Unas semanas después del anuncio, la convivencia y organización AustroSuiza se podía resumir de la siguiente manera: primera semana, Suiza, amigo de lo práctico y rápido, había intentado empezar a hacer cosas y organizarlo todo una vez más pensando que el austríaco pondría de verdad la misma cantidad de esfuerzo que él. Había fallado miserablemente.
Para la siguiente semana había conseguido convencerse de que el esfuerzo de Austria no sería exactamente como él quería, lo que no quería decir que no estuviera esforzándose de alguna manera (carraspeo carraspeo) lo cual no quería decir que no estuviera haciendo nada. Aun así... Seguía siendo desquiciante y él estaba convencido de poder arrastrar al austriaco a hacer la parte práctica a su lado. Costara el trabajo que costara.
Para la tercera semana... Había recibido algunas cuantas órdenes e instrucciones que le habían recordado por qué era una mala idea arrastrar a Austria a hacer cosas que no quería... Si por algo habían conseguido organizar la Euro en buenos términos y sin matarse, había sido porque él había hecho la parte práctica y Austria una gran parte de la diplomática. No vemos porque iba a ser diferente ahora.
Así que el día que Austria había llegado a Berna huyendo de la locura y el drama Italoaleman, para finales de la cuarta semana... Suiza había tomado al toro por los cuernos y en su infinita practicidad... Y le había anunciado a la hora de la cena.
—Ya está listo todo lo de la boda, podemos casarnos mañana si quieres —tan tranquilo.
—Me alegro mucho. Obviamente nein.
—Era una expresión. Me refiero a que ya está todo —y no te ha preguntado nada y yo preguntaría por qué este es el señor austeridad absoluta.
—¿De veras? ¿Has organizado las mesas de los invitados? —Austria tiene a Hungría haciendo eso.
—Hay mesas para todos, ja —no creo siquiera que sepa cuál es la lista de tus invitados
—No he preguntado si hay mesas, he preguntado si has decidido dónde va a sentarse cada uno.
—Son medias largas, cada quien puede sentarse donde quiera —pedacito de Fondue a la boca.
—Obviamente nein. Eso es un caos. Cada uno tiene un lugar asignado, es crucial para evitar altercados y yo me estoy ocupando de eso.
Suiza suspira y le mira.
—¿Mesas redondas?
—Tú eres el que lo tiene todo preparado. ¿Has encargado las gradas?
—¿Gradas?
—¿Qué hay de mi traje? ¿Lo has elegido? ¿Has incluido lo que te dije en la lista de bodas? ¿Has llamado a otro fotógrafo como te pedí? —seguramente es la primera noticia que tienes de todo eso.
—Espera, ¿cuáles gradas? ¿Qué lista de bodas? ¿Qué pediste del traje?
—¿No lo tenías todo preparado?
—Pues yo organicé UNA boda.
—A saber cuál.
—Pues una, una simple y bonita, que al parecer no es la que quieres tú —yaaaa empieza a desquiciarse—. ¡No me has dicho nada de gradas, ni de tu traje, ni de fotógrafo! ¡Liechtenstein iba a tomar unas fotos!
—Deja a Liechtenstein tranquila que bastantes cosas va a tener que hacer.
—Pues anda, ahora tú te encargas del fotógrafo —se cruza de brazos—. ¿Qué hay de todo lo demás?
—Por suerte ya me estoy ocupando de todo eso —mentira, lo hace Alemania para que no tenga tiempo libre y no pueda pensar en Italia, una excusa igual de buena como cualquier otra. Suiza se pellizca el puente de la nariz.
—Esto no funciona si no dividimos las tareas. Ya está el salón, ya está todo.
—¿Qué hay del cura? ¿Quién va a oficiarla?
—Uno de los padres, el que dé misa a la hora.
—Ni siquiera has hablado con él.
—Me ha dicho el capellán que no es necesario hasta que llevemos los papeles.
—¿Y cuándo planeas llevarlos?
—Ya los tengo, no necesito hacerlo hasta un mes antes de la ceremonia. Ya pagué la iglesia, que es lo importante. El salón y la renta de las cosas. Te extendí un crédito.
—Bien, bien... —que poco le interesa el asunto monetario.
—Vamos a tener que hablar de eso tarde o temprano —le mira fijamente—. Porque no pretendo pagarlo yo todo. La cosa es que o me haces una lista de cosas que te falten, o vamos a tener problemas serios... ¡Yo ya había terminado de organizar la boda!
—Quizás deberías decirme qué has organizado.
—He organizado todo lo importante. La iglesia ya está, ya está en donde va a ser el convite, el vehículo que nos va a llevar ahí con todo y chófer, la comida, bebida, renta de las mesas, los meseros —no van a cumplir tus estándares—, hay un espacio para tus músicos y una pista de baile —y date de santos que pensó en músicos y pista de baile. No hay flores ni adornos y los manteles son blancos.
