Irlanda se baja del avión con una camisa de flores y unas bermudas... Y calcetas con sandalias de hule.
Seychelles levanta las cejas detrás de sus gafas de sol al verle a lo lejos y decide dar media vuelta y huir del aeropuerto antes de que la vea, por el bien de su imagen pública.
Suena el teléfono de Seychelles y se detiene un segundo, escondida en su pamela de paja... sacándolo. Evidentemente es el loco pelirrojo y pecoso. Facepalm.
—Hello?
—Hello? Seychelles!
—What's up?
—¡Ya llegué! —más feliz que unas pascuas, se acomoda la maleta en el hombro buscándola por ahí y pensando que hace un calor INFERNAL—. Bloody hell con el calor! ¿Dónde estás?
—¿Ya llegaste a dónde? —aun le da la espalda a la puerta de llegadas.
—Pues... ¿Cómo que a dónde? ¡Al aeropuerto!
—Pues toma un taxi y que te lleve al puerto.
—Oh... —suena un poco más decepcionado de lo que debería—, un... Un taxi. Vale. Ehh... ¿Al puerto entonces? ¡¿Te veo ahí?!
—Y... cómprales un billete de vuelta a esos calcetines. Y más vale que tengas otra maldita camisa, porque esa debería ir con ellos.
Se ríe un poco mirándose los pies y luego cae en la cuenta...
—¡Eh! ¡¿Cómo sabes de mis calcetines y mi camisa?! —gira sobre si mismo.
—Idiota —se nota que sonríe de todos modos.
—You are here! Ah! Fuck off! —protesta sonriendo también y buscándola—. ¡¿Donde?!
—Huyendo de tus... ¡no puedo creer que aún no te hayas quitado los malditos calcetines! —protesta girándose un poco para mirar lo que hace. El irlandés está dando vueltas como poco, parado de puntillas, a ver si la ve.
—Pues... ¡Es que suele hacer frío de dónde vengo! Ya deja de chillar, ahora me los quito... —se ríe—. ¿Tú estás camuflada o qué? Generalmente es fácil identificarte con esos atuendos veraniegos aun en el bloody norte, ¡pero aquí te mimetizas!
—¡Aquí voy vestida como todo el mundo! —es decir, va con la parte de arriba de un bikini y unos shorts muy muy cortos.
—¡Pues es justo el punto! Levanta una mano al menos, mujer.
—No, pensarán que vienes conmigo.
—¡Pues vengo contigo, tonta! Tú me invitaste —sonríe porque cada vez que piensa en ello está completamente fascinado con la idea.
—Eso es tan relativo...
—¿Cómo va a ser relativo? Tú me dijiste que viniera... ¡Y de hecho, has venido por mí y por mis calcetines! —es que más cara de idiota no puede poner.
—Me estoy yendo del aeropuerto.
Parpadea.
—But... But... ¿Estás bromeando? Es decir, come on... Ya, ya sé que traigo calcetines, but...
—¡Quítatelos o no te digo donde estoy!
—Agh! ¿Es en serio? —es que ya está, de pie, dando saltitos en un pie y quitándose el primero con la mano con la que no está deteniendo la maleta para que no se le caiga del hombro al agacharse.
—Esta noche los quemaremos—sonríe al ver que lo hace.
—¡No, no vamos a quemar nada! ¡De hecho si crees que alguien como yo va a seguir las órdenes de una mujer como tú estás tonta! ¡No voy siquiera a quitármelos! —asegura quitándose el segundo.
—Claro que vamos a quemarlos y esa camisa también —le mira de reojo otra vez, se quita el sombrero y saluda.
—¿Pero por qué quieres quemar mi ropa? es la única que traigo... Tendré que andar desnudo —asegura aun intentando encontrarla para no tener que decirle que vale, que siempre si se quitó los calcetines... Cree verla y luego alguien la tapa, teniendo que moverse un poco antes de sonreír y saludar de vuelta.
—Porque es fea y tremendamente hortera y grita "Turista Europeo" como si llevaras luces de neón en tu cabeza.
—Esto, y esto —se señala el pelo y la piel BLAAAANCA del brazo —, gritan "turista irlandés" lo bastante fuerte —explica al teléfono caminando hacia ella... Tratando de no correr, poniéndose SUPER nervioso de repente—, d-di que no traje mi sombrero verde y mi olla de oro.
—Contra eso no se puede luchar —ojos en blanco, abriendo un poco las piernas y apoyando una mano en la cadera. Cuelga el teléfono sonriendo.
El pelirrojo traga saliva dejándose el teléfono en el oído aun cuando sabe que ya colgó, pensando que se ve... SE VE ultra mega absolutamente despampanante. Le mira directamente a los pechos sin poder evitarlo y casi se le salen los ojos.
Ella traga saliva sintiéndose un poco observada un instante... dejándole mirar antes de gritarle "idiota" y tirarle el teléfono a la cabeza.
—Auuuu! Bloody hell, ¡alto al fuego! —protesta llevándose las manos a la cabeza a sobarse el sitio del impacto... Pero saliendo efectivamente del trance y mirándola a la cara. Ella se ríe y se va a recuperar el teléfono y él a mirarle el culo a pesar de todo.
