Disclaimer: DrrR no me pertenece si no que a su dueño y todo aquel que tenga responsabilidad legal en el

Habia pensado en varias formas de seguir, pero termine con una inesperada y que se fue por los tarros, pero bueno, tan mas no quedo, espero pronto venir con capitulo nuevo, tengo algunos borradores de cosas que si o si iran en la historia mas adelante que ya van algo avanzados

Disfruten o lloren , no se que les paresca mejor a estas alturas

ahh y antes de que lo olvide ¿alguien a leido "La Amortajada" de Maria Luisa Bombal?


En un lugar muy muy lejano, donde los bosques son lejanos, antiguos y de gran inmensidad; como la misma tierra bajo nuestros pies, en aquel lugar, el mismo en que los calidos rayos de sol casi no tocaban y el blanco manto frío de la nieve abrazaba noches y días oscuros, justo allí ellos vivían felices.

La casa que habitaban, parecía que hablaba y es que tan exorbitantes eran sus dimensiones, tan largos sus pasillos eran que parecían laberintos sin salida, conectados unos con otros, esperando el momento para que te perdieses entre habitaciones y corredores. Al andar por aquella casa sus tablas crujían y sin importar cuan limpia y perfumada estuviese, aquel olor característico de aquellos lugares que tienen miles de historias que contar y guardan en sus rincones y muros antiguos secretos, impregnaba aquel olor toda la casona. De ves en cuando ruidos extraños se escuchaban, pero solía recordar, al escucharlos, a aquellos que decían que no eran mas que las memorias pasadas de ese lugar que de ves en cuando reaparecían, para vivir una ves mas.

Años atrás aquella gran casa en medio de bosques, hielo y el cantar de los lobos sirvió de refugio para los niños a quienes nada les quedaba. Niños tristes que habían perdido a sus familias, otros que nunca tuvieron realmente una, estaban también los que vivían en las frías calles de aquella ciudad; niños con miles de historias diferentes pero todos conocían con amargura como realmente aquella hermosa etapa llamada infancia podía ser.

Sin embargo por años aquel lugar había llenado sus pasillos y habitantes de juegos y magia. La alegría de la infancia arrebatada volvía a ellos lentamente, tratando de curar algunas heridas que a veces no son visibles, ellos sonreían otros reían y así la alegría cubría aquel lugar. Todos eran felices en el Hogar, porque al final del dia eso era para ellos, un hogar.

Como un lejano castillo en un reino olvidado.

El Reino feliz de los niños olvidados, pero como todo en esta vida, nada dura para siempre y alguien destruyo el reino mágico en el que vivían. Es irónico pensar que fueron las mismas leyes quienes lo hicieron.

Ellos dijeron que era mejor para los niños vivir cerca de la ciudad y no en una casona antigua lejos de la civilización y quizás tenían razón. En la ciudad se tiene todo cerca, más comodidad, tecnología. Sin embargo, parte de la magia de aquel orfanato se encontraba en aquellos detalles. Las largas distancias por caminar, en compañía de tu familia, hermanos, hermanas, hablando de todo o quizás en silencio contemplando la naturaleza, con el viento golpeando tu rostro y sabiendo que al lado tuyo alguien mas camina, en aquel vasto lugar jamás estabas solo.

De vez en cuando se puede ver a alguno de los antiguos residentes mirar con sus ojos gastados y sus cabellos canosos, observando desde afuera la fachada casi intacta de su antiguo hogar; tal vez rememoren tiempos antiguos, juegos, amistades, familias, secretos de juventud y de recuerdo en recuerdo una nostálgica sonrisa aparecía en sus rostros, luego daban la vuelta y se despedían del hogar que les vio crecer. Entre bosques y nieve se van poco a poco despojando de sus recuerdos, al menos de momento, la añoranza de aquellos momentos se encontraba igual en su caminar y así paso a paso volvían a sus vidas, quizás mejores, quizás peores, pero vidas actuales.

