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Historias del pasado, un contrato inesperado.
-La vida jamás ha sido justa, ¿no es así? –Le pregunto a la protagonista del manuscrito luego de terminar de leerlo.
Lo dejo caer sobre el escritorio y me tallo los ojos, anoche no dormí, son las 2:45pm y mi hermana aún no se ha dignado aparecer. Le envié un correo hace 3 horas y ni siquiera eso ha respondido. ¿Es genial contar con alguien así? Por supuesto. Cruzo los brazos sobre la laptop y apoyo la cabeza sobre ellos, jamás en la vida he estado tan cansada, dormir un poco no me hará mal…
Estaba comenzando caer en la inconciencia cuando alguien irrumpió en la oficina. Lo odie aun sin saber quién era.
-Me vale mierda quien seas. –Gruñí con los ojos cerrados.- Vete antes de que sufras mi ira.
-¿Durmiendo en horas de trabajo? –Esa voz…
Levante mi cabeza como si hubiera sido impulsada por un resorte. Allí, sentado en la silla frente a mí con una gran sonrisa estaba él.
-¡Edward! –Grite emocionada.
-¿Cómo has estado Ana? –Pregunto con voz suave.- Te ves terrible, me atrevo adivinar que no has dormido nada.
Giro los ojos. Los parpados me pesan terriblemente y no tengo fuerzas ni para moverme. Apoyo de nuevo la cabeza sobre mis brazos y cierro los ojos.
-No he dormido nada desde ayer. –Me quejo.- Tenía que terminar de revisar esos manuscritos.
-¿Y Bella?
Sonreí lentamente.
-Me estaba comenzando a preguntar si estabas enfermo ya que no habías hablado de ella. –Trate de bromear.- Esta en Forks con Charlie. O al menos eso me dijo Christian.
-Háblame de esa ira. –Dijo después de un momento.
-¿Tratando de cambiar el tema? Solo estoy muy cansada y quiero dormir. -Me encogí de hombros.
-Sera mejor entonces que nos vayamos, puedo llevarte al departamento, no creo que estés en condiciones para conducir.
No lo escucho levantarse pero sus brazos me rodean y me levanta en vilo manteniéndome a resguardo en su pecho. No puedo abrir los ojos el cansancio puede más conmigo, pero el simple hecho de estar en brazos de Edward me hizo sonreír, después de todo en algún momento llegue a creer que lo amaba, ahora sé que no es así, solo le quiero como a un hermano. Un hermano muy guapo.
-Edward. –Murmuro.
-¿Sí?
-¿Por qué has vuelto?
-Me he dado cuenta que no voy a dejar de luchar por Bella. Tengo mucho tiempo libre y he decidido ocuparlo en eso.
Sonrío, le ama, y estoy segura de que ella también lo ama pero aun así no están juntos. Idiotas.
-Cuenta conmigo. –Murmure.
Y eso fue lo último que dije antes de caer rendida.
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Cuando despierto estoy en la cama y por la ventana se filtra la luz mortecina de la luna. Frunzo el ceño no recuerdo como llegue aquí, la voz de Edward sigue murmurando en el fondo de mi mente pero estoy segura de que fue solo un sueño. Edward hace más de una semana que se ha ido.
Mi teléfono suena en alguna parte de la habitación, me siento en la cama y trato de encontrarlo con la mirada pero me doy por vencida, decido devolver la llamada luego y me dejo caer de nuevo en la cama. La única vez que me he sentido así de agotada fue en mi última semana de clases hace apenas unos meses. Estar al pendiente de Bella y sus malestares y ayudarla con la Editorial me está matando de cansancio.
La puerta de la habitación se abre, y Edward entra con una bandeja de comida en las manos. Sonríe ampliamente y se acerca sentándose en la orilla de la cama.
-¿Cena en la cama? –Bromea.
-Así que después de todo no fue un sueño… -le sonrío.- has vuelto.
Edward enarca una ceja.
-¿Has pensado que fue un sueño? -Parece divertido con esto.
Me encojo de hombros avergonzada y tomo el jugo dando pequeños sorbos. Edward permanece en silencio mientras yo como, mi mente se ha aclarado un poco y he recordado como he llegado hasta aquí, algo que no puede ser tan bueno. Bella debe estarme buscando. De repente recuerdo las insistentes llamadas a mi celular.
-Mierda. –Alejo la bandeja y brinco de la cama mirando hacia todos lados.- ¿Has visto mi celular?
Edward se ríe y señala hacia el pequeño sillón a los pies de la cama, camino hasta él y saco de mi bolso el celular. Tengo 7 llamadas perdidas de Bella y 3 de Christian. Mi corazón da un vuelco. ¿Por qué me estaba llamando él? Suena un aviso del correo electrónico y rápidamente compruebo de quien es.
Santo cielo. Un correo de Christian. ¿Cómo ha conseguido mi dirección electrónica?
De: Christian Grey
Fecha: 21 de Septiembre de 2013 7:45pm
Para: Anastasia Steele
Asunto: ¿Dónde estás?
