Alemania va a ir a Roma y va a haber draaaama. Gritos y espero que Alemania no termine acuchillado.
Mmmm... seguramente. Veneciano no va a dejar que Roma se ocupe por si Alemania viene a hacer lo que hizo él con Austria, así que es posible que manden a Galia y le dejen MUY claro que es una persona non grata. Que SÍ están en la casa, pero NO planean recibirle.
Galia además, de todas las opciones. Así o más difícil de negociar.
De hecho... sí. Tal vez a Germania. Pensé que Egipto le podía echar más fácil. Egipto pasa un poco de los problemas de Veneciano.
Si a Alemania le desquicia hablar con Rusia... Es que Galia…
Así que despues que Roma haya visto quien estaba tras la puerta y le haya comentado a su nieto, Veneciano ha decidido el plan de acción ante esta situación, yendo a esconderse con su abuelo... a un lugar desde donde puedan espiar lo que pasa igual por recomendación del romano. Galia es quien ha sido asignada para recibirle y darle el mensaje... y es lo que hace, abrir la puerta.
Alemania mira de reojo el Mercedes afuera de la casa romana, nervioso. Se arregla el traje con la corbata favorita de Italia y aprieta sus florecitas en su mano. Carraspea en cuanto le abren la puerta, muy muy serio.
A Veneciano se le encoge el corazón nada más de verle, queriéndose echar a llorar otra vez y Roma tiene que cerrar la puerta de la cocina del todo para abrazarle... y que no les oiga.
—Ah, Germania. ¿No traes llaves? —Galia, ¿te has enterado del algo de lo que te han dicho?
Alemania tiene aún el labio un poco partido y el ojo un poquito morado, pero está bastante mejor de todo a excepción de las ojeras.
—Ehm... Was? Vengo por Italien.
—Ah. Está con Rome, pero no quieren verte. No lo tomes a mal, ya sabes como están últimamente —explica con dulzura.
Alemania la mira unos segundos fijamente.
—Pobre muchacho tan pequeño y que le ocurra algo tan feo. Estas cosas destrozan a los chicos —niega con la cabeza y se le acerca hasta abrazarle, porque le siente que está mal, poniéndose de puntillas. Alemania se queda inmóvil sin tener idea de que hacer.
—Q-Quiero entrar a buscarle.
—A ti parece que te pasó una manada de caballos por encima, pero no puedo dejar que vayas porque saben que estás aquí y no quieren hablar contigo, me lo han dicho antes —no le suelta.
—Yo quiero hablar con él y vine desde Berlín a hablar con él y no voy a irme sin hacerlo —se sonroja un poco porque es Galia y está muy cerca y huele bien.
—Pues vamos adentro —Galiaaaa—. Pero no sé si salgan ya te lo he dicho —se le cuelga del brazo—. ¿Me has traído flores?
—Va a salir o no me iré. Nein. Son de Italien. Si las tira puedes quedártelas —entra, Galia le dirige a la sala y se sorprende mucho al encontrar ahí a Germania que intenta con todas sus ganas no tomar partido. Galia no sabe muy bien qué hacer porque acaba de comprender su error ahora.
—Vater —saluda Alemania antes de aclararse la garganta—. ITALIEEEN!
Veneciano tiembla en brazos de Roma, haciendo un DRAMA. Galia se va a la cocina a por más instrucciones... como si no la hubieras liado bastante. Germania aprieta los ojos con los gritos.
—Deutschland... —empieza Germania casi en suplica, estando harto también de todo el drama (y que le pone nervioso) reciente en la casa.
Es un buen momento para una pequeña charla padre e hijo.
—Nein. Olvídalo. Tú también le tienes aquí retenido y no me ayudas en nada. Vine por él y no me importa lo feliz que seas besuqueándole. ITALIEN! —sí, Alemania, sí. Los gritos nazis serán muy útiles.
Creo que hasta Germania da un saltito porque esa voz que tiene Alemania enfadado es un poco…
No hay respuesta, hay más sollozos desde la cocina pero nadie sale. Ahí va el alemán necio detrás de Galia. Germania, a pesar de los altos niveles de desinterés que parece mostrar, le sigue. Veneciano y Roma deben verle entrar.
—Deutschland, no se si está sea la mejor de las ideas —murmura germania... Que no tiene poder de presión en Alemania, menos cuando está así.
—Es una perfecta idea, si tiene problemas conmigo quiero que me los grite a la cara —responde Alemania y... ¿Están ahí?
Están en la cocina, Veneciano hecho bolita en la falda de Roma, que lo abraza. Alemania para en seco, Germania casi se le estrella en la espalda.
—I-Ita-Italien —susurra Alemania poniéndose del TODO nervioso cuando ya está ahí.
Cuando Veneciano le oye se tensa un montón porque además es que está llorando y haciendo drama. A Roma tambiéne se le corta el aliento y le aprieta el abrazo.
Bien Alemania, chico listo, hasta aquí llegaba el plan que me propusiste... Ahora tú haz el resto.
Alemania... Carraspea. Veneciano se suelta y sale corriendo porque NO QUIERE que le vea llorar.
