N.A.: Hola! Aquí yo de nuevo. En este capítulo suceden hechos relacionados con la batalla de las doce casas. También hay escenas especiales diseñadas para la obra. Á manera de advertencia, diré que hay escenas que pueden resultar violentas para muchas personas. Pido disculpas si este capítulo se sale mucho de contexto.
1 mes después
Después de todo lo que pasó estoy más que convencida de que tengo que soportar esta grande prueba con tal de mantener mi felicidad atada a mí. El último incidente que tuvimos semanas atrás me lo demostró claramente. Seiya podrá quererme mucho, y en parte es mía la culpa, pues yo lo llevé a esa especie de fantasía en la que ahora se encuentra, pero espero que algún día pueda entender que todo esto es algo que ya está predeterminado, que él ya no es más quien alguna vez yo consideré el amor de mi vida, que lo que pudo haber entre los dos se esfumó y desapareció. Mi amor le pertenece a otro hombre y yo no estoy dispuesta a perderlo por nada.
Pasó como un mes de todos aquellos acontecimientos que marcaron la vida de todos los que vivían en la mansión y llegamos al día en que teníamos que enfrentar al santuario. Todos estábamos muy nerviosos y un tanto preocupados por lo que podía pasar durante esa batalla. Nos encontrábamos en el aeropuerto Seiya, Hyoga, Tatsumi, los caballeros de acero (a quienes conocimos semanas atrás) y yo (Shiryu estaba en China debido al accidente que tuvo en sus ojos y de Ikki no se sabía nada) y solo esperábamos a Shun, quien por razones que en ese entonces desconocíamos, no aparecía.
-Qué raro, Ya son las nueve y Shun no llega – Tatsumi sonaba extrañado.
-Sí, él es muy puntual y ya se ha retrasado – Hyoga mostró su preocupación.
-Tal vez esté llegando al aeropuerto – Seiya trató de mantener la calma.
-Eso espero, no podemos retrasarnos demasiado – Tatsumi acotó.
Y así lo seguimos esperando. Pero pasaron los segundos, minutos, horas... y Shun no aparecía. Seiya estaba aburrido, Hyoga preocupado y yo, asustada.
-¡Ya me cansé de esperar! Iré a buscarlo yo mismo.
-Pero Hyoga, sabes que no podemos movernos de aquí, además, los caballeros de acero ya fueron a buscarlo – Seiya trató de detener a Hyoga.
En eso llegaron los caballeros de acero llegaron con caras consternadas y muy confundidos.
-Señorita Saori, hicimos lo que pudimos.
-Lo buscamos por casi toda la ciudad.
-Pero lamentablemente no pudimos encontrarlo.
-¡Qué! No puede ser... – Hyoga no comprendía lo que sucedía.
-¿Cómo así? No puede haberse desaparecido así nada más – Seiya trataba de entender.
-Calma chicos, él vendrá.
-Pero Saori... – Seiya volteó sorprendido.
-Si no tenemos confianza en nosotros mismos, nunca podremos vencer al santuario. No importa a la hora que sea, yo confío en él y sé que vendrá.
-Saori tiene razón Seiya. Cualquiera que sea la razón que le impide venir, yo sé que él vendrá – dijo Hyoga finalmente comprendiendo.
-De acuerdo. Confiemos en él.
Mientras Seiya decía eso yo hacía un esfuerzo casi sobrehumano para mantener la calma y no desesperarme. La sola idea de que Shun pudiera estar malherido o en problemas me hacía sentir muy mal. Deseaba con todas mis fuerzas que no sea así, y recé porque viniera lo más pronto posible y completamente sano.
Puerto ubicado lejos del aeropuerto
Caminaba sin prisa. Había llegado el día. La más poderosa e importante de nuestras batallas como caballeros iba a dar inicio. Parecía mentira como nuestras vidas habían tomado un ritmo tan drástico estos últimos días y como habían pasado tantas cosas, y ahora estábamos a punto de entregar nuestras vidas a cambio de lograr que las fuerzas del mal no interfirieran con la paz en el mundo. Estaba un poco ansioso pero a la vez preocupado, pues temía que le sucediera algo a Saori o que algo salga mal durante la batalla, pero luego cambié de parecer, tenía que ser optimista, todo iba a salir bien y nosotros podríamos estar juntos otra vez.
Y me encontraba así, caminando y pensando, cuando de repente un fuerte y violento sonido me alertó: Era un látigo, y sabía bien de quien se trataba.
-¡Detente Shun!
-June...
-No estoy dispuesta a dejarte ir. ¡No permitiré que mueras!
-June...
June era una amiga que conocí durante mi entrenamiento en la isla de Andrómeda. Compartimos juntos muchas cosas y llegué a sentir un especial cariño por ella, al igual que ella por mí. Siempre estábamos juntos durante el entrenamiento y cada vez que yo quería desistir de las crueles luchas, ella siempre estaba ahí para ayudarme y alentarme. Era una gran amiga y yo la quería mucho. Su aparición ahí me confundió un poco, pues ella no solía salir de la isla y tras mi partida no nos volvimos a ver. Al ver que no me movía ni decía nada, me dijo:
-Shun, esos caballeros son muy poderosos y ustedes juntos no tendrían la más mínima oportunidad.
-No hables así. Sabes de sobra que estamos protegidos por una diosa y tengo fe en nuestra victoria.
-¡No seas tonto! Ellos te matarán... y yo prefiero matarte a que te mate uno de esos caballeros.
-June...
-¡No vayas Shun! Vayamos a la isla, mira nada más cómo ha quedado después del ataque de uno de esos caballeros dorados. Alguien tiene que velar por la integridad y el orden de ella, y ese eres tú Shun.
-No puedo June, de verdad no puedo.
-¡Pues entonces te mataré yo misma para que no vayas!
-June... ¡No June, no lo hagas!
En eso tuve que saltar para esquivar su látigo, pero ella no se conformó con eso y me dio tres latigazos más, de los cuales esquivé 2 y uno me dio en el brazo. Caí al suelo un poco adolorido y ella me miró, mientras me decía:
-Shun, desiste. Morirás si no te quedas, y yo... ¡Yo no quiero que mueras!
-June, te agradezco tu preocupación pero tengo que ir. Me están esperando, y no puedo perder más el tiempo. Nos vemos después. Adiós.
-¡Eso si que no! – June amenazante lanzó su látigo.
Cuando me di cuenta el látigo ya estaba en mi muñeca, tirando fuertemente de ella. De sobra sabía que podía superarla pero no quería lastimarla. Al ver que se resistía a soltarme tiré del látigo hacia mí y ella perdió el equilibrio, cayendo al suelo, mientras su máscara resaló más allá. Al percatarme de eso corrí a auxiliarla, llevándome también una gran sorpresa.
-¡Suéltame June!
-No te soltaré. ¡Hagas lo que hagas no te soltaré!
-June, no me hagas usar mi fuerza contigo. ¡Suéltame ya!
-¡No! Te soltaré cuando accedas venir conmigo. ¡Pero bajo ningún otro motivo te soltaré!
-June... ¡Basta! – dije finalmente tirando del látigo.
-¡Ahhhhhh! – gritó ella mientras caía al suelo.
-¡June! ¿June te encuentras bien? – dije preocupado corriendo a auxiliarla.
-Shun, perdóname por ser tan terca – decía llorando – Yo solo quería... ¡Lo siento! Me preocupas mucho y pues yo...no quiero que te pase nada malo. Por eso insistí. Perdóname.
-Ya pasó June. De verdad te agradezco tu preocupación por mí y pues me siento muy halagado. Te prometo que cuando regrese de la batalla resolveremos este problema.
-Prométeme que regresarás.
-Es una promesa.
Luego de eso le coloqué su máscara y nos disponíamos a marcharnos cuando aparecieron Reda y Spika, compañeros de entrenamiento en la isla. Tuvimos una complicada lucha ahí en el puerto e hirieron a June en el proceso. Después de mucho luchar, los derroté y me llevé a June en los brazos, hasta el aeropuerto. Llegué allá con varias horas de retraso.
Cuando llegó sentí que mi cuerpo recuperaba su alma.
Llegó con una extraña chica en los brazos. Por su estado parecía malherida y hasta él mismo lucía algunas heridas en el cuerpo. Lo miré un tanto celosa pero tuve que contenerme. A todos nos alegró mucho su aparición y una vez reunidos, nos subimos al avión y nos fuimos rumbo al santuario.
-¡Suficiente! Esto se está volviendo insoportable. Tenemos que saber qué le ha pasado. ¡No puede desaparecer así! – Hyoga volvió a perder la paciencia.
-Tranquilízate Hyoga, sé que es preocupante, pero no podemos hacer nada – Seiya finalmente pareció querer mantener la calma.
-Pero es que yo... ¡Oh Dios porqué no llega!
-Tenemos que ir a buscarlo, quizá algún caballero del santuario puede haberlo encontrado y pueden estar luchando. Talvez él ya puede estar... – sugirió Tatsumi.
-¡No! Verán que llegará. Tenemos que confiar en él. Sé que Shun vendrá y yo lo esperaré el tiempo que sea necesario.
-Pero Saori...
-No digas nada Seiya, ya verás que vendrá.
-Sí, Saori tiene razón. Espera un momento...esa sombra que se ve allá... – Hyoga miraba dubitativamente.
-Es... es...
-¡Es Shun!
-¡Shun! – exclamamos todos.
-Disculpen la demora, tuve un pequeño percance. Lo siento de verdad – se disculpó Shun mientras llegaba.
-Oye Shun, ¿Quién es esa chica? – Hyoga preguntó curioso.
-Es una compañera de entrenamiento. Resultó herida en un combate y... Me... me reservo el resto del problema, lo siento.
-Como gustes Shun, estás en tu derecho.
-Gracias Hyoga.
-Me alegra que estés bien Shun, estábamos muy preocupados.
-De verdad lo siento mucho Saori, no fue mi intención preocuparlos.
-Bueno, lo importante es que ya estás aquí.
-Es cierto. Ya estamos todos reunidos – Hyoga dijo tranquilamente.
-Ahora sí caballeros, ya podemos ir rumbo al santuario – Seiya trató de apresurarnos.
-Tienes razón, vámonos ya.
-Sí.
Estábamos en el avión todos muy nerviosos. Nuestra empresa esta vez era muy difícil y ni siquiera sabíamos con certeza si íbamos a regresar con vida. El silencio que reinaba en el avión era muy incómodo y me sentía muy aburrido, además de nervioso. Al verme así, Hyoga se me acercó y si querer empezamos a conversar.
-¿Preocupado?
-Mucho. No sé qué va a pasar ahora que nos dirigimos al santuario. Temo mucho por los caballeros dorados, son tan poderosos...
-Sí pues, Aioria es una clara muestra de ello. Solo espero que podamos salir bien librados de esto.
-Sí. Pienso y trato de pensar que todo saldrá bien. Hay que tener en cuenta que tenemos de nuestro nado a Saori, la diosa Atena, y eso ya es de gran ayuda.
-Tienes mucha razón. Gracias a Saori tenemos cierta ventaja. Pero así y todo habrá mucha sangre derramada.
-Sí, y eso es lo que más pena me da.
-¿Están algo preocupados muchachos?
-Descuida Seiya, solo comentábamos sobre los caballeros dorados.
-Yo también tengo mucha intriga sobre eso. Ahora que hay doce caballeros, el riesgo de una derrota es un poco más alto.
-Hay que ser optimistas Seiya, la gracia y el poder de la diosa Atena nos protegerá y nos ayudará.
-Shun tiene razón. Saori está de nuestro lado y ella seguro no nos dejará morir.
-Sí. Ella es nuestra inspiración y nuestra razón de lucha. ¡Todos con Atena!
-¡Si!
[Una vez ahí]
-Bien caballeros, llegamos al santuario – anunció Seiya.
-No se ve tan mal después de todo – dije contemplando el lugar.
-Sí, algo árido pero nada fuera de lo común – comentó Hyoga mirando alrededor – Bueno, basta de charlas, empecemos con esto de una buena vez. Shun, ¿Qué tanto miras?
-Veo una sombra, una sombra acercándose hacia nosotros.
-¿Quién podrá ser? Hay que estar en guardia, puede ser un enviado del santuario.
-De acuerdo. ¡Oye tú, muestra tu rostro, deja de esconderte!
-No necesito esconderme de nadie Hyoga, aquí estoy.
-¿Eh? Esa voz... es... ¡Shiryu!
-¡Shiryu!
-Amigo, qué bueno que estés bien, estábamos todos muy preocupados por ti.
-Gracias Shun, pues ya no hay de qué preocuparse, ya estoy aquí y estoy más que listo para luchar contra el santuario.
-Pues entonces, ¡A la carga!
-¡Siiii!
Y así partimos hacia las doce casas. Estábamos casi llegando a Aries cuando un extraño caballero se nos acercó y con una extraña técnica, la cual consistía en lanzar una especia de flechas imaginarias, nos atacó sin demora. Todos pudimos defendernos... todos menos Saori. En un descuido una de las flechas hirió a Saori y la derribó. Mejor comienzo no pudimos tener.
-¡Miren chicos! Esa que se ve a lo lejos es la primera casa, la casa de Aries – Seiya señaló apuntando hacia la casa.
-Sí que la es. Vamos deprisa – dijo Hyoga empezando a caminar.
-¡Un momento!
-¿Ehh?
-Yo soy su guía, y vengo para ayudarles en su visita al santuario.
-Vaya, no sabía que existían guías aquí – Shiryu dijo extrañado.
-Bien, ya que has venido, llévanos donde el gran maestro, por favor.
-Con gusto, Señorita Kido.
-¡¿Eh?! ¡Cómo es que sabes su nombre!, ¡Contesta! – Seiya exclamó desconfiado.
-¡Ja, ja, ja, ja! ¡No dejaré que den un paso más! ¡Aquí mismo morirán! ¡Flechas de Sagitario! – rugió el caballero en posición de ataque.
-¡Qué! ¡Ahhhhhh! – Saori gritó al ser alcanzada por las flechas.
-¡Oh no!
-¡Hirieron a Saori!
-¡Saori! – Seiya exclamó desesperado.
-Caballeros... continúen por favor... – Saori habló con voz debilitada.
-¿Estás loca? – Hyoga no creía lo que escuchaba.
-Pero... Saori... – dijo Shiryu dudando.
-¡Yo lo mato! ¡Meteoro Pegaso!
-¡Ahhhh! – gritó el caballero cayendo al suelo.
-Bien hecho Seiya.
-Ja, ja, ja. Eso es lo que creen. Yo ya cumplí con la misión que me fue encomendada: Matar a Saori Kido – dijo el caballero agonizando.
-¡¿Qué?!
-Ahora que ella fue herida con una de mis flechas, sólo el gran maestro podrá extraérsela, ningún otro poder o persona podrá sacar esa flecha de su pecho. Y lo peor de todo, es que tienen doce horas para poder atravesar las doce casas y llegar a la alcoba del gran maestro y traerlo para que le quite la flecha. Pero eso es imposible, ya que no podrán pasar ni siquiera por la primera, ya que los caballeros dorados los están esperando listos para aniquilarlos... Atena morirá... y el gran maestro será el vencedor, ¡Ja, ja, ja! ¡Ah! – exclamó finalmente muriendo.
-¡Noooooo! – Seiya gritó desesperado.
-Esto se pone cada vez más difícil – Shiryu comentó lamentándose.
-No podemos demorarnos, tenemos que atravesar las doce casas y traer al gran maestro.
-Shun tiene razón, vámonos Seiya, no hay tiempo que perder – Hyoga sugirió.
-¡De ninguna manera! ¡No dejaré a Saori sola!
-Seiya... – Saori lo llamó con voz débil.
-Dime Saori – Seiya fue corriendo a su lado.
-Así como ustedes lucharán, esta también es mi lucha. Tenemos que ser fuertes y derrotar al gran maestro. Yo sé que todos ustedes son caballeros muy poderosos y lograrán penetrar en las doce casas. Yo por mi parte lucharé por mantener mi promesa de luchar hasta el final, no importa que tenga una flecha clavada en mi pecho. Váyanse caballeros, yo me mantendré firme hasta las últimas consecuencias, no se preocupen por mí, den lo mejor de ustedes y derroten a los caballeros dorados, que yo aquí los estaré esperando – dijo adolorida.
-Saori... lo prometemos, traeremos al maestro así tengamos que morir. ¡Andando chicos!
-¡Sí!
Y así empezó la cruel batalla en las doce casas. Con la desdicha de tener a Saori herida y con la esperanza de lograr el triunfo. Luchamos hasta el final como verdaderos caballeros y demostramos una vez más que el bien siempre triunfará sobre el mal y que nuestro cosmos se estaba volviendo cada vez más fuerte y poderoso. El resultado nos alegró mucho, pues nos dábamos cuenta que estábamos progresando como caballeros y que estábamos más que capacitados para proteger a Atena y para salvar a la humanidad. Ése era nuestro destino, y los seguiríamos hasta el final.
3 meses después de la lucha de las doce casas
Miraba por la ventana un tanto melancólica. Habían pasado 3 meses desde que todos luchamos contra el santuario y gracias a los dioses salimos victoriosos. Gozábamos de una vida prácticamente normal y podíamos disfrutar de ella con total libertad. Las peleas quedaron atrás y en ese momento solo existía la paz y la armonía entre todos, lo que era muy ventajoso y a la vez muy importante.
Durante esos días he tratado de estar el mayor tiempo posible con Shun, viéndonos a escondidas, tratando de recuperar de alguna manera, todo el tiempo que perdimos mientras peleábamos. Mi relación con Seiya estaba algo estable, pero solo algo. Si bien es cierto que éramos más que enamorados y el ahora tenía más confianza y derechos para conmigo que antes, yo trataba de mantener el equilibrio y de no dejar que su emoción lo lleve a ser un poco impulsivo. No era algo fácil, pero al menos lo trataba.
Recordé lo acontecido la noche anterior. Shun y yo habíamos salido al supermercado y sin querer además de hacer las compras fuimos a tomar un aperitivo a una distinguida cafetería. Estuvimos hablando de todo un poco y disfrutando de un lindo momento de privacidad y romanticismo. Estuvimos hablando de tantas cosas que no nos dimos cuenta de lo rápido que pasó el tiempo y cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde. Nos fuimos corriendo y tratamos de llegar lo más temprano posible. Eran como las 11 de la noche y estábamos algo preocupados por lo que los demás pudieran llegar a pensar. Cuando llegamos a la mansión, antes de despedirnos nos dimos un largo beso y compartimos diversas caricias. Sonriéndonos mutuamente nos despedimos y nos retiramos a descansar. Fue una noche linda e inolvidable para mí y significaba mucho para nuestra relación, la cual cada día iba mejor. No podía estar más feliz.
Me levanté de la cama y me cambié de ropa. El hambre que tenía hizo que me apurara un poco más en vestirme y cuando terminé salí de mi habitación. Mientras bajaba, pude escuchar las voces de los chicos conversando amenamente. Desde la batalla en las doce casas sus lazos de amistad eran cada día más sólidos, lo cual me alegraba mucho. Llegué a la puerta de la sala disponiéndome a entrar pero me detuve al escuchar que hablaban de Shun. Le pedían explicaciones de algo, al menos eso fue lo que escuché. Me quedé en la puerta hasta que terminaron de hablar de eso y luego entré, para participar también, de esa "amena" conversación.
-¡Ja, ja, ja, ja!
-¿De qué te ríes Seiya?
-De ese dibujo tonto que dan en la televisión. Me parece súper gracioso.
-Sinceramente no le veo la gracia.
-Ni yo, pero así es Seiya, siempre le gusta lo tonto.
-¡Ikki!
-Ya dejen de pelear, me duele mi cabeza. A pesar de que ya pasaron 3 meses desde la lucha en las doce casas aún siento como si mis heridas estuvieran frescas.
-Eso solo te pasa a ti Hyoga, deberías dejar de ser tan hipocondríaco, te va a hacer daño.
-Eres afortunado Hyoga, siendo Ikki el que te lo dijo pudo ser peor.
-Tienes razón Shiryu, Ikki siempre es así medio sarcástico.
-¡Cállate mocoso!
-Oye no le hables así a Kiki, él es solo un niño.
-Sí, pero recuerda que los niños siempre dicen la verdad.
-¡Hyoga!
-¡Ja, ja, ja, ja!
-Buenos días – Shun saludó mientras entraba.
-Deberíamos decir buenas noches, ¿No crees Shun? – Hyoga bromeó.
-Lo siento.
-Descuida, solo fue una broma.
-Oye Shun, ¿Por qué te estás levantando tan tarde? ¿Dormiste mal? – Shiryu preguntó curioso.
-Ehh... No, lo que pasa es que estuve viendo televisión hasta tarde. Sí, eso es.
-Hmm... ajá, sí claro, cómo no – comentó Seiya dubitativamente.
-Oye Seiya, no te permito que dudes así de mi hermano.
-Pero Ikki, como sabrás, Shun es un chico muy madrugador. Jamás se ha levantado más allá de las 7 de la mañana, y mira la hora que es, las 10. ¿Qué te parece?
-Pues... – Ikki titubeó – pero eso no te da derecho a que hables así.
-Pero Shun, ¿Por qué regresaste tan tarde ayer? – preguntó Kiki.
-¿Tarde? – dijo Shun nervioso – ¿Yo? No, para nada. Yo me acosté temprano.
-¿A qué te refieres Kiki? – preguntó Seiya.
-Es que ayer cuando me levanté a las 11 de la noche, vi a Shun regresando de la calle, estaba muy entusiasmado y fue por eso que ni siquiera se percató que yo estaba en la cocina, viéndolo entrar.
-¡Shun! ¿Es eso cierto? – Ikki preguntó sobresaltado.
-Pues... no tanto como eso – continuaba Shun nervioso – Yo salí un rato a tomar aire al jardín, y de ahí me fui a acostar, no fue nada anormal.
-No mientas Shun, si yo vi bien claro la hora que era cuando te vi llegar.
-Pues yo...
-Ya déjenlo, quizá viste mal la hora Kiki. Cualquiera puede confundirse de esa manera – Hyoga defendió a Shun.
