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Verdades que matan, literalmente.

Parte II

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Llegue al departamento y dejé el sobre en la cama. Me di un largo y prolongado baño pero aún después de salir pude sentir como mis músculos seguían contraídos. No entendía porque Christian iba a pedirme tal cosa, es grotesco que aun casado con mi hermana él quisiera tratar conmigo en alguna rara cosa sobre sexo… ¿Por qué ese contrato hablaba de sexo, no? Mierda…

Coloco la laptop sobre la cama, abro Google y cuando estoy a punto de realizar una búsqueda a fondo sobre el tema el teléfono suena y escucho a Kate contestar.

-¿Qué coño quieres?

El tono alterado de Kate me alarma, salgo y la veo con el ceño fruncido. Le pregunto en señas quien es y me dice "Christian". Abro la boca y sacudo la cabeza frenéticamente, ¿Qué quiere? Son casi las once de la noche… Sujeto fuertemente la toalla que rodea mi cuerpo en un intento de calmarme.

-¡Vale, pues jodete, ella no está!

Kate espera la respuesta y luego su cara se descompone.

-¿Qué…? Ya te la paso… -Murmura.

Tiende el auricular hacia mí y gesticula con los labios "Bella". Oh, no…

-¿Christian? ¿Qué sucede? –Pregunto de manera frenética.

-Ana, es Bella

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Kate conduce como loca, cuando llegamos al hospital me deja en la entrada de emergencia. Corro por los pasillos hasta la UCI, Christian me dijo que Matt le había dispuesto a Bella una habitación para ella sola pero con todos los cuidados que necesitaba sin tener que compartir habitación con nadie, en los pasillos choco con mucha gente pero no estoy prestando atención. Cuando llego a la puerta de la habitación en donde esta Bella, Christian esta justo afuera sentado en el suelo y Taylor está de pie a su lado luciendo como si no supiera que hacer.

Christian levanta la mirada y puedo notar sus ojos inyectados de sangre, siento los míos arder por las lágrimas no derramadas. ¿Qué sucedió? Me arrodillo a su lado y tomo su mano, podría jurar que jamás había visto a Christian tan destrozado. Él me da un apretón en la mano y aleja la mirada dejándola en algún lugar de la pared frente a él.

-Tuvo un derrame, pero nada comparado con los anteriores, Ana. Está empeorando. –Murmura.

Abro y cierro la boca varias veces. ¿Cómo es eso posible?

-¿Cómo se encuentra ahora?

-Estable.

Respiro profundo, esa no es la respuesta que esperaba, estable no es nada bueno en la situación de Bella.

-¿Qué sucedió con la médula? Matt dijo que estaba funcionando… -Digo con voz rota.

Christian cierra los ojos y contrae el rostro.

-Era mentira. Dianne estuvo hablando hace un rato con Bella y ella está realmente mal. Han mentido, Matt la ha cubierto en todas sus malditas mentiras. La leucemia estaba más avanzada de lo que esperaban y ha rechazado la médula.

Me dejo caer de culo en el piso, ¿Cómo es posible si quiera que lograra engañarnos?

-Parece que Bella ha aprendido a mentir… -Murmuro para mí misma.

Christian se gira y me mira, sus ojos grises se ven tan falta de brillo, ese brillo que solo le he visto en compañía de Bella.

-Lamento lo de antes, Anastasia. –Me sorprendo, él lo dice muy enserio- realmente lo lamento, ahora lo sé. No puedo hacerle eso a Bella.

Trato de sonreírle pero solo logro ofrecerle una mueca.

-No te preocupes, de todos modos no entendí muy bien de que iba.

Él asiente y vuelve a mirar hacia el frente. Una enfermera sale de la habitación de Bella con una bandeja en sus manos y se aleja por el pasillo, me recuesto en la pared, no sé muy bien si deba entrar o no, no me siento preparada para verla ahí de nuevo.

Minutos después veo a Matt caminar por el pasillo hacia nosotros. Él se ve realmente como la mierda, pero yo estoy peor, mucho peor, estoy enojada. Me levanto y me encuentro con él a mitad de camino, Matt levanta la mirada justo a tiempo para recibir mi mano en su mejilla en una sonora cachetada.

-¿Cómo pudiste? –Gruño entre dientes- ¿Cómo fuiste capaz de seguirle el juego sabiendo que esto iba a pasar? ¡Es mi hermana, maldita sea! ¡La estás dejando morir solo porque ella te pide que nos mientas! ¿Es que acaso tú no tienes familia? ¿Bella no es tú amiga? Creí que la querías…

Mis palabras terminan en sollozos, le golpeo el pecho con los puños cerrados, lo hago tan fuerte como puedo. Matt tiene la mirada baja y ni siquiera se ha movido, su mejilla esta roja.

-¡Ana, basta! –Me dice Christian tomándome por los hombros y alejándome de Matt.

Cierro los ojos y me giro enterrando mi cara en el pecho de Christian, no puedo seguir mirándolo. Entiendo que Bella sea tan testaruda como para ocultarnos todo, ¿pero y él? No tiene excusa.

-Lo siento… de verdad lo siento. No creí que la enfermedad avanzara tan rápido ella… ella realmente la está consumiendo y yo… no sé qué hacer… -Balbucea- No tienes idea de lo que trate persuadirla para que comenzara el tratamiento pero ella nunca quiso. Lo viste aquella vez Anastasia, ella no quería ni siquiera decirte a ti.

-Mathew, debes decirles. –la voz de una mujer lo interrumpe.

Me alejo de Christian y veo a una mujer blanca de cabello negro y ojos azules.

-¿Decirnos, qué? –Pregunta con voz Christian gutural.

-Nada. –Responde Matt y mira de mala manera a la mujer- Dianne voy a ver a Bella. Mantente fuera de esto, por favor.

Ella levanta las manos en señal de rendición y se aleja por el pasillo, Matt entra a la habitación de Bella y deja la puerta ligeramente abierta, noto que antes ya lo había hecho la enfermera y que desde el interior no proviene ninguna luz. Me acerco teniendo cuidado de no dejarme ver, escucho unos sollozos provenientes de Bella y mi corazón se aprieta, ¿Qué sucede? ¿Le duele algo?

-¡Oh, Bella! –la voz de Matt suena ahogada.

Veo cómo se siente a su lado y la abraza, Bella lo rodea con sus brazos y se aprieta más contra él, puedo ver sus manos hechas puños sobre bata médica en la espalda de él.

-Lo sien… lo siento tanto… fui terca e irresponsable, debí haberte escuchado, debí haberte hecho caso, pero tenía miedo Matt. Tenía miedo de que si comenzaba un tratamiento eso lo hiciera más real y ahora… ahora es incluso más real que nunca… ¿cómo pude ser tan estúpida? Voy a morir Matt. Heriré a tanta gente… no debí involucrarme con tantas personas… yo…

Matt no tiene la culpa, ni tu tampoco Bella. Solo fuiste testaruda…

-¡Basta, Isabella! –La voz de Matt suena muy dura.

No quiero escuchar más, me giro y noto que Christian ya no está ahí así que me alejo lo más rápido que puedo. Las palabras de Bella se repiten una y otra vez en mi mente… me siento un poco mareada. No sé qué hacer, ni a donde ir…

-¿Ana? –Una voz terriblemente familiar para mi gusto.

Sigo caminando pero él toma mi mano y me arrastra hasta una habitación, parece una sala de reuniones, hay una gran mesa con muchas sillas. No quiero mirarlo, no quiero estar en la misma habitación con él, siento mi corazón acelerarse y como escapa toda la sangre de mi rostro. Aún le temo a pesar de que soy consciente de que no me hará daño.

-¿Qué haces aquí? ¿Qué sucedió? –Pregunta alarmado- ¿Bella está bien?

No puedo evitarlo, levanto la mirada y él realmente está muy asustado. Mis ojos se llenan de lágrimas y un sollozo escapa de mis labios. Contra todo lo que me grita mi cuerpo corro abrazarlo y entierro mi cara en su pecho.

-¡Ana! –Jadea- mierda dime que está pasando.

-Bella está ingresada, Christian la trajo porque tuvo un derrame muy fuerte. –Digo entre jadeos- La escuche hablando con Matt ella realmente está segura de que esto no saldrá bien, de que morirá y yo estoy jodidamente asustada. ¿Qué voy a hacer sin ella...?

