—¿Estás preparado, mi príncipe? ¿Tienes los ojos cerrados? —pregunta Galia desde el interior del cuarto de baño de Gales, golpeando la puerta para, después de haber estado un BUEN rato arreglándose, salir por fin y mostrarle el vestido que se ha comprado para ir a la boda.
Gales deja su libro en la mesita de noche que ha tenido que traer después de casi morir de la aburrición... Mira a la puerta y se sienta en la cama.
—Yes, ya los tengo cerrados —sonríe porque a Galia le hace ilusión... Y a él le hace ilusión que se lo haga.
Galia sonríe, toma aire y abre la puerta saliendo del baño. Gales sonríe... Se destapa un poco un ojo y la mira de antemano con esa cara de orgullo y fascinación que le da el saber que esa mujer tan extraordinariamente guapa ¡Es su novia!
—¡Ya puedes abrirlos! —exclama dando una vuelta sobre si misma... y lo que lleva, agárrate, es un vestido de novia.
O por dios santísimo de mi vida.
Gales abre los ojos como platos cuando la ve destapándose la cara.
—P-Pero qué... Pero... —la cara de idiota que pone además.
—¿Te gusta? —es que además le sienta realmente bien.
Es que está sin habla. Sin habla es... Sin habla, con la mayor cara de bobo que puede poner. Galia hace una risita al notarlo y se le acerca para hacerle una caricia en la cara. Además, guapo, es tu turno de explicarle porque no puede llevar un vestido de boda a una boda.
—P-Pero... O por dios, debes... Esto... Te ves preciosa —susurra sonrojado, embobado, idiotizado... Es que no valeee.
Ella sonríe más, tan complacida y hasta se sonroja un poquiiito poniéndose el pelo medio recogido tras la oreja.
—Fantástica... My god. Esto... Esto no vale —sigue con el corazón súper acelerado mirándole con los ojos muy abiertos. Le toca la mejilla.
—¿No vale? —pregunta inclinando un poco la cabeza—. Las chicas que me lo vendieron insistían en que no te lo enseñara hasta la boda pero no he podido resistirme.
Gales sonríe un poquito, traga saliva y la abraza. Ella levanta las cejas y le abraza de vuelta, sonriendo.
—My love... No ha habido ninguna novia tan hermosa como tú, nunca —la mira de reojo y sonríe también por la inocencia.
—Entonces sí te gusta —le sonríe.
—Me encantas con ese vestido, me... Estás mucho más bonita que en mis mejores sueños. Pero... Hay un problema.
—¿Problema?
—A ver, da un pasito atrás... Déjame verte entera.
—Quería verme lo más bonita posible porque creo que Austria es... muy exigente y ya sabes que no me quiere mucho. Creo que si nota que me he esforzado puede que sea un poco menos duro conmigo —explica haciéndolo. Se humedece los labios con esta explicación y toma aire... Y su teléfono.
—Voy a tomarte un par de fotos, ¿vale? —es que no puede evitarlo.
Ella se ríe un poco y asiente. El británico se separa un poco y la mira, y es que se le ponen los ojos de corazón.
—¿Es esto un mensaje subliminal o algo? Porque no es para nada sutil —levanta la cámara.
—¿A qué te refieres? —se pone un poco de lado y posa... imitando a Marilyn, como no.
Gales le toma unas diez fotos seguidas
—A... A... —babea un poco.
Ella le manda un beso. Gales le sonríe, pasándose una mano por el pelo.
—Da una vuelta —pide haciendo el gesto con el dedo. Galia toma la falda con las manos y lo hace haciendo volar un poco los bucles del pelo. ¿Es que he hablado ya de la cara de bobo? Dupliquenla. Hasta suelta un suspirito.
—Como te sigas moviendo así, my love, te llevo ahora mismo a la iglesia.
Ella vuelve a reírse.
—Non, non, no seas travieso que no puede ensuciarse.
Le toma otras fotos mientras se ríe aunque se pone una mano en la cintura. Sonríe de lado intentando dejar de estar idiotizado y fallando miserablemente.
—Es que, Galia de mi vida.
—Oui?
—Este es un vestido de novia —susurra.
—Oui, las chicas llevan vestidos así a las bodas en las películas.
