¿Hermanas?
Fui una idiota al salir sin celular y sin dinero. Juraría que fueron las ganas de arrancarle la cabeza a Christian lo que me hizo salir tan deprisa del departamento. Temía por Bella, no quería que tuviera una recaída como la de la noche de la fiesta, y sinceramente Christian era experto en hacer salir de sus casillas a todo el mundo.
Me mantuve cerca del edificio por tres motivos: Uno; no tenía dinero para ir a ningún lugar, dos; debía mantener un ojo en Bella, tres; si caminaba muy lejos la lluvia que amenazaba con caer en cualquier momento no me dejaría llegar a tiempo al edificio.
Estaba sentada en la arena viendo como dos niñas jugaban con su pequeño perro por la orilla de la playa. Se veían tan tiernas, Bella y yo nunca pudimos tener un perro, siempre que nos veíamos era en verano en casa del tío Charlie y, a su madre y a la mía no les gustan las mascotas.
Ver a esas niñas tan unidas, tan parecidas… me hizo pensar en que sería de mí si no convencía a Bella para que cambiara de opinión respecto a su enfermedad. Sabía lo obstinada que podíamos llegar a ser, pero mierda si yo perdía a Bella… no, eso no podía pasar, no iba a pasar jamás.
-¿A qué se debe el destierro? –Una voz suave y malditamente conocida vino desde alguna parte a mi espalda.
Me tense y el enojo hizo acto de presencia en mí.
-¿Me puedo sentar? –Pregunto
-Es un país libre. –Dije con voz fría.
El se sentó a mi lado y estuvo en silencio un rato. Trate de ignorarlo pero la verdad era un poco difícil.
-¿Qué haces aquí? Si buscas a Bella está ocupada con su novio.
Edward se quedo unos minutos en silencio. Genial, lo herí.
-Quería hablar contigo, en el hospital no fue el mejor momento. –Le mire y parecía muy dolido.
-Solo dilo y vete. –Gruñí.
-Ana yo… -se detuvo y suspiro como buscando las palabras adecuadas.- No me acerque a ti porque te parecías a Bella, confieso que en un principio fue muy impactante ver el parecido y… bueno, todo. Pero eres una buena chica, hay cosas en ti que ni tu gemela tiene.
-Ella no es mi gemela, ya estoy harta de repetirlo a todo el mundo.
-Te equivocas, hay similitudes entre Bella y tú que van más allá de un simple parecido físico. Confía en mí, lo sé.
Me he perdido.
-¿De qué hablas? –él de verdad parecía saber algo más.
-Quiero ayudar Ana. Pero te necesito. –Suplico.- En ti esta el que Bella se cure.
-¿En mi? –Lo mire muy sorprendida.- Edward ya estoy haciendo todo lo que puedo, cuido de ella, la llevo a terapia, intento que luche, pero es difícil. Bella es muy testaruda y está convencida que de nada servirá todo esto.
Mi voz se quebró.
-¿Estás segura de que has hecho todo? –Pregunto.
-¡Escúpelo ya! –Grite.- si sabes de alguna forma que ayude a curar a Bella y yo puedo hacerlo, lo haré.
-Necesito que te hagas unos exámenes. –Sonrió.
-¿Exámenes? ¿Para qué?
-Pruebas de ADN, Ana. –Explico, aun sonriente.
-¿Me estás diciendo que mi médula puede curar a Bella? –Pregunte incrédula.- Oye amo a Bella, y sé mejor que nadie que nos parecemos muchísimo pero ¿tener la misma cadena genética? ¡Somos primas no gemelas! ¿Cuándo lo van a entender?
-Cuando tenga esos resultados en mis manos, pero créeme estoy seguro de que son hermanas, no primas. –Aseguro muy serio.
¡AJA! ¿Y cómo lo sabe?
-Ok, de acuerdo. Hagamos los exámenes. Quiero ayudar a Bella pero sé que esto también ayudara a callar esas estupideces. –Me levante de un salto y me sacudí la arena de mi trasero.- ¿Vamos? Pero tú conduces, deje todas mis cosas arriba en el departamento y no tengo ánimos de volver mientras ese idiota controlador siga ahí.
El sonrió ampliamente y tuve que apartar la mirada, era tan hermoso que abrumaba. No quería que mi corazón comenzara a acelerarse por alguien que no me amaba.