-¡No! Yo me fijé bien, te juro que digo la verdad. Además, ahora que me acuerdo mejor, Shun no estaba solo en ese momento, pues cuando entró pude ver, por la puerta, la silueta de una mujer. ¡Sí! Eso pasó.
-¡Una mujer! – Ikki no daba crédito a lo que escuchaba.
-Sí, una mujer.
-No..., yo... – Shun se ponía cada vez más nervioso.
-¡Shun! Te exijo que me expliques que fue lo que exactamente pasó.
-Pero Ikki... no creerás que... – Shun nerviosamente trataba de disuadir a su hermano.
-¡Ahora!
-Bueno yo... este... – Shun resignado comenzó.
-Buenos días chicos – dije finalmente entrando.
-¡Mi amor! Buenos días, ¿Dormiste bien?
-Sí, como siempre Seiya.
-Los veo un tanto tensos. ¿Sucede algo malo?
-Pues... aquí mi hermano tiene algo que explicar. ¿No es cierto Shun?
-Ikki... mejor dejémoslo ahí. No es nada importante, te lo aseguro.
-Yo creo que él tiene razón. No creo que sea una buena idea sofocarlo con preguntas de esa manera – Hyoga siguió defendiendo a Shun.
-¿De verdad crees que es mejor así? Y si está siendo engañado por esa mujer... – Kiki quiso continuar.
-Dejemos ese tema ya. ¿Por qué no vamos a desayunar? Creo que es una mejor idea.
-No es que quiera ser malo Saori pero nosotros ya desayunamos, solo Shun y tú están sin desayunar – Shiryu comentó.
-Entonces no se diga más. ¿Me acompañas Shun?
-Claro, me muero de hambre. Luego nos vemos chicos.
-Ok.
Y diciendo eso Shun y yo nos dirigimos al comedor a tomar desayuno. Yo lucía feliz pues ésta era una espectacular ocasión para estar solos y conversar. Sin más que hacer nos sentamos a la mesa y esperamos a que los empleados terminaran de servirnos. Una vez que se fueron, iniciamos nuestra conversación.
-Luces muy contenta esta mañana. ¿Es por algo en especial?
-Pues... estoy así porque adoro estar así contigo, solos. Solos para poder expresar a nuestra manera cuanto nos queremos.
-Si es por eso entonces yo también estoy feliz. Me agrada que estés así de contenta, te ves más bonita.
-Gracias mi amor, pero tú también eres muy lindo. Eso es algo que no puedes negar.
-Pues... yo no me considero lindo. Creo que soy como los demás, con virtudes e imperfecciones – me contestó ruborizándose.
-Tu siempre tan modesto.
-Oye, ¿Será que podemos salir esta tarde? Quisiera salir a pasear un rato contigo.
-Eso no me lo tienes que pedir, claro que podemos. Por Seiya no te preocupes, yo me encargo de él.
-¿Cómo van las cosas? ¿Bien?
-Algo mejor. Claro que a veces es un poco meloso y sobre protector pero yo siempre trato de controlar toda esa energía y corresponder, solo un poco, a todos sus requerimientos.
-Veo que se llevan mucho mejor, eso era algo que tenía que llegar después de todo – comentó tristemente.
-Mi amor, no te sientas mal – le dije acariciándolo – Tú mejor que nadie sabes que lo único que hago es fingir que lo amo. Nada es verdadero, ni siquiera los besos.
-¿Besos?
-Pues... no pude negarme, ha habido ocasiones en las que he tenido que besarlo pasa no levantar sospechas – le dije tristemente – Pero no es porque verdaderamente lo sienta o lo quiera. De sobra sabes que lo que más adoro es besar tus labios.
-Bueno, no quiero ponerme celoso. Mejor cambiemos de tema.
-De acuerdo. ¿A dónde iremos?
-He estado pensando en llevarte al cine. Hay una película romántica que me gustaría ver, y que mejor que sea con tu compañía.
-Pues yo acepto encantada. Las historias de amor son muy tiernas, no pudiste escoger mejor lugar.
-Gracias, entonces espero que no haya ningún contratiempo en la tarde.
-Yo me encargaré de eso, descuida.
-Bueno, voy a ver qué hacen los demás. ¿Vienes?
-Voy luego, quisiera ir un rato a mi habitación, creo que olvidé algo ahí.
-De acuerdo, nos vemos – me dijo saliendo.
-Shun, espera.
-Dime.
En ese momento, mientras lo veía mirándome, no pude contener el impulso y me acerqué provocativamente, lo cogí por los hombros y lo besé salvajemente, expresándole con ese beso lo mucho que necesitaba de él. Él me correspondió el beso de la misma manera, y nos envolvió por unos minutos un ambiente de pasión y ternura. Hacía mucho tiempo que no habíamos tenido tiempo para nosotros y ese beso denotaba la ausencia que sentíamos el uno del otro. Todo iba bien, hasta que Kiki entró al comedor. Nos separamos y tratamos de actuar como si nada pasara delante del niño, pero lo ocurrido no dejó de ser un buen susto.
-No digas nada, deja que el sentimiento de apodere de ti, déjate llevar mi amor, no dudes más – le dije besándolo frenéticamente.
-No dudo, pero no puedo dejar de sentirme así. Pero a pesar de todo, te quiero junto a mí, te necesito – me contestó del mismo modo.
-Entonces no digas más, deja que este sentimiento lo cubra todo, déjate llevar, déjate amar – le dije mientras lo besaba.
-Por ti me dejo matar, hago lo que quieras por ti – me dijo del mismo modo.
Afuera
-Tu turno Seiya – dijo Hyoga mirando a Seiya.
-Déjame ver: Tres de flores, dos de diamantes, cinco de espadas, diez de corazones y...
-¡Por todos los dioses juega de una vez! – Ikki perdió la paciencia.
-Espera, tengo que estar seguro antes de efectuar mi jugada.
-Pero Seiya el juego es para hoy, no para mañana.
-Kiki, ¿Porqué no vas a ver si quedó helado en la refrigeradora?
-¡Encantado! Gracias Seiya eres un buen amigo.
-Sí pero ve ya.
-A la orden caballero – dijo Kiki saliendo.
-¿Seiya, de veras hay helado en la refrigeradora? – Hyoga preguntó curioso.
-Creo que sí. Es que si no le das algún dulce no se despega de ti.
-Vaya, qué inteligente.
-No es que quiera interrumpir tan importante conversación pero, ¿Podrían jugar? – Shiryu sugirió.
-Claro, ¡Seiya haz tu jugada ya! – Ikki volvió a gritar.
-Ya, ya ahí voy.
Afuera (En la puerta del comedor)
-Bien, veremos si es que hay helado en la refrigeradora. Espero que sea de chocolate mezclado con vainilla, aunque si es tricolor puede que me lo coma también – decía mientras abría la puerta.
-¡ ! ¡Qué!
-Kiki, yo...
-Señorita Saori, ¿Qué le hace a Shun?
-¿Yo? Nada, solo le ayudo a... a...
-Verás Kiki, ella me... me... me ayuda a... a... a sacarme una pestaña.
-¿Una pestaña?
-Sí, tú sabes cuando se te entran en los ojos... son insoportables.
-¿Puedo verla?
-Ver qué cosa.
-La pestaña.
-[Volteándose y sacándose una pestaña] Sí claro, toma.
-Oye Shun, ¿De veras es tu pestaña? Se ve muy rizada.
-Así son mis pestañas.
-Vaya, qué extraño – dijo mirando la pestaña.
-Dinos Kiki, ¿Necesitas algo? – Shun preguntó intentando cambiar de tema.
-Sí, vine a saber si había helado en la refrigeradora.
-Sí hay, ven Kiki te serviré un poco.
-¡Gracias Shun! Qué amable.
-Descuida. Hagamos algo: Tráeme una dulcera mientras voy por el helado, ¿De acuerdo?
-¡Con gusto! – Kiki fue corriendo.
-Estuvo cerca – dije suspirando.
-Tienes razón, por poco y nos descubre.
-La próxima hay que tener más cuidado.
-Sí pues.
-Oye, ¿De qué estuvieron hablando antes que yo entrara a la sala?
-Bueno, ellos querían que yo les contara lo que pasó ayer en la noche cuando nos despedimos. Creo que accidentalmente Kiki me vio entrar contigo y estuvo armando un gran escándalo en la sala. Por supuesto yo no conté nada, pero si me sentí muy asustado y preocupado por eso. Saori, hay que ser más discretos, Kiki puede llegar a descubrirnos.
-Tienes razón, ese Kiki está resultando un poco peligroso.
-Sí, solo espero que situaciones como éstas no se repitan. Bueno, ve con Seiya, te debe de estar esperando.
-Pues... bueno. Nos vemos al rato.
En la sala
-¡Bien!
-No es justo – se lamentó Shiryu.
-Ikki siempre gana.
-Eso les pasa por jugar con un profesional.
-Cual profesional, si lo único en lo que eres profesional es en hacer trampa.
-¡¿Perdón?!
-Nada, lo que Hyoga quiso decir es que juegas muy bien, eso es todo.
-¿De veras?
-Oye no...
-Hyoga, mejor déjalo así, si de verdad no quieres volver a sentir tus heridas frescas, mejor quédate callado.
-Tienes razón. ¿Oye Seiya, en qué piensas?
-...
-Oye, te están hablando – Shiryu tocó a Seiya.
-¿Ah? ¿Qué decías Hyoga? – dijo Seiya reaccionando.
-Parece que el amor te está poniendo medio tonto.
-¿Medio tonto? Él antes de conocer a Saori ya era tonto del todo – Ikki no perdió la oportunidad.
-¡Oye!
-¿Qué hacen chicos? – preguntó Shun entrando.
-Nada importante, solo les demostraba una vez más a estos tres que de verdad soy un maestro con los naipes.
-Lo de maestro lo dice sólo él, en lo que a mí respecta, solo hace trampa – Hyoga se cruzó de brazos.
-¿Decías Hyoga? – preguntó Ikki dulcemente.
-¿Yo? – contestó Hyoga tragando saliva – Nada querido amigo. ¿Alguien aquí me escuchó hablar?
-Pues...
-Bueno, bueno ya no lo molesten. Oigan, ¿Qué le pasa a Seiya? – preguntó Shun extrañado.
-Es por Saori, tú sabes, cosas de enamorados – sonrió Hyoga.
-Enamorados no, cosas de novios – Shiryu miró fijamente a Shun.
-Oye Shiryu, ¿Porqué miras así a Shun? – Hyoga preguntó confundido.
-Pues porque quería su atención, eso es todo.
-Claro, me lo imagino. Descuida Seiya, Saori vendrá en un momento, fue a su habitación a recoger algo. Ya no te pongas así.
-Gracias Shun, parece que eres el único que no se burla de mis sentimientos.
-Nunca me burlaría de ti – dijo bajando la mirada.
-Vaya, veo que se divierten muy bien – dije entrando.
-Todo iba bien hasta que Ikki nos ganó en el juego.
-Descuida Hyoga, talvez dentro de unos 10 años puedas ganarme – Ikki abrazó a Hyoga consolándolo.
-No me des falsas esperanzas.
-Mi amor, ¿Qué vas a hacer esta tarde?
-Pues... quedé con Marín de salir a hacer algunas compras, claro que si gustas, podemos salir mañana a donde tú quieras.
-¡Hecho! Entonces diviértete y después me muestras lo que te compraste.
-Claro, cómo no.
-Pues ya que Seiya no va a perderse por ahí con Saori, propongo que los cinco vayamos a algún sitio, como en los viejos tiempos – sugirió Hyoga.
-¡Buena idea! ¿Qué dicen? ¿Están de acuerdo? – dijo Seiya alegre.
-Por mí no hay problema – Ikki aceptó.
-Por mí tampoco.
-Yo igual. ¿Tú qué dices Shun? – preguntó Hyoga.
-Pues... yo ya tenía otros planes.
-¿Qué planes? – preguntó Ikki.
-Si no vas a ir mínimo tendrás que explicarnos – comentó Hyoga.
-Pues... quedé con un amigo de conversar por Internet toda la tarde. Quise conversar con él hace tiempo y ahora se me dio la oportunidad. Discúlpenme.
-Mmmm bueno ya que lo pones de ese modo te perdonamos. No te preocupes, te traeremos algo.
-Gracias Hyoga.
-Entonces ya todo está planeado.
Y así, con todo planeado, la mañana pasó sin mayores contratiempos. Todos aguardábamos con ansias la tarde y en particular Shun y yo no veíamos las horas para estar juntos en la más grande privacidad y dar rienda suelta a todas nuestras necesidades afectivas. Por su parte, los chicos se jugaban bromas y coordinaban todos los detalles de su "juerga" para toda la tarde, incluida la noche.
Ya en la tarde
-Bueno, me voy a cambiar – dijo Shiryu yendo a su habitación.
-Yo también – Seiya hizo lo mismo.
-Apúrense, que yo ya estoy listo.
-¿Cómo lo haces Ikki? ¿Para estar listo media hora antes de la cita? – preguntó Hyoga entrando al salón de juegos.
-Pues coordinando todas tus cosas al milímetro querido amigo Hyoga. Pero bueno, eso es algo que tú aún no has aprendido a hacer – dijo Ikki demostrando superioridad.
-¡Ja! No necesito hacer eso para estar listo a tiempo. Yo ya estoy listo y no necesité hacer nada.
-¿Ah si? ¿Y con qué vas a pagar tus gastos? ¿Tienes a la mano efectivo? ¿Y qué me dices de tu celular, está cargado?
-¡Mi celular, mi billetera! ¡Oh no! – dijo Hyoga corriendo a su habitación.
-¡Ja, ja, ja, ja! Ese Hyoga, no cambia.
-Por lo que veo te divierte mucho molestar a Hyoga – dijo Shiryu entrando.
-Digamos que es una manera divertida de eliminar mis propias tensiones.
-Tú si que no cambias. ¿Y dónde está Seiya?
-Pues no sé, aún no ha bajado.
-Nos vemos chicos, diviértanse – dijo Saori saliendo.
-Adiós Saori, cuídate – se despidió Shiryu.
-¡Seiya apúrate!
-¡Ya voy!
Arriba
-Nos vemos Shun, hasta luego – dijo Seiya entrando.
-Nos vemos Seiya, cuídate mucho amigo – decía Shun mientras escribía en la computadora – Seiya, espera.
-Dime.
-No es que quiera ser indiscreto pero... ¿Cómo te va con Saori?
-Ay Shun – dijo sentándose – ¡Es algo maravilloso! Cada día nos llevamos mejor, ella es tan dulce... llena completamente todas mis expectativas, realmente es grandiosa.
-Mmmm, ya veo – dijo bajando la mirada – Bueno Seiya, no te detengo más. Nos vemos.
-Shun, ¿Porqué me preguntaste eso? – preguntó Seiya tocándole el hombro.
-Porque... estaba un poco preocupado por ti, por eso – contestó mirándolo.
-Gracias Shun, eres un gran amigo. A veces, ni siquiera Shiryu se porta así conmigo – dijo Seiya abrazándolo.
-Descuida Seiya – contestó con una leve sonrisa – todos somos amigos, y nos preocupamos de la misma manera el uno por el otro. Eso es muy normal. Bueno, no te detengo más, anda que te están esperando.
-¡Es cierto! Lo olvidé. Bueno Shun nos vemos en la noche – Seiya se despidió cerrando la puerta.
-Cuídate, nos vemos – se despidió con una sonrisa – Ay Seiya, sé que esto no esta bien, pero tú y yo no podemos estar amando a la misma mujer por mucho tiempo. Algo tiene que pasar, algo muy importante, para que uno de los dos de un paso atrás y le deje al otro la felicidad con ella. No sé cual de los dos será, pero aún sigo presintiendo que, todo esto, va a terminar muy, muy mal – pensó Shun escuchando los pasos de Seiya alejarse.
En el auto de la mansión
-Seiya, ¿Porqué te demoraste tanto arriba? – preguntó Shiryu.
-Porque me quedé hablando con Shun.
-Claro, y nosotros como unos imbéciles esperándote. Si tanto querías hablar con mi hermano, mejor te quedabas en la mansión – dijo Ikki riendo sarcásticamente.
-Sí. Ahora por tu culpa vamos tener que reordenar nuestros planes.
-Ya cálmense, no es para tanto. Solo fueron unos minutos, no por eso van a hacer tanto escándalo – dijo Seiya pacíficamente.
-Viéndolo de esa manera, de acuerdo. ¿Hyoga, qué lugar está primero? – preguntó Ikki.
-Déjame ver... El primer lugar es "Restaurant Luna Gourmet"
-¡Vaya el Luna Gourmet! Hace tiempo que no iba a un lugar tan exclusivo – Seiya se alegró.
-Sí pues. Ahora veo que el quedarme sin almorzar hasta esta hora va a valer la pena – comentó Shiryu.
-Síííííí, ¡Me muero por probar todo el menú!
-Descuida Seiya, parece que hoy es tu día de suerte. Aquí en la tarjeta de reservación que nos dieron dice que a esta hora (4:00 p.m.) están ofreciendo el mega buffet. Y tú ya sabes qué significa eso ¿no? – dijo Hyoga mirándolo alegremente.
-¡Yeeee! ¡El mega buffet! ¡Justo lo que quería!
-¡Sí! Eso significa comer hasta quedar hecho una ballena – rió Shiryu.
-Exacto, esta tarde va a ser única. Qué pena que Shun no pudo acompañarnos – se lamentó Hyoga.
-No es que quiera ser malo, pero no creo que mi hermano hubiera querido comer tanto.
-Sí, él siempre cuida mucho su figura – comentó Shiryu.
-Eso me hace recordar a alguien – insinuó Hyoga.
-No nos lo digas sabemos quién es – Ikki subió los ojos.
-Saori – contestó Shiryu.
-Mi amor... ¿Qué estará haciendo ahora?
En otra parte
-¿Aló? ¿Shun? ¿Dónde estás?
-Estoy a 2 cuadras del cine, ¿Demorarás mucho?
-No, ya casi estoy llegando.
-Bueno, nos vemos mi amor.
-Ok, bye.
En la mansión
-Ay qué pena. Sin los chicos aquí esta casota es muy aburrida. Y para colmo de males ya se acabó el helado. ¡Qué voy a hacer! – dijo Kiki tristemente.
En eso se escucha el sonido del timbre
-¿El timbre? Qué raro, si todos han salido. Que yo sepa ni los chicos ni Saori reciben visitas a esta hora. Bueno, iré a ver quién es.
-Si qué de... ¡Jabu, Nachi, Geki! ¡Qué sorpresa! – dijo Kiki muy contento abriendo la puerta.
-Hola Kiki, cómo estás. Oye, ¿Están los chicos en casa? – saludó Jabu.
-Lamentablemente, no. Me dejaron solo aquí.
-¿Qué no está Tatsumi aquí contigo? – preguntó Nachi.
-No, parece que hoy es su día libre. Pero chicos, no se queden ahí afuera, pasen.
-Gracias – dijo Jabu entrando con los demás.
-¿Y qué estabas haciendo Kiki? – preguntó Nachi entrando a la sala.
-Pues nada. Me disponía a ver un poco de televisión cuando ustedes llegaron.
-Eso me da una buena idea.
-¿A qué te refieres Geki? – Jabu miró interrogante a Geki.
-Pues... podemos pasarla bien ya que no están los demás en casa.
-¡Claro! Podemos rentar una película y pedir algo de comer – Sugirió Nachi.
-Entonces no se diga más. Jabu, haznos el favor – dijo Geki alcanzando el teléfono a Jabu.
-¡Con gusto! – dijo Jabu haciendo la llamada – ¿Aló buenas tardes? Señorita quisiera rentar la película "Preparatoria 261" y también quiero...
En el cine
-"Mi amor, déjame quererte para siempre, darte todo lo que te mereces y unirme a ti en cuerpo y alma"
-"¡Oh mi amor!" – se observa un beso en la pantalla.
-¡Qué romántico! – mi voz sonó emocionada.
-Sí, no sé por qué esa escena me es un poco familiar – Shun dejó escapar un suspiro.
-Tienes razón, se parece mucho a nuestra relación.
-Será por eso que te adoro mi amor – dijo Shun dándome un beso.
-Ten por seguro que es por eso, que es lo mismo que siento yo – le contesté besándolo también.
-Te creo mi princesa.
-¿Sabes? Hace tiempo que quería estar así contigo.
-Yo también. Desde que regresamos de la batalla de las doce casas había sentido mucho tu ausencia.
-Perdóname mi amor. Prometo entregarme más a ti cada día.
-Yo me conformo con que nunca te olvides de mí.
-Eso ni me lo tienes que pedir. Yo siempre lo hago sin que me lo pidas. Forma parte de mi vida diaria – le dije besándolo.
-Pues eso también forma parte de la mía – me contestó con un beso.
Pasamos un lindo momento en el cine. La película no pudo ser más linda y romántica y eso motivó mucho la necesidad que ambos teníamos de estar así, juntos, en total privacidad. Nos abrazábamos, nos besábamos, acariciábamos y nos decíamos palabras de amor. Eran unos momentos tan felices y tan emotivos...
Una vez que terminó el filme...
-Estuvo muy linda la película.
-Sí, la disfruté mucho.
-¿Y ahora, nos vamos a la mansión?
-No, hoy quiero robarte toda la noche.
-Entonces por primera vez me va a encantar ser capturada.
-Entonces, ¿A dónde quieres ir ahora?
-Pues... tengo un poco de hambre.
-Como ordene mi princesa.
Después de eso fuimos al restaurante más exclusivo de la zona, el restaurante Luna Gourmet. Pedimos la mesa más discreta del local y estuvimos ahí disfrutando no solo de la comida, sino también de nuestra "privacidad".
-El Luna Gourmet... vaya que sí nos gusta la exclusividad.
-Sí, pero cualquier lugar sería hermoso si estás tú a mi lado.
-Mi amor... adoro tus palabras, así como la dulzura de tu voz – le dije acariciándolo.
-De sobra sabes que solo para ti tengo esa dulzura.