—No, sweetheart —se le acerca—, es el vestido que se usa para casarse. Si fueras a casarte conmigo, lo usarías.
Ella parpadea. Gales se humedece otra vez los labios y la mira a los ojos.
—Es el vestido de la novia, la chica que se casa —insiste.
—Oh...
—Te ves preciosa —le sonríe igual y le pone las manos en la cintura.
—¿Y crees que ellos pensarían que me estaría yo casando con... Suisse?
Parpadea con esa inesperada conclusión.
—What? Pues... Quien te vea vestida así sí pensaría que es tu boda.
—O con mi hijo, aunque eso sería extraño —claro, con Suiza no.
—Ya... De hecho sería extraño en general que te vieran vestida así.
Baja los hombros desanimada con ello y Gales la abraza.
—Te ves verdaderamente preciosa, como en mis sueños —le asegura acariciándole la espalda.
—Bueno... iré a devolverlo —se le echa encima.
—A... Devolverlo. No tienes por qué devolverlo —susurra cerrando los ojos—. Puedes guardarlo. Ejem... Para nuestra boda.
—Pues no puedo llevarlo por la calle... ¿O sí?
—No, pero puedes casarte conmigo más adelante y usarlo.
—Quoi? Non!
Levanta las cejas con esa respuesta.
—No?
—Mais non!
Gales cambia el peso de pie y carraspea un poco.
—Ehm...
—Este es un vestido de invierno. ¿Y si nos casamos en verano? Además ya lo has visto y en las películas dicen que el novio no puede verlo hasta la boda.
Parpadea, parpadea y sonríe.
—Ah, Galia —la levanta un poco de la cintura abrazándola.
—Pero tal vez podamos salir hoy antes de que lo devuelva —propone abrazándole del cuello.
—¿Salir? ¿Con él? —la mira a los ojos embobaaaado otra vez, poniéndole un mechón de pelo tras la oreja.
—Oui. A bailar. No me importa que se arrugue si no me lo voy a quedar.
—Van a vernos como si estuviéramos locos —advierte—, aunque podría ponerme un traje negro y la pajarita que tengo roja con puntitos blancos... Y pensarían que sí que somos unos novios —sonríe
—Hazlo —le da un besito en los labios sonriendo. Él se deja cerrando un poco los ojos.
—I love you, my darling... But please...
Le mira inclinando la cabeza.
—No les cuentes a mis hermanos —le acaricia la mejilla.
—Siempre me dices eso —sigue la caricia.
—Es que como sepan que estas vestida de novia y no para casarte...
—Oui?
—Van a reírse.
—Por quoi?
—Pues saben que yo... Ehm... Bueno —le da un beso en la mejilla que no le está acariciando.
—¿Es un placer culpable, mon amour? —susurra mirándole de reojo.
—¿Tu vestido? —se ríe bajito—. ¿O una boda en general?
—Sé que he acertado cuando desvías la respuesta con otra pregunta —sonríe.
—Atrapado —se encoge de hombros—. Es que... Bloody hell, te ves espectacular. Podrías modelar.
—Pues no es lo único que llevo de novia, me han explicado lo que se hace tradicionalmente en las noches después de una boda —le susurra al oído. A Gales le brillan los ojos y sonríe más.
—Esta noche será una lenta y muy dulce agonía —susurra.
—Vístete —le pide riendo un poco, le da otro besito y le suelta.
—Vale, vale... Lo que tú quieras my dear. Con esas promesas... —se ríe encantado. Así que ella sale del cuarto y se va a... tocar el arpa mientras le espera. Puede que Gales le tome unas cuantas fotos más con el arpa.
El placer culpaaaable.
Y que no se enteren sus hermanos…Porque van a reírse de él hasta la eternidad. Pero le da igual. Se confiesa amante de la idea y de la escena. Seguro se burlarían para siempre. SEGURO. Por más que argumentará que él no lo compró.
—No hacía falta que lo compraras, solo que le impidieras devolverlo —sonríe Escocia.
Fulminación.
—¿Y quién te dijo que YO le impido devolverlo?—carraspeos sonrojados —. No es como que La haya amarrado.
—Será que ella necesita que la amarres para hacer cualquier cosa... no sabía que te iba ese rollo.
