Suena el teléfono de Inglaterra.

—¿Mjm? —responde él sin hacer mucho caso, revisando un informe en el parlamento, jugando con un lápiz en sus labios.

—Alloooo?

Se le cae el lapiz y parpadea.

—¿Eh?

—Mon petit lapin. Allô! Habla tu marido —Francia sonríe un poco y se recarga en su asiento. Sí. También está trabajando.

—France! Whatahell! ¡Graban las llamadas!

—Me alegra entonces que quede registro. Hablo para contarte una cosa gorda gorda gorda.

—Habla con tu amigo Germany para que te saque de los apuros.

—Es un chisme, tonto. ¿Quieres que mejor se lo cuente a Espagne o a Prusse?

—¿Un... chisme? —cambia un poco el tono.

—Uno grande como una catedral, que de hecho... Seguro vas a enterarte si no te lo digo yo.

—Ja, como si tú fueras el centro del universo —le piiicaaaa.

—Pues soy el centro de TU universo, mon amour...

—¡Más quisieras!

—¿Quieres saber que es... O no? —protesta un poquito picado igual, aunque sonríe. Y es que lo que le pica en si, no es Inglaterra...

—Pues si voy a enterarme igual, quizás tu versión no me interesa —sonríe tan ¡Ja!

—Bien, espera entonces al día del juicio final A VER si te enteras.

—¡Has dicho que me enteraría igual!

—Es que ya pensé mejor en que de acuerdo a lo que es y a los implicados... De hecho puede que falte tiempo para que te enteres...

—¿Por? —ese gusanito de curiosidad.

—Creo que a uno al menos le dará vergüenza... Aunque... Bueno...

—¿Vergüenza por? ¿A quién? ¿Quién te ha dicho?

—Resulta que... Al parecer las bodas siempre sí se pueden hacer.

—What?

—Lo que has oído... Por lo que veo hay quien sí puede casarse abiertamente sin que se caiga el mundo —no pueeeeede evitar el cierto tono de reclamo.

—¿Quién se casa? —piensa que Francia habrá estado mirando otra vez la prensa rosa.

—No vas a creerlo... Pero Canadá me lo escribió hace rato y lo sabe de buena fuente.

—Who?

—¡Canadá! Canada, Mon petit chou, MON garçon.

—What? ¿Canada se casa?

—Non, Canadá me contó el chisme, hombre —se ríe —, pon atención.

—¡Pues habla claro!

—Eso hago.

—¿Me estas molestando expresamente?

—No, estoy contándote con un poco de misterio. Se casa el último que pensé que podría casarse, con el que se casa siempre.

—Wait! No es America, right?

—Amerique como va a casarse con... ¿Con quién además que se casa siempre? —levanta una ceja.

—¡Yo que sé! ¿Quién más iba a ser tan estúpido y se lo iba a decir a Canada? Australia!

—Pardon? ¡¿Cómo que ser estúpido y decírselo a Canadá?!

—¡Pues es estúpido casarse hoy por hoy!

Francia hace los ojos en blanco con ese comentario.

—Bien, es maravilloso saberlo. De hecho eso explica esa necedad de ser únicamente tu "oscuro secreto", además, piensas que es estúpido.

Ojos en blanco y es que el problema... Es que Francia estaba muy cómodo con su estado hasta que alguien le acaba de meter en la cabeza que Austria y Suiza sí van a casarse... bien.

—¿Pues qué época es esta para andar jugando al imperio?

—Pregúntale a tu amigo Suisse... Con cuidado.

—What?

—Suuuuiiiiisseeee —repite lentamente.

—¿Qué con suuuiiiisseeee? —le imita.

—Va a casaaaaarseeee —mismo tonito pero ahora imitando al inglés.

—What?

—Eso es todo lo que sé. Que Autriche le pidió casarse y él dijo que sí.

—But... what?

—Non, no sé más que eso que te digo. Me lo ha contado Canadá desde la casa de Suisse.

—¿Pero por qué? ¿Pero cómo? Pero...

—No lo sé, no lo sé... Y tampoco lo sé. Y no me lo explico. No pensé JAMÁS que pudiera decirle que sí... Y me pone celosooooo el que se caseeeen.

—What?

—Pues a Autriche. Tampoco sé como va a ir... Pero seguro van a invitarte.

—¿Te pone celoso el qué? —en guardia. Francia suspira y hace un dibujito distraídamente.

—Pues... ELLOS sí se van a casar.

—Ah... —se relaja un poco.

—¿Eso es todo lo que vas a decir?

—Well...

—Es estúpido... Ya —murmura y se humedece los labios.

—Y tú no lo ves así.

—Yo... estoy bien, casados como estamos —concluye cerrando los ojos —, pero no estoy de acuerdo contigo en que haya sido estúpido, ni creo que en el fondo lo pienses.

—Why not?

—¿Me estás diciendo que casarnos fue estúpido, Angleterre?

—What?

—Pues es lo que me estás diciendo —protesta y así es como Inglaterra se mete en algunos líos de tener que decir ciertas cosas —. ¿Entonces qué piensas que fue?

—¿Qué pienso? Yo qué sé, ¿¡por qué me preguntas esto!?

—¡Porque has dicho que casarnos fue estúpido y ahora quiero que digas que no lo fue!

—No he dicho que casarnos... France!

—¿Entonces fue lo mejor que has hecho en tu vida? —sonríe... y se nota.

—W-What? —se sonroja.

—El mejor día de tu vida... ¿me quieres más que a nadie? —sigue sonriendo tontamente.

—NOO!

El francés se ríe un poquito.

—Je t'aime.

—I hate you! Git!

Se ríe un poco más echando la cabeza atrás.

—¿Crees que Suisse te pida ser su padrino?

—Creo que eres un... what? —se detiene al notar el cambio de tema, descolocado. Se ríe un poco más porque le encanta sacarlo de canal y confundirle en términos generales.

—Pues de eso hablábamos hasta que tú empezaste a hablar sobre nuestra hermosa boda y lo placentero que fue el techo de Notre Dame.

—WHAAAAAAT? —se oye en su tono de voz el sonrojo.

—Oui, estabas exactamente del color que estas ahora —cierra los ojos y se lo imagina.

—Shutuuuup —le cuelga.

Francia se ríe un poco más sin poder evitarlo sacando su teléfono y yendo a molestarle por ahí y el reguero de pólvora empieza...

