En la carpa no hay nadie, pero está el traje colgado de un colgador.
—¡Este traje es HORTERISIMO! ¡Y no sé surfeaaaar! ¿Que nadie va a oírme en esta islita de caca? —protesta quitándose la camiseta y los shorts... Sin saber si el traje se pone con ropa interior o no y nadie le hace ni caso.
Él reza para que sea sin nada y se lo pone así como Dios lo trajo al mundo, sonrojándose mucho y arrancándose muchos pelitos de las piernas en el proceso de puesta. Vas a notar que además tiene una falsa barriga de aire que sirve a la vez de salvavidas.
—Esto es una puta broma de mierda —se ríe un poco amargamente is npoder evitarlo.
Se pregunta si hay cámaras por ahí que lo graben y luego se rían de él lo mismo que él se está riendo de sí mismo. Joder. Mientras se muere de risa, sí, con la tonta barriga del Santa.
Por suerte no hay cámaras. Aunque en el fondo es una pena porque se la pone y hace un montón de tonterías con la panza que incluyen dar saltos por ahí y reírse seis horas más. ¿Ven? Si se lo pasa pipa al final. De hecho decide salir a buscar a Seychelles ahora vestido de Santa a ver si se ríe con él
Al cabo de un rato alguien se mete a la carpa justo cuando iba de salida a buscar a Seychelles. Es ella, que lleva un bikini rojo con pompones blancos, una faldita roja con pompón blanco igual, de la misma tela de bañador y un sombrero de santa... porque sí. No te lo ha dicho pero va a ayudarte.
—¡Ahh! ¡Aquí estas! —súper sonriente, medio muerto de risa.
—¿Cómo vas?
—¡Mira! ¡Tengo una panza completamente ESTÚPIDA! —se la toca y la mueve un poco y se muere de risa.
—¡Pues Santa es gordo! —se ríe igual.
—Puedo darte un panzazo, mira —le da un golpe con la panza y levanta las cejas al notar ahora lo que trae puesto —. Wow!
—¡No me des un panzazo! —protesta—. Como la pinches... ¿Ya te has puesto crema?
—¿Pincharla? Nah. ¿Crema de cuál? Nadie me ha dado nada más que esta cosa horrible que, por cierto, me puse sin nada abajo—confiesa bajito y se sonroja un poco más.
—Protector solar, aún queda un rato hasta que... oh! ¡Si serás guarro!
—¿No va así? —niega con la cabeza—. No tengo protector solar.
—Pues cuando es tuyo puedes llevarlo así, pero de prestado deberías llevar un bañador —busca en su bolsa el protector solar.
—¿Y de dónde saco yo un bañador? ¿Me pongo mis calzoncillos? —se sonroja un montón de estar hablando de eso con ella.
—Si no tienes uno... mejor que así.
—Vale. Entonces la crema —se da unas palmaditas en la panza—. Hohoho!
Ella sonríe sinceramente con eso.
—Esto es una cosa... ¡Es que me voy a MORIR de risa con el primer niño que se me acerque!
—No pasa nada, Santa es alegre y risueño.
—¡No me jodas!
—Pues es verdad. ¡Y corta las palabrotas!
—¡No puedo cortarlas! —hace los ojos en blanco y se revuelve el pelo despeinándose.
—Quizás pueda ser un Santa malo.
—Claro que puedes, ¡solo serán unas horas!
—Es que no es que no quiera, ¡es que no me sale!
—Pues esfuérzate más —sonríe.
—Ni siquiera me doy bloody cuenta... —levanta la mano y le toca un pompón
—Nada de bloody, di... sweet.
—No voy a decir bloody sweet!
—Sin bloody, just sweet.
—Bloody hell.
—Pruébalo. Sweetie pie.
—Lo probaré pero no garantizo... Swee .. Agh! Me escucho como Cymru.
Seychelles se ríe.
—Si me disculpas, my loveeee, es necesario que conserve la poca dignidad que me queda después de ponerme este traje —suelta imitando el tono de gales y los gestos.
Seychelles se vueeeelve a reír y él con ella.
—No, no, mira, tienes que decirlo así "Sweet kids of the heaven" —protesta usando el tono para "fucking kids of the hell".
—Come here sweet kids of the fucking heaven!
—Fucking noooo.
