Las mentiras tienen patas cortas.
-¿Bella estás segura de esto? –Le pregunte por cuarta vez mientras nos dirigíamos hacia Casa Grey.
-Ana… por Dios, ya te lo dije, solo mantén la calma, sonríe y sígueles la corriente a todos.
-No conozco a nadie ahí… -Palidecí ante la imagen mental que me llego.- ¿Y que si me encuentro a Christian y cree que ere tú? No saldrá bien, sabes que no lo soporto.
-El no estará ahí… -Murmuró.- Te puedo asegurar que no ira. No después de lo de anoche.
-Es su hermana, ¿de verdad crees que una discusión con su novia lo alejara de ella? –La idea me parecía absurda.
-Christian tiene… problemas internos Ana. Te lo dije, discutimos muy fuerte... ¡Desapareció!
Si seguíamos por ahí ella comenzaría a llorar y no era lo que quería.
-Ok… de acuerdo… ¿Cómo haremos al llegar? No podemos bajarnos las dos del mismo auto.
-Bajare yo sola, cuando el aparca coches suba debes decirle que lleve el auto a la parte trasera, cerca del jardín izquierdo. Te buscare ahí.
-¿Tenias todo esto planeado? –No podía creer que ella estuviera haciendo estas cosas.
-No, estoy planeando sobre la marcha. –Me respondió con una sonrisa.- Usa la máscara negra ya casi llegamos.
-¿La negra? Mi vestido es gris… -No tenía sentido.
-Exacto, será más fácil despistarlos si las mascaras no combinan con los vestidos.
-Me das miedo… -Murmure. Ella soltó una carcajada que extrañamente termino en tos.- ¿Estás bien?
-Ahora lo estoy. –Sonaba muy segura pero no lo suficiente para convencerme.- Ya llegamos.
Me coloque la máscara y me agache lo más que pude para que no me vieran. Bella aparcó en el camino de entrada, y un criado le abrió la puerta, luego que la ayudo a bajar ocupo su lugar en el asiento del conductor.
Se sobresalta al verme y luego levanta la mirada a Bella caminando delante del auto.
Coloco un dedo en mis labios para hacerlo callar.
-Lleva el auto a la parte trasera, cerca del jardín izquierdo. –Le indique en un murmullo.
El con los ojos muy abiertos el asintió y arranco el coche. Aparco donde le dije, le quite las llaves y baje en dirección hacia la puerta del jardín. Bella ya estaba ahí.
-Ve al jardín trasero yo me quedare en el salón. –Me ordeno en voz baja. –Llámame si alguien nota algo extraño o te sientes incomoda e intercambiamos. ¿De acuerdo?
Asiento, ella me abraza y luego desaparece en dirección al salón. Estoy nerviosa, no conozco la casa, no conozco las personas y son al menos unas trescientas, no sé por qué demonios le hice caso. Hay sirvientes de uniformes blancos portando bandejas de plata con resplandecientes copas de champán, tomo una y camino a paso lento hacia el jardín.
Una gran pérgola blanca ocupa casi todo el lugar, bajo ella hay varias esculturas de hielo que no logro descifrar las formas que tienen, un escenario en el que una banda toca de una manera muy genial un cover de Sweet Child O' Mine. Me adentro mas entre las personas que charlan. Miro más allá, hacia la orilla, se alza una inmensa carpa, dentro hay muchas mesas. En serio esta chica sabe como celebrar un cumpleaños…
-¡Bella! –Una chica baja y muy alegre se acerca a paso rápido hacia mí.
Joder… comienza el juego.
-¡Hola! –Sonrió ampliamente.
Ella me abraza y por un momento me es muy familiar ese toque…
-Mia me dijo que no estaba segura si vendrías pero me alegro de verte, lamento tanto lo de anoche no sabía que ellos irían a recogerme al restaurante… ¿Me perdonas? –Habla tan rápido que se me parece a….
-¿Alice? –¡No puede ser ella!
-Sí, ¿Quién mas si no? Oh, vamos Bella la máscara tampoco oculta mucho. –Sonríe ampliamente y me toma de las manos.- Dime que no estás molesta conmigo. Por favor…
-No, contigo no. –Respondo de manera distante.