—¡Ya vale! —protesta poniéndose de pie otra vez guardando el teléfono.
—Ya, si... ¡Si no estoy haciendo nada! Solo llegar —aprieta los ojos y sonríe—. Y morir descalabrado. Ho-How are you?
—Horrorizada contigo. Ya me arrepiento de que estés aquí —pues nadie lo diría con como sonríes.
—Bah, eso no puede ser verdad... —abre un ojo y la mira, tratando de ver si es o no cierto—. Vamos al coche, anda, antes de que te arrepientas del todo.
—¿Llevas crema? —le mira de arriba abajo.
—Crema... ¿Crema? ¿Lubricante o qué tipo de crema? —sonríe un poco pensando en ESO aunque se arrepiente de haber dicho el chiste tan idiota. Se sonroja.
Ella le mira unos instantes y se lleva la mano a la cara en un facepalm (intentando que no se le escape la risa).
—Temo que con solo un instante bajo el sol de verdad hagas pop como una palomita de maíz —le pone la pamela en la cabeza.
—Ok, ok... Ok. Mal chiste —admite sonrojándose más, porque de verdad quiere hacerlo bien. Levanta las cejas y mira el sombrero—. ¡Oye! ¡No voy a ponerme esto, es de chica por completo!
—¿Y? ¿Tienes miedo que piensen que vas con una? Buena idea —va para quitársela—. Alguien podría pensar cosas equivocadas...
—Cosas... ¿Qué cosas equivocadas de qué? ¡Sí que voy con una, voy contigo! —se mueve el muy contreras ahora para que no se la quite
Ella se ríe.
—Anda, vamos —hace un gesto para que le siga.
Irlanda la sigue, claro está, haciendo pequeños los ojos con el SOL que se ve al fondo... Y aun no salen. Abre la maleta y saca de dentro una cajita que de lo vieja y raída parece que tiraron del más alto acantilado de Irlanda y que paso unos meses, o años... chocando contra las piedras del fondo del mar... La abre y de ahí saca unos lentes de sol de carey... Suuuuuper retro. Ya ni siquiera vintage.
—What the fuck? ¡¿Qué es eso!? —le mira de reojo. Deben ser los ÚNICOS a lentes de sol que ha tenido en su vida. Se los pone
—¿Qué es qué? —pregunta mirándola a través de ellos y lanzando la caja en la maleta.
—Eso que... necesitas unos nuevos —señala las gafas.
—¿Unos nuevos qué? —levanta una ceja—. Ahh! ¿Por? Si son geniales... Todavía incluso pesan. Además están buenas, ni siquiera rayadas...
—Aun te veo los ojos cuando me miras las tetas —podrías ser más tajante, no se me ocurre como... pero supongo que podrías.
—Goddamnit! —protesta riendo y sonrojándose—, ¡puede que si necesite otras putas gafas siendo el caso!
—Thank you —sonríe agradeciendo que le dé la razón, riéndose también.
—Te traje una co... Bloody hell! —han abierto una puerta y le ha dado CALOR.
—What? —pregunta sin entender qué pasa ahora.
—Pero si esto es el HORNO.
—¿El qué? Si aquí hay aire acondicionado...
—Ha pasado una corriente caliente junto a mí... —explica.
—Era yo —se mueve el pelo. Irlanda levanta las cejas y se ríe.
—¿Segura? No sé por qué no te creo... A ver, Wait —extiende la mano y se la pone en la cintura, sonrojándose un poco más—. Acércate
—Como si fueras a poder soportar que me acerque —lo hace igual, apoyando el brazo sobre su hombro sacando pecho. Él traga saliva.
—C-Claro que puedo soportar que te acerques, de hecho... N-no estas lo suficientemente cerca... —ya está queriendo URGENTEMENTE un beso.
—Ah, no? —le toma un mechoncito de pelo de la nuca y se lo enrrolla en un dedo—. Será porque aun llevas esa camisa horrible.
—¿Te-Te-Temes contagiarte? —balbuceos varios se acerca un poco y para la boca. No podría ser más evidente que quiere un besito.
Ella se sonroja un poquito al notarlo tan evidente, apretando los ojo y dándoselo en la comisura de los labios. Irlanda abre la boca y se le va un poquito detrás. Ejem... Un poquito.
Seychelles se ríe porque eso le hace mucha gracia, fíjate que tontería.
—De que te ríes, tonta? —pregunta sonriendo y relamiéndose el beso que no le dio.
—De tú cara de idiota —le apoya la frente en la mejilla sin separarse.
—Es tu culpa —responde sonrojándose un poco más, sin dejar de sonreír
—¿Mi culpa?
—Tú y ese bikini tonto y esa sonrisa —se encoge de hombros y carraspea
—Aguanta lo suficiente y me lo quitaré —le susurra al oído.
Y es que ya está bajando la mano para ponérsela en el culo. Abre la boca como cascanueces y babea un poco.
—Te-te lo quitaras...
Ella le da un beso en la mejilla y le busca la mano para tomársela y tirar de él, que se deja tirar pensando que este viaje es LO MEJOR que le ha pasado nunca. Se ríe. Ella también sonríe porque maldita sea lo mono que es este idiota.