Es que Alemania va a intentar detenerle a como de lugar, usando la fuerza seguramente. Eso si lo atrapa.
Aparece Pepito grillo Austria en el hombro de Alemania a recordarle lo frágil que es Italia, justo cuando iba a empezar a sacudirle frustrado. De hecho, es que si lo atrapa... va Roma y le golpea.
Bonito drama familiar. Bien, Italia, eres libre de nuevo.
Germania ruge y empuja a Roma protestando por que ha golpeado a Alemania, ya que estamos en una escena latina de esas.
Roma hace lo que puede por sujetarlos a ambos y al menos Veneciano sale corriendo a la calle.
Alemania para con el golpe. Para de gritar, para de intentar atrapar a Veneciano y para de estar ahí, realmente, oyendo a su padre protestar a lo lejos sin hacer mucho caso.
Roma sujeta a Alemania y pelea con Germania lo mejor que puede intentando que se calme.
Y Alemania para de verdad, bajándole del todo a la adrenalina y una vez más, sospecho que se vienen tiempos difíciles y silenciosos.
Roma le suelta del todo volviéndose con Germania, que le mira con el ceño fruncido protestando que debería dejarles ser.
—¡Sé lo que hago!
—¡Meterte con mis hijos! Déjales tranquilos, ¿no ves lo que pasa con Deutschland? ¡Vino hasta aquí y mira todo esto, es ridículo y ruidoso!
—¡Proteger a los míos!
—Pero si no estaba haciendo nada más que venir aquí. A diferencia de ustedes que no paran con el drama.
—¡Si Veneciano no quiere verle, pues no va a verle y se acabó!
—Eso no quiere decir que vas a romperle la cara.
—¡Muchas cosas está haciendo tu hijo, romperle el corazón a Veneciano y nada más por eso mucho antes que debí hacerlo!
—¿Y que hay de lo que tu hijo le hace al mío, eh? ¿Puedo yo romperle la cara a él por esas cosas?
—Veneciano solo se defiende. ¡El tuyo es el que está engañándole!
—¡Escucha la absoluta imbecilidad que estás diciendo! ¡Deutschland seguro sólo sobrevive, eres tú y los de tu calaña los que engañan cada vez! —replica Germania, que no tiene ni idea por cierto en si le engaña o no, esto ya va más por lo que hace Roma.
—¿Qué te pasa, idiota? ¿No te enteraste de las fotos que el imbécil de Prusiae mandó ayer a a mi niño solo para hacerle daño en las que se le veía besándose con Austriae?
—Tu eres el imbécil aquí, que PROPICIA esto. ¿Qué hay de las orgías que montas a diario desde que llegó? —grita Germania de vuelta.
—Él solo participa para pensar en otra cosa. Además, Veneciano es el que NO quiere volver con él. Y NO ME EXTRAÑA. Además, no es como que a ti te moleste mucho lo que te hace, no creas que no lo he notado.
(Alemania dice que ya no juega, que es un juego feo y cruel y que no le gusta)
—Pues no creas que YO no he pensado en lo muy feliz que te hace a ti que no vuelvan. SEGURO incluso lo propicias, a ver si al fin puedes quedarte con Deustschland. ¡No creas que YO NO LO HE NOTADO!
—No puedo creer que seas tan cínico de acusarme a mi cuando yo a tu hijo ni lo he tocado y tú te has acostado TODOS LOS DÍAS con Veneciano desde que llegó nada más porque tienes la suerte de parecerte a él —señala a Alemania.
Creo que Alemania deja KO a su padre de un puñetazo, de hecho creo que tenemos suerte de que no cargue pistola como Suiza y aún viendo lucecitas del dolor en la mano se encamina a la puerta *sonido de psycho al fondo* Y así es como Prusia gana mucho, MUCHO trabajo en un parpadeo.
Hay que decir que ahora Roma detiene a Alemania otra vez, pero sin pegarle, solo sujetándole. Vamos a hacer que se detenga mirando a Roma con los ojos así, en blanco, sacando humo por la cabeza. Roma lo sostiene contra si.
—¡Tienes que calmarte!
Si, bueno, listo de tu parte, Roma... Iba a matarse probablemente estrellado en un árbol o algo así.
—Voy a calmarme —responde con voz más plana y a un tono más bajo del que se esperaría.
—¿Estás seguro? —mira a Germania de reojo sin soltarle. Este está en el suelo incorporándose con pajaritos dándole vuelta en la cabeza.
—Sólo voy a irme —y cuando el dice irse es irse tres semanas a pescar. Desconectar. Alemania tremendamente rebasado.
—Espera... vamos a calmarnos. Vamos a tomar una cerveza y a relajarnos un momento, ¿vale? —propone Roma.
—¿Estás ciego?
—Non, no lo estoy.
Alemania gruñe.
—Ya me cansé —toma aire y se plantea seriamente tirarse a Roma aquí mismo
—Ya lo sé. Ya lo sé —le acaricia un poco—. ¿Estás bien, mi amor? —le pregunta a Germania.
