¿Suiza sabe algo de esto? Tal vez sabe que Austria ha mandado a alguien por ella, si ha planteado en algún momento que habría que empezar a ir a ocuparse de ella. Como sepa que Austria se confabuló con Alemania para secuestrar a su madre... y que el método que está usando Alemania es seducirla...
—No es un secuestro, liebe, por lo que sé ella ni siquiera quería subirse a su coche.
—¡La está secuestrando a pie! ¡Y la está engañando y seduciendo con sus tonterías! Es prácticamente una INVASIÓN Y TU ERES SU CÓMPLICE.
—¿Seduciendo? No me imagino cómo Deutschland iba a seducir a NADA.
A Suiza le tiemblan las manos del enojo y los nervios. Es muy muy malo cuando a Suiza le tiemblan las manos.
—Schweiz, cálmate. No está pasando nada, ella sabe defenderse perfectamente y lo sabes. Deutschland necesitaba una tarea y esta es perfecta porque implica mucho tiempo y dedicación.
—Deutschland está con ella. Deutschland. De todas las personas, ¡¿qué te hace pensar que quiero que el psicópata pase tiempo con Mein Mutter que no entiende NADA de cómo funciona el mundo y se la ROBE a Berlín?! ¡Y tú se lo PEDISTE!
—Sí sabes que hablamos de Deutschland y no de Preussen, ¿verdad? —frunce el ceño—. Tu Mutter se moriría ahogada si la obligaran a pasar demasiado tiempo fuera de vuestras montañas, ya no digamos ir a vivir ahí. Lo único que me da realmente miedo es que se le escape y la perdamos... no por ella, que seguro encontrará el camino a casa, por Deutschland y el susto que se llevaría.
Es que a Suiza le siguen temblando las manos cuando se pellizca el puente de la nariz.
—Schweiz, de verdad nadie se va a robar nada. Podemos llamarles si quieres —se levanta y se le acerca—. Deutschland dijo que quería llevarla a ver la Bayer —sigue y le toma una mano con cuidado—. No veo que haya de malo en que le enseñe un poco más del mundo y aprenda cómo son las cosas para defenderse mejor en adelante.
—Ella no quiere ver el mundo. Y Deutschland no se encarga de pasear a ermitaños sin un propósito —deja que le tome la mano pero sigue temblando.
—Escucha, los motivos de Deutschland pueden ser muchos, pero no creo que tenga reales malas intenciones —le acaricia la mano con delicadeza—. Pueden ser nada más una excusa para tener vacaciones y alejarse de todo el asunto de Italien sintiendo que no pierde el tiempo miserablemente si no que hace algo útil por mí y por ti.
—Deutschland no hace cosas por mí —puntualiza y el resultado de la caricia está en el tono de voz que es mucho menos chillón—. Menos encargarse de mis asuntos. Ella no le ha disparado aun y está yendo con él... ¿Acaso no ves que eso quiere decir que la está engañando? Quizás Preussen le esté ayudando. Quizás esté en el maletero de su coche.
—Pero sí las hace por mí —replica a eso sin soltarle—. Preussen está con Ungarn, ella te lo confirmará. De verdad no hay de qué preocuparse.
—¿Cómo me dices que no hay de qué preocuparse? Ungarn, Preussen, Deutschland. Tienen a mi MADRE. Solo faltas tú en la mezcla para hacerla jabón —susurra apretando los ojos y recargándose un poquito en él, muy muy muy preocupado aun—. Ella es inocente y buena persona, quizás demasiado.
—Preussen y Ungarn no han ido, solo ha ido Deutschland —le pone la barbilla sobre la cabeza.
—Es encargarle una oveja al lobo.
—No lo es, ella es fuerte y sabe defenderse.
—Nein. El que esté yendo con él lo prueba.
—Además, alguien tendrá que cuidarla durante la ceremonia, para que no se asuste y nosotros estaremos muy ocupados. Es mejor que lo haga alguien a quien ella conozca un poco y esta es la mejor forma de que lo haga.
—Debía ser Liechtenstein o Vater. No confío en Deutschland —protesta y baja el tono—. ¿Has hablado con ella?
—Nein, he hablado con él. Ya sabes que Liechtenstein está haciendo mil cosas más y no sé si Vater no hubiera acabado mucho peor, ya sabes lo... negativa que se pone con él.
—Es que no me lo puedo creer que Deutscland tenga sus garras sobre mi madre.
—No tiene sus garras, está cuidándola.
—Hasta que me pida rescate.
—No te va a pedir rescate. Antes yo la dejaré escapar.
—Tus estas aquí conmigo. Es el plan perfecto —susurra.
—Puedo volver a Berlín en cualquier momento.
Suiza suelta el aire.
—Calmaaa —sonríe un poco y le frota el brazo.
—Pocas, muy muy pocas veces en la vida había sentido tan poca calma
—Pero dijiste que confiarías en mí, ¿verdad?
