Capítulo 03:

En la tarde volví a la habitación junto a Kaiya, pero ella parecía estar molesta conmigo por alguna razón que yo desconocía en el momento. Entramos en la habitación y ella comenzó a decirme las reglas del cuarto que, según ella, por ser la primera en estar ahí tenía derecho absoluto sobre la habitación.

—Para comenzar… Akaike-san, ese es tú lado de la habitación, no te permito pasar al mío —Hablo Kaiya— si tú desordenas tú sola recogerás y por último, no te permito siquiera escuchar cuando este cantando…

— ¿por qué? —Quise saber.

—Eres una enemiga potencial… —respondió. Fue entonces cuando decidí tomarme la "competencia" muy en serio, solo podía confiar en una persona y ese era…

Ven a las 7…

— ¡No puede ser! —Grite sobresaltada, había olvidado completamente lo que me había dicho mi sempai. Observe la hora y afortunadamente eran apenas las 6: 05, me quedaba aun una hora para arreglarme, tomé una de las maletas y comencé a buscar algo que me agradara. Una camisa blanca con puntos negros y una falda negra serían suficientes, no quería dar una primera mala impresión, aunque ya lo había conocido cuando canté con él.

— ¿A dónde vas? —me pregunto Kaiya cuando observo que me vestía.

—Yo también tengo mis reglas —Quise burlarme pero ella se molestó, al terminar de vestirme guardé unas cuantas cosas en el armario a mi disposición y fue entonces cuando recordé la caja que me había obsequiado mi tío. Era muy hermosa y en ella tenía escrito "Cendrillion", la abrí y dentro había un collar con una mariposa plateada, era tan hermosa como la caja, me la coloque y era una combinación única.

…6: 50…

—Vuelvo al rato, Kaiya-san —Avise mientras cerraba la maleta y la guardaba bajo la cama.

—Llámame Mao…

— ¿Mao?

—Sí, Kaiya Mao es mi nombre completo —afirmo ella— pero no te tengo tanta confianza como para que vayas llamándome por mí nombre…

—Si…claro… —respondí mientras me dirigía a la puerta y por alguna razón me di vuelta para observarla por un momento, ella seguía leyendo una revista en la que en la portada salía Jinguji, así que en definitiva ella tenía que ser una fan de STARISH. Salí del cuarto en total silencio y me dirigí hacia el campo, donde había sido el concierto.

6:55.

Quizá había ido demasiado temprano, pero eso solo me sirvió para pensar en una canción, comencé a tararearla y me hubiera gustado llevar conmigo un bloc de notas en ese momento.

En cuanto terminé escuché una voz conocida para mí:

—Sigues cantando muy bien, aun cuando tarareas —comento Jinguji desde la plataforma. Lo observe por un momento desde abajo y sonreí.

—Gracias —afirme haciendo una reverencia.

—Pensé que no vendrías, para ser honesto —comento él bajando de la plataforma con un salto, a decir verdad igual no había diferencia, él seguía siendo alto para mi pequeña estatura.

—Yo de hecho casi olvido venir… —confirme extrañada, él se mostró sorprendido y luego sonrió.

—Quería que vinieras porque olvidaste decirme tu nombre la vez que cantaste conmigo —Dijo mientras se acercaba a mí— así que… ¿Cuál es tu nombre pequeña extraña?

—No soy tan pequeña —afirme yo— es solo que tú y las demás personas son anormalmente altas —dije en tono de broma así que ambos reímos al unísono luego de un extraño silencio— pero me llamo Kurumi Akaike…

—…Kurumi… —murmuro para sí mismo— un gusto… —Dijo mientras besaba la palma de mi mano haciendo que me recorriera un escalofrió por el cuerpo hasta llegar a mis mejillas y tornarlas rojas. Mientras Jinguji se levantaba de su posición yo pude ver a la lejanía una sombra, aunque por la distancia no pude saber realmente de quién se trataba.

— ¿Estas bien? —pregunto Ren mientras me observaba fijamente.

—Eh, sí… —respondí yo haciendo caso omiso a la sombra.

—Sabes, me pareció extraño que no me conocieras… —afirmo él, y por algún motivo a mí me pareció muy ególatra aquel comentario.