—Ehm... Ja —Germania algo groggy.
—¿Quieres acostarte conmigo? —propone Alemania frunciendo el ceño porque las cosas no están lo bastante complicadas ya.
Roma parpadea un par de veces porque no se esperaba esta pregunta y le hace un gesto a Alemania para señalarle a Germania con cara de circunstancias.
—¿Y qué? Esto es la guerra y todo se vale —otra vez ese tono frío y desprendido de Alemania
Roma inclina la cabeza y le guiña un ojo a escondidas de su padre igual.
—Germaniae, ya bastante complicado está todo.
Aún tiene el cinismo e sonrojarse un poquito... Y es que este es el problema. Sí que le gustas.
—Ahora todo es simple.
—Non, en realidad no —se pasa una mano por el pelo, soltándole del todo y yendo a servir unas cervezas.
—Ja. Ahora nada importa porque todo se ha ido a la mierda —Alemania le mira hacer, sin moverse—. Es como cuando pierdes una guerra.
La verdad, Roma, una ronda de aplausos. No se como es que sigue ahí.
—Una batalla no es la guerra, muchacho —le mira de reojo—. Aunque hay que admitir que estoy bastante decepcionado contigo por lo de Austriae.
—Conmigo por lo de Österreich —mira de reojo a su padre que se está levantando del suelo y le entran unas ganas enormes de patearle para tirarle otra vez. Suelta una risa grave y corta—. Es tremenda la doble moral que tienes.
—No es una doble moral cuando SÉ que lo hiciste nada más para hacerle daño —le tiende una cerveza.
—Él se está acostado DIARIO con... Este individuo —señala a Germania—. ¿Cómo es que eso no es más grave? —toma la cerveza para mi asombro. Está hablando... ¿Que tú no te ibas?
—Y llora en mis brazos después de hacerlo cada una de las veces —se acerca a Germania para tenderle su cerveza a él.
—¿Y eso lo hace bueno? ¿Tu qué crees que pasó además después del estúpido beso idiota? —protesta.
—Non, no lo hace bueno, lo hace algo de lo que obviamente no merece que nadie sienta celos.
Germania toma su cerveza igual, mesandose la mandíbula que siente dormida y haciendo algunos gestos.
—Pues tampoco del beso ese con Österreich.
—Por eso. Tú que eres de sangre más fría y temperamento templado no perderás la calma, prudentemente.
Alemania le da un trago a su cerveza. Germania piensa que para no perder la calma, tiene el puño bastante pesado.
—No es tan simple. Con él no puedo no sentir y ya.
—¿Y qué te hace pensar que si te acuestas conmigo te sentirás mejor? —se sirve una copa de vino y le sonríe. Alemania se encoge de hombros.
—Si me acuesto contigo, Italien sabrá que no se puede acostar con... Ese —señala a Germania.
—O lo hará aun más —le mira fijamente. "Y a mi me odiará de por vida" añade para si mismo.
—Italien piensa que yo no siento nada, y que todo me da igual —mira a Roma—. Pero el día que se fue le pedí que no lo hiciera. Y me sentí muy triste cuando lo hizo igual. Estaba muy preocupado cuando supe que era él el que había destrozado el coche. Rompió nuestras fotos, acuchilló la cama y yo las recogí.
—Si él pensara que no sientes no se habría molestado en hacer todo eso.
—Y sigue haciendo cosas. Peor aún. Cosas que sabe que siento. Yo también puedo hacer cosas que él sienta. Hacerlo contigo es una de esas cosas.
—Él te hace esas cosas porque siente dolor. Él cortó contigo, mi amor. La idea es que el dolor se le pase y quiera volver, no que le aumente.
Alemania frunce el ceño.
—¿Y ha pensado en las consecuencias de lo que el hace?
—En general, cree que entenderás por qué no debes hacerle daño.
Alemania le da unos tragos largos a su cerveza.
—Él me está haciendo daño a mi también —responde con el ceño fruncido dejando el vaso vacío en la mesa—. Dejaré que el dolor se le pase.
—Sé que lo hace, por eso te dije que debías ser fuerte.
El alemán se encoge de hombros con expresión distante, es decir, con la misma expresión de siempre.
—Duerme abrazado a una de tus rosas —comenta el romano como si nada.
Alemania parpadea y le mira con expresión considerablemente menos distante. ¿No que no?
—Tambien roció las sabanas de su cuarto con la loción que tú usas y duerme con una camiseta que te robó. De hecho la llevaba puesta ahora mismo —trago de vino.
—No necesita hacer eso. Sólo tiene que volver a casa —murmura y es que no le entra en la cabeza como algo con una solución tan simple es tan complicado de arreglarse.
—Pero no quiere volver porque cree que no le quieres y hacer esas cosas que haces no le ayuda a pensar lo contrario.
—Me puse su corbata favorita y le traje unas... —no sabe ni dónde las dejó—, flores.
Roma sonríe un poco.
—Y vine por él a pesar de todo. Y le mandé flores también. Y ya sé lo del beso, pero el puso cinco fotos a una que puso Preussen —explica—. No ha querido hablar conmigo ni una vez, así no se puede arreglar nada.