—¿De qué es la tarta?
—Tarta... —levanta las cejas porque no había pensado en la tarta aun—. Fresas.
—Y queso. ¿No hablamos de esto ya?
—¿H-Hablamos? ¿De qué? —toda la tranquilidad que tenía antes de hablar con él de haber resuelto todo este asunto se ha esfumado.
—¡De todas estas cosas!
—Fresas y queso. Ehm... Ja. Hay otras cosas que no me has dicho antes como el fotógrafo o lo que sea que quieres que tenga TÚ traje. El mío ya está listo —es uno de los que ya tiene, negro...el más nuevo.
—¿Fuiste con England?
—¿Con England? ¿A dónde? —no ha hecho nada con Inglaterra. Nada es NADA.
—A por tu traje nuevo.
—No necesito un traje nuevo, pero ya lo mandó Liechtenstein a la tintorería.
—No va a verte TODO EL MUNDO con un traje viejo.
—N-No va a estar todo el mundo y nadie va a saber que es viejo. Está en perfectas condiciones, es mi traje negro liso de Cachemira. El de las cenas de gala.
—Tal vez este evento sea un poco más importante que una noche de gala. No creas que a mí me complace pero algunas personas opinan que se puede intuir la importancia de un evento para alguien por la ropa que lleva —le riñe sarcásticamente con el ceño fruncido. Suiza levanta una ceja.
—Es un traje perfectamente presentable —vuelve a protestar—, y pensaba comprarme una corbata —mas no una camisa...
—Habrá alguien que sí sabrá que es viejo.
—Tú. Aunque has dicho que no te complace —aprieta los ojos—. Vale. Compraré un traje más aunque no lo necesite.
—Danke —esa forma de hablarle... Suiza frunce un poco el ceño.
—¿Entonces de todas las cosas que ya tengo listas hay alguna que te parezca?
—Has hecho un buen trabajo con la iglesia.
—Con la iglesia. Ja. He hecho otras cuarenta cosas... Mal. Sabes que detesto perder el tiempo, ¿verdad?
—Pues escúchame desde un buen principio y lo harás bien.
El suizo frunce el ceño con ese comentario y le fulmina. ¿Se nota que Austria empieza a estar nervioso también?
—¿Insinúas que no te escucho?
—Nada más me remito a las pruebas.
—Hay cosas que no me has dicho nunca. No dijiste nada del fotógrafo, del traje, de nada.
—O no las escuchaste.
—¿Cuándo es que no te escucho, Österreich? A menos que me lo susurraras mientras duermo.
—¿Vamos a entrar ahora en la dinámica del CUANDO?
—¡Pues es que no te puedo creer que no te haya oído convenientemente NADA!
—¿Por qué estamos discutiendo esto?
—Pues pues pues...
Le mira fijamente, por encima de las gafas. El helvético bufa un poco y se levanta de golpe.
Austria le mira hacerlo. Suiza vuelve unos segundos más tarde y se acerca la silla a él. Pone un papel y una pluma en la mesa.
—Bitte... Escribe todas las cosas que quieres aquí.
El austriaco mira la pluma... el papel... y luego a él.
—Was? —se sonroja un poco. Austria se sonroja también al notarlo.
—B-Bitte, solo escribe. Vamos a planear juntos, ¿vale?
—Lo que quiero —repite de forma rara y se humedece los labios.
Suiza se humedece los labios también. Austria mira la hoja, toma la pluma y en un movimiento muy extraño, pero estaban peleando... escribe con caligrafía un poco temblorosa.
Suiza le pone suavemente una mano en la espalda y mira lo que escribe.
"Schweiz"
El rubio parpadea... Y se sonroja un MONTONAL mirándole con los ojos muy abiertos. Austria carraspea, dobla la hoja como si nada, dejándola por ahí y toma otra.
—Cosas que hay que hacer...
Suiza se le acerca un poquito más y le aprieta el brazo con suavidad afectuosamente.
—Cosas que hay que hacer —repite con voz mucho más suave.
Y ahí si le escribe una lista. Y creo que podemos dejarlos ahí arreglando las cosas prácticas y técnicas
Lo que sí... Suiza en un descuido va a desaparecer la hoja que dice "Schweiz" y va a guardarlo entre ESAS cosas.
xoOXOox
Suena el teléfono del despacho de Rusia.
—Espera, espera. ¡Privet! —saluda. Se escucha un ruidajal, pero un ruidajal... Y un "hellooo" inconfundible al fondo—. Privet?
—Commieeeee? Hellooo?
—¡Eres tú! ¡Es Soyedinennyye Shtaty! —le cuenta a alguien sentado frente a él.