—Te traje una cosa.
—Espero que no sea ropa —realmente lo espera, aunque cree que debe ser algo de música.
—Nah, ¿para qué voy a traerte ropa? Con lo que me gustas sin ella.
—Guarro.
—¡Pues es cierto! —se ríe sonrojadito—. Es... ¿Lo quieres ahora? Es algo para hacer estos días... ¡Y no son condones! —esos los trae él... En la maleta. Debe traer una caja de cien.
—Solo un minuto —le hace salir por fin bajo el sol e Irlanda empieza a derretirse ipso facto—. Well, por lo menos la teoría del pop corn queda descartada —sonríe al notarlo.
Él saca un pañuelo blanco de su bolsillo y se limpia la frente.
—¿Eso me has traído? ¿Un pañuelo?
—Pues yo no la descartaría del todo... Hace un calorón.
—Solo es aquí, en casa se está mejor. Vamos por el coche.
Irlanda sonríe un poco y le extiende el pañuelo.
—En realidad te he traído un poco del sudor de mi frente.
—Qué bonito —cara de asco—. Lo usaré para hacerte voodoo.
—No! —se lo quita dejando de sonreír un poco porque sí que cree en esas cosas.
Seychelles levanta las cejas y se ríe en su cara. Irlanda arruga la nariz.
—Vale, no, olvida el pañuelo. Te traje esto, mira —busca otra vez en su maleta y saca un envoltorio en periódico tamaño... Libro.
—¿Qué es? —lo toma con curiosidad—. Como sea comida te voy a usar para pescar tiburones.
—¡¿Cómo va a ser comida, tonta, con esa forma?!
—Quién sabe de lo que eres capaz... —lo abre. Es, en efecto, un libro. La guía del autoestopista galáctico.
—Autoestopista... Galáctico. ¿Planeas tomar un transbordador ruso a la estación espacial después de esto?
—¡¿No sabes de este libro?!—la mira incrédulo pensando que TIENE que ser broma... Es decir, ¡¿quién no conoce esa saga?!
—¿Han hecho la película? —pregunta porque eso sieeeempre le pone los pelos de punta a Inglaterra cuando les dice que lean tal o cual cosa... pero bueno, no todo el mundo se pasa leyendo mil horas al día.
—De hecho si... Pero, pero... Es que es un libro de humor fantástico, no tienes que ver la película. Pensé que mientras estaba aquí... Quizás en algún momento —les imaginó perfecto de la manera maaaaás cliché del mundo: leyendo tú con la cabeza en sus piernas, el sentado acariciándote el pelo... Leyendo algo también.
—Ah... hum. Bueno, ya lo leeré —se encoge de hombros fingiéndose tan poco interesada.
—¿De verdad nunca has oído de ellos? Son de Douglas Adams... Mira, lee la descripción atrás —le señala el libro, creyéndose del todo el total desinterés.
—Ah, yo qué sé. ¿Ese quién es? ¿Es americano? —ooootra de esas hechas expresamente para molestar a Inglaterra.
—Nah, es británico —cero molestia, bien habituado a que le irrite tanto que sea inglés como el que fuera americano... o más. Aunque tenía que admitirse a sí mismo que la larva era buenísimo para escribir... Y para la música. Nunca lo admitiría en público. Seychelles tuerce un poco el morro porque no ha funcionado pero bueno.
—Huy, a mí me cuesta mucho entender el humor británico, mira que aún no sé si tú me caes bien.
¡De hecho Irlanda está más traumatizado de que no conozcas eso tan friki! Abre la boca para protestar pero se queda un poco sin palabras.
—Bah, ¿cómo no voy a caerte bien? Tú me invitaste —esta SUPER orgulloso de eso.
—Para molestar a England —toma corte.
—Oh... Eso —cosa que ha omitido contarles a sus hermanos y a todo el que le ha querido escuchar que implica media universidad en la que da clases, toooodas las personas del golf... Y sus hermanos trescientas veces.
Ella le mira de reojo y se ríe porque se acaba de ver tan desilusionado. Abriendo el coche... no tengo ni idea de que coche es. Seguro algo antiguo y destartalado porque lo usa un par de veces al mes como mucho. ¡Ah! ¡Puede que le guste a Irlanda entonces! Fuera del destartale...
—Uy... Y yo soy el que necesita cambio de lentes de sol... —se burla cambiando el tema. ¿Y es capaz de tener un VW Beetle viejo?
—¿Eh? —de hecho sí, puede ser... seguramente azul cielo másdechicaimposible.
—Cielos y tiene que ser un alemán... ¿Por qué demonios no? —sonríe de lado encantado con la chica del coche vintage. Espera que prenda el motor y vas a querer matarla de lo mal que suena.
—Seh, es bonito, ¿verdad? América siempre me dice que me traerá una de sus camionetas viejas pero eso consume demasiado y Australia quiere que tenga un Land Rover, como si aquí hiciéramos safaris nada más por ser África.