—Solo te puedo recomendar que no desistas, más bien... insiste.
—Pero ve lo que pasa si insisto —protesta porque en su cuadrante esto no está llegando a ningún sitio. Al contrario—. Quizás sólo tengo que dejar se hacerlo y ya volverá.
—¿Tanto esfuerzo te resulta? Dará resultado, te he contado lo de la rosa.
—Nein, no es el esfuerzo —niega con la cabeza y se enfoca en el asunto de la rosa, la camiseta y la loción. Traga saliva—. Solo quiero que funcione más rápido.
—La espera dará resultado —sonríe—. Si lo haces bien quizás hasta te quiera aun más después de esto.
Es que como les cuestaaaa.
—O puede que me quiera menos si encuentra a alguien más, o si considera que vater... Que este señor, le gusta más —se cruza de brazos, necio.
—Anda, ven aquí. Ven aquí que te abrace —le pide.
Alemania vacila un poco y se sonroja un poquito también, apretando los brazos cruzados. Roma sigue haciendo gestos para que se le siente en la falda.
Germania carraspea fulminando a Roma sin poder evitarlo, pero joder... A estas alturas qué coño puede hacer más que protestar.
Roma ni caso.
—Lo que quiero es que arregles a Italien —Alemania da un pasito hacia él.
Roma lo toma de la cintura y lo atraaae hasta que le sienta, haciendo que se le eche encima.
—Yo no puedo arreglarle, mi vida, pero tú sí y te ayudaré a hacerlo. No tienes que preocuparte de este señor, que es tu padre y me quiere a mí, ni de ningún otro extraño que no eres tú, porque no quiere a nadie más que a ti.
¿Todos pensamos que Alemania sentado en las piernas de alguien se ve un poco ridículo? Porque yo sí. Aunque... Qué falta le hace a Alemania el calor humano y los apapachos. Para alguien que convive con Italia todo el día y la noche desde hace años... Bueno, ya se vio con Austria.
Alemania se le hecha un poco encima con esa declaración. Roma lo acaricia y lo esconde un poco, acunándole en la medida de lo posible con el tamaño que tiene.
—Me sabe muy mal que esteis pasando por esto, es terrible.
—Es innecesario.
—Entiendo que pienses eso desde tu punto de vista.
—Ya debería de entender que con Italien, mi punto de vista es irrelevante.
—¿Sabes que nos enteramos de que te golpearon? —le susurra al oído y le aprieta un poco—. Le supo muy mal, no lo pidió él, fue un malentendido —le da un besito en la mejilla.
Alemania le mira de reojo sin estar seguro de eso de "no lo pidió él". Roma le sonríe un poquito.
—Preferiría que me viniera a golpear él y a gritar él... Y que me mandara a dormir a la sala, o algo así. Irse de la casa es lo PEOR.
—Lo sé... —le abraza también y le hace algunos cariñitos con la barba.
Germania gruñe un poco sin poder evitarlo levantándose al congelador por una bolsa de hielo y el problema es que Alemania se deeeeja. Aunque de verdad, esta vez no es sexual en lo absoluto. Es sed de cariños.
Roma no está haciendolo de ninguna forma sexual en realidad. De hecho creo que hasta el mismo Germania lo sabe. Pero bufa porque hala, no sería Germania si no.
Gracias al cielo hay un punto en que Alemania... Siente que ya vale, suficiente. No eres Veneciano a quien puede tenerle durmiendo encima y Roma se extraña un poco de que se separe, acostumbrado estas semanas a su niño más pequeño.
—Voy a casa entonces —anuncia Alemania en un cambio de planes radical. Prusia, te has salvado.
—Gracias —Roma le da un beso en los labios como se los da a sus hijos.
Alemania parpadea y se sonroja un poquito con el beso, porque es que no puede evitarlo, en serio. Pero tiene a bien limpiase la boca con el dorso de la mano y levantarse. Carraspea un poco. Roma sonríe.
En cuanto a Italia… en realidad fue a comprarse ropa y va a volver a la casa con dos modelos que conoce.
Espero que Alemania no los vea, de verdad... No, si ya se va, va a volver tarde.
Está bien, ni modo. Alemania sale con la frente muy en alto después de fulminar a su padre y asegurarle que nunca más va a volver a considerarle su padre. Drama Germano. Deja que Italia vuelva... Y puede que te perdonen *Alemania le da un abracito secreto a Italia fuera de la cámara de esta historia*
xoOXOox
Australia, pálido, mira a Nueva Zelanda que está tirado en el sofá viendo la tele. Se pasa una mano por el pelo... lleva una semana un poco distante desde que America le felicitó por sus futuras nupcias. Creía que era una broma hasta que Seychelles y Canadá lo hicieron también. Seychelles asegurando que Nueva Zelanda le había contado en secreto que prentendía hacerlo pronto y la verdad es que se había cagado de miedo desde entonces.