Edward se levanto en un movimiento mucho más ágil que el mío y se dirigió a su camioneta. ¿Cómo es que con semejante cuerpo y tamaño se movía de esa manera tan elegante? Lo cierto es que hasta Emmett se movía así. Debía ser algo de familia.
De camino al hospital ninguno de los dos dijo nada más y yo trate de mantener mi mente lejos de él, tenía que dejar de amarlo. Una hermosa pieza de piano se repetía una y otra vez. Me enfoque en las notas para tratar de distraerme pero no reconocí a ningún compositor en ella. Extraño, creí conocer a por lo menos los más famosos.
-¿De quién es la pieza? –La curiosidad pudo conmigo.
-Es una nana. –Se limito a decir.
No era la respuesta que esperaba. Apreté los labios y gire mi rostro hacia la ventana.
-Es mía. –Murmuro.- Al menos la compuse yo.
-¿Músico? –Le mire sorprendida.- Nunca me contaste eso.
-Hace años que no compongo nada. Ya no es nada.
¿Años? ¿Acaso…?
-¿Por qué? –Necesitaba saberlo.
-Ya llegamos. –Anuncio.
-Estas siendo evasivo. –Murmure y baje del auto.
Edward obviamente no me escucho. ¿Si tanto había amado a Bella porque mierda la dejo? Estoy segura de que esa pieza era para ella, comenzaba muy romántica, destilaba amor en cada nota pero terminaba muy triste. En cierta forma era hermosa. Si según él aun la amaba y escuchaba esa canción una y otra vez no era difícil sacar conclusiones, que fue hecha con amor… para Bella.
-Estoy segura de que le habría gustado, de haberla escuchado. –Le dije mientras caminábamos por el hospital.
-¿De qué hablas? –Se giro hacia mí y parecía realmente confundido.
-¿Te distraes con facilidad, no? – Suspire al tiempo que negaba con la cabeza.- La nana, Edward. A Bella le habría encantado si se la hubieras mostrado.
-La ha escuchado. –Murmuro de nuevo un poco distante.
¿Acaso tanto le había dado en que pensar?
-¿Cómo supiste que era para ella?
-Eres fácil de leer cuando se trata de Bella. Lo acabo de notar. –Sonreí con suficiencia.
-Creí conocer a los… -Se detuvo y negó con la cabeza.- El caso es que tú ya no pareces herida, no como la vez pasada. Pensé que para poder hacer esto tendría que seguirte un tiempo antes de que me escucharas… y aquí estas.
Estúpido arrogante sabe que me duele verlo.
-Bella siempre estará primero para mí que cualquier cosa, incluso que un chico. Si de verdad puedo ayudarla hare lo que sea, pero ya te dije no somos hermanas, su padre es mi tío, nos parecemos y ya. Punto. Respecto a ti, ¿Qué creías, que iba a pelear con Bella por ti? ¿O que te estaría siguiendo para que me quisieras? -Detuve los pasos y lo encare.- Escucha Edward, lo que paso entre nosotros no fue nada, ya te lo dije antes. Me dijiste que no me buscaste porque me pareciera a Bella. Bien, dejemos todo el rollo hasta ahí. No quiero que Bella sepa porque te conozco en realidad. Le di una vaga explicación de que me ayudaste con Kate en el bar pero más nada. No le diré y tú no le dirás. Ya ha sufrido suficiente por ti como para agregar que saliste con su mejor amiga y prima.
Él asintió en silencio con expresión cautelosa.
-A todas estas, ¿a dónde vamos, Carlisle trabaja ahora aquí? –Pregunte un poco más tranquila.
-Y yo también. –Se encogió de hombros restándole importancia.
Comenzó a caminar dirigiéndome por el hospital de nuevo.
-¿Médico? Ya veo que no hay mucho que supiera de ti. –Refunfuñe.
Edward no respondió y yo no hice amago de continuar hablándole. Me llevo al laboratorio donde al comienzo me opuse a las agujas pero tuve que dejar que me sacaran sangre.
Estábamos en su consultorio esperando que trajeran los resultados, el trabajaba en algunos informes de sus pacientes y yo estaba de pie junto a la ventana mirando el cielo, ya había comenzado a llover y las gotas chocaban contra el cristal armoniosamente.