—NOOOO! No! Shut up! ¡No le digas que soy yo que es secretooooo!
—¡Ah! Net, no es Soyedinennyye Shtaty.
El interlocutor de Rusia levanta una ceja. Estados Unidos sonríe.
—Te estoy hablando por una línea súper segura y secreta —sí, obtuvo una línea segura del ejército, la modificó, fue a la mitad del desierto en una tormenta de arena para evitar que pudieran acceder a su locación y un montón de cosas muy complejas e inútiles que pudo haber evitado comprando un teléfono desechable.
—Yo estoy en mi despacho —premio, ¿dónde crees que está llamando?
—Yo lo sabía porque soy muy listo.
—Así que faltan cinco minutos para que se enteren y me riñan, pero no entrarán ahora.
—¡No van a enterarse porque soy muy listo! Pero da igual, whatever... ¿Vas a ir a la boda?
—¡Da! ¿Tú también?
—Yes, sure! —no sabes ni quien se casa, inútil... No te han invitado tampoco.
—Va a ir él también —vuelve a contarle a su interlocutor, que responde algo que América no puede oír.
—What?
—Pero quiero bailar con él...
—What?! ¿Con quién?
—Pero ser pareja no es bailar... —sigue alegando a su interlocutor.
—¿Ser pareja de qué? No te oigo, commieeee.
—Pero todos bailan con todos, yo les he visto —sigue alegando.
—¿Estás hablando con alguien más? Come ON! Hazme casooo.
—Es que dice no puedo bailar contigo.
—¡No le digas quien soy!
—Pero es que no voy a ir contigo a la boda.
—I know. ¿Con quién vas a ir?
—Con... ¿Por qué no puedo decírselo?
—What? ¿Pero por qué? Deja de hablar con alguien máaaas.
—Es que no entiendo.
—Dime con quien vaaaas. Si me dices yo te diré a quién voy a invitar —a una boda a la que no estoy ni invitado.
—Es que dice que no te diga, que no deberías ir tú.
—¿Y a él que le importa? ¿Quién es? Putin? ¡Pónmelo al teléfono! ¡Ningún commie me va a decir a mí que hacer!
—Espera...
—Heil! —saluda Prusia, el interlocutor misterioso.
—What?! Prussia! —lo reconoce aun entre el ruido... Y es que habla MUCHO con él por audífonos.
—Oye, tienes que dejar a Russland ser en la boda.
—What? Tú tienes que dejar al commie en paz, ¿qué haces ahí?
—No le voy a dejar en paz. Le estoy invitando. ¿Quién te ha invitado a ti, por cierto?
—¡¿Le estas invitando?! ¡¿Va a ir contigo?! —abre los ojos como platos.
—Nein, nein.
—¿Entonces?
—Nada más ya tiene pareja, así que déjalo.
—¿Cuál pareja?—pregunta nerviosito el chico que se ha estado acostando regularmente con Egipto... Y Roma si puede.
—Alguien Awesome.
—Más Awesome que yo no puede ser. ¿Quién? —los celoooossss.
—¿Por qué tan interesadooooo? —burloncito.
—Shut up! No estoy interesado —arruga la nariz.
—Sí que lo estás, me has preguntado —vacila un instante no muy seguro. Estados Unidos traga saliva.
—¡Pásamelo!
—Esta... Rusland! ¿Qué haces?
—¡Anda! ¡Pásamelo! Que tengo que hablar con él de algo importante.
Rusia está trasteando con algo electrónico misterioso que se vuelve al cajón antes de recuperar el teléfono.
—Commieee? ¿Qué haces? —reflejo porque como no ve, pero lo preguntó Prusia...
—No quiero decirte —ese tono de culpa. América, que le conoce perfecto, levanta las cejas.
—Dime!
—No quiero —duro como una piedra.
—¿¡Me estas espiando!? —paranoia.
—No te quiero decir —idiota, ¡si le dices eso sabrá que sí!
—Ihhhh!¡ ¡Me estás espiando!
—Net!
—¡No me espíes! Estoy oculto en el desierto de Arizona, ¡no vas a poder encontrarme! —¿de verdad?
—Arizona.
—Nooo!
—Net?
—Estoy... ¡No estoy en Arizona! ¡Estoy en otro sitio!
—Estás en Arizona.
—No! ¡Deja de espiarme! Este es un teléfono ultra seguro.
—¿Es de usar y tirar?
—¡No! ¡Es del ejército! —de verdad, niño.
—Oh, ¿les pediste a los soldados un teléfono para llamarme?
—No!
—Net?
—Commie! Stop! No es verdad nada de todo eso y tengo que irme —nervioso.
—¿Entonces bailarás conmigo?
America sonríe.
