Irlanda sonríe idiotamente, más o menos como si estuviera en un mundo de fantasía... Que lo está en realidad. Flota encantado... Y gracias a dios porque no queremos que hunda el barco, seguramente después de haber tenido el mejor sexo que ha tenido nunca en su vida JAMÁS... Que es lo que le pasa cada vez que se acuesta con Seychelles. Está seguro de que cada vez es mucho, muchísimo mejor.

Sí, claro, porque además cada vez vas a acostumbrarte mejor a moverte con ella y a disfrutar del todo y además ella sí que quiere volverlo a hacer.

Han acabado en el sofá al final, Seychelles también sonríe.

—Bloody hell... Thank you.

Ella levanta una ceja con eso.

—Fue absolutamente awesome y... Ah... Eres maravillosa —es que está en las nubes, ni se oye.

Sonríe más con eso, claro. Él le abraza y acaricia la espalda suavemente cerrando los ojos aun con la sonrisa estúpida.

—¿Qué tan maravillosa?

—Todo lo maravillosa que puede ser una chica —eso suena peor de lo que quiere decir.

—¿Acaso los chicos te parecen más maravillosos?

—Los... What? Nooo! ¿De dónde sacas esa idea?

—Pues tú dijiste que lo maravillosa que puede ser una chica como si no fuéramos mejores que los chicos. ¿Ahora resulta que eres gay?

—N-No, no. Yo... No! No soy gay, ¡tú me encantas! ¡Si fuera gay estaría con alguien más!

Seychelles le mira con cara de incredulidad.

—Bueno, Jaques estará feliz...

—Es en serio que no soy gay, soy súper ultra straight! ¡Nunca has visto a alguien más straight que a mí! —insiste y parpadea—. ¿Quién es Jaques?

—El chico del muelle. Él sí es gay y le gustas, lo estábamos diciendo antes.

Parpadea e inclina la cabeza.

—W-WHAT?! El chico es... Yo le... Naaaaaah —se muere de risa—. Estas tomándome el pelo.

—¿Por qué crees que te hemos tirado al agua? —sonríe un poco—. Él quería ver como se te pegaba la ropa al cuerpo.

—¡¿El a mí?! ¡Pero si tú estabas ligando con el! Y... Naaaah! ¡A mí me gustan las chicas! —se sonroja.

—¿Yo? ¡Él es gay! Es como un hermano para mí —se ríe.

Irlanda arruga la nariz porque él se siente bastante heterosexual a pesar de que Francia... Bueno, Francia le había demostrado que sí que podía haber sido gay sin problemas.

—¡Yo pensé que ÉL era uno de tus negrotes con los que te acostabas!

—No, no —se sigue riendo—. Ya te aseguro que le gustas, no ha dejado de mirarte el culo —palmadita en el culo.

Él se sonroja bastante más y se esconde un poco sin poder evitarlo.

—¡Como voy a gustarle a uno de tus negrotes! Y ni que tuviera tan buen culo...

Ella levanta las cejas porque no esperaba esa reacción.

—Pues si Jaques tiene mal gusto yo qué voy a hacerle —se encoge de hombros.

—¿Y no le dijiste que no, que no estaba disponible? —abre un poco la boca y le muerde levemente el hombro en juego, mirándola de reojo nervioso por esa pregunta.

—Ah, ¿no lo estás?

—No lo... ¿Lo estoy? —sí, ese tono de decepción.

—Pues tú sabrás.

Parpadea un poco más

—¿Yo? Pero... Pero... No tu y yo...

—Eso me recuerda que tengo que preguntarte si sabes surfear.

La mira porque no ha dicho si sí o si no y eso le confunde y le pone nerviosito.

—¿Surfear? No.

—¿Nada de nada? —tan desconsolada.

—No, no tengo olas para hacer surfing pero creo que podría intentarlo.

—Mmmm... supongo que se podría arreglar de alguna otra forma.

—Puedo verte y burlarme de lo ridícula que vas a verte cuanto te lleven las olas.

—No, no... Es que necesito que... hagas algo. Un favor.

—¿Qué cosa?

—Well... —sonríe un poco y empieza a dibujarle con un dedo sobre el pecho, lo más seductora que puede—. Ya sabes que va a ser Navidad...

El británico se acomoda y la mira completamente relajado y de buen humor por estar aquí y con ella, aun un poco en ese estado de incredulidad que suele manejar a su alrededor.