-¿Te gusta la lluvia? –Pregunto desde su puesto.
-No.
-¿Entonces nunca has ido a Forks?
-Iba un mes cada verano con Bella, hasta los catorce… Mi madre y el tío Charlie tuvieron un problema y nos vimos obligadas a separarnos. No he vuelto a Forks desde entonces. –Dije de manera distraída.
-Aun así no entiendo porque nunca supe de ti.
Me gire y lo vi observándome detalladamente con el ceño ligeramente fruncido.
-Bella y tú parecen ser muy unidas y si me dices que lo fueron hasta los catorce, ¿porque ella nunca me hablo de ti?
-Cuando yo tenía catorce. Bella es un año mayor que yo, -Le corregí.- a los quince yo iba a pasar el verano con ella pero mi madre se opuso a que fuera a Phoenix y luego cada año nos fuimos distanciando más hasta que ya no hubo comunicación entre nosotras. Fue un tiempo difícil para ambas, creo. –Le mire acusatoriamente.- La volví a ver cuando me inscribí en la universidad, compartimos departamento con Kate hasta que Bella se graduó hace dos años, era muy buena estudiante y logro salir antes. Ella no estaba muy bien al comienzo. Puedes imaginar porque…
Su rostro se contrajo en una mueca de dolor y yo sonreí.
Si imbécil, Bella sufrió por tu culpa.
-…Pero a pesar de que Christian no sea santo de mi devoción cuando Bella lo conoció todo fue mejorando poco a poco. No sé que hizo pero la mierda funciono, ella sonreía, salía con Kate y conmigo, y luego poco a poco se fue alejando de nosotras y pasando más tiempo con él. Nunca la vi derramar una sola lágrima por él hasta esta semana. El no había estado y con todo lo del comienzo de la terapia y la ausencia de Christian ella no había estado muy bien. Sí ese idiota no está en este momento arreglando las cosas con ella juro que yo misma lo mato… -Gruñí. Suspire profundamente para relajarme.- Edward si quieres ayudar con lo de la enfermedad de Bella, hazlo. Pero por favor mantente alejado, no quiero que Christian discuta con ella de nuevo, por lo menos no mientras este así de débil, las discusiones le afectan mucho.
-No me gusta ese tipo. –Un gruñido casi aterrador salió desde lo profundo de su pecho.
Arquee una ceja. ¿Qué fue eso? Parece un animal.
-A mí tampoco me agrada. Pero si en sus manos está la felicidad de Bella lo soportare.
Unos golpes en la puerta nos interrumpieron, Edward se levanto y abrió. Una enfermera que al parecer había levantado demasiado sus pechos y agitaba mas las pestañas que las alas de un colibrí le entrego un sobre tardando demasiado cuando sus manos se rozaron. Edward la ignoro y se concentro inmediatamente en el sobre.
-Esto es patético. –Dije al parecer no muy bajo porque la chica me miro mal.- ¿Qué? ¿Me vas a decir que no ves que ni siquiera te toma en cuenta?
-¿Y tu quien eres? –Su voz era chillona y destilaba veneno.
Mire a Edward quien a su vez me miraba con expresión divertida. Volví mi vista de nuevo a la enfermera y le sonreí cruzándome de brazos.
-Su novia, así que fuera de aquí. –Mentí aunque se sintió bien descargar mi ánimo con alguien.
Su rostro excesivamente maquillado se torno pálido y sus ojos y mandíbula se abrieron al máximo. Dio media vuelta y se fue casi corriendo, no aguante mas y solté una sonora carcajada.
-¿Enfrentas eso a diario? –Le pregunte aun riendo.- Debe ser agotador tener tantas cosas como esa detrás de ti.
Edward se rió conmigo y se acerco tendiéndome el sobre.
-Lo iba a revisar yo, pero creo que es mejor que lo leas tú. –Me dijo ignorando completamente el tema de la enfermera.
Tome el sobre con manos temblorosas y saque la hoja cuidadosamente doblada que estaba en su interior.
Habían tres cuadros con gran variedades de números de los cuales yo no entendía absolutamente nada, justo debajo de él estaba el resultado; el mundo dio un vuelco y se detuvo abruptamente mientras mi vista se nublaba por las lágrimas.
