¿Vivirías por mí?
Una semana ha pasado. Una semana eterna sin saber de Christian, se fue a Nueva York justo después de la fiesta para no sé qué evento de no sé qué cosa…
He hablado escasamente con Taylor, quien es el que siempre responde mis llamadas al celular de Christian, y me ha asegurado de que él está bien y volverán pronto. Lo extraño, necesito hablar con él, disculparme por tantas cosas, hacer que él se disculpe por otro tanto más. Aun no estoy del todo segura de contarle lo de mi enfermedad pero sé que si no lo hago él lo notara, Ana y Matt prácticamente me obligaron a comenzar con la quimioterapia y he estado asistiendo varios días, que, por cierto, no es nada agradable.
Íbamos de camino al departamento después de pasar el día en la editorial arreglando todo y presentando oficialmente a Ana como la nueva Presidente Editorial sustituta mientras yo me tomaba unas vacaciones.
Tal vez, solo tal vez, Christian se moleste cuando se entere pero sinceramente ¿Cómo contarle mis decisiones sobre la editorial si esta evitándome deliberadamente? Supongo que eso será otra discusión que agregar a la lista para cuando el vuelva y eso si es que se digna a hablar conmigo.
Jamás espere una actitud así de él. Entiendo que este molesto por lo del jueguito de las gemelas y porque he hablado con Alice pero no tiene sentido que siga dándole largas a todo esto.
Me duele su lejanía, que sea tan frío y duro conmigo. Conozco sus problemas, hemos tratado de superar todo juntos durante estos años pero tal parece que no soy la única que no dejo del todo el pasado atrás. Christian sigue peleando con sus monstruos internos.
-¿Bella? –Me gire para ver a Ana, tenía el ceño fruncido.- ¿Estás bien? ¿Te sientes mal?
-No… -suspire-. Lo extraño, Annie.
-Volverá, Bella. Y si no lo hace yo misma voy a buscarlo. –Sonrió maliciosamente.
-A veces das miedo. –masculle.
Apretó mi mano y sonrió ampliamente.
-Solo a veces. –Le advertí.
Hizo una mueca.
Justo en ese momento Sawyer detuvo el auto frente al edificio y Ana sin esperar se bajo del auto y me tendió la mano.
-Ven conmigo. –Sonrió.
-Ana estoy cansada no inventes nada por favor… -Suplique.
-Sé que la quimio te deja agotada y también sé que ha sido un día de mierda Bella, pero justamente por eso, ven.
-Ana… -Proteste.
-Calla y ven. –Me tomo de la mano y me ayudo a bajar de la SUV.
El atardecer vestía de naranja el cielo y enrojecía el horizonte, un contraste de luz y sombra que podía darle un estado de ánimo diferente a cada persona, a mí solo me hacía sentir tristeza.
Camine hacia la playa hipnotizada por la gama de colores que se reflejaban sobre el mar, mis tacones se hundían en la suave arena, así que no fui mucho más allá.
Envolví mis brazos alrededor de mi pecho y frote con mis palmas la piel que dejaba al descubierto mi vestido, la brisa marina era cálida pero la fiebre que estaba comenzando a subir en mi cuerpo no me dejaba sentirla así.
Ana me rodeo con sus brazos desde atrás y apoyo su mentón en mi hombro. Comenzó a susurrar despacio y acompasado con voz arrulladora.
Despojarse de aflicción,
Cuando el corazón le duele,
Sin que la razón apele
O le imponga condición.
A la tristeza cancele,
Rumbo al amor sanador…
Rescatando del dolor,
La esperanza que consuele…
Horizonte abrumador,
Cuya belleza conmueve.
Cuando la esperanza llueve,
Oscurece con fulgor.
Y Cuando el día renueve,
En maravillosa luz,
La vida pierda su cruz
Y el dolor se torne leve.
En radiante tragaluz,
Vive el corazón soñando,
Los temores alejando,
Con valiente contraluz…
La felicidad al mando,
Es amiga y compañera.
Con su palabra certera,
La vida va renovando.