-Buenas tardes, ¿Qué desean ordenar? – uno de los mozos se acercó.
-Yo deseo unos langostinos a la plancha en salsa francesa.
-A mi se me apetece un costillar de cordero en salsa de duraznos.
-Muy bien. ¿Qué desean de tomar?
-Yo creo que un Malbec va a quedarnos muy bien.
-Si desean tenemos además del Malbec un Syrah francés que también queda muy bien con los platos escogidos. Tómenlo como una sugerencia, si me lo permiten.
-Pues... ahora que lo menciona no es mala idea. Y como se trata de una ocasión especial, no escatimaremos en gastos. Deseamos el Malbec y el Syrah también por favor.
-¿Algún postre?
-Bueno yo deseo un pastel de chocolate con helado de vainilla.
-Yo deseo un mousse de fresas con chocolate por favor.
-A la orden.
Después de haber ordenado estuvimos conversando de todo un poco. De la batalla con las doce casas, de la repentina paz que vivíamos todos en ese momento, de Seiya, de nosotros, etc. Me sentía muy feliz, por estar al lado del hombre que amaba, por poder disfrutar de un momento que era solo nuestro, por esa gran felicidad que en ese momento nos embargaba. Era un momento maravilloso y todo estaba yendo tan bien...
-¿Cuántas cosas han sucedido en este tiempo – dije suspirando.
-Sí, estos últimos meses han sido de gran presión y de gran importancia también.
-Felizmente todo terminó bien y ahora poseemos una libertad que es magnífica.
-Tienes razón, podemos olvidarnos que somos guerreros y podemos llevar una vida un poco más humana.
-Eso es bueno, muy bueno.
-Aquí está su pedido caballero – el mozo llegó con el pedido.
-Muchas gracias.
-Toma, esto es para ti. Muchas gracias por tu servicio – dije amablemente al mozo.
-Muchas gracias señorita, y a usted también caballero. Son ustedes muy amables – el mozo agradeció cortésmente.
-Descuida, lo hacemos con gusto.
-Bueno, me retiro, disfruten de la comida y que la pasen bien.
-Muchas Gracias.
-A ustedes – dijo el mozo retirándose.
-Por eso me gusta venir a este restaurante. Te atienden muy bien – comenté una vez que se retiró el mozo.
-Ya lo veo. Voy a venir más seguido.
-Espero que las veces que vengas pueda yo acompañarte.
-Eso ni lo tienes que pedir mi reina, tú siempre estarás conmigo – dijo besándome.
-Me agrada oír eso – le dije correspondiendo el beso.
Varias mesas más allá
-¡Ahhh! ¡Este buffet es magnífico! – Seiya no podía contener su euforia.
-Sí, jamás había probado manjares tan deliciosos – concordó Shiryu.
-No voy a negar que está muy bueno – dijo Ikki sonriendo.
-Hay que venir más seguido aquí.
-Pero recuerda mi querido Hyoga, para que vengas a este lugar a menudo mínimo tienes que poseer opulencia económica. Y discúlpame pero eso es algo que ninguno de nosotros poseemos.
-Ikki, no destruyas mis ilusiones – dijo Hyoga tristemente.
-No se preocupen chicos. Saori es clienta Premium de este lugar y estoy seguro que ella podrá conseguirnos algunos vales de consumo aquí.
-¡Vaya! No se me había ocurrido eso – Shiryu sonrió.
-Pues alégrate por que es muy cierto – Hyoga sonrió también.
-Entonces no se diga más. ¡Sigamos comiendo! – dijo Seiya contento.
-¡Siiiii! ¡Ja, ja, ja, ja!
De vuelta con Saori y Shun
-Quedé satisfecha, esta cena estuvo deliciosa – comenté complacida.
-Totalmente de acuerdo – dijo Shun limpiándose con una servilleta.
-Bueno, ya terminamos de cenar. Ahora, para bajar la comida tenemos que ir a otro lugar.
-Espera un momento, estoy tan lleno que no puedo ni hablar. Dame un respiro por favor.
-Con gusto precioso.
Y mientras Shun descansaba un poco después de la "pequeña cena" que tuvimos me puse a mirar distraídamente a las otras mesas. En la mayoría de ellas habían parejas, como nosotros, en las otras gente mayor, niños, esposos, etc. El lugar era muy lindo y además se podía respirar un ambiente muy acogedor y le daba a todo una sensación de exclusividad. Y me encontraba así mirando las mesas cuando mi mirada se posó en una de ellas. En ella habían cuatro chicos conversando y comiendo alegremente. Me sonreí al ver gente joven como nosotros ahí pero me horroricé al verlos con más detenimiento: Eran Seiya, Shiryu, Ikki e Hyoga. Estábamos todos en el mismo lugar.
-¡Oh no! – exclamé asustada.
-¿Qué pasa mi amor?
-Shun... son... son ellos – dije nerviosamente.
-¿Quiénes ellos?
-Seiya... ¡Seiya y los demás están aquí!
-No puede ser – Shun comenzó a ponerse nervioso.
-Sí son ellos. ¡Míralos! – dije apuntando a la mesa en donde estaban.
-Dios mío, esto es increíble – comentó Shun mirando a la mesa.
-Shun, tenemos que salir de aquí cuando antes – le dije completamente asustada.
-¿Pero cómo?
-No sé. Tal vez tengamos que pedir ayuda.
-Mejor hagámoslo. No quiero ni pensar en lo que podría suceder si nos llegan a ver.
-Yo me encargo. ¡Disculpe! – Shun llamó al mozo por ayuda.
-¿Si? ¿Qué desea caballero?
-Dígame, ¿Existe aquí una salida más discreta? Es que no queremos que toda la gente nos vea.
-Claro caballero, sígame por favor.
-Gracias. Vamos Saori.
-Sí.
Y gracias al mozo pudimos salir por una salida alterna que era mucho más discreta que la general. Una vez afuera nos fuimos casi de inmediato, rumbo a algún parque muy alejado del ruido capitalino y donde pudiéramos continuar nuestra noche de amor.
En la mansión
-Jabu, Jabu, despierta.
-¿Eh? ¿Qué pasó? – contestó Jabu despertando.
-La película terminó. Creo que nos quedamos dormidos.
-Ya lo veo. Nachi despierta a Kiki, ya es hora de que se vaya a dormir. (8:00 p.m.)
-Claro. Kiki, despierta, ya ve a dormir – Nachi sacudía a Kiki para despertarlo.
-No quiero – Kiki dijo murmurando.
-Vamos, si gustas te llevo, pero no puedes quedarte aquí.
-De acuerdo – Kiki siguió murmurando.
-Vengo en un momento – dijo Nachi mientras se lleva a Kiki en sus brazos.
-Vaya, qué noche – Jabu se estiraba.
-Y qué película.
-Sí, ahora tendremos que esperar a que vengan Seiya y los otros.
-Tienes razón, no podemos dejar a Kiki solo.
-Me pregunto a donde habrán ido.
-Por la hora que es me imagino que se trata de una de esas grandes juergas.
-Sí pues. Bien por ellos.
-¿Vamos al salón de juegos? Distraigámonos un poco.
-De acuerdo, vamos.
En el restaurante
-Ya no puedo más – dijo Hyoga con la mano en el estómago.
-Ni yo, ya vámonos – dijo Ikki con pesadez.
-Tienes razón. Seiya, ya deja de comer.
-Esperen, aunque sea déjenme llevarme esto para el camino. ¡Mozo!
-Diga caballero – dijo el mozo acercándose.
-¿Podría empaquetarme esto? Quiero llevármelo.
-Con gusto – el mozo se llevó los platos.
-Tú no cambias Seiya. Has sido un glotón, eres un glotón y serás un glotón – suspiraba Shiryu.
-No me importa, lo que cuenta es que sacie mi hambre.
-Sí claro, se ha comido como 5 platos él solo y aún tiene hambre – Hyoga dijo en tono de burla.
-Bueno ya, paguemos la cuenta y vayámonos de aquí, tenemos que ir a otros lugares también – Ikki trató de apresurarlos.
-Sí. Hyoga, ¿Qué lugar sigue? – preguntó Shiryu.
-El lugar número dos es: "Milky Way Bowling"
-¡Bien! Hace tiempo que no jugaba bowling.
-Ni yo. Nos va a caer bien después del banquetazo que nos dimos.
-Exacto.
-Aquí tiene caballero – el mozo entregó a Seiya un paquete.
-Gracias, aquí tiene la cuenta.
-Bien, muchas gracias por su consumo y vuelvan pronto – dijo el mozo retirándose.
-Es un hecho, adiós.
-Ahora sí, vamos al bowling – Ikki comenzó a levantarse.
En otra parte
-Qué rico aire se respira aquí – dije mirando alrededor.
-No hay ruidos, ni gente, solo estamos tú y yo.
-Como siempre lo soñamos.
Estábamos recostados en una gran banca en un parque muy discreto ubicado en un lugar muy exclusivo de la ciudad. El lugar era muy tranquilo, poseía bastante vegetación y las bancas estaban ubicadas de una manera tan peculiar que era casi imposible ver desde una banca qué era lo que sucedía en la otra. Era un lugar tan lleno de privacidad y quietud que te daban ganas de quedarte ahí para siempre. Hablábamos de todo un poco, como en el restaurante, pero ésta vez, de cosas más íntimas.
-¿Le dijiste a Seiya que regresarías tarde hoy?
-No, por el contrario le prometí que le mostraría lo que supuestamente he comprado hoy, ¿Te acuerdas?
-¿Y qué le vas a mostrar?
-No sé. Ya después compraremos algo para que me crea.
-¿Está sospechando algo acerca de nosotros?
-Sinceramente no lo sé. No me ha dicho nada, ni he notado algo anormal en su actitud. Creo que aún no sabe nada. ¿Es mejor así no crees?
-Pues... Si tú lo dices.
-Ya no te preocupes mi amor, mientras él no sepa nada aún tenemos libertad para hacer lo que nos plazca, como ahora.
-Sí pues, en eso tienes algo de razón.
-¿Sabes? Jamás me había sentido así antes – le dije abrazándolo.
-¿De verdad? – contestó abrazándome.
-Sí. ¿Recuerdas la primera cita que tuve con Seiya?
-Sí la recuerdo. ¿Qué pasó?
-Que a diferencia de esa cita ésta es mucho mejor. ¿Y sabes porqué? Porque esta vez eres tú el que está a mi lado.
-Me siento muy halagado al oír eso.
-Ésa es la intención – le dije besándolo.
-Entonces muy agradecido por ello – dijo correspondiendo el beso.
-Nunca olvides que te amo mi amor.
-No lo olvido, sería un inconsciente si lo hiciera.
-¿Sabes? Tengo en mente un plan.
-¿Y cuál es?
-Quiero escaparme contigo.
-Suena muy bonito y romántico pero ¿Cómo haríamos eso?
-Déjame ordenar un poco las cosas y quizá en uno de estos días pueda darte una respuesta más exacta.
-Estaré esperando por esa respuesta.
-¿Qué hora es?
-Déjame ver... ¡Las 10! ¡Saori tenemos que regresar!
-¿No me habías dicho que me ibas a robar toda la noche?
-Claro pero... ¿Cómo explicaría eso a mi hermano mañana?
-Ya se nos ocurrirá algo. Por ahora vayamos a otro lugar. Tengo un poco de calor... ¿Vamos a la playa?
-Mmmm, No es mala idea, vamos.
En el Bowling
-¡Es mi turno!
-Sí, pero por todos los dioses Seiya, esta vez atínale a los pinos por favor.
-Bueno... – dijo Seiya avergonzado – lo intentaré – dijo corriendo hacia la pista – ¡Aquí va!
Seiya tira la bola y le atina a solo un par de pinos
-Ikki, lo siento, al menos esta vez sí le atiné a los pinos, ¿No crees? – dijo Seiya nerviosamente.
-¡Espera que te alcance! – Ikki fingió molestarse.
-¡Noooooo!
-¡Ja, ja, ja, ja! Esto sí que es divertido – rio Hyoga.
-Sí. Como a Ikki no le gusta perder, el haberse unido a Seiya para el partido ha sido un grave error – Shiryu comentó observándolos.
-Tienes razón ¡Oigan ustedes dos vengan que ya va a comenzar nuestro turno!
-¡Ahí voy, Seiya ven acá!
En la mansión
-¡Gané! – Geki celebró su triunfo.
-¡Oye no es justo! – se quejó Jabu.
-¿Porqué no?
-Hiciste trampa.
-No puedes demostrarlo.
-Bueno ya cállense. Mejor hagamos otra cosa – sugirió Nachi.
-¿Cómo qué? – preguntó Jabu.
-Pues... como Kiki ya se fue a dormir... – Geki sonrió maliciosamente
-¡Si! Rentemos una película de ésas que nos gustan tanto... – dijo Jabu entendiendo el plan.
-Oye no es mala idea – concordó Nachi.
-¡Entonces qué esperamos! – Geki le hizo señas a Jabu.
-De acuerdo – dijo Jabu cogiendo el teléfono – ¿Aló buenas noches? Señorita quisiera rentar la película XXX "Latin Party" por favor. Además...
En la playa
-El mar es tan hermoso... – dije suspirando.
-Sí, se ve tan tranquilo y fresco...
-Además luce tan provocativo...
Mientras decíamos esas cosas nos mirábamos el uno al otro mientras dejábamos que las más dulces sensaciones corrieran libremente por nuestros cuerpos. Nos empezamos a abrazar, a besar y nos desconectamos por completo del lugar. Era un momento único y especial para ambos. Jamás había experimentado algo así, y me sentía tan realizada... Shun realmente llenaba mis expectativas. Era tan bello, tan sensual, tan cariñoso, tan irresistible... que me volvía loca cuando lo tenía cerca de mí. Con sus besos me transportaba a otras dimensiones y con sus caricias me hacía olvidar qué era el pudor y me volvía completamente otra persona, una persona llena de deseo, pasión, lujuria, amor. Terminamos el beso y nos quedamos mirando, y fue ahí cuando, completamente fuera de sí, le hice la proposición más inusual para ese momento:
-Saori... eres tan prefecta... – dijo mirándome.
-No tanto como tú, mi sexy ángel – contestó mirándome también.
-No digas eso... me da un poco de vergüenza – dijo ruborizándose.
-Pero si es la verdad mi amor. Tú eres la mezcla más perfecta de inocencia y sensualidad. Me vuelves loca, te amo mi amor, te amo demasiado.
-Yo también te amo mi dulce diosa. Tú significas todo para mí, sin ti yo no soy nada, tú gobiernas por completo mi vida, porque mi vida es tuya, yo soy tuyo en cuerpo y alma mi amor, y esta noche, tú eres la reina. Pídeme lo que quieras, que yo te obedeceré. Tus deseos son órdenes mi amor.
-¿Hablas en serio? Entonces, deseo algo – le dije con voz seductora.
-Dime preciosa.
-Tengo calor... mucho calor – le dije mientras me acercaba más y tocaba su pecho – Quisiera ir un rato al mar... ¿Me acompañarías?
-Lo que tú quieras mi amor – dijo cargándome en sus brazos.
Y dicho esto, me llevó en sus brazos hasta la orilla, donde me bajó. Me miró muy apasionadamente y con mucho deseo me besó. Le correspondí el beso y volví a perder mi autocontrol. Mis manos empezaron a moverse y lentamente le fui quitando la casaca y el polo que llevaba puestos, dejando su pecho desnudo. Simultáneamente, él desabotonaba muy sensualmente uno a uno los botones de mi blusa, quedando también mi pecho descubierto. Una vez hecho esto, empezamos a tirar todas nuestras ropas. Le desaté el pequeño nudo que contenía su buzo y él bajó el cierre que tenía mi falda. Le bajé el pantalón y él dejó caer mi falda, mientras comenzaba a besar mi pecho desnudo. Lentamente me desabrochó el sostén y yo le bajé muy lentamente la ropa interior. Una vez desnudos, nos metimos al mar, olvidándonos completamente del resto del mundo. Fue la experiencia más grandiosa que jamás había sentido.
-Eres el hombre más grandioso del mundo Shun, te adoro, te amo, me vuelves loca, eres perfecto, grandioso, perfecto... – le decía mientras lo besaba.
-Y tú eres la mujer más bella del planeta. No sabes cuánto soñé tenerte así, junto a mí. Soy todo tuyo Saori, completamente tuyo... – me contestó besándome.
-Y yo soy tuya mi vida, para siempre...
Y así estuvimos besándonos un largo rato. No sé cuanto tiempo pasó después, pero cuando nos dimos cuenta estábamos bastante alejados de la orilla y el repentino temblor de nuestros cuerpos se debía al extremo frío que sentíamos. Sin pensarlo dos veces Shun me volvió a cargar en sus brazos y regresamos a la orilla, donde nos detuvimos, volviéndonos a mirar.
-He soñado tanto verte así... – dijo mirándome.
-Y yo me moría por ver una vez más ese cuerpo tan lindo y sensual que tienes mi vida – le dije mirándolo también.
-... – Shun solo atinó a sonrojarse.
-No te pongas así mi amor – le dije acariciando su rostro – Hicimos esto por mutuo acuerdo y no hay motivo alguno para ponerse así. Esta experiencia nos sirve de mucho para poder conocernos más y para consolidar mucho más nuestro amor.
-Tienes razón – dijo abrazándose a sí mismo – Hace mucho frío, será mejor que nos vistamos.
-Sí sino nos vamos a enfermar.
Una vez vestidos salimos de la playa y regresamos al parque, donde volvimos a conversar. Estábamos un tanto callados, pensando quizá, cada uno a su manera, en la increíble experiencia que habíamos vivido. No tenía la más mínima intención de regresar a casa, así que me apoyé en su pecho, mientras le decía:
-La pasamos divino en la playa.
-Sí. Difícilmente voy a dormir tranquilo después de esto.
-¡Ja, ja! Créeme que yo también voy a sufrir de eso.
-Deberíamos de regresar a la mansión Saori, me muero de sueño – Shun comenzó a bostezar.
-Yo también me siento cansada, pero no quiero regresar.
-¿Qué sugieres entonces?
-No lo sé. Tal vez se nos ocurra algo de aquí a un rato. No quiero regresar y volver a ver a Seiya y a los demás. No quiero verlo, ahora no. Por favor, vayamos a cualquier otro lugar, pero no me pidas que regresemos, no quiero. ¿Qué dices?
-...
-¿Qué opinas mi amor?
-...
-¿Mi amor?... ¿Sucede algo?... ¿Shun?... ¡Shun, te estoy hablando!
-¡ ! De... ¿Decías mi amor? – exclamó despertando de un golpe.
-Mi vida, te estás quedando dormido.
-Es que tengo mucho sueño. Creo que el meternos en la playa me ha adormecido un poco.
-Te decía que sería mejor que vayamos a otro lugar. No quiero regresar a la mansión.
-Pero... ¿Dónde vamos a dormir?
-No sé... podemos ir a algún lugar alejado.
-No creo que sea buena idea. Preferiría ir a algún hotel.
-No es mala idea. Conozco un lugar muy discreto no muy lejos de aquí. Es perfecto para pasar la noche.
-De acuerdo, vamos – Shun volvió a bostezar.
-Gracias por comprenderme – le dije besándolo.
-No tienes de que, muy en el fondo yo también quería eso.
En el Bowling
-Las 11... ¿No creen que debamos regresar? – dijo Shiryu mirando su reloj.
-¡Estás loco! Aún es temprano – se sorprendió Seiya.
-Es cierto, todavía no hemos ido al bar – agregó Ikki.
-Tenemos que terminar el plan que teníamos, y aún faltan dos lugares – dijo Hyoga recordando el plan.
-¿Puedo saber cuáles son? – preguntó Shiryu.
-Pues de aquí nos vamos al "Wild on bar" y de ahí al "Tropical Paradise Sauna" – contestó Hyoga.
-¡Vaya! Un buen sauna antes de dormir nos va a caer de maravilla – se alegró Seiya.
-Entonces ¿Qué esperamos? Vamos al bar de una vez – Ikki se animó.
-De acuerdo. En marcha – dijo Shiryu levantándose.
En la mansión
-"Soy tuya Jack, toda tuya... ¡Aaaahhhh!"
-"¿De verdad? Entonces entrégate a mí nena".
-¡Huau! Qué escenas – Geki se relamía de gusto.
-¡Esta película es fenomenal! – Jabu exclamó extasiado.
-Sí, las chicas están buenísimas, y el ambiente también – agregó Nachi.
-Justo lo que necesitaba antes de irme a dormir.
-Hablando de dormir, ¿Dónde vamos a dormir?
-No había pensado en eso. Me imagino que nos iremos en colectivo, para variar.
-Pero mira la hora que es, a esta hora ya no creo que pasen colectivos.
-Entonces, nos quedaremos aquí.
-¿Saori tendrá cuartos disponibles?
-No lo sé, pero como ella no está, la mansión es toda nuestra.
-Sí. Despreocúpate, ni siquiera se va a dar cuenta de que estuvimos aquí.
En el hotel
Rentamos una suite de luxe en un piso alto. El edificio era muy lujoso y se respiraba un ambiente muy tranquilo y lleno de privacidad. El hotel estaba ubicado al igual que el parque, en un lugar muy discreto y exclusivo de la ciudad y era uno de los más reconocidos de los alrededores. Un muy correcto botones nos recibió en la recepción y nos condujo hacia nuestra habitación. La habitación era realmente de ensueño. Contaba con baño, comedor, dormitorio, sala de estar y un gran jacuzzi en un lugar muy íntimo, el cual nos pareció divino. Cuando entramos al dormitorio, nos dimos cuenta que solo había una cama, nos miramos y nos sonreímos en señal de complicidad. Una vez que el botones se fue nos desvestimos y nos metimos en el jacuzzi, ya que desde que lo vimos nos pareció irresistible.
-Esta habitación es espectacular – dijo Shun metiéndose en el agua.
-Te dije que te iba a gustar – le dije acompañándolo.
-Tienes razón, esto es mucho mejor que regresar a la mansión.
-El jacuzzi está divino, ¡Y ni que decir del dormitorio!