Yo viví los últimos días felices de aquel lugar. Mi madre le dirigía debido a que mi familia era dueña de la casona. Si las cosas hubieran seguido iguales, quizás yo hoy regentaría aquel lugar o ayudaría a cuidar a los niños.

Yo misma puedo recodar días felices con mi familia aquí, mi extraña familia, y aunque con parte de ella habitamos hoy normalmente la casa, las partes perdidas de aquel tiempo me hacen añorar el pasado, como muchos otros que vivieron aquí antes que yo…y así a veces sueño que algún día seremos todos felices en este lugar, lejos, muy lejos del mundo exterior.

- Me pregunto si el me recuerda – una voz se escucho a espaldas de Shizuo, mi voz era la que hablaba.

- ¿Quién es? – el rubio sobresaltado se giro, pero solo veía oscuridad, mas allá de ella me encontraba yo

- ¿Qué haces aquí? – Eien me vio entre las sombras

- Tenemos un plan que espero no arruines con tu romanticismo

- ALTO LOS DOS – el efecto del poder de Eien había pasado, al menos momentáneamente y este bruto comenzó a atacar – NO SE QUE MIERDA PLANEN AQUÍ PERO YO MISMO LOS DESTRUIRE SI SE ATREVEN…

- SILENCIO – los ojos de Eien parecían llamas, el es quizás la persona mas calmada que jamás conocí, sin embargo, hoy sus ojos eran diferentes – Y QUEDATE EN SILENCIO.

- Querido, debes calmarte

- Escúchame ahora y escúchame bien Heiwajima Shizuo, hermano de Heiwajima Kasuka e hijo de Namiko y Kichirou Heiwajima, de mis labios saldrá verdad y mis palabras serán tu castigo, aquello que oigas de nosotros y de los que nos conectan, jamás saldrán de tus labios, aun cuando tu deseo de hablar sea poderoso y tu cerebro te aniquile por dentro, nada ni nadie deberá saber de estos secretos - escuchaba su voz, hechizando a aquella bestia- Aun si nuestros secretos osaras rebelar, aquel que pagara la culpa, será aquel a quien ames mas.

- Es eso una amenaza – cuestiono el rubio con un poco de temor

- No – Eien acomodo a Izaya y se levanto para hablar frente a frente con el – es algo mucho mas poderoso

Le vi darse media vuelta y dirigirse a mi.

- y peligroso, Shizuo – me ofreció su mano para salir de mi escondite, la cual yo acepte – Ahora dime, que haces aquí

- Ya te lo dije – hable mientras salía de las sombras – Construir nuestro plan a tomado años y ahora quieres desperdiciarlo todo por un momento de debilidad.

- El nos necesita…

- Lejos de el – hable con firmeza. – si nos quedamos, el será destruido. Y lo sabes, lo peligroso de nuestra presencia aquí.

- Para el estamos muertos – sentí la tristeza en sus palabras

- Y muertos debemos permanecer

El silencio reino en aquel lugar y esa pregunta se repitió en mente ¿el me recuerda?, yo creo que no, yo era casi invisible a sus ojos, yo no vivo es sus recuerdos escondidos, quizás ni si quiera mi nombre sepa, en muchos aspectos, párale soy como el resto de los humanos, insignificante, sin sentido, una pieza con la que jugar, yo que de nacimiento jamás fui un ser humano a sus ojos no soy nada, ya que simplemente soy uno mas.

- ¿Qué haremos entonces?

- Hable con Sattu, ella me informo que hacer en casos como estos

- Sattu

- Ella sabia que algo como esto podía suceder – mire al informante dormido en el sillón – Necesita olvidar que estuviste aquí

- Un hechizo

- No – me encontraba frente a frente con Eien

- Lo haremos a la vieja usanza

- Shizuo, a Izaya comenzara a subirle una alta fiebre, llévalo con Shinra, al doctor dile que balbuceaba nombres, decía cosas sin sentido hablaba con un ser invisible llamado Eien, dile lo que viste aquí como si fuese un delirio de el, incluso que el dijo ver a dos personas conversar, nada de detalles, solo lo necesario.

