¿Te he perdido?
A penas llegues al hospital ven a mi consultorio.
Edward.
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-Necesitamos hacer la extracción de la medula.
-Pero no puedo simplemente desaparecer, Bella se enojara.
-Entenderá, cuando ella sepa que tú fuiste su donante entenderá que esto fue por su bien, Ana.
-¿Cuánto tiempo durare hospitalizada?
-No más de unas horas…
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Todo va a estar bien, esto será rápido. Lo prometo.
-Dile a Edward que cuide a Bella mientras yo no esté a su lado.
Lo hare.
-Gracias Matt.
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-Se complico todo, Bella necesita la medula hoy mismo.
Edward eres un buen médico pero no puedes entrar a mi quirófano así.
-¡Solo hazlo Matt! Bella se acaba de desmayar en mis brazos, está muy mal.
-Bella…
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-Aun no despierta…
Ella estará bien Edward, solo es la anestesia.
-Lo sé. Pero Bella no deja de preguntar por ella.
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-Ana, despierta… Bella ya está bien.
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Los recuerdos de lo sucedido me llegaron de un solo golpe, imágenes, voces… tan poco tiempo y tantas cosas que afrontar.
Bella…
Abrí los ojos poco a poco; estaba en una habitación igual a la que obtuvo Bella en su recaída el día de la fiesta.
Recaída…
Oh no. Las palabras de Edward mientras yo estaba a punto de caer bajo el efecto de la anestesia en el quirófano…
"Se complico todo… Bella se acaba de desmayar en mis brazos, está muy mal"
Mi hermana. Necesito saber de ella, quiero verla… Retiro el oxigeno de mi nariz y trato de estirarme para presionar el botón de llamada pero un dolor en la parte baja de mi espalda me dice que no es buena idea. No puedo soportarlo y grito. Trato de acomodarme en una posición donde el dolor se calme pero cada vez es peor. Cierro los ojos y me muerdo el labio fuertemente tratando de pensar en otra cosa para no volver a gritar pero fallo, el dolor es demasiado.
-¡Ana! –Grita Matt llegando a la habitación.
-Du-duele mucho… -Murmuro.
-Tranquila. –Me toma de los hombros y me hace girar hasta quedar de lado, sobre mi brazo izquierdo. Baja un poco la manta y revisa la herida.- Se te reventaron unos puntos, estas sangrando. Iré por unas cosas y le avisare a Edward que ya despertaste, ha estado muy preocupado por ti.
Besa mi cien y se va.
Respiro profundo tratando de calmarme, ahora me arrepiento de decirles que me hicieran una incisión para que me quedara cicatriz. La puerta vuelve a abrirse luego de unos minutos y Edward exhala aliviado cuando me ve pero luego arruga la nariz.
-Huele a sangre, ¿estás bien? –Pregunta mientras se acerca.
-Se me fueron unos puntos. Matt fue a buscar las cosas, creí que venias porque él te había llamado.
-No, escuche de una enfermera que ya habías despertado, vine a penas supe. -Explica mientras revisa mi herida.
-Edward deja de usar esos términos, detesto saber la verdad a medias. –Refunfuño tratando de no pensar en sus manos sobre mi cuerpo.
-Estas mejor así Ana. Corres menos peligro... –Se detiene así mismo y luego murmura.- Viene Matt.
Tres segundos después Matt cruza la puerta con una bandeja llena de utensilios médicos.
-Ah, Edward. Te estaba buscando pero veo que ya no es necesario. –Sonríe y levanta un poco la bandeja.- ¿Me ayudas? Llegaron muchas personas por un accidente automovilístico, debo ir a ver.
-Tranquilo, yo lo hare. –Responde.
Decido cerrar los ojos e ignorarlos. Solo quiero que el dolor se valla para yo poderme levantar de aquí e ir en busca de mi hermana. Siento un ligero pinchazo de aguja y luego poco a poco se me va durmiendo la piel. Edward trabaja en silencio, ni siquiera escucho su respiración. Veinte minutos después anuncia que todo está mejor y se marcha. Parece querer huir de la habitación.
Siento mi piel tensarse cuando hago el intento de levantarme. Pero lo ignoro, debo ir a ver a Bella. Saber que ella está bien. Camino a paso lento hacia el sillón junto a la ventana donde está doblada cuidadosamente mi ropa y me cambio.
Siento un ligero dolor en el hueso de la cadera pero lo ignoro, necesito ver a Bella. Saber de ella es más importante para mí.
Abro con cuidado la puerta y miro en ambas direcciones, solo hay una anciana caminando a su propio paso con una intravenosa pegada a su mano. Bien.