-¿De verdad no te molesta que vayamos a dormir juntos? – Shun me miró.
-Para nada, eso es algo que a la larga vamos a hacer. Así que ¿Es mejor irnos acostumbrando, no crees?
-Claro, qué mejor que adaptarnos a un no muy lejano futuro – le dije dándole un beso
-Sí, ¡Ya quiero esta unida contigo para siempre!
-Yo también, me muero de ganas de estar casado contigo – dijo abrazándome – Pero también me muero de ganas de ir a la cama, me muero de sueño – agregó mientras bostezaba.
-Entonces no digas más. Vayamos de una vez.
Y diciendo eso nos secamos y nos pusimos las batas de dormir que estaban en el baño de la suite, cortesía del hotel. Nos acostamos y nos quedamos mirando, emocionados, hasta que dije:
-Shun, fue una noche maravillosa.
-Para mí también lo fue. Espero que noches como ésta ocurran más seguido.
-Ten por seguro que sí, es mi mayor deseo.
-Y mi más grande esperanza. Hasta mañana mi amor, que duermas bien.
-Tú también precioso, que descanses.
Y así, nos quedamos dormidos, con el alma radiante de alegría y el corazón a mil por hora, deseando con todas nuestras fuerzas que noches como éstas sean infinitas y que podamos estar siempre así, juntos, para siempre.
A la mañana siguiente
Desperté con un fuerte dolor de cabeza. Todo me daba vueltas y no podía recordar con claridad lo que pasó aquella noche. Lo único que lograba recordar era que llegamos muy tarde y que estábamos todos muy cansados. Intenté incorporarme y cuando lo hice resbalé con algo y caí al suelo, lastimándome mi brazo derecho. Ahí recién pude ver con claridad lo que había pasado.
Me di cuenta que había estado en el sofá de la sala, mientras que veía también a Seiya, Hyoga e Ikki durmiendo en la alfombra, y dos sillones respectivamente, al intentar moverme mi cabeza me empezó a doler y no pude contener un pequeño gemido de dolor, mientras me agarraba la cabeza. En eso escuché una voz un tanto mareada. Era Ikki, quien me miró y hizo una mueca de dolor. Sonreí levemente y nos pusimos a conversar.
-¿Qué noche no?
-Sí, aún no puedo recordar nada de lo que pasó.
-Ni yo. Creo que se nos fue un poco la mano.
-Puede ser, pero hace tiempo que no nos divertíamos así.
-Tienes razón. A pesar de todo fue una gran noche.
-¡Aaaahhhhh! ¡Mi cabeza! – Hyoga reaccióno finalmente.
-¡Ja! No eres el único – Ikki comentó con voz desganada.
-Jamás me había metido una tranca como ésta. ¡Todo mi cuerpo me duele!
-Hyoga cállate que me estas poniendo muy mal – le dije quejándome.
-¿Dónde estamos? – preguntó Seiya bostezando.
-Seiya, bienvenido a la tierra – Ikki intentó fastidiarlo.
-¿Cómo te encuentras? – pregunté mirándolo.
-Mal, mi cabeza me duele, y mi estómago también – me contestó agarrándose la cabeza.
-Ya no sigas, que me está empezando a doler la cabeza – se quejó Hyoga.
-Qué noche – dijo levantándose de un salto – Jamás había tenido una juerga como ésta. Todo fue tan…. tan… ¿…?... ¡…..!... ¡Un baño! – murmuró tapándose la boca.
-Oh no, no ahora por favor – Ikki hizo una mueca de asco.
-El solo escucharlo me está haciendo sentir mal – me quejé.
-Ya no digan nada, me están dando náuseas.
-¡Tú también no por favor! – gritamos Ikki y yo.
-Cállense, cállense, me estoy sintiendo mal….. muy mal…¡Con permiso! – dijo tapándose la boca y caminando rápidamente.
-¿Tú también la vas a continuar? – Ikki preguntó mirándome.
-No lo sé, ¿Vamos al baño?
-Como gustes. Preferible que pase ahora a que pase más tarde…..
Después de más de dos horas todo volvió casi a la normalidad. Hyoga, Ikki y yo ya nos sentíamos mejor y Seiya tuvo que visitar un par de veces más al baño para restablecerse parcialmente. La bomba que nos metimos había sido catastrófica y ningunos de nosotros se salvó. Jamás nos habíamos perdido en las calles así y pues esa noche había sido inolvidable, para todos nosotros.
-Vaya, al fin una buena película – intentó animarnos Hyoga.
-Sí pues, ya tenemos algo con que entretenernos – añadí sonriendo levemente.
-Y por un buen rato. Seiya, ¿Ya te sientes mejor? – preguntó Hyoga curioso.
-Sí, ahora sí – contestó suspirando mientras se sentaba – Jamás había ido tantas veces al baño después de una bomba.
-Eso te pasa por comer tanto – Ikki no perdió la oportunidad.
-Exacto. Si no hubieras comido tanto como nosotros no estarías tan mal – agregó Hyoga.
-Bueno pero ya pasó, después del medicamento que me tomé me siento mucho mejor.
-Sí yo también – comenté aliviado.
-Y yo, jamás la había encontrado tan deliciosa – Hyoga suspiraba.
-Bueno, ya déjenlo ahí. ¿Alguien desea agua mineral? – preguntó Ikki.
-¡Sííí! – contestamos los tres.
-Bueno voy por ellas, se nota que la necesitan – Ikki sonrió.
En el hotel
Abrí los ojos y pude ver el sol saliendo por la ventana llenando la habitación con una cálida luz. Miré el reloj y me di cuenta de que nuevamente me había quedado dormido, pues eran como las 11 de la mañana. Giré mi cuerpo hacia el otro lado esperando encontrar a Saori y grande fue mi sorpresa cuando vi que estaba solo y que no había nadie en el cuarto. Me levanté con una expresión interrogante y fui al baño, a darme una ducha.
Después de bañarme busqué a Saori por toda la suite, sin resultados positivos. El miedo se apoderó de mí y empecé a pensar muchas cosas, cosa como que ella se regresó para ir con Seiya o que me dejó solo y se fue por ahí. Moví mi cabeza tratando de alejar esos pensamientos de mí y traté de tranquilizarme. Estaba a punto de salir de la habitación cuando vi que se abrió la puerta y entraba una persona. Era ella.
-Buenos días mi amor.
-¿Dónde estabas? Te he estado buscando.
-Fui a la recepción a pagar la cuenta y de paso a pedir el desayuno. Pude haberlo hecho por el teléfono desde aquí, pero no quise despertarte y preferí bajar.
-Me hubieras despertado, creí que me habías abandonado – dije poniendo una cara triste.
-Mi amor, no digas eso, sabes que jamás podría abandonarte – dijo ella besándome.
-Eso espero, me sentiría muy solo si lo llegaras a hacer.
-Tendría que estar loca para llegar a hacer algo como eso.
-Bueno. ¿A qué hora viene el desayuno?
-Debe de estar en camino, lo pedí hace más de 10 minutos, no debe tardar en llegar.
-Ojalá, tengo mucha hambre.
-Yo también, así que no nos queda más que esperar. Y mientras tanto – dijo ella acercándose y tocando mi cuerpo – Podemos esperar…. De otra manera….
-¿Crees que si? – la miré seductoramente
-Claro… hueles tan bien… - dijo besándome.
En ese momento comenzamos a besarnos y nos recostamos en la cama para tener más comodidad. Nuestras caricias y besos eran cada vez más encendidos y por un momento nos invadió una fuerte pasión la cual a medida en que aumentaban las acciones, era cada vez más incontrolable. Y estábamos llegando a la parte más bonita cuando sonó el timbre automático de la puerta.
-Demonios…
Abrí y le agradecí al botones. Era el desayuno. Nos sentamos en la pequeña sala de estar que tenía la suite y comimos un tanto apurados, pues Saori recordó que tenía que pasar por alguna tienda para comprar alguna prenda con la que pudiera convencer a Seiya de que realmente había ido de compras. Después de terminar el desayuno y revisando bien de que ninguna cosa se quedaba en la suite, nos fuimos a comprar.
En la mansión
-¡Hola chicos! ¿Dónde estaban?
-Kiki, no hables tan fuerte, aún me duele un poco la cabeza – Shiryu se quejó con la voz enferma.
-¿Por qué? ¿Te golpeaste acaso?
-No, descuida ya se me pasará.
-Si tú lo dices, pero creo que me mienten cualquiera que los viera pensaría que están enfermos o algo así.
-No lo dudes Kiki, se nota a leguas – dijo Jabu parándose al lado de Kiki.
-¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí?
-Es una larga historia Ikki, ya que ustedes por lo visto tuvieron una agitada noche y se olvidaron del pequeño Kiki, nosotros que veníamos de visita, nos ofrecimos voluntariamente a cuidarlo y entretenerlo, pues se sentía muy solo.
-¡Es verdad! Lo sentimos Kiki – Hyoga trató de disculparse.
-Bueno, pero al menos me hubieran traído algo.
-Descuida, más tarde si gustas te llevo a pasear. ¿Qué dices?
-¡Claro Shiryu! ¡Con gusto!
-Me pregunto de dónde vas a sacar tanta energía para llevarlo a pasear – dijo Ikki mirando a Shiryu.
-Ikki, haré como que no escuché eso.
-Oigan, ¿Alguien vio a Saori? – preguntó Seiya.
En la tienda
-Mi amor, ¿Cuál crees que me quede mejor?
-Para serte sincero, te quedan bien los dos. A ti cualquier cosa te va a quedar bien.
-Eso fue muy galante mi amor.
-Descuida, cuando quieras.
-Gracias – le contesté sonriendo – Señorita, me llevo los dos por favor. Cárguelo a la cuenta de la fundación Kido si fuera tan amable.
-De acuerdo Señorita, aquí tiene.
-Muchas gracias, hasta luego.
-Hasta luego y gracias por su compra.
-¿Ahora a dónde vamos?
-Ayúdame a buscar un teléfono público, tengo que hacer una llamada.
-¿A Marín?
-Sí, y de ahí nos vamos a la casa.
En la mansión (1 hora más tarde)
-¿La han visto? – continuó Seiya.
-No – contestó Nachi.
-Qué raro.
-Sí pues, generalmente ella no sale de casa tan temprano – agregó Hyoga.
-Solo espero que no sea nada malo – comentó Jabu.
-Oye Ikki, ¿Shun ya se despertó? – Shiryu preguntó inquisitivamente.
-Pues…. no sé. No he ido a verlo.
-Yo voy – Nachi sale corriendo.
-A menos que haya tenido alguna reunión importante – Jabu trataba de encontrar una explicación.
-Que yo sepa la agenda de Saori hace tiempo que no registra ningún compromiso – contestó Seiya serio.
-Tranquilo Seiya, verás como Saori ya llega – Hyoga abrazó a Seiya.
-Eso espero Hyoga.
-Chicos, Shun tampoco está en la mansión – dijo Nachi agitado.
-¡Qué! – Ikki y Hyoga dijeron sorprendidos.
-¡Eso no puede ser! ¡A dónde pudo haber ido Shun! – Ikki trataba de entender.
-No tengo la más mínima idea – se lamentó Nachi.
-Quizá salió a trotar como de costumbre – Hyoga trató de hallar una explicación.
-Qué coincidencia, Saori y Shun desaparecidos… - Shiryu dijo sarcásticamente.
-¡Qué intentas decir con eso Shiryu! – Ikki no dejó pasar el comentario.
-Nada, yo solo… ¡Kiki está listo para salir!
-¡Por supuesto que si! – Kiki cogió de la mano a Shiryu y salieron del cuarto.
-Nos vemos al rato Seiya, y disculpa – se lamentó Shiryu.
-No entendí lo que quisiste decir, pero bueno nos vemos.
Una vez que nos despedimos de todos salimos del cuarto de Seiya y bajamos las escaleras con dirección a la puerta. Estábamos bajando de lo más normal cuando de pronto empezamos a escuchar voces y risas afuera. Sigilosamente bajamos los escalones restantes y me apegué a la puerta, esperando ansioso saber de quién se trataba. Y cuando pude agudizar mis oídos pude ver con facilidad quienes eran, lo que descubrí no me sorprendió en lo absoluto.
-¿Qué me vas a comprar Shiryu? – preguntó Kiki bajando las escaleras.
-Eh….. lo que te guste, no hay inconveniente.
-¡Bien! Entonces bajemos rápido para no perder tiempo.
En eso se escuchan voces y risas.
-¿Eh? ¿De quién es esa voz?
-¿Una? Yo escucho dos voces. Kiki bajemos despacio, veremos de quienes se trata – dije en voz baja.
-De acuerdo – dijo Kiki haciendo caso.
-Kiki, se acercan, no vayas a hacer mucho ruido – le pedí mientras me acercaba a la puerta.
-Ok. ¡Mira Shiryu están detrás de ti! – me dijo en voz baja.
-Descuida, ven a mi lado, abriré la puerta – le dije cogiendo la manija para abrir la puerta.
-Eso fue de lo más gracio…. ¡….! ¡Oh! – exclamó Saori.
-¡…! …
-Vaya, vaya. Buenos días. ¿Se puede saber dónde estaban? – dije sarcásticamente.
-¿Nosotros? Este…. Este….. – dijo Saori nerviosa.
-No entiendo Shiryu, ¿Qué sucede?
-¿Y bien? ¿Prefieren que le explique detalladamente al niño lo que sucede o hablan de una vez?
-Eh….. Mira Shiryu, yo….. yo vengo de….. de…. De hacer un poco de ejercicio, y me la encontré en el camino. Me contó que venía de la casa de Marín. Después nos vinimos juntos, eso es todo.
-Es verdad, ayer nuestra reunión se prolongó hasta tarde y le pedí de favor a Marín que me deje quedarme en su casa a pasar la noche. Fue una verdadera coincidencia que nos encontráramos en el camino.
-Sí, claro – continué con mi sarcasmo – Pero Shun, yo no veo sudor en tu cuerpo, ¿Y tu agua?
-¿Mi agua? Boté la botella en el camino, se me terminó. Y lo del sudor se debe a que cuando me encontré a Saori en el camino yo trotaba por un parque, y pues al verla me le acerqué y sin querer nos pusimos a conversar, sentándonos en una de las bancas, y como nos quedamos un rato se me secó el sudor. Y tú bien sabes cuán insoportable es tener el sudor pegado a tu cuerpo, así que si me disculpas, voy a bañarme. Hola Kiki – saludó Shun abriéndose paso y entrando.
-Hola Shun.
-Bueno, voy a mostrarle a Seiya las cosas que compré, con permiso Shiryu.
-Espera. Kiki ve saliendo por favor, quiero decirle algo a Saori. Prometo no demorarme – le pedí a Kiki seriamente.
-Claro amigo – dijo notando mi seriedad – Hasta luego señorita Saori – se despidió.
-Hasta luego Kiki. Qué… ¿Qué deseas Shiryu? – preguntó encarándome.
-Mas te vale que lo que dijo Shun sea verdad, por que donde yo descubra que pasó lo que yo pienso, juro que no descansaré hasta delatarlos… a ambos – la amenacé tomándola bruscamente del brazo.
-¡De qué hablas! – dijo ella fingiendo asombro – ¡Qué cosas estás pensando! Mira Shiryu, deja de pensar en tonterías y deja el asunto como está. Además Kiki te está esperando.
-Claro, Kiki me espera. Descuida, ya me voy, pero no pienses ni por un segundo que esto se va a quedar así. Descubriré la verdad Saori, como que soy un caballero del zodiaco. Y créeme, Seiya será el primero en saberla.
-¿Ah si? y seguro que te va a creer. Me creerá a mí antes que a ti – me dijo burlándose.
-No estés tan segura – le dije con sarcasmo – Por defender a mi amigo soy capaz de todo, así que no creas que te será fácil convencerlo, pues de eso me encargaré yo. Nos vemos Saori.
Y diciéndole eso salí de la mansión sin mirarla y alcancé a Kiki. Estaba muy molesto. No creía ni una sola palabra de lo que había escuchado, por eso me prometí a mi mismo descubrir la verdad al precio que sea, todo por el bienestar de Seiya.
-¿Shiryu sucede algo? Te noto molesto y pensativo.
-Descuida Kiki, no es nada. Vamos a divertirnos, hoy quiero hacerte feliz – le dije sonriendo.
-¡Gracias amigo! – Kiki muy alegre se lanzó a mis brazos.
-De nada – le dije abrazándolo – lo hago con gusto. Juro que lo haré Saori. Sea lo que sea que estés tramando, lo descubriré, te lo aseguro – me dije a mí mismo.
Terminé improvisadamente mi segunda ducha del día. Pensé en lo ocurrido en la puerta de la mansión y no pude dejar de sentir un escalofrío al recordar la agresiva mirada que nos lanzó Shiryu. ¿Será que él sospecha algo? ¿Le habrá contado algo a Seiya sobre eso? Moví mi cabeza negativamente tratando de espantar esos pensamientos de mi cabeza. La sola idea de que Seiya o los demás se enteraran de la verdad me hacía sentir una fuerte presión en mi pecho. Tenía que ocultar la verdad como sea.
Terminé de secar mi cuerpo y comencé a vestirme. Una vez que me puse al menos la ropa interior mi mirada se cruzó con el espejo y me miré detalladamente, de pies a cabeza. Toqué suavemente mis brazos y mi pecho y sonreí al recordar lo que pasó la noche anterior. Recordé las manos de Saori cuando recorrían mi cuerpo y lo hacían estremecer a cada caricia que ella me hacía. Cerré los ojos un momento recordando nuevamente aquella escena y sin querer mis emociones se concentraron en un murmullo, un murmullo que no pude contener y dejé salir, diciendo:
-Saori…..
Abrí los ojos y concentré nuevamente mi vista al espejo. No me veía nada mal, no es que sea vanidoso pero la imagen que el espejo reflejaba no era la de un joven feo, por el contrario, reflejaba a un joven de particular belleza y de una infantil expresión facial. Si bien mi cuerpo no estaba del todo desarrollado (Tengo 13 años) Podía ver que no lucía del todo mal. Sonreí orgullosamente ante mi imagen reflejada pero también me reprendí por hacerlo, aunque no sabía porqué. Jamás me había detenido a ver aquellos cambios en mi ser de esa manera. No había reparado que estaba creciendo y pues que ahora lo hiciera despertó en mi una extraña sensación. Al no hallar una explicación convincente a lo que me sucedía, asumí que era por que estaba empezando a experimentar nuevos sentimientos dentro de mi que me hacían pensar diferente, me refería claramente a mi relación con Saori. El hecho que nos llegáramos a conocer íntimamente había cambiado por completo nuestras vidas, y yo recién lo notaba.
Estaba secando mi cabello cuando sin querer vi que mi puerta se abría y una persona entraba. Un poco asustado intenté cubrirme, pero desistí cuando vi de quien se trataba: Era Hyoga.
-Hola Shun.
-Hola Hyoga, qué tal.
-Malísimo, ¿Y tú?
-Bien, terminando de ducharme.
-Oye, ¿Dónde estabas? – preguntó sentándose en la cama.
-¿Dónde estaba? Pues…. trotando.
-¿A estas horas?
-Se me fueron las horas ahí afuera, no me di cuenta.
-Shun si sigues haciendo ejercicio de esa manera vas a terminar desapareciendo – Hyoga suspiró mirándome de reojo.
-…
No me ruboricé pero si me quedé sin expresión. Hyoga y yo teníamos una amistad grandísima y era por eso que no me incomodaba que me viera en esas fachas. Lo que si me incomodó un poco fue su observación. Y me incomodó más cuando volví a mirarme al espejo. Podía ver y contar claramente cada una de mis costillas y mis brazos, comparados a los de Hyoga, no eran ni la mitad. Bajé la cabeza en señal de tristeza y dije, muy suavemente:
-Lo siento, no me había percatado de ello.
-Disculpa si te incomodé pero es la verdad. Shun estás adelgazando demasiado. ¿Ikki ya te ha visto?
-No, hace mucho tiempo que no me ve así.
-Deberías dejar de ser tan estricto contigo mismo. Sé que el ejercicio es importante y que todos lo necesitamos, pero aún siendo caballeros nosotros tenemos derecho a momentos de relajación.
-Tienes razón, prometo tenerlo en cuenta la próxima vez.
-Eso me gusta, suena mucho mejor.
-Bueno. Decías que estabas mal, ¿Qué aconteció?
-Pues ni te imaginas. Ayer los chicos y yo nos metimos una tranca de las buenas…. Nos despertamos como a las 9 y todos, sin excepción nos sentimos muy mal, ya sabes. Recién hace un par de horas nos hemos restablecido un poco. Fue una noche inolvidable.
-Ja, ja, ja, ya lo veo. ¿Vamos donde están los demás? – le sugerí terminando de vestirme.
-Vamos – me contestó levantándose.
-Seiya ya apaga la televisión, ya terminó la película – pidió Jabu.
-Y yo ya me aburrí – agregó Geki.
-Bueno, ¿Y ahora qué sugieren hacer? – preguntó Seiya apagando el televisor.
-No lo sé. Tal vez platicar un rato – sugirió Nachi.
-Suena bien, después de todo fue a eso a lo que vinieron ayer.
-Si pues, pero como no los encontramos dispusimos a voluntad de la casa – dijo Geki sonriendo.
-Ja, ya me imagino la clase de cosas que muchachos como ustedes habrán hecho mientras nosotros no estábamos – Seiya los miró sarcásticamente.
-¿Nosotros? Nada fuera de lo anormal, te lo aseguro – contestaron los tres.
-¿De qué hablan? – preguntó Hyoga entrando con Shun.
-Nada importante Hyoga, al menos eso creo – contestó Nachi.
-¡Shun! ¿Dónde te habías metido?
-Estaba trotando Ikki, siento mucho que se hayan preocupado sin motivo.
-¿Esperas que te crea eso? Shun, no me mientas, ¿Dónde estuviste? – Ikki preguntó desconfiado.
-Te juro que no miento Ikki – contestó algo nervioso – salí a trotar, y como le expliqué a Hyoga se me fueron las horas allá afuera, y no me di cuenta de lo tarde que era. Te estoy diciendo la verdad hermano.