—Sí, me va perfectamente.
—Ya te conseguiremos algo de cuero.
—Y a ella... Uff, mucho más. Eso de las cosas darks y las cadenas y los pearcings. Son lo suyo.
—Ya me imagino que a ti te va más el rollo dominado. Siempre has sido un calzonazos.
—¿Calzonazos? Desde luego y estirado dices también, ¿no?
—No, que eso te pone que te lo diga.
Se ríe un poco.
—Sí, tú sobre todo.
—Ya me imagino —sonríe—. ¿Así que tantas TANTAS ganas tienes de ser marido de…?
—Con esos pechos que tienes exuberan... —hace los ojos en blanco—. No tengo ganas de ser marido de...
—Of course, of course, lo estás dejando TODO para la noche de bodas.
Oootros ojos en blanco.
—Ya he tenido más de una "noche de bodas". Claramente no es por eso.
—Supongo que cuando llegue la de verdad, no habrá diferencia.
—Nah, no es necesario casarme.
—No, eso ya lo veo.
—Aunque sé que tú estás bastante más cerca que yo —intenta voltearla.
—Yo no me tiro a una novia, no sé cómo eso va a ser estar más cerca.
Gales se vuelve a reír aunque no puede evitar sonrojarse.
—Tú también tienes una relación formal con una chica que tarde o temprano querrá un compromiso.
—Ya veremos —se pone evidentemente nervioso—. Por lo menos esa no es una fantasía erótica para mí. Me pregunto si la esperaras en el altar empalmado el día que acceda.
—¿Tienes que ser tan burdo? —le riñe.
—Realista —sonríe—. Puede que solo por eso vaya a verte como te sonrojas y carraspeas cada vez que te lo recuerdo.
—Ya te he dicho que no necesito casarme para ser feliz. Yo quiero ver como tú mueres del PÁNICO el día que te cases.
—Yo no me voy a casar. Y de cualquier modo no estaría excitado si sucediera. Más vale que te compres unos calzoncillos prietos que no dejen que se te levante.
—Tú no estarías excitado, estarías apanicado. "No, no, yo soy un hombre libre! No no!"
—Ni siquiera estaría ahí, ya te lo he dicho.
—¿Y si ella quiere?
—Ya... ya veremos, no es tú, seguro ella no lo quiere tanto.
—Ya, claro... Mira, olvídate de la boda. Hablemos de un compromiso real.
—¿A qué te refieres?
—Cualquier compromiso... La seriedad de tu noviazgo. Quien te viera, con una novia real. ¿Cuántas veces le has dicho que no a sus compromisos familiares?
—Insistes en eso... tenemos un acuerdo al respecto.
—¿Cuál? ¿Ella viene a todas las mierdas nuestras y tú no vas a ninguna?
—Ella viene a lo que quiere.
—Ya... Eso es lo que te dice. ¿Tú a cuantas has ido?
—A las que he querido. Si no le parece el acuerdo ya vendrá a decírmelo.
—Y puedo apostar a que no has querido ni una vez.
—¿Y? ¿Hasta cuándo vas a dar el coñazo con eso? Ve tú con ella si tantas ganas tienes.
—Mismo coñazo que me das tú a mí con la bloody boda. Cásate tú si tanto te preocupa.
—Me preocupa que eso te obsesione —se encoge de hombros.
—Tan preocupado —par de golpecitos en la espalda... Y saca una anforita de su saco y la pone en la mesa. Si. No está NADA cómodo con la idea de la boda.
—Tremendamente.
Le da un trago a la anforita...
—Se te ve tranquilo, además.
—¿Verdad? —carraspeo.
—Muchísimo.
Ojos en blanco, carraspea.
—¿Pero ves? Así es como uno reacciona cuando te molestan, no HISTERICO como tú con mother —explica Gales.
—¿Cuando he estado histérico con eso, si planeamos una boda mormona de los tres? —responde Escocia. Gales se ríe—. Pero de todas formas, no es eso lo que hablábamos. Procura el día que te cases no mirarme demasiado porque te hare así —hace un gesto con el dedo índice levantándolo para señalar el techo—. Y ya sabrás de qué hablo. Mejor que no te sonrojes.
