Hola gente, al fin volvi, con un capitulo por mucho raro, que tenia escrito hace Muchisimo tiempo en una hoja roñosa, pero por varias razones no publique antes.
Espero que disfruten de este capitulo, asi, como algunas incognitas se empezaran a cerrar, otras nuevas apareceran, espero tener el proximo para antes de navidad, trabajare en ello.
antes que nada quisiera comentarles que el libro "La tregua" de Mario Benedetti, es uno de mis menos favoritos del mundo enterp, lo lei por obligacion hace algunos años y nunca me gusto, sin embargo, algunos pequeños momentos del libro me encantaron y quedaron bastante grabados en mi.
Gracias a la gente que me deja reviews y perdonenme las faltas de ortografia, si quieren me pueden correguir, siempre he sabido que mi ortografia no es la mejor, asi que si quieren ayudarme, criticarme o cualquier cosa, solo me avisan con un review.
Eso es todo, sin mas aqui el nuevo capitulo, pero antes...
Disclaimer: Ni Drrr Ni la Tregua me pertenecen, solo esta historia creada para mero entretenimiento y sufrimiento, pero sin fines de lucro.
"Lunes 24 de febrero [La tregua]
Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era solo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más."
-Chat On-
[Natt] ¿Qué haces?
[Satu] Estoy leyendo
[Natt]¿Y que lees?
[Satu] Solo un libro aburrido, con una hermosa "moraleja" en ella
[Satu] ¿Crees en Dios?, Natt
[Satu] Y no creo en Dios, No creo en el Monoteísmo, para ser más sinceros
[Natt] Yo se, eso y se que también conoces mi respuesta, así que ¿Por qué la pregunta?
[Satu] Es sobre lo que leía
[Natt] Una "tregua"?
[Satu] Y un destino oscuro, uno aun más oscuro, después de una tregua
[Natt] ¿Esta segura de todo esto?
[Satu] Siempre pensé en la vida como laberintos, confusos y oscuros laberintos, que cambiaban de forma, que se cruzaban con los laberintos de otras personas. Un toque, una mirada, un suspiro, un sentimiento, al comprar algo, o solo quedarte y ver como los demás pasan, estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. De todas formas, los laberintos se conectan, algunos de más cerca otros de más lejos. Laberintos y pasadizos secretos que no nos pertenecen, pero de igual forma terminamos caminando por esos pasillos oscuros, haciéndolos un poco mas oscuros, dándole otros colores y en algunos casos, solo unos pocos, dándoles un poco de luz, de vida.
[Natt]La vida es un laberinto, lo obtengo ¡¿pero a que viene eso justo ahora?!
[Satu]Mi Laberinto se ha enredado demasiado con los pasillos oscuros de otros seres, de otras vidas
[Satu] Y puede herir a quienes quiero proteger, mis oscuros y peligros pasillos…
[Natt] Ellos pueden llevar luz también, trajiste esperanza y amor al mío.
[Natt] Gracias a ti, NOSOTROS tenemos una familia, una extraña, peligrosa y un tanto maligna y maniaca, pero familia al final.
[Satu] Somos una familia, nosotros construimos esta familia y la protegeremos sin importar el costo.
[Natt]Esta ahí, lo que tu nos enseñaste. Protegeremos a nuestra familia, aunque debamos romper nuestras promesas.
[Satu] Natt, No estoy segura de todo lo que estamos haciendo, pero…
[Satu] Estaré pronto en persona en ese lugar, volveré a esa ciudad traicionera
[Natt]Hasta entonces, estaré mirando por ti
[Satu]Nos vemos pronto, Cuida de ellos mientras no este cerca
[Natt]Lo haré
[Satu] y Natt. Te extraño
[Natt] jjiji, Yo también, Duerme bien, pequeña Mariposa.
-Chat Off-
Me he pasado la vida mirando al mundo desde esta ventana, al principio, la ventana era limpia y clara y entonces yo podía ver el mundo de esa manera, sin embargo, poco a poco comenzó a nublarse. Mi ventana de la vida, se fue ensuciando y entonces yo solo veía un mundo borroso y lleno de manchas, cada vez un poco mas sucio, mas oscuro hasta que un día, una gran piedra se estrello contra ella…. La piedra no logro romper aquella gran, sucia y poderosa ventana, pero la lleno de grietas.
Ahora, si toco la ventana me llenare de heridas. Así yo llene la ventana de sangre y el mundo que veía a través de ella era así también
Un Mundo Frágil
Lleno de gente sucia
Con sangre en todos sus bordes
Con personas que tratan de herirte, de quebrarte
El mundo es un lugar lleno de grietas, en si mismo y en quienes le habitan
Un falso mundo de ventanas rotas
Pero una vez, vi algo curioso pasando por mi ventana, eran dos almas dolorosas, dos almas que decían odiarse, pero cuando una de ellas estuvo apunto de desvanecerse, ¿Qué hizo la otra alma?, o bueno para su suerte e infortunio, se comenzó a enamorar, aunque lo negara ¿o es quizás que estuvo enamorado desde siempre?, realmente no lo se. Ese algo no fui capaz de verlo en mi ventana.