-Bueno, te creo – Ikki dejó escapar un suspiro – Pero otra vez avisa que vas a salir, para no tener que preocuparme.
-Agradezco que te preocupes por mi, prometo que no lo volveré a hacer – Shun abrazó a su hermano.
-Te tomaré la palabra – dijo Ikki abrazándolo y sonriendo.
-Shun, ¿Cómo lo haces? ¿Cómo es que consigues arrancarle una sonrisa a Ikki? – preguntó Geki burlonamente.
-Pues…. no lo sé.
-Ja, Shun es su única excepción, no es muy difícil de ver – Hyoga vio una oportunidad de vengarse.
-Y eso no es lo único, ¿No te has dado cuenta de que también Ikki es incapaz de negarle algo a Shun? – Geki continuó fastidiando.
-Cierto….. no había reparado en eso – sonrió Hyoga.
-Claro, y podríamos sacar provecho de eso, podríamos pedirle a Shun que nos haga favores por intermedio de Ikki, después de todo él no se negaría – Geki trató de sacar ventaja.
-¡Buena idea! Ja, ja, ja – rió Hyoga viendo la cara de Ikki.
-¡Cara de qué me han visto! ¡De sirviente! ¡Jamás! – dijo Ikki mirándolos feo.
-¡Ja, ja, ja!
-Bueno, dejen de molestar al pobre Ikki. Oye Seiya, ¿y Saori? – preguntó Jabu.
-¿Me buscaban? – dijo Saori entrando.
-¡Mi amor! ¿Dónde estabas? – Seiya corrió a abrazarla.
-En la casa de Marín. Se nos pasó la hora conversando y cuando quise regresar ya era muy tarde. Me quedé a dormir a su casa, y recién llego.
-¿Y fueron de compras?
-Claro, mira lo que me compré – le enseña la bolsa con los vestidos.
-Están hermosos Saori, te vas a ver bellísima en ellos.
-Gracias. ¿Tatsumi preparó el almuerzo?
-Almuerzo….. la verdad es que yo no tengo ganas de comer nada – dijo Seiya poniendo cara de enfermo.
-Ni yo – agregó Ikki.
-¿Qué pasó? ¿No tienen hambre? – preguntó Saori extrañada.
-Es que después de la bomba que se metieron….. – la voz Jabu se hizo escuchar.
-¡Jabu! – Ikki, Hyoga y Seiya gritaron callando a Jabu.
-Ja, ja, ja, aquí no me atrapan – Jabu contestó burlonamente detrás de Saori.
-Vaya, se ve que han tenido una gran noche – Saori los observó divertidamente.
-Pero eso no fue todo. La juerga duró tanto que hace ratito nomás han llegado. Mira tú – Jabu continuó con la indiscresión.
-¡Que cosa! – Saori no ocultó su asombro.
-¡Yo lo mato, lo mato! – Ikki se abalanzó sobre Jabu perdiendo la paciencia.
-¡Ikki, no! – dijo Saori asustada.
-Ja, aquí no me harás nada – Jabu corrió a abrazar a Shun – ¿O lastimarás a Shun?
-Jabu….. – Ikki miró a Jabu viéndose sin salida.
-Vaya, funcionó – suspiró Jabu sonriendo.
-Jabu eres…
-¡Ja, ja, ja, ja!
La tarde pasó sin mayores contratiempos, y en la noche todos cenamos casi tranquilamente, pues con las bromas de Seiya e Ikki la cena fue un poco alborotada. Hablábamos, reíamos, jugábamos, fue una cena realmente amena, como hacía un buen tiempo que no se hacía.
Después de la cena todos nos fuimos al salón de juegos, a ver una película y disfrutar de un buen momento juntos. Jabu, Nachi y Geki aún estaban con nosotros, así que la reunión fue mucho más divertida. Shiryu y Kiki se aparecieron justo cuando la película estaba empezando, y también nos acompañaron. Kiki lucía feliz después del gran paseo que tuvo y Shiryu no paraba de lanzarme miradas a mi y a Saori por lo acontecido en la mañana. Traté de ignorarlo, pero no por eso dejé de sentirme algo nervioso por eso.
Después de la película todos nos fuimos a acostar, pues ya era algo tarde (12:00 pm.) Nos fuimos conversando, aún haciéndonos bromas y aparentemente sin sueño. En eso, mientras conversábamos, Saori se me acercó y muy bajito al oído, me hizo una proposición que, aunque indebida dada las circunstancias, me agradó.
-¡Qué buena estuvo la película! – exclamó Seiya.
-Sí, la parte que más me gustó fue cuando la chica le dice la verdad a su padre – comentó Shiryu.
-A mi me gustó la parte cuando ella se escapa de su casa – dijo Ikki orgulloso.
-Era de esperarse Ikki, ese comportamiento no difiere mucho del tuyo – dijo Seiya burlonamente.
-Seiya, cállate.
-Pero dice la verdad, tú siempre te paras yendo de la casa, y Dios sabe a dónde – agregó de igual forma Hyoga.
-Cállense los dos o no respondo.
-¡Ja, ja, ja! Qué divertido. Oye Shun, ¿Por qué no dices nada? ¿Tienes mucho sueño? – preguntó Nachi.
-Algo, pero no mucho, eso creo.
-Descuida amigo, ya nos vamos a dormir – lo abrazó juguetonamente Jabu.
-Oye Shun, no te molesta que juguemos así con Ikki, ¿no? – Geki volvió a la carga.
-Claro que no, sigan nomás – sonreí mirando tímidamente a Ikki.
-¡Qué fue lo que dijiste! – Ikki exclamó fingiendo cólera.
-¡Ja, ja, ja, ja!
-Mi amor, no quiero irme sola a mi habitación, ¿me acompañarías? – preguntó Saori hablándome al oído.
-Pues… ¿Y si Seiya se da cuenta? – le contesté de igual forma.
-Seiya no se dará cuenta mi amor, vamos ¿si?
-Mmmm, bueno – acepté pegándome a ella y alejándonos.
-¿Shun, Saori, a dónde van? – preguntó Kiki mirándonos.
-Vamos al baño, como quedan en la misma dirección….. – contesté.
-Bueno, Shun nos vemos al rato. Hasta mañana Saori, que descanses.
-Hasta mañana Hyoga – dijo ella mientras se alejaba conmigo.
-Oye Hyoga, ¿Crees que de verdad irán al baño? – preguntó Kiki.
-Claro, a dónde más podrán ir.
-Hyoga, ¿Y Saori?
-Se fue al baño Seiya, y me imagino que después a su habitación.
-¿Y Shun?
-También se fue al baño, se fueron juntos los dos.
-Ja, esos dos no entienden – murmuró Shiryu en voz baja.
-¿Quiénes no entienden qué Shiryu?
-Ehhh, nada Seiya, no hablaba de nadie en particular.
-Pero si yo oí bien clarito que dijiste que no entendían. ¿De quienes hablabas? – preguntó Kiki.
-Kiki….. ehhh – Shiryu suspiró – hablaba de la película, sí, de una escena que recordé.
-Ah, era eso. Bueno yo me voy a dormir – Kiki bostezó – ¿Vamos Seiya? Te espero en la habitación Shiryu.
-Vamos Kiki – dijo Seiya llevándose a Kiki.
-Bueno nos vemos Shiryu, hasta mañana – se despidió Hyoga abriendo la puerta de su habitación.
-Hasta mañana Hyoga. ¡Jabu, Nachi, Geki, espérenme! – gritó Shiryu.
-¡Apúrate porque tenemos sueño!
-¡Voy!
-Dónde estarán.
Después de dejar a Jabu, Nachi y Geki en sus habitaciones caminaba silenciosamente por el pasillo. Estaba cerca del baño de varones y sin pensarlo dos veces entré. No había nadie. Miré bien por todos lados y no había nadie. Salí y al frente mío estaba el baño de damas. Pegué la oreja tratando de escuchar algo y al no escuchar nada y contra mis principios, entré. Revisé bien y no había nadie, como en el otro baño. Hacía dos minutos que se habían alejado del grupo y ya no estaban. ¿Será que entraron y se fueron rápido? ¿A dónde habían ido? Al no hallar nada y temeroso de que me encontraran salí del baño y fui al cuarto de Shun, y al llegar ahí me encontré con Ikki, quien al verme me miró y conversamos un rato.
-Es muy raro que no haya encontrado a nadie. A dónde pudieron haber ido. Iré al cuarto de Shun, talvez él ya esté ahí. Veremos si está en su cuarto – me dije mientras llegaba y alzaba la mano para tocar la puerta.
-¿Necesitas algo Shiryu?
-Ikki… no te vi – dije un poco asustado.
-¿Te asusté? Disculpa, no quise hacerlo. ¿Qué sucede? Por aquí no queda tu cuarto. ¿Buscas algo? – preguntó sonriendo.
-En realidad no. Solo quería… quería pedirle un favor a Shun. ¿Puedo verlo?
-Por mi no habría inconveniente, pero sucede que Shun tiene el sueño pesado, en bien se acuesta se duerme, así que dudo mucho que te pueda atender – contestó bostezando.
-Mmmm, en ese caso regreso mañana, prefiero no despertarlo.
-Creo que ni una banda de música lo despertaría a esas alturas. Ja, ja, ja. Era una broma. Nos vemos, hasta mañana – dijo burlándose mientras bostezaba.
-Muy gracioso Ikki, hasta mañana – me despedí sonriendo.
Y diciendo eso me fui a mi habitación, un poco frustrado. Una vez ahí, me acosté y me puse a pensar qué fue lo que pasó entre ellos dos. No llegué a ver que fue, pero me juré a mi mismo que lo descubriría, así tuviera que hacer magia. Y con esos pensamientos me dormí, pues ya era bastante tarde.
Nos besábamos apasionadamente, sin importar que nos escucharan.
Después de "ir al baño" y de librarnos por toda la noche de "nuestras limitaciones" (Ikki y Seiya) nos metimos rápidamente en su habitación, donde empezamos a besarnos y a acariciarnos encendidamente. Gracias a Dios yo ya tenía puesta mi pijama, así que esperé pacientemente que Saori terminara de ponerse la suya y nos metimos en la cama, donde abrazándonos, empezamos a conversar.
-Gracias por aceptar mi amor, gracias a ti esta noche me dormiré feliz – dijo abrazándome.
-Estoy completamente de acuerdo contigo preciosa. Esta noche, después de la que pasamos ayer en el hotel, será la mejor noche de mi vida – contesté abrazándola.
-Yo también lo creo así. Qué bien que ni Seiya ni Ikki nos molestarán.
-Si pues, aunque debo decir que deshacerme de Ikki no fue nada fácil.
-¿Crees que entre a tu habitación?
-Espero que no, sino si que se armaría la grande.
-¿Tú crees?
-¡No lo conoces! Cuando por casualidad desaparezco sin decirle nada, él es capaz de remover cielo y tierra para encontrarme, y no se detiene hasta lograrlo. No importa la hora que sea, sé muy bien que si eso llegara a pasar, es capaz de buscar hasta en el último lugar de la mansión con tal de encontrarme, y no es fácil engañarlo.
-Vaya, no creí que Ikki fuera así.
-Créelo. Es bastante persistente, y también muy agresivo. Pero no nos preocupemos ahora, mejor pensemos que está muy cansado y no se levantará de la cama en toda la noche.
-Sí, es mejor pensar así. Después de todo tampoco creo que Seiya se levante.
-Eso espero. No quisiera verlo entrar a tu habitación a la mitad de la noche.
-¿Estás celoso mi amor? Así entre, puedo inventar cualquier cosa con tal de deshacerme de él. Eso es algo a lo cual estoy más que acostumbrada.
-Pues entonces no se diga más. Esta noche, es solo nuestra – le dije dándole un beso.
-Como tú digas mi caballero.
Y diciendo eso nos abrazamos y empezamos a besarnos encendidamente otra vez. No nos importó si nos oían o no o si era más de la media noche. Adoraba estar así a su lado y no iba a cambiar ese momento por nada. Recorrimos cada uno el cuerpo del otro con las manos y nos envolvió un ambiente de intimidad y placer, tan parecido al que experimentamos en el hotel. Y nos sentimos libres, libres para ser nosotros, libres para sentir, libres para amar.
Estuvimos con esa "tarea" casi por toda la noche, hasta que llegó un momento en el cual, jadeando y aún vestidos, nos separamos levemente (pues por el hecho de estar aún con ropa, el tanto acariciarnos y besarnos hacía que sintiéramos más calor de lo normal) nos miramos y jadeando, nos dijimos:
-Te amo.
Nos volvimos a besar, y luego, el sueño nos envolvió.
Abrí los ojos y al verlo junto a mi sonreí.
Habíamos vuelto a dormir juntos. Miré hacia mi despertador y vi que era aún un poco temprano (7:30 a.m.) Había dormido tan bien esa noche que no recordaba noche alguna en la que haya dormido así. Me sentía tan feliz por tener al hombre de mi vida a mi lado y no pude evitar el dejar escapar un suspiro emocionado y sonreír. Lo miré detenidamente y no podía creer que estaba junto a mí. Aún dormía y adoraba contemplarlo mientras lo hacía. Miraba su expresión, sus ojos, sus labios, su cuerpo. Era realmente una visión encantadora. Tomé una de sus manos y la besé intensamente, para luego acercarme a su rostro y darle un dulce beso, mientras le susurraba en el oído, cariñosamente:
-Buenos días mi amor.
Volví a mirarlo mientras acariciaba su rostro. Era tan hermoso… podía pasarme una eternidad mirándolo. Poseía una belleza tan auténtica y natural que muchas veces me resultaba increíble que un hombre tenga derecho a tener una belleza así. Y era esa belleza la cual muchas veces cuando salíamos me hacía sentir muy orgullosa, pues las demás mujeres me miraban con mucha envidia al ver que andaba con un hombre como él. Lo miraba y una vez más me decía para mi misma que él era realmente el hombre de mi vida, jamás me había sentido tan bien al lado de un hombre como cuando estaba con él. Había logrado despertar en mí sentimientos que jamás antes había sentido y sentía que cada día que pasaba lo amaba más y más. Era un amor tan dulce y embriagador.
Mientras lo miraba vi como una de sus manos se movía inconscientemente dirigiéndose hacia mi cadera, moviéndose luego hasta mis hombros. Lo miré divertidamente y besé la mano inquieta mientras veía tiernamente que era un inconsciente impulso suyo. Y el momento se puso más tierno aún cuando sus labios se entreabrieron y su dulce pero bien masculina voz dijo, casi como un susurro:
-Saori, mi amor.
Acaricié su rostro mientras sentía su mano resbalar por mi hombro. Luego, dirigí mi cara hacia su oído y suavemente le dije, con toda la dulzura que podía expresar:
-Tu también eres mi amor, tú y únicamente tú.
Besé sus labios y me levanté de la cama para cambiarme de ropa. Una vez que terminé, lo arropé más en las sábanas y volviendo a besar sus labios apasionadamente, me retiré.
Una vez afuera saludé a los demás y me quedé a conversar un rato con ellos, tratando de hacer tiempo hasta que Shun se despertase. Y entre conversación y conversación, las cosas casi se echan a perder por completo.
-Buenos días Saori.
-Buenos días Geki, como estás.
-Bien, muy bien. ¿Vas al comedor?
-Sí, quería ver si Tatsumi ya tiene listo el desayuno.
-Si era eso Seiya podía llevarte el desayuno a la cama – dijo Shiryu apareciendo de la nada.
-Shiryu…..
-Vamos, no pongas esa cara – dijo riendo – No dije nada malo, al contrario, eso sería algo muy normal. ¿No crees Geki?
-Pues sí, dado que tú y Seiya son novios, es lo más lógico.
-Bueno. ¿Shiryu vas al comedor? – dije cambiando el tema.
-Sí, Seiya me dijo que ya está listo el desayuno.
-¡Alguien dijo desayuno! – Kiki saltó sobre Shiryu.
-Kiki, me asustaste – dijo Shiryu sorprendido.
-Ja, ja, ja. Solo era una broma. Vamos al comedor, me muero de hambre.
-Vamos.
En el comedor
-¡A comer!
-Seiya, cállate.
-No seas tan aguafiestas Ikki, Seiya no ha dicho nada malo – Shiryu trató de defender a Seiya.
-Si pero…. Olvídalo.
-Saori, ¿Me pasas la mermelada?
-Claro Kiki, toma – le dije alcanzándole la mermelada.
-¡Qué rico! Mermelada de fresa…
-La favorita de Shun, ¿No Ikki?
-Sí. ¿Oye Shun no vas a querer mermelada? Shun…¡Shun! – dijo mirando alrededor – ¡Dónde está Shun!
-Cálmate Ikki, debe haber ido al baño.
-No le mientas Hyoga, yo no he visto a Shun en todo el día – Nachi trató de ser sincero.
-¡Que cosa! ¡Shun! ¡Dónde estás! ¡Si no vienes ahora mismo yo iré a buscarte, y te juro que te encontraré, dondequiera que estés!
-Ikki, cálmate, ya vendrá – dije algo nerviosa.
-Discúlpame Saori, pero yo sé como trato a mi hermano – me dijo Ikki visiblemente alterado.
-Tranquilo Ikki, come un poco, Shun ahorita viene – Geki trató de calmar al fénix.
-Pero….
-De verdad Ikki, al menos Shun no ha salido de la mansión, eso creo…. ¡Oh! – Jabu reaccionó tarde tapándose la boca con las manos.
-¡Jabu! – gritaron Shiryu, Hyoga y Seiya conociendo a Ikki.
-Ehhhh…. Yo… Seiya, ¿Dónde están los audífonos que te presté el otro día?
-¡Suficiente, voy a buscarlo! ¡Esta vez si que me va a escuchar! – furioso Ikki se levantó bruscamente de la mesa y salió del comedor.
-¡Ikki, espera! – exclamé con voz ahogada.
-¿Cuál es el problema mi amor? – preguntó Seiya mirándome con curiosidad.
-¿Eh? Es que…. Que…. – alcancé a decir nerviosamente.
-¡Seiya!, mis audífonos….. – prosiguió Jabu.
-Están en el cuarto de Saori, los dejé ahí junto a mi… ¡Chocolate! Un momento ahorita vengo.
-¿A dónde vas Seiya? – preguntó Jabu sin entender.
-Al cuarto de Saori, recordé que tenía un chocolate ahí.
-¡Bien! ¿Me convidas?
-Claro, ahorita vengo – dijo Seiya saliendo del comedor.
-Saori, ¿gustas mermelada? – preguntó Nachi.
-No gracias Nachi, dásela a Seiya.
-Seiya no está, ha ido a tu cuarto.
-¡Quéeeeeeeee! – dije completamente asustada.
-¿Cuál es el problema Saori? – preguntó Nachi mirándome curiosamente.
-Mi cuarto….. mi cuarto….. – dije nerviosa – ¡Seiya espera! – salí corriendo tras él.
-¿Qué le sucede? – dijo Geki sin entender nada.
-No lo sé, pero eso no me lo pierdo por nada – Nachi puso cara de curioso – ¿Vienes Kiki? – preguntó levantándose.
-Claro – contestó levantándose.
-Pero… ¿Y el desayuno? – preguntó Shiryu.
-Ay Shiryu, ahorita el desayuno no importa. Ahora lo que importa es la desaparición de Shun y la extraña actitud de Saori con Seiya. Vamos a ver – dijo Geki curioso.
-Bueno, si lo dices así….. Tatsumi por favor cuide la comida mientras estamos fuera.
-De acuerdo – Tatsumi gruñó y tapó los platos.
En el pasillo (Afuera de la habitación de Saori)
-Bien, llegué. Ahora a recoger el chocolate y…
-¡Seiya espera! – le dije desesperadamente.
-Dime mi amor, qué pasa.
-Precioso, ¿Porqué no recoges tu chocolate después? – le dije nerviosa – Vamos al comedor, todavía no hemos terminado el desayuno.
-Es solo un ratito mi amor, no me demoro nada.
-Pero Seiya…..
-No te pongas así cielo, solo entraré, recogeré el chocolate y regresaré, nada más.
-Mejor más tarde Seiya, por favor – le pedí nerviosa.
-¿Pero porqué? ¿Cuál es el problema?
-Sí Saori, ¿Cuál es el problema?
-Chicos…. ¿Qué hacen aquí? – pregunté sorprendida viendo a todos.
-Nada, solo queríamos ver cuál era el problema – dijo Geki tratando de sonar gentil.
-Pero…..
-No está por ninguna parte – Ikki llegó agitado.
-¿En ningún lado? – Hyoga miró preocupado a Ikki.
-Sí, ya revisé por toda la mansión. Ni en su cuarto, ni en el jardín, ni en el bosque, ni en la piscina… nada. Solo me falta ver…olvídalo, no creo que esté ahí.
-¿Dónde te falta buscar Ikki? – preguntó Seiya.
-Pues….. en el cuarto de Saori.
-¡Y qué estaría haciendo Shun en el cuarto de mi novia!
-Tranquilo Seiya, como Ikki dijo, es poco probable que esté ahí – dijo Nachi cogiéndolo de los brazos.
-Claro, mi hermano no tendría nada que hacer en el cuarto de Saori.
-Tienes razón, entonces entraré para recoger mi chocolate.
-No Seiya, por favor ahora no – le pedí sujetándolo mientras palidecía.
-¡¿Pero porqué no?! – preguntó Seiya mirándome con interrogación.
-Pues… porque… porque… - dije con voz nerviosa.
-¿Acaso tienes algo que esconder Saori? – preguntó Shiryu sarcásticamente.
-No es eso, es que….. que… mi cuarto está… muy desordenado, sí, es eso.
-Mi amor…. – dijo Seiya abrazándome – Si era eso no te preocupes, conozco tu cuarto de memoria, no me impresionará.
-Mi amor por favor, no entres…. – le pedí al borde de las lágrimas.
-¿Es que acaso hay algo que no quieres que vea? – preguntó mirándome fijamente.