Porque desde luego, además de molestar a Inglaterra por el teléfono y seguirle picando... Le escribe a España un "¡que va a haber ooootra vez boda!"

"Más quisieras"

"Nah, yo ya pasé por ahí. Hablo del chisme del momento. Que se note que lo leerás aquí antes que escucharlo en otro lado" Y a la vez va otro mensaje para Prusia. Si, así trabaja Francia.

"¿¡Y a qué esperas a compartirlo!?"

Prusia lo leerá luego en el grupo de whatsapp porque ahora está ocupado.

"Los germanitos, que parecían tontos... "

"Austria?" Es que en quién va a pensar si no.

"Oh, sí. Y al muy cabrón le han dicho que sí"

"Espera... ESPERA"

Suena el telefono de Francia, quien contesta con una risita.

—¿Cómo ves?

—Pero... ¿va en serio? ¡He dicho Austria en coña!

Francia se ríe un poco más.

—Pues es que te he dado una pista demasiado evidente. ¿Quién más si no? Se lo pidió no se en qué montaña.

—¡Qué fuerte!

—¡Totalmente! Y absurdo, mon amour ¡Le dijo que sí!

—¿Se estará muriendo?

—¿Se estará quedando pobre?

—Alemania debe estar dando palmas con las orejas.

—Quizás todos deberíamos darlas... Y Prusse, va a saltar de alegría cuando lo sepa.

—¡Seguro! Tal vez hasta le eche de menos cuando se lo lleve.

—Nah, con todas las cámaras que tienen en casa de Suisse...

España se ríe.

—Insisto en decir, los germanos que parecían tontos... Y Suisse, ¿de verdad? ¡Es que no lo creo! ¿Le habrá dado alcohol?

—Quizás acabas de estropearles la romántica boda secreta.

—Tsk, a mi nadie me dijo que fuera secreto. En realidad espero que no lo sea, porque la cabeza de Canadá corre peligro.

—Y encima ve esparciendo el nombre del culpable.

Francia se ríe.

—Ah, venga, es a ti que eres confiable y claro que no vas a decir nada —nadie se lo cree, ni Francia.

—Algo me dice que realmente ellos querrían ser quien dieran la buena noticia. Algo más grande me grita que papá nos matará como se entere que no se lo dijimos ya... ¡Romanito! ¡Escucha que dice Francia!

—¿Qué dice el pervertido? —grita Romano desde la otra habitación.

—Austria y Suiza van a casarse —grita España acariciándole la cabeza a Vaticano.

—Che cosaaaa? —no tarda en aparecer por la puerta, mira qué rápido viene por chisme.

—Por lo visto se lo gritó desde la montaña y Suiza saltó a sus brazos diciendo que sí —¿dónde has visto tú eso?

—Oh, ¿de verdad? ¿Austria se lo pidió a Svizzera? Pensé que sería al revés y que nunca llegaría el día —no pregunten por que lo imaginaba así—. ¿Cuándo van a casarse?

—Ni idea, ¿Cuándo se casan? —pregunta España.

—Ni idea, no sé nada más que eso. ¿Veneciano no sabe nada aún?

—Ah, no lo sabe. ¿Veneciano sabe algo? Voy a llamar a papá. Siiiiií, siii, los abuelos se casaaaaan, siiií, eres tan rica —se le pone voz de idiota a España con algo que hace Vaticano olvidándose de todo.

—Y yo a mi fratello —ya está marcando YA. (Suiza se infartaría con eso de LOS abuelos)

Como un reloj, a las dos del mediodía hora en que acaba la jornada laboral de Prusia reciben los dos un "WAAAAAS?" Y de hecho probablemente esa misma tarde vayan por cervezas.

Y para cuando mi querido Suiza les diga a todos, TODOS ya lo van a saber.

El mismo sábado en la tarde, en el camino de vuelta a casa, Suiza decide que como buen hombre práctico que es quiere quitarse todos los problemas de encima de una buena vez. Seguro además de que si se detiene a pensarlo... Va a morirse. De hecho está seguro de que va a morirse igual. Así que pone el manos libres y sumamente nervioso aún... Llama a Inglaterra, que está... Francia no está seguro. Es que sabado... ¿Saben? Suiza quiere una semana de orden mental, por favor. Así que da igual, la comida familiar es hasta el siguiente finde

Pues es que... él lo dijo. Ya lo sabemos pero es que suiza sólo piensa en un problema a la vez. Según el sólo tenía que decirle a Liechstenstein y ya se está dado cuenta de que esto es más complicado y agobiante de lo que parecía. Así que da volteretas cuando su padre dice que no puede este domingo. Y empecemos igual el sábado porque a él le gusta el orden.

Inglaterra empuja un poco a Francia para quitárselo de encima. Ya, cual si fuera tan simple. Francia no se quita del todo y protesta mirando el teléfono con ojitos de pistola. Inglaterra hace un 8% de caso al teléfono.

—England? Hello, soy yo, Switzerland —debe oír protestas y risas de lejos. Es decir, Inglaterra ni ha visto quien le llama, solo le protesta a Francia que lo deje que quiere contestar al teléfono con risitas idiotas.

—Hello. England? —Suiza se sonroja un poco pensando que debió haber hablado en otro momento. Más risas y chillidos. Suiza toma aire—. England. ¿Te llamo mejor en otro momento?

—Shut up you git! ¡No me molestes! —le protesta a Francia riéndose. Suiza se sonroja más sin saber si es con él o no, suponiendo que no... No es con el porque se ríe y nunca le llama "You Git", pero claramente es él él que le está molestando.

—Ehm... Good. Te hablo en otro momento. Sorry.

—Eres un pesado estoy intentando hablar por teléfonooooo.

Suiza levanta una ceja y se sonroja un poco más porque es claro que está con Francia retozando.

—Ehh... De verdad puedo volverte a llamar, en realidad sólo quería quedar para el martes.

Risas tipo jijijiji y creo que deberías mandarle un mensaje. Suiza suspira y cuelga y es hasta que está afuera de su casa que le manda un formal mensaje a Inglaterra.

"England. Soy Switzerland. Tengo que hablar contigo de algo importante. ¿Me acompañarías por una cerveza el próximo martes, 1 de septiembre a las 13 hrs? Iré al lugar que te resulte conveniente. Por favor confirma."

Así o más formal.

Puede que para cuando Inglaterra deje de tontear con Francia... que, ejem, puede que sea sobre el martes a las 14h le conteste.