Sin embargo vi sus delicados cuidados hacia el otro ser, como cuidaba de aquel cuerpo humano que parecía sinceramente no serlo ¿era posible que un cuerpo humano fuese tan frágil?, el de el lo era, aunque ese mismo cuerpo era capaz de soportar grandes saltos y esfuerzos sobre humanos al final del día era tan frágil como una muñeca de porcelana.
Oh, claro, una sangrante muñeca de porcelana, como esas que dicen estar malditas y además lo corrompen todo, en esas casas embrujadas llenas de demonios y espíritus, definitivamente, así era el cuerpo de aquella doliente alma. No tan diferente a otras que habitaron antes aquella casa.
Sin embargo la otra alma, era doliente pero no tan oscura, era una buena alma, tan fácil de corromper como le fue caer rendido a los labios de su "enemigo". La primera vez que quiso probar sus labios no se atrevió, así solo se quedo observando, como hipnotizado durante su vigilia.
La primera ves que probo los labios de su Némesis, fue cuando dormía o mas bien estaba desmayado, para mi es lo mismo desde esta ventana, pero puede que para ellos no. Ahora hay algo interesante a cerca de la segunda vez que lo hizo, delicadamente, talvez para no romperlo, tomo ese delicado cuerpo que comenzó a desear en aquellos días y lo beso, se besaron para ser más exactos.
Ese día le vi repartir suaves besos por todo e cuerpo del chico frágil y lo sorprendente es que fue eso y solo eso lo que vi, no se exactamente el porque, pero aquellos chicos decidieron no pasar de ese limite, del de entregar suaves besos y caricias al cuerpo contrario, especialmente del alma mas pura. Como deseando no corromper el cuerpo de un alma que ya estaba corrupto de oscuridad, pero no se una oscuridad malvada, de una oscuridad mas bien llena de soledad.
Esa noche durmieron juntos, abrazados, como temiendo perder el uno del otro, añorando calor, escuchando los latidos del contrario, su respiración, sabiendo que estaban vivos y eso nada mas, estaban vivos y sabían que esos momentos de podían morir, pero necesitaban disfrutarlos.
Los días que siguieron fueron ciertamente interesantes, quizás una amiga mía los llamaría mágicos, pero lamentablemente la magia es solo momentánea.
Lo que yo creí ver en un instante es lo que llaman la esencia del verdadero amor, pero tal vez no, ¿fue un cordón rojo lo que vi?, ya no lo, solo se que como vino se esfumo, y ya no mas, nunca mas vi en mi ventana momentos como aquel.
Quizás de pequeño había escuchado esa historia, la de un pequeñísimo y deforme animal que silenciosamente entraba a tu cuarto mientras dormías para beber toda tu saliva y sangre, claro era que a veces una noche no era suficiente, entonces la criatura volvía noche tras noche, mientras los familiares de aquellos que indudablemente caían enfermos, sufrían por su repentina condición de sus seres queridos. Y mientras la familia discutía que era lo mejor para su familiar, el extraño animal terminaba su trabajo, apagando para sierre la vida de un ser cualquiera elegido al azar.
Quizás de grande, él, de alguna forma se transformo en algo parecido a aquel animal; una representación más actual de aquella historia que alguna vez escucho en los campos.
La muerte era así cuando llegaba, no diferenciaba entre ricos y pobres; sanos o enfermos; niños, adultos, ancianos; delincuentes, asesinos, violadores, torturadores, gente feliz, personas tristes. No, la muerte simplemente llegaba para arrebatarte todo. Es solo que hay algunos que la rondan más de cerca que otros, que viven acercándose demasiado a la muerte, de una forma u otra. Como ellos, como yo.
Un "knock knock" e la puerta había alarmado a Shizuo, quien se decidió a dejar el cuerpo inerte de Izaya en el gran sillón y tratar de averiguar quien era el estupido que golpeaba.
- ¿Qué quieres? – al final había abierto bruscamente la puerta de entrada - ¿ y quien eres?...
Los ojos de aquel hombre ardían en rabia, era tan evidente que cualquier ser humano normal hubiese huido desesperado luego de escucharle hablar, pero "él". Yo no soy una persona normal, eso era demasiado obvio.
- Soy el vecino y solo quería saber si tenían un poco de te, el mío se acabo – pronuncio risueño, sarcásticamente risueño.
- No me jodas – el rubio tomo con fuerza el cuello de aquel chico, mientras que este no hacia más que sonreír.
