Sera divertido.
Me encontraba en el aeropuerto de Sea-Tac esperando mis maletas a mi desaparecida prima.
Había estado llamando a Bella desde ayer y ella ni me había respondido, ni me había devuelto las llamadas. No sé qué mierda pasaba pero debía de ser algo gordo puesto que Bella nunca me deja a un lado.
Recojo mis maletas y me dirijo hacia salida del aeropuerto, intento de nuevo llamar a Bella pero me manda directo a buzón. ¿Dónde mierda esta?
Un hombre de aspecto pulcro y muy serio con un letrero de un gran "Señorita Anastasia Steele" escrito a mano está entre la multitud. ¿Quién es?
-¿Quién es usted? –Le pregunto plantándome frente a él.
-Soy el guardaespaldas de la señorita Swan. Me envió a buscarla. Venga conmigo por favor. –Extiende una mano hacia mis maletas.- ¿Me permite que lleve el equipaje por usted?
-No, ya lo llevo yo. Gracias.
El se ve ligeramente incomodo.
-De acuerdo. –Acepto y el sonríe tomando una maleta en cada mano.- ¿Dónde esta Bella? ¿Por qué no ha venido ella a recogerme?
-La señorita Swan me pidió que pasara por usted, está en una cita y se le hizo tarde. –Se limito a responder en tono neutral.
¿Una cita? ¿Bella me dejo plantada por una cita? ¡¿Qué clase de cita?!
Ok, esto duele.
En la puerta del aeropuerto un Audi SUV negra con otro hombre con el mismo porte intimidante del anterior esta junto a la puerta trasera y a penas me ve la abre y me indica que entre. ¡Carajo y estos tipos parecen salidos del comando SWAT!
Me subo en el auto sin rechistar. La preocupación se va alojando poco a poco en mi pecho y un gran nudo en la garganta lo acompaña, siento ganas de llorar. ¿De verdad Bella está bien?
Cuando los dos hombres suben al auto y nos ponemos en marcha no puedo soportarlo más.
-¿De verdad Bella está bien? –Mi voz sale baja pero aun así logran escucharme.
El que va conduciendo me da una larga mirada por el espejo retrovisor. El nudo en mi pecho casi no me deja respirar. ¿Qué sucedió?
-Sí, la señorita Swan está bien. Solo está muy ocupada. No se preocupe señorita Steele. –Su calma me pone los nervios de punta. ¡No le creo ni mu!
Bella y yo siempre hemos mantenido una clase de conexión irreal. Hace años cuando el idiota ese le dejo y ella estaba muy mal yo supe que ella no estaba bien, y valla que no lo estaba. Ahora es más o menos lo mismo, la misma sensación. Necesito ver a Bella.
-¿A dónde vamos? –Pregunto al borde de las lágrimas.
-Al departamento de la señorita Swan. Ella la vera allí.
"Señorita esto" "Señorita aquello" ¡Parecen robots! Trato de calmarme un poco diciéndome a mi misma que Bella está bien y la veré dentro de poco en su… ¿Departamento?
Un momento… ¡Bella no tiene departamento, vive con Christian! Definitivamente algo no está bien…
No había notado hacia donde nos dirigíamos hasta que comencé a notar a mi derecha la playa. ¿Un departamento cerca de la playa? Esto ni siquiera era propio de Bella. Detuvieron el auto frente a un edificio pequeño de cuatro plantas y mientras uno bajaba mis maletas el otro me abrió la puerta y me indico que lo siguiera.
Subimos las escaleras hasta uno de los departamentos del último piso, saco un manojo de llaves y me abrió la puerta. Ok, el edificio era pequeño pero los departamentos eran enormes. No quise ir mas allá de donde no debía. Así que me gire para ver a los guarda espaldas pero se habían ido. Mis maletas estaban junto a la puerta y las llaves en la mesa a su lado. Estaba sola.
Intente llamar a Bella varias veces pero seguía obteniendo el mismo resultado, el buzón de voz. Tome mis maletas y las lleve hasta la que parecía ser la habitación principal, me di una larga ducha y me coloque solo una camisera sin mangas y unos shorts de jean. Cuando iba de camino al salón para coger mi celular y llamar de nuevo a Bella, la vi. Esta parada junto a la puerta que da a la terraza de cara a la playa, lleva un caro conjunto de camisa negra sin mangas y falda de lápiz gris plomo. Su cabello recogido en una coleta. No puedo ver su cara pero sé que esta triste, aunque lo que más me preocupa es el moretón en forma de mano en su brazo izquierdo. ¿El maldito se atrevió a herirla? ¿Era eso lo que le sucedía?