Anastasia:
No se supone que yo deba alertarme cada vez que desaparezcas ni tampoco quiero tener un itinerario de tu tiempo pero, ¿podrías dejar de desaparecer? Tengo una vida muy ocupada y una persona a la cual amo mucho, me preocupo por ella y, el simple hecho de que tú desaparezcas de su radar la altera mucho y eso no le hace bien en su estado de salud. Si quieres tener tiempo para ti lo entiendo pero responde el maldito celular. Isabella ha tenido un ataque de preocupación por ti y se ha puesto mal, creo que después de todo no solo tú te enfermas por estar lejos de ella. Solo recuerda que ella es más delicada de salud que tú y por si no lo sabes ha estado un poco mal, me la he traído de Forks porque la vi vomitar como antes, y tiene unos cuantos cardenales en la parte baja de la espalda. ¿Sabes lo malditamente jodido que es eso? Puede que tu medula no le esté ayudando y toda esta mierda de preocuparse por ti la pone peor.
Si decides preocuparte un poco más por ¡tu hermana! Ya estamos en Villa B.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
Toda la sangre se drena de mi rostro, miro el reloj, son apenas las 7:50. Y aun es sábado, tan solo he estado fuera del radar unas 7 horas desde que le envié el e-mail a Bella. ¿Por qué se preocupó tanto? ¡Es una tonta! Últimamente se está tomando todo muy a fondo…
De prisa, busco el número de Christian y pulso el botón de llamar, comienzo a caminar de un lado a otro por la habitación. Él atiende al segundo tono.
-Anastasia. –Su tono frio y reprobatorio.
-Lo siento, anoche me quede toda la noche trabajando en la oficina no había dormido nada. Caí rendida y no escuche el celular, ¿ella está bien?
-Está en casa, dormida, la han sedado. –Gruñe.- Te lo dije no pretendo tener controlada tu vida, porque en realidad no me importa pero ¡¿Dónde mierda has estado?!
Su grito me hace saltar, Edward llega a mi lado en un parpadeo y me hace chillar de miedo, silencia mis labios con una mano y me tiende la otra en una muda orden para que le dé el celular. Su semblante es totalmente sombrío. Mi mano comienza a temblar, no me gusta que Christian me trate mal pero tal parece que es la única manera en que lo hará, siempre. Le doy el celular a Edward y me dejo caer en el sillón tratando de calmar mi corazón y de contener las lágrimas que amenazan por salir. ¿Pero, qué mierda me pasa con Grey?
-Más nunca, escúchame bien, Grey. –Gruñe Edward haciéndome sobresaltar.- ¡Más nunca le vuelvas a levantar la voz a Ana!
-¡No me importa cuán malditamente molesto estés con ella! A una dama no se le trata así.
Las lágrimas comienzan a emanar de mis ojos, ese es el problema. Para Christian yo ni siquiera soy una dama…
-Ese no es asunto tuyo. Ahora mismo solo me preocupa Anastasia… y Bella. ¡Mi Bella!
Abro los ojos de par en par, ¿Edward está discutiendo realmente con Christian? Un momento… ¡¿Acaba de decir "Mi Bella"?! Oh, mierda, mierda, ¡Maldición! Me levanto de un salto del sillón y le arranco el celular de la mano.
-Dile a Bella que estoy bien, solo estaba dormida. Estaré en Villa B lo más pronto posible. Adiós. –Le digo de prisa y cuelgo sin esperar respuesta.
Miro a Edward quien a su vez me devuelve la mirada con expresión furibunda.
-¿Qué mierda te pasa? Tú no eres así Edward. Eres más que eso, mucho más. No caigas en su juego, maldita sea. –Le grito.- Christian siempre me va a tratar así, a mí y a quien le dé la gana porque está acostumbrado a ser el amo de su propio maldito universo.
-"Amo" –bufa- Que apropiada palabra para describir a ese…
Edward gruñe y respira profundo tratando de calmarse. Comienza a caminar de un lado a otro tirando de su cabello.
-Déjame ir contigo, quiero verla. Saber que está bien. –Detiene su caminata y me mira suplicante.
-¿Sabes algo que yo no? –Pregunto realmente preocupada.
Frunzo el ceño, hasta el momento él no se había comportado así con Christian.
-Se muchas cosas que tú no. –Me mira fijamente, señala su cien con un dedo.- He visto muchas cosas oscuras en su mente, Ana. Sé que él ama a Bella, que haría cualquier cosa por ella. Pero ese pequeño rayo de luz no compensa las sombras de su vida.
Jadeo fuertemente. ¿Qué quiere decir exactamente con eso?
-¿Bella está en peligro? –Murmuro.
Edward sacude la cabeza.
-No, y si se atreve a si quiera pensar en alguna posibilidad de hacerle daño te juro, por lo más sagrado que tengo que es Bella, que yo dreno la sangre de su cuerpo, gota a gota.
Edward gruñe y su expresión se torna totalmente aterradora, es extraño como todo poco a poco va haciendo click en mi cabeza, las piezas se van uniendo una a una formando la palabra que tanto he buscado para describirlo…
Retrocedo alarmada, mi pie izquierdo tropieza con algo y me caigo de culo, el miedo me dice que me debo alejar más de él, así que me arrastro hasta la puerta de la habitación y como puedo me levanto y corro hacia la puerta de salida de apartamento pero antes de llegar a ella, Edward ya está ahí de pie impidiendo mi huida. Chillo asustada y retrocedo de un salto.
-¿Ana que sucede? –Dice en voz baja.
Las lágrimas caen en picada por mis mejillas, jamás había llorado de miedo, no de esa manera. Él es un monstruo, toda su familia lo es y yo jamás lo vi. Sus encantos me hicieron sobrevalorarlo y olvidarme de buscarle lo malo. Me dejo caer sobre el sofá y entierro la cara en mis manos. Estoy jodida.