—Aja...

—Y no sería exactamente por mí, sería por los niños —ojazos... sin dejar de mover el dedo, Australia te diría "desconfía mucho de ese dedo, tío, lo carga el diablo" si te viera ahora mismo.

Irlanda sonríe sin detectar el peligro que todos hemos detectado desde el primer momento Pensando que se ve muy MUY muy bonita. Y es que podría regalarte la mitad de su isla ahora mismo.

—¿Dirás que sí? —parpadea deprisa varias veces.

—Aja...

—Oh! Awesome! —le besa, eso sí. Él la toma de la nuca y la besa de vuelta con muchas ganas sin tener IDEA de que ha aceptado como podrán notar. Ella levanta las cejas y... decide darse el lote un buen ratito, porque no. Porque mira que te hacen sentir querida y deseada los británicos.

Y no es hasta después del beso y de baja de la nube, que... Es que creo que ya se le olvidó que ha accedido a algo. Ella sonríe tan tranquilamente.

—Entonces dices que te encantan los niños, ¿no?

—Que me... ¿Eh? —la peina viendo que tan bonito se le ve el pelo, cantando algo de fondo en su cabeza.

—Pues que te gustan, que te llevas bien con ellos.

—¿Los niños? No suelo hacer nada con niños...—levanta las cejas pensando repentinamente si ella no le habrá dicho algo relativo a TENER niños. ¿No verdad?

—Es que verás... por razones obvias, no lo sabe nadie, pero soy madre soltera —bromea. Parpadea... Y parpadea otra vez... Y parpadea una vez más.

—W-Whaaaat? —claro, claaaaro, tenía que ser que algo raro le pasara a esta chica para querer estar con él.

Es que se MUERE de la risa con su cara. Irlanda parpadea y no sabe si reír o no... Opta por reírse y reírse esperando que ella diga algo, con risita rara nerviosa.

—No te rías que es muy serio —sigue meándose de la risa.

—¡Tú te estas riendo! —se ríe más nervioso.

—Porque pones una cara que...

—¡No pongo cara de nada! —cara de horror y pánico.

—Of course yes, ¡estás asustado!

—No estoy… no. No es verdad―está en PÁNICO—. Estoy... Estoy pensando en el terrible padre que... —se calla con la pura idea.

—¿Aja...?

Traga saliva varias veces mirándola fijamente porque es que le gusta mucho y le divierte mucho estar con ella pero que le enjarete un hijo a saber de quién. Además ella ni su novio lo considera. Piensa en que debería agarrar sus vidas y salir huyendo despavorido... No se mueve siquiera.

Es que está cagada de la risa, de verdad.

—¡Yaaaaa! Deja de reírte de miii—protesta y la empuja un poco.

—¡Es que tu cara! You're so cute —le suelta sin pensar.

—¡Agh! ¡No soy cuteeee! —se sonroja un montón y nunca NADIE le había dicho cute. Jamás. Nunca.

—Yes. Lo eres mucho —se ríe más porque cuando dice que no lo es lo parece aún más.

—¡No! ¡Cómo voy a ser cute!

—En realidad me lo pregunto yo también, como puedes serlo siendo tan bestia e insensible como eres.

—No soy insensible —se ríe haciendo los ojos en blanco—, si lo fuera no podría gustarme la música. Solo que no soy cute at all.

—Sí lo eres —beso rápido—. De todos modos, nada de niños ilegítimos. Lo que quiero es que hagas de Santa.

—Wait, ¿no tienes hijos raros? —vamos por pasos que me lo atarantas.

—No, no tengo hijos, ni raros ni normales —más risas. Él suelta el aire relajándose y sonriendo y luego va a lo otro que ha dicho...

—Wait... Santa?!

—Yeah, ahora no puedes decir que no. Lo que pasa es que Santa siempre llega para los niños en una entrada surfeando a la playa, luego se está un rato ahí recibiendo cartas y dando caramelos, es un espectáculo. Y normalmente lo hace un tipo de color maquillado, claro, pero tú que eres tan blanquito, eres perfecto. Además, yo nunca estoy en estas fechas y este año que tengo oportunidad...

—Yo no puedo llegar surfeando... Y además es ir vestido de SANTA.

—No... pero puedes llevar una moto de agua —sonrisa.

—Una... Ugh, luego pero pero...¡pero es Santa!

—Yes, that's the point. Y vas a estar aún más mono de lo que ya eres —besito en la nariz.