Subo la capucha de mi sudadera y camino hacia los ascensores. La voz de Bella me llega desde el otro corredor, frunzo el ceño y camino con cuidado hacia esa dirección y me escondo detrás de una pared.
-Es la primera vez que me llamas por mi nombre.
-Está usted muy pálida. ¿Por qué se ha escapado?
Taylor parece molesto su ceño ligeramente fruncido me dice que de verdad se preocupa por ella. Bella gira lo ojos y luego se ve un poco verde.
-Con el"Bella" estábamos bien. –Refunfuña.- Y no me escape me dieron de alta.
Niego con la cabeza exasperada por lo mentirosa que está siendo. Gesto que copia Taylor, sonrío un poco ante eso.
-Señorita Swan prometí al señor Swan y al señor Grey cuidarla…
-Ya se, ya se… no me estoy escapando, en serio.
El mira sus pies con gesto reprobatorio.
-Se me han quedado en la habitación y no pienso volver a buscarlos. –Lo mira con gesto suplicante, ¿Qué sucede Bella?- Sácame de aquí por favor.
-Pero el doctor Cullen…
¿Edward o Carlisle?
-…ya me ha dado de alta. –lo interrumpe.- el mismo me quito la vía, ya no tengo nada que hacer aquí. Estoy bien, solo un poco mareada pero pasara.
Giro los ojos, es obvio que Edward…
-¿Lo promete?
-Taylor no te meterás en problemas ni con Charlie ni con… Christian. –Su voz se quiebra al decir su nombre.- Papá no sabe nada yélno tiene ni son ni ton en esta situación… ay, fíjate, acabo de rimar.
Abro la boca sorprendida, ¿Bella ha vuelto a discutir con Christian?
Taylor sonríe y Bella parece haber ganado esta batalla.
-De acuerdo, ¿a dónde quiere que la lleve? –Pregunta Taylor mientras se pone de pie y ayuda a Bella a levantarse.
-¿Dónde está Christian? –Ella se apoya contra su pecho cuando, Parece mareada de nuevo
-Ha ido a la editorial. –Se limita a responder él.
-¿Sucedió algo? ¿Ana está con él? –Frunce el ceño.
¿Está molesta conmigo? ¿Con Christian? ¿Por qué pregunta por mí de esa manera?
-Está dando un último vistazo a los arreglos de la gala. –Taylor vuelve a ser evasivo con sus respuestas lo que no me ayuda a mí.
-¿Gala? –Parece que le funciona puesto que Bella se preocupa más por eso. ¿Acaso no recuerda la Gala de la Editorial?
El duda un poco, parece notar que se le ha escapado algo. Ella lo mira fijamente esperando respuesta.
Murmuran algo que no logro escuchar a pesar de que no están muy lejos.
-Angela. –Responde Taylor resignado.
-Llévame a Neiman's, necesito hablar con Caroline. –Dice Bella rápidamente esforzándose por parecer totalmente bien.
¿Va a asistir a la fiesta? ¿Está loca?
-Pero señorita…
-Olvídalo Taylor, necesito ir. Es la gala más importante demieditorial si no voy comenzaran los rumores en la prensa y será peor. Lo sabes.
El aprieta los labios formando una línea. La firmeza de Bella parece convencerlo. Asiente y la ayuda a caminar hacia el ascensor apoyada en su costado derecho. Me quedo mirándolos fijamente medio escondida en mi lugar, Bella parece estar bien pero yo sé que no es así, algo la tiene triste y sin mencionar que aun esta tan débil que se va de lado cuando camina por sí sola.
-Debí saber que no te quedarías en tu habitación, igual de terca que ella. –La voz de Edward a mi espalda me sobresalta.
Me llevo la mano al corazón que me late muy deprisa, me giro y el está ahí con su ceño fruncido pero sonriendo. Sus ojos denotan una tristeza profunda. ¿Qué mierda paso?
-¿De dónde coño saliste? –Pregunto.
-No es mi culpa que, al igual que Bella, seas excesivamente despistada Ana. –Parece estar de nuevo a la defensiva. ¿Algo más que ocultarme de lo que él es?
Giro los ojos y comienzo a caminar hacia los ascensores, detesto que me oculte cosas cuando el parece que me conoce a la perfección.
-¿A dónde crees que vas? Aun no te han dado de alta. –Me regaña caminando a mi lado.
-Lejos de este lugar, odio los hospitales y yo ya estoy bien. –Gruño en su dirección.
-Ana solo tienes la herida dormida por la anestesia pero aun tienes puntos ahí, y aun estás débil por toda la medula que donaste. –Me toma del brazo y me detengo abruptamente.
Lo miro sorprendida, su agarre no es fuerte pero si firme.
-Suéltame. –Gruño entre dientes.