-Ana por favor, dime qué piensas. –Susurra muy cerca.
Al mirarle descubro su rostro angelical a escasos centímetros del mío, se ha arrodillado frente a mí y me mira con repentina atención y preocupación.
-Aléjate de mí. –Sollozo.
-¡Ana! –Jadea preocupado.
¿Cómo es posible que alguien tan hermoso y dulce sea lo que él es?
-Por favor. –Suplico.
-Anastasia… por favor dime que piensas, me resulta demasiado frustrante en este momento no poder leer tu mente…
-Bueno, ya sabes, el resto nos sentimos así todo el tiempo.
Él me mira sorprendido y después rompe a reír a mandíbula batiente. Frunzo el ceño un poco molesta por su reacción.
-No me lo puedo creer, eso mismo me dijo Bella una vez. –De repente, todo rastro de humor se esfuma de su rostro- Ahora, por favor dime que sucede. Puedo oler el miedo en ti y sé que es por mí.
-Dime que eres. –Imploro con la voz quebrada.
Continuo observándole con la mirada perdida mientras espero que las palabras salgan de su boca.
Edward parece comprender mi miedo y se levanta alejándose unos pasos de mí. Aun así no relajo mi posición. Su rostro se entristece y un brillo de preocupación aparece en sus ojos. Me duele verlo así. Le quiero tanto como le temo.
-Un vampiro. –Murmura con voz rota.
Un escalofrío que nada tiene que ver con el tiempo me recorre la espalda, una vocecita en mi mente me previene de que estoy cometiendo un grave error al quedarme aquí sentada tan cerca de algo tan peligroso como lo es él. Pero los recuerdos de todos mis momentos junto a él pasan por mis ojos en un parpadeo, su amabilidad, su sonrisa, la manera en cómo me ha cuidado, a mí y a Bella…
Él la ama.
-Creo que por fin alguien es razonable y tiene la reacción adecuada ante esta situación. –Dice tajante.
Lo miro atentamente, tiene la mirada perdida el algún lugar detrás de mí, las manos hechas puño y la mandíbula tensa.
Pero aun así, sigue siendo él… ¿Cómo es posible que me duela verlo así después de saber la verdad?
-¿De qué hablas? –Murmuro con voz rota.
Edward baja la mirada hacía mí y sonríe con amargura, un pequeño destello de felicidad aparece en sus ojos, lo reconozco, es el mismo que aparece cuando habla de Bella.
-Nunca me había detenido a pensar en ello. Pero es algo extraordinario conocer a alguien con quien compartir todo, -murmura casi para sí mismo.- que te acepta tal y como eres… he estado esperando por lo que parece mucho tiempo, a sobreponerme a lo que soy. Y con Bella, siempre pude hacerlo. Ella me acepta tal cual soy, me amo por como yo era sin importarle lo que yo era. Jamás huyo, ni grito. Batallo codo a codo a mi lado demostrándome que estaba preparada para enfrentar conmigo una eternidad juntos y yo… simplemente me fui. Actué como un cobarde y ahora la perdí. No quiero perderte a ti también Ana, pero no te pediré que no me temas, porque tal parece que tú obtuviste el lado racional en el paquete, solo cuídate mucho. Pero sobretodo, cuida a Bella de ese infeliz. Que no le haga daño, porque te juro que iré por él. Siempre estaré para ustedes, cuenta conmigo. Cuando te sientas preparada para hablar al respecto solo avísame.
Se giró y avanzó a paso decidido hacia la puerta… se estaba yendo, Edward se estaba despidiendo. En el fondo yo sabía que no podía permitirlo pero mi cuerpo no reaccionaba. Lo vi salir del departamento y como el silencio se apodero del lugar, me levante de un salto y corrí a la habitación. Tome el teléfono y llame un taxi, para cuando llego yo ya estaba en la acera esperándolo.
Cuando llego a Villa B, hay varios autos en la entrada, los reconocí de inmediato. Creo que le di dinero de más al taxista pero no me detuve a comprobarlo. Corrí hacia la casa y entre a trompicones, en el gran salón estaban Grace, Esme y Carlisle. Me detuve en seco cuando vi a los Cullen.
-Ana, que bueno que apareces cariño. Bella ha estado muy angustiada por ti. –Grace se escucha genuinamente aliviada.
Asiento incapaz de separar mi vista de los dos Cullen a su lado, estos me devuelven una mirada tranquila, pero poco a poco la preocupación se va asomando en sus facciones. Ahora ya nada es igual.
Les tengo miedo.
-¿Dónde esta Bella? –Digo con voz ronca.
-Está en la habitación, acabo de llevarle la cena. –La voz de Christian me llega desde la escalera.
Me giro y lo miro, extrañamente lleva un jean y una camisa blanca de lino, estoy tan acostumbrada a verlo en traje que me sorprende notar lo bien que se ve también en ropa casual. No se ve enojado, pero si algo he aprendido de este hombre es que sabe controlar muy bien sus emociones para no dejarlas notar, menos aún delante de las tres personas restantes que se encuentran en la casa.
-Deberías subir a verla, no me ha creído que has llamado.
Asiento y comienzo a ascender los escalones pero cuando paso junto a él toma mi brazo asustándome. Lo miro alarmada, la rabia ha encendido sus ojos de una manera aterradora.
-Luego ven a mi estudio, tú y yo tenemos que hablar Anastasia. –Gruñe entre dientes.