—Pero... —arruga la nariz—. Voy a verme ridículo y a pasarme horas con los niños oyendo sus tonterías en vez de contigo.

—No vas a verte ridículo y los niños son encantadores. Ya habrá tiempo de estar conmigo.

—Los niños son niños... —la mira de reojo—, y es que Santa es para desquiciar a cualquiera.

—¿Vas a negarte ahora?

—Pue es que... Voy a asarme también.

—Nah, estarás mojado de agua y es de noche, no hay tanto sol.

—Y... La barba, voy a verme ridículo en barba —se le acaban las ideas de por qué negarse.

—Seguramente vas a estar adorable rodado de niños y ya has dicho que sí —se gira a buscar su teléfono—. Voy a llamarles.

—¡Seguramente voy a decir todas las groserías que sé y sin darme cuenta! —replica nervioso—, y luego vas a acusarme de ser un idiota y a echarme.

Es que esas cosas solían pasarle a él. Un instante estaba todo bien, al que sigue decía y hacia TODO lo políticamente incorrecto y todo se iba a la mierda. Y una cosa era que lo echara una de sus putas y otra muy pero muy distinta era que lo echara Seychelles... Porque no quería por nada del mundo cagarla en serio con ella.

—¡Por supuesto no puedes decir groserías siendo Santa!

La mira con cara de muchas circunstancias.

—Fuck you... —es lo primero que se le viene a la mente decir. Bieeeen.

—Exacto, como esa... —se vuelve al teléfono empezando a hablar el criollo.

Irlanda se pasa las manos por el pelo consiguiendo desorganizarlo un poco más, de verdad preocupado. Podía APOSTAR a que algo salga lo suficientemente mal como para terminar en un vuelo a Dublín... O tres noches tras las rejas avisado de acoso infantil. Estas cosas le iban muy muy mal... La mira volviendo a embobarse porque es MUY bonita y realmente genial y no tiene ni idea de cómo ha conseguido que se acueste con él... Quizás si hacia esto finalmente SI quisiera tener una relación y ser novios y... Un poco más exclusivos. Ella se ríe y se pasa una mano por el pelo, poniéndose de pie, tan desnuda como va mientras habla.

¿Pero qué coño hacían los putos BLOODY Santas del mundo en general? Ni siquiera se acordaba de lo que tenía que hacer... Se le van los ojos mirándola a ella y tratando de ordenar su mente a la vez. ¿Había una frase cliché más allá de jo jo jo y sentar a Seychelles en sus piernas metiéndole mano? Aprieta los ojos de stalker (y de corazón) encima, sumido en su pensamiento.

Ella acaba de vestirse mientras habla.

—Pues ya está —sonríe colgando. Él solo se estira a ponerse sus calzoncillos... Que deben seguir siendo blancos.

—Sey... Va a salir mal, en serio, yo prometo intentarlo pero NUNCA me ha salido algo así.

—Si eres dulce y sensible como dices ser... y te abstienes de decir groserías, no habrá problemas.

El irlandés vacila porque... Es que NO es dulce y sensible en lo absoluto.

—O-Ok... Yes, sure —Fuckfuckfuckfuckfuck—. ¡Ah! Solo una condición...

Ella le mira de reojo.

—Ehm... You know my brothers, right? —se ríe un poco.

—Of course.

Se ríe más aún.

—Te haré una foto y se la mandaré a ellos como postal para felicitarles Christmas. No te preocupes —responde pensando que debe ser justo eso lo que quiere evitar.

—Well, maybeeee... Podríamos mejor tomarnos una foto yo con el traje y tu sentada en mis piernas —sonríe con esos ojitos pervertidos y medio malignos.

—Ya veremos —se encoge de hombros y se dirige a la puerta del camarote—. Aún tengo hambre, así que vístete.

—Yes, yes, me visto —sonríe un poco sinceramente y vuelve a querer agradecerle el revolcón de hace unos minutos. Se sonroja un poco y se levanta sin decir nada, poniéndose los shorts, tarareando una canción de Prince.

Ella se va a la nevera. Sin blusa.

Ok... Tomemos el cerebro de Irlanda y partámoslo a la mitad... Y luego a la mitad... Y luego a la mitad... Y luego a la mitad. Ese es el trozo que tiene funcionando.

Pues así va ella por su casa.