Si Alice era la chica que paso ayer el día con ella entonces… ¿Quién de sus hermanos era el que había hecho daño a Bella? ¿Y qué pasa si…? No… Edward no puede conocer a Bella, tal vez yo aun no conozco toda la familia Cullen…
-¡Oh, Genial! Ven, vamos a que saludes a Esme y Carlisle. Quieren hablar contigo. –Me toma de la mano y me guía por entre la gente.
Si, definitivamente son ellos. Si los conoce.
-Ahí están. ¡Esme! –Grita y estoy segura que todo el estado pudo haberla escuchado a pesar de la música tan alta.
Esme no lleva mascara, tiene un largo vestido blanco muy hermoso y esta charlando animadamente con una mujer de vestido y mascara verde musgo y un hombre de traje gris y mascara plateada. ¿Quiénes serán? ¿Bella los conocerá? Creo que esto no ira bien.
-Alice, cariño, deja de los gritos. –La regaña.- ¡Bella! ¡Estás muy hermosa!
Esme me abraza cariñosamente y yo no sé cómo responder, mi suegra conoce a mi prima y tal parece que la quiere mucho.
-Gracias.- Titubeo.
-¡Bella mi niña estas muy linda! –La mujer de verde también me abraza, luego se gira al hombre de gris y le sonríe.- ¿No es así cariño?
El hombre me mira de arriba abajo detenidamente y cuando su mirada se posa en mis ojos siento que mis piernas me fallaran en cualquier comento, que mirada tan intimidante tiene. Sus ojos grises combinan perfectamente con su vestimenta.
-Sí, muy hermosa… -Su voz es fría. Parece enojado por algo.
-Oh, Christian deja de formalidades y saluda a Bella como debe ser. –Lo regaña la de verde.
¡ES CHRISTIAN! ¿No que no venia, Isabella? Joder… Joder… ¡Estoy muerta!
Se acerca despacio a mí, como midiendo sus movimientos y mi reacción. Besa con suavidad mi mejilla y pasa un brazo por mi cintura. Acerca sus labios a mi oído, se me seca la boca, huele delicioso y es muy atractivo. Ahora entiendo porque por más idiota que sea Bella no lo deja.
-Isabella… Esta muy hermosa, señorita Swan. Creí que no vendrías. –Susurra en mi oído y yo me estremezco.
-Yo podría decir lo mismo. –Susurro de vuelta con voz ronca. La tensión entre nosotros se podría cortar fácilmente con un cuchillo.
¡Señor ayúdame a que no me descubra!
-Ahora no, luego hablaremos. –Me dice y luego se gira hacia la mujer de verde.- Iré a saludar a los demás. Señoritas.
Sin dedicarme ni siquiera una mirada se gira y se va zigzagueando entre la gente, la elegancia de sus movimientos es tanta que no roza a nadie en ningún momento.
-¿Sucede algo entre ustedes Bella? –La mujer de verde vuelve al ataque, ¿Quién mierda es?
-No, nada. –Miento
Antes de que pueda agregar nada más el celular en mi bolsillo vibra y sé que es momento para salir de aquí. Saco el celular, efectivamente es Bella.
-Lo siento debo atender esta llamada. Permiso. –Les digo rápidamente y me alejo de ellas para que no me escuchen.
-¡Houston, tenemos un problema! –Le digo apenas respondo.
-Me acabo de topar con Elliot y Mia, los hermanos de Christian. Te llamaba para decirte por si se te ocurría felicitar a Mia de nuevo… Espera, ¿Qué problema?
-¡Bella, Christian está aquí! –Susurro mirando hacia todos lados en busca de la máscara plateada.
-¡¿Qué?! Imposible, Mia me acaba decir que el la había llamado temprano porque no vendría…
-Joder Bella. ¡Que-está-aquí! Lo acabo de ver, mascara plateada y traje gris. Pero se fue luego de saludarme de mala manera porque una mujer prácticamente lo obligo. –Suelto todo de sopetón. Estoy nerviosa y aun no sé muy bien porque.
-Cálmate Annie, lo buscare y hablare con él. Sinceramente hay muchas cosas que quiero decirle…
-¿Dónde estás?
-En el salón cerca de las escaleras. ¿Por qué?