A todo aquel que la quiera,
Le regala una sonrisa,
Aliento de fresca brisa,
Dulzura imperecedera…
Derramándose sin prisa,
Irriga de amor los sueños.
Disponiendo mil empeños,
La alegría es su divisa.
Atardeceres risueños,
De cielo aterciopelado,
Cuando el ser entusiasmado,
Goza de dulces ensueños.
De tierno brillo dorado,
Se reviste el horizonte,
Majestuoso luce el monte,
De esperanza coronado…
-Es un hermoso poema… -Murmure.
-Quiero que dejes de estar tan distante y triste Bella, lo vamos a lograr no te dejare sola en esto. –Suspiro-. Y sé que Christian por más idiota que sea tampoco te dejaría sola si lo supiera.
No respondí, si comenzábamos a hablar de Christian terminaría llorando.
-Le pedí un favor a Sawyer. –Anunció con tono más alegre.
-¿Qué tipo de favor? –Me gire entre sus brazos para verla y ella sonrió ampliamente. Me veía venir alguna estupidez. –Annie…
Ana me ignoro y le hizo una señal a Sawyer que se mantenía sentado en el asiento del copiloto en la SUV de cara a nosotras, el se giro y presiono algún botón y la música comenzó a sonar un poco fuerte desde la camioneta para que nos pudiera llegar hasta donde estábamos.
-La original es en español, le pedí a un amigo que la versionara a ingles… -Murmuro.
-¿Por qué hiciste eso? –Pregunte desconcertada.
-Quiero que le prestes atención a la letra.
Ana tomo mi mano y me guió hacia el agua, en el camino dejamos los tacones, el agua estaba tibia y las olas eran mínimas. No entendía que íbamos a hacer pero debía tener cuidado o pescaría un resfriado rápidamente por mis defensas tan bajas.
Ana nos detuvo cuando el agua nos llegaba a la cintura.
-Se que has estado yendo a terapia porque Matt y yo prácticamente te arrastramos ahí. Pero necesitamos que pongas de tu parte. Escucha la canción las veces que sea necesario Bella, quiero que llores y dejes salir todo lo que sientes. Deja que el agua se lleve ese dolor. –Tomo mi rostro entre sus manos-. Pero a cambio quiero que me prometas que no lo harás más, no te rendirás y que lucharas con toda tu fuerza, ¿de acuerdo?
Solo el significado tan profundo de sus palabras me hizo llenar los ojos de lágrimas. Asentí y la abrace fuerte.
La canción estaba comenzando de nuevo, decidí prestarle atención a la letra para saber de que hablaba.
La vida tiene tu nombre, mujer de las mil batallas.
La fuerza de tu mirada, con el valor no se esconde.
Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele,
Para que crezca bien fuerte, en el miedo que acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
Uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar
Y no te sientas sola,
Contigo estoy…
-Annie… -Solloce.
-Shhh…. –Me arrullo entre sus brazos. –Tranquila, no te dejare sola.
Todas las luces del mundo, iluminan tu vereda.
Y cada herida la llenan con el amor más profundo.
Pero si la noche es larga y sientes que estas perdida,
Recuerda mi melodía que te quiere y acompaña.
Y sigues tan bonita más ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
Uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga está de más, ya sé que quieres gritar
Y no te sientas sola,
Contigo estoy…
Confía en ti, eres única.
.
.
.
A la mañana siguiente me desperté muy cansada, me dolía terriblemente el cuerpo y tenía fiebre. De seguro fue el rato que pase con Ana en la playa, debí haber pescado un resfriado. Literalmente.
Las puertas corredizas del balcón estaba abiertas, la brisa marina hacia bailar las cortinas en un relajante vaivén. A lo lejos el cielo tenía un tono rosa pálido y las gaviotas daban los buenos días con un chirriante canto. Tener un departamento junto a la playa era la mejor decisión que había tomado.
Pero lamentablemente nada de eso fue lo que me despertó, Ana no estaba a mi lado, en alguna parte del salón su voz se escuchaba tensa, parecía molesta. Una segunda voz le discutía acaloradamente y supe entonces cual era el problema.
Christian ha vuelto.
.