—¡Pero ya es el heaven el fucking! ¡No los fucking sweet kids!
—Beauty or...lovely.
Suspira y la mira con media sonrisa.
—El tono puedes usar el mismo, pero las palabras tienen que ser bonitas.
—Sweet beautiful kids of the v...ast and s...plendid heaven, come here with your b... eloved Santa who is going to give you f... antastic gifts to make all your f... abulous dreams come true —sonríe lo más falsamente posible.
—Very well! —se ríe.
—This is fucking absurd and I fucking hate your shitty favor, you bloody witch —le protesta a ella sonriendo con el ceño fruncido volviendo a tomarla de la cintura para hacerle alguna maldad que aún no decide.
—No seas gruñón —le abraza también, del cuello y se acerca a darle un beso... aunque no llega, con la barriga hinchada.
—Si soy gruñón —se estira también —. Eh! ¡Este traje es una mierda!
Ella se ríe y se echa atrás entonces con la mano en la boca.
—Come on, ¿sabes llevar una moto de agua?
—¡Quiero mi beso!
—Pues es una pena.
—Agh, eres horrible —protesta arrugando la nariz —. Sí, sí sé usar una moto de agua.
—No soy horrible, ¡es la barriga! —se defiende.
—Como si no hubiera otras... Bah! Ni que realmente quisiera un beso —hace cara de asco y le saca la lengua.
—Acabas de decir que lo quieres, ¿quién te entiende?
—Ñañaña... ¿Dónde está mi moto acuática?
—Fuera, acaba de vestirte y sal.
—¿Que me acabe de vestir? ¿Pues qué más quieres que me ponga? ¿La barba, en serio? ¿No basta con la barriga? —se queja yendo a ver —. Estas cortándome todos los encantos, sweetheart.
—Pues Santa no es solo un tipo gordo.
—Vaaaaale, este podría ser un santa joven... Aun sin barba —comenta analizando la barba para ver cómo ponérsela correctamente. Se la pone —. Voy a derretirme.
—El agua te mantendrá fresco —se acerca a ayudarle.
Él se sonroja un poco mirándola y pensando en lo que ha dicho el rompe piernas hace un rato... Quizás si se hartaría en tres días... Pero serían los tres días más divertidos en mucho, MUCHO tiempo. Nadie solía aguantarle tres días seguidos, si lo pensaba bien. Claro que la vez pasada habían convivido más de tres días.
Ella sigue pensando que él es muy mono... y que haga esto por los niños es adorable, sobre todo porque va a estar la televisión y seguro cuando la prensa se entere de quién es hay bastante revuelo mediático, aunque solo la prensa local vaya a cubrir la noticia de primera mano.
Irlanda sonríe un poquito embobado confirmándose a sí mismo que ella es mil veces mejor que cualquier otra chica con la que ha convivido, aunque le haga lavar platos y hacer el ridículo siendo el bloody Santa.
Seychelles tiene sinceramente un poco de miedo de que suelte alguna palabrota y el evento se vuelva viral de otra manera, por no hablar de lo que va a decir Inglaterra cuando se entere.
—Quizás si meto un poco la panza y echo el culo hacia atrás... —murmura haciéndolo y echándose un poco al frente.
—¿Eh? —sale de sus pensamientos.
Se las arregla para darle un beso en los labios con cierta fuerza y medio bestia. Ella levanta las cejas, dejándose, sonriendo un poco e Irlanda se separa sonrojado.
—¿No que no querías?
—Shut up! —protesta bajando la cabeza y rascándose el cuello, sonriendo por haberlo conseguido a pesar del sonrojo.
—Al final vas a ser tú el sweetie pie empalagoso —se ríe.
—WHAT?! No! Solo era un beso, come ON! —protesta.
Se ríe de nuevo.
—Anda, vamos antes de que me arrepienta y te diga que no quiero hacer esta cosa.
Ella le arregla un poco el gorrito otra vez y tira de él para salir de la carpa y llevarle a la playa donde están con las motos.
Pues ahí va arrastrado de nuevo... Empiezo a pensar en las posibilidades de esto, ¿sabes a cuantos lados iría arrastrado por ti después de un besito?
Él se detiene el gorro solo por instinto pensando en que va a volársele con el viento, porque en su casa siempre hace mucho viento y si el sale con un gorro hay que ser muy cuidadosos, y se ríe tontamente igual porque esto es una cosa ridícula y estúpida y se lo está pasando MUY bien.