-Mantente por ahí, yo estoy cerca de la entrada a la carpa. Te llamare si lo vuelvo a ver. ¡Si hablas con él avísame para no meter la pata! Oh, y otra cosa Isabella, esta me la pagas.
Colgué y guarde el celular de nuevo. Respire profundo tres veces, di un largo trago al champán y camine de nuevo por entre la gente. Debía mantenerme serena o nos descubrirían.
-¿Por qué mierda huiste esta mañana? ¿Te costaba mucho esperar los resultados de los exámenes? Isabella esto no es un juego. –Me gire pare ver quien me hablaba y al parecer aquí nadie era menos apuesto. Aunque Christian claramente le ganaba a este.
Un hombre alto, de ojos azules y cabello negro estaba de pie detrás de mí con expresión muy molesta. ¿Y ahora que hice? O bueno ¿Qué hizo Bella?
-¿Disculpa?
-Está empeorando Bella, si no haces caso y comienzas el tratamiento rápido no estoy seguro de cómo resulte esto… -Me dijo bajito.
¿Exámenes? ¿Tratamiento? ¿Empeorando? ¡¿Qué mierda tiene Bella?!
-No… No estoy segura de saber muy bien de que hablas… -Le dije entre titubeos, un gran nudo se estaba formando en mi garganta.
-Isabella deja de hacerte la desentendida. Mañana quiero que estés en mi consultorio a primera hora para comenzar el tratamiento o me encargare de que Christian se entere. –Me amenazo apuntándome con un dedo y luego se fue.
Bella… Sí estas enferma.
Sin importarme que alguien nos descubra camino hacia el salón. De camino choco con varias personas pero no me importa ni siquiera pedir perdón. Necesito hablar con Bella. Saber la verdad.
-Bella, espera. –Alice está de nuevo a mi lado sujetándome del brazo.- ¿Podemos hablar?
-Ahora no Alice, necesito hablar con… -Me detengo consciente de que casi digo "Bella"
-¿Con quién? Te acompaño. –Sonrió y supe que de verdad es muy persistente con Bella.
-No, debo arreglar esto sola. ¿Hablamos luego, si? –No espere respuesta.
Libere mi brazo de su agarre y seguí mi camino, dentro del salón no había casi gente. Tal cual grupo charlando. Visualice a Bella hablando con un hombre de traje y mascara azul. Mordí mi labio inferior, no podía llegar de la nada y arrastrarla a una habitación. Mierda.
Saque mi celular y marque su número, a lo lejos vi como ella se sobresalto pero contesto rápidamente alejándose un poco del hombre.
-¿Qué sucede? –Murmuro.
-Necesito hablar contigo, estoy cerca pero no quería interrumpir así.
-El despacho bajo la escalera, la segunda puerta. –Murmuro de nuevo y colgó.
Parecía muy nerviosa como si alguien pudiera escucharnos. Camine tratando de esconderme entre las personas, cuando llegue al despacho abrí la puerta con cuidado para asegurarme que estaba solo y luego entre.
Unos segundos después se abre la puerta y Christian entra como una exhalación.
Jo-der… ¿Es que nada iba a ir bien esta noche?
-¿Qué haces aquí? –Pregunte nerviosa.
-Yo soy el que hace las preguntas. –Se quito la máscara y la tiro sobre el escritorio, si con ella era guapo, mostrando su rostro lo era mucho más. Su mirada destilaba hielo y ferocidad, estaba enojado.- ¿Que hacías con la chica Cullen de nuevo?
-¿Alice?-Pregunte, el no respondió.- ¿No tengo permitido hablarle?
-Te lo dije anoche Isabella. ¿Por qué nunca me haces caso? Claramente hace mucho tiempo que no te doy unos buenos azotes que te dejen sin aliento.
Jadeo sorprendida. ¿Qué mierda?
-¿Qué tu qué? –Pregunto horrorizada mientras retrocedo unos pasos.
-Oh, sí señorita Swan. Esta muy desobediente. –Murmura y se acerca a paso felino hacia mí.
Su mirada es fría, dura, sexy, con sombras del pecado inimaginable en una sola mirada provocadora. Se me seca la boca. Una sonrisa casi cruel se dibuja en sus labios.
Madre mía… ¿Qué clase de ángel demoniaco es este?
Me humedezco los labios instintivamente, la sangre corre de prisa por todo mi cuerpo, densa y cargada de lasciva. ¿Qué va a hacer?