Su agarre se aprieta un poco logrando lastimarme, muerdo mi labio para no chillar, tengo unas terribles ganas de llorar y aun no logro definir por cuál de todas las razones es. Christian me libera y yo salgo corriendo escaleras arriba hacia la habitación de Bella. Abro la puerta y le encuentro siendo obligada por la señora Jones a comer, ella levanta la mirada y cuando nuestros ojos se encuentran inmediatamente nota que algo va mal.
-Gail por favor, dejamos a solas. –Ordena en voz cálida a la mujer a su lado.
-Por supuesto. –Dice, y se retira.
Cuando la mujer cierra la puerta a su espalda, yo me derrumbo, me dejo caer de rodillas en el suelo y sollozo fuertemente. Veo como Bella se arrodilla a mi lado y me abraza, durante un buen rato nos mantenemos así, ella espera pacientemente a que yo me calme, cuando por fin lo logro me alejo y me seco las lágrimas con el dorso de la mano.
-Lo sé, Bella. Él me lo dijo, sé lo que es y siento tantas cosas que no puedo asimilarlas. –Digo entre hipidos.- Tengo miedo pero sé que él no me haría daño. Le quiero pero temo estar cerca de él. Su familia ha sido tan buena conmigo y acabo de comprobar que no puedo estar en la misma habitación que ellos sin querer salir huyendo despavorida…
-Ana, cariño shh… cálmate por favor. –Me acaricia el rostro con cariño.- De acuerdo, ahora dime, ¿qué es lo que sucedió?
La miro mejor y noto unas manchas bajo sus ojos que no estaban ahí ayer por la tarde. Está llevando buzo gris liso remangado hasta los codos, un leggins negro y unas sandalias negras totalmente planas. ¿Me he perdido de algo?
-¿Por qué no estas vistiendo un gran traje? –Le pregunto en voz baja.
Bella gira los ojos y se ríe bajito.
-Es cosa de Christian, esto fue lo que llevo para mí. –Se encoge de hombros.
Ahora lo recuerdo, Christian me dijo en el correo que él se trajo a Bella de Forks porque ella se estaba sintiendo mal.
-¿Qué te sucedió? ¿En Forks?
Suspira sonoramente y baja la mirada, comienza a jugar con nuestras manos. Va a mentir.
-No fue nada, Christian está exagerando. Ya sabes lo sobreprotector que es…
-Isabella…
Bella levanta la mirada y sus ojos se humedecen. ¿Por qué mierda siempre terminamos llorando?
-He estado vomitando y bueno ya sabes de los mareos. Christian no sabe que yo lo sé, pero él ha visto los moretones. Esta mañana ha hecho que Matt me examinara…
-¿Y qué paso? –Presionarla no es lo mejor pero he de hacerlo.
-No lo sé Annie. Ellos han estado hablando a solas durante una hora y luego Christian comenzó con toda esa mierda de que debo cuidarme más, que no seguiré trabajando y cuando me negué él solo dijo que se tomaría unas vacaciones también.
-¿Qué se supone que significa eso? –Pregunto asustada.
-No lo sé. Antes Matt me contaba todo pero esto solo lo ha hablado con Christian.
El dolor en su semblante hace que mi corazón se oprima. ¿Y si es algo grave? ¿Si la medula no funciono? No, no puede ser… De ser así ya no habrían más alternativas para salvarla…
-Ana, necesito un favor tuyo. –Asiento y la observo con atención.- He enviado a Taylor por unos documentos, ya no se en quien confiar, así que cuando él llegue recíbelos y tráemelos sin que caigan en manos de más nadie. Por favor.
-Por supuesto. –Murmuro.
-Bien, ahora dime que es lo que te ha alejado de mí.
Sonrío un poco, que tonta.
-No me he alejado de ti, Bella. Solo me he quedado dormida. –Me encojo de hombros restándole importancia.
Bella frunce el ceño.
-¿Solo eso? ¿Entonces por qué has llegado con esa crisis de nervios?
Muerdo mi labio nerviosamente, ¿le digo la verdad? ¿eso la angustiaría más?
-¿Ana? ¿Qué-sucede?
Suspiro profundo, necesito hablarlo con alguien, y Edward dijo que ella no lo tomo a mal, que ella lo aceptaba así…
-Sé lo que son los Cullen. -Repliqué
Bella se quedó ahí boquiabierta con el aliento saliendo ruidosamente de sus pulmones. Pude ver como ella se sujetó el pecho, abrazándolo fuertemente. Sacudió la cabeza de un lado a otro negándolo con energía.
-No… ¿de qué hablas? –Pregunto con voz rota.
-Edward me lo conto.
Sus jadeos se convirtieron en sollozos y las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. El miedo estaba tatuado en ella. Se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro tirando de su cabello. Me puse de pie y la sujete por los hombros para que me mirara a los ojos, estaba muy pálida, juraría que casi a punto de sufrir un colapso emocional.
-¡Isabella Marie Swan, cálmate! –Gruñí.- Primero; tengo miedo de que te de algo por tomarlo así, segundo; tengo miedo de ellos, y tercero si no te calmas me pondré igual que tú y eso no sería nada bueno para ambas.
-¿Cómo pudo hacerlo? ¿Cómo pudo ponerte en peligro? ¿Es que no le importas? ¿No le importo yo…?