Se sonroja un poquito y Escocia sonríe más maligno al notarlo.
—Me perturba la idea de que pienses en mis partes nobles.
—No solo eso, en tus partes nobles excitadas, darling —pone voz ronca y hace un gesto con la lengua demasiado exagerado para ser tomado de cualquier forma que no sea cómica. Gales se ríe sin poder evitarlo, sonrojándose un poco igual.
—Eres desagradable.
Escocia se ríe también, claro y se limpia un poco las babas con el dorso de la mano.
—Hay opiniones al respecto —se encoge de hombros.
—Ah, yes? ¿Sueñas con que Mother piense lo contrario?
—Sé que no lo hace, por desgracia.
—Tendrás que conformarte con tu mujer.
—Mi mujer que... —hace una sonrisa un poco idiota y luego sacude la cabeza—. No es mía como si me perteneciera, capullo.
—La cara de idiota que tienes... De por sí, más cuando hablas de ella.
Ojos en blanco y se sonroja un poco igual.
—Está haciendo...
—¿Haciendo qué?
—Una escultura de chocolate que le han pedido.
—¿Una escultura de qué?
—De un hombre, no importa, porque me está usando de modelo. Viene, me pone las manos embadurnadas en chocolate encima —pone las suyas en su propio pecho—, y luego me lame todo lo que ensucia.
—Ya, claro, y también tiene alitas y vuela en las noches —ojos en blanco—. No necesito que me cuentes tus sueños eróticos.
—No es un sueño —se encoge de hombros—, pero estoy seguro de que funciona mejor que el tuyo de la novia.
Levanta una ceja y se sonroja un poco recordando a Galia montada sobre el con todo y vestido. Sonríe bobamente.
—Para alguien que no esté enfermo mental, claro.
—¿Hablas de Éire? ¿O England? ¿O de ti mismo? —inclina la cabeza con aire escéptico y sonríe de lado —. ¿Y tú por qué estas tan enterado de la boda, eh?
—¿Recuerdas que los papás saben todo lo que hacen sus hijos? —suelta con cierto tono sarcástico.
—Hombre, ¿tienes más hijos? Switzerland?
—La larva es el padrino.
—Oh, tu consentido —se ríe—. ¿Lo es?
—¿Dudas de mi conocimiento de padre?
—No, no, en lo absoluto. E imagino que te dijo el cuándo le estabas contando una historia para dormir.
—Jugábamos a tirarnos la pelota en el jardín.
—¿Él te la lanzaba y tú lo traías de regreso como su fiel compañero? —se ríe —. ¿Y? ¿Qué más te dijo?
—Que se tiró al novio. Y le encantó.
—¿Se tiró al novio? ¿A Austria?
—Yes. Justo. Por eso es padrino del otro —cara de "don't be silly"—. Y es tremendo, porque si lo que dice mum es verdad, es el que lleva más puntos en lo de incestuoso. Superado, quizás, únicamente por ti, que aunque no compartamos lazos sanguíneos con Galia, hay que ver lo que pesa su figura materna. O a excepción también del otro idiota que está encandiladísimo de su SOBRINA. So lovely little family.
—Ohh... —se asombra con el chisme del sexo con inglaterra y el padrino… Luego hace los ojos en blanco—. ¿Vas a decirme a MI algo sobre la figura materna después de tu... Asunto con mother?
—Mi asunto con mum no pasa de una broma idiota and you know it. Y lo que pasa es que estoy celoso porque yo no me la tiro vestida de novia.
—Claaaaro, claro. En realidad, viéndolo seriamente, es por eso que SIGUES neceando Galia como figura materna.
—Nah, eso es clara y únicamente para joderte a ti.
—Pierdes el tiempo.
—Ya lo veo —sonrisa maligna.
—Galia con vestido de novia no va a molestarme jamás, no importa cuántas veces lo digas
—Me alegro mucho por ti y tu problema mental —gesto con el dedo señalando el techo otra vez—. Vas a ser un marido maravilloso.
—Thank you —sonrisita cáustica.
—You're welcome.
—¿Alguna otra guarrada que quieras decir?
—Veamos... —se lo piensa—. Está claro que es la imagen lo que te pone, ¿qué haces una vez ya estás en materia? ¿Le quitas el vestido para poder tocarla y verla desnuda o mueres en la agonía de querer que NO se lo quite tampoco?