Puede que Suiza haya tenido un infarto para entonces haciéndose además toda una historia mental... "Seguro ya sabe", "seguro no quiere", "seguro se estaba riendo de mi con Francia".

En serio, alguien debería darle un valium para el martes.

Nah, puede que haya tenido tres minutos de descanso cuando Francia fue al baño para mandarle un "OK".

Así que...El martes.

Suiza se niega. Está como gato que va a la veterinaria. O Francia intentando ducharse.

De hecho, cuando Inglaterra lee el mensaje le dice a Francia pensando ahora si no será esto una estrategia de esas Nazis otra vez o algo, aunque secretamente le hace ilusión que le pida ser su padrino desde que Francia le dijo que tal vez se lo pedía.

Y decide que tal vez podrían verse en París, a medio camino entre casa de los dos, ejem. EJEM. Suiza va a levantar una ceja cuando le digan que en París, pero... No va a negarse, claro.

Francia seguro le come el coco más aún con unos cuantos "¡ves ves vessssss! Te va a contar! Y a pedir ser el padrino!" que Inglaterra calla con "tiene hermanos, no me va a pedir a mi" mientras organiza aun en su cabeza como podría conseguir una excusa para luego meterse en la cama de Francia.

Francia sigue razonando que claro que los tiene: uno es el novio, otro el padrino del novio, otro... Prusia con quien no se lleva nada. Aunque piensa que podría ser Germania.

Inglaterra lo amenaza con que se vuelve a su casa después de hablar con Suiza, con el tren.

¿Amenaza a Francia con que va a volverse a casa el martes? Francia le dice que le da igual, que ya hará una huelga para impedirlo.

Y el inglés se queda señalándole y boqueando. Chilla que no puede hacer una huelga para eso y que además no puede organizar una en tan poco tiempo.

Francia le mira con cara de "rétame", porque es lento para todo, pero para hacer huelga... Aún así ahí tienes tu excusa, Inglaterra. Amenaza de huelga. Francia se ríe de él igual y vuelve a la cama entrando por los pies, debajo de las cobijas.

El británico le mira y el problema es que "amenaza de" suele ser en este caso algo que llevar a últimas circunstancias. A él que más le da si se pone la ciudad de cabeza, de hecho, mejor, sucios bastardos del vino.

Francia sale de debajo de las cobijas, algo despeinado y sonriendo... Demasiado cerca y le da un beso rápido en la nariz, haciéndole prometerle que si es el padrino él va a ser su pareja. Pase lo que pase.

Inglaterra se sonrooooja y sale corriendo gritando que él no va a ser el padrino, que ni va a ser su pareja, que seguro no hay boda, que es un tonto por seguir en la cama a las siete de la tarde y que no va a volver ni a esta casa ni aunque el mar se trague todas sus islas.

Pues Francia le grita que más le vale que lo sea, porque no es justo que le trate como si no fuera su marido CUANDO LO ES!

Y el inglés vueeeeeeelve nada más que para taparle la boca con las manos. Francia le abraza como pulpo. Y no estoy seguro de que vaya a dejarle ir hasta el martes a las 12h.

¿O ya es martes?

Cielos, el tiempo en esta historia es de verdad como Einstein nos prometió que sería. Relativo.

Así que va a llegar tarde porque quería vestirse y peinarse un poco... y darse una ducha. Pues vas a llegar tarde igual.

Asi que si lo suelta a las y cinco en vez de a menos cinco tampoco se va a enterar hasta que no sea demasiado tarde. Pero puede que Francia se lleve una patada porque como no le pida que sea el padrino por su culpa de hacerle llegar tarde… Sí... Así se queda lloriqueando y le propone ir por él cuando termine.

—¡NO! —azota la puerta que hasta esta debe tener un leve color más rojizo. Toma el coche donde acaba de ponerse la corbata y mal peinarse (al final no se ha duchado y va oliendo a... ejem) para llegar donde ha quedado con Suiza.

Puerco como Francia. Se contagia.

Suiza debe estar de malitas, agobiado pensando que Inglaterra sabe y está intentando evitarlo. Cuando Inglaterra consigue aparcar en esta bloody-ciudad-desorganizada-de-mierda son como y cuarto. Y eso va a usar como excusa, que no encontraba aparcamiento, con lo que DETESTA llegar tarde.

(Estabas teniendo sexo ardiente. Confiesa)

Y tal vez podría parecer más culpable... pero necesitaría mucha ayuda. Puede que hasta lleve aun un condón colgando de los pantalones que no ha visto por vestirse rápido.

Lo sentimos, Suiza, normalmente es serio y organizado, es todo culpa de Francia que es una mala influencia... en esas es que entra a la cervecería.

Ve a Suiza que estaba como búho mirando a la puerta y se levanta como accionado como un resorte... Y tira la cerveza haciendo un reguero.

Inglaterra parpadea y se asusta un poco cuando nota que la tira, se humedece los labios nerviosito también porque hasta ahora no había tenido mucho tiempo de pensar en lo que realmente significa todo esto y como de nervioso debe estar Suiza por su... peculiar relación con Austria. Nada más con cosas en las que uno no piensa, no que tuviera el cerebro sorbido por Francia. Ajem AJEM.

Carraspea y se le acerca sonriendo un poquito, sin saber muy bien si ayudarle a recoger o darle la mano ignorando la cerveza. Tampoco sabe muy bien qué le ayudaría más, decirle ya de una buena vez que lo sabe todo o quizás fingir no saber nada haciéndose el tonto y esperar a que Suiza se lo cuente.

En primera instancia... opta por la segunda opción y si acaso luego ya le contará que pretendía dejar que se lo dijera él por si le hacía ilusión darle la noticia. No que sepa perfecto que este asunto debe tener a Suiza con los pelos de punta, como se los tendría a él y no sepa como abarcar el tema.

Evidentemente la torpeza nerviosa de Suiza no impide que de un saltito, quite su teléfono de la mesa, ponga el tarro en vertical y trate de recoger un poco. Lo que sí, es que se le ve HISTÉRICO.

Inglaterra se humedece los labios manteniendo la distancia para no mancharse. ¿No mancharte, guarro? Si has ido hasta ahí sucio... de SEXO. Shutupyougit! Le grita a la voz en su cabeza sonrojándose.

