabia, al final decidieron volver al ala nueva del hospital.
- ¿Bitter?
- Dime Izaya-san
- ¿Por qué estas aquí?
- Vivo en un circo ambulante, también practico patinaje en hielo, me caí mientras practicaba, mi vestido blanco se mancho de rojo, así que , me trajeron aquí y también trajeron otro vestido blanco
- El blanco, es tan fácil que aquello que aquello que es puro y blanco sea manchado por otros colores, es fácil volver al blanco rojo, es fácil volverlo negro
- Sin embargo sigue siendo hermoso, el blanco, aun cuando lo pueden cubrir de suciedad, aunque sea tan fácil ensuciarlo, prefiero, aun así vestir de blanco
- Para ser una niña, hablas como un adulto, en muchos aspectos, hablas de forma muy profunda
- Mi familia es así, hablan de esa forma, me enseñaron de esa forma
- ¿creí que habías crecido en un orfanato?
- ¿creí que tenias una familia?, sin embargo estas solo Izaya-san, completamente solo, yo crecí en un orfanato es cierto, pero mi familia me encontró y yo la encontré a ella.
- Y yo no tengo familia
- Exacto, tu apartas a tu propia familia de ti, morirás solo Izaya-san
- ¿Cómo supiste que me habían apuñalado?
- Las enfermeras no dejaban de nombrar al guapo joven que había llegado de urgencias en la noche – se detuvieron frente a una puerta ambos – eres muy popular al parecer
Bitter sonrió de manera sincera a Izaya y este le devolvió la sonrisa a la ves que le acariciaba el cabello
- ¿te quedas aquí?
- Si, lo dice ese papelito, Bitter St. Ange
- Nos vemos entonces Blancanieves
- Ja..- la pequeña se rió – fue bueno pasar el rato contigo, pero recién es la hora de almuerzo, debes volver a tu habitación
- Byebye entonces – el informante se alejo de aquella extraña y peculiar niña, por esa razón fue incapaz de escuchar lo ultimo que susurro
- Hasta siempre, Iza-nii