-¿Bells? –Murmure
Ella se giro hacia mi casi sobresaltada, a penas sus ojos se pusieron en mi dejaron caer las lagrimas que claramente estaba conteniendo. No pude soportarlo, corrí a abrazarla, ella se desplomo entre mis brazos y terminamos sentadas en el suelo.
-¡Annie, oh, Annie! –Gimoteo.- No sabes cuánto te he extrañado.
-Yo también nena, pero ¿qué sucede? –Hay una extraña mezcla de alivio y confusión en mi voz.
Ella no me respondió, cerró sus brazos en torno a mí alrededor con más fuerza y siguió llorando. Su dulce olor floral era como un bálsamo para mi preocupación. Claramente no estaba bien pero al menos físicamente no estaba mal, claro si dejábamos a un lado la imprenta de la mano alrededor de su brazo.
Había olvidado lo parecidas que éramos, mis recuerdos no le hacían justicia. Si tan solo ella no estuviera tan delgada y nuestros ojos coincidieran en el color, pasaríamos fácilmente por gemelas. No me di cuenta cuando sus sollozos se transformaron en un suave hipo, la acomode mejor en mi regazo y le acaricie la espalda a un ritmo dulce, a la espera de que recobrara el control de sí misma.
-Lo… siento. –Balbuceo.- ¡Es solo que me han pasado tantas cosas y te extrañaba demasiado Annie!
-Tranquil, -Le acaricie la mejilla y estuve segura de sentir claramente sus huesos, también tenía unas manchas moradas bajos sus ojos como si no hubiera dormido nada en días.- Comienza por decirme que te tiene así, tanto físicamente como sentimental. Estas demasiado delgada, Bella. Oh, y tendrás que explicarme muy bien esto. –Levanto su brazo para que vea el moratón.
Ella bajo la cabeza intentando ocultar su mirada y supe lo que eso significaba, me iba a mentir.
-No lo hagas, -la amenace.- Ni se te ocurra mentirme a mi Isabella. Hazlo con quien quieras pero sabes claramente que yo si te conozco bien. Sin mencionar que ¡Me dolería muchísimo que lo hicieras!
Tardo un rato en mirarme y otro más en comenzar a hablar. No quería presionarla pero esto era muy preocupante.
-Lo del morado fue ayer, iba cruzando la calle distraída y casi me atropella un ciclista. Un señor me sujeto un poco fuerte y sabes que me marco con facilidad. –Se encogió de hombros en modo de disculpa. Hubo un ligero titubeo en su voz, seguía mintiendo.- Se que he bajado un poco de peso y tampoco he dormido mucho pero es por el estrés del trabajo, Annie. Se acerca la publicación de algunos libros importantes y eso me tiene el mundo patas arriba.
¿Por qué me mientes Bella? ¿Qué es eso tan grave que me ocultas?
-¿Sabes que puedes decirme cualquier cosa que suceda, verdad? –Pregunte mirándola fijamente, un ligero sonrojo apareció en su rostro.- Bella, tu y yo somos como una sola persona, es cierto que hay algunas cosas que nos diferencian pero hay muchas más que nos unen. Cuando vi que no fuiste a recogerme al aeropuerto supe que algo iba mal y créeme cuando te digo que sé que no es un simple estrés o cansancio. ¿Christian te está maltratando? ¿Qué es lo que va mal Isabella?
-¡Christian no me golpea Ana! –Su sonrojo se acentuó aun más.- ¿Por qué dices esos? Carajo ya te dije que es lo que sucede. Estoy bien.
Levanto las manos exasperada y su tono de voz de iba incrementando.
-Lo digo porque te conozco Bella, se que algo te pasa y no me lo estás diciendo. –Ya a estas alturas las dos estábamos gritando.
-Anastasia Steele no todo se puede saber en esta vida.
-¿Ves? No lo niegas.
-No es nada. Al menos nada grave Annie, en serio. Lo menos que quiero es discutir contigo. –Me mira con la suplica tatuada en los ojos. –Déjalo ya, por favor.
-¿Prometes que me lo dirás cuando te sientas lista? –Le pregunto bajito.
-Lo hare, te lo diré todo. –Respondió
-Muy bien, ahora quiero que te seques esas lagrimas, vallamos a tu casa, busquemos algo de ropa para ti que no tenga nada que ve con esa editora en jefe que llevas por dentro y volvemos aquí, tal vez bajamos a la playa un rato a caminar no lo sé, pero hoy comienza nuestra semana juntas y solas. Así que quita esa cara y sonríe que ya estamos juntas. –Le dije exagerando un poco mi sonrisa mientras la llevaba casi a rastras hacia la puerta.
-Ana, toda mi ropa esta aquí. –Me dijo de repente con un tono triste.