-No, no puedes pasar a verla, ella está dormida y necesita descansar.
-Tú no me vas a impedir ver a Bella, apártate Anastasia.
-¡Que no!
.
Mi corazón de un vuelco en mi pecho. Christian de verdad está aquí, ha vuelto.
Me quede helada a la espera de una respuesta de Christian pero esta nunca llego. Estaba segura de que Christian no había dado el brazo a torcer y ese silencio era preocupante.
Minutos después escuche la puerta de la habitación abrirse y luego tres pesados pasos. Quería tanto girar mi cara y mirarlo, el simple hecho de saber que estaba en la misma habitación que yo me hacía sentir tan feliz… Y aun así no lo hice, el estaba muy enfadado conmigo y yo sabía que por más que quisiera alargar la felicidad no podía. Teníamos que hablar.
-Lo siento. –Murmure.
Giro mi cabeza y lo veo, lleva un esmoquin y el extremo de su pajarita sobre sale del bolsillo delantero. ¿Aun estaré soñando?
No, de verdad está aquí, de pie a unos pasos de la cama donde yo estoy acostada, tan guapo, imponente y amenazante como siempre. Su mirada es fría y el corazón me da otro vuelco. Lo extrañe tanto…
-¿El que, Isabella? –Me dice con frialdad.
Espera una respuesta lo sé, pero ahora que lo tengo aquí, frente a mí no sé qué decirle. Sigue mirándome impasiblemente.
¿Qué fue lo que me pregunto? Oh, sí.
-Todo. –Murmuro cohibida.
Esta tan enojado.
-Has vuelto… -Le digo con tono más alegre.
-Eso parece.
Hago uso de la poca fuerza que tengo para levantarme y sentarme apoyada en el espaldar de la cama. El me mira con el ceño cada vez mas fruncido.
-¿Hace cuanto? –Pregunto.
-Poco.
-Sigues furioso. –Casi no puedo hablar, me siento asfixiada.
-Furioso… -Bufa- No, Bella. Estoy mucho más que furioso.
Me tomo un momento para respirar profundo tratando de no ser muy obvia.
-Eso no suena bien…
El sigue mirándome impasiblemente, no responde. Un silencio sepulcral se cierne sobre nosotros. Todo es cada vez más difícil, la brecha se va abriendo cada vez más, separándonos entre sí.
Oh, Christian… ¿Qué nos sucedió?
-Supongo que te enteraste de lo que hice en la Editorial. –Le digo en tono neutro, creo que es lo mejor por donde comenzar.
-Por eso estoy aquí. –Su tono es cada vez más gélido.
Ha vuelto por la Editorial y no por mí…
Mi pecho comienza a doler terriblemente, me siento aun mas asfixiada, él está siendo el Christian que una vez conocí, el Christian que no siente nada por nadie.
-Necesitaba a alguien de confianza que se ocupara de la Editorial cuando yo no este. –No puedo llorar gracias a la promesa que le hice a Ana, pero si me puedo enojar.- Si no te gusta la decisión, bien, propón tú a alguien y si veo que de verdad puedo confiarle algo tan importante lo colocaremos. ¿Te parece?
-¿No crees que debiste consultarme primero antes de tomar una decisión como esa en nuestra Editorial? –Gruñe.
-¿Cómo mierda te voy a consultar las cosas si me has estado evitando deliberadamente? ¡Te he llamado y tú no atendías, siempre tenía que hablar con Taylor! –Grite.
Me estaba alterando demasiado debía calmarme o esto no iría bien. Mi pecho cada vez se sentía más contraído y se me hacia mas difícil respirar. Estaba jadeando.
-¿No podías decirle a él?
-¡No! ¡No podía Christian porque eso es un tema que debo tratar contigo no con tu jefe de seguridad! –Me sentía mareada.
Aparte las mantas de mi cuerpo, doble las piernas y coloque la cabeza entre las rodillas eso ayudo un poco. Inspire y aspire lentamente sin mover la cabeza. Me percate de que la cama se movía, pasado el mal trago, pude alzar la cabeza. Me pitaban los oídos.