Les explican cuál es la moto de los dos y como es la llegada por la playa y como está previsto.
Irlanda deja de poner atención al ver lo bonita que se ve al sol y lo divertido que es que sea su ayudanta. Genial, Irlanda. Genial. Ahora te va a reñir cuando no tengas ni idea. De todos modos ella sí está prestando atención, así que le sonríe cuando acaba la explicación y el sigue mirándola embobando tapándose el sol con una mano. Parpadea cuando le mira y le sonríe también, carraspeando un poco al salir del embobamiento.
—Come on, tú eres quien la lleva, yo voy contigo.
Irlanda asiente nervioso prensando una vez más que esto tiene TODO el potencial de salir FATAL pero ahí se va hasta la moto metiendo los pies al mar y deteniéndose en seco.
—What? —se detiene ella al notarlo.
—¡El agua! Está HIRVIENDO —levanta las cejas impresionado.
—No está hirviendo,
—¡Es una TINA! —sonríe de lado un poco desconsolado y a la vez maravillado—. ¡Eres una tía súper caliente!
—¡Esto son los trópicos! —exclama negando con la cabeza por el doble sentido.
—Pues trópicos o no tienes el mar caliente... Eso lo explica todo —se ríe volviendo a caminar hacia la moto
—¿Explica qué? Pervert! —va detrás. Irlanda se ríe más.
—Sí, explica justo eso en lo que estás pensando.
—¡Ese eres tú!
—Nah, yo no tengo tres mil chicos atrás de mí.
—Precisamente por eso es que voy bien servida, no como tú.
Él sonríe un poco con eso pero sin que en el fondo le cause tanta gracia.
—Ya... Bueno. Eso —se pone la llave en la muñeca y echa a andar la moto. Ella le abraza de la cintura—. Sobra decir que hace años no hago esto.
—¡Como vuelques la moto te mato! —le aprieta.
—Veremos si la vuelco o no —hace un movimiento con el volante y se tambaleeeean.
—Stop it! —protesta—. ¡O la llevaré yo!
—No vas a llevarla tú, ¡YO soy el hombre en esta moto!
—¿Y eso qué?
—Pues... Nada en realidad, eso hace que yo sea santa —salta otra ola a toda velocidad y esta vez sí es un milagro que no se volteen.
—Ah, ya iba a enfadarme —sonríe de nuevo relajándose con la respuesta.
—Eso y que tú eres chica y las chicas son unas inútiles para estas cosas —le mira de reojo.
—No me haces gracia—finge seriedad.
—Es más o menos verdad... No es que TODAS sean unas tontas inútiles —alega un poco intentando defender su punto.
—¿Disculpa?
—Si tomaras a mil hombres y a mil mujeres que no supieran hacer esto y las enseñaras a hacerlo... —sigue explicando—, más hombres sabrían hacerlo bien más rápido
—¿DISCULPA?
—Es una cuestión del cerebro.
—Del que te falta a ti —ahora sí está enfadada.
—No he dicho que lo hagan mal —aprieta los ojos—. Es solo algo comprobado, que los hombres somos mejores para la mecánica.
—Lo que sois es mejores para la imbecilidad.
Él la mira otra vez porque en serio no quiere que se enfade.
—Eso seguro, y yo soy el mejor de todos para eso. No te enfades.
—Pues piensa antes de hablar.
Para la moto y se gira a mirarla porque este es siempre el momento en que las putas le echan del cuarto y ese tipo de cosas horribles ocurren.
—I am sorry, solo... Vale, es que sí creo que los hombres y las mujeres son diferentes para ciertas cosas lo que no quiere decir que no haya mujeres buenas también u hombres buenos también.
—Pues no seas imbécil, hay mujeres mejores que hombres, ¡no te pongas machista!
—¡Ya he dicho que hay mujeres que quizás sean mejores!
—¡Nada de quizás!
Aprieta los ojos.
—Vale, vale... Debe de haber mujeres mejores que hombres para conducir esto y para hacer cosas mecánicas, lo que no quiere decir que todas lo sean.
—¡Pues ni todos los hombres!
—No, pero... —vacila y la mira porque en realidad cree que los hombres son mejores para esto, pero ella no parece estar feliz porque lo crea. Traga saliva—. ¿Crees que estoy mal?