No que no quisiera al neozelandés, llevaban toda la vida juntos y ciertamente no se imaginaba la vida junto a alguien más pero... ¿querían casarse? Era muy extraño. Aun así no podía pasarse lo próximos... ¡¿Quién sabe!? ¡Días! ¡Semanas! ¡MESES! Hasta que se le ocurriera sacar el tema y hablar de ello... iba a volverse loco antes, nunca había sido especialmente paciente para nada. Suspira sonoramente para tomas fuerzas y acercarse a sacar el tema YA antes de que acabara con los pelos aun más de punta.
—¡Ah! Eres tú —Nueva Zelanda mira por encima del hombro al escuchar el suspiro y le sonríe aaaampliamente—. Sigiloso y silencioso como una pantera.
Australia salta por encima del sofá y se deja caer a su lado tirando algo de encima de la mesita. Se gira para ponerlo en su lugar otra vez.
El otro sonríe más, moviéndose un poco para que se acomode, girándose otra vez a la tele sin hacerle demasiado caso a lo que ha tirado... Como si no tirara el veinte por ciento de las cosas que toca.
—¿Viste esta jugada de hoy? —pregunta, si, hablando de rugby. Como el 90% de las veces con el chico obsesionado, señalando la pantalla y acercándosele un poco para montarsele encima y acurrucarse.
—What? I'm... what? —descolocado, estaba en su propio drama interior y le sorprende que no todo el mundo lo sepa como si fuera el protagonista de una serie de la televisión.
Nueva Zelanda le mira a la cara y frunce un poquito el ceño aún sonriendo.
—Que si te gusta ser un kangaroo —le pica la panza para hacerle cosquillas.
—¡Ah! —salta y se aparta volviendo a moverse y a tirar algo de la otra mesilla esta vez... el problema es que él no sonríe apenas.
Nueva Zelanda frunce más el ceño porque Australia tiene casi la sonrisa infinita pegada en los labios el 95% del tiempo... Y es raro que no sonría.
—Mmm... —le pone una mano en la frente pensando que es fiebre.
—What are you doing? —levanta sus grandes cejas cuando le pone la mano en la frente moviéndose más. Al final el neozeladés acaba tumbado encima suyo.
—Nada. Sólo estás raro. ¿Comiste bien?
—Ya, ya —responde de forma afirmativa y busca el mando de la tele, apagándola. Otra cosa rara. Normalmente busca el mando de la tele para subir el volumen.
—Oh, pero venía el resumen de la nocheee —protesta un poco.
—¿No hay nada que quieras contarme?
Parpadea y le mira poniéndole atención otra vez, aún con el ceño fruncidito por la tele.
—Ehh... ¿Contarte de qué? De hoy?
—Pedirme... o yo que sé. Algo que tengamos que hablar, más bien.
Parpadea otra vez preocupándose un poco.
—¿A-Algo de que hablar? God... ¿Hice algo? No me digas que no le jalé al baño otra vez... Iamsorry —aprieta los ojos
—What? ¿El baño? ¿A quién le importa? —de verdad, la gente de la calle no se sabe los pasos cuando bailas.
Abre un ojo y le mira.
—¿No es eso? ¿Entonces?
—Pues tú qué.
—¿Yo qué de qué?
—¡Pues tú!
—¿Yo? ¿Yo que? ¿Pasa algo horrible que no se?
—No sé si es horrible pero...
—¿Pasa algo? —levanta las cejas y le mira nerviosito. Le pone una mano en la cara —. Come on, escupelo ya.
—¡Pues tú dime!
—¡¿Decirte que?! Te juro que no me comi TODAS tus galletas, ¡sólo quedaban dos!
—What? ¿Te comiste mis galletas? —foco, Australia.
—¡Sólo había dos! ¡Y me había sobrado leche!
—¡Me las estaba guardando!
Se muerde el labio mirándole culpable.
—Sorry, sorry. Te compro otras, de verdad —sonríe un poquitín de lado —. Come on, ¡sólo son galletas!
—Well —sonríe un poco con la perspectiva de galletas —pero no es eso.
—Ah ¿no? —levanta una ceja y sonríe más al verle sonreír — ¿Entonces?
—¡Pues lo otro que tienes que decirme!
—¡Esto es como una confesión forzada! ¿Qué otra cosa tengo que decirte? ¡Ya te confesé DOS cosas! —le pone carita de circunstancias.
—¡Pues la cosa importante! Hablé con America.
—Oh, ¿y que te contó? ¿Algo importante? No he hablado con el.
—No me digas que no has hablado con él, ¡me lo contó todo!
—Pues no, ¡no he hablado con el! ¿Contarte qué? Australiaaaaa —le mira con las cejas y le sacude un poco —. Deja de hacer el misterioso.
—¡Todo! ¡Sey me ha dicho lo mismo! Y Canadá
—Todo... ¿Todo queeee? ¡No se de que hablaaaas!
—¡No me hagais tonto entre todos! ¿A qué viene esto? I mean... ¿en serio quieres...?
Nueva Zelanda le mira intensamente, de verdad con muchísimas ganas de adivinar a qué es a lo que se refiere.