-Ana, por favor… tu no… -Me suelta y se pasa la mano por el cabello, un gesto malditamente sexy.- Ya discutí con Bella, no quiero hacerlo contigo también.
La sangre abandona mi rostro, ¿Fue con él con quien discutió?
-¿Discutiste con Bella….? –No soy capaz de terminar la pregunta.
El suspira y mira hacia otro lado.
-Sí, ella estaba buscándote y yo la hice entrar a mi consultorio pero ella solo me escupió en la cara que no quiere estar conmigo, que le hice mucho daño y que… ya no me ama. –Su voz va decayendo.- Justo ahora pensé que podría hablar con ella y solucionar todo este jodido mal entendido pero no quiso, huyo prácticamente a penas le quite la vía.
Abro y cierro la boca varias veces incapaz de responder. Creo que no he escuchado a Edward decir una grosería en el tiempo que llevo conociéndolo, tampoco lo había visto tan roto de esa manera.
De verdad la ama.
Mi corazón da un brinco en mi pecho y un nudo se forma en mi garganta, creí poder controlar esto pero no es así, aun siento algo por él, y que él no pueda ser feliz me duele, mucho.
-Hablare con ella, hare que esto se solucione, lo prometo. –Le murmuro bajando la mirada.
Me alejo de él caminando despacio. Pulso el botón del ascensor y este llega casi inmediatamente. Doy un suspiro de alivio y subo en él, no miro hacia atrás, dejo que las puertas se cierren y me saquen de ahí.
Justo fuera del hospital esta una de las SUB que suelen usar Los Hombres de Grey. Frunzo el ceño y camino en busca de un taxi ignorando su presencia pero tal parece que no me la quieren poner fácil. Uno de ellos baja de la parte delantera y abre la puerta de atrás para mí. Lo miro y luego hacia adentro de la camioneta. Christian está ahí, en su traje de pantalón gris y camisa de lino blanca. Me hace una señal para que suba y parece no querer aceptar una negativa, mierda este hombre intimida cuando se lo propone. Subo y me siento lo más lejos de él que puedo.
-Anastasia. –Arrastra mi nombre haciendo que suene de manera muy diferente. Única. -¿Cómo te sientes? Acabo de ver a Bella salir con Taylor.
Su voz es neutral, pero aun así puedo ver que le cuesta hablar de Bella sin denotar lo que siente. ¿También discutió con él? El auto comienza a moverse, miro hacia afuera alarmada.
-Tranquila, solo te llevare al departamento. –Me dice.
Suspiro resignada, este hombre es tan controlador…
-Estoy bien, Edward ha cuidado bien de mí. –Respondo de manera distante.
-Sí, el ha cuidado bien de las dos.
Ignoro su tono molesto y también a él. No quiero hablar con él, no quiero estar en el mismo auto que él. ¿Por qué mierda subí? Christian me pone muy nerviosa. Pasamos todo el recorrido al departamento en silencio. Un silencio incomodo. Cuando ¿Sawyer? Estaciona frente al edificio no dudo en bajar del auto sin preocuparme por cerrar la puerta.
-¡Ana! –La voz de Christian me hace detenerme en mi huida.
Me giro y lo miro, está de pie junto a la puerta por la que acabo de huir.
-¿Qué quieres? –Pregunto un poco incomoda.
-¿Vendrás esta noche a la gala?
¿Qué?
-¿Qué? –Pregunto en voz alta.
-A Bella le haría ilusión verte ahí. –Se limita a responder.
-No fui invitada, no tengo nada que usar y tengo puntos en la parte baja de mi espalda…
-Te acabo de invitar, -Me interrumpe.- puedo perfectamente comprarte cien vestidos si me da la gana y el corte en tu espalda no parecía molestarte hace unos segundos.
Sonríe con malicia. Estoy segura de que mi mentón acaba de tocar el suelo por la sorpresa. ¿Qué mierda se cree?
-No necesito nada que venga de ti. Y no iré a la gala, ya hablare luego con Bella del por qué. –Refunfuño y me doy media vuelta entrando al edificio.
Maldito millonario controlador.
Cuando llego al departamento veo la puerta abierta, ¿Qué mierda? Entro despacio y escucho la voz de unos hombres hablando en nuestra habitación. La puerta también está abierta y dentro puedo reconocer a Andrea, la asistente de Christian quien parece estar supervisando algo. Ella nota mi presencia y se acerca a mí un poco vacilante.
-Lo siento señorita Steele, el señor Grey me dio la llave y orden estricta de retirar la ropa de la señorita Swan de nuevo a Escala. –Me explica.
No le respondo, ¿Christian envió a sacar la ropa de Bella de aquí? ¿No habían discutido? ¿Qué mierda sucede con ellos? Un ligero mareo se apodera de mí y camino despacio hacia la cama ignorando a una Andrea preocupada.