—Yes —hasta se ilusiona. A Rusia es que le da igual si va con Egipto o con Roma o con los dos, le gusta bailar y le gusta bailar con él. De ahí la perfección de la pareja.
—¿Aunque no me dejen?
—Well... A mí tampoco van a dejarme —se encoge de hombros al puro estilo de "y me dará igual".
—¿Prussiya te ha dicho que no?
—Prussia? Nah, quienes no me dejan son los de mi casa, pero meh.
—A mi Prussiya dice que está mal bailar contigo si voy con otra persona.
—Pero yo soy yo.
—Pero contigo no puedo ir, Prussiya dice que no estás invitado.
—Claro que sí estoy.
—Dice que sí está... —le cuenta a Prusia... instantes de silencio—. ¿Dice que quién te ha invitado?
—Pues como que quien, Australia y Nueva Zelanda.
Rusia se lo dice y Prusia parpadea sin entender.
—¿A él quien le invitó?
—Prussiya pregunta quien les invitó a ellos.
—¿Pues como que quien?! ¡Ellos mismos!
—¿Uno se puede invitar solo a una boda? —confundido.
—Si es tu boda sí.
—¿Ellos se casan también?
—¿También? Ellos se casan.
—Yo no voy a esa boda.
—¿No que sí y que íbamos a bailar?
—Pero es que yo voy a la de Avstriya y Shveytsariya, no a la de Avstraliya y Novaya Zelandiya.
—What?
—No sabía que ellos se casaban también, Prussiya está muy sorprendido.
—¿También? ¿Cómo que también? ¡Si el que se casa es Australia!
—¿Estás confundiendo a Avstriya con Avstraliya otra vez?
—Confundiendo a quién con... ¿Australia con Australia? —es que de verdad, no ve la diferencia...
—Avstriya y Avztraliya.
—¿Austriya con Australiya?
—Da.
—¿Por qué le llamas a Australia de formas raras?
—Son dos personas distintas.
América parpadea.
—¡Oh, confundirles otra vez! Entonces también se casa... ¿Quién se casa?
—Austriya con Shzeytsariya.
—Sheitseir... ahhhh...! —No tiene NI IDEA de quienes son. Que no imagine a Suecia. De hecho es que además en ruso... Es complicado. Pero si le dice Suiza va a pensar en Suecia, SEGURO. Y si le dicen SUECIA va a pensar en Suiza. Siempre le llama Suecia.
—Dice Prussiya que es el señorito de quien se queja a veces cuando jugáis.
—Ohhhh! ¡El señorito! —evidentemente no se queja "a veces"...
—Dice "Ohhhhh el señorito" —repite Rusia para Prusia.
—¿Y de casa con Sweden?
—Con Shzeytsariya.
—¿Y ellos cuando se casan?
—El veinticinco de diciembre.
—OHHH... Pues seguro a esa boda también me invitan —risas—. ¿A esa si vas conmigo?
—Net, a esa me ha invitado Prussiya.
America frunce el ceño.
—Pues yo voy a ir con Egypt que es más awesome.
—Yo voy a ir con Germaniya, es el padrino. No conozco a Yegipet.
—Pues vas a conocerla. Es awesome y sabe que yo soy súper awesome.
—Yo soy osmom.
—Tu eres el commie —sonríe un poco.
—Evirizing is osmooom —por algún motivo misterioso le canta la canción de la LegoPeli, para que se muera de risa, seguramente.
America se MUERE de risa y la empieza a cantar con él. Prusia mira con cara de dafaq como es que Rusia se ríe con suavidad. América hasta baila la coreografía.
—Baila, commie!
Hace un movimiento de cadera sentado en su silla y Prusia se sonroja al verlo.
—Everything is AWESOMEEEEE!
Ahí Rusia intenta poner el manos libres del teléfono pero lo que hace es mandarle un corazón a Canadá, que se acojona un poco, sinceramente. Igual se levanta y atrae a Prusia contra si haciéndole levantarse para bailar. Puede que América oiga las risas nerviosas de Prusia.
Hala... Prusia el ganador aquí. América levanta las cejas sin estar del todo convencido al oír a Prusia reírse medio tonto.
—Commie?
Rusia le sostiene cerca, abrazado cuando acaba el movimiento y Prusia le mira con el corazón acelerado porque es que no pueeeeede.
Y suena el teléfono de Prusia que se sonroja de muerte, culpable y lo busca, torpe. Rusia le suelta con naturalidad.
—H-Heil!
—¿Qué haces? —América.
—W-Was? N-Nada, tío —risa nerviosa suuuuuper culpable.
—¡Pues! ¡Es conmigo con quien debe bailar!
—Ehm... es que... yo estoy aquí, ¿sabes? Y soy awesome.