—Más tonto me estás haciendo tú —protesta un poquito arrugando la frente en concentración. Algo que hubiera hablado con ellos dos que NO hubiera hablado con Australia? En verdad eran pocas las cosas que no solía hablar con Australia... —, Ohh...
Australia frunce el ceño y palidece con el "oh".
—¡Deja de poner esa cara!
—Es que... va en serio... —se ahoga un poco con sus propias palabras.
—Pues... Pff... solo... Nah, solo opinaba, ¿pero tu que piensas?
—Es que... e-es que... I mean... I...
—Nah, nah... —sonríe un poco —, de hecho es que solo imagina el supuesto...
Australia lo hace y es que... es un poco raro.
Y parece que te leen la mente, Australia.
—Es raaaaro, ¿no?
—¡Mucho!
—Peeeero, tendría otras cosas que me dan risa.
—¿Eh?
—Imagínate, lloriqueando por todo.
—¡No lloraría! —SÍ lo harias y lo sabes.
—Seguro que sí llorarías todo el rato —se ríe un poco —. Aunque Sey diga que no es para tanto. Y serias un desaaaatre.
—¿Yo?
—Pues si, tú. Porque además ella dice que hay cosas que definitivamente no podrías hacer.
—¡Eso a mi no me lo ha dicho! ¡Que se atreva!
—Yo creo que tiene razón.
—What?
Se ríe.
—Sería cuestión de anatomía o de ciertos... Esos... momentos.
—¿De anatomía? —exclama pensando que querría vestirlo de novia y se imagina a si mismo, que es más del tipo grande y de espaldas anchas con un vestido que parece sacado de una película de disney. La cara de horror es épica.
Y a Nueva Zelanda le hace muchísima gracia.
—Yes, OBVIAMENTE hay diferencias.
—¡Pues para eso lo harías tu!
Se rie otra vez.
—Nooo, eso seria... —levanta una ceja —. ¿Te gustaría? ¿Es algo en lo que has pensado?
—Ehm... —se imagina a Nueva Zelanda vestido de princesa Disney y... se ve extrañamente bien en su mente, aunque se burlaría para TODA LA VIDA. Tan maduro.
—¿Eso es un si? ¿Que has pensado?
—Pues... ¿es que tú querrías?
—Yo? Mmm... Mmmm... —sonríe —. Nahhh. Es que no más rugby.
—Pues... no te volvería a tomar en serio al jugar, seguramente.
—Ah ¿no? ¿Sabes lo políticamente incorrecto que es eso?
—¡Da igual! ¡Es que aunque te vieras bien no podría dejar de recordarte asi!
—¡Crees que me vería bien entonces!
Australia hace pfff y se sonroja un poco.
—Vaya, esa no me la sabía. Entonces si has pensado en esto con seriedad...
—No! I mean... just... pues he imaginado algunas cosas, acabo de imaginarme esto, por ejemplo!
Nueva Zelanda se ríe.
—Piensa que hay algunas cosas que BIEN que te gustan y ya no podríamos hacer.
—¿Por? —levanta una crja
—Pues porque no. Obvio no sería posible que YO hiciera esas cosas.
—¡Tú estás diciéndolo!
—Pues si lo digo es por algo, tonto. Eso se acabaría para SIEMPRE, no importa lo bien que me vea.
—¿Pero por qué? Solo te tomaría un poco menos en serio y ya.
—Pero eres tontoooo. No solo es eso, es que no podríamos hacerlo así como ahora. A menos que usara las manos o algo así —sonríe —, y seria raro.
—¿Las manos cómo? —inclina la cabeza.
—Pues como que... —cierra el puño y le mira —. No, me niego.
—¿Ves? —sonríe un poco—. Ya sabía que lo harías.
—¿Haría que? ¿Negarme a meterte esto por el culo? —ay estos niños tan bestias.
—What?
—¿Ves? Te estoy diciendo que no querrías, pero si fuera chica... No habría otra opción. Bueno eso o unas de esas cosas tan graciosas —risita.
—Si fueras chica sería COMPLETAMENTE diferente.
—¡Pues es justo lo que estamos diciendo!
Es que además si te imagina de chica... No es muy complicado. No se lo digan.
—Pero es que si fueras chica no habría otra.
—Y si soy chico si hay... ¿Otra chica?
—¡Me refiero a otra opción!
—¿Opción de qué? —¿como se entienden a diario? Buena pregunta.
—¿Pues como que de qué? ¡No hay otra forma de hacerlo si tú fueras mujer!
—Eso es justo lo que estamos discutiendo desde el principio.
—Pero es que no lo eres.
Nueva Zelanda parpadea, porque es que... ¿Que no estaban hablando de eso? Había hablado con Canada y Sey sobre que nunca se había acostado con una chica y que pasaría si Australia se convirtiera en una...
—Pues... No. Pero estábamos en eso. ¡En qué pasaría si lo fuera!
—¡Pues... es que no tiene nada que ver!
—¿Con qué?
—Con nada. ¿Por qué hablas de eso?