En el momento en que mis piernas tocan el borde de la cama el mundo desaparece para mí, sumiéndome en una oscuridad que es muy bien recibida.
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El sonido insistente del timbre me trae de vuelta a la realidad. ¿Quién puede estar molestando? Trato de levantarme pero el tirón en la espalda me avisa que el efecto de la anestesia ya ha pasado. Mierda.
Me arrastro hacia la orilla y como puedo logro sentarme, toco la parte donde están los puntos, el vendaje esta húmedo, tal parece que volví a llevarme un punto. Esto es simplemente genial.
Camino a paso lento por el departamento hasta la puerta, y la abro. Me quedo totalmente petrificada al ver quiénes son las personas al otro lado.
-¡ANA! –Grita arrojándose a mis brazos en un intenso abrazo.
Lo primero que me hace reaccionar es el grito de dolor que se va formando en mi garganta hasta explotar por mi boca.
-¿Qué? Mierda, ¿Qué hice? –Se aleja de mi asustada y comienza a palparme el cuerpo.
-¿Qu-que hacen aquí? –Murmuro un poco agitada por el dolor.
No puedo evitarlo me doblo un poco sosteniendo el lugar con mi mano, la tela de la sudadera esta ahora húmeda, la sangre ha traspasado el vendaje has ahí.
-Anastasia Rose Steele. ¿Se puede saber qué te pasa? –Kate coloca sus brazos en jarra y me mira con los ojos entrecerrados.
-Done medula… -Murmuro.
-¡Eso no deja herida! –Grita.
-¿Donaste medula? ¿Por qué las cosas interesantes siempre te pasan cuando no estamos? –Jose ignora a Kate y pasa por su lado para abrazarme tiernamente.- También te extrañe.
-Claro que la extrañe idiota, solo quiero saber que mierda está pasando. –Gruñe Kate.
Giro los ojos exasperada, también los extrañe, sobre todo a Kate y su intuición de reportera digna del New York Times.
Me alejo de ellos a paso lento y me siento en el sillón aunque poco a poco me dejo escurrir hasta quedar casi acostada, Kate hace que Jose adentre las maletas y ella, esquivando mis piernas estiradas pasa a mi lado y se sienta en el otro sillón cruzándose de brazos.
-Muy bien Steele, quiero una explicación y mas te vale que sea la versión larga.
Trato de evadir el tema mirando hacia donde esta Jose, sacando la fuerza que nunca usa, aunque posee, para poder cargar la maleta de Kate. El me pesca mirándolo y sonríe abiertamente, por alguna estúpida razón me sonrojo así que decido que Kate es la mejor opción en este momento. Le cuento todo lo que ha sucedido, Jose se nos une poco después sentándose a mi lado, sin interrupciones, les cuento hasta lo que ha pasado esta mañana, omitiendo por supuesto, mi parentesco con Bella.
-Y bueno, tuve que donarle un poco de mi medula a Bella.- Culmino encogiéndome un poco de hombros, hago una mueca por el ardor que siento con el movimiento.
Kate abre y cierra la boca en repetidas ocasiones, sin palabras. Es extraordinario saborear el momento, ella muy rara vez se queda sin palabras.
-Sigo sin entender porque tienes una incisión si eso solo es un pinchazo. –Termina por decir luego de un rato.
-Tampoco lo entiendo. –Concuerda Jose.
Junto mis manos en mi regazo y juego con mis dedos, siento el rubor subir a mis mejillas casi de manera inmediata.
-Yo… yo solo quería tener una muestra de lo que paso, algo que me una a Bella… -Murmuro casi para mí misma.
-Eso es lindo. –Dice Jose luego de un rato de silencio.
Levanto la cabeza y veo a Kate asintiendo con los ojos un poco húmedos, miro hacia otra parte tratando de ignorar el creciente nudo que se va acumulando en mi garganta.
-Ana… -Comienza a decir Kate pero el teléfono suena interrumpiendo lo que sea que iba a decir.
Intento levantarme pero Jose me detiene y va él en busca del teléfono. Cuando vuelve trae el ceño fruncido y los labios apretados en una fina línea. Tomo el teléfono.
-¿Si? –Murmuro un poco cohibida.
-Señorita Steele. Espero ya esté lista. Sawyer pasara por usted en una hora. –La voz autoritaria de Christian envía una corriente por mi cuerpo y se aloja de manera muy extraña en mi vientre.
-Te dije que no iría. –Trato de no sonar nerviosa pero fallo en el intento.
-Y yo te dije que te quería ahí, así que arréglate o le diré a Sawyer que te traiga a la editorial con lo que tengas puesto en ese momento. –Amenaza.