Irlanda va a tener que acostumbrarse... Dudo que lo logre. Se pone la camiseta y de reojo la mira hacer tratando de recordarse a sí mismo que Seychelles tiene ojos.

—¿Puedo poner música? —pregunta.

—Eh? Ah, yes, of course... —está preparando una ensalada.

—¿No... Escuchas el iPod que te di? —pregunta sacando otro.

—Ah, eso... debe estar por ahí —responde como si no le interesara, pero sonríe para sí misma.

—Oh... Bueno este también lo grabé para ti, aunque si no vas a oírlo...

—Ponlo, hombre, ponlo —se ríe—. Aunque tenemos que irnos rápido, que nos están esperando.

Lo pone, le pone Play y empieza a sonar Johnny Cash.

—¿Esperándonos? ¿Quién?

—Pues los chicos de los grandes almacenes, son los que lo organizan y nos prestaran el traje, te contarán lo que hay que hacer y todo eso, están montando las cosas en la playa.

—My god. Creo que los niños van a llevarse un buen susto con este Santa —se le acerca y le pone las manos en la cintura.

—Pues más vale que esta santa sea encantador —le mira de reojo sin apartarse. Él sube las manos y se las pone en los pechos.

—¿Eh? —le mira de reojo el a ella y sonríe también. Lo que pasa es que a ella le gusta que la toquen así.

—Más vale que no les hagas eso a los niños, no pienso sacarte de la cárcel —pero no le aparta.

—Nah, esto solo te lo hago a ti —es literal, sonríe un poco más y se los aprieta un poquitín, le da un torpe beso en el hombro—. ¿Cómo qué cosas crees que deba hacer vestido de Santa?

—Pues ya sabes... tomar a los niños en tus rodillas... preguntarles su edad y su nombre y si han sido buenos, preguntarles que quieren por Navidad... —le da un trozo de lo que está cortando en la boca.

—No gritarles, no burlarme de ellos, no ponerles de cabeza... —abre la boca y es que en serio, no hay lugar del mundo en donde él pudiera estar mejor que aquí y ahora, así que sonríe sin podérselo creer.

—Aguantar que lloren, que chillen, que te den patadas, que te tiren de la barba, que se meen... —sigue.

—¡¿Que se MEEN?! Los mato.

—A veces pasa. De la emoción y todo eso.

—No es verdad... Noooo —se relame y vuelve a abrir la boca por más.

—No, venga, ahora en la mesa, que ya está —no le da esta vez—. Vamos —hace para que le suelte para llevar las cosas.

Él hace un pucherito y no le queda más que soltarla.

—¿Te... Te ayudo o algo?

—Ya lavaras los platos —se encoge de hombros buscando vasos y cubiertos—. Saca cervezas de la nevera... o lo que te apetezca.

—Cerveza está bien —asiente pensando en eso de lavar los platos que en realidad le da una pereza mayúscula, se va a la nevera abriendo la puerta y sacando dos—. ¿Qué haremos después de jugar a Santa? Si es que no me matas...

—Well... si lo haces bien, estaré en deuda contigo, así que podrás pedirme algo.

La verdad piensa que qué carambas va a pedirle, por el amor de dios, ya bastante es que esté aquí. Sonríe... Quizás pueda pedirle que sea su novia.

—Ya sé que te pediré.

—Ah, yes? ¿El qué? —sirve los platos.

—Nah, si te digo no tiene gracia —responde sonrojado.

—Pues no es como que vaya a hacerlo de otra forma.

—Si no lo consigo... Y ya te dije que es, entonces me dirás que no —explica tomando el tenedor listo para comer.

—¿Y me vas a dejar en el misterio entonces? —le mira entrecerrando los ojos.

—Yes —es que se le van los ojos a tus pechos. Ella arquea la espalda hacia atrás al notarlo.

—Está bien, tendré que ir por una camiseta.

—Espera, espera... Ten —se quita la suya y se la extiende pensando que es bastante sexy que una chica se ponga su camiseta para algo, seguro la dejará oliendo a ella.

Ella parpadea porque se supone que tenía que protestar, no ofrecerle la suya. Se sonroja un poco. Es que él mismo sabe que... Es que no puede hablar contigo así. Punto. No te pone atención y le cuesta un huevo hilar las cosas. Le fascinan tus pechos, en serio, puede vivir viéndolos. Pero también quiere hablar contigo y saber qué dices.