Traga saliva.
—Ja.
—Pues ya está.
—Más vale que Deutschland esté a la altura —murmura.
Alemania mientras tanto llega al hotel con Helvetia. Sé lo que van a haceeeeer. Ha costado un buen rato porque al entrar al pueblo ella seguía andando por la acera y algunas personas iban pitando a Alemania.
Alemania entonces ha tenido que aguantar bastante estoico y a Helvetia le pone de los nervios que les piten, así que salta y se acerca a la ventanilla del coche cada vez. Por no hablar de la gente que les mira raro. Sobre todo a ella medio arapienta que parece salida de El Señor de los Anillos. Alemania no se cansa de suplicarle que por el amor de dios se suba al coche tres minutos, tres, sin éxito alguno. Decide que si van a hacer esto más de una vez, a la próxima estacionará el coche afuera de la ciudad e irán caminando. Ella solo se agarra del borde de la puerta nerviosísima.
Alemania le pone la mano encima de los dedos con suavidad y eso la calma un poco pero aun mira alrededor asustadisima.
—No pasa nada... Y ya casi llegamos —murmura Alemania que sigue caminando en el coche, impasible y seguro de lo que hace. Una noche de hotel mejorará todo, quizás hasta pueda convencerla de ir en coche. El problema es que cada persona de la calle la tensa.
Sí, sí, de hecho creo que va a llegar al hotel como una bomba de tiempo a punto de explotar y a Alemania... Es que le agobia. Le agobia que este tan angustiada que se le nota. Es que al siguiente claxon se mete de cabeza por la ventanilla.
Alemania sin tener idea de que hacer de nuevo. Aunque esto es más parecido a lo que pudiera hacer Italia. Acelera suavemente intentando mirar por el parabrisas y ella se hace bolita sobre él agarrándose de su camiseta, el perro ladra sin saber que ocurre y Alemania la aprieta contra si pensando en Veneciano sin poder evitarlo.
—No pasa nada, ya vamos a llegar —murmura suavemente acelerando más aún. Y que acelere también la asusta, notando lo que ha hecho. La ventaja es que tardan cinco minutos en llegar al hotel.
Helvetia levanta las cejas y se separa un poco notando que esta sobre él, dentro del coche y trata de salir por la ventanilla otra vez.
—Espera, espera, bitte —la sostiene un poco de la cintura para que no se caiga de cabezota.
—¡Suéltame!
—Ja, te suelto, pero no te caigas —lo hace y ella se cae al suelo al salir por la ventanilla de nuevo.
¿Podrías por favor aparcar y llevarla a pie?
Alemania se asoma agobiadísimo por la ventana. Y vale, ahí es cuando decide eso mismo. Ella está hecha bolita en el suelo y más aún cuando un coche de otro carril se para a solo dos palmos de ellos al notarles en el suelo.
Alemania se estaciona lo más rápido que puede, le abre la puerta al perro y se acerca a ella... Y al hombre del coche.
Helvetia está abrazada a su bolsa temblando y él la levanta directamente con decisión. La chica levanta las cejas y se destapa la cara al notar que deja de tocar el suelo.
—Soy yo, no voy a hacerte nada —murmura con voz grave, quizás en su momento más parecido a Germania.
Helvetia... es que no sabe qué hacer. Alemania se ve tan fuerte y tan... superhéroe… Si acaso supiera lo que es un superhéroe.
Así que Alemania el súper héroe echa a andar hacia el hotel con ella en brazos, sin poner esa pose extrema de súper héroe de América. Solo camina abrazándola contra si cómo abraza a Italia cuando se echa a llorar.
Es que ella no se atreve a moverse, abraza mejor a su bolsa y decide no protestar. Bien, mejor actitud no has tenido jamás. Alemania entra con paso seguro a la rampa del hotel y luego por la puerta. Extraño se debe ver porque esta todo puerco y despeinado, cargando a un hobbit.
Las chicas de la recepción flipan. Naaaaada, eso sí, que no resuelva una tarjeta de crédito platino súper diamante que coloca en el mostrador.
—Eh... eh... H-Herr? Eh... ehm... hallo.
—Hallo. Quiero una... —mira a Helvetia de reojo... Se sonroja. Carraspea—. Habitación con dos camas.
—¿Con dos camas? —vacila la chica porque sinceramente... bueno, no sé qué parecen pero tal cómo la lleva... algunos novios que vienen a pasar la noche de bodas levantan así a sus recién casadas mujeres.
—O-O... Con una.
—Tenemos libre la suite nupcial... —aunque sinceramente ella parece que sería más feliz con unos cartones y una hoguera en un cubo. ¿Seguro no es menor de edad?
Helvetia se hace bolita en sus brazos roja cómo un tomate de que una chica les mire mientras él la sostiene y abraza cómo si estuviera enferma, pero se siente muy protegida, así que solo esconde la cara.
—La suite... Was? Nein! Deme una habitación normal... —se lo piensa un poco—. Que tenga una buena tina.