-No voy a ir Christian, no soy bienvenida ahí, será muy extraño para mi ser una completa desconocida, estar en el mismo lugar que todas esas personas. Además no estoy bien, ando débil y…
-¡¿Qué mierda quieres decir con eso?! –Gruñe entre dientes.
-Lo que escuchaste. –Murmuro un poco asustada, el de verdad me intimida.
-No, no eres una desconocida, eres su hermana deberías estar apoyándola en todo, tu ya estás bien.
-¡Quiero estar a su lado en todo momento! Pero simplemente ahora no puedo. He visto sus interminables llamadas en mi celular, no puedo atenderlas, sería muy difícil para mí explicarle todo…
-Simplemente atiende las malditas llamadas, -me interrumpe- llámala tú, no sé. Pero has algo se le nota que está preocupada y muy molesta
El corazón me da un vuelco en el pecho, ¿Bella esta así por mi culpa? No es por él ni por Edward entonces…
-No puedo ir… -murmuro- No puedo ir y enfrentarla en ese lugar, Bella no me querrá ahí, y mi espalda…
-Te dije que me importa una mierda. Si ella ya está bien tu también lo estas. ¡Llámala o tendremos un serio problema tú y yo!
-Lo hare en cuanto pueda…
-No… ¡Lo harás hoy! ¡Ya mismo! –Su grito me hace brincar. Kate y Jose me miran ambos con un semblante preocupado.- Tengo que colgar, debo volver abajo o sospecharan.
-Iré… -Logro murmurar antes de que la llamada se corte.
-¿Quién era y a donde se supone que iras? –Me pregunta Kate.
La ignoro, miro el teléfono en busca de ayuda pero ¿A quién puedo recurrir? Un ligero movimiento de Jose a mi lado hace que la herida se mueva y queme un poco. Suspiro resignada, no hay más nada que hacer. Marco su número y espero, cierro los ojos rogando que no esté molesto conmigo.
-Cullen. –Responde al tercer tono.
-Edward…
-¿Ana? ¿Qué sucede? ¿Estás bien? He estado muy preocupado y Alice no podía ver nada… -Parece notar algo y se detiene. -¿Dónde estás?
-En el departamento. –Contento la respiración evitando soltar un gemido de dolor.
-¿Qué sucede? Voy llegando. –No espera respuesta, y cuelga.
Me quedo mirando el teléfono con una sonrisa estúpida. ¿Acaso el había dicho "He estado preocupado" y "voy llegando"?
-Ok, Tierra llamando a Ana… -La voz de Kate me saca de mis pensamientos.
La miro y tiene una ceja arqueada. No tengo oportunidad de responderle, el timbre vuelve a sonar pero esta vez sí sé quién es. Me levanto con cuidado y camino a paso lento hacia la puerta. Edward esta con el ceño fruncido y el cabello alborotado como si hubiera corrido un maratón.
-¿Estás bien? –Es lo primero que pregunta.
-Creo que se me han ido de nuevo los puntos. –Digo en voz baja tratando de soportar el dolor.
Su expresión permanece en blanco por unos segundos y luego poco a poco se va extendiendo por su cara una radiante sonrisa. Niega con la cabeza divertido y luego me abraza, siento su frio tacto revisar el vendaje en la parte baja de mi espalda.
-Estas bien, es normal que sangre y que duela. –Murmura en mi oído.
Se aleja de mí y puedo verlo sonreír a algún lugar del salón.
-Kate, es bueno verte de vuelta. Supongo que Rosalie se alegrara de saber que estas en la ciudad.
Mierda Kate y Jose siguen aquí, vieron todo… Un profundo sonrojo sube por mi pecho y se aloja en mi rostro para quedarse ahí.
-Edward, también me alegro que verte, Rosalie es un problema con el que lidiare luego. ¿Ana? –Me llama y no puedo evitar girarme sobre mis talones y verla, es sonriendo.- ¿A dónde iras esta noche?
Dice cada palabra poniéndole especial énfasis en cada silaba. Sé que lo hace a propósito, tal vez cree que saldré con Edward o algo así.
-¿Saldrás? No deberías, es mas ni siquiera deberías estar fuera del hospital. –Edward me mira con reprobación.
-¿Sera que alguien me puede aclarar bien que mierda pasa aquí? –Gruñe José, más que enfadado.
-Nada, no pasa nada. –Digo con tono molesto. ¿Qué todos se empeñan en pedirme explicaciones? Miro a Kate.- Tú, deja de querer saberlo todo. –Señalo a José.- Deja de tratarme como si fuera de tú propiedad. Y Tú, revísame los puntos, debo asistir a una gala esta noche y tengo menos de una hora para arreglarme.