-¡ANASTASIA! –Gruñe y me sacude por los hombros- Bella no va a morir, no lo pienso permitir. ¿Ok? Hare todo lo humanamente posible para mantenerla viva.

Levanto la mirada y la fijo en sus ojos, están comenzando a oscurecer, podría jurar que antes no le daba especial importancia pero ahora que se la verdad puedo encontrarle explicación a lo que sucede en realidad con él. Mi vista se nubla por las lágrimas… ¡Eso es!

-Quiero que la transformes, Edward. –Digo desesperada- Si es necesario recurrir a eso ¡hazlo! No me importa pero mantén a mi hermana a mi lado. No creo poder vivir en un mundo sin ella…

Él abre los ojos como platos y se aleja un poco de mí.

-¿En serio eso es lo que piensas? –Suena sorprendido- ¿No te importa que ella se vuelva un… monstruo?

Sacudo la cabeza fervientemente, ¿un monstruo dice? Él, incluso siendo vampiro, es la persona más hermosa que he conocido, por dentro y por fuera. No hay ser sobre la tierra menos monstruo que Edward.

-Tú no eres un monstruo, Edward. Ninguno de ustedes lo es. Y, si eso es lo que necesita Bella para estar a salvo, pues que así sea. –Le digo mirándolo a los ojos para que sepa que estoy siento totalmente honesta al respecto- No la quiero perder, no ahora que sé la verdad.

Edward está totalmente perplejo ante mis palabras. Hay un nuevo brillo en sus ojos, se ve feliz, incluso podría jurar que esperanzado.

¡Oh cariño!

-¡Ve! Tienes que verla, saber su estado, ¡no sé! ¡Lo que sea que debas hacer! –Agito los brazos desesperada y lo empujo hacia la puerta- pero ¡No la dejes sola! ¡Ya no más! ¿Me entiendes, Cullen? –Mi voz se quiebra. No puedo evitarlo.

Él sonríe ampliamente y asiente emocionado, trato de devolverle la sonrisa lo mejor que puedo. Edward salió de la habitación como si el mismo diablo mismo lo persiguiera, di un respingo y retrocedí unos pasos, definitivamente me iba costar acostumbrarme a su verdadero yo.

No quiero volver a la habitación, no así, no quiero que Bella me vea en este estado tan deprimente, pero decido que tampoco quiero ir a casa. Saco mi celular del bolsillo trasero de mis jeans y le envió un mensaje a Kate por WhatsApp:

"Me quedare. No quiero alejarme de ella. :("

Ella responde de inmediato.

"Tranquila, es de comprender. ¿Qué tal lo lleva?"

Arrugo la cara y respiro profundo.

"No está bien, Kate. El derrame fue algo fuerte y ella esta incluso muy deprimida!"

Las lágrimas inundan de nuevo mis ojos, si Edward no hace nada lo mato.

"Oh, nena! Avísame cualquier cosa. Sabes que cuentas conmigo para lo que sea? Te amo! :)"

Por supuesto que lo sabía, pero no hay nada que ella pueda hacer. Sonrió estúpidamente ante su gesto.

"Yo también! :)"

Guarde el celular y me limpie la cara, respire profundo y decidí pasar el rato en la cafetería. Una vez llegue ahí pedí un té y me senté en una de las mesas más alejadas junto a los ventanales. Mire fijamente por ellos tratando de hallar una manera de decirle a Bella que somos hermanas, no me iba a creer sin pruebas y yo desde luego no las tenía. No había visto a Charlie en lo que parecía mucho tiempo así que tampoco podía llegar y gritarle a la cara que me dijera la verdad, pero mamá… Carla… ella también la sabía ¿no? Si Charlie y ella discutieron fue por algo y estoy casi segura de que ese algo fuimos nosotras.

Tomo mi celular y marco su número, ella atiende al tercer tono.

-Ana, cariño, ¡Cuánto tiempo! –Mi madre suena emocionada- Dios, no sabes cómo te he extrañado…

-Hola mamá… ¿Cómo estás?

-Bien mi vida, -escucho la voz de fondo y luego la risa de mi madre- Bob te envía saludos.

-Dile que igual… -bajo la mirada hacia mi taza y la tomo para dar un trago a mi té.

-Ana, pareces distraída… ¿estás bien, mi niña?

Su pregunta me sorprende. Y es entonces cuando noto que esto no lo podemos hablar por teléfono.

¡NO! No estoy bien, mi hermana se está muriendo.

-Sí mamá. Solo quería hablar un poco contigo ¿no puedo llamar a mi madre sin algún motivo aparente? –Trato de bromear pero mi voz sale fría y déspota.

Ella da un largo y sonoro suspiro y luego se ríe un poco.

-No es eso Ana, es que me pone realmente nerviosa que vuelvas a ver a Bella, sabes que no termine en buenos términos con tu tío Charlie y bueno… -Su voz se va desvaneciendo.

Frunzo el ceño, necesito hablar con ella al respecto pero no puedo hacerlo por teléfono.

-Ahora mismo no me apetece hablar del tema. –Digo con voz ácida.

Ella calla durante unos segundos y cuando vuelve hablar falla en el intento de no sonar alarmada.

-¿Sucede algo? –su voz tiembla.

-No te preocupes… -Levanto la mirada y diviso a Carlisle entrando a la cafetería, él me mira intensamente mientras camina hacia mí, el miedo recorre fríamente mi cuerpo- mamá tengo que cortar, hablamos luego ¿sí?

-Seguro, cariño. Adiós.

Cuelgo la llamada y suelto el teléfono de golpe en la mesa. Carlisle se sienta en la silla frente a mí y suspira bajando la mirada.

-Edward dijo que estabas por aquí te he estado buscando. –Dice en voz baja.

¿Por qué está siendo tan cuidadoso con sus palabras?

-¿Carlisle, que sucede? –Chillo asustada.

Él toma una gran bocanada de aire y toma mis manos entre las suyas, están jodidamente frías. Me da un ligero apretón y levanta la mirada hasta mis ojos.

-Bella ha sufrido una crisis de ansiedad, Matt ha tenido que sedarla porque eso no le haría bien. –Dice en voz baja- Ana… ella está muy mal, las últimas radiografías mostraron unas manchas extrañas en sus pulmones, aún no sabemos que es. Su respiración se está dificultando cada vez más, Edward le ha colocado una máscara de oxígeno para que sus pulmones funcionen mejor.

Bajo la mirada hacia mi taza de té, ahora frió. Parpadeo varias veces tratando de alejar la capa de lágrimas que se forma en mis ojos. No puede ser…

-¿B-Bella… va a estar bien? –susurro.

Él no responde, le miro y la tristeza en su rostro es demasiado para mí.

-Le dije a Edward que… -Comencé a balbucear pero él me interrumpió.

-Lo sé, él me lo contó. Quería saber si puedo ayudarlo con eso… -su voz sonó carente de emoción- no sé si pueda, Ana. El estado de Bella es muy grave, ella tiene la enfermedad en su sangre… no sé si el veneno funcione las probabilidades son bajas y si su corazón falla...

"no sé si el veneno funcione" las palabras se quedaron en mi mente en un eco sin fin. ¿Ellos no podrían salvarla?

-¡Ella está luchando! ¿Lo intentaran al menos? ¿Por ella? –Suplique.

-Aún no se puede, hay que esperar a que Bella este en mejor estado. Además no es algo que se pueda hacer así tan fácil. –El da otro suave apretón a mis manos- Créeme, Ana. Bella es como de mi familia, estoy tan preocupado por ella como tú. No quiero perder dos hijos.

Le miro asombrada, no sabía que el considerara a Bella una hija más… ¡Espera!

-¿Dos hijos? –Pregunto confundida.

El enarca una ceja y su expresión se torna sobria.

-¿De verdad crees que Edward podría seguir viviendo si a ella le sucediera algo? –Suspira tristemente- Él la ama demasiado, me sorprendió que se pudiera mantener alejado de ella durante tanto tiempo.

Me quedé boquiabierta.

-Creí que ustedes no morían…

Carlisle inclino la cabeza y me lanzo una mirada incrédula.