—¡Yo soy más awesome!
—Pero no estás aquí.
—¿Y?
—Y yo sí.
—Pues... Pues el commie es MY boyfriend.
—¿Celos?
—What?! No! Nah!¡ ¡Si me quiere a mí! —eso lo tiene muy claro—. De ti ni habla.
—Además creía que tú estabas saliendo con Agypten ahora.
—¡Yo estoy saliendo con ella pero da igual!
—Vamos, que tienes una relación abierta.
—No tengo... Agh! Es como en el facebook. "It's complicated"
—A mí no me parece complicado en lo más mínimo —Prusia sonríe malignamente mirando a Rusia que vuelve a estar trasteando con algo electrónico.
—¡Si es complicado! Porque es my boyfriend... y no. Pero sí, pero no, pero... ¡No te metas con él ni bailes everything is awesome con él!
—¡Ha sido él quien estaba bailando conmigo! —se defiende.
—¡No es cierto! ¡Bailaba conmigo pero yo no estoy!
—Tú no estás y yo sí. Bailaba conmigo.
—Pues... ¡Pues en la boda va a bailar conmigo! ¡Y ha bailado conmigo más veces!
—Bailaba conmigo antes de que tú supieras caminar, niñato.
—Ñañañaaaa.
—Es verdad, aunque hagas eso.
—Pues a mí me quiere y a ti no.
—Ni quiero que me quiera, ¡tú debes estar loco!
—¡No estoy loco! ¡Anda, pásamelo!
—No vas a ir a la boda del señorito de todas formas, no estás invitado y él va a ir con West.
—Pues alguien va a invitarme. ¡Soy América, soy awesome!
—Nein, nein, escucha. West necesita llevar pareja y tiene que ser alguien awesome que le haga caso solo a él.
—¿Y por qué? Germany está con... Otro de esos países de por ahí.
—Nein, Italien le ha dejado, fue súper injusto.
—Oh! ¿Dejado? ¿Dónde?
—¡Que han roto!
—Ohhhh! Oh! ¿Cuándo fue? —ahora sí EL CHISME!—. ¿Por qué?
—Hace unas semanas. ¿Quién sabe, tío? Los latinos son incomprensibles y te lo digo yo, tío, que Spanien y Frankreich son como mis bruders.
—Oh... Yes, ya sabes cómo es France que hace cosas asquerosas todo el tiempo—protesta arrugando la nariz—. Eww. La cosa es que… no puede quedarse con Russia.
—Pues eso no importa, tú estás con Agypten.
—¡No es lo mismo!
—Eso dices tú. A mí me parece exactamente lo mismo y seguro puedo contarle lo que haces con ella.
—¡No!
—Entonces déjale ser con West. Italien tiene que enterarse.
—Pues... ¡Yo iré con Italiy!
—¿Con ese TRAIDOR?
—Así lo espiaré.
—Oh! Ja! ¡Podrías hacer eso!
—¿Veees? Y así si estaré invitado.
—¡Y nos cuentas que cosas hace y te dice!
—¡Exacto!
—Vale, hazlo —gran sonrisa.
—Awesome! ¡Voy a marcarle!
—Vale, luego nos cuentas.
—¡No lo hagas nada malo al commie!
—No le haré nada malo, pero puede que no te guste lo que le haga.
—¿Que vas a hacerle?
—¿Quién sabeee? —pero que rollo tienes, Prusia.
—¡No vas a hacer nada!
Prusia se ríe maligno.
—Vamos a ver si no te mata.
—¡Ja! Que va a matarme. Si no te mata a ti a mí tampoco.
¿Vamos a tener otro reemplazo de cadera? Nah... Prusia es todo de boquita. Aunque le gustaría no sabe ni cómo, lograrlo.
—Pero tú no eres yo.
—¿Y a quién le importa? Ya no estáis juntos. Ya verás. Eh, Russland, ¿quieres ir a comer algo por ahí?
América aprieta los ojos
—Ah, da. Tengo hambre —asiente después de pensárselo unos segundos
—Me... ¿Me pasas al commie?
—Anda, no seas molesto que nos vamos. A una citaaaa —burlón, ni se escucha.
América frunce más el ceño.
—Eso no vale... Yo voy a ir con tu novio... ¿Quién es tu novio?
—Jaaa! Ni lo sabes. Russland ahora.
Rusia le mira pensando que habla de él.
—WHAT?!
Prusia se ríe más.
—Pues... ¡Vas a arrepentirte de esto!
—¿Por?
—Porque voy a averiguar quién es tu novio y voy a ir por él.
—Anda, buena suerte con eso.
—Entonces voy a decirle que te has ido con Russia.
—Ni siquiera sabes a quien decirle—se tensa con eso.