Christian estaba sentado junto a mí. Me miraba fijamente con expresión preocupada.
-Christian por favor… solo vete, viniste a hablar eso y ya está. Déjame sola. –Murmure aun jadeante.
-¿Qué tienes? –Se limito a responder.
-Nada.
-Isabella no pienso repetir la pregunta una vez más.
-Muy bien, entonces no lo hagas.
-Tienes moretones en los brazos, estas demasiado delgada y las sombras bajo tus ojos se pueden ver a cierta distancia. No me digas que no tienes una mierda cuando estoy viendo cómo te desmoronas frente a mí. –Gruño.
Tenía que evitarlo, corrí mi cuerpo hasta la orilla de la cama y probé mis fuerzas antes de ponerme de pie. Camine tambaleándome hasta el baño, mis huesos dolían con cada paso que daba, las piernas me estaban fallando.
Unos brazos fuertes me sostuvieron firmemente. Levante la mirada y vi la cara de Christian a centímetros de la mía.
-Estoy bien. –Mentí.- Solo fue un mareo.
El no respondió, tensó la mandíbula y me ayudo a llegar al lavabo. Retrocedió y se apoyo en el marco de la puerta.
-Christian estoy bien, no necesitas quedarte aquí. Vete, supongo que tienes trabajo que hacer. Tu traje me dice que te escapaste de alguna reunión importante.
Por favor vete… vomitare en cualquier comento como cada mañana… ¡VETE!
El enarco una ceja en respuesta. Enterré la cara en mis manos totalmente frustrada, no se iría, era demasiado terco.
Estaba comenzando a marearme de nuevo, hoy había amanecido más débil que nunca ¿Qué mierda me pasaba? Un sudor frio recorrió mi cuerpo y mi coordinación se fue a la mierda, perdí el equilibrio y me fui de espalda.
Christian volvió a reaccionar a tiempo y me sujeto antes de que tocara el suelo. Mantuvo mi espalda contra su pecho.
-¿Qué-mierda-tienes-Isabella? –Gruño entre dientes.
Lo mire a través del espejo, su rostro era una mezcla de confusión, preocupación y enojo. Me gire entre sus brazos con cuidado de no rozar ningún moretón para no lastimarme, enterré mi cara en su cuello y aspire su delicioso aroma, me sentía tan bien ahí, protegida. Si perdía a Christian perdía mi pilar más fuerte.
Rodee su cintura con mis brazos y lo abrace lo más fuerte que pude, que en sí no era mucho.
No sirve de nada seguir negando lo evidente...
-Leucemia. –Murmure casi para mí misma, pero Christian escucho.
Su cuerpo se tenso, hundí aun más mi cara en su cuello y afiance mi agarre, no quería ver su reacción.
Espere los gritos, los regaños, tal vez el rechazo pero nada llego, al contrario el silencio reino en todo el departamento.
-Di algo por favor. –Suplique con voz rota.
Christian apretó su agarre a mí alrededor y me sostuvo totalmente pegada a su cuerpo, escuche su acelerado corazón dando golpes contra su pecho. No quería alejarme de él pero su silencio me obligo a hacerlo. Me zafé de su agarre y apoyándome en el lavabo pude mirarlo con detenimiento.
Tenía la piel muy pálida, su boca estaba ligeramente abierta y sus ojos, ellos eran aun más expresivos que nunca. En ellos se veía la tristeza, el enfado, la desolación, el miedo… y algo más que no supe que era.
Las nauseas hicieron acto de presencia y tuve que tambalearme rápidamente hacia el váter, devolví todo lo que hacía cenado.
Tal vez esa cosa que yo no veía se terminaría convirtiendo en asco.
Esto era demasiado, ¿Por qué se quedaba a ver esto? ¿Por qué simplemente no se iba y me dejaba sola de una vez?
Tire de la cadena y baje la tapa para sentarme en ella, sentía un frio por todo el cuerpo, y los oídos me estaban pitando de nuevo. Apoye los codos en las rodillas y sobe mi cuello con las manos.
-Vete. –Murmure con voz ronca.
Mi garganta escocía y limitaba aun más mi voz.