-Seiya…
-Esa sería la única razón, si ella no quiere que entres a su cuarto es porque ahí dentro hay algo….. o alguien, que ella no quiere que veas – dijo Shiryu con tono inquisitivo.
-¿Qué quieres decir con "alguien"?
-Pues… ¿Ikki por qué no terminas con tu revisión?
-Para serte sincero Shiryu tengo mucha curiosidad pero no creo que sea buena idea revisar ahí.
-Anímate Ikki, después de todo el que no la debe no la teme – Shiryu le daba ánimos al fénix.
-Sí, además si no quieres continuar es que estás admitiendo que Shun está ahí dentro – agregó Geki.
-Estoy de acuerdo. Lo siento Saori pero tendrás que dejarlo entrar – sentenció Jabu.
-¡No!
-¿Es que de verdad Shun está ahí dentro? – preguntó Kiki mirándola curioso.
-Kiki, no…
-Yo creo que deberías revisar ahí Ikki, después de todo es el último lugar en toda la mansión ¿no? – preguntó Nachi.
-Pues…. yo…. – Ikki contestó algo dubitativo.
-Descuida Ikki, yo te doy permiso, entra – dijo Seiya mirándome desconfiadamente.
-¡Seiya! – exclamé.
-Lo siento Saori, pero ya que por algún motivo no quieres dejarnos entrar, ni siquiera a mí, que soy tu novio, o a Ikki, que es tu amigo, tendremos que saber cuál es. Auque me resisto a creer que Shun esté ahí, la duda ya la tengo, así que no estaré tranquilo hasta que Ikki termine con su revisión. Pasa Ikki, y revisa bien – le dije cogiendo la manija de la puerta y abriéndola.
-Seiya…. – Ikki lo miró sorprendido.
-Descuida Ikki, estoy tan curioso y desconfiado como tú.
-No… no…. – dije con voz ahogada.
-¡Basta ya! – me dijo sujetando mi brazo bruscamente – ¡Quédate tranquila y deja de decir esas cosas! Solo haces que me sienta peor.
-Seiya….. – lo miré temerosa.
-Ya regreso – Ikki entró cerrando la puerta detrás de sí.
-Oye Hyoga, ¿Crees que Shun esté ahí dentro?
-No lo sé Kiki, pero por el bien de todos, en especial el de Seiya y Saori, además de Ikki, espero que no – dijo Hyoga preocupado.
Después de un momento
-Terminé – Ikki finalmente salió de la habitación.
-¿Y, qué encontraste? – preguntó Seiya mirándolo fijamente.
-….
-¡Ikki! ¡No te quedes callado! – exigió Seiya.
-Seiya, yo…. – Ikki estaba visiblemente confundido.
-No…. Tú no… ¿Bromeas verdad? – Seiya comenzó a asustarse.
-Ikki, por favor, no le di….. – le pedí nerviosa.
-No sucede nada Saori, si tengo la expresión que tengo es porque Shun tampoco está ahí dentro.
-¡¿No está?! – Hyoga exclamó sorprendido.
-No Hyoga, busqué bien y nada. No sé dónde estará.
-Que raro.
-Bueno, ya aparecerá ¿No? – suspiré aliviada.
-Si claro, ya aparecerá – Shiryu me miró cínicamente.
-Shiryu, ¿Porqué miras así a Saori?
-Descuida Kiki, fue impresión tuya.
-Bueno bueno, ¿Porqué no bajamos al comedor a terminar de desayunar? Ya verán que más tarde las cosas se verán mejor. ¿Qué dicen, bajamos? – sugirió Nachi.
-Creo que es una buena idea. Bajemos por favor – dije tranquila.
-Claro.
Y diciendo eso, bajamos al comedor donde intentamos reanudar las conversaciones en un tono más ameno. Terminamos de desayunar y nos dedicamos a hacer cualquier cosa, intentando olvidar el incidente ocurrido. Yo estaba muy preocupada, pues si bien las cosas llegaron a un punto en el cual pensé que todo se iría a descubrir, y aún cuando las cosas se arreglaron como por arte de magia, el paradero de Shun seguía incierto, nadie sabía dónde podía estar, ni siquiera yo. 3 horas después regresé a mi cuarto tratando de buscarlo pero no estaba por ningún lado. Por ratos lo llamaba en voz baja, diciéndole, en tono dulce:
-Shun mi amor, ya puedes salir, lo peor ya pasó.
Pero aunque me maté llamándolo, no aparecía. Me senté en la cama tratando de pensar en donde podía estar cuando de repente escuché un sonoro grito, proveniente del salón principal, y al reconocer la voz no lo pensé dos veces y bajé.
-Dónde se pudo haber metido – dije sentándome en la cama – Por un momento pensé que cuando Ikki entró, lo iba a encontrar durmiendo, pero veo que fue muy astuto al esconderse, el problema es dónde lo hizo. Si tan solo pudiera al menos tener una….
-¡Aaaahhh!
-¿Eh?
Salón principal, minutos antes
-Qué buena estuvo esa mermelada – Jabu se relamía.
-Yo preferí las tortillas.
-Eso no es novedad Seiya, tú siempre prefieres lo grasoso.
-¡Ikki!
-Pero es verdad Seiya, a ti te gusta comer solo las cosas engordantes, es por eso que ya tienes ese par de rollitos en tu barriga.
-¡Que cosa! – Seiya miró su cuerpo incrédulo.
-Ja, ja, ja, ja. Eso te pasa por tragón Seiya, deberías aprender de mí, que no tengo un solo rollo.
-Pero Ikki, sumiendo la barriga cualquiera tiene buen aspecto pues, no te pases.
-¡Cállate mocoso!
-Oye no le hables así a Kiki, él solo dice la verdad – Hyoga abrazó a Kiki.
-¡Cómo dijiste! Por si no te das cuenta, tú también tienes rollos.
-Eso es mentira.
-Ikki no miente Hyoga.
-Kiki, cállate.
-Ja, ja, ja, ja. ¡Qué buena estuvo esa!
-Pero descuiden chicos, ningún caballero tiene una figura perfecta, pues Shiryu, aunque lo oculte, también tiene algunos rollitos – Geki trató de sonar conciliador.
-Sí pues nadie, excepto Shun – acotó Nachi.
-Sí pues, más flaco no puede estar.
-Jabu, no te permito que hables así de mi hermano.
-Pero es la verdad Ikki, por si no te has dado cuenta, Shun está desapareciendo.
-Geki…
-Y hablando del rey de Roma….. – empezó a decir Shiryu.
-¿Shun? – dijo Nachi curioso.
-¡Dónde, dónde está! – Ikki se levantó bruscamente del sillón.
-¿Apareció de la nada? – preguntó Geki
-¿Dónde se había metido? – agregó Nachi.
-¿Qué le habrá pasado? – siguió Seiya.
-Tranquilo Ikki. Acaba de entrar a la mansión. Viene para acá. Por favor, sé prudente – Hyoga contenía a Ikki.
-¡Suéltame Hyoga, ése descarado me va a escuchar! – Ikki estaba furioso.
-Hola, siento llegar tarde – Shun trató de disculparse mientras llegaba.
-Shun, amigo dónde es… - Hyoga intentó saludarlo.
-Shun… - Ikki se acercó furioso – ¡Dónde diablos estabas! – alzó la mano y le da una furibunda cachetada.
-¡Aaaahhh! – gritó Shun cayendo al suelño.
-¡En qué quedamos cuando me dijiste que ibas a avisar cuando salías! ¡¿Crees que puedes hacer lo que te plazca?! ¡Pues no! ¡Y más te vale que no lo vuelvas a intentar, porque si vuelve a suceder yo mismo me encargaré de quitarte esas estúpidas ganas de querer hacer tu voluntad!
-Ikki, yo….. – Shun intentó hablar asustado.
-¡Silencio! ¡No he terminado de hablar! ¡Estoy harto de tus estupideces! ¡Cuándo diablos piensas madurar! ¡¿Tengo escrita en mi frente la palabra "niñera"?! ¡No! ¡Entonces ya deja de portarte como un niño y compórtate como un hombre!
-Ikki…. – Shun estaba lloroso.
-¡Se terminaron las contemplaciones contigo! Desde mañana, ¡Me dirás a cada minuto, a cada hora las cosas que haces, y pobre de ti si se te olvida alguna! ¡Me escuchaste!
-¡Sé que me equivoqué, por favor perdóname! Pero no me trates así, ¡No seas así conmigo! – pidió Shun con lágrimas en los ojos.
-Lee mis labios – exclamó furioso – ¡No vas a hacer lo que te plazca mientras estás bajo mi cuidado! ¡¿Entendido?! – le decía mientras le daba una cachetada por cada palabra pronunciada, ante la mirada atónita de todos.
-¡Ikki! – Shun cayó al suelo llorando desconsoladamente.
-¡Basta Ikki! No sigas por favor – Hyoga abrazó a Shun.
-¡Déjame en paz! ¡Yo sé lo que hago con mi hermano!
-Pero no lo lastimes así, él ya entendió tu mensaje – Geki dijo seriamente.
-¡Tú no te metas!
-Pero que suce…. ¡Shun! – dije entrando asustada.
-Descuida mi amor, ya pasó. Ikki solo está…. Bueno, tú sabes….
-Pero… ¡Oh Dios mío como lo has golpeado Ikki!
-¡Esto no es asunto tuyo!
-Ikki, no te per….. – Seiya miró fijamente a Ikki.
-No creo que sea buena idea Seiya, no es el momento – dijo Shiryu cogiéndolo del brazo.
-Shiryu…..
-No te cuestionaré Ikki, pero no creo que esa sea una buena manera de reprender a alguien. Shun no es ningún animal como para que le pegues así. La gente civilizada habla, no muele a golpes. Si de verdad quieres a Shun, esa no es la mejor manera de demostrarlo, al contrario, si insistes en ese comportamiento, Shun solo acumulará rencor hacia ti, y eso no es lo que deseas, ¿Verdad? – preguntó Shiryu mirando a Ikki fijamente.
-Lo siento….. lo siento….. – Shun lloraba completamente desconectado de todo.
-[Mirando a Shun furioso y a punto de llorar] Yo quería… - decía mientras miraba furioso a Shun y a punto de llorar – ¡Yo solo quería! ¡Maldita sea! – rugió antes de salir corriendo.
-Ikki…. – Hyoga miró en dirección del fénix.
-Vaya Shiryu, sí que lo desarmaste – suspiró Geki.
-No fue nada fácil – contestó suspirando pesadamente.
-Me lo imagino, su solo carácter intimida – agregó Nachi.
-Bueno, felizmente que lo hiciste Shiryu porque si no llegabas Ikki era capaz de molerlo a golpes como dijiste – dijo Jabu preocupado.
-Sí, felizmente lo hice a tiempo.
-Bueno, ya pasó. ¿Te sientes mejor Shun? – Hyoga le preguntó abrazándolo tiernamente.
-No me sueltes por favor… - pidió aferrándose a su pecho – no quiero más golpes, ¡No más! – exclamó antes de estallar en lágrimas otra vez.
-Ikki no te golpeará más Shun, yo estaré contigo – le contestó Hyoga conmovido y cargándolo en sus brazos – Te llevaré a tu cuarto – dijo saliendo del salón.
-Pobre Shun – Nachi se sentó en el sillón suspirando.
-Jamás imaginé que le pegaría – acotó Geki serio.
-Yo pensé que solo le iba a decir de malas maneras que se explicara, pero no que lo golpeara así – dijo Jabu mostrando su desacuerdo.
-Yo también pensé eso. Me duele verlo así, no se lo merece – continuó Geki.
-Como él dijo, se equivocó, pero cualquiera comete errores, y eso Ikki no entiende – comentó Seiya.
-Si pues, sinceramente no me gustaría tenerlo como hermano – dijo temeroso Jabu.
-Ya lo veo. ¿Tú que piensas Saori? – preguntó Nachi.
-Animal – dije amargamente – … ¡Ikki es un animal! – vociferé saliendo furiosa del salón.
-¿Eh? ¿Qué le pasa a Saori? – Nachi preguntó sin entender.
-No sé, pero creo que no debería ponerse así – Geki comentó extrañado.
-Sí, ella no tiene nada que ver en esto – añadió Jabu.
-Oye Seiya, ¿siempre que sucede algo con Shun Saori se pone así? – preguntó Geki.
-¿Qué quieres decir?
-Geki, mejor déjalo así, no creo que sea buena idea molestar así a Seiya en un momento como este – sugirió Shiryu.
-Bueno, puede que tengas razón, pero yo aún tengo mis dudas.
-Créeme, a su debido tiempo me entenderás.
-Bueno, ¿Alguien quiere un jugo?
-Claro Jabu, vamos al salón de juegos – dijo Nachi levantándose.
Mientras tanto, yo me fui a mi cuarto llorando. No podía creer que Ikki lastimara a Shun de es manera. ¡Y todo era culpa mía! Pues si yo no le hubiese pedido a Shun que pasara la noche conmigo la noche anterior nada de esto hubiera pasado. Me moría de ganas de verlo, de consolarlo, de decirle que todo iba a estar bien, y de disculparme por lo sucedido, ya que yo tenía la culpa. Tenía tantas ganas de estar a su lado.
Suspiré mientras secaba mis lágrimas con un pañuelo. Me puse a pensar en lo cerca que estuvieron todos de descubrir la verdad. Aún no sé cómo hizo Shun para salir del cuarto sin ser visto, pero todo pasó tan rápido, y estuvo tan cerca…. Realmente creí que lo iban a descubrir, y ahí sí, todo se iba a complicar enormemente. Di gracias a Dios por que todo salió bien y me prometí a mi misma hacer las cosas con un poco más de responsabilidad y madurez.
Me levanté de la cama y quise ir al cuarto de Shun a ver cómo estaba, pero recordé que Hyoga estaba con el y me volví a sentar, con cara de decepción. ¿Será que algún día podré dejar de esconder mis sentimientos y poder amar con libertad? ¿Cuándo terminará todo esto? ¿Hasta cuándo aguantará Seiya esta situación? No sabía que hacer ni cómo resolver éste problema. Decidí ir a ver a Shun después y me puse a leer un libro que tenía en mi biblioteca, él y yo podíamos conversar después.
-¿Ya te sientes mejor?
-Un poco – contesté agitado y lloroso.
-Tranquilo, lo peor ya pasó – dijo abrazándome – El ya se fue. ¿Te duele algo?
-Me duele mi rostro, pero lo que más me duele es que ha sido él. Mi hermano, mi hermano que me quería, que me comprendía, que me ayudaba, que me apoyaba, fue la persona que ahora me ha hecho daño, lastimándome de la forma más dolorosa y de una manera que jamás se me hubiera imaginado. No puedo creerlo, ¡No puedo creerlo! – dije empezando nuevamente a llorar.
-Tranquilo Shun, ya se le pasará. Tarde o temprano vendrá a pedirte perdón y te explicará su comportamiento. Sé que a veces extrema en tus cuidados contigo, pero tú también tienes que ser más consciente de lo que haces. Ikki se angustió demasiado cuando no te encontró, y pues debiste avisar que salías, para no preocuparlo y no preocuparnos así. Todos nos preocupamos cuando supimos que no estabas en la casa y pues, me imagino que sabes que ese comportamiento no está bien, ¿No es cierto?
-Tienes razón, me equivoqué y muy feo – contesté secando mis lágrimas – No debí comportarme así y pues lo siento mucho. Te prometo que no volverá a suceder y pues siendo así la situación, entonces no es él el que me tiene que pedir perdón, sino yo. Yo actué mal y debo ir a disculparme, no quiero que Ikki se forme una mala imagen de mi – dije levantándome de la cama dispuesto a salir.
-Espera Shun – dijo sujetándome del brazo – no creo que sea una buena idea hacerlo ahora. Talvez sea él el que se disculpe, pues a pesar de que cometiste un error, él no tenía porqué maltratarte de esa manera. Deja las cosas como están por el momento y verás como todo se verá más claro más tarde, ¿De acuerdo?
-De acuerdo Hyoga, esperaré – dije sonriendo levemente.
-Bueno. Oye, ¿No quieres salir un rato al jardín? Sería buena idea, así consigues distraerte – me preguntó con una sonrisa.
-No, gracias Hyoga, prefiero quedarme aquí – contesté tristemente.
-Pero Shun…..
-Agradezco que te preocupes por mi – le dije poniendo una mano en su hombro – pero no me siento con ganas de salir ahora. No me siento bien.
-Bueno, como gustes – dijo dejando escpar un suspiro – Pero prométeme que después estarás bien ¿ya?
-Claro.
-De acuerdo, nos vemos después – dijo saliendo de la habitación.
-Ok, y gracias por todo Hyoga.
En bien cerró la puerta mis lágrimas volvieron a salir humedeciendo mi rostro. No podía asimilar que Ikki me hubiese maltratado así y eso me causaba mucha angustia y desconsuelo. Me abracé a mi almohada y volví a llorar de nuevo, diciendo, muy bajito:
-Ikki… porqué eres así….
Y no pude decir más, porque las lágrimas y el llanto tomaron posesión de mi.
Salí de su cuarto con expresión confusa y muy preocupado.
Me dirigí al salón de juegos con la intención de distraerme y felizmente estaban los demás ahí, jugando nintendo. Me uní a ellos y traté de seguir su ritmo, pero sin dejar la expresión triste en mi rostro.
-Ay Shun, no me gusta verte así. ¿Cómo puedo ayudarte? Creo que será mejor que lo deje solo por un momento, tal vez necesite ordenar sus ideas o meditar sobre su comportamiento, después de todo necesita de nos momentos de soledad. Iré al salón de juegos, a ver con qué me distraigo – me dije a mí mismo.
En el salón de juegos
-¡Bien, honguito! (Mario Bros)
-No vale, tú lo haces más rápido – protestó Nachi.
-Para que veas que sé jugar mejor que tú – dijo Jabu orgulloso.
-Ay Jabu, a veces eres tan humilde… - Nachi subió los ojos.
-Hola chicos, ¿qué hacen? – pregunté tristemente mientras entraba.
-Jugando en la consola Hyoga. ¿Quieres jugar? – ofreció Nachi.
-Pues… claro, pero primero quiero verlos jugar, no estoy muy familiarizado con ése juego.
-Como gustes Hyoga, no hay problema – Jabu me miró curioso.
-Cuando te sientas listo para intentarlo nos avisas – agregó Nachi del mismo modo.
-Gracias.
-Bien, continuemos. Shiryu, es tu turno.
-De acuerdo. ¡Aquí voy!
Miraba la ventana un tanto angustiada.
Deseaba tanto estar con él. Saber cómo se encontraba, si se sentía bien, si necesitaba algo, no sé. Mi mente estaba con él en ese momento. Así estuviéramos en diferentes habitaciones, estábamos conectados mentalmente. Temía tanto por él.
Y así me encontraba pensando un tanto preocupada cuando de repente sentí una mano en mi hombro. Era Seiya, quien al darse cuanta de que ya había sido visto, me abrazó por detrás y empezamos a conversar.
-Ay Shun, mi amor, ¿Cómo estarás? ¿Te sentirás bien? Espero que sí. Me moriría si es que Ikki realmente te hizo daño. Ese imbécil es un animal. Por su bien espero que no tengas nada grave – me dije a mí misma.
En eso siente una mano en su hombro.
-¿Eh?
-Mi amor.
-Seiya…
-Quería pedirte perdón.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Por dudar de ti. Sé que la situación se prestó para pensar de más, pero tampoco era para que yo dudara de ti de esa manera. Me siento muy mal por lo sucedido. ¿Me perdonas?
-Eh… yo no tengo nada que perdonarte Seiya. Yo me comporté muy mal. No debí ser tan terca. Me porté muy obstinadamente y pues, creo que soy yo la que tiene que disculparse.
-Mi amor…. – dijo abrazándome – No te culpes. No quiero que este inoportuno incidente pueda alterar nuestra relación. Ya pasó ¿Si? Mejor dejemos ese asunto en el pasado y miremos hacia delante. ¿Qué dices?
-Claro, creo que es lo mejor amor – le contesté esbozando una sonrisa.
-Créeme, es mejor así. ¿Vamos un rato al jardín? – preguntó mientras me besaba.
-Mmmm, vamos – contesté después de pensarlo un poco.
Y diciendo eso, me tomó de la mano y descendimos hacia el jardín.
Dejé de llorar y empecé a secar mis lágrimas.
Estaba recostado en mi cama y mi cara estaba completamente mojada. Había llorado tanto y por tanto tiempo que tanto mi cara como mi edredón estaban húmedos de tanto llanto. Me incorporé un poco y sequé mis lágrimas tranquilamente. Ya estaba más relajado.
Abracé mi almohada mientras pensaba en mi hermano. ¿Dónde estaría? Tenía tantas ganas de buscarlo. La verdad es que él tenía mucha más razón que yo para sentirse como se sentía. Había hecho algo indebido y obviamente mi hermano lo ignoraba, hallando un poco extraño mi comportamiento últimamente. Mis desapariciones eran realmente extrañas y por supuesto Ikki no les hallaba explicación. Yo tenía toda la culpa en todo este embrollo, pues si no me hubiera quedado dormido nada de esto hubiera pasado. Cuando me desperté miré la hora y vi con horror que era demasiado tarde, todos debían estar desayunando. Me levanté, me duché y salí por la ventana, trepándome al primer árbol que vi. Desde ahí pude ver la desesperación con la que Ikki me buscaba y como todos se preocupaban por mi. También pude ver todo el incidente, en el momento en el que Ikki entraba al cuarto de Saori para buscarme y pude percibir también el ambiente tenso e incómodo que se respiraba. Saori y yo estuvimos muy cerca de experimentar una verdadera tragedia, pero felizmente, todo salió bien.
Suspiré y me levanté de la cama dirigiéndome a la ventana. Desde ella pude ver algo que hizo que mi sangre hirviera: Seiya y Saori estaban juntos.