-¿Me vas a golpear? –Un tono chillón que no reconozco sale de mi voz.
El se detiene y ladea un poco la cabeza asombrado, al parecer.
-¿Golpear? Bella, creí que ya hace años habíamos dejado claro que yo no te golpeare. –Su ceño se frunce dándole aun mas sombra sus ojos y me mira de manera desconcertante. -¿Quién eres?
¡Strike Uno!
-¿Por qué me preguntas eso? –Si no aligero el nerviosismo de mi voz no me creerá.
-No eres Bella. –Murmuro en tono muy enojado.
¡Strike Dos!
-¡Claro que soy yo! –Casi grite, ¡Mierda Ana, cálmate!
-No, no lo eres. ¿Dónde demonios esta Isabella? –Dijo entre dientes.
¡Strike Tres! ¡Corre Ana!
No le respondí, camine hacia la puerta pasando a su lado. Por supuesto no me lo iba a poner fácil, me tomo del brazo para detenerme y en ese momento la puerta se abrió.
Bella estaba de pie en la entrada mirando a Christian con terror mientras él a su vez nos miraba a las dos sin poderlo creer. Yo solo quería zafarme de su agarre y salir de ahí.
Bella entro en el despacho sin preocuparse por cerrar la puerta, Christian me soltó y retrocedió unos pasos. Yo hice lo mismo hasta colocarme junto a Bella. Ella me tomo de la mano entrelazando nuestros dedos en un gran apretón.
-¿Qué mierda significa esto Isabella? –Gruño Christian.
-Hola, Christian. –Se limito a responder en tono igual de frio.- Creí que no te vería mas luego de cómo actuaste anoche.
-¡Y una mierda Isabella! ¡Dime ahora mismo como es que de un momento para otro tienes una gemela! –Grito.
-¿Gemelas? –Una voz de un hombre a nuestras espaldas nos sobresalto, Bella y yo nos giramos y ahí habían varias personas mirándonos.
-¡Bella vámonos! –le susurre en el oído.
-No podemos. –Susurro de vuelta.
Respire profundo tratando de calmarme y encontrar una salida de este atolladero. Los que estaban en la puerta se fueron adentrando al despacho hasta que el último cerró la puerta en un sonido sordo.
-Esto no les incumbe a ninguno de ustedes papá. –Grito Christian.
-Christian baja la voz. –Lo regaño la mujer de verde que había estado antes con él en el jardín.
-Isabella… -Dije entre dientes. Necesitábamos salir de ahí.
Ella me dio una larga mirada en modo de disculpa y un apretón en la mano. Era reconfortante tenerla a mi lado pero mierda que tenía miedo, los gritos de Christian intimidaban bastante.
-¡Estoy esperando una jodida explicación Isabella! –Gruño él entre dientes tratando de contenerse.- ¡Quítense las mascaras, ahora!
Mire a Bella y ella asintió, en un movimiento fluido las dos nos quitamos las mascaras con las manos libres y un jadeo grupal lleno la habitación.
-¿Gemelas?
-Son… idénticas…
Murmuraron unos.
-Pero no puede ser, no huelen tan igual como para ser gemelas…
-Edward cállate.
Esa conversación llamo mi atención, dirigí mi mirada hacia la izquierda y el hombre de traje y mascara azul de antes estaba ahí.
-¿Edward? –Pregunte. Él se quito la máscara y esta vez fui yo la que jadeo sorprendida.
-¿Lo conoces? –Pregunto Bella.
Los ojos me picaban, ¿Qué hacia el ahí? ¿De dónde conocía la familia Cullen a Bella? Asentí en respuesta a Bella y baje la mirada a nuestras manos entrelazadas. Ahora más que nunca quería salir de aquí.
-Vámonos, por favor… -Murmure.
-¿De dónde me conoces? No recuerdo haberte visto… -Me dijo Edward acercándose a nosotras.
-Vámonos… -Repetí de nuevo a Bella.
-¡NO! ¡No van a salir de aquí hasta que no me den una explicación! –Grito de nuevo Christian mientras tiraba de su pelo y caminaba de un lado a otro.
-¡Basta! Deja de gritarle. –Gruño Bella.
-¡Entonces habla maldita sea!