-Tienes un concepto de inmortalidad muy errado, Ana. –Niega con humor negro- El que vivamos muchos años sin envejecer no quiere decir que no podamos, literalmente, morir. Existen maneras de acabar con nosotros.

¿Acabar con ellos? ¿O sea que alguno de ellos podría morir en cualquier momento si así lo desea? ¿Edward tal vez?

-Oh, mierda…

Él asiente lentamente.

-¿Te quedaras? –Asiento y él frunce el ceño- ¿Dónde dormirás? Vi a Christian ocupando el sillón de la habitación de Bella.

Abro los ojos como platos. Eso me sorprende a gran escala, creí que él se había marchado.

-¿Ha hablado con ella? –Pregunto sin aliento.

-No, cuando él llego ya ella estaba sedada.

Dejo escapar el aire que estaba reteniendo, eso es bueno en parte, si él se enfrenta a ella en esa situación no creo que eso resulte bien.

-Ve a mi casa, estoy seguro de que a Esme le gustara verte. Te mantendré al tanto del estado de Bella.

-No quiero alejarme de ella… -Digo bajito.

Él sonríe de manera tierna y libera mis manos.

-Está a unas pocas calles de aquí, Esme quiso estar más cerca de Bella así que se están quedando en un departamento que tienen Emmett y Rose. –Mete la mano en el bolsillo de su pantalón y me entrega las llaves de su auto y en un papel de recetarios médicos me anoto una dirección, lo miro asombrada- Avisare a Esme que estas de camino para que te espere. Usa mi auto, yo no lo necesito.

-¿Estás seguro? –Pregunto avergonzada- No quiero causar problemas.

-Ve tranquila, Ana. Todo lo que sepa de Bella te lo diré. Descansa un poco es muy tarde. –Fue la respuesta de Carlisle antes de irse.

Miro con duda las llaves, no sé si sea buena idea pero no me quiero alejar mucho de Bella y el departamento queda en la costa al otro lado de la ciudad. Suspiro resignada, tomo el teléfono la dirección y las llaves. A mitad de camino hacia el estacionamiento mi teléfono suena, es un mensaje.

*Emmett y Jasper te esperaran abajo. Alice*

Alice era muy escalofriante cuando sabía las cosas antes de tiempo.

Llegue al edificio diez minutos después, Emmett se encontraba justo en la entrada con los brazos cruzados y Jasper estaba unos pasos atrás con una posición relajada. Estacione el auto y baje con cuidado, Emmett me sonrió y cuando estuve cerca me abrazo.

-¡Ana! Qué bueno verte. –Sonrió y unos pequeños hoyuelos se le formaron en las mejillas- Ven, subamos, Jasper se encargara del auto.

El eludido se acercó y con un saludo muy… Jasper, tomo las llaves del auto. Camine junto a Emmett hacia el ascensor, el silencio era cómodo en su presencia aunque al estar acostumbrada a los comentarios fuera de lugar de Emmett era a la vez totalmente extraño. El ascensor no había terminado de abrir sus puertas cuando fui interceptada por los brazos de Alice, luego me tomo de las manos y me hizo pasar, Rosalie y Esme quienes sonrieron con cariño cuando me vieron.

-¡Ana, cariño! Carlisle me ha llamado y me conto lo de Bella, no sabes lo preocupados que estamos aquí. –Dijo muy bajo y en tono maternal mientras me abrazaba.

No pude responderle, de hecho no pude soportarlo más. Deje que la desesperación se apoderara de mí y me largue a llorar en sus brazos. Ella me acunó con ternura extrema, luego de un rato me aleja y alarga las manos para limpiarme las lágrimas con los pulgares.

-¿Has comido algo? –Niego y bajo la mirada, ella chasquea la lengua- Eso no es bueno cariño, debes alimentarte.

-Tengo el estómago contraído, no podré comer nada aún. –Digo bajito.

Sonríe un poco aunque la felicidad no le llega a los ojos.

-Entonces ve a descansar, Alice ha preparado una habitación para ti. –Me dice y toma mi mano guiándome por el lugar.

No presto atención a mí alrededor es lo menos que me importa en este momento. Alice está en la habitación cuando entramos, ella me tiende un pijama y cuando lo tomo besa mi mejilla.

-Te he preparado un baño, necesitas relajarte. –Dice y se va.

-Hazlo cariño. Prometo avisarte cualquier cambio en el estado de Bella. ¿De acuerdo? –Me dice Esme y yo asiento- Buenas Noches, Ana.

-Buenas noches. –Respondo en un murmullo.

Luego de bañarme y colocarme el suave pijama de pantalón largo y camiseta me recuesto en la mullida cama y aunque pienso que me costara dormirme el sueño se apodera de mí rápidamente. Cuando despierto la luz que se cuela por las puertas del balcón es muy opaca, como si estuviera cayendo la tarde. ¿Qué hora era? Me levanto y camino hacia el baño, hay un pequeño bolso de viaje junto al lavabo y una nota sobre él.

He ido a tu departamento por algunas cosas tuyas, espero no te moleste.

Alice.

No tengo ni ánimos para pensar en ello. Lo abro y encuentro mis cosas de aseo personal y varias mudas de ropa. Me ducho y visto con unos shorts de jean y una camiseta gris con unas zapatillas Vans negras, peino mi cabello con los dedos mientras salgo al living, seis pares de ojos se posan en mí desde diferentes lugares de la estancia. Unos preocupados y otros tristes.

-¿Cómo dormiste, cariño? Descansaste mucho. –Comenta Esme con una ligera sonrisa desde el sillón.

Noto que Carlisle está a su lado tomando sus manos de la misma manera que tomo las mías la noche pasada.

-¿Qué sucedió? –Chillo asustada mirando a Carlisle.

Él se levanta y me atrae hasta el sillón, se sienta a mi lado y me mira con profunda tristeza.

-Bella paso la noche bien, pero esta mañana ha tenido un nuevo derrame, nos costó controlarlo, Matt pensó que sería buena idea cauterizarle la nariz pero no fue necesario logramos detenerlo a tiempo. –Me estremezco ante sus palabras- Pero… eso no es todo, Ana.

-¿Qué más? Carlisle termina de hablar de una vez ¡por favor! –Suplico tratando de contener las lágrimas.

-Ya sabemos que son las manchas en las radiografías de sus pulmones. –Dice con cautela.

-¿Tiene gripe?

-Ojala, -suspira- el cáncer ha hecho metástasis ahí, esta mucho peor de lo que imaginábamos. El cáncer se ha alojado en sus pulmones, y no hay mucho que podamos hacer. Edward aún no ha querido decírselo.

Pronto dejo de escuchar sus palabras, un sollozo sale de mi pecho, me levanto y alejo de él y comienzo a caminar de un lado a otro por la habitación.

-No… no… ella no puede tener eso. –me río secamente- me estas mintiendo ¿no es así? ¿Aún estoy dormida y nada de esto está pasando? Sí, eso es. Mi hermana solo tiene un sangrado normal en su condición, más nada.

-Ana… -me llama Carlisle

-Bella va a salir de esta y será la misma de siempre, todo saldrá bien… -Sigo murmurando desesperada, con la mirada perdida.

-¡Ana! –Exclama casi en un grito y me sacude los hombros. Le miro aterrorizada- Debes ser fuerte por ella. Si sigues así tendré que sedarte a ti también.

-¡¿Cómo puedes pedirme que me calme?! Me acabas de decir que mi hermana esta aun peor que nunca, ¡está muriendo con cada segundo que pasa Carlisle! –Bramo enojada y con las mejillas llenas de lágrimas. Comienzo a golpearle el pecho en un ataque de histeria- ¡Tienes que salvarla! ¡TIENES QUE TRANSFORMARLA! ¡No voy a perder a mi hermana…! ¡Debes hacerlo!

Siento que alguien me toma de los hombros y me aleja de él con facilidad, Carlisle desaparece de mi vista y pocos segundos después reaparece con una aguja en su mano. La clava en mi brazo y mi cuerpo comienza a sentirse pesado.

-¡Carlisle! ¿Por qué has hecho eso? –Le riñe Esme. La veo acercarse a mí y acunarme de nuevo entre sus brazos- ¡Oh, cariño! Entiendo tanto tu dolor.

Siento sus manos sobre mi cabello, cierro los ojos y el sedante hace efecto llevándome a un sueño profundo.