Él la abrazaba y ella ponía sus manos en su pecho, mientras él besaba su frente y ella le acariciaba la espalda. ¡Fue tan frustrante! Me sentí realmente impotente, impotente por no poder hacer nada al respecto, además de mirar, sentirme tan relegado, pues ella le regalaba toda su atención a él y eso me ponía furioso. Sentirme asustado, ante la posibilidad de perderla y por último, un poco solo, pues deseaba con todas mis fuerzas que ella estuviera de ésa misma manera, a mi lado. Llevé ambas manos a mi cabeza y lancé un suspiro, para luego volver a la cama y recostarme. Estiré una mano y cogí mis audífonos, luego encendí mi mp3 y me puse a escuchar música. No tenía ganas de hacer nada más en ese momento. Estaba tan furioso.
-¡Maldita sea! – exclamé golpeando la cama – ¡Lo que me faltaba! – dije mientras encendía mi mp3 y me ponía a escuchar música.
-Hyoga, ¿Te sientes bien?
-¿Eh?
Oí que Geki me hablaba y traté de prestarle atención, pero no pude. Estaba muy preocupado por Shun y eso me tenía un poco desconcentrado. Me agarré la cabeza denotando tensión y eso no pasó desapercibido por los chicos, quienes dejaron inmediatamente lo que estaban haciendo se acercaron a mi, curiosos y preocupados.
-Disculpa Geki, ¿qué sucede? – dije cogiéndome la cabeza producto de la tensión.
-Pues eso quisiéramos saber Hyoga.
-Jabu….
-Desde que has entrado no has hecho más que quedarte "mirando" las consolas en las que jugábamos y suspirar – dijo Geki sentándose a mi lado – Además, tienes la expresión triste y preocupada. ¿Te sucede algo?
-Pues….. yo…
-Oh vamos Hyoga, ¿No somos amigos? Confía en nosotros, sabes que nos tienes aquí para lo que necesites – agregó Jabu sentándose también.
-Sí, el hecho de que no vivamos en el mismo lugar que tú no significa que no sigamos siendo amigos, descuida Hyoga, habla con confianza.
-Gracias chicos, no pensé que se preocuparan tanto por mi – contesté sintiéndome más calmado.
-Pero desde luego que si, descuida Hyoga, estás entre amigos – dijo Nachi en tono amigable.
-Bueno, les contaré entonces – comencé mientras sentía mi semblante mejorar – Lo que pasa es que… Estoy muy preocupado por Shun – dije finalmente suspirando.
-¿Por Shun?
-Sí, ahora que lo llevé a su cuarto me pude dar cuenta que realmente le afectan mucho las actitudes agresivas de Ikki. Shun lo adora y le duele mucho que él lo trate así. Lo veo tan triste y tan dolido que quiero ayudarle y no puedo, no sé cómo. ¡Qué hago! – exclamé mientras cogía mi cara con una de mis manos.
-Pues…. Qué te podemos decir. En mi opinión creo que deberías dejar que Shun medite un poco acerca de lo que ha pasado últimamente y ya después hablas con él. Me imagino lo triste que se debe sentir, pero creo que lo mejor es que encuentre él mismo algo que lo ayude a hallar una solución.
-Estoy de acuerdo con Nachi. La verdad es que admiramos muchísimo el lazo de amistad que hay entre ustedes, pero creo que esta vez este pequeño incidente puede ayudar a Shun a madurar un poco y reconsiderar un poco sus actitudes y tratar de cambiar un poco. Con esto no quiero decir que él sea el único que está mal aquí, sino que por su parte él tiene que descubrir por sí mismo cuales son sus errores y tratar de repararlos junto con Ikki – comentó Geki.
-Muy cierto. Descuida Hyoga, cuando te des cuenta Shun estará mucho mejor. En lo que sí le puedes ayudar es a distraerse un poco y a poder controlar sus impulsos cuando llegue el momento. Créenos, es lo mejor – Jabu esbozó una sonrisa.
-Gracias chicos, me sirvió mucho hablar con ustedes. De verdad, ustedes sí que son grandes amigos. Muchas gracias – agradecí sonriendo.
-De nada Hyoga, para qué están los amigos – Nachi sonreía también.
-Cuando nos necesites, ahí estaremos – agregó Jabu.
-¡Bueno bueno, ¿Alguien quiere jugar?! – propuso Geki en tono juguetón.
-¡Claro! Ja, ja, ja, ja.
-¿Tienes frío? – me preguntó dándome un abrazo.
-Eh…. No, estoy bien.
-¿Sabes? Hace tiempo que no estábamos así solos, tú y yo.
-Pues…. Sí.
A pesar que estaba acompañada yo me sentía sola. Poca o nada de atención le prestaba a Seiya y me limitaba a responder monosilábicamente a todas sus inquietudes. En mi cabeza solo estaba Shun, estaba muy preocupada por él. Tenía ganas de verlo, hablar con él, pedirle disculpas por todo el malentendido, decirle lo mucho que lo amo… necesitaba verlo, ya no aguantaba más aquella angustia.
-¿Saori?
-¿Eh? Dime Seiya.
-¿Qué sucede mi amor? Te noto algo distraída.
-Solo estoy un poco cansada, eso es todo.
-¿Deseas ir a tu habitación?
-No quiero parecer aburrida Seiya, pero sí, quiero ir a mi habitación.
-Descuida mi amor, anda, te comprendo – me dijo mientras me besaba.
-Gracias mi amor, eres tan lindo – contesté abrazándolo.
-De nada preciosa, que descanses.
Y después de oírlo me levante y me fui no a mi habitación, sino a la de Shun, más que dispuesta a hablar con él.
-¿Tú que crees?
-No sé, pero todo eso se me hizo un poco raro.
-¿Estás seguro?
-Sí, hay algo en ese rollo que no cuadra.
-Si tú lo dices….
Asentí aunque en mi interior seguía confundido. Todo lo sucedido en el desayuno me pareció algo muy extraño. La desaparición de Shun y la extraña actitud de Saori no me convenían del todo. ¿Será que fue otra de las suyas? ¿O será solo mi imaginación? No sabía que pensar. Realmente todo era muy confuso.
-Shiryu….
-….
-Oye Shiryu…
-…..
-¡Shiryu!
-Eh, eh, ¿me hablabas Kiki?
-Claro, ¿qué sucede?
-Nada, no es nada, descuida.
-Bueno, ¿seguimos jugando?
-Continuemos. Esta vez empezaré yo.
-Ya.
Y diciendo eso seguimos jugando, ya que era preferible distraerse con alguien que estar rompiéndose la cabeza pensando en tonterías.
Tocaba la puerta un tanto nerviosa.
¿Cómo estaría? ¿Seguiría mal? Tenía tantas ganas de verlo, pedirle disculpas por lo sucedido en la mañana, abrazarlo, consolarlo. Me sentía muy culpable por lo que pasó y quería resolver este problema cuanto antes.
Después de tocar un buen rato y ver que no me contestaba abrí la puerta yo misma y entré sin hacer mucho ruido. Una vez adentro pude ver que se encontraba en su cama, con un mp3. Se había quedado dormido con el aparato prendido y la música se escuchaba claramente a través de los audífonos. Me resultaba algo difícil creer que haya podido conciliar el sueño con semejante ruido, pero ahí lo tenía, dormido, frente a mi. Sigilosamente me acerqué a su cama y tocando suavemente sus dedos le quité el mp3 y lo apagué, luego con sumo cuidado le retiré los audífonos de la cabeza, liberándolo del aparato. Sonreí levemente al comprobar que dormía profundamente y besé su mejilla con ternura.
Como no quería moverlo busqué en su closet alguna frazada o algún edredón con que cubrirlo porque estaba un poco frío (Se había echado sobre su cama tendida y sin taparse con algo). Una vez que encontré una la extendí sobre su cuerpo y traté de abrigarlo lo más que podía. Cuando la frazada llegó a su cuello, sin querer rozó su cara, ante lo cual hizo un gesto de molestia. Me reí ante su gesto y sin querer me moví en su cama haciendo caer el mp3 al suelo, al escuchar ese ruido Shun se despertó y comenzamos a hablar.
-No pensé que te fuera a incomodar, ja, ja, ja – comenté riendo mientras veía que el mp3 caía lentamente al suelo.
-¿Eh? ¿Qué fue eso? – preguntó Shun despertando – ¿Saori? – dijo mirándome fijo.
-Sí mi amor. ¿Cómo estás? – le pregunté mientras me acercaba.
-Ya me siento mejor – me contestó estirándose.
-Quería pedirte disculpas amor.
-¿Por qué?
-Porque todo esto fue culpa mía, si yo no te hubiera pedido que te quedaras a dormir conmigo ayer en la noche nada de esto hubiese pasado. Me siento muy culpable por lo sucedido hoy en la mañana y quisiera que me perdones.
-Yo no tengo nada que perdonarte – me miró tiernamente – A veces las cosas no salen como uno lo espera y pues ese es un riesgo que tenemos que correr, no te preocupes, ya todo pasó, y ahora solo nos queda seguir adelante con más cuidado y procurar planear las cosas con un poco de anterioridad, ¿De acuerdo?
-¡Eres tan lindo mi amor! – le dije abrazándolo – Por eso te quiero tanto. Descuida, la próxima vez nada de esto pasará. Es una promesa.
-Te creo. Y como dijiste, es una promesa.
-Oye, ¿Seguro que te sientes bien? – continué abrazándolo.
-Sí mi amor, me siento bien. Solo estoy un poco dolido por lo de Ikki, pero espero resolver todo esto cuando regrese. Donde se habrá metido – dejó escapar un suspiro.
-Descuida. Ya regresará. Vas a ver como dentro de un rato él va a estar aquí buscándote para hablar.
-Eso espero. Cuando se molesta, Ikki es capaz de desaparecerse durante días, incluso semanas. Tengo miedo que su cólera pueda inducirlo a hacer cosas indebidas. No me gusta que se meta en problemas.
-Descuida mi amor, eso no sucederá, algo me dice que él no está muy lejos de aquí. En cualquier momento se aparece. No te preocupes – le dije dándole un beso.
-Eso espero mi amor – dijo dándome un beso – Gracias por hacerme sentir mejor. Lo necesitaba.
-No tienes de qué, sabes que siempre cuentas conmigo.
-Lo tengo muy, muy presente.
Y después de decirme eso me tomó de los hombros y me recostó delicadamente en su cama, mientras me besaba. Me quedé un poco sorprendida al sentir una particular intensidad en los besos que me daba. Eran unos besos cargados de mucha emoción y pasión. Respondí a ellos con la misma pasión y entrega con las que los recibía y por unos instantes nos desconectamos por completo de todo. Fue como viajar a otra atmósfera, en la que solo se respiraba amor, pasión y romanticismo. Todo era tan hermoso, realmente me sentía muy, muy bien.
Después de estarnos besando por un buen rato, nos separamos y él se recostó sobre su almohada, un poco fatigado. Yo me lo quedé mirando, un tanto curiosa y sonriente. Después de suspirar un poco, me miró y me dijo algo que yo ya me imaginaba.
-¿Qué sucede?
-Nada, por qué.
-No lo sé, me miras de un modo algo extraño.
-Adoro contemplarte.
-Puede ser, pero me parece que hay algo más – dijo sonriendo – Anda dime, ¿Por qué me miras así?
-Pues….. no sé cómo decirlo, pero cuando me besabas pude sentir algo muy intenso. Fueron unos besos muy encendidos, y realmente me gustaron. ¿Hay algo en especial que te haya hecho actuar así?
-A decir verdad si.
-¿Puedo saber qué es?
-La verdad es que me sentía muy celoso.
-¿Celoso? ¿Por qué?
-Es que yo…. – desvió la mirada – te vi por la ventana con Seiya y…..
-Cariño… todo eso no es más que una actuación – dije besándolo – Lo que viste hoy y lo que has visto todo este tiempo no es más que fingido. Yo te amo a ti, solamente a ti, y siempre te voy a amar a ti.
-Tienes razón, supongo que exageré un poco – esbozó una sonrisa.
-No exageraste, con esto solo me estas demostrando que me amas, algo que me gusta mucho – le dije sonriendo.
-Bueno, en ese caso no actué nada mal.
-Tienes razón, nada mal.
Sonreímos y nos volvimos a besar, luego de eso nos abrazamos, permaneciendo juntos durante un largo rato, viendo cómo se oscurecía el cielo.
Miraba la vegetación un tanto confundido.
Después que Saori se fue me quedé pensando un largo rato. Pensé en todo lo que había pasado hoy, mientras trataba de entender porqué las cosas sucedieron así. Lo que pasó en la mañana realmente me dejó algo extrañado. ¿Porqué Saori actuó así?, ¿Qué era lo que quería a toda costa ocultar? Me sentía curioso, quería saber más, quería saber qué pasaba en realidad.
Y así estaba pensando cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado y me miraba. Volteé mi cabeza y pude ver quien era. Era Shiryu. Me miraba entre curioso y pensativo, con una mirada un tanto inquisitiva. Di un largo suspiro y empezamos a hablar.
-¿Qué te pasa?
-Nada – dije suspirando – eso creo.
-Te noto algo tenso, ¿Seguro que no sucede nada?
-Pues… No lo sé.
-¿Es por lo de hoy verdad?
-Para serte sincero si.
-Descuida Seiya – me abrazó – todo se aclarará a su debido tiempo, no tengas miedo, después de todo tú no dudas de Saori, ¿Verdad?
-¡No! Claro que no.
-Bueno, entonces no tienes de qué preocuparte, no tienes nada que temer.
-Tienes razón, ya me siento mucho mejor. Gracias Shiryu – dije abrazándolo también.
-De nada, cuando quieras – dijo sonriendo – Ay amigo, qué enamorado estás, me da tanta pena pensar que te pueden estar engañando…. Tus propios amigos – pensó Shiryu para sus adentros*.
-Bueno, me voy a mi cuarto a ver televisión, ¿Me acompañas?
-Claro, porqué no.
Entonces nos levantamos y nos fuimos a mi habitación.
-¡Huau!, qué tal tarde.
-Si pues, una magnifica tarde.
Cuando miramos el reloj ya eran más de las 5 y media de la tarde. ¡Habíamos estado jugando toda la mañana y no estábamos nada cansados! Fue realmente una tarde increíble. Jugando con ellos pude sentirme mucho mejor y mi ánimo mejoró mucho. Me sentía muy bien.
-Hace tiempo que no jugaba así – dijo Jabu alegre.
-Sí pues. Fue realmente divertido – sonrió Nachi.
-Yo también lo creo. ¿Tú qué opinas Hyoga? – preguntó Geki.
-A decir verdad, yo también me divertí mucho.
-Entonces no se diga más. ¡Tardes como ésta deben de repetirse! – celebró Geki.
-¡Sííí! ¡Ja, ja, ja, ja!
Y así nos reíamos cuando de repente vimos entrar una silueta por la sala. Avanzaba resueltamente y parecía no importarle que lo observaran. Nos lo quedamos mirando un largo rato y pudimos ver claramente quién era: Era Ikki. No dijo absolutamente nada, solo nos miró y se fue. Nos quedamos muy preocupados y asustados, no sabíamos qué podía pasar.
-¿Ya te sientes mejor verdad Hyoga?
-Sí, gracias Nachi.
-Bien, ya me dio hambre, creo que iré a la cocina por algo de comer – Jabu se levanta y sale del salón.
-¿Y Tatsumi? – preguntó Geki.
-En las tardes casi no se le ve. Debe haber pedido la tarde libre.
-¡Qué vago! Es una broma, ja, ja. ¡Oye Jabu, tráeme algo a mi también! – gritó Geki.
-¡Y a mí! – añadió Nachi.
-¡Mejor a todos! ¡Ja, ja, ja! – grité riendo.
-Vaya, qué frescos que somos – Geki movía la cabeza.
-Chicos, creo que hay alguien en la sala – Jabu regresó confundido.
-Y qué, ¿Tienes miedo? – preguntó Geki.
-¡No digas tonterías! Al principio no lo vi, pero cuando salí de la cocina pude ver su silueta, aunque no alcancé a ver quién era.
-¿Y quién podrá ser? – preguntó Nachi.
-¡Miren está detrás de ti! – apuntó Geki.
-¡Qué! – exclamó Jabu.
-Pero si es…Es…..¡Es Ikki! – se sorprendió Nachi.
-¡Ikki! ¡Ikki espera! – me levanté a alcanzarlo, pero Ikki se fue.
-Déjalo Hyoga, creo que se sentirá mejor solo – sugirió Geki.
-¿Tú crees?
-Sí, por su cara pude darme cuenta de que no quería hablar.
-Bueno, si es mejor así…..
-Solo espero que vaya y hable con Shun, necesitan conversar – acotó Nachi.
-Me imagino que a eso ha venido. Espero que puedan solucionar su problema – agregó Geki.
-Bueno, ¿Quiénes quieren algo de comer? – preguntó Jabu.
-¡Yoooo!
Todos gritamos y nos empezamos a reír, aunque yo solo sonreía. Estaba muy preocupado. No quería que Ikki volviera a lastimar a Shun de esa manera, solo esperaba que hablaran y que todo se solucionara, por el bien de los dos.
Suspiré y seguí conversando con los demás, deseando ansiosamente que todo se aclarara.
Cogí la llave para abrir la puerta, pero un ligero temblor en mi muñeca me lo impidió.
Estaba un poco nervioso. Me sentía realmente tenso. Todo lo sucedido esa mañana había pasado tan deprisa, que no pude percibir el alcance de mis acciones. Había maltratado a mi hermano, y sin una razón realmente importante. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué estaba yo actuando así? ¿Qué sucedía? ¿Qué me sucedía?
Después de agredir a Shun verbal y físicamente me fui corriendo sin saber realmente a dónde. Sentía rabia y tristeza a la vez. Lloraba y maldecía, no sabía que sentir, y después de lo que Shiryu me dijo me sentía aún peor. Tenía mil sentimientos encontrados y en ese momento mi cabeza era un mar de pensamientos. Corrí y corrí hasta que mis piernas temblaron y caí al suelo, donde mi dolor empezó a salir involuntariamente de mi cuerpo.
-¡Perdóname por favor! ¡Perdóname Shun!
Empecé a llorar y a gritar sin importarme que me escucharan. El dolor que sentía era tan grande y de tal magnitud que en esos instantes quería que la tierra me trague. Me había portado tan mal y había actuado de una manera tan abusiva que ni yo mismo podía creerlo. He de reconocer que suelo perder la paciencia rápidamente, pero no tenía ningún derecho de tratar a mi hermano, la única persona que tengo en esta vida, a la cual debo querer y proteger al precio que sea y no por obligación, sino por necesidad, de una manera tan cruel y despiadada. Me sentía el peor hermano del mundo, la peor persona y sentía como si todo el mundo se me viniera encima. Lloré y lloré hasta que sentí como si mi pecho estuviera literalmente vacío y como si mis ojos no tuvieran más lágrimas que derramar. Cuando dejé de llorar, traté de calmarme y me prometí a mí mismo resolverlo todo cuando llegase a la mansión y empecé a sentirme mejor. Levanté mi cabeza y pude darme cuenta que había estado en un parque, y por lo que veía estaba bastante lejos de la mansión. Me levanté y traté de ubicarme, sin éxito. Anduve sin dirección por varias horas sin poder saber realmente donde estaba, pero no me asusté, después de todo no era la primera vez que me iba de la mansión sin un rumbo definido. Me senté al borde de una fuente en una plaza ubicada Dios sabe dónde y miré en todas direcciones, tratando de ver o identificar algo que me ayudara a regresar, pero no encontré nada. Suspiré y me levanté, continuando mi camino, encontrándome con un maleante que quería dinero y como yo no tenía nada intentó golpearme, algo que obviamente no se dio pues yo poseía muchísima más fuerza que él. Una vez en el suelo, me las arreglé con él para que me ayudara con mi problema.
-Bueno, este lugar tampoco me ayuda a ubicarme – me dije suspirando sentado en el parque – tendré que seguir buscando – me levanté y comencé a caminar.
-¡Oye, detente! – una voz autoritaria se escuchó.
-Qué deseas, ¿Se te perdió algo? – pregunté volteando.
-¡No, quiero todo tu dinero!
-Lo siento amigo, no tengo absolutamente nada – dije sin ocultar mi risa.
-¡No me mientas, dame todo lo que tienes o te mato!
-Te digo que no tengo nada – dije molestándome – ¡Así que sigue tu camino y deja de molestar!
-¡Maldito des…..! – el maleante corrió hacia mí e intentó agredirme.
-¡Te dije que no molestaras! – le dije mientras esquivaba sus golpes y empezaba a propinárselos.
-¡No, ya no me golpees más! – dijo cayendo al suelo asustado.
-¡Ahora si tienes miedo, ¿no?!
-¡Lo que quieras, pero déjame ir por favor, prometo no molestarte más, nunca más, pero déjame ir, te lo ruego!
-Está bien, pero antes necesitaré de tu ayuda – dije sonriendo maliciosamente – ¡Y pobre de ti como no me sirvas!
-De…...de acuerdo… lo que tú quieras amigo – contestó nerviosamente.
-Bien. Salí a pasear con unos amigos que viven lejos de mi casa y los muy malagradecidos me dejaron en este lugar que obviamente no conozco – dije mientras caminaba alrededor suyo – así que quiero que me ayudes a encontrar mi casa. Se lo pedí a mis amigos, pero como no pudieron ayudarme, la pagaron muy caro – dije mostrándole un hueso bien pelado – Es una pena, ¿No crees?
-Pues….claro….con gusto te ayudaré…. – dijo viendo el hueso y tragando saliva – Y si no puedo…. No te preocupes… hallaré la manera de ayudarte…. ¡Pero no me hagas daño por favor!
-¡Silencio, yo sabré lo que hago contigo! Bueno, mi casa es la mansión Kido, así que quiero que me muestres el camino para poder llegar ahí. Más vale que lo sepas, porque si no… - lo amenacé con un puño.
-¡Claro! ¡Conozco donde queda! Está algo lejos de aquí pero llegarás fácilmente. Solo sigue ese camino de allá en línea recta y no dobles por ninguna esquina, solo anda de frente – me señaló un camino – Si te apuras llegarás en una hora. Es la manera más fácil y segura de llegar. Lo siento, es que no conozco otra – dijo mientras empezaba a temblar de miedo.