Suiza desde luego que en un movimiento torpe vueeeelve a tirar el tarro, sólo que esta vez vacío. Suelta una palabrota, protesta y lo levanta. Otra vez antes de volverse de nuevo a Inglaterra y extenderle una mano mojada y pegajosa.

—H-Hallo England.

—What's up, Switzerland? — Inglaterra aprieta los ojos y se la toma igual como si no pasara nada. Al sentir la mano pringosa se la quita y seguro hacen bailecito torpe.

—Sorry. Ehm. I...—carraspea y quita la mano del todo señalándole la silla al inglés y sentándose el en la suya.

Inglaterra se sienta tranquilamente y no puede evitar mirarle con cierta sonrisita. Que evidentemente no sirve de NADA para tranquilizar a Suiza en lo absoluto.

—P-Perdona que te haya traído hasta acá, y-yo sólo...

—No problem, how are you?

—I... i... Buff —suelta el aire de golpe—, am fine.

—Voy a... pedir una cerveza. ¿Quieres otra? — Inglaterra sonríe un poco más, molestitamente y es que Suiza se muere de la vergüenza, incapaz de seguirle mirando, seguro de que esta ha sido una mala idea. Toda. En general.

—J-Ja. Es decir, yes. Please —asiente aún limpiando un poquito los remanentes de cerveza. Así que ahí va Inglaterra a por cerveza. Vuelve sonriendo con dos jarras.

—A esta invito yo.

—Oh... Thank you —asiente relajándose un poquitín, ayudándole a ponerlas a la mesa. Lo que tienen las cosas gratis. Es que me da que sí que le hace ilusión ser el padrino al inglés.

—You're welcome, es por haber llegado tarde. Lo lamento estaba... trabajando. Y se me pasó la hora —¿Trabajando, guarro? ¿Trabajando? ¡Ahora así le llamas a lo que hacías con Francia hace MEDIA HORA!

—Ah, pensé que algo te había pasado, tú eres siempre muy puntual —se relaja otro poquitito, porque al menos parece que no es que sepa lo que pasa y no quiera serlo, es que estaba trabajando... En París. Ejem.

—En fin, sea como sea, thank you for coming. Sé que es martes y esto parte la semana. No tomara mucho tiempo lo que quiero contarte.

—No pasa nada en realidad, un descanso viene bien de tanto en tanto —anda, que morro tienes, si no pasas por Westminster desde el viernes por la mañana. Suiza asiente, toma la cerveza y le da un trago LAAAARGO.

—Ehm. Entiendo —creo que ni siquiera ha oído lo que has dicho del descanso. Toma aire y se sonroja aparentemente por nada, revolviéndose en su asiento—. ¿Y cómo está France? —es la primera pregunta que se le ocurre hacer tras cambiar de opinión sobre como abordar el tema.

Y hace que Inglaterra tenga que toser casi ahogado con la cerveza, pensando "seguro no tan bien como Austria". Es sin mala intención, lo juro.

—Ehm, en... general. Es decir, sólo lo pregunto porque —no tengo IDEA de como abordar un tema TAN personal que me da muchísima vergüenza—. E-estamos en París y me pareció que tú podrías tener idea. No que quiera saber de él. Es decir...

—Estaba reunido yo... con mi... embajador y... lo que pasa es que... yo no le he visto y... — Inglaterra se está intentando inventar una excusa—... El caso es que no me importa —resume al final. Suiza se pellizca el puente de la nariz porque no, es que no es esa la respuesta que quiere.

—Entiendo, entiendo —asiente revolviéndose otra vez—, ehm... Y... U-Ustedes...

—Pero no hemos venido a hablar de France, right?

El color rojo del helvético se activa de inmediato así como si fuera una bombilla que acaban de prender, le mira un instante con la boca abierta sintiéndose completamente atrapado. Inglaterra levanta las cejas con ello y hasta se sonroja un poco también por contagio.

—Y-Yo sólo... Tu... Ehh... —gira la cara y le late el corazón con taaaanta fuerza que seguro hasta Austria lo oye en Berlín… y lo disfruta tomándose un daikiri, pero conste que está en Viena para que no lo avasallen—. He venido a contarte algo muy personal y a pedirte una cosa. Puedes decir no si no quieres hacerlo, lo entenderé. No te rías o seguramente me darán ganas de dispararte en la cabeza y probablemente lo haga —suelta de golpe.

Inglaterra levanta las cejas con eso de pedirle algo. Será verdad que le va a pedir... aguanta el aliento. ¿Sabes que no es como que vayas a casarte tú con él, verdad? Suiza traga saliva tratando de leer la reacción y es completamente incapaz de hacerlo. Carraspea pensando que tiene dos opciones: salir corriendo o armarse de valor y contarlo.

—¿El... qué? —pregunta Inglaterra en una vocecita. Suiza respira agitadamente, sudando un poco.

—Ö-Ö...

Inglaterra, no hables, no te muevas, no apartes la vista, no hagas movimientos bruscos, no respires.

—Österreichmepidióquemec-casaraconél—suelta de golpe.

—¿E... eh?

El helvético le mira intensamente un par de segundos a punto de la combustión y de verdad te pregunto, Inglaterra, ¿vas a hacer que te lo repita?

—¿Es en... serio serio, entonces? —es que aún no acaba de creerlo, la verdad.

—W-What?

—¿Es de verdad? ¿Lo hizo y tú dijiste...?

Golpe con la palma de la mano en la mesa antes de que pueda seguir la frase.

—¡YO NO DIJE NADA!

El británico se mete un SUSTO. Suiza aprieta los ojos. Perdónenlo, esta de verdad histérico y tiene muchas muchas ganas de salir corriendo a las montañas y no salir de ahí jamás.

—Ehm... —vacila—. Eso está... ¿muy bien?

—No sé. No sé y no me importa lo que pienses ni tú ni nadie al respecto. Me da igual que digan que soy un imbécil por ser el tercero y no me importa si creen tonterías, porque les da igual, porque es mi vida privada y no la de ustedes —y lo sentimos, Inglaterra, que no es contigo la agresividad, es sólo el pánico que le da en general todo esto

—Well... dicen que a la tercera va la vencida.

—Él es un idiota —y el tono es menos agresivo esta vez al ver que Inglaterra no se muere de la risa y él ya ha hecho toda su catarsis relativa a que es su vida y a nadie le importa.

—Ehm... well, si tú eres feliz...

El color de Suiza debe ser irreal. Rojo pasión.