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Cuando despierto estoy en la habitación de nuevo, Esme se encuentra a mi lado acariciando mi cabello de manera rítmica y tranquilizadora. La realidad me golpea y mis ojos se llenan de lágrimas de nuevo. ¿Por qué de todas las personas en el mundo le tenía que pasar eso a ella? ¿A mi hermana? No quiero perderla, si pudiera desear algo sería que ella no hubiera pasado por nada de esto nunca.

-Te he preparado algo para que comas, por favor Ana debes controlarte. Detestaría que te trataran así de nuevo. –Me dice Esme con tristeza.

-¿Cómo esta Bella? –Es lo primero que digo, con voz raposa.

Ella suspira y detiene el movimiento de su mano.

-Charlie y Renée se han enterado, Bella no lo ha tomado muy bien. Entro en estado de shock y no han podido hacerla despertar. –Murmura con voz rota- Lo siento.

Asiento lentamente.

-¿Y ellos?

-Están destrozados. Han tenido que sedar a Renée no quieren alejarse de ella, a Edward le ha costado verla.

Eso llama mi atención, levanto la cabeza y apoyándome en la almohada la miro fijamente.

-¿Esta aquí? –Pregunto esperanzada.

Esme sonríe un poco y niega con la cabeza.

-No, cariño. Él no se ha alejado de ella, ha estado en el hospital estudiando su caso a fondo. Lo he visto cuando he ido a llevarle ropa. –Explica en voz suave.

Renée y Charlie están en la ciudad… la verdad necesita ser contada.

Una idea golpea mi mente de repente, salto de la cama y corro hacia el baño, tomo el celular del lavabo y marco un número que no creí usar jamás.

-¿Anastasia? –Suena sorprendido.

-Necesito que me ayudes a llegar a Savannah. –digo rápidamente.

-¿Georgia? –Pregunta incrédulo- ¿iras a ver a tu madre?

Por un momento mi cerebro me grita ¡Pregúntale como sabe que tu madre vive ahí! Pero lo descarto rápidamente, tengo asuntos más importantes.

-Sí, necesito averiguar la verdad. Y no hay otra manera de hacerlo que no sea en persona. –Me limito a responder.

-Comprendo. Toma mi Jet, no lo usare estos días… –Duda un momento- iré contigo.

Y cuelga. ¿Cuán extraño será viajar junto a Christian? ¿Por qué querría él ir? Diablos, es tan intrigante y dominante ese hombre.

Salgo del baño y veo a Esme sentada en la cama con una ceja enarcada, me sonrojo profundamente.

-¿Piensas viajar? –Pregunta con cautela.

Asiento y tomo una de las tostadas que hay en la bandeja y le doy un mordisco tratando de desviar su atención pero no funciona.

-¿Por qué? –Parece sorprendida.

-Porque necesito saber la verdad de todo esto a fondo, necesito saber quiénes son nuestros padres, porque nos separaron, todo. –Murmuro un poco cohibida.

Esme suaviza su expresión y me mira con ternura, pero cuando está a punto de responderme mi celular suena. Lo atiendo sin ver quién es.

-El vuelo sale en una hora, te veo en Sea-Tac. –La voz autoritaria de Christian me sobresalta.

Él cuelga incluso antes de que procese lo que me ha dicho. Miro a Esme y ella tiene el ceño fruncido. Chasquea la lengua y me mira en modo de disculpa.

-Te dejare para que te arregles, come algo. –Dice, luego se levanta y se va.

¿Cuál es el odio de ellos hacia Christian? ¿Qué saben de él? ¿Es sobre el contrato? ¿Sobre ese extraño… pasatiempo suyo? Respiro profundo y alejo todo eso de mi mente, no es momento para pensar en él. Me di una ducha rápida y me coloque un jean negro, una camiseta azul y unas zapatillas Vans negras. Luego de lavarme los dientes dejo mi cabello caer desordenado sobre mi hombro derecho, tomo mi bolso y salgo. Veo la bandeja en la mesa junto a la cama pero yo no tengo hambre, suspiro tomo mi celular que esta sobre la cama y salgo hacia el living.

Veo a Carlisle sentado junto a Esme, frunzo el ceño, aun no le perdono lo que me hizo.

-Cuídala, volveré pronto. –Le digo, camino hacia ellos y me detengo junto a Esme beso su mejilla y le sonrió- Gracias.

Ella parece estar al borde de las lágrimas aunque en sus ojos no hay ni rastro de ellas.

-Cuídate tú, cariño. –Me dice con una ligera caricia en mi mejilla.

Asiento y me alejo de ellos, tendré que tomar un taxi, pienso mientras estoy en el ascensor. Me sorprendo cuando salgo y veo el auto de Carlisle estacionado justo donde lo deje cuando llegue. ¿Pero no lo había Jasper guardado en el estacionamiento…? Mi pregunta no formulada se responde cuando la ventanilla del copiloto se baja y Alice me sonríe amablemente haciéndome señas para que suba. Abro la boca sorprendida de atrás y me acomodo en el asiento, Rosalie se gira hacia mí desde su lugar frente al volante y me guiña un ojo.

-Supusimos que no tenías como llegar al aeropuerto. –Comenta de manera despreocupada.

Asiento y le dedico una media sonrisa en agradecimiento. Ellas llevan ropa abrigada a pesar de que no está haciendo frió, Rosalie baja las gafas de sol de su cabello y las deja sobre sus ojos, Alice hace lo mismo. ¿Es por el sol? ¿De qué manera les afecta el sol en realidad a ellos?

Recorremos el camino en silencio, lo aprecio mucho, no me apetece hablar de nada. Cuando llegamos al aeropuerto ellas dan el nombre de Christian y los guardias nos dejan pasar directo a la pista de aterrizaje. Rosalie detiene el auto junto a la SUB de Taylor a un lado del hermoso Jet blanco con el logo de Grey Enterprises Holdings, Inc. en grandes letras azules. Abro la boca sorprendida. ¡Dios! ¿Tiene un Jet privado? ¿Cuántas cosas como estas tenía a su disposición este hombre? ¿Y Bella? ¿Si ella compartía cosas con él quiere decir que ella también poseía un Jet como ese o hacía uso de este mismo? Sacudí la cabeza y respire profundo. Tome mi bolso y mire a las chicas.

-Gracias por traerme. –Susurro.

Ellas se giran hacia mí y sonríen.

-No te preocupes, llama si necesitas algo. ¿De acuerdo? –Me dijo Rosalie arqueando una ceja bajo las gafas.

Asentí y baje del auto. No había alcanzado a dar cinco pasos cuando escuche la voz de Alice.

-¡¿Ana?! –Me gire y la encontré con expresión enfurruñada y muy triste- Ya… ya no puedo ver el futuro de Bella. Lo siento.

Antes de que ella pudiera decir algo más, Rose arranco el auto en seco y se alejaron de mí. ¿Qué era exactamente lo que quería decir con eso?

Escuche el ruido de los motores del Jet al encenderse, me sobresalte y gire para ver a Christian, quien me esperaba en la parte superior de la escalerilla. Mi corazón comenzó a latir fuerte y los nervios se apoderaron de mi estómago. Él me dirigió una mirada fría y luego se giró y se adentró en el Jet. Giro los ojos, se seguro fue por Alice y Rose. Entro detrás de él y me lo topo de frente hablando con un hombre y una mujer, ambos llevan uniforme, ¿el piloto tal vez? Él hombre me mira y él no tiene más remedio que mirarme también.

-Anastasia, ponte cómoda. –Señala al hombre a su lado con un movimiento fluido de su cabeza- Él es Stephan, será nuestro comandante hoy. Y esta es la primera oficial Beighley.

La mujer se sonroja profundamente cuando él la menciona pero Christian parece no ser consciente de ello. ¡Joder, no soy la única que ha caído en sus redes! ¿Es que en serio no hay nadie que sea inmune?

-Encantada de conocerles. –Digo avergonzada.

Ellos murmuran unos saludos y se dirigen a la cabina de mando. El vuelo se me tornó realmente largo. Me sentía incomoda estando en presencia de Christian sin tener nada con que distraerme... Cuando aterrizamos en Savannah di un gran suspiro de alivio. Taylor fue el primero en bajar Christian lo siguió sin siquiera dedicarme una mirada. ¡Qué imbécil! ¿Me está ignorando a propósito?

