—Capitulo 09: Lucy Anjana
La pequeña hada sonreía inmensamente mientras observaba a Damen y a Lucy.
— ¿Me seguiste —pregunto Lucy, Little Fairy asintió— Por qué?
La pequeña hizo un gesto con sus hombros que dio a entender que no sabía por qué la había seguido, las razones poco importaban para Damen, él solo sonreía de oreja a oreja mientras jugaba con Little Fairy.
El bosque lucia hermoso y Lucy se sentía lo suficientemente agotada como para quedarse despierta así que voló a casa junto a Damon y Little Fairy. Vivía sobre un gran árbol, el más viejo del país, sobre él estaba una casa con hermosas flores, frutas y demás plantas, había sido construida por los ventolines antes de que ella llegara. Se dirigió a su cuarto y decidió dormir mientras los ventolines conocían a la pequeña hada de los dientes.
"Oscuridad. Miedo. Frio. En cuanto abrí mis ojos observe a la hermosa luna, su resplandor hizo que el calor recorriera mí cuerpo fue entonces cuando me dijo: —Bienvenida, Lucy Anjana—Eso fue todo, sólo dijo mi nombre y no me hablo más.
El viento hizo que me diera cuenta de cuanto frio hacía, observe alrededor, era un bosque hermoso cubierto de nieve, camine hacia un árbol en particular para tocarlo pero algo me había hecho caer al suelo, era un gran palo de madera con una flor esperando por emerger sobre él, destellos se apoderaron de él. Aquella rama hizo que la nieve bajo él se derritiera, era increíble, fue allí cuando decidí intentar hacer algo. Lo tomé en manos y comencé a correr tocando una infinidad de árboles, la nieve se derretía y los dejaba lucir esplendidos, mi curiosidad aumentaba y decidí subirme a un árbol, el más alto que había visto.
Cerca de allí había una gran pueblo, sentía ganas de ir allí pero la rama en la que yo estaba apoyada se había roto y comencé a caer, cuando pensé que tocaría el suelo unas alas, mis alas, se extendieron y me hicieron volar, al principio fue difícil pero luego de practica pude volar tranquilamente.
Pasaban las semanas y yo seguía volando por todo el mundo, de una forma brusca me había enterado que las demás personas no podían verme, pues un niño que había comenzado a llorar al obsequiarle una flor me atravesó, como si fuera un fantasma, un espíritu. Concluí, finalmente que yo era, de hecho, un espíritu. Ya no importaba más, planeaba seguir ayudando a los niños, aún más en estos tiempos de dificultad donde muchos de ellos se ven rodeados de pesadillas, sufren con ellas y no me gusta verlos así.
Un niño de Cantabria, llamado José sufría constantemente de éstas pesadillas así que yo siempre lo visitaba y este día no fue la excepción. En cuanto llegue a su casa el pequeño aún seguía despierto y leía un interesante libro de nombre "las leyendas de Cantabria" él dio un pequeño grito.
— ¡Mamá! —Llamo él a su madre.
— ¿Qué sucede José? —respondió ella desde la cocina.
— ¿Las anjana existen? —preguntó, me sentía feliz, éste pequeño niño había preguntado sobre mí.
—No hijo —respondió su madre— es sólo una forma de llamar a la naturaleza, flores y demás—La tristeza invadió mi corazón.
La noche había llegado en su totalidad, José estaba dormido y yo decidí hacer guardia, descubriría quién era el que causaba pesadillas. Arena dorada entro por la ventana del cuarto de José pero sabía que eso no causaba pesadillas, causaba unos hermosos sueños. Entonces apareció arena negra y de ella surgió un hombre de negro.
— ¡Oye tú! —le grite, pues sin duda él era el malo. Aquel hombre me sonrió con cierta picardía y maldad.
—Mira a quien tenemos aquí —comentó él con su oscura voz mientras acariciaba a uno de sus caballos negros— a la pequeña Lucy Bennett, convertida en espíritu.
—No soy Lucy Bennett —Dije enojada— ¡soy Lucy Anjana! —Volé sobre él, atacándolo con mi cetro pero él huía rápidamente con la oscuridad a su alrededor.
—Y yo —agrego— soy Pitch Black —Luego desapareció en la noche, para José la noche continuo tranquila así que todo estaba bien"
¡Lucy despierta!
Lucy abrió sus ojos lentamente mientras se levantaba de su cama, Damen y los demás ventolines la habían estado llamando constantemente, Lin, una pequeña ventolín le hizo señas a Lucy para que la siguiera y ellos la llevaron junto al chico albino de antes, Jack Frost.
— ¡Frost! —Gritó Lucy al verlo en el suelo debilitado.
—Lucy —murmuro él en sueños. Los rastros del sitio le indicaban que no había sido Pitch Black el que lo había atacado, sino la misma naturaleza pues él era "congelante" y el sitio alrededor era en su totalidad tropical, Lucy lo tomó en brazos y voló lo más rápido posible hacia algún sitio donde nevara. Antártida, recordó Lucy y comenzó a volar hacia allá pues situaciones extremas requerían acciones extremas.
El frío se apoderaba de Lucy poco a poco pero al menos ella, a diferencia de Jack, podía cubrirse con su capa y todo estaría bien.
En pocos minutos por la rapidez de Lucy habían llegado a la Antártida, con mucho cuidado Lucy lo dejó en el suelo mientras él se recuperaba.
—…Lucy…. —murmuro nuevamente Jack—…Bennett…
Solo una persona la había llamado así anteriormente, Pitch Black, cuando aquél ser oscuro había pronunciado aquel nombre ella sintió repugnancia pero ahora con el murmullo de Jack se sentía reconfortada, a salvo, feliz. Pero ella no era Lucy Bennett, era Lucy Anjana, un espíritu que ayuda a quien la necesite, solo le quedaba esperar a que Jack despertara le explicara que hacía en su bosque y quién era Lucy Bennett.
(N/A: Un capitulo algo corto pero es que apenas me acabe de acordar que era Lunes, pues éste fin de semana estuvo verdaderamente reconfortante. Siguiente pregunta: ¿Qué hacia Jack en el bosque de los ventolines?)