¿Dejo a Christian? ¿Por eso compro este departamento?
-Ok… No entiendo.
-Esta mañana mande a traer mis cosas para acá, anoche tuve una fuerte discusión con Christian y… -Se caya de repente y sus ojos comienzan a llenarse de lagrimas. –Ana… si pierdo a Christian no se qué será de mí, no podre soportarlo. No de nuevo.
-Bella, clámate. –Tomo su delicado rostro entre mis manos y seco las lagrimas que corren por sus mejillas.- Cuéntame bien lo que paso. No creo que Christian y tu corten por una simple discusión. Mierda, el te ama con locura, se que siempre te digo que es un idiota y un dolor de culo por lo asfixiante que es pero eso solo confirma que lo hace porque te ama.
Se estaba calmando, la lleve al sillón y la senté ahí apoyando su cabeza en mi hombro y acariciándola suavemente.
-Lo vi de nuevo, Ana… a él. Esta aquí, en Seattle con toda su familia, no tuve una muy buena reacción, me desmaye y Christian lo vio, también ayer pase el día con su hermana, se que fui una idiota pero es que ella puede llegar a ser muy insistente. En la noche fuimos a cenar y el llego a buscarla, quiso hablar conmigo, me… tomo del brazo, un poco fuerte tan vez. Hui de ahí en cuanto pude pero cuando llegue a Escala era muy tarde y Christian estaba tan enfadado Ana, me dijo cosas terribles y luego se fue. No pegue un ojo en toda la noche esperando que volviera pero no lo hizo, no sé donde paso la noche, no sé donde está en este momento. Lo único que se me ocurrió hacer fue recoger mis cosas y traerlas aquí. Había comprado este departamento hace unas semanas para nosotras, para cuando tú llegaras pero ahora, estando aquí, no sé qué hacer Ana. He estado llamándolo todo el día y tiene el celular apagado. Taylor tampoco logra comunicarse con él, es como si la tierra se lo hubiera tragado.
Lo soltó todo tan de repente que tengo que tomarme un momento para procesar la información.
Bella está triste, desesperada y preocupada. Eso es lo único que sé.
La abrazo fuerte contra mi pecho, si pudiera quitarle todo eso
-A ver cariño, ya basta de lágrimas. No permitiré que sigas así. ¿De acuerdo? –Espero que ella responda pero se limita a asentir con la cabeza- Ok, primero, él muy idiota ese que se vaya por donde llego, ya hace años te jodio y créeme que no permitiré que lo haga de nuevo. Segundo, ya verás que Christian está bien y todo se arreglara. Ya te lo dije Bella, el te ama y no te dejara ir así tan fácil. Y tercero, te vas a levantar de ahí y vamos a hacer cualquier cosa que quieras pero no nos quedaremos aquí, no quiero que llores más.
-¿Annie?
-¿Mmm…?
-No te vuelvas a ir.
-No lo hare. Juntas de ahora y para siempre. ¿De acuerdo? –Beso su cabeza.
-¿Annie?
-¿Si?
-Te amo mucho.
-Yo también te amo mucho Bells.
-¿Annie?
-Dime. –Sonrió ante su juego.
-Esta noche hay una fiesta en casa Grey. Si no voy Mia me mata. –Murmura bajito.
-No iras, Bella. No creo que sea buena idea.
-Ven conmigo. –Aprieta el agarre de sus brazos a mí alrededor como si de ello dependiera su vida.
-Bella sabes que eso no es lo mío.
-Tampoco es lo mío pero debo ir. Se lo debo a Mia.
-¿De qué va la fiesta? ¿Debo usar vestido y todo eso?
-Es el cumpleaños de Mia. Y si, hay que usar vestido pero… también mascara.
-¿En que estas pensando Bella? –Puedo ver de qué va todo esto.
-Tengo un modelo de vestido en dos colores diferentes aunque son casi idénticos a la luz de la noche. Solo nos faltarían las mascaras.
-¿Quieres que vallamos iguales? –No podía evitar sonreír ante su loca idea.- ¿Por qué?
-Solo quiero divertirme un poco. Nadie sabe que somos tan parecidas. No lo notaran.
-No conoceré a nadie ahí. Meteré la pata. –Me queje.
Ella se incorporo y me miro a los ojos, se veía muy decidida a hacer esa locura.
-Tampoco es que yo conozca a todo el mundo, Ana. ¿Por favor? Sera divertido y quiero hacerlo antes de que me… -Parece recordar algo y se caya de repente.
Frunzo el ceño.
-¿Antes de qué? ¿Por qué no me terminas de contar todo como debe ser Bella?
Ella da un largo suspiro.
-Antes de que sepan que nos parecemos tanto. –Responde al fin.