Sey la toma y se la pone, apartando la mirada, pensando que quizás él prefiere que la lleve, como pasa con Inglaterra, un poco incómoda ahora. Irlanda sonríe un poquito y la mira embobadillo igual.

—¡Tienes ojos!

Ojos en blanco, pero sonrie. Él se ríe un poco sonrojándose.

—Así vas por la vida sin... ¿Nada?

—Solo en mi casa y en la playa.

—Este sitio es el paraíso —se ríe poniéndose una mano en la nuca—. Quizás para el tercer día...

—¿Aja?

—No te quiera saltar encima... así —desvía la cara riendo sonrojadito—. Traes... ¿Vienen muchos hombres aquí?

—No muchos, la cantidad exacta que quiero.

—¿Y... Esos suelen ser muchos? —empieza a comer ensalada sintiéndose un poco como un conejo pero ahora mismo no tiene nada de que quejarse.

—Si me pareciera que son muchos... vendrían menos.

Se echa para atrás mirándola a los ojos.

—Es decir, no pretendes decirme cuantos. Vale, pillo la directa.

Ella le guiña el ojo y él se sonroja un montón y se ríe.

—Ninguno como yo.

—Thanks to god.

—¿Cómo que gracias a dios? Cualquiera diría que tienes a miles de hombres mejores... —aprieta los ojos—. ¡No respondas ni digas nada!

Seychelles se ríe y el pelirrojo se sonroja un poquito sabiendo más o menos que está completamente atrapado ya por una chica que está del todo fuera de su liga.

—Está muy buena la ensalada... —asiente cambiando el tema—. Alimento para conejos y chicas bonitas y delgadas como tú.

—Pues hubieras tomado algo más consistente si no te me hubieras echado encima nada más cruzar la puerta —replica de buen humor de todos modos.

—¡No puedes ir por el mundo así con esos pechos al aire y suponer que no me voy a echar encima de ti cada vez que pueda! —protesta.

—Ah, ¿no? ¿Ahora fantaseas con violarme, you psycho?

Parpadea porque no propiamente, pero se sonroja solo con la acusación.

—¡No te violé! ¡Bien que querías! —y hay un leve tono de duda en su voz a pesar de todo.

—Eso no significa que vaya a querer cada vez que puedas —se pone el pelo tras la oreja.

—Ah... —se relaja y sonríe—. No. No, no... But... Bueno, si no quieres no hacemos nada, pero si vas sin camiseta es que vas de zorra calienta huevos.

—Si no puedes aguantar ver unos pechos es que eres un pervertido.

—Es posible que lo sea completamente.

—No se supone que debas estar orgulloso.

—No lo estoy, pero es que tus pechos son tan bonitos y perfectos.

—No me vas a comprar con halagos, psycho.

—¡No te estoy comprando! ¡Es lo que son! Y... Vale, no pasa nada, me acostumbraré y si no me darás golpes —sonríe e inclina la cabeza—. ¿Tienes muchos amigos gays?

—¿Por? ¿quieres que te organice alguna cita?

—¡No, tonta! ¡No quiero una cita con ningún amigo tuyo gay, ni no gay! Solo quiero saber cuántos son competencia.

—Yo soy una persona muy sociable.

—¿Y eso quiere decir que absolutamente todos los hombres de esta isla están tras de ti?—en realidad es más declaración que pregunta.

—¡Cielos, no! ¿Crees que soy Rome?

—¡Más vale que no! —aprieta los ojos—, pero creo que te pasa algo así.

—Algo así... —inclina la cabeza.

—Sí, seguro tooooodos van tras de ti, es obvio con esa personalidad y además siendo muy sociable.

Ella levanta las cejas otra vez.

—¿M-Mi... personalidad?

—Sí, alegre y... Ese tipo de gente que arrasa con todo lo que hay —se encoge de hombros.

—¿Cómo arrasa? —pregunta porque es… el primer tío con el que se acuesta que le habla de eso sin que le pregunte o presione para ello.

—Pues, no sé, con esa personalidad. ¿Como cuando oyes una canción nueva que te impresiona del todo que cuando acaba tienes la mente en blanco? Tú, que estás medio loca, haces esas cosas. Pasas y dejas a todos con la mente en blanco... Obvio que si además les enseñas lo pechos, se quedan descerebrados.

—¿A-así me ves? —se sonroja un poco ignorando lo de los pechos.

—Well... Yes. Algo así.

Ella se sonroja más porque ella no es capaz de decir algo así y no es como que realmente haya muchos hombres que le digan esas cosas. El británico sonríe un poco y se sonroja a juego.