—Solo tiene jacuzzi la suite, las demás tienen ducha.
Alemania murmura por lo bajito pero está seguro de que Helvetia no va a bañarse en ducha ni aunque le paguen.
—Deme la suite entonces y, tengo otro problema...
—Es un poco más cara, cómo sabrá, pero podemos prepárela. ¿Es su noche de bodas? —ojala diga que no porque parecen haberse casado en un vertedero, pero la pregunta es obligatoria y la tarjeta manda—. ¿Cuál es su problema?
Alemania fulmina a la chica con la primera pregunta.
—Nein, ninguna noche de bodas, Mein Gott in himmel! Tengo un perro ahí afuera, necesito que se hagan cargo de él.
—¿Cargo? Pero no ofrecemos ese servicio.
—¿Y no hay manera de que lo ofrezcan, fräulein?
—Eh... uhm... déjelo aquí y veremos si por un extra algún mozo...
—Exactamente eso pensé. Danke —pone su identificación en el mostrador y mira a Helvetia de reojo sonrojaaaaaándose entonces de que vayan a estar en la suite nupcial. Cambia el peso de pie.
Ella cree que si no se mueve demasiado no la verán mientras la chica prepara los papeles y las llaves, mirándoles de reojo.
Alemania se queda en silencio unos momentos inmóvil, cargando a la chica solo con un brazo, mirando fijamente con sus ojos de nazi a la chica para que se apure y esta lo hace, desde luego, tendiéndole las cosas. Esto te va a salir caro, Alemania. Alemania asegura que Austria pagará todas estas idioteces. De alguna manera. Puede que con bilis.
Se asoma a mirar el voucher que le hacen firmar, notando que tiene bastantes ceros, pero a estas alturas, lo que quiere más que cualquier otra cosa en el mundo es ducharse.
Helvetia empieza a revolverse un poco.
—Espera, ya estamos... —susurra Alemania tomando las tarjetas y dando un par de pasos para alejarse de la recepción—. ¿Quieres que te baje?
Vacila unos instantes porque en realidad no quiere, pero no le queda más remedio que asentir.
Él la desliza por encima suyo poniéndola de pie en el suelo y Helvetia se queda igual medio escondida en él aunque se siente mejor cuando los pies le tocan el suelo. Alemania le toca la espalda con suavidad medio abrazándola y camina hacia el elevador... Pero ella se separa de un salto
—Was? No te estoy haciendo nada.
Se sonroja porque es que... te ha dejado llevarla en brazos cómo si estuviera enferma.
—Ven, vamos al cuarto —opta por tomarla de la muñeca y tirar un poquito de ella
Helvetia hace fuerza y da un salto aun peor cuando el ascensor hace "Ding" y se abren las puertas.
—No pasa nada.
Le mira asustada y luego al ascensor.
—No te he hecho daño hasta ahora... Confía en mí.
—Y-Yo...
—¿Escaleras?
—¡No me gustas! —vuelve a chillarle.
Parpadeo parpadeo.
—¿Eso que tiene que ver con el elevador?
Se sonroja más. Alemania tira de ella otra vez para meterla al elevador.
—¡Nooo! —chilla y es que van a venir a ver qué ocurre.
Alemania empieza a perder la paciencia. Deja de tirar de ella y la mira, serio. Ella respira agitadamente.
—Shh! Deja de chillar. Solo cálmate, no está pasando nada —le riñen en susurros. Ella se limpia un ojo porque está muy nerviosa.
Si fuera Italia el alemán ya se lo habría puesto al hombro y simplemente habría echado a andar. Pero no es Italia y le frustra cómo no saber resolverlo.
—Quiero ir a casa.
—¿Qué es lo que te asusta? —pregunta con voz grave y es que habían llegado hasta aquí después de caminar y caminar e ir lento y... Sólo habían llegado hasta aquí. Traga saliva y se pone en cuclillas.
Ella le mira y luego mira el ascensor y las cosas en general porque es que a ella se le hace que han llegado SUPER lejos.
—Ya llegamos hasta aquí. Arriba hay una cama limpia y agua caliente y... Debes estar cansada de caminar todo el día, podrás quitarte las botas y bañarte y pediré comida al cuarto.
—No quiero ir contigo —mentira, pero te lo dice cada vez que cree que podrías descubrir que sí le gustas.
Alemania le cree, cada vez que lo dice, porque además él... Es que lleva desde ayer con una dedicación absoluta en que vaya con él a Berlín. O al hotel, o a donde sea. Ella le sostiene la mirada.
—¿Y prefieres dormir afuera? Es que... No se me ocurre qué otra cosa hacer —admite guardándose las manos en los bolsillos—. Te traje aquí porque pensé que sería mejor.
—Q-Quiero... quiero... —es que ni lo sabe ella.