Era imposible tratar con ella, estaba entrando en shock. Sus ojos eran totalmente vidriosos y estaba temblando mucho. La aleje un poco y levante mi mano derecha dejándola caer pesadamente contra su mejilla, el chasquido de la cachetada resonó en toda la habitación y sus ojos volvieron al presente mirándome asombrada.
-Lo lamento pero era necesario. –Murmuro avergonzada.- ¿Mejor?
-Annie, no puedes decirle a nadie, ¿entiendes? ¡A nadie! –Suplico sujetando mi camisa entre sus puños.- Sí esto se llega a saber estaremos en peligro, si alguien más lo comenta y llega a oído de ellos ¡todos estaremos en peligro!
-Bella me estas asustando. –Sujeto sus muñecas tratando de alejar sus manos de mí pero su agarre es firme.- Bells, ¡explícate por favor!
-Ellos, los vampiros tienen reglas, y si las rompen son castigados con la muerte. –dice en voz baja.- La más importante Annie es la que él rompió. No debió decírtelo, contigo ya seriamos dos las humanas involucradas, si alguien le dice a Los Vulturi ellos vendrán a por nosotras, por los Cullen y quien sabe tras de quien más vayan…
-Mierda. -Murmuro.
Bella asiente fervientemente, sus ojos aún son tan suplicantes. Ella les teme como si ya los conociera, ¿es posible que ella estuvo ya involucrada con ellos?
"Batallo codo a codo a mi lado demostrándome que estaba preparada para enfrentar conmigo una eternidad juntos"
-¡¿Isabella, Edward te dejo sola con ellos?! ¿Ya has hablado con ellos, los… Vulturi? –Pregunto jodidamente aterrada.
Bella libera mi camisa de su agarre y se aleja hacia el ventanal dándome la espalda. Un escalofrío sacude su cuerpo. Oh, no…
-Él no me dejo sola con ellos, Annie. –Dice con voz quebrada.- Ellos escucharon de mí por alguien más, y quisieron conocerme…
-¿Alguien más? Bella, podrías por favor contarme todo sin estar con rodeos, ¿desde el comienzo?
Sus hombros suben y bajan pesadamente, dejando escapar todo el aire de sus pulmones, parece muy tensa.
-¿Si te lo cuento, prometes no decir nada Annie? –Murmura.
-¿Cuándo te he fallado en algo?
Ella asiente y abre las puertas corredizas del balcón en una muda invitación a seguirla. Camino hacia ella, el viento frio nos golpea de lleno, Bella se sienta en el pequeño columpio de la pérgola y palmea el cojín a su lado, cuando me siento junto a ella noto que tiene la mirada perdida en el horizonte. La vista es increíble, los arboles rodean la parte trasera de la casa, supe por la misma Bella que ella había escogido a casa por esto, porque le recordaba en cierta forma a Forks. Las montañas en el fondo estaban ligeramente cubiertas por nieve dando un toque exquisito a la vista de cualquier atardecer.
-¿sabías que cada vez que veo el crepúsculo me acuerdo de él? –Sonríe nostálgica.- Edward suele considerar el crepúsculo como el simple final de otro día sin importar lo perfecto que pueda ser, el regreso de la noche, el día siempre acaba.
-¿Algún día me dirás cuán grande fue tu amor por él? –Digo maravillada por sus palabras.
Bella gira la cabeza hacia mí y su sonrisa se ensancha, tornándose divertida. Sube los pies colocándolos debajo de ella y poya la cabeza en mi hombro. La abrazo por sobre sus hombros y ella suspira profundamente cerrando los ojos.
-¿Fue? No, Annie. Es. –Dice bajito.- Lo amo tanto que duele, me duele verlo y no poder estar con él.
Mi pecho se contrae, pero sé que no es por confirmar que ella realmente aun ama a Edward, sino porque él también la ama pero no están juntos…
-¿Por qué no olvidas el pasado y vuelves a su lado? –Inquiero con escepticismo.
Ella no responde de inmediato, se abraza fuertemente el pecho, igual a como lo hizo cuando le dije que sabía lo que ellos eran, es como si le doliera mucho el pecho.
-Annie, te voy a contar una historia, una donde el final no es feliz. –Dice con voz quebrada. Permanezco en silencio, no quiero que se arrepienta de contarme todo.- Cuando mamá se volvió a casar yo decidí volver a Forks, vivir con Charlie, aunque el único feliz con eso fuera él. No me mal intérpretes, yo no era infeliz, solo no me terminaba de hacer a la idea de vivir en aquel lugar del que había estado huyendo toda mi vida. En el fondo creí que solo serían unos años mientras terminaba la escuela e iba a la universidad, pero absolutamente todo cambió cuando lo conocí, él me hizo sentir mal, ¿sabes? –se ríe divertida.- parecía como si yo le hubiera hecho algo realmente malo pero ni siquiera le había dirigido la palabra. Me resultaba ridículo y egoísta creer que yo pudiera afectar tanto a alguien. Era imposible. Aun así la posibilidad de que fuera cierto no dejaba de inquietarme. Quise enfrentarlo, preguntarle qué fue lo que hice. Pero él desapareció. Pasaron los días y yo solo me acostumbre a las miradas de odio de sus hermanos, hasta que días después él volvió. No te imaginas lo nerviosa que me sentí, especulé con la posibilidad de fingir estar enferma y escapar de clases solo para no compartir la mesa de biología con él. Pero no tenía por qué huir, no había hecho nada malo así que me infunde de valor y fui a clase, ese día comenzó todo. El me hablo, me pregunto por el clima, ¿puedes creerlo? Todo comenzó con un jodido "Es una lástima, lo de la nieve, ¿no?" y a esa le siguió el "En tal caso, ¿por qué viniste aquí?". Todo avanzo tan rápido, a veces él era muy frustrante con su manera criptica de hablar y como seguía repitiendo el "no podemos ser amigos, Bella". Pero entonces, estuve a punto de ser aplastada por la furgoneta de Tyler, todo pasó tan rápido, él estaba junto a su coche, y de la nada apareció a mi lado detuvo la furgoneta y me salvó. Los días siguientes él volvió a ser frío conmigo solo porque yo quería saber ¡¿Cómo demonios llego tan rápido a mi lado y detuvo la furgoneta?!