—A mí como que me das en la cara con una tabla cada vez que te veo. Lo cual es un poco más drástico que "dejarme la mente en blanco".

Seychelles esconde un poco la cabeza en los hombros aun avergonzada con eso e Irlanda le sonríe avergonzadito también y se pasa una mano por el pelo.

—B-But... how? —Seychelles en un intento desesperadamente obvio de que le diga más cosas bonitas.

—¿Cómo qué? Pues así... Como si me atarantaras del todo. Es algo bastante raro, de hecho.

—Why?

—Pues eres muy muy bonita y agradable y te ríes... Y no sé, no eres una de esas zorras estiradas o que solo quieren que les compres cosas o te regañan por todo.

—Me estabas llamando zorra antes...

—¿Yo a ti? Nunca—cara de falsa inocencia.

Ella le fulmina sonriendo un poco.

—Al menos no de manera intencional así de: Seychelles es una zorra. No. A excepción de algunas veces... Específicas.

—No me convences. De todos modos te toca lavar platos y date prisa que vamos tarde —se levanta.

—Me toca lavar platos... Ya... —vacila un poco porque el usa platos desechables

—Voy a ducharme y a vestirme mientras. El lavavajillas está en ese armario —señala.

—¿Lavavajillas? ¿Qué es eso?

Creo que de hecho es una pregunta seria.

—Jabón verde. Anda ya, ¡yo hice la comida! No te hagas el inútil.

No, en serio es que no se está haciendo el inútil... Pero vale, se levanta apurado tomando todas las cosas de la mesa y llevándolas al fregadero. Ella se va al camarote a por otro bikini e Irlanda rebusca por ahí el jabón verde y se pone a lavar a mano los platos con mucha concentración... Y lentitud. Debe haber lavado un plato para cuando salga ella cuidando que no le quede comida ni jabón.

—¡Date prisa! —palmada al culo al pasar por su lado camino al baño. Él pega un salto de tres metros y se sonroja un montonal.

—¡Yo solo estoy lavándolos! ¡Es complicado!

De nuevo la chica le guiña el ojo sin añadir más, cerrando la puerta.

Me apuesto lo que quieran a que del embobamiento al irlandés se le cae un plato y se le rompe y va a pasarse todo el baño de Seychelles dando vueltas en círculos para ver donde lo esconde, histericolocoperdido.

Seychelles nota que su estrellita de mar se ha roto, toda desconsolada, pero bueno, se ducha rápido volviendo a atarse las colas y vistiéndose.

Irlanda se muere de la histeria cuando escucha que la ducha ha parado, lavando los demás platos súper rápido.

—No. Te. Enojes —es lo primeritito que le pide cuando abre la puerta del baño.

—¿Eh?

—Fue un accidente.

—¿Qué ha pasado? ¿Te has hecho daño?

—¿Yo? Nah, nah... Solo... De verdad, mira pude haberlo tirado y nunca te hubieras enterado.

—Ah, eso... bueno, no pasa nada. ¡Venga, vamos! Vamos a llegar tarde —le quita importancia y le toma de la mano tirando de él.

—Te compraré otro —sonríe un poquito al ver que no es ningún drama, porque ya había pensado otra vez que era tremendamente grave. Le aprieta un poco la mano.

—Ok, ok, luego —toma su bolso y cierra la puerta cuando han salido los dos, volviendo a tirar de él para que se dé prisa. Él se ríe porque todo es con prisas dejando que le arrastre.

—¿Vamos a... dónde? Es decir ya me has dicho que a lo de santa, ¿pero dónde?

—Pues a la playa, están ahí los organizadores —saluda a Jaques con la mano al pasar a su lado e Irlanda se sonroja un montón al verle, riendo.

—¡No puedo creer que no le dijeras que NO estoy... Disponible! —protesta un poco tomándola de la cintura.

—Pues qué iba a saber yo que no lo estás.

—¡Pues tú más que nadie deberías saberlo! —la levanta un poco de la cintura y da una vuelta lo suficientemente rápido como para que por la fuerza centrífuga le vuelen los pies.

—Woooh! ¿¡Qué haces!? —se le abraza sin esperárselo porque solo estaba corriendo.

—Molestarte niña de las trenzas —se ríe dando otras cuantas vueltas.

—Vamos a llegar tardeee —protesta pero se ríe.