—Ignoremos ese asunto —murmura girando la cara.

—What? ¿No será algo de la comunidad europea?

Suiza parpadea y le mira un poco sorprendido con esa conclusión, porque en realidad lo que pasa es que si que está feliz pero no quiere tener que admitirlo. Sin embargo el también lo había pensado...

—Österreich me ha asegurado... —carraspea—, que esto no es un movimiento político.

—Oh... Ah, ¿no? ¿Entonces cómo va? Como...

—Es decir, no voy a entrar a la comunidad por esto, ni siquiera lo estoy considerando como una opción —garantiza.

—Oh... —no ha valorado aun del todo lo que tendría de positivo que eso pasara, así que no sabe si está a favor.

—Es algo completamente personal.

Inglaterra se humedece los labios y sonríe un poco. Suiza vacila un instante y le mira a los ojos

—Tú... ¿Lo harías?

—What?

—Yes. ¿Lo harías?

—¿Y-Yo C-Casarme? —se toma el anillo del cuello a través de la camisa. El suizo se revuelve y sonroja.

—I-I... I mean... I'm not sure... I mean I... M-M-Maybe —susurra mirándose la manos y apretando el anillo.

—E-Es decir... Es que es un poco estúpido y yo no creo realmente en el matrimonio... Pero...

—¿Aja?

—No todo tiene que ser práctico en la vida —repite las palabras de Austria

—W-Well... I think... que, bueno. Puede ser considerado algo útil y practico si es una cosa que sirve para hacernos sentir bien.

Suiza se lo piensa un poco... Y sigue pareciéndole un poco estúpido. Pero... Es algo que no va a dejar pasar. Lo que podría arrepentirse si dijera que no.

—I mean, no que yo... I mean, no hay nadie con quien yo pudiera... querer... casarme —va bajando el tono de voz y girando la cara, por primera vez en la vida sintiéndose mal por tener esa postura. Suiza se revuelve porque eso quiere decir que él sí que tiene a alguien con quien quisiera casarse.

—No es que yo quisiera casarme con Österreich.

—Vas a hacerlo —eso es un poco burlón. Suiza frunce el ceño y se le sube otra vez el color.

—¡No voy a... No voy a...! —chillidito.

—No te enfades, es algo bueno, ¿no? —sonríe un poco cambiando la burla pero burlita al fin, ¿no? Suiza se revuelve porque esperaba que Prusia se burlara, pero no que Inglaterra lo hiciera.

—Pues es... algo. Es mío.

—Entiendo —asegura real y sorprendentemente empático, apretando su anillo. Suiza suelta el aire y se calma un poco con eso.

—Quizás nadie lo entienda, pero... Voy a hacerlo igual —declara ya un poco en ese modo terco y empeñado—. Y con eso viene mi siguiente pregunta.

—Es bastante valiente, creo que yo nunca lo haría público.

Parpadea con eso.

—¿No? ¿Qué harías?

—Pues... —no le mira—. No lo sé, tal vez en secreto.

—En secreto. Una boda pequeña, sólo él y yo y Liechtenstein —suspira—. No. Österreich no podría casarse así. Es decir, piensa en boda y piensa en catedrales, música, gentío, baile...

—Yo ni siquiera metería a Liechtenstein —porque el equivalente de Liechtentein tuyo hace EXPLOTAR la mitad de su país cada vez que celebra su cumpleaños y no considera que algo sea una buena fiesta si no hay aviones de la armada pintando el cielo de colores (y tal vez algún muerto… a poder ser de algún país enemigo). En realidad Francia solito también pintaría La Tour y la llenaría de fuegos artificiales.

—Estamos intentando hacer un punto medio en... Una de esas horribles bodas de Österreich y casarnos sólo en presencia de Liechtenstein.

—Bien ¿y qué habéis pensado?

—Que Österreich dice que necesito un padrino.

—Oh... —nervios ¡se lo va a pedir! ¡selovaapedir!—. ¿Eso dice?

—Yes. Yo no lo creo, porque he podido hacerlo todo sólo y no necesito a nadie, sin embargo él cree que es posible que eventualmente quiera matarle o largarme. Cree que un padrino podría hacerme entrar en razón —hala que pues hasta ahora Inglaterra así como tranquilizarte, tranquilizarte...

Parpadeo parpadeo.

—Y bueno... —se revuelve otra vez, vacilando y dejando la frase a la mitad por unos segundos—, sé que... bueno... Yo te considero my... my friend —y eres el ÚNICO que tiene y ha tenido nunca además de Austria. Se sonroja un poquito—, puedes decir que no porque todo esto es estúpido y lo entendería, es más una molestia que cualquier otra cosa.

—¿Q-Quieres que y-yo?

—De verdad puedes decir que no. De hecho sé que no somos tan cercanos y es una molestia de mi parte —levanta las dos manos—, y no necesito un padrino ni nada, pero le dije a Österreich que te diría.

Inglaterra le mira un poco desconsolado. El suizo se revuelve un poco y en realidad le mira también con cierto desconsuelo, porque sí que le considera su amigo más cercano, sólo le está dando una salida para zafarse si no quiere.

—B-But...

—Sólo di "sí" o "no".

—Es que... well, si quieres diré nada más que sí y te dejaré tranquilo, solo para que Austria te deje tranquilo con ese tema —responde bajando la cabeza.

—Oh... —echa un poco la cabeza hacia atrás y le mira porque no sabe si lo dice porque sólo quiere hacer eso. Carraspea. Y aquí entre nosostros piensa que todo esto es muy complejo y es más fácil hacer negocios—. ¿Lo dices porque no quieres hacer más? ¿O porque crees que yo no quiero que hagas más? —pregunta ya directamente.

—Pues tú eres quien dice que no necesita un padrino... es decir... no sé qué esperas de mí.

—Yo no quiero molestarte —confiesa y ya sé que le queremos dar un golpe en la cabeza al señor "soy una isla en medio de Europa"—, aunque no tengo ni idea de que hace un padrino aparte de la despedida de soltero y conseguir que no me largue a las montañas.

—Pues... en realidad lo que yo entiendo que tiene que hacer... I mean, he estado en muchas bodas y por lo general lo que hace es asistir al novio.

—¿Y querrías hacer eso por mi? En realidad no sé como se pagan estas cosas... —de verdad, Suiza, hay un mundo más allá de los negocios.

—Por lo general no se paga, se hace por... amistad y por honor.