Cuando estaba bajando las escalerillas iba tan distraída que me tropecé con mi propio pie y me caí hacia adelante, Christian se giró y me sostuvo a tiempo evitando que cayera sobre él. Me sonroje furiosamente al notar que mi rostro estaba a centímetros del suyo, Christian me miro a los ojos y luego a los labios. Jadee involuntariamente. ¿Me quería besar? Eso pareció devolverlo a la realidad y se alejó de mí rápidamente. Yo baje la mirada avergonzada. ¿Qué fue eso?

Taylor nos guió hasta un Mercedes negro, genial tendría que pasar aún más tiempo con él en un espacio cerrado. ¿Por qué acepte que viniera? ¿Por qué no tomé un vuelo comercial? Mierda…

Taylor abrió la puerta para nosotros y Christian se hizo a un lado dejándome entrar primero, y así lo hice.

-¡Mierda! –Lo escuche jadear.

Me gire y lo mire, sorprendida en busca de información al respecto, él se apresuró a entrar en el auto y me miro por un momento en el cual pude notar como sus ojos se oscurecían. Aparte nuevamente la mirada, avergonzada. ¿Qué era lo que pasaba con él? ¡Creí que toda esa mierda había quedado atrás cuando me dijo que no quería hacerle eso a Bella! ¿Lo habría olvidado?

No supe hacía donde nos dirigíamos, lo cierto es que me daba miedo hablarle, sentía que me iba a comer viva si abría la boca. Llegue a creer que nos dirigíamos a un hotel donde él se hospedaría pero Taylor estaba tomando camino hacía la casa de mamá… de Carla. Me sorprendí mucho. ¿Cómo sabía el donde era? ¿Qué tanto sabe Christian sobre mí?

Taylor aparco el auto frente a la casa y yo no esperé si habitual protocolo de abrir puertas, salte fuera del auto y trote por el camino de entrada a la casa. Levante mi mano y note que está temblando, la cerré en un puño e intente controlarme. Necesitaba hacer esto rápido, sin dolor y por sobre todas las cosas volver pronto a Seattle.

Doy tres golpes en la puerta lo suficiente fuerte como para que ella escuchara si estaba en el jardín. Escuche un grito de "¡voy!" y unos pasos apresurados bajar por la escalera.

-¿Estas segura de esto? –Murmura Christian cerca de mi oído.

Doy un respingo asustada, ¿Qué hace aquí? ¿También entrara conmigo?

-¿Qué haces aquí? –Preguntó en voz alta.

El enarca una ceja que claramente dice "Respóndeme, Anastasia"

-Sí, estoy segura. Necesito saber la verdad, y Bella también. –Murmuro.

-En este momento no creo que sea bueno decirle. –Refunfuña.

Me sorprendo, ¿es que acaso él no sabe el actual estado de Bella?

-Si no es ahora no será nunca, Christian. –Me limito a responder.

Él me mira con recelo, y cuando está a punto de responder mamá abre la puerta. Tiene la cara un poco sucia y lleva su cabello en un moño desordenado. Tiene ropa, ligera unos shorts de jeans desgastados y una camiseta.

-¿Estas intentando la jardinería de nuevo? –Pregunto sorprendida, creí que había dejado el asesinato de plantas.

Ella se ríe y me abraza fuerte.

-Nunca es tarde para aprender, se me está dando fenomenal. –Comenta risueña, se aleja de mí y posa su mirada en Christian, su boca cae abierta.

Christian le dedica esa jodida sonrisa de infarto marca Christian Grey. Oh, no… mamá se sonroja y aparta la mirada hacia mí y levanta la ceja de manera interrogativa con una mirada picara. No pienses estupideces Carla.

-Mamá él es Christian Grey, el… -Me detengo sin saber que más decir, ¿el prometido de Bella? ¿el esposo de Bella? ¿el ex-esposo de Bella? ¿el hombre del que me he enamorado? Mejor me callo.

Christian entiende mi situación y sale a mi rescate.

-Un allegado a la familia Swan. –Recalca el apellido de Bella y mamá se pone nerviosa- Encantado de conocerla, señora Adams.

¿Cómo sabe el apellido de mi madre? ¡Maldita sea! Su extensa información sobre mí me está poniendo muy nerviosa.

Mi madre luce absorta en él, jamás la había visto así.

-Christian. –Consigue decir por fin, sin aliento- Oh, pero que modales los míos. ¡Pasen! Bob está por llegar, ¿quiere algo de beber?

Giro los ojos. Mamá habla prácticamente solo para Christian.

-No gracias, señora Adams. –Responde Christian mientras nos sentamos en los sillones frente a ella- En realidad Anastasia y yo volaremos esta misma tarde a Seattle, así que no la molestaremos por mucho tiempo.

Su declaración me sorprende, no sabía que veníamos de visita solamente. Mamá también parece descolocada y ahora muy nerviosa. Ella me mira buscando una explicación.

-Necesito que hablemos. –Digo despacio, ella asiente- Sobre Bella.

Ella mira sus manos entrelazadas sobre su regazo y muerde su labio violentamente. Mi corazón se oprime, ¡carajo!

-¿Qué sucede con ella? –Pregunta en voz baja.

Levanta la mirada y posa sus ojos en los míos, ella luce realmente desinflada, como si hubiera esperado por este momento toda su vida.

Trago fuerte: -Quiero que me digas porqué nos separaron.

Ella suelta una gran bocanada de aire, parece ¿aliviada?

-Eso ya lo sabes, Ana. –La molestia aparece en su cara- Tú tío Charlie y yo no congeniábamos en algunas cosas respecto a ustedes y bueno… no creí conveniente que tú siguieras manteniendo tanto contacto con ellos… ¿Pero a qué viene eso? La has vuelto a ver y ahora son tan amigas como antes…

Ella sigue balbuceando la sarta de mentiras que me ha dicho durante todos estos años, puedo ver a Christian tensarse en su lugar y mirarla fríamente. Yo no estoy mucho mejor, ¿tan estúpida me cree como para venir hasta aquí y preguntarle esto solo para escuchar sus mentiras?

-¡Basta! ¿Por qué sigues diciendo eso? ¿En serio seguirás repitiendo eso una y otra vez? –Digo molesta.

Ella parpadea varias veces y jadea asustada.

-Bella tiene leucemia. –Gruño a punto de romper a llorar, ella palidece- ¿Sabes lo que se le hace a los familiares cuando alguien tiene leucemia? ¡¿Lo sabes?! ¡Se les hace una maldita prueba de ADN! –Grito levantándome de mi lugar y caminando de un lado a otro en el salón. Por el rabillo del ojo veo a Christian restregar las manos contra su cara con la mirada perdida- Siempre me sentí demasiado cercana a ella y TÚ sabias el porqué, TÚ sabías que ella y yo somos… ¡Que somos gemelas, joder! Me mentiste diciéndome que era normal que familiares se parecieran… No sé cómo pude creerte…

Ya no hay vuelta atrás, he explotado y no parare hasta dejarlo salir todo y saber la verdad. Me detengo frente a ella y la veo sollozando me duele verla así, después de todo ella siempre será mi madre, pero mierda más duele que me haya mentido durante tanto tiempo.

-¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué simplemente decidiste alejarnos? –Sollozo- ¿Por qué fuiste tan cruel? La estoy perdiendo… si tan solo ella lo supiera… ¡Si ella lo hubiera sabido a tiempo tal vez mi médula si hubiera funcionado! Maldita sea… no puedo comprender porque tú y Charlie nos hicieron esto… ¿Qué es él para mí? ¿Para ti? ¿Y tú? ¿Eres mi madre o de ahora en adelante tendré que llamar así a Renée? ¿Sabe ella que soy hermana de Bella…? Son todos una sarta de mentirosos y me repugnan. ¡Me dan asco!

-¡Basta, Anastasia! –Me riñe Christian.