-¡Tu a ella no le gritas, grandísimo idiota! –Grite dando unos pasos hacia el pero la mano de Bella me detuvo.- ¡Suéltame! No voy a permitir que te trate así.
-¡No! Por favor… -Suplico y se tambaleo un poco.- No peleen.
La sujete contra mi cuerpo, ella jadeaba en busca de aire. Mierda esto no iba bien. Christian y Edward dieron un paso hacia nosotras pero yo los detuve con una mirada.
-Vámonos de aquí. Esto no te hace bien cariño. –Le dije al oído y ella asintió.
¡Bien! Al menos había ganado una.
-No quiero incomodarlas pero Christian tiene razón. ¿Son gemelas o no? –La voz serena de Carlisle llego desde el fondo del despacho.
-No. –Respondí de manera monótona. Me preocupaba Bella, estaba muy pálida a mi lado.
-¿Entonces? ¿Quién eres cariño? –Esta vez fue Esme la interesada.
-Soy su prima, mi nombre es Anastasia Steele. –Le sonreí.- Hola, Esme.
Otro jadeo pero esta vez solo de parte de los Cullen. Edward tenía los ojos muy abiertos, como si no se lo pudiera creer.
Sostuve a Bella contra mi costado y la saque del despacho, me la lleve en dirección al jardín izquierdo, tenía que lograr llegar al auto antes de que ella se desmayara. Algunas de las personas con las que nos topábamos nos miraban preocupadas, otras no tanto.
Llegamos al estacionamiento y la apoye en el auto tomando su rostro en mis manos.
-¿Bella estas bien?
-No… -Su voz se entrecorto con un jadeo.- Llama a Matt…
Saco el celular de su bolsillo y me lo entrego. Busque el número y llame esperando que el tal Matt respondiera de prisa. Luego del tercer tono una voz un poco familiar atendió.
-¿Bella? ¿Estás bien? –De fondo se escuchaba la misma música de aquí.
-Por favor dime que esa música es en casa Grey. –Suplique.
-Por supuesto, nos vimos hace un rato. ¿Qué sucede?
-Ven al estacionamiento junto al jardín izquierdo. ¡Rápido! –Grite y colgué.
Dos gotas de sangre salieron por la nariz de Bella, seguidas de dos más. Ella se fue deslizando hasta caer de rodillas. No fui lo suficiente rápida pero al menos logre que no cayera más de ahí.
-¡Bella! –Grite mientras me arrodillaba frente a ella y la tomaba en mis brazos.- ¿Nena que tienes?
El sangrado no se detenía y Bella se había desmayado. La abrace contra mi pecho y presione la manga de mi vestido contra su nariz pero la sangre se colaba entre mis dedeos. Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas. ¿Dónde mierda estaba Matt?
Apreté los ojos tratando de eliminar la imagen frente a mí pero cuando los abrí de nuevo Bella seguía ahí, flácida y con la sangre brotando de sus fosas nasales.
¡Oh, Dios mío!
-¿Bella? ¿Dónde estás? –El grito de un hombre me hizo sobresaltarme.
-¡Por aquí! –Grite.
El hombre con ojos azules de antes apareció de entre los autos. Se detuvo en seco frente a nosotras y se me quedo mirando fijamente y luego bajo la vista a Bella.
-Ayúdame. –Pedí entre sollozos.- No deja de sangrar y se ha desmayado.
El reacciono y se agacho a mi lado, tomo a Bella en brazos y se incorporo.
-¿Tienes auto? –Asentí y saque las llaves de mi bolsillo.- Muy bien, conduce tú mientras yo la reviso.
Me levante y abrí la puerta trasera del mercedes de Bella para que Matt entrara con ella, corrí hacia la parte delantera pero cuando me fui a subir en el asiento del conductor una mano fría me detuvo.
-Yo conduzco, sube atrás con ellos. –Edward tenía la mandíbula tensa.
Le entregue las llaves e hice lo que me dijo.
Sabía que Edward conducía como un loco pero esta vez era aun más aterrador. Llegamos al hospital en menos de quince minutos. Matt se llevo a Bella en brazos mientras gritaba órdenes a las enfermeras.
Edward igual que la vez pasada ha estado con su brazo alrededor de mis hombros todo el rato mientras yo lloro, pero se ha mantenido callado.