—Ah ¿no los hacen? Yo pensé... —se finge pensar echando su maleta atrás y subiendo al cochecito que no puede creer sea TAN de chica. Sonríe un poco quitándose la pamela y echándola también atrás.
—Los que hacemos son acuáticos. Sabes bucear, ¿verdad?
—Eh... —no creo que sepa. El agua en su región es un poco bestiecita como ellos... Lo que sabe muy bien es no caerse del barco pese a enormes olas... Y desde luego, nadar—. Seh, bueno...
—No suenas muy convencido...
—Sé nadar en lagos y en las costas del Atlántico norte... ¿Te sirve?
—Mmm... Veremos cómo te tratan los tiburones, no creo que nunca hayan comido pelirrojo —enciende el motor que suena MAL. Irlanda levanta las cejas con los tiburones... Y las levanta más aun con el motor.
—¿Traes un tiburón en el motor?
—¿Eh? —ni enterada, empieza a desaparcar, mirando hacia atrás.
—My god, ¿qué le hiciste a este coche?
—¡Nada! ¡Si está perfecto! —hay un sonido misterioso que viene de la parte de atrás.
—¡¿Perfecto?! No sé si va a explotar... O a desarmarse en tres segundos.
Esos típicos tacatacatacataca preocupantes se suman ya a los ruiditos.
—¡Qué va a explotar!
—¡Pues eso mismo hubiera yo pensado de no haberlo oído! Lo... ¿Algún día lo ha visto un mecánico?
—No me gusta ir a ese sitio, no me toman en serio. Saben que tengo el mejor motor en el barco y aun así me tratan como si no supiera lo que es un timón.
—¿Y qué tiene que ver el timón en el coche?
—Pues... ¿a quién le importa? Igualmente nada más lo uso por Mahé.
—A mí me importa... Voy a morir en una isla y no será la mía y tú traes demasiada ropa para que esto sea encantador.
Ella le mira de reojo y se ríe.
—Nah, aun pretendo alimentar contigo a los tiburones —pone la radio para que no se oigan tanto los ruidos raros que ahora que está ahí Irlanda parecen todos especialmente interesados en sonar más fuerte. No crean que el irlandés se tranquiliza del todo pero... Es música. Le pone una mano encima a la suya cuando suena algo que le gusta.
—Ahí, deja eso.
Como sea folklore africano...
—Esa música fea que te gusta —le pica, sonriendo—. Bueno, ¿qué vas a querer hacer hoy?
—Pueeeees... —sonríe sacándole la lengua, picado... Pero se sonroja un pocobastantevalemucho, pensando en SEXO EN EL BARCO!—, no lo sé, ¿no has planeado tú los días cuidadosamente?
—Tú eres el invitado al paraíso. Yo tengo opciones para ti por si no se te ocurre nada —se encoge de hombros sonriendo.
—Yo estoy en el paraíso, si —asiente levantando un brazo y poniéndolo en el asiento de ella, sin atreverse a tocarla —, pero... A ver, dame las opciones.
—Podemos... visitar Mahé, ir a la playa, bucear, pescar, nadar, ir a ver las islas navegando, ver los resorts... en ellos se puede hacer lo típico, hay clubes de campo, pistas de tenis, de golf...
—Quiero conocer tu barco antes que nada... Y podemos nadar y pescar y navegar... —y es que todo eso le gusta bastante. ¡Es el paraíso de verdad! Sonríe idiotizado hasta que un ruidito del motor le saca de la concentración.
—Yes, yes. Al barco vamos. A ver si atamos esa camisa a una piedra y la hundimos en el mar.
—Deja mi camisa ser... ¡Es perfecta para el lugar!
—¿Te crees que esto es Hawai?
Parpadea... Porque si, más o menos.
—Pues... Algo por el estilo.
Ella niega con la cabeza.
—Desde luego, no vas a llevarla si salimos esta noche.
—¡Ah! Salir —sonríe porque de verdad esto es completamente genial—. Pues... ¿Por qué no me llevas a comprar ropa aceptable?
Le mira de reojo y... no es como que se pueda ser la niña de Francia sin que le BRILLEN los ojos con esa idea. Vas a arrepentirte Irlanda... Se ha pensado que en una tienditas puede comprarse tres camisas de las flores apropiadas y ya está. Ya te digo que no vas a comprarte camisas con NINGUNA flor.
Irlanda sonríe al verle la cara, eso sí y le tira suavemente de una de sus colitas.
—Pero antes, hay que ir al barco.
—Eh! Idiot! —protesta quitándosela de su alcance—. Mira, ya se ve el puerto desde aquí, eso es Victoria, es la ciudad más grande del país —se la señala.
Mira hacia allá... Y es que desde que lo invitaste se ha pasado HORAS investigando y en google maps recorriendo la isla.
—No es muy grande, pero no necesitamos más gente... —le mira de reojo—. My god, cuando creía que no podía ser peor con England... ¡es que eres pelirrojo! —protesta.
—Ehh! ¿Y qué tiene que lo sea? Y no es como si no lo supieras ya… pelirrojo COMPLETO.
—Pues que aquí todo el mundo es de color, mira —le señala la gente de las calles—. Eres como... inconfundible.