—Y vomitados. No pesas —sonríe al notarlo con más conciencia ahora—. Podría lanzarte por los aires.

—Ya lo sé —responde porque América es especialista en hacerle eso.

—Es bueno saberlo por si tengo que lanzarte al mar —sonríe y quisiera darle un beso pero... No se atreve. Se sonroja y se ríe un poco más antes de soltarla con un empujón.

—No quieres lanzarme al mar, créeme.

—¿Eres una sirena que vendrá a cantarme en las noches y a darme pesadillas?

—No, yo te lanzaré al mar de vuelta en un sitio estratégicamente peor—sonríe.

—Me gustaba más la idea de las sirenas... Bien, te tirare al suelo entonces, no tengo que tirarte al mar.

—De verdad, tienes mucho más a perder que yo en este sitio, más te vale ser un caballero.

Le mira de reojo y sonríe un poco porque en realidad pensaba más en lanzarla por los aires así como ahora, darle vueltas, o... Cargarla en los hombros.

—Bueno, ¿y a quien vamos a ver que me dará mi gran disfraz con el cual me hundiré en el fondo del océano?

—Mírales, están ahí —señala en la playa donde están montando un escenario con unos focos y plataformas con sonido.

—My God... —se detiene y se esconde un poco tras ella —. Eso parece un escenario.

—Yes, ahí pondrán el trono y hacen las fotos, los niños van subiendo... aunque tal vez puedas cantar "Jingle bell rock" o algo así.

Aprieta los ojos.

—Pensé que era así como en el evento de... Tus amigas o de la iglesia o yo que sé, ¡esto es para TODOS!

—¡Pues claro que es para todos!

—¿Y quieres que todos, TODOS me vean vestido de santa y que cargue a tooooodos los niños que haya por aquí?! Bloody hell!

—Vengaaaaa es bonito en Navidad.

—Que va a ser bonito, YOU bloody crazy woman! —aprieta los ojos pero sonríe sonrojado.

—Come ooooon ya te he dicho que estaré en deuda contigo —tira de él, que se deja tirar riendo y pensando que esto DE VERDAD va a ser un desastre.

Cuando llegan al lugar Seychelles empieza a saludar a todo el mundo, gritando y abrazando a gente, señalando al irlandés y riéndose de cosas.

Irlanda vuelve a sentirse un poco apabullado con tanta gente porque bueno, sobra decir que él es bastante huraño como todos, aunque de sus hermanos puede que sea el más sociable... Lo que pasa es que la gente no suele aguantarlo.

Vamos a torturarlo un poco, se le acerca ooootro de esos negrotes con quien ha estado hablando Seychelles hace un momento.

—Allô.

—Ehm... H'llo

—Sesel dice que tú eres el que vas a hacer de Papa Noël.

—¿Sesel? —levanta una ceja y sonríe un poco con ese nombre.

—¿No sabes ni como se llama la chica que te ha invitado? —frunce el ceño.

—Seychelles... No sabía que le llamaran Sesel.

Si, si, es capaz de haberse leído la Wikipedia entera y haber ignorado el asunto del Sesel. El otro frunce más el ceño.

—¿A qué has venido aquí? —se cruza de brazos.

Irlanda le sonríe.

—A verla a ella y aquí a hacer de Santa Claus. Al parecer mis atributos de piel y ojos claros sirven para el papel ―y ya empezamos con las cosas medio políticamente incorrectas. Solo has hablado tres palabras.

—¿Por qué vienes a verla si no sabes ni su nombre?

—Claro que sí sé su nombre, ¡lo que no sé es su apodo! —hace los ojos en blanco y le mira de arriba a abajo... Pensando que de verdad este hombre es GRANDE—. Ehm... ¿Y tú?

—No es un apodo, es su nombre en criollo.

—Ah, bueno... En criollo. Ella no sabía tampoco que yo me llamo Éire en irlandés y no es tan grave —responde más agresivo de lo que debería

—Sus citas suelen saber unos mínimos.

—¡Yo sé muchos mínimos, solo no sabía lo de Sesel! —protesta—. ¿Tú quién eres? ¿Suele tener muchas citas? Ya que estamos...

—Sí, suele tenerlas y nunca con tipos como tú —frunce más el ceño tratando de parecer intimidante, este sí es un exnovio.

Y verán, es que Irlanda traga saliva sintiéndose pequeñito, pero... Trata de estirarse a todo lo que da y de verle aun así a la cara.