Arrastro como puedo a Edward a la habitación, sin esperar respuesta de ninguno, tomo el celular de camino y marco el número de mi mejor opción de ayuda para esto.
-¡Estaré allí en un momento! –Responde antes si quiera de que le formule la pregunta.
Yo no puedo darle mi respuesta puesto que ella ya ha colgado.
-¿Te he dicho alguna vez que tu hermana me da miedo? –Le pregunto a Edward y él solo responde con una sonrisa.
-Sera mejor que te duches, atenderé tu herida luego, conozco muy bien a Alice y te querrá lista para arreglarte. Tienes poco tiempo. –Me dice con voz suave y aterciopelada.
Asiento incapaz de negarme, se que tiene razón. Entro en el baño y cierro la puerta dejando a Edward en la habitación, me ducho con cuidado de no seguir lastimándome aunque puedo ver la sangre correr junto con el agua.
Cuando salgo del baño una sonriente Alice está sentada en la cama junto a una ceñuda Rosalie de pie recostada en el pilar de la cama me miran fijamente.
-¿Qué demonios hace ella aquí? –Gruñe una muy enfadada Kate desde la puerta señalando a Rosalie, quien sisea en su dirección.
-Hola Alice, Rose. –Miro a Kate quien tiene la cara desencajada de sorpresa y le digo.- Vienen a ayudar a arreglarme, por favor Kate ahora no.
Su rostro se transforma en rabia y sale dando un portazo, la escucho hablar con José y luego otro portazo en la puerta del salón. Suspiro resignada, ya tendré que tratar con ella luego. Miro a Alice quien se encoje de hombros y luego sonríe señalando un hermoso vestido verde manzana tendido sobre la cama, Rose lo levanta y me lo muestra, es muy sencillo, solo dos finas tiras lo sostienen de la parte media de la espalda, dejando al descubierto gran parte de ella, es corto y no posee brillantes ni adornos, solo es un trozo de tela verde cortado y cocido a la medida. Es perfecto.
-Colócate esto, necesito que Edward trate esa herida, -Me dice Alice tendiéndome unas bragas, antes de arrugar la nariz.- Hueles mucho a sangre.
-¿Qué siguen diciendo eso como si la sangre fuera fácil de oler a distancia? –Refunfuño mientras coloco las bragas tratando de no dejar caer la toalla y de no lastimarme.
-Aquí, -Me quita la toalla y luego hace que la tome de nuevo solo cubriendo la parte delantera de mi cuerpo. –Así el podrá trabajar mejor.
Ya para esta altura estoy más roja de lo que jamás creí poder estar. Antes de que pueda responder Edward entra como si hubiera sido llamado Rose y Alice se alejan y caminan hacia el balcón. Ignoro mi vergüenza, cierro los ojos y le doy la espalda a Edward, poco después siento su frio toque en mi piel, pienso de nuevo en lo que pudo haber pasado entre nosotros y siento mi corazón acelerarse pero extrañamente la imagen de alguien más llena la oscuridad debajo de mis parpados, unos ojos grises, un rostro cincelado y siempre enmascarado por una expresión vacía, puedo escuchar su voz autoritaria e incluso esa parte extrañamente lasciva y dominante que me mostro en la fiesta de mascaras creyendo que yo era Bella.
Un pinchazo en la piel me hace abrir los ojos y alejarme de esa sensación que se iba acrecentando de nuevo en mi vientre. ¿Qué mierda me pasa ahora con Christian? ¿Por qué simplemente no puedo fijarme en alguien que no esté relacionado con mi hermana?
Veo mi imagen de pie frente al espejo sosteniendo la toalla contra mi pecho y a Edward trabajar en silencio arrodillado a mi espalda, tiene el ceño fruncido y aun así es tan hermoso, es gentil y único. Creo, jamás conocer a alguien mejor que él para Bella. Sé que la ama y que no todo fue como yo creía, él no se fue porque quisiera se fue porque debía. Cuando termina se levanta quitándose los guantes y me pesca mirándolo a través del espejo, arquea una ceja y yo me sonrojo de nuevo.
-Ya esta, creo que esta vez sí funcionara y te he colocado un poco mas de anestesia para que no te moleste el dolor, aunque no puedo decir lo mismo del hueso, seguirás sintiendo molestia por un tiempo.
-Gracias. –Murmuro.
Quiero decirle tanto, pero no puedo. Aun no es el momento y también porque Alice y Rose vuelven a la habitación, él recoge sus cosa y se retira en silencio. Durante la próxima media hora Alice me maquilla y Rose me peina dejando mi cabello en suaves bucles. Cuando ya estoy lista me ayudan a colocarme el vestido teniendo especial cuidado con el vendaje. Cuando terminan de acomodarlo Rose me tiende uso hermosos tacones del mismo color del vestido, me los coloco y el hueso de mi cadera molesta un poco pero el dolor es soportable.