- ¿POR QUE YO DEBERIA…

- Es una orden, asegúrate de que Izaya piense que verme a mí fue una alucinación por la fiebre.

- Heiwajima Shizuo, se cuidadoso, un descuido y yo misma me encargare de cavar tu tumba y la de aquellos a los que amas- le mire directo a los ojos – y si esa si es una amenaza, aunque como puedes darte cuenta, cualquier orden que Eien te de es imposible para ti desobedecerla.

- Control mental? – me pregunto el rubio

- Si y no

- Tu no puedes desobedecer mis ordenes, pero eres aun conciente de todo

- Es la misma patraña

- No, créeme, ellos son peores, porque mientras dura el efecto de sus palabras, ellas son una verdad absoluta, solo cuando el efecto pasa, vuelves a estar completamente conciente.

- Y de hecho, en algunos casos no, creo que tu mismo as visto el tipo de poder que tiene Saika.

- ESA MALDITA COSA CONTROLA MENTES

- Si y no – contestamos al unísono

- Pero no hay tiempo para explicar, por ahora solo debes recordar lo que te dije, una ves que miras en mis ojos, mi palabra es ley, aun cuando sea una que no quieras cumplir, tu mente te dirá que no, pero tu cuerpo y boca te obligaran, es lo entretenido de mi poder – vi como una sonrisa burlona salio de sus labios, a veces ellos son se parecían demasiado.

Saque un reloj de mis bolsillos, mirándolo recordé tantas cosas, el me había regalado este reloj, era antiguo y estaba roto, dijo que lo encontró botado camino al orfanato.

En ese tiempo yo vivía en el orfanato con mi madre y debes en cuando ellos me venían a visitar, el hogar estaba casi vacío y solo unos pocos niños quedaron aquí, la ultima generación. Izaya, Rei y Eien venían a visitarme algunas veces, el clima de este lugar parecía sentarle bien al débil y tímido Eien. Yo era feliz con ellos aquí y creo que ellos igual de algún modo. Mis hermanos, bueno, Eien no lo era técnicamente pero el vinculo entre nosotros siempre fue fuerte y verdadero, el era de todos modos mi primo y el hermano de mis hermanos, que locura de familia.

En aquellos días yo nunca hablaba, nadie jamás entendió el porque, bueno en realidad era al revés, mi madre, Rei y Eien lo sabían, pero nadie mas.

A mi me gustaba mirar a mi hermano mayor, era el mas lejano para mi, porque un lazo mágico me unía a los otros dos, ellos podían oírme, aun cuando de mis labios ningún sonido saliera, pero con Izaya era diferente. Aun así, yo añoraba aquellos pequeños momentos.

Como la tarde en que Izaya me dio este reloj

- Lo encontré en el camino, parece viejo y roto, pero escuche que te gustan estas cosas, así que toma – extendió aquel objeto hacia mí y agradecí con una sonrisa y una pequeña reverencia.

- ¿te gusta? – afirme con un movimiento de mi cabeza. El no lo noto, pero este reloj no era normal, lo sentí apenas se acerco, algo grande y poderoso residía en el.

- Me alegra que sea así – Ver una sonrisa sincera en su rastro para mi era algo especial, una sonrisa solo para mi – tienes una linda sonrisa- dijo el y acaricio mi rostro con sus delgadas y frías manos.

- ¿te gusta el bosque? ¿podrías enseñármelo ahora? – extendió su mano y por algunas horas caminamos por el extenso bosque que rodeaba la casa. Hasta el anochecer

- Que hermoso – le escuche decir cuando vio las estrellas – será mejor que volvamos, es tarde

Y así volvimos a casa, el jamás soltó mi mano, aun recuerdo sus ojos brillar al ver aquel amplio cielo cubierto por los astros.

- es hora de irnos, Eien

- que así sea – camino hacia Shizuo e hizo una pequeña reverencia – nos vemos pronto Shizuo- sempai, vamonos Nerine

Use mis poderes para sacarnos de ese lugar y volver a casa.