—Pues solía tenerlas, ahora que conoció a mi tipo...―Se sonroja sin poder acabar la frase.

—¿Así que eres su nuevo novio de verdad o nada más fucking friend?

El irlandés abre la boca con esa pregunta sin saber que responder.

—Soy... Yo... Bueno, ¿y tú quién eres para preguntar?—pregunta tratando de no responder, parándose un poco de puntas y cruzándose de brazos.

—Alguien que la quiere mucho y que te va a partir las piernas como le hagas algo que no quiera.

—¿Que no quiera? ¡No he hecho nada que no quiera! —se defiende y traga saliva preguntándose si puede correr más rápido que él. Seguro sí―. Yo creo que ella sabe defenderse bastante bien, no me ha parecido hasta ahora que necesite tu ayuda.

—Ya veremos cómo reaccionas cuando te diga que ya ha tenido bastante de ti. Ni siquiera eres un tío apuesto, en tres días se habrá cansado.

El británico cambia un poco la cara con eso y vacila.

—P-Pues no es que me conozca de hace tres días. De haberse hartado no me habría invitado, ¿no? —pregunta muy gallito él aunque la idea le parecía posible... MUY posible. Se le arruga un poco el corazón con la idea. ¿Aunque qué? El solo quería una zorra para acostarse de vez en cuando, ¿cuál era el problema?

—Lo hará en unos días.

—Si yo no me harto de ella antes —se encoge de hombros. Y son esas respuestas que aprendió de Escocia en mayor o menor medida, eso y parecer que todo le da igual.

—Entonces iré y te partiré las piernas —muy en serio. Irlanda traga saliva otra vez porque sí que piensa que se las puede partir, eso sin duda.

—Mira, yo solo vine aquí a divertirme con ella, ¿vale?

—Pues no es un fucking payaso.

Hace los ojos en blanco.

—Mira, que me amenaces con romperme las piernas me da igual, yo también sé algunos trucos —puntualiza—. Solo quiero establecer aquí que yo no le he hecho NADA y tú me estás diciendo que ella se va a hartar y mandarme a la mierda. ¿Cuál es tu bloody problema entonces? ¿Que no me vaya a la mierda cuando ella diga?

—Más te vale hacerlo.

—Me pregunto si le rompiste las piernas a... Pff... Como se llamaba este otro tipo que la molestaba en verano...

—What?

—Había alguien con quien ella "salía" en verano, cuando se fue a Glasgow, que no dejaba de joderla por teléfono.

—¿Qué sabes tú de eso? ¿La espiabas?

Irlanda parpadea sin estar ahora seguro de no estarse metiendo en un gran brete.

—No, ella me... Yo lo vi. Eras —carraspea—, ¿no eras tú, verdad?

—Más te vale que no te encuentre a solas por la calle —responde sin afirmar ni negar.

—Oh, Bloody Hell conmigo y mi estúpida manera de hacer "amigos" —protesta dándose la vuelta y yendo a buscar a Seychelles un poco en pánico.

Ella no está por ningún lado. Algunos chicos ocupados le protestan porque está en medio.

—Shite! Me quito, bloody hell... ¿Han visto a... Sesel?

Niegan con la cabeza cargando parte de la estructura hacia el otro lado. Hay alguien organizando y dando órdenes relativamente cerca. Pues ahí se va a preguntarle a él y a decirle que... Es Santa Claus. Y le mete UNA BRONCA por llegar tarde, asegurándole que no van a pagarle, indicándole en que carpa está el disfraz de neopreno y la tabla de surf. Irlanda se queda con los ojos muy abiertos con la riña, preguntándose si habrá oído mal eso de disfraz de NEOPRENO. Él no era surfero, era SANTA. Se va igual a la carpa preguntándoles a todos a los que ve por Seychelles.

Sí, sí, pero el disfraz es para un santa surfero. Tiene que poder mojarse. Y asegurándose a sí mismo que TIENE que enseñarle a Seychelles el estereotipo de santa que "parece no conocer".

Vuelve a preguntar y la mayoría aseguran haberla saludado y algunos incluso creen que está en Londres como cada año. Cosas muy, muy útiles.

Cuando llega a la carpa ya está maldiciendo a la "bloody zorra" de Seychelles. Declara abiertamente que él no sabe surfear y que nunca se ha puesto un traje de esos.


Se aceptan apuestas sobre como va a terminar esto... ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!