—Que seas famoso no significa que todos te tengan que conocer —afirme en un murmullo, lo suficientemente alto para que él escuchara.

—Tienes razón —afirmo él después de un tiempo de incomodo silencio— es solo que todo este tiempo en conciertos hace que cambien la forma de ver las cosas…

—No… —replique— el verdadero problema es que aunque estés en la cima, en el escenario tienes que estar en la expectativa del público y lo que el público de STARISH piensa es que todas las personas conocen a STARISH…

El sonrió ante mi forma filosófica de ver la vida de un ídolo.

—Quizá sea eso… —Dijo con nostalgia en su voz.

—Vives para el público pero no dejes que el público tome tu personalidad como suya —Dije intentando consolarlo.

—Sabes mucho de esto ¿no? —Quiso indagar.

—De hecho…no —afirme con nerviosismo— es solo la forma en que lo veo y la verdad tú te ves agobiado…

—No es tanto como agobiado —respondió él— es solo que estoy algo cansado… —hizo una pausa mientras me observaba— es curioso…

— ¿Qué?

—Que apenas sepa tu nombre y te esté contando esto… —dijo sonriente.

—Ah, las personas suelen tenerme confianza —Dije yo rápidamente con nerviosismo— pero si quieres dejarlo hasta aquí está bien… —Dije yo dando media vuelta.

—No, espera —Me detuvo— ¿podrías venir mañana también a esta hora?

— ¿para qué? —Pregunté— si solo querías saber mi nombre y ya lo sabes.

—Sí, bueno… pero necesito relajarme y tu parece que sabes relajar a la gente —Dijo él calmadamente.

— ¿Eres un pervertido? —pregunté con total inocencia.

— ¡No! —grito él sonrojado.

—Entonces está bien —sonreí— nos vemos mañana. Jinguji-sempai.

Nos despedimos y cada uno se fue por su lado, a veces yo misma me sorprendía de mi inocencia, pero que importaba eso, es mi forma de ser. Llegue a la habitación y Kaiya ya estaba dormida, me cambie de ropa en total silencio y me lancé a los brazos de Morfeo.

Futari de tsukuridasu

Kono melody ni nosete

Mirai ga kyou ni kasanaru yo

Kawarazu gyutto

Kono furezu mitai ni

Hanashitakunain da

Escuché una hermosa melodía antes de despertar, era la alarma de Kaiya y al parecer esa canción provenía de su reloj personalizado, en el centro quien marcaba la hora era un chico, al parecer de STARISH, su cabello era de un tono rojo. Suspire. Ella salió del baño y me ignoro olímpicamente, yo me levante y comencé a buscar mi toalla para darme un baño, entré en la ducha y todo parecía normal hasta que vi un agujero en el techo, era una cámara, agradecí para mis adentros el haber entrado con toalla a la ducha. Tome la cámara con malicia y la saque de allí, la deje en el lavamanos, me di una ducha rápidamente, me vestí y luego salí del baño con cámara en mano.

Kaiya no notó que la tenía hasta que giro a mirarme, me la arrebato de la mano con malicia y salió de la habitación.

—Seguro fue ella —murmure mientras me colocaba el collar de mariposa. Salí de la habitación y me topé con un ramo lleno de flores de hermosos colores, quedé tan maravillada que solo después de un minuto divise una tarjeta en su interior.

Gracias por los consejos.

Solo con leer eso supe de quién provenía. Ren Jinguji. Entré nuevamente en la habitación y las deje en la mesa al lado de mi cama, adornaban perfectamente la habitación, o por lo menos mi lado de la habitación, guardé la tarjeta debajo de mi cama para que nadie la encontrara y me dirigí a la clase.

Piano.

—Bien chicos, hoy cada uno tocará un pieza distinta de Beethoven—Hablo el profesor Ringo.

Primero pasaron una serie de chicos bastantes buenos tocando el piano, luego continúo Takeshi, el cual antes de ir a tocar piano me dijo:

—Prefiero mil veces tocar la guitarra —suspiro— espero te agrade como toco, porque quiero ser el mejor compositor para ti ¿de acuerdo? —Yo asentí y entonces él comenzó a buscar una partitura y ninguna le agradaba hasta que llegó a una llamada Beethoven Virus. Sus dedos pasaban rápidamente por las teclas del piano, una tras otra, rápidamente sorprendiéndonos a todos y en cuanto culmino toda la sala se sumó en un intenso aplauso, incluso el profesor le aplaudió.