-Eso no es lo que ibas a decir y lo sabes. –Sacudo la cabeza resignada.- Muy bien Bella, hagámoslo a tu manera. ¿Qué tengo que hacer?
Ella sonríe, por primera vez desde que llegue. Una sonrisa real, feliz.
¡Oh, Bella! ¿Qué es lo que en realidad sucede?
-Ve y arregla tu cabello mientras yo llamo a Sawyer para que valla por las mascaras. –Toma su cartera y de camino a la terraza saca el celular.
Sus pasos son lentos, cansados. Ahora que lo noto Bella se ve muy cansada. Ok, tiempo de enumerar sus malestares.
*Cansancio.
*Pérdida de peso.
*Palidez, más de la habitual en nosotras.
*El morado en su brazo.
Ok, somos delicadas con los moretones pero no de esa manera. Esta muy pronunciado.
Tendré que estar pendiente a ver si tengo que agregar algo más a esa lista. ¿Estará enferma o en realidad si será por tanto estrés?
Dos horas y media después ya estamos listas. Vestidos de encaje semi-transparente negro y gris plomo totalmente ajustados, como una segunda piel, largas mangas, espaldas descubiertas y un culazo de infarto... Cabello recogido en una coleta con rulos en las puntas, alta para facilitar el amarre de las mascaras. Altos tacones negros de aguja. Maquillaje de pesada sombra negra y gris para realzar nuestros ojos. ¡Estábamos idénticas!
-Creo que ya no falta nada Bella. –Murmure mientras me tocaba la mejilla y nos miraba a las dos en el espejo. –Somos tan parecidas…
-¿Nunca has pensado que podríamos ser hermanas Annie? –Murmuro de vuelta.
-¿Hermanas? –Me gire para mirarla de frente.- Bella, ya nosotras lo somos.
-Lo sé, -Sonrió con ternura- pero de sangre… ya sabes misma mamá y eso.
-Bella no… sé que decirte. Es cierto que si nos parecemos mucho y no solo físicamente pero también hay cosas que nos diferencian, por ejemplo… -Mire de nuevo al espejo buscando esa diferencia y ahí estaba.- ¡Ya se! ¡Nuestros ojos! Mira, los tuyos son un café adorable y los míos de un azul intenso.
Bella golpea su frente como si acabara de recordar algo importante.
-Mierda, Ana. ¡Nuestros ojos! Aunque nos coloquemos las mascaras nuestros ojos nos delataran. Sabrán que tú no eres yo.
Joder… es cierto. Tanto arreglarnos para nada… A menos que…
-Bella… ¡Las lentillas! Creo que aun las tengo. –Ella frunce el ceño, claramente no recuerda de que hablo. –Carajo Bella, las lentillas que use aquella vez que intentamos engañar a Charlie hace unos años. ¿Recuerdas?
Ni siquiera espero que me responda, camino hacia mi maleta abierta sobre la cama y busco mi neceser de aseo. Estoy segura de haber visto el estuche ahí. Luego de vaciar el contenido del neceser sobre la cama por fin las encuentro, cojo las gotas y camino de nuevo hacia la cómoda.
Me cuesta un poco colocarlas porque no tengo práctica pero cuando lo logro agrego unas gotas extra del líquido en mis ojos y parpadeo un par de veces.
-Arde como la puta madre. –Que quejo mientras me abanico los ojos con las manos.
-A ver… Déjame verte.
Levanto la mirada mientras seco las lágrimas que lograron desbordarse por mis mejillas. Bella me mira con los ojos como platos.
¿Qué? ¿Me saque un ojo?
Me giro de nuevo hacia el espejo y…
-Jo…der… -Digo.
-¡Mierda! –Exclama Bella.
-Bella… te tomo la palabra con lo de ser hermanas…
Ella sonríe y entrelaza su brazo con el mío.
-Muy bien Anastasia. Hora de irnos.
-¿Crees de verdad que todo saldrá bien?
-No, pero ahí está la diversión, habrá mucha gente y cada vez que alguien este a punto de descubrirnos nos intercambiamos. Solo mantén tu celular en el bolsillo del vestido y todo estará bien.
-¿Quién eres tú y que has hecho con mi Bells? –Le pregunto mitad en broma, mitad pasmada.
-Sigo aquí Annie. –Me da un rápido beso en los labios y sale de la habitación.
-¡Hey! –Puedo sentir mis mejillas arder.
-Vamos que el encanto se acaba a media noche. –Me grita desde el salón.
-Sabía que estabas loca Isabella…
Tomo lo único que en verdad necesitare, mi celular, y salgo detrás de ella a seguirle el juego en esta locura.
Ojala nadie lo pille…