—Was? ¿Qué me vaya? ¿Otro cuarto? Solo intentaba que no tuvieras miedo —se pasa las dos manos por el pelo y camina un poco frente al elevador. Ella se va detrás y le agarra de la camiseta. Alemania levanta un brazo y se gira un poquito a mirarla, levemente sobresaltado con esto. La mira, ella se sonroja y no le mira a la cara. El alemán la mira unos instantes más, antes de volver a moverse con seguridad y levantarla de nuevo del suelo—. Shh.
—Waaah!
—Shh! —insiste picando otra vez el elevador, apretándola contra sí.
—P-P-P...
Alemania se mete al elevador ignorándola y poniendo el último piso. Helvetia se agarra con fuerza de su camiseta y él la abraza contra si otra vez con firmeza y en silencio.
Se le hace eteeeeerno el viaje pero al fin llegan al último piso, se abre la puerta y sale al pasillo.
Ella levanta un poco la cabeza y mira hacia el ascensor sin entender que acaba de pasar ni que es este pasillo. ¡Antes no estaban aquí!
El alemán busca con rapidez la puerta caminando hacia ella con paso firme, aun ignorándola, casi llora de la alegría al ver la puerta, que además está así como en el centro del pasillo y es hasta más bonita que las otras puertas. Sonrojo sonrojo. Mete la tarjeta.
A Helvetia se le agita la respiración porque no entiende qué ha pasado, revolviéndose y mirando alrededor.
Al fin, Alemania abre la puerta de golpe, entra al cuarto y la cierra tras de si pensando que todo será más fácil ahora.
—Listo—murmura soltándola un poco a ver si se va a descolgar sola, porque Veneciano a veces no se descolgaba hasta que se acostaba en la cama.
Ella sigue histérica y trata de soltarle lo antes posible, corre a la ventana cómo si le faltara el aire... y vamos a hacer que dé a la calle o le va a dar un ataque de ansiedad. Alemania traga saliva al verla.
—Eh! Espera... Helvetia, ¡cálmate!
Ella da un chillido de terror al ver la altura, sin entender cómo han llegado aquí arriba (pero al menos sabe dónde están)
—Was? Was? ¡No pasa nada! Estás bien. Estás segura, es un cuarto de hotel. Calma.
Alemania se descuelga la mochila que esta vez sí ha bajado, ou llea.
—¡Es muy alto! Cómo... cómo...
—Te explicaré pero tienes que calmarte.
—Yo no... yo... no me gusta... quiero ir a casa —se tapa la cara con las manos y se hace bolita en el suelo. Alemania suspiiiiira y la mira con sorpresa porque parece muy frágil y asustada. Se le acerca, y ella sigue igual de asustada.
—Estamos aquí porque nos metimos en una caja grande que nos subió con una cuerda.
Parpadea y le mira.
—Cuando te cargue allá abajo, me metí a la caja. Funciona sola y automáticamente y no vez las cuerdas porque están las paredes, pero nos metimos a la caja, abajo —hace unos gestos básicos con las manos explicando—, se cierran las puertas y la caja sube, luego se abren las puertas acá arriba.
—¿U-Una caja?
—Ja, una grande y de metal en la que cabemos tú y yo y más personas.
Piensa en el ascensor y en cómo ha sentido que se movía y eso parece ser lógico, asiente calmándose un poco.
—Para bajar, haremos igual. Nos metemos en la caja, la caja baja con todo y nosotros y llegamos al suelo. No vemos nada, pero es lo que pasa —vuelve a hacer algunos gestos con las manos.
—No me gusta.
—Lo imagino. Danke por venir aquí conmigo aunque no te guste —murmura.
—¡Tú no me gustas!
—Ja, eso también me lo has dejado claro ya varias veces —desvía la mirada y se encoge de hombros—. Pero quieres ver las aspirinas, ¿no?
—S-sí —se abraza a su bolsa mirando ahora el cuarto en el que están. Alemania la mira a ella un poquito antes de mirar el también el cuarto en el que están.
Helvetia vuelve a mirarle ahí de pie junto a ella, tan alto e imponente y la ha traído a este sitio con el suelo de tela y que huele a flores tan bonito. Y es que maldita sea que se ve muy guapo. Aprieta los ojos.
—¿Te gusta? Es... Bueno, creo que no hay mejor lugar para dormir que este. ¿Tienes frío? —pregunta mirándola de reojo y vacilando al ver que tiene los ojos apretados.
—NO ME GUSTAS —chillido tsundere por lo que estaba pensando.
Alemania parpadea otra vez y la mira... Empezando a pensar que tanta insistencia es sospechosa. Y el hecho de que se sonroje cada vez que lo dice... Y que además sí parece gustarle. Se sonroja a juego. Una vez más bienvenido al mundo de los tsunderes.
Ella gira la cara y decide mejor buscar algo en lo que ocuparse.
—¿Quieres bañarte?
Le mira.
—Hay donde bañarte aquí. He pedido además cuarto con tina para que no uses la ducha.