—Pues averiguarlo debe ser súuuuuper simple.
—¿Como?
—Pues preguntándole a alguien. ¡¿Cómo que como?! No es que sea tan difícil, dumbass.
—No me importa, para cuando tú llegues ya habré hecho todo lo que quería.
—Freakin' nazi! ¡Voy a hackear tu cuenta de juegos y a quitarte todos tus logros en el Halo!
—Blablabla ñañaña...
Suena el celular de Rusia desde un teléfono desconocido. El problema es que creo que el celular de Rusia está desmontado a pedacitos sobre el escritorio. Que de hecho, es un estado común de su celular. El niño lo intenta, de verdad que lo intenta.
—Oooh, Russland, no hagas eso, aún tengo a Amerika al teléfono —sigue Prusia fingiendo voz... y se sonroja de muerte cuando Rusia le pregunta qué es lo que no tiene que hacer. Habiéndose olvidado un poco de que le tiene ahí.
—ja! ¿Ves? ¿Veeeees? —hay que admitir que es bastante más espabilado y concentrado cuando hablamos de Rusia.
El caso es que era voz de placer. Un aplauso para las mañas interpretativas alemanas talento igual a menos cuatro. Pero se ríe de nervios con la pregunta de Rusia, que le mira intensamente de esa forma de acosador psicópata tan característica que pone cuando trata de entender algo complicado. Consigue con eso que Prusia se paralice y se planche un poco en su silla, tragando saliva cuando el ruso se levanta y en un movimiento extremadamente suave, le quita su teléfono de las manos.
—¿Koshechka?
—Hey, commie! No hagas nada asqueroso con Prussia, ¿ok?
—¿Qué es nada asqueroso? No me dice.
—Sex —decide tras vacilar un poco. Parpadeo parpadeo.
—¿Pero cómo? —no me preguntes, de verdad, yo tampoco lo entiendo.
—¿Cómo? Que no le metas tu ese en ningún lado ni él a tí.
—¿Mi ese? —Rusia, de verdad. Aprende a interpretar las metáforas, no me vengas con que no lo entiendes cuanto te sabes Ana Karenina de puta memoria.
—Tu... Ese. Tu cosa. Tu... Weenie —eso es salchicha y debe usarlo para referirse a eso con frecuencia.
—¿No podemos ir a comer salchichas? —el espeso. Además a Prusia le provoca risita floja la idea.
—Sex, commie. Sex!
—Pero... ¿Cómo? —insiste tras pensárselo unos instantes.
—¿Cómo que como? Pues como sea. No tengas sexo con él, ten sexo conmigo.
—Pero... ¿Eso se puede? ¿No se muere?
—¡Sí se muere! —sí, sí, egoísta egocéntrico que se acuesta con Egipto.
Parpadeo, parpadeo. Se lo piensa mirando a Prusia intensamente, que se acojona un poco porque acaba de oírle decir la palabra con M y no sabe de lo que hablan.
—Y yo no me muero porque soy awesome.
—Morirse está mal —le asegura Rusia a Prusia, un poco en riña, acercándosele.
—Yes, veeeery bad.
El albino traga saliva con cara de circunstancias pensando que qué coño le va a contar a él de lo mal que está morirse, como si acaso él tuviera la más mínima intención de hacerlo.
—Y-Yo no me... me muero. Soy Awesome —se asegura Prusia a si mismo sobre todo. Rusia vacila unos instantes de tensión más y luego sonríe en plan ¡yey!
—C-Commie?
—No pasa nada, Koshechka, dice que no se muere.
—But... Buuuut! ¡Tienes sexo conmigo y es awesome! ¡No con él!
—Pero tú no estás.
—But... Él no es awesome como yo y no será tan divertido ni... Awesome. Claro que no será awesome, es decir, pff... —se revuelve un poco con eso.
—Dice que sí lo es.
—¿No quieres intentar vernos en... I don't know, casa de tu hermana la que no está loca de las súper boobies? ¡Podríamos negociar la paz o algo así!
—Siempre dices eso y siempre acabas viniendo con ese señor pequeñito y oscuro que nos grita.
—Ya lo sé, pero aún así... Siempre voy a comer pizza contigo en la noche, ¿no?
—Da.
—¿Ves? ¡Es más awesome conmigo!
Rusia mira a Prusia no muy seguro de que con Prusia sirva.
—Come on, vamos a vernos en algún lado
Así que puede que deje el teléfono ahí y vaya a intentarlo... otra vez.
—Commie?
No deja de preocuparnos Prusia. Sinceramente no me extraña porque además Prusia se lleva un buen morreo, herida en el labio incluido. Por eso no oye nada. Un buen morreo... Prusia, bienvenido al mundo de las mordidas commies. Bueno, el caso es que Rusia recupera el teléfono como si nada, relamiéndose un poco teniendo a un histeriquito América al otro lado.