-Bueno, al menos me estás siendo de utilidad – volví a sonreír maliciosamente – Te tomaré la palabra, y como no llegue, juro que regresaré y esparciré tus huesos por toda la plaza, ¿Me entendiste?
-Sí…. Completamente – aseguró nervioso.
-Bueno, entonces así quedamos.
-Bueno – dijo algo asustado – que te vaya bien – dijo haciendo ademán de irse.
-¡A dónde crees que vas!
-Pero yo…. – dijo saltando del susto – ¡Ya te ayudé, qué más quieres!
-Hay algo más que quiero.
-[Medio lloroso] Qué…. ¿Qué es? – preguntó medio lloroso.
-¿Ves esa cafetería que está allá? – señalé un edificio.
-Sí.
-Bien, como buen ladrón que eres, quiero que me traigas el menú más caro de esa cafetería, ¡Y más vale que esté bien caliente y bien servido! ¡Apúrate! ¡Tengo mucha hambre!
-Lo siento, nunca he robado en un edificio – confesó asustado – ¿Por qué no utilizas tu fuerza y te lo consigues tú solo, ah?
-Escúchame bien – dije golpeándolo y derribándolo, luego cogiéndolo de la ropa – en estos momentos eres mi sirviente, ¡Y harás lo que yo te diga! Me traerás ese menú, ¡Y lo harás ya! Como no me lo traigas, ¡Te mataré! – amenacé comenzando a ahorcarlo.
-¡Nooo! – gritó asustado y poniéndose morado – ¡Está bien, lo haré! ¡Pero déjame, déjame por favor! ¡Te lo ruego, por favor déjame!
-Está bien – dije soltándolo bruscamente – ¡Pero quiero ese menú ya! ¡Ahora!
-¡A la orden! – asustado se fue corriendo.
-Pobre infeliz – dije riéndome viéndolo irse.
En eso, de la cafetería se oye el grito de una mujer y un fuerte porrazo, luego se pude ver a un hombre corriendo con una bolsa en la mano
-Aquí tienes tu menú – dijo llegando agitadamente – que tengas buen provecho y que te vaya muy bien. Ahora, por favor déjame ir – pidió lagrimeando.
-De acuerdo pobre idiota – dije riéndome – puedes irte. Ah, y algo más, está de más decirte que no quiero verte por la mansión, ¿Quedó claro?
-De acuerdo….. no pasaré nunca más por ahí. ¿Ya puedo irme? – preguntó con lágrimas en los ojos.
-¡Vete de una vez antes que cambie de parecer! ¡Y ruega que no te vuelva a ver! – dije gritándole.
-Sí…. ¡Lo que quieras! – asustado y llorando se fue corriendo.
-Bueno, al menos ya conseguí mi almuerzo – me reí.
Una vez que el maleante se fue, busqué una banca vacía en la plaza y me senté a comer, porque de verdad tenía mucha hambre. Una vez que terminé, caminé un poco por el camino que me había dicho ese hombre hasta que llegué a un hospital, muy bien construido y al parecer recientemente inaugurado. Sonreí maliciosamente y entré, haciendo ademán de hacer fila para la atención. Una vez que me aseguré que todo estaba bien calculado, avancé resueltamente hacia la recepción, sin prestar atención a las críticas y a las pifias que me lanzaban y cuando llegué, me puse bien cerca de la recepcionista y la asusté, obligándola a que me ayudara con mi "nuevo problema".
-Vaya, ese menú sí que estuvo delicioso – dije mientras caminaba – Creo que iré a esa cafetería otra vez, ja, ja, ja. Ahora tengo sueño, quiero dormir. Vaya, más suerte no puedo tener – dije divisando el hospital – Espero que no me pongan peros, no tengo ganas de hacer uso de mi fuerza ahora.
Llegué al hospital y me dirigí hacia la recepción.
-Bien, aquí vamos - dije saliendo de la fila que estaba haciendo y avancé a la recepción.
-¡Oiga joven, respete la fila!
-¡No está viendo la fila muchacho!
-¡Oiga no sea malcriado!
-¡Cállense viejos decrépitos, no les quitaré mucho tiempo!
-¡Pero qué atrevido!
-¡Qué majadero!
-Escuche joven – la señorita se levantó de su módulo – regrese a la fila y haga el favor de esperar su turno como todos los demás. Usted no va a venir aquí a hacer su voluntad.
-Escúchame bien niñita, vas a atenderme ahora si no quieres que ayude a tus pacientes a obtener el descanso eterno, ¿De acuerdo? – dije tomándola de la muñeca mientras le hablaba al oído.
-¡Pero quién te crees que….. – exclamó asustada.
-¡Harás lo que yo te diga y no quiero protestas! – grité sujetándola de la cintura – Desde ya te digo que no tengo ningún problema en golpear a una mujer si ésta es demasiado odiosa o no hace lo que yo quiero. ¿Sabes? Tengo mucho sueño, y quiero que me des una habitación donde pueda dormir. Me darás la habitación más grande y mejor equipada de todo el hospital, ¡¿Te quedó claro?! ¡Y como no lo hagas soy capaz de hacer volar todo este lugar! - dije volando dos ventanas con un solo dedo.
-¡Oohhh! – exclamaron todos.
-Claro, lo que desees – dijo asustada y nerviosa – Toma esta tarjeta, sube al quinto piso y entra a la cuarta habitación. Es la mejor del hospital, te sentirás muy a gusto. Pero por favor, no hagas daño a toda esta gente inocente.
-Nos vamos entendiendo niña – le dije sonriendo – espero que lo que me has dicho sea verdad, porque si no lo es…. – le mostré mi dedo haciendo salir fuego de él, para su asombro y horror.
-¡Te juro que es verdad, no nos hagas daño por favor! – dijo nerviosa y algo llorosa.
-Te tomaré la palabra muñeca – le dije haciendo un guiño.
Una vez que llegué, entré y pude ver que la chica no mentía. Era una habitación muy bonita, muy bien amoblada y por lo que pude apreciar prácticamente nueva. Me recosté en la suave cama, me cubrí con los edredones y cerré los ojos, durmiéndome casi al instante.
Cuando me desperté pude ver que ya era casi de noche. Giré la cabeza hacia la puerta y pude ver que la recepcionista estaba sentada a mi lado, mirándome fijamente. La miré, me acomodé en la cama y hablamos un rato.
-Te… ¿Te sientes mejor? – preguntó mirándome fijamente.
-¿A qué hora entraste? – pregunté mirándola.
-Hace un par de horas.
-¿Y por qué lo hiciste?
-No lo sé, solo quise…. Verte – dijo sonrojándose un poco.
-Vaya, me siento halagado – dije sonriendo – pero no deberías fijar tus lindos ojos en un hombre como yo. Puedo ser muy violento a veces, realmente no te lo recomiendo.
-Mi nombre es Miluzka.
-Yo insisto, no deberías…
-No me interesa, me has dejado muy impresionada. Quiero saber de ti, conocerte, por eso vine a verte.
-Pues…. No hay mucho que conocer de mí.
-¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Ikki. Disculpa por haber llegado de esa manera al hospital, es que no se me ocurrió otra manera de poder saciar mi capricho. Lo siento mucho Miluzka.
-Bueno, reconozco que no fue una manera muy apropiada de pedir ayuda, pero ya pasó. ¿Deseas algo más?
-No, debo irme ya. Tengo que ver a mi hermano, me porté muy mal con él y tengo que disculparme. Me encantaría quedarme Miluzka, pero me siento muy mal por haberme portado así con mi hermano. Lo siento.
-Descuida Ikki, algún día volveré a verte. Espero que logres reconciliarte con tu hermano. Te deseo lo mejor, cuídate mucho – dijo acercándose y dándome un beso en los labios.
-Miluzka, yo….. – me separé algo impresionado.
-Hasta otra oportunidad Ikki. Me encantó conocerte – dijo levantándose de la cama algo ruborizada.
-A mi….. a mi también Miluzka.
Una vez que se fue no pude evitar el sonreír. Fue algo repentino, pero muy bonito de todos modos. Me incorporé y salí de la habitación, y cuando llegué al primer piso pude verla atendiendo a los pacientes, ella me vio y me mandó un beso volado, ante lo cual tímidamente sonreí. Una vez que estuve afuera, corrí a la velocidad del sonido hasta la mansión, y cuando llegué, me detuve en la puerta, un tanto nervioso. Y ahí me encontraba yo, nervioso, con la llave en la mano aun dudando si debía entrar o no. No lo pensé más y me decidí. Suspiré y metí la llave en la cerradura, abriendo la puerta.
Entré y todo estaba a oscuras, pero aún podía ver claramente. Avancé hacia las escaleras y en el camino me encontré con Jabu, quien me miró un tanto asustado. Pude ver detrás de él la puerta de la sala de juegos y detrás de ella a todos los chicos, los cuales me miraban inquisitivos, mi pena me obligó a retirarme y dirigirme hacia el lugar al que debí ir: A la habitación de Shun.
Cuando llegué empecé a sentirme más nervioso aun. Lo conocía muy bien. Podía estar mucho más dolido que yo. Me había portado como una animal con él y me sentía realmente mal. Di un gran suspiro y toqué la puerta. Pude oír su voz autorizándome a que entrara y sin pensarlo dos veces, entré. Lo vi y mis ojos se llenaron de lágrimas, era mucho más duro de lo que yo me imaginaba.
-Es ahora o nunca – me dije a mí mismo y toqué la puerta.
-Entra – se oyó su voz débil.
-Shun… yo…. – entré y lo miré a los ojos.
-Ikki… - dijo mirándome.
Di un gran suspiro y cerré los ojos.
Una vez que Saori se fue me senté en mi cama y me quedé pensando en Ikki. ¿A dónde pudo haber ido? ¿Estaría bien? ¿Qué estaría haciendo? No podía dejar de pensar en él. Me recosté y cerré los ojos intentando comunicarme con su cosmos pero no lo logré, Ikki sabía esconder su cosmos a la perfección. Abrí mis ojos y dos lágrimas salieron, resbalando por mi rostro y humedeciendo mi cuello. Estaba muy preocupado por él. A pesar de lo que pasó hoy, él es mi hermano, es lo único que tengo y lo que más quiero, además de Saori. Me dolía mucho el saber que me había maltratado pero me dolía aún más tenerlo lejos y no saber de él. Su ausencia me estaba matando y me sentía muy impotente al no poder hacer nada por evitarlo. En un momento pensé en salir a buscarlo, pero me desanimé al no poder hallar un lugar en donde empezar. Esta angustia estaba acabando con mi paciencia y me estaba poniendo los nervios de punta. Las lágrimas salían involuntariamente de mis ojos y mi cuerpo empezó a temblar, sin que yo pudiera evitarlo. Lloré y lloré, sin importarme que alguien entrara o que me estuviera haciendo daño, me sentía muy solo y estaba muy preocupado por Ikki, quería verlo, hablar con él, pedirle disculpas por lo que pasó en la mañana, quería tenerlo cerca de mí, y no dejarlo ir jamás. Necesitaba tanto de él.
Mi llanto no cesaba y mis labios no dejaban de pronunciar sin sonido su nombre. Quería ir a buscarlo, quería verlo entrar por esa puerta, quería mirarlo a los ojos y decirle lo arrepentido que estaba, quería que me perdonara, que todo volviera a ser como antes. Quería arreglarlo todo, ¡Pero él no estaba ahí! ¡No sabía dónde estaba, y su ausencia me estaba enloqueciendo!
-Ikki…. dónde estás….. – murmuré llorando hablando casi sin sonido.
Me aferré a mi almohada y empecé a llorar con más fuerzas. Quería que Ikki me escuchara, que viniera a verme. No pudiendo esperar más, me decidí. Me disponía a levantarme e ir a buscarlo cuando escuché unos golpes en mi puerta. Pedí que entrara y mi llanto así como mis latidos se detuvieron al ver quién era la persona que estaba entrando: Era Ikki.
-Entra, está abierto.
-Shun… yo…. – Ikki entró y me miró a los ojos.
-Ikki… – pronuncié su nombre mirándolo.
-Hermano, yo….. yo no quise… yo….. – Ikki comenzó a llorar.
-Ya no importa Ikki, de verdad, ya no… – dije llorando.
-No sí importa. Esto no debió de suceder – sus lágrimas caían por sus mejillas.
-[Llorando] Ikki… – continué llorando.
-Sí importa Shun – siguió llorando – Me porté muy mal contigo y eso nunca debió pasar. Créeme cuando te digo que lo siento mucho, no sabes lo mal que me siento. En ningún momento tuve la intención de maltratarte, lo único que quería era…. era… ¡Lo siento Shun!
-Ikki, ya pasó, no te preocupes, yo ya lo olvidé todo – seguí llorando – Y no tengo nada que perdonarte porque yo también actué mal, no debí salir de casa sin avisarte, además, últimamente me he estado portando muy extraño y pues sé que eso no debió pasar. Yo soy el que debe pedir disculpas, pues el que actuó mal fui yo. Te lo ruego hermano, te lo suplico Ikki, ¡perdóname! – caí al suelo y rompí a llorar.
-Shun, mi querido hermano Shun – llorando se arrodilló y me abrazó – no digas eso, a pesar de todo lo que pasó, no debí de lastimarte así, fui muy agresivo contigo y eso no está bien. Lo único que yo quería era saber por qué habías salido sin decir nada, es que cuando te desapareces así yo me…– se le entrecortó la voz – yo me vuelvo loco… me dejas muy preocupado cuando te desapareces así, yo soy tu hermano mayor y tengo que cuidarte y velar por tu integridad, y realmente me preocupa mucho cuando no estás cerca de mí. Puedes pensar que esto es ilógico puesto que siempre me voy de casa sin avisar, pero aun cuando me voy, tengo tu cosmos conectado al mío y así puedo saber qué te sucede. Tú realmente me interesas Shun, y no quiero ni pensar en lo que sería de mi si algo te llega a pasar. Si actué como actué en la mañana fue porque había llegado al límite de mi preocupación y no sabía cómo reaccionar. Realmente lo siento Shun, siempre me juré a mí mismo nunca maltratarte y ahora…. Te lo ruego Shun, eres tú el que me tiene que perdonar, nunca debí actuar así, no me controlé, no supe comportarme correctamente, lo siento mucho, ¡De verdad Shun, necesito tu perdón!
-No te preocupes hermano – dije entre lágrimas – yo ya lo olvidé todo. Lo que haya pasado ya no interesa, porque te tengo a mi lado, lo que hayas hecho yo ya lo olvidé, y solo quiero comenzar de nuevo, ser los buenos hermanos que siempre fuimos, por favor Ikki, ¡Olvidémoslo todo y comencemos de nuevo!
-Como tú digas Shun, eres lo más dulce y lo más tierno que tengo y eso es algo que no lo cambio por nada, doy mi vida por ti, porque eres mi vida, comencemos de nuevo Shun, te necesito demasiado….. ¡Demasiado! – llorando me abrazó.
-¡Ikki! – exclamé llorando.
Después de eso nos abrazamos fuertemente y dejamos que todos nuestros dolores fluyeran libremente por nuestros cuerpos, llorábamos a mares y no nos importaba que nos escucharan, queríamos que todos se enteraran que éramos felices, que nos habíamos perdonado, que éramos los mejores hermanos del mundo y que nada iba a cambiar eso. Me sentía tan feliz, Ikki estaba junto a mí, demostrándome lo mucho que me quería y eso me hacía sentir tan bien, que no podía describir con palabras lo que estaba sintiendo en ese momento. Estuvimos así abrazados por un largo rato, hasta que nos separamos y nos secamos el uno al otro las lágrimas, luego nos incorporamos y nos juramos el uno al otro que lo que pasó ese día, nunca, nunca más iba a pasar.
-Me siento tan feliz de que todo haya terminado así – le dije sonriendo.
-Yo también – me sonrió – Shun, quiero decirte algo.
-Dime.
-Te juro que por sobre todas las cosas que te protegeré siempre con mi vida y que nunca más volveré a extralimitarme como lo hice hoy. Pensaré más en ti y trataré de ayudarte en lo que sea. Nunca más te maltrataré Shun, y si lo llego a hacer, soy capaz de matarme. Nunca más querido hermano, nunca más.
-Ikki…. no es necesario que me digas eso. Yo confío en ti y sé que siempre podré confiar en ti. Te quiero mucho Ikki.
-Yo también te quiero mucho Shun.
Y después de eso nos volvimos a abrazar y juntos salimos del cuarto y bajamos a la sala, muy felices de poder habido resolver todo ese problema.
Después de jugar toda la tarde en el salón de juegos nos fuimos a la sala a conversar.
Aparte de conversar de todo nos centramos en Shun e Ikki. Después de verlo pasar tan abatido por la escalera pensamos que algo malo estaba por suceder. Y después cuando empezamos a escuchar llantos y gritos estuvimos a punto de subir a ver qué sucedía, pero no lo consideramos correcto pues era una conversación íntima y no debíamos entrometernos. Después de un rato hubo un gran silencio y nosotros nos quedamos muy preocupados.
-Hyoga, ¿Qué crees que puede estar pasando? – preguntó Geki.
-No lo sé, solo espero que no esté pasando nada malo – dije preocupado.
-Cuando lo vi pasar delante mío casi no lo reconozco, traía una cara….. – dijo Jabu preocupado.
-Yo tampoco. Ikki nunca se deja ver cuando está triste. Realmente me impresionó el verlo así – agregó Nachi también preocupado.
-Esperemos que nada malo esté pasando y que todo se solucione – suspiré.
Mientras conversábamos Seiya y Saori bajaron a hacernos compañía. Estaban igual de preocupados que nosotros y también exteriorizaron su opinión acerca del tema. Después de un rato de hablar, sonó una puerta y unos pasos se escucharon en dirección a la escalera. Cuando se acercaron más y pudimos mirarlos, no pudimos evitar el sonreír: Ikki y Shun bajaban abrazados y con una gran sonrisa. Todo se había arreglado.
-¿Y cómo está todo? – preguntó Seiya.
-Seiya, Saori, ¿También están preocupados verdad? – dijo Geki.
-Sí, después de escuchar tantas cosas decidimos venir a hacerles compañía – Saori se preocupó.
-Dios mío, qué estará pasando, ya tiene ahí un buen rato – dijo Jabu impaciente.
-No tenemos de otra Jabu, tenemos que esperar – se resignó Nachi.
-Deben de estar hablando muy en serio – agregó Geki.
-Espero que puedan resolverlo todo. No me gustó nada el verlos pelear de esa manera – continuó Jabu.
-Ni a mí. Fue muy brusco – Nachi sacudió la cabeza.
-¿Y si les ha pasado algo? – Saori seguía preocupada.
-Ni lo digas Saori, eso no puede pasar – la miró Geki.
-Pero no se escucha nada y …
-No se preocupen – dijo Shiryu desde el umbral de la puerta.
-Shiryu… - me sorprendí.
-Ellos están bien, algo me dice que están resolviendo su problema. Todo saldrá bien chicos, no se preocupen.
-¿Tú crees? – preguntó Jabu.
-Eso espero, porque si no…. – suspiró Shiryu.
-Creo que oigo pasos – se levantó Nachi.
-Creo que vienen para acá – dijo Geki mirando en dirección al sonido.
-Espero que todo esté bien – Jabu seguía impaciente.
-Todo está bien – sonrió Shiryu.
-Pero Shiryu… - Jabu miró al dragón.
-Solo mírenlos – apuntó Shiryu.
-¡Shun, Ikki! – sonreí.
-Descuiden chicos Ikki y yo estamos más felices que nunca – Shun tenía una enorme sonrisa.
-Es verdad, ya todo pasó. Somos felices de nuevo y eso es lo que importa – agregó Ikki sonriendo también.
-Estoy muy feliz de que todo haya terminado así – mi sonrisa se hizo más amplia.
-Hyoga….. – Ikki se sorprendió.
-Sí, yo estaba muy preocupado por ustedes y me alegra mucho verlos así.
-Muchas gracias Hyoga, agradezco tu preocupación – agradeció el fénix.
-Yo también te agradezco Hyoga, sabes que eres mi mejor amigo y no podía esperar más de ti. Muchas gracias amigo – me sonrió dulcemente.
-A nosotros también nos agrada verlos así – habló por todos Nachi.
-Gracias chicos – sonrió Shun.
-Ya que todos estamos felices, ¡pues celebremos! – propuso Geki.
-¡Sííí!
Después de recibir más palabras de aliento decidimos celebrar a nuestra manera lo felices que estábamos. A pesar de que no podía abrazar a Saori, aproveché un momento en el que Seiya la dejó sola por un instante y me le acerqué, diciéndole:
-Mi amor, no sabes lo feliz que me siento.
-Eso lo puedo ver mi vida, y si tú estás feliz, yo también lo estoy – me dijo dulcemente.
Después de eso me alejé de ella ya que Seiya venía y me abracé a Ikki, y hablándole dulcemente, le dije:
-Te quiero mucho hermanito.
-Yo también te quiero mucho hermanito, eres mi vida – dijo abrazándome y dándome un beso en la frente.
-Me haces tan feliz.
-Tú también, nunca más pelearemos Shun, es una promesa.
-Nunca más Ikki, y como tú dices, es una promesa.
Y diciendo eso, nos volvimos a abrazar, sin dejar de sonreír. Me sentía tan feliz, tan completo, tan realizado. Adoraba a mi hermano, tenía a la mujer más bella de planeta a mi lado y tenía al mejor amigo de todo el mundo. No podía pedir más, estaba rodeado de felicidad y cariño que nada, nada en este mundo podía cambiar eso. Era feliz y me prometí a mí mismo que nada iba a destruir mis ilusiones, mis sueños, mis sentimientos. Iba a luchar por cada uno de ellos y nunca más me iba a dejar vencer, ante nada ni ante nadie. De ahora en adelante sería una mejor persona y lucharía por hacer felices a todas las personas que me rodeaban. Porque gracias a ellas, era quien era, el hombre más feliz del mundo y eso era algo que yo agradecería, por siempre.
* Al ser Seiya quien narra esta escena, el pensamiento de Shiryu es, por lógica, desconocido para él.