INDICE DE FRATERNIDAD TOTAL (IF TOTAL): 680987
PROBABILIDAD DE FRATERNIDAD: 99,99985%
RESULTADO: Gemela semi-idénticas.
-Dime que estoy leyendo mal… -susurre- dime que Bella y yo no somos hermanas… no puede ser, mis padres… el tío Charlie…
Todo el cuerpo me temblaba, perdí fuerza y deje caer la hoja de mis manos. Estaba segura de que me desmayaría en cualquier momento pero no me importo. Edward me sostuvo contra su cuerpo y decía algunas cosas de las cuales yo no escuchaba nada, sus labios seguían moviéndose pero un pitido fastidioso en mis oídos no me dejaba escucharle.
Mis padres… Si Bella y yo somos hermanas, ¿quiénes son en realidad nuestros padres? ¿Charlie y Renée o Carla y Franklin? ¿Hubo una estúpida aventura entre Carla y Charlie? ¿Por eso que mamá… Carla, no me dejo ir nunca a Phoenix? ¿Tenía algo que ocultarle a Renée?
Mi cerebro formulaba miles de preguntas por segundo haciendo que mi corazón doliera cada vez más.
Gemelas semi-idénticas… Los ojos, con razón nuestros ojos no son iguales… Pero tiene que ser imposible, Bella es un año mayor… ella no puede ser mi hermana… no de esa manera.
El sonido poco a poco volvió y la vista se fue aclarando aunque las lágrimas seguían cayendo por mis mejillas.
-¿Cómo lo sabías? –Pregunte con voz ronca.
-Te dije que hay similitudes entre ustedes que van más allá de lo físico.
-¿Cómo cuales?
Me tomo de la cara y me hizo mirarle, tenía el ceño fruncido y estaba muy serio.
-Esto te sonara extraño pero podría apostar de que piensan igual, no te puedo explicar cómo pero es algo que sé y… su olor es tan idéntico que podría causar problemas.
-¿De qué hablas? ¿Pensar igual? ¿Nuestro olor? –Creo que estaba entrando en una crisis de nervios.
Me aleje de él y me apoye en el marco de la ventana donde había estado hasta hace un rato. Sujete con fuerza mi pecho, sentía que mi corazón se me saldría en cualquier momento.
-No quiero asustarte Ana. –Murmuro con voz suave.
-¡Entonces dime de qué mierda hablas! –Grite.
-Mi oído y mi olfato son algo más sensibles que los tuyos eso es todo. –Se encogió de hombros, estaba totalmente tranquilo.
Este hombre vio muchas películas de pequeño. Superhéroes, apuesto.
-Aja… y luego me dirás que tu vista y velocidad también son diferentes, incluso puedes volar, o caminar por las paredes, ¿no? –Respondí sarcásticamente.- ¡Esto es totalmente ridículo!
-Y ahí me demuestras que piensas igual que Bella, ¿Pensaste en Spiderman?
Fruncí el ceño, no pensé precisamente en él pero…
-Tomare ese silencio como un sí. –Su sonrisa se ensancho.- Te digo desde ya que la Kriptonita no me hace daño.
Su buen humor está haciendo que el mío cada vez sea más oscuro.
-Eres un maldito idiota. –Murmure molesta.
-Ana, sé que todo esto es muy fuerte…
-No me digas…
-…pero ahora solo debes pensar en Bella, -continuo, ignorando mi comentario sarcástico.- tú médula la salvara. Luego, quizás algún día te cuente quien soy yo en realidad.
-¿Me estás diciendo que toda esa mierda es cierto? –Ahora me estaba asustando.
-Ana por favor… ahora no. La salud de Bella importa más, créeme.
-Sé que la salud de mi hermana importa más… -Comencé a gritar pero me detuve al notar como había llamado a Bella.
Tape mi boca con una mano y mire a Edward asustada.
-No se lo puedo decir… ella no lo puede saber, no aun… -Dije aun con la mano en mis labios.
-¿Cómo haremos entonces? ¿Le dirás que encontraron un donante anónimo y ya? Bella no es tonta, lo sabes.
Edward tenía razón pero el shock que esto causaría a Bella iba a ser mucho peor de lo que causo en mí, podía hacerle daño y lastimarla no era la idea.
-¿Cómo se hace el trasplante? –Pregunte cuando una idea cruzo mi mente.