—Privet.
—Hey! ¿Qué haces?
—Prussiya no sirve.
América sonríe triunfal y luego piensa un poco más.
—¿Qué le hiciste a Prusia?
—Un beso —Prusia aún está que no sabe dónde está.
—Oh... ¿Y?
—No sirve. Su sangre es como siempre.
—Ja! No es awesome como yo.
—Su sangre me calma... —Rusia le mira, Prusia tiene ahora el ceño fruncido.
—¿Ves? No es especial y awesome como yo.
Prusia le quita el teléfono a Rusia, cuelga y se le echa encima como lleva CENTURIAS queriendo hacer.
¡Hala! Go Prusia. A ver qué consigues...
Puede que consiga medio violarle porque Rusia está más domesticado a dejarse hacer. Y están en el Kremlin. Y ya era hora, Prussia… Es un buen momento ahora que no está con el Niño...
Sí, sí lo era... pero es que no estoy segura de que consiga demasiado, además en la emoción, sin la excitación de la sangre como con America, el ruso es más consciente, así que es probable que recurra más al dolor y le rompa algo. Además Prusia tiene muchos remordimientos y sentimientos de culpa cuando la cosa es inminente. Conseguirá huir a duras penas.
La casa germana se derrumba. Francia dice que con gusto pueden ir por él. Y Hungría... Mejor que Hungría no se entere. Venga, eso solo fue un arrebato y no sé qué tanto consiguió. Prusia llega a casa con el brazo roto, a duras penas conduciendo.
Y es Alemania el que lo ve primero.
El albino llega sujetándose el brazo con el otro, atado con una cuerda que ha encontrado en el maletero. Alemania se le acerca todo preocupado pensando que quizás han sido los mismos que le golpearon a él.
—Tengo que... ir al... hospital.
—Brüder! —exclama aun en el garaje... Sí, estaba acomodando cosas... Y sí, le ha dado por llamarle "Bruder"—. ¿Qué ha pasado? Mein gott. Súbete al coche, voy por tus papeles.
—Estaba... —se sonroja e igual le da la vuelta al coche para sentarse en el lado del copiloto.
—Ahora me dices. Vuelvo en seguida —asegura entrando a la casa corriendo.
Prusia se acomoda el cinturón con gestos de dolor... aun lleva los pantalones desabrochados porque no ha podido cerrárselos con una sola mano. Alemania vuelve corriendo en muy poco tiempo.
—Ungarn ha ido al supermercado —explica en cuanto se sube al coche abriendo la puerta con el controlito—, ¿qué ha pasado?
—Yo me... he caído por las escaleras.
—¿Te has caído por cuales escaleras?
—Unas escaleras, eso no importa.
—No te golpearon los italianos, ¿verdad? —sí, está un poco paranoico ya.
—Nein, nein. Pero tengo una buena noticia para ti.
—Lo dudo.
—¿Por? No lo dudes, ¡Tu bruder es awesome!
—Mmm... ¿Entonces qué es? —le mira de reojo preocupado igual.
—Te he conseguido a alguien awesome para ir a la boda del señorito.
Alemania levanta las cejas porque he de decir que no ha pensado ni por un momento en la opción de ir con alguien que no sea... Italia.
—Así Italien se enterará de que no es él el único que puede hacer eso.
—Pero la boda es en diciembre —murmura con el alma en el suelo.
—¿Y?
—Falta mucho, ¿no crees que todo esté bien para entonces?
—¿Disculpa? ¿Pero es que después de lo que ha pasado y ha hecho aún piensas volver con él?
Alemania suspira un poco con el ceño fruncido porque no crean que no lo ha pensado el también.
—¿Con quién dices que iré a la boda entonces?
—Con alguien awesome, no tienes que preocuparte por nada.
Alemania le mira de reojo, de arriba abajo. Prusia carraspea y se sonroja un poco.
—Mmm —gruñe sin estar muy seguro.
—Yo se lo he pedido y ha estado encantado, es fuerte y grande y seguro Italien se muere de envidia cuando te vea.
—¿Fuerte y grande? —levanta una ceja.
—Y además está soltero, así que no hay problema con eso tampoco.
—Quizás Italien venga a por él —sarcástico.
—Pues tú te interpones.
—En realidad no estoy seguro de que vaya a ir.
—Pues si no va, él se lo pierde.
—No estoy seguro de que entiendas la tragedia de esto, Preussen. Es como si... Ungarn…
—Was?
—Se fuera de casa para siempre.
—Tú te acuerdas de que Ungarn se CASÓ con el señorito, ¿verdad?
—Pero no estaba contigo ni nada... ¿Ya te gustaba?
