Volvi mas pronto de lo que pense, con cosas que no pense antes, pero aqui estan, algo mas de relleno, algo mas de este mini capitulo crossover con Natsume Yuujinchou.
Asi que, Drrr ni Natsume Yuujinchou me pertenecen si no que a sus respectivos dueño.
Perdonen las faltas de ortografia y bueno traten de disfrutar este capitulo
- "no importan donde escapen, la muerte siempre perseguirá a esos demonios que nacieron de tu maldito vientre"
Alguien le había dicho a su madre, cuando eran muy pequeños.
- "y los de aquella mujer también, nunca debieron meter sus narices en lugares tan peligrosos"
Recordaba a una anciana mujer, fue ella quien le grito de esa forma a su madre, tantos tantos años atrás que casi lo olvida, quizás porque solo eran niños que escondidos estaban escuchando una "conversación de adultos" que tenían prohibido oír.
Aun así palabras como aquellas se repitieron muchas veces a lo largo de sus vidas. La muerte les perseguía, pisaba sus talones, por eso debían ser cautelosos al caminar.
Al fin y al cabo a ella la habían arrancado de las garras de la muerte al mismo instante de haber nacido.
-"donde ella vaya, la muerte le seguirá" - y ahora esas palabras se volvían a repetir, frente a ella.
- conozco esas palabras, es lo mismo que dijeron de mi – pronuncie con calma contenida.
- ¿tomaras el riesgo? – y un a anciana bruja, decía esas palabras.
- otra vez…- susurro- Si la muerte ya me ronda, agregarle mas riesgo solo lo hace mas entretenido.
Tiempo después de escapar de su cautiverio fue que descubrió su existencia. Una niña pequeña que había sido creada a través de ella, a partir de su sangre. Los experimentos que le habían practicado terminaron en algo inesperado, cruelmente inesperado.
- Entonces ella era la niña
- ¿Cuál niña?- pregunto su amiga
- La que me recordó a mi misma, el día que nací.
"Con un corazón que no latía, así fue como nací"
- ¿te encuentras bien? – un pequeño niño de ojos rojizos y cabello negro le prestaba un pañuelo para que limpiase sus heridas.
- ¿Orihara-san? – pregunto con miedo el pequeño niño de cabello plateado y ojos verdes.
- Puedes llamarme Izaya – el de cabellos negros le sonrío ampliamente - ¿tu eres Natsume Takashi, no es asi?
- Siii – pronuncio tímidamente.
- ¿puedo llamarte Takashi-kun o talvez Natsu-kun?
- ¿Natsu-kun? – río tímidamente - ¿entonces, puedo yo llamarte Iza-san?
- Por su puesto, pero… – lo tomo suavemente del brazo y lo saco de su escondite- aquí afuera es mejor
Afuera llovía fuertemente y era esa lluvia la que hacia que la sangre de las heridas del pequeño ojiverde escurriera por su pequeño rostro y cuerpo.
Izaya jamás fue alguien cercano a alguien especial, aparte de su familia y algunos amigos del orfanato de la familia de sus hermanos, pero ese niño le causaba algo especial, le recordaba algo a si mismo, pero por otra parte lo veia como alguien totalmente contrario.
- ¿Quién te hizo esto? – pregunto acercando su pequeña mano a una de las heridas que había entre su rostro y cuello.
- No lo se – mintió. En ese momento bajo su rostro y en un suspiro dijo – de cualquier manera me lo merezco – Izaya que aun tenia su brazo tomado con la otra mano fue capaz de darse cuenta que en aquel brazo muchas margas de golpe y sangre habían. Por primera vez en su vida el pelinegro sentía odio e ira a quienes le habían herido así.
- Natsu-kun, no tienes que mentirme – le dio una calida sonrisa de regalo – vamos – le tomo de la mano y llevo a su casa que no se encontraba lejos de donde el peliplata se ocultaba
- Izaya-san – Takashi sonrío al igual – muchas gracias.
- Iza-san – dijo al entrar a la casa – y no tienes porque decir gracias.
- ¿no se enojaran tus padres?
- Papá y mamá están en viaje de negocios y mi hermana fue a la casa de una amiga – quedo pensativo un rato – mi otro hermano esta con mi otra hermana pero que es su prima en estos momentos, así que no tienes de que preocuparte.- después de eso Izaya corrió hasta su habitación con un pijama limpio y toallas – suelo tener ropa guardada en caso de emergencia, por si mi primo viene a casa así que es totalmente nueva y limpia, lo mejor será que te des un baño – el pequeño Takashi no puedo mas y se lanzo llorando a los brazos del pelinegro haciendo de paso que las cosas se callaran.