- Nerine – ya en casa Eien pronuncio mi nombre con delicadeza – estoy segura que el te recuerda

- Gracias – dije esbozando una sonrisa, entonces Eien me abrazo muy fuerte

- Vamos a salvar a nuestra familia, lo prometimos, y yo creo en eso

- Yo también creo, que finalmente seremos felices – pero sin embargo porque esta angustia recorre mi afligido corazón, cada acción trae consigo una consecuencia, ¿Cuál será la consecuencia que tendremos que pagar esta vez?

- Quien sabe, es mejor no pensar en ello – escuche a Eien hablar, a veces olvido el alcance de sus poderes y de los míos mismos.

- La pequeña sirena a la que no le agradaba decir una palabra, fuiste un misterio para todos en esta casa y también para todos en esta familia. Incluso para el.

- Fui un misterio pasajero para el, nada más que eso.

- Cierra tus ojos mi Sirena, es hora de descansar, vuelve a navegar por las turbulentas aguas que inundan, y luego descansa, vuelve a aquellos días, en que un mar congelado te tenia varada en un lugar que al final jamás quisiste dejar.

¿Es esto un Hechizo?, si lo es, ahora estoy cayendo

Lo siento, huele a mar, quizás la playa esta cerca. Puedo sentir como el mar envuelve lentamente mi débil cuerpo…oh gran océano. Mi cuerpo flota dentro de las aguas, es la corriente la que conduce mi cuerpo.

Y desde aquí puedo escuchar el cantar de las gaviotas, con el sonido de las olas al golpear contra las rocas.

¿Qué pasaría si abro los ojos? ¿Que mundos vería?

Lentamente, puedo abrirlos; la luna esta mirándome y yo puedo ver su reflejo en el mar. Puedo sentir como su pura claridad me alivia y quiero tocarlo.

Quiero escuchar a las ninfas de la noche cantar, pero lentamente la luna y su calidez se alejan y en este profundo y oscuramente frío mar sigo navegando, lentamente….

Puedo ver las luces del norte corriendo por el cielo, sintió como esas luces abrazan mi cuerpo, me llevan a flotar hasta el cielo y me bajan a la superficie donde el mar congelado en mi espalda me devuelve a algo parecido a la conciencia, no quiero que las luces me dejen, quiero seguirlas a ellas, pero estoy aquí, reconozco este frío y congelado mar. De un Reino lejano, hace muchos años atrás…

- Hermano – Me vi a mi misma, años atrás, buscando por alguien - Hermano ¿estas aquí?

Solía conocer estos bosques mejor que nadie

- Será Peligroso si te pierdes aquí – estaba preocupada, el no conocía los alcances de estas tierras – Hermano – Decidí correr, hasta encontrarlo correría hasta hallarle, incluso si la poca luz se iba, yo no me detendría hasta que lo llevara de vuelta a casa.

Pero finalmente le encontré

- Hermano ¿Qué haces aquí? – Nos encontrábamos en el cementerio, rodeados por nada mas que tumbas y fantasmas que el no podía oír ni ver.

- Es frío este lugar, deberíamos volver a casa – me acerque a el lentamente, hasta quedar a su lado.

"Aquí yacen los restos de Anguelique y Renoir , amados niños"

- Ellos no volverán – hable al observar la placa

- Que hace que hables ahora cuando pasaste casi toda tu vida callada – sus palabras eran frías, pero estaban mas llenas de dolor que de otra cosa, aun cuando esas palabras me hirieran, lo herían mucho mas a el, en tantos sentidos.

- Tu necesitas de mis palabras ahora, no antes.

- No te necesito, ni a ti ni a nadie.

- Te equivocas, nos necesitas para poder vivir sin sentirte una Paria

- No soy una Paria – me grito enojado.

- No lo eres, pero crees serlo, te sientes como una Paria

- SILENCIO – grito tapando sus oídos y derrumbándose al mismo tiempo – DEJAME SOLO, NO LOS NECESITO, QUIERO ESTAR SOLO –le vi llorar y gritar – ALEJATE DE MI..

- No lo haré, no me iré de tu lado, pero si necesitas dejar que ellos se vayan. Déjalos ir – Me senté en el suelo del cementerio y trate de buscar sus ojos, tan llenos de miedo y dolor.