Se sonroja aunque permanece estoico.
—Desde luego sufro amargamente todo el proceso y me gusta, por eso que descubriste de mi amor al dolor. La realidad... Hago lo que ella quiere, por ser calzonazos.
Escocia suelta una carcajada.
—Y como extra, te hago reír. Mi misión en la vida está completa.
—Tan altruista, tú. Ya me imagino como te excitas nada más pasar frente a las tiendas de novia. Deberías llevarla a probarse vestidos y luego tirártela en los probadores.
—Mira que buena idea has tenido. Eventualmente encontraremos algún vestido que le acomode para además casarse.
—Como alardeas, ni siquiera serías capaz.
Se ríe.
—¿Capaz? Por dios.
—Of course not. ¿Y manchar tu reputación impecable y perfecta? Antes me casaría yo —de verdad utilizas eso como prueba del algo imposible...
—Ya te dije que eso es posible y no esta tan lejos. Y te agradecería que no llamaras a nada que haga con Galia "manchar mi reputación".
Cuando ni cuenta te has dado pero últimamente tu casa está llena de jaboncitos de colores, visillos, ambientadores, alfombras, ropa de chica en MÁS de un cajón y botellas de cerveza. Bueno, puede que las botellas de cerveza estuvieran desde antes, punto para ti.
—Es cierto, hasta ibas a adoptar y criar a un hijo de Rome como tuyo —aunque de todo el asunto de los visillos hay que admitir que está sorprendido de verdad con lo bien que puede oler su casa y lo cómodas y suaves que son las sábanas que se compran en tiendas de sábanas y no en el supermercado.
—No era hijo de Rome —baja la voz y por primera vez en toda la conversación parece VISIBLEMENTE molesto. Mucho.
—Ya me imagino que no. ¿Al menos ha bajado la asiduidad?
Gales suspira con esa pregunta...
—Yes —es la respuesta más inteligente que se le ocurre.
—Ya...
—Anda, con eso si puedes seguir —le mira y levanta la nariz.
—Ya lo veo, supongo que por eso es que no ha sucedido aun.
—No, no en realidad.
—No?
—No. Yo no he querido —claaaaro Gales. Claro.
Pero Gales puede sentarse a hablar de las peores cosas de su existencia, o las que le dan más vergüenza con Escocia y sí que le molesta. Pero... En realidad Gales es quien más molesta a Escocia. Es a quien más deja que le moleste. Y Gales le aguanta también.
Aunque hay momentos en que Escocia tensa DEMASIADO la cuerda. Como con lo del bebé de Roma y que se lo tire. Ahí Gales necesita respirar tres veces. Pero le aguaaaaanta.
La cosa es... Tenerle paciencia. Que es lo que tiene Gales y no Inglaterra, que empieza a chillonear. Él se lleva mejor con Britania. El otro día hasta le contó de Francia, por error, pero creo que no odio contarle. Escocia reivindica que él se lleva mejor con Britania (celoooooos).
Britania entra por la puerta del cuarto y le sonríe un poco, acercándose a él y sentándose a su lado. Escocia se sonroja y se separa de un salto.
—Cymru me dijo que me busc... —le mira y parpadea y se sonroja también—, What?
—¿Que yo te qué? —tenso como una tabla.
—What the hell te pasa?
—Pues que tú... ¿qué haces aquí? —aprieta los ojos.
—Cymru dijo que querías verme.
—¿Y-Yo?
Ella se vuelve a sonrojar un poquito.
—Eso me dijo y yo pensé que hace tiempo... Bueno, que no te saludaba y eso y... —carraspea.
—Ehm...
(Ya se ve que se lleva mejor contigo que con nadie, sentencia Gales omnipresente)
—¿Quieres un helado?
—SHUT UP! —grita a Gales.
Britania levanta las cejas
—I-Ice... Ice-cream...
—Ehhh... —se mira las manos y se sonrooooja ella pensando en la última vez que se vieron y que es por eso que esta así —, o... no.
—Ehm... I... O-Ok...
—Oh... —levanta las cejas.
—What?