— ¡Magnifico! —Dijo dándole unas palmaditas en el hombro a Takeshi, el cual solo pudo asentir, se notaba el sudor en su frente, yo saque un pañuelo de mi bolsillo que llevaba la inicial de mi nombre y se lo ofrecí, el sonrió, lo tomó y comenzó a limpiarse suavemente con él.

—Kurumi Akaike —pronuncio Ringo con alegría. Yo asentí y busque alguna canción de Beethoven que fuera de mi agrado y escogí la clásica "Fur Elise", sentía como mis manos sudaban contra las teclas del piano, suspiré y me calme por un momento, comencé a tocar y el piano sonaba magníficamente, una tecla tras otra, la clave fa y la clave sol sin duda sonaban magnificas con sus corcheas, negras, blancas, y demás. Cerré los ojos y el momento se hizo más mágico, en cuanto los abrí me fije en la última parte del pentagrama, observe la ventana para obtener inspiración pero entonces vi a alguien que observaba la habitación.

—Hay alguien allá afuera —murmure para mí misma mientras culminaba la canción. Ringo, quien me había escuchado, se asomó por ella y observo que aquel individuo había salido corriendo del lugar sin dejar rastro. Las únicas que faltaban por tocar el piano eran Hikari y Akane, cada una toco una canción lenta de Beethoven y fueron a su sitio en la sala, al parecer ninguna quería dirigirme la palabra y yo en ese entonces no sabía porque.

—La clase se ha terminado —aviso el profesor— mañana daré las notas… ¡Ah! —Grito como si se hubiera acordado de algo— Por cierto, en un mes deben tener lista al menos una canción… ¡Nos vemos! —Dijo mientras se despedía con una extraña maniobra.

Takeshi y yo nos dirigimos a la cafetería y nos dimos cuenta que estaba a rebosar de personas así que optamos por comprar algo rápidamente e irnos al exterior. Nos sentamos cerca de un lago y comenzamos a charlar mientras comíamos.

—Entonces ¿tienes alguna idea para la canción? —me pregunto alegremente y durante ese breve momento me pregunté ¿Cómo es que su hermana es tan odiosa?

—La verdad es que no…

—Ya se me ocurrirá algo —afirmo él mientras tomaba un poco de su jugo, escuchamos un ruido extraño provenir de los arbustos— ¿Qué será eso?

—Ni idea —Dije mientras me acercaba poco a poco.

— ¡LO ATRAPÉ! —Grito un chico con un gato en manos, por su estruendoso grito caí irremediablemente en el lago, sabía nadar así que no había problemas, al menos por ahora.

— ¡Mira lo que le hiciste! —Lo regaño Takeshi.

—Oh, lo siento —dijo el chico mientras me tendía la mano para salir de allí, la tome y salí normalmente del agua totalmente empapada, suspire, al parecer suspirar era lo único que me calmaba en esos momentos.

—No hay problema… —murmure. El gato, de color blanco y ojos hermosamente azules, se bajó del pecho del chico y se acercó a mí, con su cabeza sobándome la pierna comenzó a ronronear.

— ¡Lindo~! —Grito el chico y comenzó a acariciar nuevamente al animal.

— ¡Una idea! —grito Takeshi y comenzó a escribir en un libro de notas, sin duda, en esos momentos estaba rodeada de idiotas y ninguno de ellos me ayudaría. Di media vuelta y comencé a caminar hacia mi habitación, en el camino no me encontré con nadie de importancia, pero en cuanto entré en la habitación observe con claridad a alguien, alguien desconocido estaba en mi habitación.

[N/A: ¡Estoy tan mentirosa como Germán! XD

En vez de subirlo ayer vengo a publicar hoy…disculpen la demora… como recompensa hice este capítulo larguísimo, quizá me adelante con el próximo…o quizá no. :P

Espero les guste, dejen review's o al menos den fav/follow, nos leemos]