Izaya lo abrazo muy fuertemenente, podía sentir la enorme tristeza que había en el corazón de aquel muchacho, era por eso que lloraba en aquel momento y único que deseaba su propio corazón era la necesidad de hacer de el alguien más feliz.
- Natsu-kun tienes que estar tranquilo, aquí nadie te puede dañar – trato de calmarle – vamos, luego del baño aun tenemos que curarte esas heridas – deshizo el abrazo y o guío hasta el baño.
- Iza-san – dijo aun entre sollozos, Izaya comenzó a llenar la tina de agua.
- Quédate aquí, iré a buscar cosas nuevas, las otras terminaron en el suelo - desde el baño Natsume sentía como aquel pequeño corría por la casa, también se dio cuenta como muchos espíritus rondaban aquel lugar, pero ninguno de ellos parecía realmente interesado en su presencia, así pudo relajarse un poco, aquellas cosas al parecer esperaban a alguien mas por lo que ni Izaya ni el eran interesantes para ellos.
- Volví – el pelinegro dejo las ropas en un lugar seguro y en otro mas cercano puso las toallas y una bata de baño - ¿esta el agua bien?- al decir eso Natsume toco el agua, estaba un poco caliente, pero parecía bien.
- Si – respondió tímidamente.
- Entonces te dejo, hay otro baño en una de las habitaciones – pronuncio desde la puerta – esta cerca así que cualquier cosa solo grita y vendré.
- Esta bien, terminaras enfermo si no te bañas Iza-san
- Tu también Natsu-kun – ambos rieron por aquello – avísame cuando termines, aun debo curar esa heridas – Takashi se puso rojo- Lamento si eso te molesto Natsume-kun
- No lo hizo – respondió rápidamente - te avisare apenas termine, pero ve rapido igual, no quiero que te enfermes por mi culpa.
Izaya fue quien primero termino de estar listo, entonces golpeo la puerta del otro baño.
- ¿Puedo entrar Natsu-kun?
- Si – dijo y abrió la puerta. El se encontraba solo en ropa interior y con la bata de baño apenas poner – pasa Iza-san
- Vamos a ver – dijo animadamente y fue en busca del maletín de primeros auxilios que se encontraba en aquel baño – vamos a curarte esa heridas, siéntate – dijo indicando un banquito de madera que había en el baño. Natsume se quito la bata y se sent.
- Manos a la obra – Izaya disimulo lo que sentía en aquel momento, no eran solo sus brazos y rostro. Las piernas el torso, todo el cuerpo de aquel niño estaba lleno de heridas. Trato lo mas posible de no hacer que doliera mas, algo de experiencia tenia curando heridas, de el y de su hermana, pero esto era algo totalmente diferente, Izaya quería llorar de impotencia, pero no podía, no debía en ese momento.
- Duele – pronuncio bajito el peliclaro, el pelinegro era bastante gentil al curar sus heridas pero de ves en cuando, estas dolían de todos modos.
- Perdón, tratare de hacerlo con mas delicadeza – poco después de eso, Izaya termino de curarle y Natsume termino de ponerse la ropa faltante.
- Iza-san , muchas gracias – hizo una pequeña reverencia
- Luego limpiamos esto, lo mejor es que bajemos por algo de comer, sígueme
Ambos niños bajaron hasta la cocina de aquella casa, Izaya aprovecho para primero poner a lavar la ropa mojada, mientras hacia hervir el agua de la cocina. El pequeño Takashi Natsume esperaba sentado en una mesa de cuatro sillas de madera, no muy alta, pero tampoco baja para dos niños de casi 6 años.
- ¿Iza-san? – pregunto tímidamente al ver al moreno entrar nuevamente a la cocina
- ¿Qué sucede?
- ¿Quieres que yo te ayude en algo? – pronuncio cada palabra un poco mas bajo.
- De ninguna manera – un Izaya sonriente le miraba – eres mi invitado, así que ¿quieres chocolate caliente? – Natsume solo asintió con la cabeza mientras Izaya servia 2 tazas de chocolate caliente y algunas galletas.
- Muchísimas gracias – Izaya se sentó a su lado
- Natsu-kun, hay algo que quisiera preguntarte
- Dime – Izaya dudo en hacer la pregunta que realmente deseaba hacer, así que opto por la segunda opción.
- ¿deberíamos llamar a tu familia y decirles que estas seguro aquí? – le miro frente a frente mientras hacia aquella pregunta.
- No es necesario – la tristeza en su rostro era evidente
- ¿fueron ellos quienes…
- Algo así
- Puedes contármelo – el pelinegro tomo una de sus manos - ¿ellos te hicieron esto?