Vi las piernas de Christian estáticas en el lugar donde lo había dejado, le tomo unos minutos más reaccionar y otros más encontrar su voz.
-¿Has estado tragándote toda esta mierda tu sola? ¿Durante cuánto tiempo me lo has ocultado? ¿Por qué no me dijiste? –Me grito.- ¡Respóndeme Isabella!
Su grito me hizo dar un brinco, levante la mirada y estaba totalmente furioso, me aterraba verlo así tan enojado.
-Yo… -tartamudee.- no quiero ser una carga para nadie.
-¿Entonces nadie lo sabe? –Gruño
-Solo Ana y… Matt. –Murmure.
-¡¿Matthew lo sabe y no me dijo nada?! ¿Hace cuanto Isabella?
-Por Dios Christian deja de gritar, mi cabeza duele. –Me queje.- Si, Matt lo supo desde el principio, pero no te enojes con él, no te lo dijo porque yo se lo pedí.
-¿Hace cuanto? –Exigió saber.
-Seis… meses. –susurre.
-¿Seis meses? –Jadeo.- Tienes seis meses callándote esto… -Comenzó a caminar por el baño de un lado a otro mientras tiraba de su pelo.- Seis meses…
Se detuvo y me miro fijamente como si acabara de recordar algo.
-Hace seis meses que te estaba pidiendo que te casaras conmigo… -Susurro.- Ahora lo entiendo… Yo diciéndote que necesitaba que dieras más en la relación y tu tenias algo más importante de que preocuparte…
-¡No! No es así Christian. –Mi voz estaba rota.- Yo quería, ¿de acuerdo? Aunque me asustara como la mierda la idea del matrimonio quería estar contigo.
-¿Entonces porque tardaste tanto en aceptar?
-Porque no quiero ser una carga para nadie. -Solloce
-¿Una carga? –Bufo- Bella tu jamás serías una carga para mi, mucho menos si estas enferma. Yo jamás pensaría algo así de ti.
-Precisamente Christian. Me mantendrías a tu lado solo por eso.
-¡Isabella Marie Swan! –Grito frustrado.- ¡Te amo! ¿Cómo mierda puedes decir que te mantendría a mi lado solo porque estas enferma? ¿Uh?
-¡No quiero que me veas morir! Mierda, entiéndelo. –Grite de vuelta.- Te puedo apostar lo que quieras que hace unos minutos querías terminar conmigo y ahora como lo sabes te quedaras, ¿No es así? No soy una manipuladora Christian. Si me ibas a dejar hazlo, puedo con esto yo sola.
El me miro con los ojos fuera de órbita como si yo tuviera tres cabezas.
-Bella estas siendo absurda. –replico con frialdad.
-Solo niégalo Christian…
-No tengo que negar ni aceptar nada Isabella. Yo no pensaba dejarte, mierda aun estoy molesto por todo lo que has hecho pero tiene que pasar algo más grande que unas simples discusiones para alejarme definitivamente de ti. ¿Por qué nunca me contaste nada? ¿No confiabas lo suficiente en mí como para ser digno de saber algo tan importante como eso?
-Confió en ti. –Asegure.- Pero no confío en mí.
-Explícate.
De acuerdo, aquí vamos…
-Acabo de comenzar la quimioterapia. Sé que debí comenzarla a penas me entere pero no quería, la enfermedad me va jodiendo poco a poco. La quimio me deja calva, sin fuerzas, con dolores, y muchas cosas más, eso habría hecho que tú te enteraras más rápido. No confío en mí lo suficiente como para aguantar todo eso Christian… tengo miedo de no soportar esto y que el resultado sea peor. No quiero hacerte sufrir con mí… con mi muerte.
Un sonoro jadeo fue la única respuesta que escuche de él.
-¿Te acabas de comenzar a tratar? –Gruño.
Mierda…
-Sí, tuve una… pequeña recaída la noche de la fiesta de Mia y Ana se entero, prácticamente me obligo a comenzar la terapia. –Murmure.