El timbre suena y los nervios hacen de las suyas en mi estomago. Camino hacia la puerta y sí, Sawyer está de pie esperando por mí. Miro hacia atrás y solo están Alice y Rose. Tal parece que José se fue con Kate y Edward abandono el departamento luego de curarme. Muerdo mi labio con nerviosismo. ¿Qué es lo que me espera esta noche?
-Todo irá bien, Ana. –Me dice Alice.
-¿Cómo lo sabes? –Murmuro pero logra escucharme.
-No lo he visto, pero lo intuyo. –Ella se encoge de hombro como si fuera lo más natural del mundo.
Abro mi boca y luego no puedo evitar la risa nerviosa que sale de mis labios, ¿Qué mierda? ¡Alice está loca! Extrañamente me siento un poco más tranquila.
Asiento en su dirección y seguimos a Sawyer escaleras abajo. Una de las SUB de Christian nos espera frente al edificio, la brisa marina aun es tibia a pesar de que ya es bastante entrada la noche. Sawyer abre la puerta trasera y me tiende la mano para ayudarme a subir. Miro hacia atrás y veo a Alice y Rose reunirse con un recién llegado Jasper, quien me sonríe y el miedo termina de desaparecer con eso. Siempre me he sentido cómoda en compañía del extraño chico. Sonrió de vuelta a los tres y me subo al auto.
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Quince minutos, exactamente quince minutos después, Sawyer detiene el auto en la parte trasera del edificio de la editorial, ordenes de Christian supongo. Otro hombre vestido igual a Sawyer nos espera, abre la puerta y me ayuda a bajar.
-Señorita Steele venga conmigo por favor. –Me dice y comienza a caminar hacia el edificio.
Lo sigo en silencio, puedo escuchar los pasos de Sawyer a mi espalda. Me conduce por unos pasillos y luego se detiene en unas puertas dobles, tira de ellas y las abre. La música me llega de lleno y sé que he llegado al salón. Miro a Sawyer quien asiente. Camino hacia el pasillo de los ascensores y pasándolos me dentro al salón. La gente se reúne en grupos, algunos bailan, otros charlan y otros tantos miran a los demás desde la barra de tragos. Localizo a Matt junto a un hombre mayor aunque muy parecido a él.
-¿Ana? –Matt tiene los ojos muy abiertos muy cuando llego a su lado.
-Hola. –Digo un poco avergonzada. Se lo que está pensando.
-¿Qué haces aquí? ¿Te escapaste del hospital? –Entrecierra los ojos ahora.
-No, Edward me dio de alta. -Miento.
-¿Quién es esta hermosa joven, Mathew? –Pregunta el hombre a su lado.- Se parece mucho a mi adorada Isabella.
Matt parece volver a ser consciente de la presencia de él y recompone su gesto sonriendo un poco.
-Padre, ella es Anastasia Steele. Prima de Bella. –Matt se apresura a presentarnos.- Ana, él es mi padre, Fernando Staton.
-Es un pacer señor Staton. –Digo sonriendo a medias.
-El placer es mío, Señorita Steele. Me alegra saber que Isabella tiene una prima tan hermosa como ella. –Dice mientras besa mi mano.
Extrañamente su comentario no me incomoda, me sonrojo violentamente y sonrío bajando la mirada. El señor Staton es un hombre mayor pero bastante guapo y cariñoso.
-Oh, pero mira, es igual de encantadora. Se sonroja de la misma manera que Bella. –Sonríe fascinado.
-Padre basta, deja de avergonzar a Ana. –Lo riñe Matt.
-No hay problema, es simplemente algo de familia. Ella y yo nos parecemos mucho. –Le digo al señor Staton, miro a Matt y le pregunto.- ¿La has visto?
Asiente y me mira un poco nervioso.
-Esta con Christian, se ha comportado un poco extraña. Hace un rato saludo a mi padre, le respondió mal a una prima de los Cullen y riño a Elliot. Todo en menos de media hora, subió a buscar a Christian hace un rato y ninguno de los dos ha regresado. No sé qué sucede entre ellos.
Frunzo el ceño preocupada, es cierto que Bella está un poco extraña, pero Edward me dijo que discutió con ella, intuí que había discutido también con Christian y ahora todo esto… Es como si fuera otra persona o como si alguien más la controlara…
Muerdo mi labio y sacudo la cabeza, eso es imposible.
-Sabia que Alice y Rose harían un buen trabajo aunque he de agregar que tu belleza es natural Anastasia. Estás muy hermosa. –La voz de Edward en mi oído me sobresalta.