Cielos eso lo pone más nervioso.

—Oh... —se revuelve inseguro. Para lo bueno que eres para hacer negocios, de verdad que el ámbito personal... Inglaterra se pasa una mano por el pelo.

—Entonces depende de cada boda que es lo que quieran hacer los novios y eso.

—En realidad creo que sí necesito uno —traga saliva conociendo a Austria—. Österreich tendrá a Deutschland, que lo acompañó a comprar el anillo —que traigo en el bolsillo porque me ha dado vergüenza ponérmelo.

—Yo... puedo ayudarte —sonríe un poquito y asiente. A Suiza le cambia la cara, tranquilizándose notoriamente.

—Danke.

Inglaterra vuelve a tenderle la mano. Suiza vacila un poco y se la toma, apretándola.

—Danke, de verdad no creo que necesites ayudarme mucho, no te daré problemas.

—¿Qué te gustaría o quisieras que hiciera?

—Ayudarme a pensar en qué tengo que hacer, porque no lo sé.

—O...K. Veamos, ¿cómo te imaginas esto?

—No sé si quiero imaginármelo. Seguro será horrible y voy a morirme.

El inglés aprieta los ojos.

—Creo que se supone que no es eso lo que debes pensar.

—Yes, Yes... En teoría debe ser hermoso. Pero tú mismo lo has dicho, e... Imagínalo. Ya bastante es que Österreich me haya hecho pensar el otro día en que voy a tener que darle un... —beso, sí, está pensando en eso. Se recuerda a si mismo que ese día no debe llevar un arma.

—¿Darle un...?

—Una demostración de cierto no odio.

—Pues... toda la boda es una bastante clara.

—Gracias por recordármelo —Suiza aprieta los ojos.

—Escucha, creo que lo estás enfocando del modo incorrecto... es decir, también es una demostración de eso por parte de él.

—Ya, ya lo sé. De hecho es justamente eso. ÉL lo pidió, yo ni siquiera lo había pensado —asegura.

—¿Ves? —sonríe y traga saliva pensando justo en eso—. E-Es una forma de que todos sepan que él te quiere y que te ha elegido a ti al final.

—Después de elegir a veinte personas antes y fallar miserablemente. Pensará cualquiera que soy uno más para él —se rasca la frente, Inglaterra traga saliva—, y que esto terminará igual. Aún así, es estúpido no hacerlo. Esta boda da lo mismo, con esa ida no debería ni siquiera estar con él.

—Tal vez ellos no piensen eso —propone Inglaterra porque se estaba proyectando a si mismo en esto.

—¿Ellos?

—Pues todos.

—En realidad, me da igual lo que piensen ellos —jaaaa. Deja que Prusia se burle un poquito y verás lo mucho que no le importa.

—Mmmm... bueno, ya veremos como va eso más adelante. Aunque me pregunto qué te mueve a hacer esto entonces.

Suiza se revuelve porque bien que lo sabe.

—¿De verdad no te parece obvio?

—Pues... es que...

—Yo no suelo meterme en NADA que no quiera realmente. Ya lo has visto con la ONU.

Inglaterra suspira y le mira fijamente un instante.

—Es que sí que quiero y sí que me gusta que el muy estúpido me diga que me quiere frente a... alguien. Frente a mí, ya es ganancia —aprieta los ojos.

—Vale —sonríe.

—Y ya veremos si consigue que yo le diga que no le odio —agrega tomando su cerveza y pensando que esto es peor que confesarse. Y piensa también que ha acordado confiar en él de nuevo y quizás debería empezar a ser un poco menos duro con él.

—Yo creo que puede no ir tan mal si consigues relajarte.

—Relajarme. Eso... Puede ser un poco difícil. Österreich piensa que no me relajo nunca.

—Bueno, ¿pues quién puede relajarse cuando hacen cosas idiotas como esas todo el tiempo?

—Es que ese es justo el problema. Hace cosas idiotas que lo ponen a uno nervioso, TODO EL TIEMPO.

—¡Yo lo sé! ¡Es inaguantable!—quince minutos de odio.

—¡Además se hacen los muy idiotas, cual si uno fuera el que está haciendo algo mal o buscando algo!

—¡E intentas ignorarles y es imposible! Todo el rato pinchando.

—¡Pero eso sí, que no QUIERA uno una cosa, porque si que te ignoran como si fueras una silla! A propósito y para joder.

—¡Es que da igual si lo quieres o no! ¡Solo... ponerte de los nervios ya les induce ese placer macabro!

—Es eso, un placer macabro. Además nunca paran, nunca, ni con la pistola en la cabeza. De hecho al contrario, parece que eso hace que sean peores.

—¡Se ponen a llorar por que los pateas! Pues si parece que sea eso lo que piden y no creas que va a parar aunque te cases con él.

—Ah ¿no?

—No. Va a estar constantemente repitiéndote, además, que eres su marido como si acaso eso le diera carta blanca para hacer toooodo eso, da igual cuantas veces le digas que no lo puede saber na... —se queda con la palabra en la boca, congelado al oírse.

Suiza levanta las cejas y mira que es difícil que Suiza entienda algunas cosas...

—Ehm... otra cosa que hacen los padrinos es dar un discurso en el banquete, eso no me importa hacerlo. Y también pueden ayudar por ejemplo con las cosas que los novios no pueden saber, por ejemplo, los regalos de boda son sorpresa pero si tu me dices que quisieras tener... quien sabe, una Smith & Wesson de titanio ultraligero pues yo como padrino podría darle la idea a alguien y evitar que te regalen doce licuadoras —cambia de tema de forma absolutamente culpable.

Suiza le sigue mirando con la boca medio abierta haciendo esta suma de dos más dos de lo que le ha dicho antes de las bodas secretas.

—El caso es que... también a veces los padrinos se encargan de guardar los anillos hasta el momento y a veces, bueno, el padre de la novia la acompaña al altar, ¿sabes? ¿Has pensado como va a ir eso? ¿Quien va a caminar por el pasillo?

Parpadea otra vez.

—Aquí no hay novia.

—Bueno, eso es obvio.

—E-Es decir, nadie va a ir por el pasillo p-pero si alguien va, tendría que ser Liechtenstein —asegura aún pensando en eso con los ojos muy abiertos.

—Liechtenstein no es uno de los novios... yo creo que deberías plantear ir los dos a la vez. Tal vez con Germania.