-Tal parece que siempre terminamos en la sala de espera de un hospital. –Murmure tratando de distraerme.
-Esta vez la persona ahí adentro nos importa mucho, a los dos.
-¿De dónde conoces a Bella, Edward? –Necesitaba saber si lo que yo creía era cierto.
-Bella es… alguien importante. –Se limito a decir.
-Edward solo dilo, no importa ¿sabes? Tu y yo nunca fuimos en serio, quiero decir, solo salimos un par de veces y de resto todo fue por teléfono o e-mail. –Mis palabras destilaban dolor, tanto por Bella como por lo que estaba diciendo, mentía, me había enamorado de Edward, pero ella es más importante.
-La amo. –Murmuro. Él no me miraba.
Aspire profundamente y cerré los ojos.
-¿Desde cuándo? –Susurre entre dientes.
-Años…
-¿Así que si eres tu el que le hizo daño a ella hace años? –Apreté los labios para no gritar, el dolor se estaba transformando en odio.
-No fue a propósito. –Su cara se contrajo de dolor.- Tenía que hacerlo… por su bien.
-¿Por su bien? Si tan solo la hubieras visto… –Me levante del sillón exasperada y comencé a caminar de un lado a otro.- Por Dios yo pase con ella gran parte de ese dolor, se estaba desvaneciendo frente a mí, era… era como si no le importara una mierda vivir…
-¡Detente! –Edward me tomo por los hombros, sus ojos estaban muy tristes.- No digas mas por favor.
-¿Cómo quieres que no siga? ¡Tú le jodiste la vida a Bella! –Me zafé de su agarre y retrocedí unos pasos. Las lágrimas caían en cascada por mis mejillas.- Y luego, me buscaste para joderme la vida a mí. ¿No es cierto? Dime… ¿Cuál era el plan? ¿Joderme porque me parecía mucho a ella? ¿O acaso era una apuesta con alguno de los idiotas que tienes por hermanos? ¡Dime maldita sea!
Edward no me respondió, se quedo ahí de pie frente a mí con la mirada baja y una expresión dolida.
-¿Pueden bajar la voz? Estamos en un hospital. -Matt había vuelto.
-¿Cómo esta Bella? –Corrí hacia él y lo tome por la solapa de su bata médica.
-Ella está bien, gracias a Dios solo fue un susto. La dejare en observación por hoy pero necesito que tú la convenzas de hacer la terapia. –Me suplico con ojos turbios.
-¿Qué tipo de terapia? ¡Matt dime que tiene Bella!
El acaricio mi mejilla y sonrió tristemente.
-Es increíble cuanto te pareces a ella. ¿Ana, cierto? –Asentí.- Habla con ella, que te cuente todo. Te llevare a su habitación.
Me tomo de la mano y me encamino por los pasillos del hospital hasta el ascensor, subimos al sexto piso y allí luego de recorrer otros tres pasillos llegamos a la habitación 562.
-Bella esta dentro, trata que no se agite mucho y por favor convéncela, ¿sí? Avísame cualquier cosa.
Asentí y él se fue. Abrí la puerta despacio, Bella estaba la cama en el centro de la habitación. Tenía una intravenosa en la mano izquierda, el conector del holter en la derecha y una gran mascara de oxigeno en la cara. Su expresión era serena, estaba muy pálida, la bata del hospital dejaba al descubierto sus brazos y pude ver que ya no era solo el moretón en forma de mano, unos más pequeños estaban en su antebrazo y mano derecha.
Entre en silencio y me senté en la silla junto a la cama, tome su mano derecha entre las mías y la bese con cuidado donde tenía el moretón. Mis ojos ardían de tanto llorar pero no podía evitarlo, Bella estaba mal muy mal.
Apoye mi cabeza en su cadera y coloque su mano en mi mejilla. Necesitaba sentir su calor. Si pudiera quitarle todo eso que tiene con un solo toque lo haría. Entrelace mis dedos con los de ella y sostuve su mano pegada muy fuerte contra mi mejilla.
-Te amo Bells. –Murmure.
Bese su palma y cerré los ojos a la espera de que la persona más importante en mi vida despertara.
Gracias a todas las personas que leen mi historia, aprecio mucho sus comentarios.
Besos! :)