—Yes.
—Entonces haz que cambie de parecer.
Ella parpadea sorprendida con eso.
—What? —suena menos agresiva, en realidad, has llamado su atención.
—No me gires la cara de un golpe y me dejes flotando a la mitad de la nada y no vuelvas a hablarme nunca... Mejor dime por qué estoy mal, quizás lo esté y las mujeres sean mejores en todo... O yo que sé. Dime como si es lo que yo no veo.
—No es que sean mejores en todo, es que no es una cuestión de género, sino de persona... y es odioso meter a la gente en el mismo saco porque tienen una característica común. Es como si te dijera que los pelirrojos sois feos porque de mil de ellos, más de la mitad lo son.
—La verdad... En general, lo somos. No tengo ni idea de cómo es que he conseguido acostarme contigo —sonríe un poco aún muy nervioso y se humedece los labios y suspira—. V-Vale, es cierto que tiendo a pensar en hombres y zorras y a dividir al mundo así... Y no debería.
—¡No te hagas el tonto que sabes lo que quiero decir! —protesta sonriendo de nuevo.
Irlanda la mira sonreír casi incrédulo.
—Little surfer little one. Made my heart come all undone —empieza a cantar la canción surfer girl de los Beach Boys.
Seychelles parpadea de nuevo descolocada y el británico se sonroja un poco e inclina la cabeza rascándose la mejilla y acordándose que trae barbas.
—Puedes ser bueno o malo para algo, seas hombre o mujer. Solo lo eres o no, no importa que tan "probable" es que seas bueno en ello o no. Eso quieres decir.
—Eso es —asiente sonriendo. El pelirrojo suspira y se gira del todo al volante acelerando de nuevo.
—What?
—Do you love me, do you surfer girl... Surfer girl my little surfer girl —vuelve a empezar a cantar todo sonrojado.
Ella apoya la barbilla en su hombro escuchándole cantar y pensando en ello... sin decir nada. Era un chico muy, muy raro. Para nada como los que solía salir... y no era guapo, estaba claro, de hecho piensa en su amiga del trabajo y en que se burlará de ella mil años cuando se lo presente. Pero a pesar de esos pensamientos un poco atemorizantes, era muy muy dulce y mono aunque él dijera que no.
—I have watched you on the shore. Standing by the ocean's roar... Do you love me do you surfer girl. Surfer girl surfer girl —sigue cantando pensando en lo que ha dicho y que no es lo que piensa él... Claro que ella y las demás chicas no se parecían. Y... Bueno, había conseguido que no lo echara de la moto y hasta le había sonreído otra vez. Quizás había conseguido salir librado esta vez. Le pone la mano sobre las suyas sin pensar y se le descontrola un poco la moto teniendo que soltarla y ponerle las dos manos
Ella sale de sus pensamientos con el movimiento y le aprieta más.
—Venga, ¿ya habrá niños suficientes o llevas tú un poco la moto antes de ir para allá?
—Tienen que ir primero los duendes, nos darán la entrada... ¿estás ansioso?
—No, quiero que ya se termine, que es diferente.
La chica se ríe.
—Debiste hacer de duende.
—Eso me hubiera quedado mejor, peeeeero... Los duendes no tienen ayudantes sexys con coletas.
—Of course yes, hay duendecillas.
—¿En bikini?
—Why not? Solo que en vez de rojo es verde.
—Debí ser el bloody duende, god damnit!
Ella se vuelve a reír.
—¡Nada de bloody!
—Si, si... Bloody! ¡Muy bloody el duende VERDE! ¡Yo soy el rey de los duendes y leprechauns del mundo!
—Poooobre duendecillo —le da un beso en la mejilla—. En algunos lugares consideran a Santa un duende también.
Irlanda se ríe, sonrojándose con el beso, claro.
—Pues para mí es un santo. ¿Sabes que está enterrado en mi casa?
—¿No está en Laponia?
—No, está en la Abadía de Jerpoint, en Kilkenny. Los cruzados lo llevaron ahí, aunque haya gente que no me crea.
—Que freak eres.
—What? ¡¿Por qué?! —se ríe.
—Por esa clase de cosas.
—¿Por tener a santa enterrado en casa? Son cosas que pasan cuando tienes más de catorce años, niña.