El día que me volvió a hablar fue justo después de que Mike me pidió ir al baile con él. Ahora que lo pienso bien creo que él simplemente sintió celos, no lo sé. Pero solo me pidió disculpas y repitió su mantra de "Es mejor que no seamos amigos, confía en mí". ¿Pero cómo confiar en él cuando no me decía lo que realmente era?. El día siguiente él apareció de la nada, de nuevo. Me irritaba que siguiera haciendo eso, pero cuando le pregunte solo dijo "Bella, no es culpa mía que seas excepcionalmente despistada." ¡Usaba mis propios defectos en mi contra para ocultar sus habilidades! Comencé a creer que el simplemente tenía algún trastorno de personalidad múltiple, y tal vez lo tiene. ¿Sabes lo que hizo? Me invito a salir, bueno eso creo, se ofreció a acompañarme a Seattle. Y es ahí donde su mantra cambió un poco, ahora usaba el "Dije que sería mejor que no lo fuéramos, no que no lo deseara".
Ese día pude notar los celos en la voz de Jessica cuando por primera vez Edward se sentó solo en la hora del almuerzo y me invito a mí a comer con él. Me dijo que simplemente se había rendido, "me he hartado de permanecer lejos de ti, por lo que me he rendido. He dejado de intentar ser bueno. Ahora voy a hacer lo que quiero, y que sea lo que tenga que ser". Fue ahí cuando decidí averiguar que era él. No me creía del todo que fuera malo, peligroso tal vez, pero no malo. Edward me había dicho en varias ocasiones que le resultaba fácil leer la mente de las personas, yo sabía que su tacto era muy frio y conforme más tiempo pasábamos juntos más iba aprendiendo de él y su familia… Un día fui de paseo con mis compañeros del instituto a La Push, lo cierto es que recordaba muy poco de ese lugar, e incluso a Jake. Esa noche él me hablo de sus leyendas y de cómo los Cullen tenían prohibido ir allí. Me dijo lo que ellos eran… Mi mente respondió de inmediato con una rotunda negatividad. Resultaba estúpido y mórbido entretenerse con unas ideas tan ridículas. Pero, en ese caso, ¿qué pasaba?, me pregunté. No había una explicación racional a porque seguía viva en aquel momento, hice un recuento de lo que había observado con mis propios ojos: lo inverosímil de su fortaleza y velocidad, el color cambiante de sus ojos, del negro al dorado y viceversa, la belleza sobrehumana, la piel fría y pálida y otros pequeños detalles de los que había tomado nota poco a poco: no parecía comer jamás y se movía con una gracia turbadora. Y luego estaba la forma en que hablaba a veces, con cadencias poco habituales y frases que encajaban mejor con el estilo de una novela de finales del siglo XIX que de una clase del siglo XXI. Había hecho novillos el día que hicimos la prueba del grupo sanguíneo, y parecía saber lo que pensaban cuantos le rodeaban, salvo yo. Me había dicho en varias ocasiones que era el malo de la película, peligroso… fue ahí donde surgió la duda, ¿Podrían ser vampiros los Cullen?
Estaba absolutamente segura de que eran algo, y lo que empezaba a tomar forma delante de mis ojos incrédulos excedía la posibilidad de una explicación racional. Ya fuera un vampiro o si cumpliera mi teoría del superhéroe, Edward no era… humano. Era algo más. Pero luego llego la pregunta más importante. ¿Qué iba a hacer si resultaba ser cierto? ¿Qué haría si Edward fuera un… vampiro? Considere aceptar su aviso y alejarme de él, crear un grueso e impenetrable muro de cristal en la única clase que estábamos obligados a compartir. Pero la desesperación me invadió, Annie. Una desesperación tan agónica cuando considere esa opción. Así que pase a la siguiente: no hacer nada diferente. Después de todo hasta la fecha no me había causado daño alguno, aunque fuera algo… siniestro. Temía que él se alejara de mí no que me hiriera. Y supe que tenía mi respuesta, ignoraba si en realidad había tenido elección alguna vez. Sabes que adoptar decisiones era la parte que más me dolía, la que me llevaba por la calle de la amargura. Pero una vez que tomaba la decisión, me limitaba a seguirla… por lo general con el alivio que daba el haberla tomado, a veces el alivio se teñía de desesperación. Como cuando decidí ir a Forks. Era ridículamente fácil vivir con esa decisión, peligrosamente fácil. Había decido no alejarme de Edward.
Sentí unas pequeñas gotas en mi hombro, salí por completo de mi ensoñación y mire a Bella, sus ojos aún permanecían cerrados pero por las rendijas de sus pestañas se escapaban las lágrimas, unas lágrimas que ni siquiera se tomó la molestia en secar. No me moví a la espera de que continuara con la historia. Minutos después ella suspiro profundamente y se aclaró la garganta, aunque de igual forma su voz salió ronca cuando hablo.