-Se extrae la médula del hueso de tu cadera y se le coloca a ella por vía intravenosa, créeme que notara todo cuando vea una bolsa de sangre atada a su brazo por medio de una aguja. –Refunfuño.- Sin mencionar que Bella odia las agujas…
Lo mire sorprendida, ¿Cómo sabe eso?
-¿Por qué lo preguntas? ¿En que estas pensando? –Me miro dudoso.
-Mañana Bella tiene que venir a consulta… tal vez si le inventamos algo y la sedamos… -Comencé a caminar de un lado a otro por el consultorio.- ¡Ags! Si tan solo ella no fuera tan terca, todo sería más fácil.
-Ana, calma. –Me tomo de los hombros desde mi espalda y me hizo parar.
-¿Y si no funciona? ¿Qué pasa si Bella no se deja hacer el trasplante? ¡Tengo miedo Edward!
Apoye mi espalda en su pecho y respire profundamente tratando de calmarme. Edward me abrazo y apoyo su mentón en mi hombro.
-Todo saldrá bien, si de verdad no crees poder convencer a Bella habla con… Christian, -Pude notar el odio al pronunciar su nombre.- Tal vez él te ayude. Lo único que importa es poder lograrlo.
-Yo no quiero hablar con el, me pone nerviosa. –Murmure sin darme cuenta de lo que decía en realidad.
-¿Nerviosa? –Me hizo girar y mirarlo de frente.- ¿Qué te ha hecho?
-Na-nada… -Tartamudee.- Es solo que es muy intimidante si se lo propone.
-¿Intimidante? –Bufo.- Ana yo puedo dar más miedo, créeme. Si no quieres hablar con él yo lo haré.
Una imagen mental de ellos dos "hablando" llego a mi mente y creo que entre en pánico de solo imaginar cómo terminaría esa lucha de titanes…
-¡No! –Grite nerviosa.- Yo lo haré.
-Ana…
-Edward en serio, yo puedo hacerlo. Solo tengo que controlarme para no terminar molesta con él.
Edward enarco una ceja no muy convencido pero lo dejo correr.
-Debo irme deje mi celular en el departamento, Bella debe estar preocupada. Sí es que ha tenido tiempo de si quiera notar que no estoy…
-Te llevare. –Recogió la hoja con el resultado de los exámenes y me la tendió.- ¿Qué harás con esto?
Si lo llevo conmigo corro el riesgo de que Bella lo vea, mi hermana…
Las lágrimas inundaron mis ojos de nuevo, esto es tan emocionante y doloroso a la vez.
-Guárdalo tú, no le digas a nadie.
.
.
Media hora después Edward aparco su Volvo frente al edificio, no era tan tarde pero los autos de Christian y sus guardaespaldas no estaban por ninguna parte, ya se fue… gracias a Dios.
-Tienes mi número, llámame cuando hables con él, o si necesitas algo.
-Lo haré… -Me gire hacia él y le sonreí.- ¿Edward?
-¿Sí?
No le respondí de inmediato, me quede mirando sus ojos, volvían a ser negros, ¿tenía eso algo que ver con lo de su olfato y oído o solo me estaba jugando una ridícula broma? Había unas ligeras sombras bajo sus ojos, pero ahora sabiendo que era médico no me parecía tan extraño que no durmiera. También estaba eso de que su piel siempre era muy fría y las veces que salimos él nunca comió nada por su dieta…
-Gracias. -Murmure.- Por todo.
Abrí la puerta de la camioneta y salí de ella. El frió de la noche me golpeo, titirite. Cerré la puerta y me apoye en la ventana sonriendo.
-Voy averiguar que eres… Creo que puedo lograrlo sola.
Le guiñe un ojo y corrí hacia el edificio, tuve suerte de que una señora iba saliendo a pasear a su perro y me sostuvo la puerta abierta para que yo pasara. Antes de dejarla cerrarse mire hacia la Volvo y Edward aun estaba mirándome medio divertido, medio preocupado. ¿Tan malo es que yo lo averigüe? Estoy segura que no es un chico malo, ¿Por qué le preocupa tanto? Me despedí con la mano y deje que la puerta se cerrara.
Subí los escalones a paso lento, ¿Cómo haré para entrar? Es cierto que no son pasadas las nueve, pero Bella suele agotarse pronto y se duerme temprano. Torcí el gesto, no sé cómo hacer para no despertarla.