—Va a ir Galia. Y... Mi madre. Aunque mi madre no puede hacer eso.

—Ehm... creo que esto deberías hablarlo con Austria. ¿Quién va a ser su padrino?

—Deutschland.

—¡Ja! A Deutschland le pone nervioso hablar, así que por el discurso seguro el mío es mejor. También es tradición en algunos sitios que después de que los novios abran el baile, los padrinos bailen con la madre... —se detiene un instante pensando en la madre de Suiza que no conoce y en GALIA—. De la novia. Seguramente a Germany le tocará bailar con tu madre. ¿Habrá baile?

—Yes, si va a haber baile —se sonroooooja—. Pero mi madre no va a bailar... Con... Puede que mate a Vater si intenta bailar con ella.

—Pues Germany es igual que él —y lo que va a rechinar los dientes mi hermano cuando sepa que voy a bailar con Galia, piensa para si. Sí, aun no se hace a la idea de lo incómodo que puede ser también.

—Puede que mate a Deutschland... —responde pensando en eso de que los novios abran el baile—. Ehm...quizás no sea necesario que nadie abra nada, ya bastante tuvimos con ese baile que abrimos una vez...

—Dos pájaros de un tiro, seguro nadie pensará sobre la comunidad europea entonces.

—Puede que Italia no esté de acuerdo... —creo que a pesar de todo, sonríe un poquitín.

—Bueno, ¿a quién le importa Italy? —se encoge de hombros—. A todo esto, ¿cuando va a ser?

—Christmas.

—Oh! NO! Really?

Suiza levanta las cejas.

—Yes, Österreich propuso la fecha y creo que... Lo hace un poco de bajo perfil. Quiere que sea blanca y roja, además —ojos en blanco aunque le gusta la idea.

—Shite... —suspira, porque al final ha accedido ya.

—¿No te conviene la fecha? Es familiar, lo sé.

—Yes, my kids... En fin. Vas a tener que ir a hablar a la iglesia cuanto antes para que se organicen en una fecha tan... peculiar.

—Es verdad... Hablaré con el obispo. Aunque va a complicar las cosas y seguro habrá más gente —aprieta los ojos.

—¿Complicar las cosas?

—Navidad. Misa. Medio Berna va a querer estar ahí —suspira y se queda pensando un poco, sonrojadito—. Hay otra cosa en la que necesito tu ayuda.

—¿En qué?

—Aún no lo sé. Mira —carraspea—, él ha hecho bastantes cosas sorprendentes. Yo no tengo muy buena imaginación pero quisiera a cambio hacer algo por él que —carraspeo—, le gustara —se pasa una mano por el pelo—. Si se te ocurre algo que pudiera hacer que sea realmente sorprendente….

—¿Algo como qué? —inclina la cabeza y se sonroja un poco.

—Algo que le guste, le sorprenda... Y que le deje totalmente seguro de que hizo bien en hacer esto —se revuelve —. Es muy complicado.

Inglaterra sonríe un poco molestitamente pensando que Suiza quieeeeere que Austria creaaaa que es una buena ideaaaaa. Suiza... Si, adivinen... Ya... Se sonroja apretando los ojos.

—S-Solo creo q-que es necesario.

—Pues... por ejemplo, ¿qué planeas regalarle?

—No sé. Voy a hacerle un reloj para ese día, aunque a él los relojes le dan igual —se encoge de hombros—, es impuntual de todos modos. El problema es que eso de darle un reloj ya. Ehm, ha pasado en otras ocasiones.

—Mmmm... ¿Habéis pensado en la luna de miel?

—L-Luna... Nein —niega con la cabeza porque de verdad es que no se le había pasado por la mente. Niño mío y luego dices que no necesitas padrino.

—Tal vez podrías organizar algo romántico para entonces, porque no creo que tengáis mucho tiempo de aquí a la boda con todo lo que se ha de organizar... y es en tres meses, es muy poco tiempo.

—Un viaje —carraspea y se sonroja sin sentirse capaz de decir la palabra "romántico"—, ¿y tú crees que eso le impresione? Seguro querrá ir a uno de esos sitios donde no haga nada, beba agua de coco debajo de una palmera y lo abaniquen.

—Mmmm... el trópico. Puedo hablar con Seychelles.

(Noooo! Irlanda dice que el trópico es extenso, que vayan a otro lado... Claro que qué le importa, ni siquiera cree que le reconozcan debajo de la gorra, las gafas y el vestido largo que suele necesitar al sol para evitar las pecas)

—Seychelles. Suena caro —inevitable pensamiento.

—Bueno, es una vez en la vida. Salvo en el caso de Austria... pero no creo que haya ido a Seychelles en ninguna otra luna de miel.

Suiza suspira con eso volviendo a pensar que tiene que encontrar algo que haga que esta boda sea mejor, por una vez, sacando cierta competitividad que no suele tener.

—Bien, veré fotos de Seychelles, danke.

—Pensaré a ver si se me ocurre algo más.

Suiza asiente dando un trago a su cerveza y cuando la pone en la mesa de nuevo mira hacia la puerta del bar, levanta las cejas y se sonroja, abriendo los ojos más de lo normal.

—C-Creo que... Ehm... T-Te buscan.

—Tenemos que hablar de la despedida y puedo ayudarte con el traje porque... —se gira.

Francia, con media sonrisita, está buscándoles entre las mesas del bar. Inglaterra se sonroja de golpe quedándose callado. Es a Suiza al que ve primero, sonriendo mucho más, levantando una mano para saludarle y acercándose a la mesa.

—Ah! ¡Aquí están! Allô! —tan feliz.

—What the hell haces tú aquí!?

Francia le mira de reojo un instante antes de acercarse a saludar a un petrificado Suiza con sus dos besos reglamentarios.

—Te dije que vendría por ti.

—No! ¡No lo dijiste!

—Sí lo dije, mon amour —traga saliva, sonríe y se acerca a saludarle a el con un beso en los labios.

El inglés se sonroja cuando nota que se le acerca y se echa para atrás asustado. Francia le mira, frunce un poco el ceño, sonríe y se echa al frente a seguirle. Y el respaldo no le deja huir más así que Francia se le acerca aún más, sonríe, entreabre los labios y le da un beso. Inglaterra abre los ojos como platos y se agarra a la silla como si la vida le fuera en ello intentando fundirse con ella. El beso no es un roce suave de medio segundo, pero tampoco es el beso más largo y profundo posible. Así que se va detrás cuando se separa porque ya empezaba a cerrar los ojitos. Francia le da un segundo beso rápido antes de sentarse a la mesa.