-¿Tenemos todo el dinero del maldito mundo y tú no lo usaste para tratarte con los mejores especialistas solo para que yo no me enterara? ¿Sabes lo que me duele saber que estas así por mi culpa? –Me pregunto con la cara desencajada por el horror.
-¡No dije que esto sea tu culpa, maldita sea Christian deja de cambiar mis palabras! –Grite desesperada.- Y no tome tu dinero porque no quise.
-¡¿Ahora me estás diciendo que no quieres vivir?! –Grito muy furioso.- Por Dios Isabella, ¿no tienes sentido de la supervivencia?
Como si no hubiera escuchado eso antes.
-Parece que no. –Murmure.- Christian deja de gritar mi cabeza explotara.
El respiro profundamente y comenzó a caminar de nuevo por el baño con las manos puestas a jarra sobre la cintura.
-Si pudiera azotarte lo haría, no te imaginas las ganas que tengo de hacerlo por todas esas estupideces que dices. –Gruño entre dientes.
-Lo sé.
-Cuando te cures lo hare, y créeme que lo disfrutare Isabella. –Amenazo.
No le respondí, no tenia respuesta para ese "cuando te cures".
Me levante con cuidado y fui hasta el lavabo, luego de lavar mis dientes me enderece y mire a Christian a través del espejo. Se había detenido y estaba parado detrás de mí. Me miraba atentamente como esperando algo.
-No voy a caerme Christian, los mareos pasan luego de que vomito. –Le explique, con voz tranquila.- ¿Puedes salir un momento?
El frunció el ceño.
-¿Por qué?
Un ligero sonrojo subió a mis mejillas, de haber estado bien estarían ardiendo.
-Necesito… ducharme. –Murmure avergonzada.
El levanto las cejas sorprendido y creo que vi un fantasma de una sonrisa.
-¿Me estas corriendo del baño para ducharte?
-Ajam… -Dios mío, solo vete.
-No me iré.
Esta vez la sorprendida fui yo.
-Christian por favor…
El me ignoro, se giro y abrió la llave de la bañera y la dejo correr para que se llenara.
-Christian no creo… -comencé.
-Calla.
Colocó algunos de los aceites en el agua y un poco de gel, espero que se llenara lo suficiente y cerro la llave. Se giro hacia mí y sonrió.
-Ok, gracias. Ya puedes salir. –Dije un poco nerviosa.
El no responde se acerca a mí y me desnuda con eficiencia a pesar de mis protestas, teniendo especial cuidado con la camiseta por los moretones de los brazos, cuando ve los de mi torso su ceño y sus labios se fruncen pero no dice nada. Me ayuda a entrar en la bañera, se quita la ropa en un tiempo record antes de sentarse detrás de mí y me apoya contra su cuerpo, me abraza durante mucho rato mientras el agua caliente nos rodea relajándonos.
-¿Habrías preferido que no viniera?
-No, me encanta que hayas venido. –Murmuro mientas juego con sus manos.
-Bien. –Me da un beso en el cuello, parece aliviado.- Aunque no lo creas a mi me encanta haber venido, a pesar de todo esto. –acaricia con cuidado un moretón en mi abrazo.
-Gracias por venir hasta aquí. Creo que tomare decisiones apresuradas en la editorial con más regularidad.
Su cuerpo se mueve u poco y sé que está riendo. Bien, así esta mejor.
-No lo creo nena, tu ya no trabajaras más, no por un tiempo y creo que yo tampoco. –Dice, de nuevo impasible.
Oh, no…
Me alejo de él y me giro apoyándome en mis manos a los lados de su cuerpo para mirarlo a la cara.
-¿Qué pasa, Bella?
-¡¿Qué?! –Espeto.- Christian quiero seguir al pendiente de algunas cosas, es cierto que no iré a la editorial pero al menos déjame ayudar con algo desde casa.
-No.
Refunfuño.
El no me hace caso. No quiero discutir de nuevo con el pero al parecer es algo imposible.
-Christian estoy enferma pero no atada a una cama. Voy a trabajar.
-Ya lo veremos. –Dice, sonriendo a penas. -Y me gustaría atarte a una cama.