Britania le sonríe. Escocia traga saliva. Ella se sonroja un poquito y aprieta los ojos.
—Podemos no ir por un helado también, y no pasa nada, Alba... ¿Por qué no... Por qué no traes a tu novia? —agrega pensando que quizás así funcione mejor.
Se debe oír un suave "pff" de Gales y un murmullo de algo relacionado con un trio. Escocia vuelve a gritar que se calle.
—¡Deja de hablarme así!
—¡No te hablo a ti!
—¡Pues también asustas a las hadas!
—A lo mejor si no fueran tan gilipollas…
—¡Cuida lo que dices!
Ojos en blanco.
—Lo cuido perfectamente y digo exactamente lo que quiero decir.
—Peor aún, a mí no me llamas gilipollas.
—¡No te lo estoy llamando a ti!
—¡Pues no parece!
—Pues estate atenta.
—¡Atenta a que, solo te invité un bloody helado!
—¡A lo que digo! ¡Y deja de gritar!
—¡Dejaré de gritar cuando yo quiera! ¡No cuando me lo ordenes tú!
—Pues anda, sigue, sigue. Pero vete a tomar un helado con quien te aguante.
Britania frunce el ceño y le mira intensamente porque Escocia tiene esa estúpida habilidad...
—Pues no tomes helado conmigo si no me aguantas. ¡No es como si tu no fueras un bloody cardo!
—Eso es JUSTO lo que espero ser.
—Pues muy bien, es un cardo lejos de mi entonces, ni que estuviera tan interesada en verte —se cruza de brazos.
—Tú eres la que ha venido aquí.
—¡Tú querías verme!
—¡Que iba yo a querer!
Ella le mira cortada por un instante y luego hace los ojos en blanco.
—Fine —se levanta.
El escocés traga saliva y la mira de reojo, empezando a encenderse un puro, no tan cómodo con echarla así y le jode porque en otra época de su vida lo habría estado perfectamente.
—Nos veremos —murmura fastidiada porque al menos antes ella le echaba a él y ahora cada vez es un poco al revés.
Escocia se encoge de hombros.
(Ya vemos lo MUCHO que te empeñas en probar un punto, father)
—What bloody point?
(Esa supuesta rudeza y "poco interés" por mother)
—¡¿Dónde ves tú lo supuesto!?
(Además te da igual que se vaya toda achicopalada y triste...Todo por probar un punto.)
—¡Pues ve a consolarla tú si tanto te preocupa!
(Risita...Mother te acechará en las noches con el corazón roto...)
—Y a ti.
—Bloodyhell para yaaaaa —protesta Britania.
—¡DÍSELO A TU HIJO!
—¡PAREN LOS DOS!
Ojos en blanco.
Gales se ríe igual, casi en silencio.
(Mira como dejaste frustrada a mum...)
—¡Ya te he dicho que la consueles tú si tanto te preocupa!
—¡NONECESITOQUENADIEMECONSUELEPARDEINUTLESHABLENDEOTROBLOODYTEMA! —chilla Britania para despedirse, habiendo ido a tomarse su helado ella sola un poquito desconsolada, no lo negaremos, ¡pero a la mierda sus hijos ella no necesita a nadie es una isla!
Escocia… aún está preocupado por Britania.
Pues como no... Si... Bleurgh es que además es Escocia que es, creo, la persona que le genera más conflictos sentimentales… Se le pasará.
Si, bueno, a Escocia se le pasara también.
Lo que sí es posible es que si pasa algo así una vez más, va a buscarle menos y a evitarle un poco y a ser tsundere con él. Porque ella lo siente un poco... Rechazo. Y la única manera de reaccionar a ello es ella rechazándole también. Lo cual no ayuda a tener una relación más sana.
Tal vez... muy culpablemente y escondido, vaya él y deje un bote de helado de menta con trocitos de chocolate en la estúpida puerta de la estúpida casa del imbécil de Roma... Envuelto en papel de cuadros escoceses... seguro se le derrite antes que alguien lo encuentre, porque así funcionan las cosas británicas.
La cosa es que... Si Britania lo ve, que seguro será antes de que alguien lo tire, porque tienen mala suerte pero para algunas cosas tienen extraña suerte... Va a írselo a comer aunque este aguado.
¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