—Tina.
—Es una bandeja grande de agua que... No va a gustarte pero, es mejor que estar sucios —arruga la nariz y se mira a si mismo apretando los ojos porque trae la camiseta ensangrentada y sudada. La chica le mira, escuchándole.
—Además el agua está tibia o caliente. Schweiz no... —vacila porque no entiende que no sepa muchas de estas cosas—, ¿no te habla? ¿No te explica nada?
—Algunas cosas.
Alemania arruga la nariz porque ya no llevan tan poquito aquí y le parece que Helvetia debería saber más cosas.
—¿Quieres que te explique algo?
—¿El qué?
—Algo que no sepas y te de curiosidad —se acerca al baño para verlo él y se quita la camiseta. Porque esas cosas les pasan a los helvéticos.
Helvetia, que estaba pensando en qué podía preguntarle se queda sin habla y sin aliento cuando le ve hacer eso. Es culpa de Italia, lo ha malacostumbrado.
—¿Ehm, te importa si me doy una ducha rápida? —carraspea sonrojándose un poco y pasándose una mano por el pecho. Ella recuerda que se puede sonrojar más y lo hace, en espejo, casi le cae la baba, de verdad.
Concurso de sonrojos. Alemania le da la espalda y se mete al baño cerrando la puerta a sus espaldas. Y cuidado, porque sale exactamente tres segundos más tarde con los pantalones cerrados pero más abajo de donde deben estar, aun desnudo.
Ella se había quedado parpadeando, se sonroja tres veces más cuando sale arrastrándose hacia atrás por el suelo.
—Bitte no te vayas.
Es que le mira de arriba abajo varias veces.
—Respóndeme. No vas a irte, ¿verdad? Solo voy a bañarme.
—¿E-Eh?
—¿V-Vas a quedarte aquí? —intenta de otra manera notando otra vez la FORMA en que le ve. Se sonroja de nuevo.
—Y-Y-Y-Yo —tartamudea.
—J-J-J-Ja?
Ella se sonroja más pensando que la está imitando. Lo confundes con Austria. Alemania cambia el peso de pie, Helvetia traga saliva.
Carraspeo, carraspeo, él se gira otra vez al baño y pasa antes por una bata de baño al armario de afuera del baño.
Es que ella no le quita los ojos de encima y ya podría bajarle un poco que bien que acostumbra a ver hombres desnudos cuando tiene que curarles y seguro ha visto alguna vez a Germania... o tal vez no, no creo que se bañe mientras él está ahí.
(Germania arruga la nariz cada vez más con esta historia)
Pues ahí se mete otra vez Alemania al baño sonrojado hasta de la espalda y, eso sí, sintiéndose un poco bien consigo mismo... Porque parece gustarle de verdad a Helvetia.
Ella se queda tensa mirando la puerta, por si vuelve a salir. Pero no, pronto debe escuchar el agua de la ducha. Se levanta y se acerca a la puerta con curiosidad. ¡Ja! Anda, ¡ve a espiarle!
Alemania... Pues se ducha y lava su ropa.
Helvetia escuchando. Al cabo de un rato necesita taparse la cara con las manos y chillar un poquito.
Alemania ocupa agua un poco fresca por alguna razón... Ejem... En realidad es inconsciente. Sus regiones vitales se empeñan en enseñarle (solo un poquito) cómo es que no están descompuestas del todo lo cual le complace sin asociar mucho eso con Helvetia, en quien piensa toooodo el baño porque le parece curioso que se sonroje tanto y diga que no le gusta.
En cuanto Helvetia acaba de chillar se levanta y se acerca a mirar las cosas que hay por el cuarto como las luces y todo eso raro y las sábanas y la cama blanda, una de esas en las que se duerme tan mal.
Puedes espiar la mochila de Alemania… Pero no, ella no es Inglaterra ni Alemania que si espió con fines técnicos de conocimiento de campo. Ugh, pobres con esa cama, mañana les dolerá la espalda. Puede que duerma en el suelo.
Alemania no tarda en salir, siento decirles, porque no es latino. Sale... Solo en bata porque no trae más ropa, porque el solo iba un día ida y vuelta por Helvetia. Y debe encontrarla sentada saltando un poco en la cama para probar lo blando. Se levanta de golpe y se sonroja de muerte otra vez pegando la espalda a la pared.
—Ehm... Hallo —suena aliviado y... "sonríe" al ver que sigue ahí.
Ella balbucea algo indefinido. Está despeinadito y de un suave color rosa completo. Se dirige a su mochila a sacar un peine, mirándola de reojo.
—¿Qué has visto? ¿Quieres bañarte? ¿Tienes hambre?
Helvetia se agarra de las cortinas a la espalda mirándole cómo si fuera un extraterrestre verde con antenas y todo. Alemania... Carraspea.
—B-Bañarte —si, así mismo, solo repite la palabra que has dicho...