Tira de mis muñecas rompiendo mi equilibrio y caigo sobre su cuerpo. Su ataque me toma desprevenida, el me mira un momento y luego sonríe ampliamente complacido por mi reacción.
-Si mal no recuerdo usted no me ha saludado como se debe señorita Swan. –Murmura.
-Yo no fui la que desapareció y luego llego muy cabreada. –Lo acuse.
-Aun estoy molesto por muchas cosas así que no te conviene tocar ese tema.
-No eres el único aquí que está molesto por muchas cosas, Grey.
Libero una de mis muñecas de entre sus manos y le salpico agua, exasperada.
Me mira arqueando una ceja.
-¿Me has salpicado?
-Sí. –Respondo de manera valiente.
-Ay, señorita Swan. –Me agarra de las caderas y me sube a su regazo, el movimiento hace que se derrame agua por todo el suelo.- Creo que ya hemos hablado suficiente por hoy.
Me planta una mano a cada lado de la cabeza y me besa apasionadamente. Se apodera de mi boca sin darme oportunidad de protestar. Gimo en sus labios, el necesita esto para sentirme cerca, lo sé. Hundo mis dedos en su pelo, amarrándolo a mí, y le devuelvo el beso diciéndole que yo también lo necesito. Gruñe y me toma colocándome a horcajadas, arrodillada sobre él, con su erección debajo de mí. Se echa hacia atrás y me mira, con los ojos entrecerrados, brillantes y lascivos.
-No quiero hacerte daño, nena. –Murmura preocupado.
Sonrió y acaricio su mejilla.
-Tú no me lastimarías Christian.
-¿Segura?
-Sí. –Le susurro.
El me monta en su miembro, despacio, deliciosamente despacio… entrando hasta el fondo… observándome mientras me toma.
Oh, Dios. Como lo extrañe.
Gruño, cerrando los ojos, y saboreo la sensación, la absoluta penetración. Él mueve las caderas y yo gimo, inclinándome hacia delante y descansando mi frente en la suya.
-Te amo, Bella. –Murmura con voz ronca.
Sonrió ante el giro que dio la situación.
Me aferro a la bañera, y haciendo uso de mi limitada fuerza comienzo a moverme, subo y luego bajo despacio mirándolo fijamente. Él me observa con la boca entreabierta, la respiración entrecortada y la lengua entre los dientes. Resulta tan… excitante. Estamos mojados y resbaladizos, me inclino y lo beso. Él cierra los ojos, tímidamente subo mis manos a su cara y le acaricio las mejillas, sin apartar mi boca de la suya. Le gusta y a mí también. Nos movemos al unisonó.
Tirándole del pelo, le echo la cabeza hacia atrás y lo beso más apasionadamente, gimo en su boca. Él empieza a moverse más de prisa sosteniendo mis caderas. Me devuelve el beso. Somos todo bocas y lenguas húmedas, pelos revueltos y balanceo de caderas. Todo sensación. Empiezo a reconocer la deliciosa contracción, acelerándose. El agua gira a nuestro alrededor, formando su propio remolino, un torbellino de emoción, a medida que sus movimientos se vuelven más frenéticos mi cuerpo hace una ligera protesta por el esfuerzo pero la ignoro.
-Eso es nena, déjalo ir. –Jadea
Y me corro, el orgasmo me arrasa, un clímax turbulento y apasionado que me devora entera. Christian me estrecha contra su cuerpo, enrosca los brazos en mi cintura y se corre el también.
-¡Bella! –Grita.
.
.
.
Dos horas después estamos vestidos y secos, envueltos en una suave manta en el suelo del balcón mirando el mar.
Christian lleva rato tarareando una suave melodía, no la reconozco pero aun sin letra me da la sensación de que es hermosa.
-¿Qué canción es? –La curiosidad me puede.
-Se llama Hero, no logro recordar de quien es. –Me explica.- Por alguna razón la letra vino a mí hace un rato mientras te ayudaba a vestir.
Frunzo el ceño y giro mi cabeza para verlo.
-¿De qué va?
-¿Mmm?
-Estas algo distraído.- Sonrió.- Te pregunte de que iba la canción, la letra.