- Mis padres murieron hace mucho – las lagrimas amenazaban con escapar de los claros ojos de aquel muchacho – los familiares con los que me quedo ahora, ellos se enojaron y me echaron fuera de casa por …- Natsume se quedo en silencio por un momento, era mejor omitir aquello – causar un pequeño accidente
- Pero ellos no debieron hacer eso, el clima es muy feo y algo malo podría sucederte – Izaya sabia que la historia no estaba completa, pero creía que era mejor no tocar aquel tema ya que parecía hacerle daño - ¿ellos te golpearon?
- No – limpio algunas lágrimas que salían de su rostro y el pelinegro le ayudo con su otro ojo – choque sin querer con unos chicos mientras corría y sin querer herí a uno de ellos.
- ¿Cómo?
- Al parecer eran hermanos y el mas pequeño se golpeo fuerte al caer – dijo mas calmado – entonces el mayor se enojo mucho, ellos no parecían mas grande que nosotros pero, el mayo era muy fuerte, casi como un demonio y el entonces me golpeo hasta que logre esconderme – el susto y las lagrimas volvieron a aparecer en su rostro y cuerpo.
- Pero aquí estas a salvo, vamos bebe eso antes que se enfrié
Ambos bebieron el chocolate y comieron las galletas en silencio, al terminar el pelinegro le dio un cepillo para los dientes nuevo al peliclaro.
Mientras uno lavaba sus dientes el otro acomodaba las mantas y demás cosas en su habitación.
Izaya pensó que lo mejor era poner un futón en el piso para que su invitado durmiera pero luego desistió de su idea, su cama era espaciosa y mucho más cómoda, ambos caían sin problema alguno, puso mas mantas en ella ya que el frío era muy grande.
- Natsu- kun – llamo con voz juguetona- ¿no te molesta que dormimos en la misma cama esta noche?
- Pero puedo ser una molestia, Iza-san y no quiero ser una molestia
- No lo eres Natsu-kun – Izaya tomo su manita y lo guío hasta su habitación – iré a cepillar mis dientes y asegurarme que todo este perfectamente cerrado, mientras acomódate.
Un contento Izaya se fue dando brincos de emoción, mientras en la habitación Natsume comenzó silenciosamente a llorar, era la primera ves en mucho tiempo que alguien era así de amable con el, ¿eran el e Izaya amigos?, no lo sabia, hasta ahora lo había visto un par de veces en la escuela, cuando no cerca de su hermana, completamente solo, lo había defendido de los bravucones en algunas oportunidades, pero jamás le dio importancia. Izaya parecía sentirse cómodo en su soledad, lejos de todo el mundo, se había auto impuesto una soledad, al igual que el, pero de manera muy diferente o quizás no, no era mucho lo que conocía de el después de todo, pero sin embargo le había ayudado sin preguntar nada.
- Natsume-kun – la voz del pequeño Izaya denotaba preocupación – No llores – no se dio cuenta en que momento el futuro informante había llegado a su habitación, tampoco en que instante se abalanzo sobre el para abrazarlo protectoramente.
- Izaya-san – esa amable calidez se sentía bien, estar cerca de el se sentía bien - ¿somos amigos?
- Desde hoy y para siempre seremos amigos – acaricio tiernamente los cabellos del peliplata.
Se quedaron así por varios minutos, tratando de cuidarse mutuamente en aquel abrazo tan especial, de dos pequeños niños que no conocían realmente el significado de la palabra amistad, de lo que esta conlleva, pero estaban mas que convencidos de lo que habían prometido en aquella tormentosa noche fue así como poco a poco el de cabellos mas claros se fue calmando.
Cuando deshicieron el abrazo, el primero en ingresar a la cama fue Natsume, sin embargo Izaya se quedo un poco mas de pie observando como la lluvia caía por u ventana.
- Es agradable – dijo mirando fijamente su ventana – el sonido de la lluvia al caer la noche.
- La lluvia…- Natsume miro a Izaya. Este parecía estar perdido en la lluvia misma, como encantado con ella.
- Se siente como si el cielo cantara una extraña canción - el pelinegro decidió entonces ir a la cama, para tratar de dormir - ¿le temes a las tormentas? – pregunto amablemente.
- Un poco
- Hubo un tiempo en que yo temía a las tormentas también, pero ya no más.
- ¿y como lo hiciste?, para dejar de temerles.
- Mi hermana me contó un cuento, ¿quieres escucharlo?
- Si – dijo ilusionado el ojiverde.