—¿B-Bañarte? —abre los ojos como platos pensando, aun peor, en bañarla a ella.
Parpadeo parpadeo. Es que no sabe ni lo que ha dicho.
—¿Helvetia? ¿Si me oyes?
Asiente.
—¿Quieres comer? —se lleva la mano a la boca.
Ella anda con la espalda por la pared hasta el baño a mirar metiendo la cabeza. Alemania la mira sin moverse. Helvetia parpadea viendo lo que hay y entra curiosa. Alemania camina hacia el baño cerrándose aún más la bata y mirando un poquito con curiosidad.
Se acerca al jacuzzi considerándolo enorme (porque es para cuatro) y mira dentro notándolo todo mojado.
—Se llena de agua y tú te metes —comenta Alemania desde la puerta.
—Es muy grande —se gira a mirarle.
—No más que el rio —se encoge de hombros.
—Pero...
—De hecho es más seguro que el río, no hay cosas desconocidas ni animales. Ya sé que no te gusta, pero...
Ella vuelve a mirar dentro y luego le mira a él.
—Hay otra bata cómo esta, puedes ponértela y lavar tu ropa también.
—¿Otra bata?
Alemania no dice nada, solamente va por ella y la trae de vuelta, volviendo a sentir que esto es BASTANTE bizarro.
Helvetia mira la bata con curiosidad. Alemania se la pone en las manos y decide dejar de preguntarle cada cosa y mejor ponerse a hacer. La esquiva y se va al jacuzzi.
Ella se gira mirándole hacer abrazándose a la bata que por cierto se nota suavita y esponjosa.
—¿Te gusta el agua tibia para bañarte?
—Yo me baño en el río.
—¿¡Pero nunca te has bañado en casa de Schweiz?! —abre los ojos como platos.
Lo que pasa es que Suiza no la revisa cuando la deja en el baño para dejarle intimidad y ella pues... no lo hace y tampoco es que le guste mucho la casa de Suiza en realidad, más bien él va a verla.
—Nein? Mein Gott... Pensé que Schweiz, bueno, era un poco más... Ya sabes —momento de bitcheo contra Suiza, se sienta en el borde del Jacuzzi y abre la llave caliente—. Un baño caliente es más relajante... Y he visto que tienen burbujas —Alemania lleva en serio demasiado tiempo con Italia.
Ella le mira con el ceño fruncido porque lo suyo con Suiza no es cómo lo de Britania y Escocia, pero sí que su hijo es el único hombre bueno y que vale la pena del mundo. De todos modos enseguida se acerca a mirar el agua borboteante.
Pero Suiza te tiene en el olvido y en la antigüedad, ni siquiera va por ti en su propia boda.
(Suiza va a matar a alguien en 3... 2...)
Porque es un hombre MUY ocupado y serio y trabajador. Y ella podía bajar sola perfectamente.
Alemania le prepara el baño tan tranquilo, poniéndole un poco de sales y de burbujas. Helvetia mira todo lo que hace y se atreve a meter un dedo en el agua que esta calientita. Levanta las cejas y se esconde el dedo al notar justo eso.
—Bien, ehm... Aquí hay shampoo para el pelo. ¿Sabes? Jabón para lavarte —inclina la cabeza sin estar seguro.
Ella mira lo que le señala y luego lo mira a él con cara de no tengo ni idea de lo que hablas pero mira que seguro y serio suenas hablando de esto.
—Siento que te estoy hablando en otro idioma.
—Esto no se parece en nada a un baño —suelta pensando que tiene que decir algo y se vuelve a sentir una niña tonta que solo parlotea—. Tengo que hacer flechas.
—Esto... Es un baño. Te metes aquí y te tallas con esto —le señala el jabón—. De la cabeza a los pies. ¿Vale? Olvídate de las flechas que ahora mismo no sirven de nada.
Ella se acerca para intentar ver el jabón y el alemán abre el botecito.
—T-Te ayudaría pero, Ehm... Nein, creo que puedes hacerlo sola.
—¿Ayudarme?
—No pareces tener ni idea de cómo bañarte aquí, ni de qué es el jabón ni de... Nada.
Cuando entiende a qué quiere ayudarla abre los ojos y la nariz cómo platos, pegándose a la pared de nuevo de repente roja cómo un semáforo.
—Pe-Pero, creo que... Tú sola puedes —se levanta sin mirarla, todo serio y sonrojado—. T-Tienes que quitarte to-toda la ro-ropa —considera oportuno agregar.
Ella se abraza a su albornoz cómo si alguien fuera a robárselo, imaginándose quitarse toda la ropa y bañarse con él en el agua caliente con bastantes más besos y caricias de las que se requieren en un baño.
No crean que Alemania no están teniendo una imagen mental parecida. Alemania abre los ojos como platos y se dirige a la puerta. Él sin tener IDEA de donde salen estas imágenes mentales con esta chica que... Si, vale, quería tirársela, ¡pero con otros fines diferentes!