-¿Me está pidiendo que le cante señorita Swan? –Sonríe, avergonzado.
-¿No cantarías para mí? –Trato de parecer ofendida.
-No he cantado nunca para nadie que no sea yo mismo.
No respondo, tengo un pequeño secreto. Lo he escuchado cantar un par de veces. Sus brazos se aprietan a mí alrededor y pega su boca en mi oído y susurra:
-Déjame ser tú héroe...
Se quedo callado un momento y luego comenzó a cantar, la voz de Christian es suave, melodiosa, totalmente hermosa.
Si una vez yo pudiera llegar,
a erizar de frió tu piel,
a quemar que se yo, tu boca,
y morirme allí después.
.
Y si entonces,
temblaras por mí,
lloraras al verme sufrir,
ay sin dudar, tu vida entera dar,
como yo la doy por ti.
.
Si pudiera ser tu héroe,
Si pudiera ser tu Dios,
y salvarte a ti mil veces,
puedes ser mi salvación.
.
Si supieras,
la locura que llevo,
que me hiere
y me mata por dentro
y que mas da
mira que al final,
lo que importa es que te quiero.
.
Si pudiera ser tu héroe,
Si pudiera ser tu Dios,
y salvarte a ti mil veces,
puede ser mi salvación.
.
Déjame tocarte, quiero acariciarte
una vez más, mira que al final,
lo que importa es que te quiero.
.
Si pudiera ser tu héroe,
Si pudiera ser tu Dios,
y salvarte a ti mil veces,
puede ser mi salvación.
.
Quiero ser tu héroe.
Si pudiera ser tu Dios.
Porque salvarte a ti mil veces,
puede ser mi salvación
puede ser mi salvación.
.
Quiero ser tu héroe…
Me gire y lo abrace enterrando mi cara en su cuello. Christian me devolvió el abrazo y no dijo más nada. Estuvimos otro rato así, el silencio solo era quebrado por el romper de las olas y el pasar de los autos.
-¿Bella?
-¿Mmm?
-¿Dejaras que te ayude? –Pregunto con recelo.- ¿Qué busque a los mejores especialistas?
-Christian… Matt lo está haciendo bien.
-No me basta, Bella. No quiero perderte.
Suspire frustrada, sabía que no lo dejaría nunca. Levante la mirada.
-¿Sí te digo que si dejaras el tema?
-De momento. –Dice negando con la cabeza y sonriéndome.
-De acuerdo, busca a quien quieras. Solo hazme un favor.
El frunce el ceño y adopta una actitud cautelosa.
-Depende de cuál sea.
-Llegado el… momento. No te derrumbes. Eres mi pilar más fuerte, si tú te dejas caer yo también lo hare.
-¡Bella no te sucederá nada! ¿Por qué esta empeñada en que será así? –Masculla, procurando sin éxito no sonar enfadado.
-He aprendido que no sirve de nada seguir negando lo evidente. –Murmuro- Está muy avanzada Christian.
-Bella… -Toma mi rostro en sus manos y me acaricia las mejillas.- ¿Vivirías por mí?
Sus ojos tienen la tristeza plasmada en ellos y su expresión es desolada.
Oh, Christian…
-Haré cuanto esté en mis manos. –Le doy un ligero beso en los labios y le sonrío.- Te amo.
Él me devuelve una frágil sonrisa.
-Yo también te amo, Bella.
Rodee su cintura con mis brazos, apoye mi cuerpo en el suyo y continúe mirando el mar.
Me siento muy agotada, sé que no queda mucho tiempo.
La canción que Ana le dedica a Bella se llama Mujer de las Mil Batallas de Manuel Carrasco, un cantante español, él escribió esta canción en homenaje a las 8 historias representadas por palabras que tienen como objetivo la lucha contra el cáncer.
La canción que Christian le canta a Bella es Hero (Héroe) de Enrique Iglesias.
Lamento haber tardado tanto en actualizar.
Espero el capítulo llene sus expectativas sobre la reacción de Christian que, básicamente, era lo que más esperaban.
Las/os quiero, gracias por sus reviews y hermosos comentarios.
xx