- No puedo, no ahora – apenas y susurro

- Encontraras la manera – extendí mi mano – pero es hora de volver a casa –tomo mi mano y comenzamos nuestra marcha. Caminamos con dirección a casa, donde nuestra familia nos esperaba.

- ¿Cómo sigue él? – pregunto con dolor

- Despertó y pregunta por ti – alce mi rostro para poder mirar el suyo – El te necesita a su lado, tomando su mano para reconfortarle.

- Vamos a casa - ¿casa?, ¿Qué casa, que hogar?, este lugar no lo era, ahora menos que nunca, no tan cerca de lo que me daña.

Llegamos al rato y entonces le vi, aquel débil y sonriente niño esperaba por mi, para volver a dormir solo que de manera correcta, pasaron algunas horas y lo mejor fue ir nos a dormir, el problema es que yo no podía dormir.

Compartía habitación con mi hermana en aquel lugar, por eso escuchar su voz no fue gran sorpresa

- ¿estas pensando en ellos?

- Un poco – dije con voz débil

- Mi querida y lastimada otra mitad, no deberías pensar

- A veces recuerdo su sonrisa, siempre me pregunto como podía sonreír a pesar de todo, era tan pura y calida, tan real, aun cuando sufría todos los días.

- Ella era especial, como una ninfa de los bosques, a la que los males de este mundo apagaron poco a poco.

- Tengo miedo Rei – me levante de mi cama y fue a la de ella, oculte mi rostro en sus pierna y comencé a llorar- tengo miedo de lo que la muerte me peda quitar, de las formas en que puede hacerlo.

- No hay nada que temer, ni si quiera la muerte podría romper nuestros vínculos.

- ¿Entonces porque Nerine dijo que debía dejarlos ir?

- Tu puedes conservar los hermosos recuerdos que conservas de ellos, pero si te aferras a ellos, si no dejas que se vayan los otros, entonces jamás serás libre y ese pequeño corazón tuyo, se romperá cada vez mas.

Estuvimos en silencio por unos instantes, tratando de procesar todo, de dejar de pensar.

-Izaya…No te culpes, por algo que no podías evitar

- Siempre supe que ella se iría, lo tenia asumido, sabia que ella se marchitaba lentamente, pero…- era mi culpa, como todo sucedió siempre fue mi culpa – yo debí detenerla aquel día.

- No sabiamos nada

- Pero yo presentí, debí decirle que no fuera, que algo malo sucedería que Renoir y ella estaban en peligro.

- Ellos hubieran muerto de todas formas

- y estaba preparado para eso, su anemia aguda estaba apunto de llevársela para siempre de nuestro lado y el cáncer de Renoir, ya sabia que no se salvaría, lo sabia, pero no de esta forma.

- La vida es cruel a veces, los destinos se cruzas, como laberintos y lo que menos esperamos a veces ocurre – trato de calmarme con nulos resultados.

- ¿Por qué los asesinaron? – pregunte con rabia

- Porque los adultos son crueles, a ellos les gusta ver al débil sufrir

- No quiero ser débil, seré el mas fuerte de todos, para que jamás me dañen de nuevo.

-No hables de esa forma tampoco, Izaya – sentí como sus lagrimas caían en mi rostro – eso es lo que necesitas dejar ir.

- Fue mi culpa, yo no debí pedirles que fueran al doctor, yo no debí llevarlos hasta ese lugar – me quede sentado en su cama, mirando su rostro lleno de lagrimas.

- Tu no sabias que esos bastardas…- trataba de apaciguar su llanto – tu no sabias que dispararían a todos en el lugar, tu solo trataste de que pudieran salvarse, para quedarse con nosotros, solo un poco mas

- y los lleve directo a la muerte, de un balazo

- pero tu no pretendías que eso pasara

El sonido externo de la lluvia que hace mucho había comenzado y nuestros llantos fue lo único que se escucho por algún tiempo.