—Bueno, todos sabrán quien soy —sonríe un poco aunque eso le pone nerviosito... El mismo no sabe quién es en la vida de Seychelles.
—Algo así... —se ríe—. Ah, mira, ¿quieres ver nuestro Big Ben? —tuerce por una calle.
—¡¿Tienes un Big ben?! No, espera... ¿Es famoso?
—Of course —imita el acento de Inglaterra y conduce hasta una rotonda pequeña donde hay un reloj blanco de unos tres metros de alto.
—Ah, eso... Pensé que era un chiste.
—No es un chiste, míralo que mono es.
—Tiene esos alambres raros con los focos... Aunque sí que es mono, como el del enano.
—Es para dar luz... a France le hace mucha gracia —piensa que siempre que vienen Francia mira de reojo a Inglaterra para hacerle sonrojar.
—¿Vienen muy a menudo los dos?
—Nah.
—No los imagino aquí a los tres, paseando como familia feliz —confiesa sonriendo un poco y haciendo los ojos en blanco.
—Hace mucho que no vienen.
Él vuelve a estirarse un poquito y a jalarle una colita.
—¡Paaaaara!
—¿O qué? —se ríe.
—O lo lamentarás —gira la siguiente calle llegando a un edificio, donde se mete al parking.
—¿Lo lamentaré cómo?—levanta las cejas y mira el edificio, curioso. Quizás aquí se estacionara y caminara a su barco.
—Ya te darás cuenta... —aparca deteniendo el motor—. ¿Lo ves? Sano y salvo.
—Sano y medio salvo... Y no me convences —se ríe —. Puedo revisarlo si quieres un día de estos.
—Bueh, ya veremos, igual ni volvemos a usarlo —se encoge de hombros saliendo. Él sale también estirándose para sacar su maleta de la parte de atrás y la pamela, claro está. Seychelles saca una camisa blanca, poniéndosela como chaqueta y se ata las puntas a la cintura.
Él le sonríe porque se ve bastante espectacular, aunque se ve mejor con el bikini solo.
—¡La chica tiene más ropa! En teoría te lo ibas a quitar, no a ponerte más cosas.
—En teoría, pero este edificio son las oficinas del gobierno y no puedo ir así... O sea que más vale que te comportes —le advierte colgándose el bolso al hombro y cerrando el coche—. Además, ya te he dicho que lamentarías tirarme de las colas.
—Yo siempre me comporto —asegura pensando que ya ni el en sus oficinas de gobierno va vestido así. ¡Al menos lleva calcetines!—. ¡Y es que tus colitas son demasiado tirables!
—¿Notas la incongruencia entre las dos frases? —sonríe yendo hacia la salida.
—Seh, bueno... ¡Oh, espera! ¿Traes tu libro?
Ella se detiene y mira en su bolso y como no lo ha guardado vuelve a buscarlo. Irlanda la mira hacer sonriendo por haberlo pensado, aunque igual y hasta lo había olvidado a propósito y no le ha gustado...
—De todos modos no voy a aceptarlo —se lo tiende al volver a su lado.
Parpadea y deja de sonreír.
—What? Why?
—Porque no está dedicado.
Sonríe otra vez y Seychelles le guiña un ojo.
—Ah! E-Eso es lo más fácil de arreglar —se ríe embobado tomándolo de vuelta—. E-Es decir... yo no lo escribí pero seguro que puedo dedicárselo a la chica más guapa y divertida con la que he salido.
—Eso sería más halagador si hubieras salido con más de una —se ríe.
—Ah, shut up! Desde luego que he salido con más de una —medio protesta... La africana se ríe metiéndose en el ascensor.
—No pensé que en este pequeño país tuvieran este tipo de tecnología... —bromea sonriendo de lado. Seychelles le echa una mirada de esas...
—Todo lo que sea comodidad, créeme que lo tenemos.
—Tu vida suena tan JODIDAMENTE envidiable...
—Lo sé —se encoge de hombros sonriendo.
—Que he de decir que solo por la temperatura podría quedarme unos cuantos minutos en esta caja.
—Ya te he dicho que estarás mejor en el barco —le hace salir del ascensor en la recepción y saluda con la mano al recepcionista, uno de esos tiarrones negroooos. El irlandés se le queda mirando con la boca un poco abierta unos instantes, antes de saludarle también pensando que como los demás hombres con los que se acuesta ella sean de ese tamaño y a alguno de ellos no le parezca que esté el ahí va a tener que salir corriendo si no quiere morir.
Seguro habrá más de uno o de dos… Irlanda traga saliva.
Seychelles lo hace salir del edificio e ir hacia el puerto. Sale tras ella sin ponerse la pamela esta vez y van a ver de qué color llega al barco.
Mientras andan le cuenta cosas de la ciudad y de los edificios y la gente que vive ahí o trabaja en esa tienda... hasta que entran al puerto donde hay otro negro graaande que la saluda mucho más cariñosamente y en francés, porque todo suena más preocupante en francés.