Siento sus brazos rodearme y alejarme de ella, me deshago de su agarre con violencia y me alejo de él también. Estoy tan furiosa…

-¡No! –Grita Carla, Christian se gira hacia ella y la mira sorprendido- Ella tiene razón, necesita saberlo, ya no hay vuelta atrás, ella necesita saber toda la verdad… pero no ahora Ana, soy tan responsable de esto como lo es Charlie así que creo que él debería estar presente. –me mira en modo de disculpa- Lo siento tanto cariño, siempre te he amado más que a nada en este mundo, eres mi pequeña niña y eso nunca cambiara a pesar de que estés tan molesta conmigo… he querido decírtelo tantas veces y Charlie… pero no quiero perderte Ana. Eres mi hija pase lo que pase y me duele que me odies tanto en este momento… pero si de verdad crees que es hora de saber todo, bien, te lo diré, pero Charlie debe estar presente. Sé lo debo. Sé los debo a todos.

Trago el nudo en mi garganta y asiento. Bien, por lo menos había dejado de ser tan evasiva y mentirosa, espero.

-Bien. –Acepto levantando las manos- Sí eso es lo que quieres pues nos vemos en Seattle. Te arrastraría conmigo en este momento pero sé que debes hablar con Bob. Te veré en Seattle en unos días. Charlie ya está ahí.

Me giro y salgo de ahí lo más de prisa que puedo. Necesito escapar, tengo que hacerlo, me siento tan impotente, tan sola en todo esto. Quiero que Bella lo sepa pero si se entera de que yo lo sabía y no le había dicho nada se va a molestar tanto conmigo…

Taylor corre a abrirme la puerta del auto y yo le agradezco con una mirada. Me subo al auto y apoyo cabeza hacia atrás cerrando fuertemente los ojos. Creí por un momento que ella me diría que si soy su hija que todo fue culpa de un tercero, que ella jamás me ha mentido pero no fue así sus palabras me dejaron bien en claro que su miedo a perderme era mucho más que por la discusión. Ella teme perder a su única hija que tal vez ni siquiera es su hija.

Cierro las manos formándolas puños y trato de controlarme, pero duele tanto haber crecido con una mentira, que todo en lo que siempre he creído jamás fue así. Cuando ella me dijo que no podía volver a ver a Bella y Charlie en los veranos yo creí que había sido por una estúpida discusión entre ellos y que pronto se arreglaría pero jamás fue así, ellos no se han visto o hablado desde entonces. Y cuando le comente que quería estudiar ella realmente se había puesto como una loca a pegar gritos y darme mil y un excusas para que no fuera para allá…

Puedo sentir a alguien sentarse a mi lado. Mi cuerpo se tensa inmediatamente, mierda este hombre en realidad me pone muy nerviosa.

-¿Estas bien? –Me pregunta, le miro y él está ladeando la cabeza.

-Sí. –Le susurro.

Pero mi subconsciente grita: ¡No, joder! ¡No lo estoy! ¡Mi hermana se está muriendo y no sé quiénes son mis padres!

Me giro y miro por la ventanilla, no quiero hablar de mis problemas personales con él. En el aeropuerto el Jet ya está listo para partir, Christian debió avisarles. Cuando estoy a punto de subir las escalerillas mi teléfono suena en mi bolsillo. Lo tomo de prisa y veo que es un WhatsApp de Kate.

"Como esta B?"

Respiro profundo y tecleo una rápida respuesta antes de acomodarme en mi asiento.

"De momento no sé nada, estoy en Georgia! :S"

Mi celular vuelve a sonar.

"Sucedió algo con tu madre?"

Su respuesta me sorprende momentáneamente, quiero llamarla y contarle todo pero no puedo hasta saber la verdad.

"No! Solo quería averiguar algo, te contare todo cuando tenga la información completa, de acuerdo? Estoy a punto de volar de regreso!"

Me muerdo el dedo gordo esperando su respuesta, sé que ella me interrogara a penas me vea. Coloco el teléfono en modo vibrar justo a tiempo antes de recibir su respuesta.

"Está bien Ana pero quiero la versión extendida!"

"De acuerdo"

Ella no responde pero si lo lee, guardo el teléfono cuando él piloto nos avisa que estamos a punto de despegar. Christian volvió a tomar su asiento lejos de mí, pero esta vez lo agradezco. Mi mente recrea una y otra vez las palabras que Carla me dijo. No sé en qué momento me quede dormida pero cuando la azafata me despierta para avisarme que estamos a punto de aterrizar en Sea-Tac me sorprendo. ¿Tanto dormí? Tengo una suave manta cubriendo mi cuerpo y la mujer ha colocado un vaso con zumo de naranja sobre la pequeña mesa frente a mí. Sorbo despacio, exhausta, y me permito por un momento no pensar en nada. Cuando aterrizamos, soy la primera de los dos en levantarse tomo mi bolso del asiento frente al mío dirigiéndome hacia la puerta para bajarme del Jet y cuando paso junto a él me sostiene impidiéndome continuar. Siento una corriente eléctrica recorrer mi brazo desde el lugar donde sus dedos están envolviendo firmemente mi muñeca. Le miro y tiene la vista aun puesta en la ventanilla y la otra mano apoyada en su barbilla.

-¿Estas bien? –Pregunta.

-Lo estaré en cuanto sepa del estado de Bella. –Digo con voz temblorosa.

Él asiente y suelta mi mamo, camino de prisa lejos de él y veo al pilo y las dos mujeres junto a él. Le doy las gracias torpemente y bajo del Jet. Taylor ya está ahí junto a Sawyer sosteniendo la puerta de la SUB abierta pero el mercedes de Carlisle se detiene cerca y yo no hago más que correr hacía el y saltar en el asiento trasero. Esta vez el que maneja es Jasper y Alice está a su lado.

-¿Cómo supiste que llegaría a esta hora? –Pregunto recelosa.

Ella se gira hacia mi cuando Jasper arranca el auto y sonríe ampliamente.

-Hola a ti también, Ana. –Bufa- ¿Edward te conto que somos vampiros pero no te dijo nada de nuestros dones?

Doy un respingo ante la naturalidad con la que ella habla respecto a su condición. Pero la curiosidad me pica y no puedo evitarlo.

-¿Hablas de leer la mente? –Preguntó en voz baja.

Ella asiente: -Ese es SU don, no el mío.

-¿Son diferentes?

-Sí, yo veo el futuro. –Comenta como si dijera que el cielo es azul.

Abro la boca sorprendida y ella se ríe de mi expresión. Miro a Jasper quien me está mirando por el retrovisor y él asiente.

-¿Así que me has visto volver pronto? –Pregunto recelosa.

Alice hace una mueca y se vuelve a girar acomodándose en su asiento dándome la espalda.

-He visto todo lo que iba a suceder. Lo siento. –Murmura.

Me río secamente, así que ella sabía todo antes incluso de que pasara. Un recuerdo me golpea y jadeo fuertemente.

"Ya… ya no puedo ver el futuro de Bella. Lo siento."

-Lo que dijiste de Bella… -Digo con voz rota.

-Lo siento Ana, esto me duele tanto como a ti. Ella es mi mejor amiga. La considero mi hermana también. –Dice con voz suave y llena de pesar.

No le respondo, mi celular vibra en mi bolsillo cuando estamos llegando al edificio donde se están quedando ellos ahora. Al ver que es Edward quien llama un frió recorre mi cuerpo.

-¿Edward? –Pregunto alterada- ¿Qué sucede? ¿Le paso algo a Bella?

Él se ríe bajito.

-Cálmate, Ana. –Dice con voz suave- Ella ha despertado. Carlisle me dijo que ya sabes lo de sus pulmones y ahora que ella lo sabe nos ha dejado realizarle más exámenes y que le apliquemos el tratamiento, ella está cooperando y trata de hacerse la valiente creo que eso es bueno, pero… su situación no es fácil. Ayer tuve que colocarle un tuvo un sus pulmones para extraer el agua de ellos… y hoy ha tosido sangre. Esme no quiere que te enteres de estas cosas pero yo no quiero mantenerte en la oscuridad.

No sé qué responderle. Tal y como yo pensaba, cada segundo que pasa Bella se pone peor. Y su hermana vidente me acaba de confirmar que no falta mucho tiempo para el final.

-¿Ana, estas ahí? -Pregunta Edward ahora preocupado.

-Sí, sí, solo… esto es una mierda ¿sabes? ¡Una gran y jodida mierda! –Gruño molesta.

Él suspira fuerte.

-Tengo miedo. –Confiesa con voz rota.