-¿Señorita Steele? –La voz de un hombre me sobresalto, no había notado que ya llegue a nuestro piso.
Era uno de los guaruras de Grey.
-¿Sí? –Dije cautelosamente.
-El señor Grey noto que usted no se llevo su llave y la señorita Swan ya está dormida, para no incomodarla me pidió que la esperara y le entregara esto.
Me tendió mis llaves. ¿Cómo es que él siempre lo sabe todo?
-Gracias, supongo. –Dije mientras tomaba mis llaves.
-Buenas noches. –Hizo un ligero movimiento de cabeza y se fue.
Es guapo, rico, poderoso, intimidante, dominante, amargado y sobre todo un obseso del control. Christian Grey ¿puedes ser algo más?
Abrí con cuidado la puerta, las luces estaban apagadas a acepción de la lámpara junto al sofá, cerré y deje la llave guindada en él llavero de pared, me dirigí a la habitación la puerta estaba entre abierta. Bella dormía tranquilamente en la cama abrazada a la almohada, el sonido de su respiración llenaba la estancia, le estaba costando un poco respirar.
Me quite los zapatos y los jeans con cuidado de no hacer ruido, no podía buscar una pijama o darme una ducha, su sueño estaba muy ligero últimamente la despertaría de inmediato.
Me recosté con cuidado a su lado y abrace mi almohada tomando la misma posición que ella tiene, mirándola fijamente pude notar cosas que antes no, unas ligeras pecas cubren sus mejillas y nariz, la vena que pasa justo por su pómulo se hace cada vez más visible por su palidez, sus parpados están un poco inflamados y su labio inferior es mas relleno que el superior.
Nos parecíamos tanto… ¿Cómo es que nunca lo vimos?
-¿Nunca has pensado que podríamos ser hermanas Annie?
-¿Hermanas? Bella, ya nosotras lo somos.
-Lo sé, pero de sangre… ya sabes misma mamá y eso.
-Bella no… sé que decirte. Es cierto que si nos parecemos mucho y no solo físicamente pero también hay cosas que nos diferencian, por ejemplo… ¡Ya se! ¡Nuestros ojos! Mira, los tuyos son un café adorable y los míos de un azul intenso.
Las lágrimas caían silenciosamente por mis mejillas.
-¿Recuerdas lo que me dijiste cuando teníamos quince años y nuestros padres nos alejaron?
-Tú eres yo y yo soy tú.
-Mientras estemos juntas todo irá bien.
Oh cariño… ¿Cómo fuimos tan ciegas durante tantos años? Lo cierto es que la única diferencia son nuestros ojos y que yo suelo ser más ruda que tú mi tierna y dulce hermana…
Te protegeré con mi vida Bella. No te perderé ahora que te encontré de verdad. Voy averiguar quién nos separó, quienes son nuestros padres, porque aun viviendo con dos familias nos mantuvieron unidas… todo Bella, te lo prometo.
Bese su frente con cuidado, Bella se removió un poco.
-¿Annie? –Dijo con voz ronca.
-Shhh… ya estoy aquí, duerme. –Acaricie su mejilla.
-Estaba preocupada. –Dijo con los ojos aun cerrados.
-Lo sé, lo siento. Me… distraje un poco. Duerme.
-No te vuelvas a ir sin el teléfono, promételo. –Su ceño estaba fruncido se veía tierna tratando de estar molesta cuando en realidad posiblemente aun estaba dormida.
-Lo prometo. Ahora descansa.
-Te quiero Annie.
Mi pecho dolió al escucharla, ¿Cómo podre ocultarle que somos hermanas en realidad?
-Yo también Bells, mucho… -Murmure con voz rota por las lagrimas.
Bella no me respondió, su respiración volvió a ser acompasada aunque seguía haciéndolo con más esfuerzo del normal, tengo que hacer todo esto rápido. Si lo que debo hacer es mentirle a mi terca y pesimista hermana lo haré, la atare a una cama si es posible, pero salvare a Bella cueste lo que me cueste.
.
¿Me merezco un perdón por la tardanza? He estado un poco mal de salud y no pude actualizar rápido, lo lamento.
Se que no es mucho pero, ¿Recomendarían la historia?
Gracias por sus reviews y hermosos comentarios, espero los nuevos con ansias.
xx