—Was? Nein, claro —risa nerviosa, sonrojo. Alemania levanta las cejas y le mira.
—Anda, ¡eso no lo sabía!
—Pues qué iba a gustarme si era una marimacho tonta que iba a casarse con él.
—Pues no sé por qué, pero me acabas de decir que esto es como cuando Ungarn se casó con Österreich.
—Bueno... eso no importa —gira la cara, nervioso.
—Es una boda y tienes que ir en pareja, hasta a la de Ungarn yo fui con pareja.
Alemania se calla unos segundos y le mira de reojo.
—¿Con quién fuiste?
—Con... bueno, con Schweiz.
Alemania levanta otra vez las cejas porque no recordaba eso.
—¿De verdad? No recuerdo eso. ¿Y eran... Pareja? ¿Tú y Schweiz?
—Bueno... más o menos.
—¿Te acostaste con él?
—¿Eh? —palidece pensando por un momento que se refiere a Rusia y la verdad, se sonroja a la vez. El caso es que no tiene muy claro que hacer con su cuerpo.
—Ja, ¿te acostaste con él? Con Schweiz.
—Aaah! Nein, nein! —cara de iugh, aunque se relaja visiblemente. Alemania traga saliva y suspira.
—¿Si Ungarn se acostara con alguien más ahora que están juntos la perdonarías?
Prusia aprieta los ojos porque es un mal momento para esta pregunta.
—D-Depende.
—¿De qué?
—Pues de si fue un calentón del momento o si fue... por algo más.
Alemania frunce el ceño y suspira ooootra vez.
—¿Vas a decirme ya como te rompiste el brazo? Porque la caída de las escaleras, Preussen... Lo siento, pero te he visto caer de muchos lados.
—Fue... n-nein, no es nada, solo me... es que me caí mal.
—Bueno, al menos no fue en una cosa agresiva como lo que me paso a mí y o que le paso a Vater... ¿Puedes creerlo? Tres de tres. Solo falta Ungarn y Österreich de tragedias —asegura entrando al estacionamiento
—Ja... esperemos que no.
—No creo —se va a estacionar como si no trajera un paciente... Y es que lo ve adolorido y todo, pero móvil. Les toca cerca de la puerta así que detiene el coche y se baja
Prusia se suelta el cinturón quejándose un poco pero se baja del coche. Alemania le da la vuelta al coche y le ayuda un poco a cerrar la puerta y esas cosas notando que PRUSIA trae abiertos los pantalones.
—¿Te caíste en las escaleras mientras meabas?
—W-Was?
Le señala los pantalones... Que a pesar de la camiseta de le han bajado un poco y hasta se le ve la ropa interior.
—Nein! —se los sube—. Yo estaba... yo... —no se le ocurre que decir porque no ha pensado una coartada para esto. Alemania le mira con cara de extrañeza—. Lo hice por ti, estaba convenciendo a tu pareja.
—No habrás visto a Italien o algo así, ¿verdad? —le mira a los ojos sin pensar en lo lógico o no de eso... U otras cosas en la línea.
—Was? Nein, ya te he dicho que te olvides de él —anda hacia urgencias.
Difícil es olvidarte de alguien a quien quieres de vuelta y a quien, por consiguiente, abrumas con flores y regalos diario... Va tras él, sin contarle nada de eso, claro y preguntándose a quien llevara para el Prusia en la boda. No sabes, Alemania... Te va a dar un INFARTO.
Estamos intentando evitar que América no haga cosas con aviones y cosas raras. Ya sabes cómo es de espectacular. Puede que a la mañana siguiente vaya a casa de Prusia y ahí es donde empezó el espionaje a los alemanes.
¿Recuerdan esas galletitas? Las que le llevó a Inglaterra. Y... Esta el asunto de Hungría. Que creo que... Nah, puede que le consienta y le firme el yeso.
Seh, es que... Naaaah, estos dos no son dramas. Ni siquiera creo que lo piense. Es que Prusia ni siquiera consiguió tanto. Y... Creo que si a Hungría lo ve sí que le va a ayudar y consentir. Aunque empieza a estar un poco rebasada con todo. Con todo no es más que... Todo el trabajo de la casa, porque ahora no está Veneciano y ella está haciendo lo suyo y lo de él, seguro.
Veneciano no le ayuda, pero la casa está un 70% más recogida.
De hecho debe descubrir entonces que por alguna misteriosa razón. Ahora tiene mucho tiempo libre. Puede entonces que... Guiño guiño... Consienta mucho a Prusia. Es que toda la casa está en el drama entero. Hungría debe estar en plan "bajémosle al drama a todos". Prusia no se queja en lo absoluto.
Siempre lo he dicho, si para algo sirve Prusia es para mover la trama por donde quiere... ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