-Oh, mierda ¡no! ¡Edward maldita sea, no! Sí tú tienes miedo no me das muchas esperanzas a mí joder… -Sollozo, Jasper detiene el auto en el estacionamiento y ambos bajan de el- Escucha debo colgar, pero mantenme informada ¿de acuerdo?

-Está bien, Anna. –Dice en voz baja.

-Te quiero. –Murmuro y me sorprendo al notar que todo lo malo entre nosotros se ha ido, él es mi mejor amigo.

-Yo también, vuelve pronto. –Dice antes de colgar.

Guardo el teléfono en el bolsillo del jean y tomando mi bolso bajo del auto sin dirigirle una mirada a Alice que me está esperando camino hacia el ascensor.

Ellos entran junto a mí. Yo me seco violentamente las lágrimas de mis mejillas, no quiero que Esme me vea así.

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Me quede los siguientes días en casa con Esme temiendo que si iba al Hospital Charlie o Renée me verían, casa día me sentía peor por no poder estar con Bella, Carlisle me informaba de la situación de Bella y Edward me llamaba todos los días para darme algunos otros detalles. El tratamiento que estaban usando estaba manteniendo el cáncer a raya y eso era una buena noticia, los trasplantes de plaquetas fueron detenidos y el tubo de sus pulmones fue retirado. Ella estaba manteniéndose viva. Bella estaba luchando. Incluso Alice había logrado tener nuevos ligeros vistazos sobre ella.

El lunes en la mañana Edward me llamo risueño y me comento que Bella seria dada de alta, fui jodidamente feliz. Pero cuando me dijo que ella se iría a Forks mi felicidad escapo por la ventana. ¿Cómo iba a hacer para verla ahora? Carla me llamo el martes temprano y me dijo que estaría en Seattle el miércoles por la tarde. Una sensación amarga se alojó en mi estómago. Le dije que Bella estaba en Forks y que me reuniría con ella ahí, acepto a regañadientes. No le informe de la presencia de Renée, o se acobardaría.

El mismo lunes por la tarde los Cullen decidieron trasladarse a su casa en Forks, yo ya no me atrevía a preguntar cuántas propiedades poseían ellos. Solo asentí cuando Esme me invito a ir con ellos.

El martes luego de hablar con Carla por teléfono me encontraba en la habitación de Alice sumamente aburrida ojeando algunas revistas mientras ella se quejaba de lo vieja que era la ropa que tenía allí y que la iba a donar a alguna clase de lugar, no le preste atención, simplemente la miraba de vez en cuando mientras ella corría del gran armario a las cajas y guardaba la ropa que ni siquiera había llegado a usar. Me sorprendí cuando se detuvo a mitad del cuarto y dejo caer los vestidos que sostenía entre sus brazos. Tenía la mirada perdida, vacía.

-¿Alice? ¿Qué sucede? –Pregunte nerviosa mientras me levantaba de la silla.

Jasper apareció a su lado en un parpadeo y me echo el jodido susto del año. Caí de culo de nuevo en la silla.

-¡Carajo, Jasper! –Jadee llevándome la mano al corazón.

Él me ignoro y tomo a Alice por los hombros.

-¿Qué es Alice? ¿Qué ves? –Pregunto en tono suave.

Gire los ojos. ¿Ella estaba teniendo una visión? Era mi primera experiencia cercana a su bola de cristal.

Alice parpadeo un par de veces y sonrió ampliamente.

-Viene para acá. –Comento risueña- Quiere hablar contigo y Edward la va a traer.

-¿Quién?

-¡Bella! –Chillo emocionada y me miro- ¡Ana, Bella vendrá! ¡Podrás verla!

Mi corazón comenzó a latir desbocado, lleve las manos a mi boca, pude sentir lágrimas de felicidad por primera vez en lo que parecía mucho tiempo. Vería a mi hermana.

Vi por la ventana el Volvo de Edward aparcarse frente a la entrada de la casa, él la ayudo a bajar, ella se movía lento y pausado, como si temiera agotarse o como si aún estuviera muy débil. Tenía el cabello tenido hasta la nuca y lo demás descansaba sobre su hombro derecho. Llevaba un vestido azul oscuro y bajo el unas medias negras y unas bailarinas del mismo color. Esme corrió a su encuentro y la abrazo tiernamente. Hablan durante un momento y lo siguiente que escucho es la risa de Alice seguida por la de Emmett. No sé qué habrá dicho pero la veo sacarle la lengua a Edward y también me permito reír un poco.

Cuando los veo entrar a la casa los nervios se alojan en mi estómago, ¿y si está molesta conmigo? ¿y si no me quiere ver? Camino despacio hacía las escaleras y bajo despacio pero temiendo su rechazo me quedo sentada en los últimos escalones cerca del salón donde ella se encuentra, la escucho charlar a los demás. Su voz suena muy raposa y baja.

-En realidad… con Rose también.

-Pues, tú dirás. –Rose le responde.

-¿Cómo te sientes, Bella? –Pregunta Carlisle, bendito sea por darme un poco de información.

-Creo que Edward sabría responder mejor esa pregunta.

-Ella está bien papá. ¿Estas segura de esto…? Bien, no tardare. Lo prometo.

-Ve, necesitas alimentarte yo estaré bien.

-De acuerdo. ¿Me acompañas?

-¿Estás loco? Quiero saber qué es lo que sucede aquí. –No puedo evitar reírme de él.

Deja de ser chismoso y ve! –Le riñe Bella.

Pude escuchar las risas de los demás.

-Bien, lo que sea.

-¿Y bien Bella? ¿Para qué somos buenos? –Pregunta Jasper con verdadero interés- ¿Qué necesitas?

-Un divorcio. –Dijo con voz alta y clara por primera desde que había pisado la casa.

¡Jodeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrr!

¿Se va a divorciar de Christian? Mi corazón se detuvo por un momento y luego comenzó a latir mucho más de prisa. No supe en que pensar, ni siquiera escuche más nada a mi alrededor. Una sombra se detuvo frente a mí y di un fuerte respingo asustada, levante la mirada y eran un Edward jodidamente sonriente y Emmett a su lado.

-No la agobies, si se altera se puede poner mal. –Me dice Edward en voz baja- Volveré pronto.

Asiento y ellos se van. ¿Qué no la agobie? ¡Agobiada estoy yo! ¿En qué momento sucedió esto?

La escucho charlar durante otro rato más con Rosalie y Jasper en términos legales aunque hay momentos que su voz se desvanece por el cansancio, el escuchar su voz me hace querer salir corriendo abrazarla aunque aun no entiendo el porqué de repente todo es color de rosa para mí.

Cuando terminan reúno todas mis fuerzas, me levanto y camino hacia el salón. Ella escucha mis pasos y levanta la mirada al verme abre los ojos sorprendida, yo le sonrío ampliamente y veo sus ojos humedecerse. Oh, cariño.

Se levanta con gran dificultad y yo corro hacía ella para que no tenga que hacer mucho esfuerzo. La abrazo y ella entierra su rostro en el hueco de mi cuello. A pesar de que siempre ha sido más alta que yo ahora se ve casi de mi altura y muy delgada. Ella hipea en mi hombro y siento las lágrimas sobre mi piel. Mis ojos arden. La alejo y tomo su rostro entre mis manos y seco sus mejillas con mis pulgares.

-Le he prometido a Edward que no te alteraría así que deja de llorar o me matará. –Le digo en tono conspirador. Ella se ríe.- ¡Bien! Así está mejor, eso salvara mi cabeza.

La llevo hasta el sillón y la siento a mi lado, ella toma mis manos entre las suyas, están heladas. Miro a mí alrededor y ninguno de los Cullen se encuentra en la habitación.

-¿Dónde has estado estos días, Annie? –Pregunta con la mirada fija en nuestras manos.

Oh, mierda. Típico de Bella ir siempre al punto. Trago fuerte y aprieto sus manos.

-Cerca, lamento no haberte ido a ver Bella. Pero no quería incomodar. –Murmuro.

Ella levanta la mirada sorprendida y parece ligeramente molesta.

-Tú nunca me incomodas.

Sonrió. Decido decirles la verdad… a medias.

-Lo sé nena. Hablo de tus padres, hace mucho que no veo a Charlie e iba a ser incómodo.