- ¿Puedo pasar? - pregunto con total calma.
- ¿Dime quien eres maldito bastardo? – dijo mientras apretaba mas aun su cuello-
- Ja –una risilla salia de sus labios al mismo tiempo que con total facilidad se soltaba del agarre del rubio y entraba al departamento.
- Deberías cerrar la puerta, alguien podría entrar y tratar de matarlo mientras este en ese estado.
Shizuo estaba enfurecido y sorprendido, sin embargo, y por alguna extraña razón decidió obedecer
- ¡Y no es eso a lo que vienes? – Shizuo se guardo la rabia donde pudo, al menos por el momento.
- Bravo, Shizuo-san, no me lanzaste la puerta por la cara.
- Pero lo haré si no me dices quien eres.
El joven que hasta entonces llevaba un largo abrigo negro con capucha, no tenia esa cosa rara como las de Izaya, además tenía partes de cuero y le llegaba a las rodillas, se despojo de esta prenda. Llevaba puesto un pantalón de mezclilla negro, zapatillas con caña del mismo color y una camiseta de mangas cortas de un color parecido al vino con un estampado que parecía el nombre de alguna banda, el cabello negro y largo le llegaba a los hombros, su piel era muy pálida, tanto que la marca de su mano en el cuello del joven era notoria, el joven tenia facciones delicadas en su rostro y sus ojos, aquellos ojos, eran diferentes pero eran los mismos…
Ojos de color violeta profundo..,
- Buu, soy un fantasma – dijo mientras se reía.
- ¿Quién ER… - Y de repente el hombre mas fuerte de Ikebukuro sintió miedo, porque era todo lo que esos ojos le provocaban, un terrible y sofocante temor que le congelaba por dentro y por fuera.
- Soy el niño de la fotografía que le robaste a Izaya, bueno de una de las muchas que robaste – El joven entonces se acerco al sillón donde estaba Izaya y tomando con cuidado su cabeza, se sentó en el espacio que esta ocupaba y acomodo la cabeza de el informante en sus piernas, para que sirvieran como almohada.
- ¿Qué haces' – La voz de Shizuo apenas salía.
- Le hago sentir cómodo – respondió mientras con delicadeza acariciaba sus cabellos azabaches.
- Tu nombre…
- E – i – e –n – pronuncio cada letra- mi nombre es Eien.
- Bueno Eien-san, porque no te largas de una buena vez o me dices a que viniste.
- Oblígame – le miro directo a los ojos, esos ojos. Sin embargo Shizuo se movió directo hacia el para golpear con su puño aquel rostro – Detente – con la misma calma de antes, pronuncio esas palabras y a centímetros de su rostro se detuvo.
- ¿Cómo? – Shizuo estaba desconcertado – Tú – no podía moverse, era como si ese niñato lo dominara.
- ¿Sorprendido, Shizuo-san?
A Shizuo se le vino a la mente la imagen del niño de la fotografía, un niño de mirada triste pero a la vez soñadora y apacible, también era notorio el miedo en esos ojos; un miedo constante y lleno de dolor pero con una sonrisa pura y calida. La imagen de un niño que sufría pero a la vez tenia esperanza. Ese mismo niño ahora de grande tenia una mirada que no hacia otra cosa que infundir miedo, pero no solo eso, también había odio, su sonrisa siempre sarcástica, fría, burlesca y un tanto picara era totalmente diferente pero aun con eso, la tristeza y el dolor seguían en sus ojos y labios, talvez aun mas grande y fuerte que antes.
- Será mejor que te pongas cómodo – No dejaba de mirarle directo a los ojos, como dándole ordenes que no podía desobedecer, así alejo lentamente su puño y se cruzo de piernas en el suelo, justo frente de ellos.
- ¿Qué haces aquí? Y ¿Qué quieres con el?
- Te preocupas de tu enemigo- dijo en tono de burla – pobre Izaya, mira como lo dejaste – entonces Eien giro su rostro para observar al durmiente.
Fue entonces que el ex – bartender lo observo de nuevo; mismos ojos, mismo rostro, el muchacho de la fotografía había vuelto, solo que ahora esa media sonrisa en sus labios reflejaban también tristeza y dolor.
- Ahora mismo para Izaya no soy mas que un fantasma del pasado. Un recuerdo bonito que cuando se trae de vuelta a la memoria en el presente no hace más que dañar. Así que es mejor enterrarlo muy profundo para tratar de olvidarlo y fallar en el intento.
- Un lindo recuerdo que se recuerda con dolor.
- Es una forma de decirlo. Y ahora tu trajiste esas memorias a su estremecida cabeza – Eien no dejaba de acariciar sus cabellos ni mirarle – Pero también trajiste las consecuencias de esos recuerdos – por primera vez lo miro de forma diferente; el muchacho de ojos violeta lloraba - ¿y adivina? – sin sonrisas, sin miradas frías, solo lagrimas de dolor.