-Enfrente a Edward, le dije que lo sabía y que no me importaba y todo se tornó diferente para nosotros, estaba absolutamente segura de que le amaba, estaba enamorada de un vampiro y no me importaba los riesgos que eso traía consigo, preferiría morir antes que alejarme de él. Incluso cuando él me confirmo que también me amaba, Annie fui tan feliz esos días. Nos aceptábamos, nos amábamos tal y como éramos y nada había pasado hasta que James, Laurent y Victoria llegaron. –El odio que destilo su voz al nombrarlos me alarmo.- James se obsesiono conmigo, le pareció excitante la manera en como Edward me protegía así que me tendió una trampa fingiendo tener a mamá en su poder, acudí a la cita y salí gravemente herida… -Bella acarició distraídamente la cicatriz en su muñeca.- Me mordió y partió algunos huesos pero Edward logro llegar a tiempo y salvarme. Temí perderlo luego de eso pero no fue así, se quedó a mi lado solo por un tiempo más… -El dolor en su voz y la manera en cómo se estaba tornando la historia me decía que Bella estaba llegando al final.- El día de mi cumpleaños número dieciocho Alice organizo una pequeña fiesta en su casa, pero nada salió como lo esperaba. Me corte con el envoltorio de un regalo y el olor de mi sangre enloqueció a Jasper, quiso matarme y eso provocó un gran revuelo entre los Cullen pero sobretodo en Edward. Comenzó a actuar extraño, hasta que un día, me dijo adiós…
Bella se sujeto con más fuerza el pecho, se estaba abrazando tan fuerte así misma que no lo pensé y la estreché entre mis brazos también, está sufriendo, le está doliendo demasiado contar todo esto.
-Bella si esto no te hace bien puedes parar nena, no te pienso obligar a nada… -Murmure.
-¡No! –Me detuvo. Levanto la mirada y sus ojos tristes se posaron en los míos,- necesito hacerlo, Annie. Jamás le he contado esto a nadie, ni siquiera a Jake. Por favor, déjame terminar.
Asentí y le bese la frente. La atraje hacia mi pecho con suavidad y comencé acariciar su cabello. Bella dio varias respiraciones profundas y continuó narrando.
-Luego de que él se fue, pase cuatro meses en total depresión, hacia todo de manera mecánica. Creí que solo yo me estaba hundiendo en ese agujero pero no fue hasta después que me di cuenta que en realidad me estaba llevando a Charlie conmigo, creí haberlo engañado pero no fue así, cada vez que despertaba de una pesadilla él estaba ahí y eso no estaba bien. Trate de salir adelante, comencé a frecuentar la casa de Jake, y funciono, él es un buen amigo y era ese rayito de luz al final de mi túnel oscuro. El luchaba contra las sombras de mi pasado. Pasamos por momentos difíciles pero supimos enfrentarlos, me defendió de Laurent pero ni siquiera él pudo borrar del todo el dolor que yo sentía. Tiempo después un día yo estaba de camino al instituto, era la última semana de clase, una semana a la cual no asistí. Victoria apareció en medio de la vía, perdí el control del auto y se salió de la vía. Ella me saco del auto y me aventó lejos, recuerdo que impacte de espalda contra un árbol y caí al suelo, pero justo cuando ella estaba a punto de matarme todo termino. Estuve dos semanas en el hospital con heridas graves. Supe que ella antes de ir a por mí había intentado acercarse a Charlie… -se estremeció fuertemente, y su voz salió muy fría cuando hablo de nuevo.- Tal vez le perdone a Edward el haberme herido sentimentalmente, pero jamás le podre perdonar el haberme dejado sola con los problemas que se suponía debíamos enfrentar ambos. Ella casi mata a Charlie. Créeme Ana, si todo hubiera sido al contrario, yo no lo hubiera dejado solo a él. Jamás le habría hecho eso.
Ahora lo entendía, Edward no solo había roto el corazón de Bella, si no que había destruido la confianza que ella tenía en él. Él tenía razón al decir que Bella había batallado codo a codo con él, ella de verdad estaba dispuesta a enfrentarlo todo por él, y él ni siquiera lo consideró antes de irse.
-¿Dónde entran esos otros vampiros en la historia, Bella? –Le pregunto notando que no los ha mencionado.
Bella se estremeció.
-Edward me hablo una vez de ellos, pero no fue sino hasta después de que Victoria murió que logre conocer a algunos. –Murmura.- Solo le vi la cara a la mujer, era bajita y de aspecto frívolo. Tal parece que Victoria había causado gran revuelo creando a más vampiros y ellos se vieron obligados a interferir asesinándolos, pero ella se les había escapado logrando llegar sola hasta mí. Me advirtieron que si contaba algo me matarían, que de momento me dejarían vivir porque esas eran las ordenes. Aun no entiendo por qué me querrían viva si no solo representaba un peligro para su secreto. Ha sido la única vez que he estado en contacto con ellos, días después deje Forks y vine a Seattle, a la universidad, conocí a Christian en el consultorio de mi psicólogo y de ahí en adelante todo cambió. Él me ha ayudado a seguir adelante a pesar de no saber nada, el solo sabe que sufrí una crisis emocional porque mi ex novio me había abandonado. –Sonríe con cariño.- Christian ha sido mi pilar de apoyo todos estos años Ana, no podría dejarlo aunque quisiera. Le amo, he aprendido a amarlo de una manera totalmente diferente. No espero que lo entiendas del todo, pero sin Christian yo no sería la misma, nunca más.