—Pues de eso estábamos hablando... ¿No? De lo que hablaba con Canada y Seychelles
—What? Pero...
—What?
—¡¿Que tiene que ver? I mean... ¿no iba en serio? O es que lo harías nada más si fueras mujer o...
—What are you talking about? ¿Hacer qué?
—¡Pues pedirmelo!
—¿Pedirte que te hagas mujer? No fucking way! A mi me gusta tu little kangaroo —se sonroja un poco frunciendo en ceño sin creerse que esto pueda ser en serio. Aunque sigue sin sonreír demasiado.
—¡No es... no lo llames así!
—Mejor llamarlo así que no llamarlo. ¿Por que podría querer que te lo cortaras?
—¡Pues ya espero que no quieras!
—¡Pero no quiero! ¡¿De donde has sacado esa idea?!
—¡Tú lo estás diciendo!
—Tú lo dijiste antes, ¡que te lo pediría!
—¡Que nos casaramos, no que cambiara de sexo!
—Whaaaat? —se echa atrás, sentándose.
—¡Pues tú! ¡Como vas a pedirme que cambie de sexo!
—No no no... FOCUS! ¡¿Me estas pidiendo que me case contigo?!
—¿Yo? ¡Tú me lo ibas a pedir!
—¿¡Yooo?! Whaaat?
—¡Es lo que dice America! ¡Y todos!
—Whaaat?! What What What? ¿Pero de donde? ¿Como? ¿Quien dijo?
—¡Todos! ¡Sey y Canada! ¡Y America!
Nueva Zelanda le mira con los ojos muy MUUUUY abiertos.
—B-B-But... Whaaat?! Yo nunca dije... Yo nunca...
Australia le mira fijamente. El otro le mira con cara de circunstancias.
—Llevan DOS semanas porculeando con eso.
—¿Y tú... quieres? Es decir, ellos dicen eso pero es que...
—Yo... es que... —le mira agobiadisimo porque decir que no... pero decir que sí...
Nueva Zelanda traga saliva mirandole igual de agobiado. Porque si dice que no... ¡Pero es que si dice que si!
—Australia —le llama muy serio.
Parpadea y le mira fijamente, sin aliento, pensando que se lo va a pedir. Se le debe detener hasta el corazón.
—I... I... Wait. I... Es que no, espérate. O sea... I am really, REALLY happy. Pero es que...
Se revuelve el pelo con las dos manos súper nervioso.
—Es que... I... —le pone las manos en las caderas.
Nueva Zelanda le mira pensando que el va a decir que si quiere. Australia le mira pensando que él sí que quiere.
—¿A-Aja?
—I... love you, más que a nadie.
—I love you too... De verdad. Mucho, mucho —le pone una mano en la mejilla deteniéndole de la mandíbula y le aprieta un poco.
—But... —sigue.
Nueva Zelanda le tapa la boca.
—Tengo una idea, ok? A la de tres los dos decimos lo que pensamos exactamente.
—But... ¿y si no decimos lo mismo?
—Pues... Ni modo. Lo arreglamos.
—O-OK.
—S-Sea como sea...
—Anda, a la de tres entonces.
Australia asiente.
—Ok... One...
—Two...
Nueva Zelanda aprieta los ojos pensando que ni siquiera ha tenido de pensarlo de verdad.
—A-And... Three.
—Wait!
Nueva Zelanda le mira ya habiendo estado a punto de hablar.
—What?
—¿Q-Qué decimos? ¿Nada más yes or no?
Parpadea porque iba a decir algo mas largo... Pero Quizas sea lo mejor.
—Ok. Yes or no.
Asiente
—O-One...
—N...nnne one...
Nueva Zelanda levanta una ceja e inclina la cabeza. El australiano carraspea. Nueva Zelanda frunce el ceño (aunque se relaja un poco).
—Twoooo... Three...
—Eee... —trata de hablar a la vez que él y vacilar porque antes casi se adelanta, cosa que a a Nueva Zelanda le da un poco de risa a pesar de las circunstancias.
—Nnnn... —empieza y le mira a los ojos esperando que hable tambien. ¡Si ya ha dicho tres!
Australia suspira y lo abraza con fuerza aliviado.
—What? What? ¡No has dicho nada, di algo! —le da un golpecito con la frente.
—¡Pero piensas lo mismo!
—¿Que no? ¿Que si? Yo no dije si ni no... ¿Ibas a decir que no?
—¡Tú ibas a decir no!
—Yes... Yes! Pero tu ibas a...¿ Ibas a decir que no también? ¿Si verdad? —sonríe un poco y ahora le abraza el aliviado.
—Yo iba a decir yes —sonríe vacilándole.
—Whaaat?! —chillido agudo casi en competencia con Francia. Australia se ríe y lo tira contra el sofá quedando encima ahora.
—¡No es verdaaaaad! ¡Yo te oí decir nnnnnooone!-Protesta dejándole hacer sin hacer mucho caso a que le aplaste... Si le aplasta el 80% del tiempo.
—Wait, ¿entonces qué pasa? ¿Por qué no quieres? —le mira deteniéndose de reir.