Ella es que no tiene voluntad ni para girar la cara, del pánico.
Alemania sale del baño dando un portazo y apretando los ojos del otro lado de la puerta. ¿Por qué coño estaba pensando en sentarla entre sus piernas y hacerle espuma en el pelo? Seguramente estaba pensando en Italia, sí... Italia con el pelo rubio. Italia sin entender nada de lo que pasaba. Italia temblando en sus brazos.
Helvetia está más perdida en imaginarse tocándole el pecho y el abdomen sobremusculados que ha visto antes donde, de repente recuerda, antes ha metido la cara. La hunde ahora en el albornoz y vuelve a ahogar un chillidito porque además aun trae la chaqueta que huele a él.
Alemania carraspea cuarenta y seis veces afuera, debe oírlo y se va a pedir servicio a la habitación, muy convencido de que su problema es tener hambre y ganas de joder a su padre y a Italia acostándose con Helvetia que era tan mona sonrojada.
Ella se acerca a la puerta, la abre, saca la cabeza, grita "NO ME GUSTAS" frustradisima y luego vuelve a cerrarla de un portazo. Alemania se mete LA MADRE DE LOS SUSTOS.
Por lo menos esto a ella la calma un poco. Eso y respirar profundamente tres o cuatro... cinco o seis... doce. Doce veces mínimo.
—Nein, Verdammt, tú tampoco me gustas —susurra Alemania muy muy quedito y para sí, realmente convencido de ello.
Y el problema es que esa imagen de Alemania y ella ha provocado ciertas... cosas en ciertos lugares que solo pasan cuando se despierta después de haber tenido algunos sueños que no recuerda y que nunca ha tenido mucho tiempo de investigar a que se debe en realidad. Esos sueños son especialmente frecuentes cuando Germania está ahí o ya se acaba de ir, todo hay que decirlo. A veces también en ciertos momentos del mes cerca de que le venga la regla, que por lo visto va a ser la semana que viene o no le habría pasado esto, no tiene otra explicación médica.
Alemania no sabe bien que pedirle, pero decide después de pensar bastante en ello que algo casi sin condimentos no estaría mal... Así que se pide una buena y gorda salchicha para él y un pollo a la plancha con ensalada para ella. Y cerveza...
Aunque aún no toca en esta luna, pero en fin. Decide que entonces es una buena idea aprovechar el agua caliente y sí que se desnuda... vigilando la puerta TODO EL TIEMPO. Cuando se mete dentro del agua que le tensa la piel, toda a su alrededor se vuelve marroncita del barro y la tierra que suelta. Es bastante asquerosito, igual que cuando mete el pelo. Al cabo de un poco de haberse pasado las manos por todo el pelo para limpiarlo bien de tierra, ahora hay una fina capa de arena al fondo del jacuzzi, se acerca al borde para tomar el jabón e inspeccionarlo. Se apoya directamente sobre los mandos de las burbujas, de manera que lo pone todo en marcha metiéndose un SUSTO que la hace saltar fuera del agua y del baño.
Y del... Baño. Bien, Suiza empieza a sentirse acompañado en la absoluta torpeza.
Sí, del baño, se planta desnuda frente a Alemania señalando la bañera con el dedo con absoluta cara de terror. Alemania la mira PARALIZADO por un par de segundos acostado en la cama con el mando de la tele en la mano, levantando las cejas hasta un poco más arriba de la azotea y la bocota abierta.
—W-W-W... a... ? —balbucea mirándola de arriba a abajo y notando. Ehm, sin querer, que tiene un muy buen abdomen y muy buenos muslos, aunque los pechos... Bueno, Alemania nunca ha sido de pechos...
—L-La t-tina... —cuando nota que la mira de arriba a abajo y nota que puede ver que si es rubia también en ese lugar se vuelve de color rojo no, lo siguiente tratando de cubrirse con las manos.
Alemania es un hombre muy serio y profesional.
—Q-Q-Que... —carraspeo hace un sobreesfuerzo por mirar hacia la tina—, la... Que pasa con la. Lalala... La. La...
Ella de nuevo no se atreve ni a moverse. Carraspeo.
—La... La... La cosa esa, q-que, ¿qué tiene? —y Alemania ha tenido muy poca acción últimamente, ni siquiera se ha... Nada de nada él a sí mismo y creo que aunque conscientemente no le importa, su cuerpecito de hombre... Reacciona un poco.
Es que ella está con la mente en blanco al notar lo que ha hecho, da un pasito atrás. Alemania se levanta de la cama de golpe al notar su propia reacción.
Ella se asusta y se tropieza con la mochila, cayéndose al suelo y ahí va Alemania, que está habituado a ser solicitó y levantar a... Italia el torpe del suelo... Hacia ella. Adivinen que pasa con la bata.
Creo que van a morirse los dos de una u otra manera. Helvetia puede notar cómo Alemania está perfectamente depilado, y... Además puedes notar cómo le atraes más de lo que el mismo cree. ¡Hola!