- No son buenas – Y Shizuo volvió a temer, pero de una forma completamente diferente
- Y dolorosas
- Eien – la voz de Izaya se hizo presente en la sala mientras que el nombrado desviaba sus ojos llorosos a quien le llamaba – Hola-
- Hola – el azabache mayor lo miraba con preocupación mientras las lágrimas del menor caían sobre su rostro.
- Sabia que eras tu – el informante esbozo una leve sonrisa- aquel día- y como pudo acerco una de sus manos a su rostro para secarle las lagrimas – no llores por favor.
- Esta bien, pero tu debes descansar –Eien también sonrió- No me iré, lo prometo – y así Izaya volvió a cerrar sus ojos.
Shizuo no sabia exactamente que pensar acerca de lo que estaba viendo, un extraño sentimiento recorrió su cuerpo en aquel momento. La calida y sincera sonrisa de Izaya, que le dedicaba a aquel muchacho. Se conocían desde hace tantos años, porque decían odiarse creía conocerlo mejor de lo que nadie jamás podría hacerlo, ni siquiera el mismo, pero ahora de daba cuenta que estaba equivocado, ese lado de Izaya jamás fue capas de verlo. Y es que había real felicidad en su mirada en aquel momento, no como esa retorcida y extraña "felicidad" que demostraba cuando jugaba con los humanos, era algo diferente, si quizás como en aquellas viejas fotografías que a veces veía.
Pero ahora el observaba al niño de las fotografías delante de el, no siendo un bastardo como siempre. Podía ver esas ganas infinitas de querer cuidar de alguien que te importa en sus labios, sus palabras y sus ojos; lo peor es que era mutuo. Aunque le doliera decirlo, ni siquiera el y su hermano pequeño compartían aquel vinculo.
Jamás creyó ser capas de sentir envidia de ese sujeto, pero ahora mismo era lo que sentía. Un vínculo tan fuerte que ni miles de años lograrían destruir, tampoco la infinita distancia de no lograr verse en años, eso era lo que compartían aquellos sujetos. Para el era obvio que llevaban demasiado tiempo sin estar juntos. Eso se notaba en el hecho de que a Izaya no le importara que en ese momento estuviese observando aquella escena, que tantos y diferentes sentimientos y actitudes fluyeran de el.
Era apacible, era tierno, era protector y además obediente. Un Izaya al que le importaba alguien a tal punto que no le interesaba lo que sucediera con el resto del mundo.
Un Izaya al que no le interesaba en lo más mínimo que sucediera con el monstruo de Ikebukuro, que no quería perseguirlo ni matarlo, tampoco hacerle daño.
Un Izaya al que no le importara que el se rompiera.
Un Izaya al que no le importaba Shizuo. Que era feliz. ¿Era eso? Quizás el era feliz antes de que se conocieran, no, no era un quizás, en el fondo sabia que era feliz antes de el, incluso antes de Shinra.
Aquella ves, cuando hirió al débil y enfermo Izaya fue cuando se dio cuenta, es solo que jamas quizo reconocerlo, que hubiera sido mejor…
Y porque el sentía ganas de llorar al pensar en eso
Un Izaya para el que no existía Shizuo...
¿Que les parecio?, ¿les gusto o lo odiaron?
Muchas gracias a Kotori, Mitzuki lina Mendoza Y Karasu-shiro por dejar reviews en esta historia y tambien a quienes leen y esperan pacientemente a que me digne a actualizar y no dejan reviewe como yo personalmente lo hago en la mayoria de los casos.
siento que deje muchas cosas que no me complacen del todo en este capitulo, pero lo escribi de tres veces, La hoja roñosa, el traspaso de la hoja a word donde agrege cosas y otras cosas que queria agregar antes, pero no estaba segura y terminaron es este capitulo. pero igual, pronto sucederan mas cosas con otros personajes de esta Drrr y mis personajes nuevos.
ps: realmente quiero volver a escribir desde la perspectiva de Bitter, ella me encanta
Karasu-shiro: Lo de Izaya Y su gemela lo revelare pronto, muy pronto segun lo que mi cabezita piensa, pero a veces ella cambia, ahora mismo, no pensaba darle ni ese incio ni ese final a este capitulo, pero bueno, asi quedo y me agrado. Yo misma me tengo que re-leer y es que hay cosas que cambio al momento de pasar al PC la historia o incluso antes de publicarla, cosas que vienen , cosas que van y algunas que prefiero guardarme para despues. Me encantaria tu ayuda, pero soy yo la que anda corta de tiempo y ademas no se como funciona esa cosa de los beta aun, pero averiguare para que me aydues, si aun puedes y muchisimas gracias por ofrecer ayuda y ademas leer mi intento de historia