Parpadea un poco vacilando.
—¡Tu tampoco quieres! ¿Por que no quieres tu?
—¡Yo pregunté primero!
—¿Y que? ¡Yo pregunté después!
—Pues tú contestas primero.
Le saca la lengua.
—Ni siquiera lo pensé bien pero... ¿Para que cambiar algo que ya funciona muy bien?
Australia asiente sonriendo.
—Además casarse es como... Anticuado. ¿Quien se casa en estos tiempos? Yo no necesito un papel que me diga que te quiero o para mantenerte junto a mi.
—Y todo el montaje aburrido y pesado y luego la gente deja de tener sexo —Australia, cariño... esos motivos...
Nueva Zelanda se ríe.
—Bueno igualmente vamos a dejar de tener sexo en un cincuenta por ciento ahora que te cortes al little kangaroo.
—¡Estás borracho si crees que me voy a cortar nada! ¡Tú pareces más una mujer!
—¡¿Me acabas de decir que parezco mujer?! Ihhhhhhh! ¡Lo que ha dichooooooo!
—Pues antes creía que hablabas de quien se iba a vestir de novia y tu con tus bracitos flacuchitos y tu pelo suaveciiiito.
—¡Voy a ahorcarte con mis brazos flacuchitos como vuelvas a decir eso! ¡Y como iba a vestirme de novia! —protesta.
—Pues te veias bien en mi imaginación —se sigue riéndo.
—¡¿Vestido de NOVIA?! Come on!
—Y con lazos en el pelo.
—¿¡Cuando me has visto con lazos en el pelo!? —protesta otra vez intentando ahorcarle.
—Pues hoy mismo, ¡voy a ponerte algunos!
—What? ¡Has perdido la razón! —se lleva las manos al pelo
Es que le da mucha risa.
—¿De verdad te gustaría verme... Disfrazado de mujer?
Australia niega aun riendo. Nueva Zelanda se relaja sonríendo un poco.
—Pues a mi si me da morbo verte de chica. Con los labios pintados y todo.
—What? —arruga la nariz.
—Yes. Te verías muy bien, con vestidito corto... Aunque habría que depilarte las piernas... Pero con vestidito corto, medias y los labios pintados de rojo.
Australia pone cara de pato y abre y cierra los morros para ejemplificar eso, el muy payaso, como si fuera a darle un beso.
Nueva Zelanda se muere de risa
—Bien. ¿Te depilo hoy o esperamos a mañana?
—Ya sí eso casi que mejor esperamos.
—Bien... Se hará hoy. ¿Se puede hacer con cera de velas? —es que no tiene NI IDEA.
—¡No me vas a depilar con puñetera cera de velas! —exclama, porque además Australia es especialmente peludito, como Francia.
Nueva Zelanda se ríe.
—¿Ah no? Tan mono que te vas a ver... Casi como una niña.
—¡Mira que piernas tengo! —levanta una tirando algo más por ahí, mostrándosela —. ¿A ti te parece que se parece en lo más mínimo a una pierna de mujer?
—Desde luego —le silba —. Así como de la gigantona de Harry Potter.
—¡Anda ya! —se da una palmada en su propio muslo.
—A ver... Espera. Levantala mas —pide poniéndole la mano encima.
Lo hace.
—Maaaas, cielos con el inflexible —protesta y le da una palmada.
Australia la estira todo lo que puede aplastándole.
—Aghhhhh aire, aire... —pide ahora haciendo aspavientos.
—¡Ah! ¡No protestes!
—Meaplastaaaaaaas —protesta casi sin aire... Y le mete mano al culo y las bolitas que en realidad es lo que quería hacer desde el principio.
Australia lo ahorca un poco moviéndose al otro lado cuando lo nota y casi se cae sobre la mesa. El bestia. Es un milagro que Nueva Zelanda no se haya partido en dos a estas alturas... Pero es resistente... ¡Esos genes! Consigue girar un poco la cabeza para que no le ahorque del todo y lo peor... Es que le da risa. Lo cual no ayuda para tener mas aire...
Listos los oceánicos. Pero muertos de risa. Entre menos aire tiene, mas risa le da. Y no es que el otro se ría menos.
—You.. Arse... Agh! —protesta entre risas incontenibles . Es que cuando se mueve sí que se cae. Y seguro ahí se van los dos como le tenga ligeramente abrazado o prensado de algún lado
Como sea, mientras no le tenga arriba, indica el neozelandés. Bueno y ahí les vamos a dejar revolcándose por el suelo.
Son unos brutos. No se como han llegado tan lejos. Pues... Australia pelea con cocodrilos, no va a poder con él un niñito flacucho de pelo suavito
Nueva Zelanda es un All Black! Bestiaaaaaa, y con pelo suavecitoooo. Tiene como peinado de la princesa Leia tan... Diferente a lo "bestia que es"
Quizás ni es tan bestia. Solo aparenta. Si no fuera tan bestia, Australia ya lo habria roto. Es... Un buen punto.
Y siiiiiigue el drama, menos mal que aun hay escenas para hacer chistes ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