Tampoco estoy segura que esté lo bastante consciente para notarlo, pero cree que esto es lo más erótico que le ha pasado en la vida... aunque sinceramente está un poco asustada de que esto acabe cómo acabó con Germania.
Alemania aprieta los ojos sin saber qué hacer... Bueno, si sabe en principio. Se cierra la bata.
—¿Estás bien? —pregunta con los ojos cerrados pensando que en su vida ha sido tan torpe cómo ahora y mira que... Bueno. Ha sido torpe muchas veces. Seguro Italia podría sacarnos del error.
A Alemania se le ha abierto la bata por unos largos y torpes segundos. Pues ella sangra... y lo único que logra hacer es arrastrarse hacia atrás hasta poder envolverse con las cortinas.
—No he visto nada y no te estoy viendo nada y andar desnudo e-es una cosa m-muy natural —balbucea hablando al hueco en el que estaba Helvetia unos segundos antes, con los ojos bien apretados—. ¿T-Te has lastimado?
Se hace bolita sin contestar. Él carraspea.
—Entschuldigung —susurra sin saber que más decir, carraspeando otras dos veces y dándole la espalda—. Ehm... T-te traigo la bata.
Sigue sin contestar intentando desaparecer.
Él se va al baño sin saber que hacer creo que aun con los ojos apretados. De hecho creo que la bata sale volando del baño hacia la cama para no tener que salir. Sin entender... Es decir, esta mujer decía que no le gustaba, ¡pero salía desnuda! Y luego parecía morirse de la vergüenza. Cuando Italia se desnudaba era... Bueno, Italia todo el tiempo se desnudaba y había que recordarle que se pusiera ropa.
Ella se plantea que dentro de estas cortinas es un buen lugar para quedarse a vivir y no salir nunca más. Podía comer musgo que se hiciera en ellas y beber de la humedad condensada.
Ahora estas en casa, Helvetia. Alemania sigue dando vueltas en el baño convenciéndose de que... No entiende nada. Si Italia era incomprensible ella...
Y nunca nunca volver a salir ni ver a la cara a ese estúpido y sobretodo SENSUAL sajón idiota del culo que tenía ese maldito cuerpo perfecto ¡y había visto sus genitales! Cae en la cuenta de repente y no es que fueran precisamente... pequeños. Técnicamente, c-como médico, la f-fisiología física de la excitación s-sexual es un proceso tan f-fascinante y digno de estudio c-cómo un estornudo y ella c-cómo médico se imagina a si misma haciendo experimentos para intentar excitarle... y mira, parece que las cortinas aún son más acogedoras.
Es decir hacia salido del baño... Asustada, sí, pero tal cómo dios la trajo al mundo... Y de verdad que no era escuálida cómo un fideo. Se notaba como es que podía cargarle e impedir que se cayera. ¡Pero ese no era el punto! La cosa es que no podía hacer eso y luego esperar que él no hiciera nada.
Es que Helvetia va a tener que ir alguien a sacarla de ahí o irse todos, un BUEN rato para que salga sola.
Para empezar... Suena la puerta del cuarto. Ella se mete un susto en las cortinas pero no sale y Alemania sale sigilosamente y casi sin ver y recibe toda la comida en bata además. Creo que se toma una cerveza de golpe sin que aún se haya ido el mesero.
El chico le mira levantando las cejas y no hace preguntas.
Alemania carraspea firmando la hoja de servicio a cuarto y casi cerrando la puerta en su cara. Y así desaparece.
Helvetia empieza a temblar de frio de estar mojada y no secarse. Alemania mira hacia las cortinas de reojo.
—He-Helvetia. La cena está lista y tu bata está aquí aun y... —carraspeo.
Se revuelve y estornuda.
—Te traje aquí para no pasar frío.
Pues es que está desnuda, niño.
—¿Cómo hago para que salgas y cenes?
Piensa en lo maravilloso que seria que ahora fuera y la levantara en brazos de nuevo, cortina y todo, la metiera en la cama y luego se metiera con ella del otro lado.
—¿Helvetia? —se estira y toma la bata acercándose a ella, que tiembla dentro de las cortinas
—Sal de ahí. Prometo que tengo los ojos cerrados.
Las cortinas se agitan en negativa. Él se pone en cuclillas frente a ella ooootra vez.
—No me obligues a sacarte de ahí.
Siente la voz muy cerca y deshace la bolita cayéndose de culo medio saliendo para apartarse y Alemania aprovecha y le echa la bata encima y pese a mis recomendaciones la levanta otra vez.
Ella se queda paralizadísima con la mente en blanco. Él la lleva hasta la cama con los ojos cerrados.
Creo que debe oírse el PENSAMIENTO histérico que grita "Un hombre guapísimo me abraza desnuda y me lleva a la cama. WAAAAAAAH!"
Me encanta todo el circo que montan los tsunderes ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