Irlanda traga saliva con el segundo negro que además, en francés suena súper cariñoso e íntimo y romántico, pensando en si aún se sigue acostando con ellos o cuantos pasan la noche promedio a la semana en su barco... Desde luego más de alguno. Aprieta los ojos porque él no es para nada romántico ni un gran negro. Además lo señalan y se ríen de su camisa fea y ella le asegura que traía calcetines cuando ha aterrizado. Aun se ríen más. Vacila cambiando un poco el peso de pie y sonrojándose un poco, aunque eso se le puede achacar al sol. Se acerca un poco a ellos dos tratando idiotamente de aparentar marcar territorio... En realidad midiéndose un poco contra el negro a ver si acaso tuviera alguna posibilidad de ganarle al menos en correr más rápido.
Seychelles se ríe como idiota negando con la cabeza de algo que ha dicho el tipo y se gira a Irlanda cuando ve que se acerca.
Irlanda... Bueno, es que está HABITUADO a que el mundo entero se ría de él, en especial sus hermanos. Aunque eso no quiera decir que el que la chica por la que esta voladísimo se ría con un negro tamaño jumbo no le pegue un poco en el ego. Se ríe un poco falsamente con ella cuando se acerca.
—¿Nos vamos?
—Espera, déjame tu bolsa —le pide.
—¿Mi... Bolsa? —la aprieta un poco con una mano porque ahí trae sus libros, y... Más importante, sus iPods y sus audífonos —. ¿Para?
—Solo dámela, ¿no te fías de mí? —pregunta ella.
Vacila un poquito porque no es que no se fie de ella, de quien no se fía es del negro gigante. Aun así, ya estaba aquí... Y si se la echaban al agua podría enfadarse y quizás tener sexo de reconciliación. El mismo se suena a sí mismo un poco patético con ese pensamiento.
Seychelles se la toma igual del hombro porque al que empujan al agua... es a él.
—¡AHHH! —suelta un gritillo... Pero se relaja considerablemente, cuidándose de que no se le caigan los lentes al fondo del agua... De hecho, nota sorprendentemente que el agua es bastante más cristalina de lo que de esperaba y los otros dos se muere de la risa desde arriba.
—Agh! Bloody... Hell! —protesta saliendo del agua y sacudiendo la cabeza, riendo con todo y todo y fulminando a Seychelles—. ¡Di que no traía mi iPod encima o te estaría MATANDO en este momento!
—Regla número uno. Esto puede pasar en CUALQUIER MOMENTO. Y es tu responsabilidad estar preparado para ello —se ríe mirándole desde arriba, luego se vuelve al negrote y le da las gracias y un beso en la mejilla.
Irlanda se sonroja un poco otra vez aunque nota que el beso no es en los labios lo cual le levanta el espíritu mientras intenta trepar por donde sea para salir del agua. Lo consigue con cierta facilidad.
—Eso quiere decir que puede pasarles a todos... Es decir yo puedo tirarte al agua en cualquier momento —se sacude un poco como perro pensando que con este calor no esta tan mal acabar de cabeza en el agua. El problema es su música.
—No. Puede pasarte a ti que... aunque eres un isleño eres un turista cabezahueca. Te lo digo porque no es la primera vez que alguien me llora. Si tus zapatos no se pueden mojar, que se queden en tierra.
Irlanda se imagina a Francia siendo tirado al agua de cabeza y esto le da un montón de risa.
—¿Y quién dice que yo no puedo tirarte al agua en cualquier momento? De verdad... Soy un experto en este tipo de maldades.
—No te conviene que me ocurra nada, no sabes llevar mi barco ni orientarte aquí. Y piensa que echarte de mi casa implica acabar nadando con tiburones —le reta.
—Ah, chica ruda —se le acerca mirando al negro a lo lejos—. ¿Y tú cómplice quién es?
—Alguien a quien aún menos te conviene hacer enfadar —sonríe andando por los amarres.
—¿Por qué habría yo de hacerlo enfadar a él? —frunce un poco el ceño siguiéndola y aun mirando hacia atrás—. ¿Es uno de ESOS negrotes que te perseguían por teléfono?
—What? ¡No! Él me quiere muchísimo y te perseguiría hasta Europa si hiciera falta.
—¿Me perseguiría a mí? ¿Por qué va a perseguirme a mí? ¡Ni que fuera hacerte daño! —protesta enfurruñado porque esto aún no le aclara—. ¿Ex boyfriend?
—Pues por eso más te vale que no me lo hagas —hace una cara rara sin dejar de sonreír con lo de exboyfriend.
—No voy a hacerte nada... Que no quieras. ¡Pero que no quieras tú, el que!
—¡Ahí está! —exclama de repente. Irlanda, que estaba bastante en las nubes pensando en el asunto del ex novio, levanta las cejas.
—¿Tu barco?
—Míralo —se lo señala saltando dentro. Es un yate blanco con la cubierta de color marrón y vela, aunque la tiene recogida ahora, está limpio y recogido por fuera (lleva unos días limpiándolo y está recién pintado y arreglado).
Él levanta las cejas porque... Bueno, a saber qué había imaginado... Un barco pirata para una niña mala. Sonríe.
—Vaya, tienes un barco DE VERDAD, no un barquito dentro de una botella como había imaginado.