Me giro y se me seca la boca, tiene un traje negro sin corbata y su cabello naturalmente rebelde, se ve tan jodidamente hermoso.
-Gracias, tu también estas muy bien. –Murmuro solo para él.
Sonríe y comienza a charlar animadamente con Matt y el señor Staton. Su brazo me rodea con gesto distraído y deja reposar la mano en mi cadera, sobre la herida. Pasamos el rato hablando, luego Matt y su padre se retiran y quedamos solo Edward y yo.
-¿Cómo estas llevando a los hombres? Puedo escuchar miles de pensamientos no muy delicados sobre lo extraordinariamente hermosa que estas en ese vestido. –Murmura en mi oído.
Lo miro y sonrió ampliamente divertida y a la vez coqueta, ¿Por qué se está comportando así conmigo?
-¡Ana! –La voz de Alice me hace despegar la mirada de él.
Ella llega a mi lado sonriendo y me abraza. Es extraño como me he acostumbrado al frio toque de todos ellos. Pero de pronto ella se aparta de mí y su expresión es un poco alarmada.
-Me alegra tanto que pudieras venir. –Dice Bella a mi espalda con frío sarcasmo.
Tanto Edward como yo nos giramos rápidamente hacia ella, contraigo el rostro en una mueca. ¿De verdad esta es mi Bella?
-Bella… -Murmuro.
-Así me dicen mis amigos y familia. Supongo que debe ser mi nombre. –Dice entre dientes.
Abro mis ojos y boca realmente sorprendida.
-Tu… Tu… -Balbuceo incapaz de responder.
-Pareces un teléfono mal colgado Anastasia. No recuerdo que tuvieras esa habilidad. Pero por supuesto, tampoco recuerdo haber sabido que eras una gran amiga de la familia Cullen puesto que hasta hace unos días jurabas odiar al señor Cullen aquí presente. –Escupe con rabia señalando a Edward quien, al igual que yo, la mira atónito.
Duele, realmente duele mucho su trato. ¿Por qué hace esto? ¿Tan enojada esta?
-Bella yo… -comienzo pero me detengo buscando las palabras adecuadas antes de continuar.- No es lo que parece.
Ella bufa y gira los ojos.
-Típico. ¿Es que la gente no puede inventar algo nuevo? ¿O simplemente decir la verdad?
Mis ojos pican con lágrimas que amenazan en derramarse.
-Bella por favor deja de tratarme así. –Suplico con voz quebrada.
Mira hacia algún lugar del salón, soy incapaz de seguir su mirada, solo puedo verla a ella. ¿Qué ha pasado con mi hermanita?
-¿Sabes qué Anastasia? –Pregunta sin dejar de mirar hacia esa dirección, está tratando de ocultar algo. –Espero, de verdad, que disfrutes de la decepción.
Me mira por un momento y luego a Edward.
-No te molestes en volver aparecer en mi vida, si eso es lo que querías desde un principio lo hubieras hecho sin todo ese teatro de desaparecer en el hospital y no atender el celular. Mis cosas serán recogidas por alguien del personal mañana por la mañana y trasladadas de nuevo a Escala después de todo, la semana juntas ya paso.
Se giro y camina hacia donde había estado mirando. Jadeo sorprendida, pero pronto, muy pronto mi respiración que transforma en sollozos.
-Bella… -Murmuro.
Veo el piso aproximarse demasiado de prisa a mi rostro pero unos brazos lo impiden.
-¿Ana? ¿Estás bien? –La voz de Edward suena lejana aunque sé que está hablando justo en mi oído.
Todo pasa tan de prisa que no puedo evitarlo, recuerdos de toda una vida juntas pasan por mi mente. Imágenes de sus sonrisas, llantos, miedos… La conversación anoche luego de saber que ella es mi hermana.
-Te quiero Annie.
-Yo también Bells, mucho…
Mi Bells… ¿Te he perdido? El sonido a mi alrededor se desvanece y luego poco a poco también la luz. La inconsciencia parece ser mi mejor amiga en este momento.
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¿Ha pasado tanto tiempo desde el ultimo capitulo? Mierda, ¿Saben lo preocupada que he estado por esto? La universidad, el trabajo y el curso consumen mi tiempo de una manera terrible, también he estado enferma de los ojos. Le platique a unas amigas sobre esto y me dijeron que ustedes entenderían ¿es eso cierto? No quiero abandonar FF, pero tampoco quiero ser un dolor de culo para ustedes por tardar en actualizar. La decisión esta en sus manos.
Aprecio sus comentarios y sobre todo que me lean. Esperare con ansias sus opiniones al respecto.
Besos, Maiia.
PD: Si hay algún error, lo siento. Escribí un poco apurada por razones obvias.