Ella asiente de acuerdo conmigo y vuelve a bajar la mirada, sus manos comienzan a jugar con mis dedos y noto por primera vez que no lleva ninguno de los anillos.

-Te he extrañado. –Dice con voz raposa, carraspea tratando de eliminarlo y termina haciendo una mueca de dolor llevándose la mano a la garganta.

-¿Estas bien? –Pregunto nerviosa.

-Me arde la garganta, es una maldición. –Refunfuña.

-Te traeré agua. –Le informo mientras me levanto hacia la cocina.

Cuando vuelvo con el vaso de agua Carlisle está a su lado entregándole unas pastillas, le tiendo el vaso y ella se las traga con una mueca. Miro alarmada a Carlisle.

-No te preocupes, ella debe tomar medicamentos cinco veces al día. No le ha ocurrido nada. –Me dice con voz suave.

Bella bufa y se ríe sombríamente.

-Claro, solo tengo cáncer en todo mi cuerpo y debo dormir con una enorme máscara pegada a mi cara para poder respirar bien. –Se burla- No te preocupes, Annie. No es nada.

La miro sorprendida, ¿en serio ella acaba de bromear sobre su estado?

-No me mires así, ya lo he aceptado. Debo vivir con esto todos los días. –Me comenta señalándome con un dedo de la mano que sostiene el vaso cerca de sus labios.

Giro los ojos y me vuelvo a sentar a su lado. Ella deja el vaso en la mesa y le sonríe a Carlisle. Él le devuelve la sonrisa y se va, no sin antes darme una última mirada.

-Así que… ¿Qué harás ahora señorita lo he aceptado? ¿Leerás libros sobre cáncer? ¿O veras películas sobre cáncer? –Trato de bromear con ella aunque mi voz sale reprobatoria- ¿Tal vez ver películas de libros sobre cáncer? ¿Documentales de informes médicos de personas con cáncer?

Ella se ríe un poco y mira por la ventana hacia el bosque.

-Estas siendo tonta, Annie. –Dice y luego me mira sonriendo- ¿Podemos salir? ¡Está haciendo sol!

Levanto la mirada sorprendida y es cierto, unos pocos rayos de sol han logrado colarse por entre la capa de nubes. La ayudo a levantarse y caminamos despacio hacia afuera, Bella se deja caer sobre los escalones de la entrada trasera y levanta la cara hacía el sol. Se ve gustosa de obtener un poco de vitamina D. Me siento a su lado, recuesto mi espalda del barandal y permito observarla de frente y detenidamente, no lleva nada de maquillaje y su rostro tiene cierto aire juvenil, se parece a la Bella de dieciocho años que entro a la universidad aunque desde luego más feliz. Coloca sus codos en los escalones superiores y se recuesta apoyada en ellos en busca de más sol. Sus brazos tienen moretones en los codos y en las muñecas, puedo notar incluso los pequeños puntos donde estuvieron las intravenosas.

-También te he extrañado. –Comento en voz baja.

Ella me mira y sonríe. Hay un brillo diferente en ella, se ve enamorada de una manera que jamás la había visto.

-¿Cómo va todo con Edward? –Pregunto levantando las cejas sugestivamente.

Ella sonríe aún más amplio y aparta la mirada avergonzada.

-Solo te puedo decir que estoy jodidamente enamorada y feliz. –Comenta con la mirada perdida en el bosque donde el desapareció hace un rato.

-¡Dios, sí que te dio fuerte! –Me rio de ella.

Ella se ríe también, y se siente bien escucharla.

Bella se quedó a cenar conmigo, Edward regreso en ese momento luciendo unos hermosos y brillantes ojos dorados y no los negros que había tenido los últimos días. Le sonrió ampliamente a Bella y se sentó a su lado, de vez en cuando podía verlo acariciar su mano o apartar un mechón de cabello de su rostro. Eran movimientos involuntarios que él no parecía notar pero Bella si y eso la hacía sonreír mucho. En un momento de descuido de ella le formule con los labios un "Gracias" y él me guiño un ojo.

Poco después Edward fue un momento asearse y Bella y yo volvimos al sillón, Alice apareció luciendo una sonrisa conspiradora.

-¡Bella! ¿Qué te parece si mañana me ayudas a reocupar mi armario? Acabo de donar toda la ropa que tenía. –Comento haciendo un puchero.

La mire de mala manera, ¿Cómo se le ocurría invitar a Bella de compras? ¡Por Dios ella se cansaba de solo pensar! Se le notaba claramente en su respiración raposa.

Bella, quien tenía la cabeza apoyada en mi hombro la miro y no le respondió, pocos segundos después levanto la mano derecha y le enseño el dedo medio. Me reí tanto de la respuesta de Bella como de la expresión sorprendida de Alice, ella se recompuso y se rió también.

-Bien… ¿Quieres que te traiga algo? Iré a Seattle. –Pregunto provocándola.

-No. –Refunfuñó.

Alice se levantó para marcharse del salón y miro por última vez a Bella.

-¿Segura no quieres nada? –Bromeo.

Bella se enderezó en su lugar y miro de mala manera a Alice y apuntándola amenazadoramente con su pequeño y delgado dedo dijo:

-Deja de joder y tráeme una cría de foca.

Pude escuchar las risas provenientes de diferentes lugares de la casa. Yo misma me sentí sacudir por las carcajadas. Alice se rió por lo bajo y se fue. Bella se volvió a recostar en mi hombro y suspiro.

-Es un dolor de culo. –Comento bajito.

-Te quiere mucho. –Digo acariciando suavemente su cabello.

-Lo sé, yo también la quiero…

Bella suena muy cansada, su voz se va apagando y sus ojos se cierran. Su respiración se torna cada vez más pesada conforme va cayendo en el sueño profundo.

-Te voy a extrañar, cariño. –Susurro contra su cabello.

Cierro los ojos fuertemente tratando de alejar las lágrimas que amenazan con salir. Cuando los abro veo a Edward de pie en la entrada del salón, él me está mirando a mí, el dolor contrae su rostro pero me da una sonrisa triste y se acerca hasta nosotras.

-La llevaré a casa. –Susurra.

Yo asiento y beso suavemente la cabeza de Bella. Él la levanta en sus brazos son facilidad y se la lleva. Los veo alejarse y poco después escucho el suave ronroneo del auto de Edward.

Ese fue el último día que estuve con ella.

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El miércoles en la tarde yo me encontraba sentada en el mismo lugar en la escalera donde pase horas viendo a Bella tomar sol. Había estado enviándole mensajes a Bella durante todo el día. Ella me había enviado un libro con Alice y yo lo estaba leyendo ahora. Era de una autora española y muy cómico, en varias ocasiones me había hecho reír. Pero al escuchar el terrible grito desgarrador de Alice y algo romperse se me helo la sangre y mi corazón se detuvo.

Corrí dentro de la casa y la encontré en el suelo sollozando sin lágrimas en el hombro de Jasper. Estaban rodeados por cristales de un jarrón roto. Esme abrazada a Carlisle y Emmett trataba de controlar a Rosalie que no paraba de gritar que quería ir tras Edward. Camine con pánico hacia Alice y me detuve junto a la escalera.

-¿A-Ali? –Murmure con voz rota.

Ella levanto la mirada hacía mí y negó con la cabeza. Pude sentir como mi mundo se venía abajo. Como mi corazón se rompía en mil pedazos. Como por mi mente pasaban imágenes de toda una vida juntas. Me recosté en la pared y respire profundo en busca de aire, mi pecho se oprimía fuertemente. Me deslice hasta dejarme caer en el suelo, ya nada importaba, ya nada podría superar jamás el dolor que yo sentía.

-Bells… -Solloce fuertemente- ¡No!

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Primero que nada quiero pedirles que ¡NO ME ODIEN! Por favoooooooooorrrrrrrr!

Dios, sé que es difícil porque yo misma me odie y llore al escribir este capítulo. Pero era necesario, aunque aquí no acaba nada. Aún hay historia para rato, recuerden que es Twilight ;)

No sé qué está pasando entre ustedes chicas, quien le dijo a quién, pero ¡CARAJO! He tenido tantos correos estos días sobre nuevos seguidores y tan hermosos Reviews (que me han sacado lágrimas), estoy jodidamente feliz. Gracias por tomarse un ratito de su tiempo y leer mí jodida historia.

xx

Maiia