Ella abre la puerta del camarote con llave, entrando... dentro es más grande de lo que parece, la cocina tiene armarios de madera clara y ventanas con cortinas de colores que dan directamente a la popa, al otro lado hay un sofa con estampado de rayas de colores al otro lado delante de una tele, con una mesita llena de velas rojas pegadas a ella con la cera y algunas revistas y flores... todo bastante desordenado para ser un barco. Junto a la puerta hay un colgador donde deja la bolsa del irlandés y su propio bolso.
Irlanda lo mira todo impresionado y con la boca un poco abierta... Volviendo a ponerse de muy muy buen humor porque una chica le invito a su CASA de verdad. Bueno, no es casa de verdad, pero si el lugar donde vive. Las velas le gustan... La cocina le recuerda que tiene hambre y pregunta dónde oye música buscando unas bocinas donde conectar el iPod.
—Pues claro que no es un barco en una botella, no seas idiota —se va directa a la cocina donde hay unos hilos de pescar amarrados, a ver si ha sacado algo de ellos—. Junto a la tele — señala y mira otra vez a comprobar que haya sacado y escondido el iPod que le dio.
Irlanda la mira hacer de reojo acercándose... Esperando ver conectado el iPod que le dio. Se decepciona un poco al notar que no está ahí como esperaba. ¡Quizás se lo había regalado a alguno de sus negros!
—Es... Un buen lugar para vivir y dormir, arrullada por las olas —sonríe de todos modos mirándola y sentándose en el sillón—. ¿Duermes aquí?
—What? No, el dormitorio está abajo, bajo la cubierta de proa —señala las escaleras preparando uno de los anzuelos que ha sacado vacío para echarlo de nuevo.
—Ah! Ya, debajo —sonríe un poco queriendo ir a ver pero sin atreverse, optando mejor por acercarse a ella—. ¿Han picado?
—Solo este, pero es pequeño así que... —lo libera con cuidado y lo devuelve al agua.
Él sonríe un poco con eso y nota que está chorreando una poca de agua en el piso de Seychelles... Ejem y puede que en el sillón haya dejado sus pompis marcadas.
—Eh... ¿Sabes que voy a necesitar?
—What? —se gira a él cuando ha acabado, quitándose la camisa.
—Una toalla... Estoy dejando huellitas mojadas por todos lados —se le olvida que tiene cara.
—Ah, hay ahí, en el cuarto de baño —le señala.
—Thank you! —sonríe yendo al cuarto de baño... Sin llevar nada para cambiarse porque los hombres son una calamidad a veces.
Ella se desata el bikini sin pensar quitándoselo, eso y los shorts. Los deja por ahí sobre el sillón y se baja al dormitorio. (¡Niña de Francia tenías que ser, desnuda!)
El baño es pequeñito, eso sí y está todo decorado con cosas marineras tipo cangrejitos y estrellas de mar en azul marino y blanco. Así que... Se seca y sale un rato más tarde con la ropa en la mano y la toalla en la cintura... Habiendo tirado una estrella de mar al piso... Que se ha roto en dos y ha conseguido que se sostenga si no se mueven no la tocan y no respiran junto a ella.
Para cuando ella vuelve a subir va nada más en bragas, pero ha sacado un delantal porque desnudo no se cocina. Irlanda pierde del todo la capacidad de habla cuando la ve.
—¿Tienes hambre? Iba a ver que tengo en la nevera o podemos ir a comer a tierra... —a su rollo, directa a ver.
—Te-Tengo... Yo... —balbucea idiotizado porque está muy desnuditaaaaaa y a él le gustaaaa. Denle tres segundos más y se va a notar cuanto es que le gusta a través de la toalla.
—Hay... tengo de todo —porque fue a comprar ayer tarde expresamente rebusca todavía—. Frutas, verduras, pescado... ¿Qué te apetece?
Creo que va como autómata detrás de ella mirándole la espalda y el culo y sangrando un poco de la nariz.
—C-Creo... Yo no... No... No... —balbucea idiotizado.
—Puedo hacer atún, ¡apuesto que nunca has comido uno como este! —exclama sacándolo y le mira de reojo.
El chico pelirrojo se ha convertido en una masa babosa idiotozada pelirroja. Ella parpadea mirándole de arriba abajo y se sonroja un poco al notar lo que le ocurre.
—Atún —consigue decir. Ou llea.
Seychelles toma el delantal y desdobla poniéndoselo, sintiéndose un poco demasiado desnuda con esas miradas.
—Te... Quizás no tenga... Quizás... —da otro pasito torpe hacia ella.
—What?
—Hambre. Puedo esperar —asegura con unas ganas tremendas de beso... Y de tocarle las tetas, desde luego.
—Eso... ya lo veo —no sé de qué te sorprendes, Seychelles, si siempre te pasa lo mismo.
Pues no se con quién más te pasa, pero con este va a pasarte todas las veces. Le pone una mano, la que tiene la ropa mojada, en la cintura, torpe y nervioso, deteniéndose la toalla con la otra.
—¿Esa es tu idea genial? —le pone ella las manos en la cintura metiendo los dedos hacia dentro de la toalla.