"Muchos años atrás, cuando las naciones aun no tenían nombre y el hielo cubria el casi permanente mente el suelo de algunos lugares, un pequeño niño viviendo en las heladas calles de un olvidado pueblo al norte de Europa, aquel pequeño que no tenia nada mas que la compañía de su sombra y la nieve que constantemente caia , vagaba todas las noches por aquellas sucias calles buscando por algo de comida o algún lugar tibio para pasar las noches, sin embargo era incapaz de encontrar ambas, ya cansado, bajaba hasta el viejo río, donde el pueblo se une con el bosque prohibido y así observando desde una orilla se quedaba dormido pensando en como seria la vida del otro lado ¿ encontraría algún lugar tibio donde descansar su herida alma?, con esos pensamientos en su mente y sueños de un lugar mejor la mañana llegaba.
Al llegar el alba, las actividades en el pueblo comenzaban y el pequeño con esfuerzo buscaba algún lugar donde ayudar y así recibir siquiera las sobras de pago.
Había días en que una mujer obesa con muchos hijos acuestas le regalaba un vaso de leche caliente y un pan tibio de la mañana. También una viejecilla y su esposo que cuando ya sus cosas no les servían mas acortaba y acomodaba sus ropajes para que le quedaran a el, también le daba algunas mantas, a veces. La demás gente del pueblo solía no verle o si acaso llegaban a hacerlo, preferían ignorarle. Sin embargo su rutina jamás terminaba, de día buscaba como sobrevivir y de noche soñaba con el mundo del bosque prohibido,
La gente del pueblo decía que aquel bosque estaba maldito y todo aquel que se atreviese a cruzar el río, seria llevado por las hadas a un mundo misterioso donde el dolor no existe, pero también donde jamás verían a sus familias en toda la eternidad, además siempre estaba la posibilidad de que hicieras enojar a las hadas y el infierno era lo único que te esperaba.
Era extraño que la lluvia llegara a esos lugares, pero el solía escuchar la lluvia desde el lejano bosque, y cuando el frío lo atormentaba el dulce sonido de la lluvia caer hasta convertirse en tormenta le hacia dormir pacíficamente.
Luego de un extenuante día en el que pudo trabajar acarreando pesadas vigas de madera su paga fue un almuerzo contundente y unos pocos leños. Ese mismo día la viejecilla y su marido le regalaron una capa para poder dormir un poco mas tranquilo y la señora le dio un gran vaso de leche con galletas, esa misma noche llovió.
El niño fue muy feliz, reía y bailaba como nunca en su vida, era feliz sintiendo la lluvia correr por su cuerpo, limpiando su roído y joven cuerpo. Cuando la lluvia se hizo mas fuerte creyó prudente volver a su lugar de siempre, bajo el puente a las orillas del lago, fue entonces que lo vio, un puente de hielo y una pequeña hada que le pedía seguirlo, aquel niño dudo por un momento, si seguía a las hadas, ya jamás vería a la mujer regordeta y sus hijos, tampoco a aquel par de viejecillos, pero el hada sabiendo de sus pensamientos le dijo cada ves que llueva puedes cantar una canción para ellos, entonces sabrán que estas seguro y con esa canción también, podrás protegerles de todo mal, el niño entonces respondió cantare cada noche de lluvia, para que ellos sean felices, pero ¿podrán ellos verme cuando llueva?, si ellos lo desean respondió el hada, ahora, ven, a un mundo donde el dolor no existe y las hadas de la lluvia te ayudaran a cantar.
Aquella noche, el par de viejecillos y la mujer con sus hijos, escucharon un suave cantar que logro hacer dormir pacíficamente a los hijos de la mujer, sin embargo los viejitos y la mujer comprendieron que aquella noche aquel pequeño niño, sin nombre ni familia, fue acogido por las hadas, para cantar suaves canciones de cuna por toda la eternidad, sin dolor alguno, para siempre. "
Y luego de escuchar aquella historia ambos cayeron profundamente dormidos en los brazos de Morfeo.
- ¿Shinra? – llamo Izaya suavemente, sabia que estaba en su casa, pero nadie contesto, solo la lluvia que caía afuera, ese sonido era el único que inundaba aquella habitación - como una canción para poder dormir – y volvió a cerrar sus ojos, para soñar con un mundo sin dolor. Para recordar tantas cosas que prefirió olvidar.
Antes que nada, si usted vio el anime de Natsume, use la descripcion del manga, no se si aparecera el Natsume adulto aun, pero si habra mas del pasado de amistad Izaya/Takashi.
Bueno ahora, solo vean Drrr vean Natsume, sean felices, denme tomatasos y si tienen dudas me preguntan y si quieren dejan reviews buenos y malos y si no solo son de mi pandilla y no dejen Reviews ( y añoren hasta que el autor decida subir cap nuevo)
Nos vemos/leemos pronto (espero)