Y es ahí donde Bella sin saberlo ha tomado mi corazón entre sus manos y lo ha apretado hasta quebrarlo. Noto entonces que ya jamás volveré a ser la misma. Cuando creí estar enamorada de Edward todo fue solo una ilusión, él fue bueno conmigo. Me cuido e íntegro a su familia no solo porque veía en mí al amor que había perdido si no porque él es así, una buena persona a pesar de ser un vampiro. Esta tarde me he dejado llevar por el miedo alejando de mí, tal vez al mejor amigo que he podido tener. Pero ahora, al saber que me he enamorado de Christian, de su manera cerrada y fría de tratarme. Ahora que codicio la forma en como él mira a Bella, como la trata. Solo puedo decir. Estoy malditamente jodida.
Trago fuerte el nudo que se ha formado en mi garganta y me alejo de mi hermana, me pongo de pie y le doy la espalda.
-Debo salir un momento, he olvidado hacer algo importante. Volveré pronto. –murmuro.- Y por favor, Bella. Si tanto amas a Edward, si has pasado por tantas cosas por él, piensa que al menos puedes recuperarlo en cualquier momento, con solo decirle.
Me alejo de ella sin mirarla, si lo hago ella notara que algo va mal.
-No, Annie. Ya no hay marcha atrás para mí. Ya no hay un futuro a su lado. –Es lo último que escucho de ella antes de correr escaleras abajo.
Cuando llego al pie de la escalera, Taylor viene entrando con un sobre en la mano.
Oh, no…
-¿Podrías subirle a Bella tú mismo el sobre? –Casi le suplico.
-Por supuesto señorita. –Asiente, y se va.
La puerta a mi derecha se abre sobresaltándome y Christian emerge de su estudio. Se hace a un lado y mueve la cabeza invitándome a entrar.
Mierda, lo había olvidado…
Camino hacia él y me adentro en su estudio. Una amplia habitación con otro ventanal, desde el techo hasta el suelo que da un balcón propio. Me quedo de pie a mitad de camino, Christian me adelanta y se recuesta en la mesa apoyando las manos a ambos lados de su cadera.
-Has tardado en bajar. –Inquiere con gesto inexpresivo.- ¿Algún problema?
Niego lentamente, un poco ofuscada por su voz.
-Bien.
-¿Qué es lo que quieres hablar conmigo? –Pregunto de sopetón, siento mucha curiosidad.
Él se gira, toma un sobre de papel manila que hay sobre la mesa y me lo tiende.
-Quiero que leas esto y luego me llames. –ordena.
Miro el sobre con nerviosismo. Muerdo mi labio fuertemente y levanto la mirada de nuevo hacia Christian.
-¿Qué es?
-Antes, Anastasia. Mucho antes de conocer a Bella yo tenía un estilo de vida muy diferente. Hace días que he estado pensando en recuperar un poco de eso, -mueve un poco la mano insistiendo en que tome el sobre.- tómalo, quiero recuperar esa diversión que me proporcionaba.
¡Ahora en español si no es mucha molestia!
-¿Qué tengo yo que ver con eso?
-Todo. –Me contesta prudentemente.
Tomo el sobre y le doy vuelta entre las manos. ¿Acaso estoy segura de lo que hago?
-¿Por qué he de ayudarte? –Murmuro.
-Por placer. –Arrastra las palabras dándole énfasis a cada silaba.
Lo miro con los ojos muy abiertos, eso me ha tomado por sorpresa. ¿Acaso habla de…? Me ruborizo violentamente.
Por Dios Ana… El jamás te vería de esa manera.
-Veré que puedo hacer. –Digo con voz monocorde y me giro haciendo uso de mi recién adquirida manía de escapar.
Salgo del estudio y me encuentro con Taylor bajando las escaleras, quiero volver al departamento pero no tengo auto, pasar la noche aquí es toparme con Bella y Christian siendo felices, creo que aún no estoy del todo lista para eso.
-¿Tienes las llaves de alguno de los autos de Bella? –Le pregunto.
Taylor frunce el ceño y asiente lentamente, su mirada se desvía hacia mi espalda.
-Llévala, es un poco tarde para que ella conduzca sola por la ciudad. –Le ordena Christian.
Taylor asiente y camina hacia la puerta, lo sigo en silencio. Puedo sentir la mirada de Christian penetrando mi nuca, el rubor vuelve a mi cara.
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En el auto rasgo el sobre con el corazón en un puño.
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CONTRATO
Día _del 2013 ("Fecha de inicio").
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LAS PARTES ACUERDAN LO SIGUIENTE:
1. Los siguientes son los términos de un contrato vinculante entre el Dominante y la
Sumisa…
¡¿QUE COÑO ES ESTO?!
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Tal vez les parezca tedioso el hecho de que hable de la historia de Bella, pero para el futuro que le espera a la historia era necesario que Ana supiera muchas cosas… Pido disculpas si les molesto.
¡El juego se torna peligroso! Christian pretende "divertirse" a su vieja manera.
Yo en lo personal solo les puedo decir; ¡La verdadera historia acaba de comenzar!
Me estoy divirtiendo mucho escribiendo el siguiente capítulo, los ríos vuelven a su cauce señores…
¡Espero con ansias sus reviews!
xx
Maiia.