—E-Esta es... E-Es que tu...—la mira a la cara y se sonroja más, pero es que... ¿Cuándo fue la última vez que se vieron? En Glasgow seguro... Hace meses de eso, en los que seguro ella se ha acostado con sus negrotes, pero él se ha conformado con su mano.
Ella tira un poco más de la toalla para que se suelte y se caiga. Podrías hacer origami con la toalla que te dejaría.
Hola, Irlanda en todo su esplendor te saluda. Seychelles baja la mirada y sonríe. Él se cubre dando un saltito y sonrojándose más.
—P-Pues es tu culpa, zorra —balbucea.
—Pervertido.
—¿Y-Yo? Tú vas desnuda por ahí —se defiende intentando acercarla a él con la mano que aún tiene la ropa mojada.
—Yo llevo el bikini y un delantal. ¿Qué llevas tú?
—Unas jodidas ganas que no tienes ni idea —asegura echándose un poco al frente y suplicando mentalmente que ella le bese YA.
—Pervertido —sonríe arqueando un poco la espalda para que no le alcance, pero sin echarse atrás. Él estira el cuello pero no se acerca, resoplando impaciente.
—Ja, bueno... Quizás muy pervertido. Tú eres y siempre has sido una bloody calienta huevos.
—Ugh, mira que necesitado estás que empiezas ya con los insultos —le pone una mano sobre la que usa para cubrirse.
—¡No estoy necesitado! —absurda y notoria mentira. Las telas húmedas ahora se posan sobre el culo de Sey aunque él no toca nada por... Idiota.
—Y una mierda que no, hasta podría hacerte acabar sin apenas tocarte si quisiera.
Irlanda traga saliva porque es difícil que eso fuera más verdad.
—¿P-Pero que diversión tendría eso pudiendo a-acabar tú también?
—Si de verdad piensas eso seguro serás capaz de hacer que yo lo haga antes que tú como un caballero.
Él traga saliva porque aun con su... Asunto de ser multieso... Es que le tiene muchísimas ganas, lleva días fantaseando con esto.
—S-Seguro seré capaz... ¿Ahora vas a hacer algo tu o solo parlotear?
—¿Yo? Tú no necesitas que yo haga nada más...
—Deja de decir esas cosas, no soy TAN así... Y tú me invitaste —abrazado a eso como su tabla de salvación. Se estira más intentando besarla, cada vez más impaciente.
—¿Has logrado que eso tan bonito te pasara otra vez haciéndotelo solo? —esta ya es con malignidad.
Él se sonroja el doble porque aún no sabe si le da vergüenza o si de verdad le parece todo el tiempo una cosa tan genial. DESDE LUEGO que no ha logrado que le pase solo... Y mira que lo ha intentado.
—Fuck you, bitch! Tú has conseguido... —mira la mano de reojo y la de ella sobre la suya —, ¿que sea tan genial con alguien más?
Ella se acerca y le da un lametón en los labios aprovechando que está distraído. Cara de idiota mirándola a ella y relamiéndose los labios, con ojos como platos. Seychelles sonríe
—Vas a ver... —protesta riéndose un poco, sonrojadito, acercándose con los labios parados para besarla, pero ella le pone la mejilla riéndose porque por lo visto su maldad no tiene límite.
—Ah! Bitch! ¡Ven acá y deja de huir! —vueeelve a intentarlo, en serio cada vez más ridículamente a punto. Seychelles vuelve a reír girándose a él ahora sí.
—Voy a empalarte hasta que no puedas ni caminar —gracias por la descripción gráfica.
—¡No seas vulgar! Dilo más guarro.
Él parpadea con poca sangre circulante.
—¿Mas guarro y... M-menos vulgar? Voy a.. Cogerte por atrás... Y...
—Déjalo, que no tienes suficiente sangre en el cerebro —le besa.
Creo que él se la COME con las ansias que suele tener el que ya ha probado la fruta prohibida... Y está a punto de probarla de nuevo, aunque... Ha investigado que cosas les gustan a las chicas. Así que a pesar de todo es posible que esta vez intente hacer algo que cree que puede gustarle a Seychelles... Como tocarla más o ir a comerle torpemente alguna zona... Lo intenta, en serio lo intenta con muchas ganas.
Creo que para esta, Seychelles se dedica más a calmarle a él y cuando se le pase la ansia animal ya se dedicara a enseñarle un poco mejor que cosas le gustan. Menos mal porque temía que le arrancara un trozo. Loados sean los hijos de Francia y nietos de Roma.
Irlanda asegura que esto es genial. Muy genial. Absurdamente fantástico. Dad gracias, británicos cabrones. Puede que literalmente Irlanda se las dé.
Irlanda casi que sin creerse que pueda ser algo de la chica guapa y haciendo cosas como agradecerle el sexo, lo veo PERFECTO. Y ella un poco maligna, siendo la chica guay. Y él MUY friki y ella es la chica popular que tiene un montón de amigos y los chicos que quiere aunque no siempre le vaya bien con ellos.
Siempre hemos pensado en Seychelles e Irlanda un poco como Penny y Leonard de The Big Bang Theory ¿Tú què piensas? ¿Se parecen? ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