—Así que... ¿Como están? ¿Aún hablan de cosas secretas?

El inglés gira la cara rojo como un tomate refunfuñando quien sabe qué.

—¡No es nada secreto! —asegura Suiza ultrasonrojado, mirando su reloj.

—Ah, tanto mejor. Entonces no tengo que irme a la barra a hablar con desconocidos mientras ustedes terminan —sonríe poniéndole una mano en la pierna al inglés por debajo de la mesa, quien abre los ojos mirando la mano como si fuera una araña, cortando sus refunfuños y aguantando el aire.

—Non, non. Ya voy a irme —anuncia Suiza levantando su cerveza para beberse lo que le queda.

—Ah, venga Suisse, estoy seguro de que no pretenderás irte ya —cosquillitas en la rodilla —, no me hagas la grosería de irte sólo por que llegué.

—Pues... tu... pues... pues... tu... pues... —balbucea Inglaterra por ningún motivo en concreto aun impresionado con la mano ahí.

—¿Ves? Angleterre está de acuerdo en que no te vayas —Francia le sonríe a Inglaterra mirándole de reojo y luego mira a Suiza, escrutándole y buscándole el anillo.

Suiza bufa un poquito y es que no puede ni mirarle sin ir irse de la vergüenza pensando "va a notarlo", "seguro que voy a casarme".

—¡No lo estoy! —da igual, es por el vicio de llevar la contraria.

—¿Estás corriendo a Suisse? —le mira de reojo —. Mon dieu, no seas maleducado tu.

—¡Tú eres el que ha venido aquí a molestar!

—No he venido a molestar, he venido por ti —le aprieta un poco la pierna.

—¡Eso es molestaaar!

Suiza les mira de reojito porque acaba de acordarse en eso de estar casados que Inglaterra dijo hace un rato.

—Que va a ser molestar. Es algo bonito que venga tu... —sonrisa —, compañero de vida por ti.

—¡No eres mi compañero de vida! —más sonrojo aun. Suiza decide igual darle un trago a su bebida.

—Bueno deja ya de captar toda la atención. Estábamos hablando con Suisse —le "riñe" sonriendo, girándose a Suiza y moviendo la mano en su pierna.

—¡No estoy captando la atención!

—Sí estas captando la atención chilloneando tonterías sobre nosotros.

—¡No chilloneo tonteríaaaas!

—Sí que lo haces —se ríe y le da unas palmaditas en la pierna.

—Ehm... —Suiza empieza a sentirse invisible en realidad, como cada vez que está Inglaterra cerca de Francia.

—Of course not!

—¿Entonces qué chilloneas?

—¡Pues... pues! ¡Pues!

—Pues nada, pues nada... —le cierra un ojo y se gira ooootra vez a Suiza—. Ahora sí, Suisse, termina de contarle lo que le estabas diciendo.

—¡No vamos a hablar de eso estando tú aquí!

—Exactamente —coincide Suiza asintiendo. Francia saca el labio de abajo y les mira desconsoladito.

—¡Aunque pongas una tonta carita mona!

—Bah. ¿Tan interesante y secreto es? Tsk —se encoge de hombros, otro cariñito—, puedo decentemente ir a la barra, pedirme una copa de buen vino y esperar a que estés listo. ¿Que les parece?

Inglaterra mira a Suiza, que se revuelve un poco y... Lo que sea es mejor que tenerlo en la mesa.

—En realidad ya casi terminábamos.

—Bien, iré para allá entonces —mira a Suiza y le sonríe un poquito antes de hacer para levantarse... Acercándose a Inglaterra, sí, por otro beso.

—De hecho... hablaremos pronto, vamos a tener mucho trabajo estos meses —Inglaterra se pone de pie y le tiende la mano.

Suiza parpadea al ver que se levantan los dos, de alguna manera aliviado. Se levanta el también para despedirle y Francia sonríe vencedor porque en realidad sí que quería secuestrar ya a Inglaterra.

—Thank you again —le asegura sonrojadito. Inglaterra traga saliva dándole un apretón de manos y luego se vuelve a Francia.

—Y... yo me voy. Tú sabrás lo que haces.

Francia le sonríe a Suiza, se acerca a él y piensa en abrazarle... Pero la cara de Suiza le hace entrar en razón. Le pone la mano en el hombro y le da sus dos besos.

—Félicitations —le susurra apretándole un poquito el hombro y cerrándole un ojo. Suiza abre los ojos como platos y boquea... Y para cuando reacciona Francia ya está detrás de Inglaterra escondido.

—France! —protesta/riñe Inglaterra.

—Shhhh... Vámonos —le abraza de la cintura y tira de el para irse antes de que Suiza pueda matarle. El inglés se deja tirar, claro, ¿qué va a hacer?

Suiza debe explosionar tirándose en la silla HISTÉRICO un segundo después. Porque si Francia lo sabe, TODOS lo saben. De hecho creo que llama a Austria, lo cual suele ser completamente inútil. Austria está aterrorizando a alguien de la filarmónica de Viena. Alguien que seguramente no comprende que demonios hace aquí. Seguramente y también debe plantearse el sentido de su vida y si realmente tiene tantas ganas de ser músico, tal vez podría haberse dedicado a ser un maldito faquir al que le clavan cuchillos. Créeme que la perspectiva ahora mismo hasta le parece que sería agradable. Y seguramente debe alegrarse mucho mucho de oír un teléfono sonar. Si es que Austria trae su teléfono...

¿Al Musikverein? ¿Estáis locos o que?

Suiza le odia. Sinceramente le odia. Quizás menos que el pobre músico. Así que se sienta otra vez en el bar terminándose su cerveza, pensando que todo esto es un lío muy complicado y él debería irse a trabajar. Suiza solo en un bar de París... que melancólico, seguro alguien se le acerca con un acordeón. Suiza bebiendo a salud de sus penas en soledad en un bar de París. De ser otra la historia nos daría pena, pero lo siento, Suiza, no esta vez.

Francia le pregunta ilusionadamente al inglés saliendo del bar, si le contó a Suiza que están casados y él le grita que NO.


Aaaaay... los dos pequeños de la alianza tsundere. Que mal lo vais a pasar en esta historia. ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!