- Ella solía amar la lluvia, recuerdo, como saltaba dando vueltas y brincos al sentirla, como le gustaba quedar totalmente empapada - mi mas calmada hermana hablo – creo que la hacia sentir un poco mas viva, creo que cuando la lluvia corría por su cara, ella sentía que aun estaba aquí, que su tiempo no había acabado.

- Ese día llovió también – recordé de repente – la ultima cosa que Renoir y Anguelique sintieron fue la lluvia empapar sus cuerpos.

- Y ella sonrió, al sentir la lluvia por ultima vez – escuchamos aquel ruido por un instante mas – ella fue feliz, aun en sus últimos momentos, ella fue feliz, sin importar como llegaron, porque ella sabia que estábamos acompañándoles ese día – Rei me hizo acostarme con ella en la cama y me cubro con una manta, me abrazo mientras acariciaba mis cabellos – ahora duerme, pequeña parte de mi corazón, duerme, mientras escuchas como la lluvia canta una canción de cuna para ti y recuerda cuan feliz ella seria en esta lluvia, así que no llores, porque solo el cielo puede llorar esta noche – lentamente mi cuerpo cedió mientras escuchaba la lluvia y a lo lejos como la suave risa de dos personas jugando bajo la lluvia…

Cuando me desperté me encontraba en un lugar conocido, pero no era esa antigua casa, no había lluvia, ni un abrazo calido, era la casa de Shinra. Se supone que Shinra era mi amigo, pero cuando fui apuñalado el no vino, solo, eso es, me dejo solo…si Anguelique y Renoir estuvieran aquí, pensé eso por un momento, cuan diferentes los pocos amigos que tenia habían sido y cuan parecidos al mismo tiempo. Aun si Shinra no se preocupaba por mi único amigo con vida y yo tenia que hacer todo lo posible por no dejar que terminara de la misma forma.

Escuche la lluvia caer de nuevo, la lluvia había vuelto, quizás para hacerme compañía, para cantar una canción de cuna para mi, si era así, dejaría que fuese de esa forma, que la lluvia me dejara dormir una vez mas, porque así deseaba estar durmiendo para poder recordar, como Anguelique, Renoir, Rei, Eien, Kai, Nerine y yo terminábamos siempre jugando bajo la lluvia. Quería soñar cuando era feliz bajo la lluvia con ellos, una vez mas…solo una.


Aqui termina el capitulo de hoy, espero que no me odien por como van las cosas y como siempre digo, acepto tomatasos criticas con amor, criticas de odio y perdonenme por mi horrible ortografia

Si les gusto espero sus reviews siempre que quieran dejar reviews. Si no les gusto pero quieren dejar un Review para decirme cuan mala es esta historia vivenvenido igual. Ahora si les gusto y no dejan reviews, bienvenidos a mi mundo, yo hago eso siempre, no los crucificare, lectores.


Anon o anons que publicaron: Siii llego conti, al fin, despues de un cerebro muy enredado en historias que se decidio por una. Y la Niña Bitter, sera muy importante, creo que pronto, Bitter es una niña especial despues de todo.

Karasu- Shiro: Noo, Mi Iza no es un martir (solo un hueon con mala suerte, perdon se me salio lo chileno), no es un Martir, pero quiero humanizarlo un poco mas, no creo que Izaya sea una buena persona, pero eso amo de el, solo quiero darle un poco mas de historia, he estado leyendo varias teorias sobre Izaya, antes de conocer a Shinra y bueno sabemos que tiene un corazon muy humano con mieod a que se lo rompan, por eso es un bastardo. Yo solo quiero pisotear su corazon hasta hacerle sangrar y luego destruirlo por completo, nada mas (ups, creo que dije mucho), de todas formas Izaya no sera el unico al que destruire.

En cuanto al Shizaya, viene pronto, viene de alguna forma, lentamente y no se si de una forma muy cursi o muy "Te odio por hacer esto con el Shizaya y su entorno"

bueno, yo me largo son las 3 de la mañana y mis pastillas para dormir ya debrian estar haciendo efecto, (no lo hacen, pero bueno...) nos leeemos pronto