—Lo que tú digas, freak.
—Shut up... ¡Tú vives en un barco!
—Pues en un archipiélago y bien que te ha gustado —señala la playa—. Come on!
—Claro que me gusta —se encoge de hombros y acelera hacia la playa. Y a ver ser si no se matan porque él está convencido de haber visto que esto es posible, solo que nunca lo ha hecho así así que a directo a la playa como flecha esperando que la arena los detenga.
—Vas muy rápido...
—¿No nos detiene la arena?
Y temo que esto será uno de esos de expectativas vs realidad, siendo la expectativa el llegar a la costa y detenerse con la arena y la realidad salir volando por los aires esperando no romperse nada.
—No! Además hay muy poco calado, ¡acabaremos en el agua!
Él deja de acelerar un poco.
—Tienes que disminuir la velocidad y girar en seco para frenar.
—Ehhh... Vale, es posible que acabemos en el agua. Te lo advierto.
—¡No! ¡Deja! —se abalanza sobre él para tomar el manillar y hacerlo ella porque no quiere hacer esa clase de entrada.
Y pese al pensamiento de quien es el macho aquí y el hábil, la deja echarse al frente, deteniéndola de la cintura, mirando la costa y a los niños con cierta preocupación.
Seychelles sí que ella logra frenar haciendo salpicar mucha agua pero como todo el mundo aplaude y grita no parecen notarlo.
—Whoa! Así se frena.
—Yeah! Come on, tú público te espera —mano al culo para que se baje.
—M-Mi público... Recuérdame por qué te dije que si, bloody hell—protesta bajándose nervioso y pasándose una mano por el pelo, tirándose el gorro y volviendoselo a poner con torpeza, mirando con los ojos muy grandes a toda la gente que hay ahí... Que es bastante.
—No me lo quisiste decir —susurra ella tras él, sonriendo y saludando.
Todos los niños gritan y saludan como locos.
—C-Cielos... Son como mil demonios histéricos.
—Adorables querubines. Come on —saluda aun riéndose un poco de las protestas—. Sonríee.
Sonríe falsamente y mueve la mano.
—Ho... Ho... Pffff... —es que se muere de risa.
—Animooo.
Se sigue riendo haciendo el último Ho a medias, acercándose a los niños y dándoles palmaditas en las mejillas y la cabeza
Les guían hasta el trono mientras saludan y mientras todos los niños saltan y gritan a su alrededor. Irlanda empieza a crisparse casi de inmediato pero Seychelles les sonríe y ríe a todos, padre e hijos.
Es que Irlanda... Es más sociable que Escocia pero eso no dice nada. De hecho eso lo único que dice es "no eres el huraño más grande de la historia" Se sienta en el trono arreglándose la barba, más nervioso, tenso e histérico de lo que sabía podía estar. Peor aun cuando ve que hay cámaras de televisión.
—Ah, niños, niños... Fu... Beautiful kids...
Seychelles le pone la mano sobre el hombro confortándole sin dejar de saludar mientras empiezan a poner a los niños en fila.
—Shite, son como dos mil —susurra para Seychelles.
—Yes... son unos cuantos, pero estás adorable. Y les encantas.
—¿Qué voy a estar fucking adorable? —protesta un poco rascándose la barriga
—Nada de fucking... y a mí también me encantas —susurra. Él se sonroja más y les sonríe a los niños.
—Venga el primer fruto del amor infinito de sus padres.
Le traen a una niñita china monísima hija de unos turistas.
—Ah, una niña rasgada... Hohoho... Hello!
—'llo —baja un poco la cabeza, asustadita. Irlanda levanta una ceja y le da unas palmaditas en la espalda.
—¿Qué... Haces aquí?
Ella parpadea y mira a sus papas sin saber qué decir. Irlanda mira a Seychelles de reojo.
—E-Es decir... Ehm... Hohoho! ¿Qué quieres que tus padres te compren de Navidad?
Seychelles le da un codazo al oír eso.
—¡Es decir! Que Santa, que yoooo Hohoho! Que yo te traiga con mi maaagiaaaaa de Navidad.
—Un teléfono—susurra.
—¡¿Un teléfono?! —levanta una ceja —. ¿Y para que quieres un teléfono?
—Soy una niña mayor —asegura.
—Oh, y un teléfono es de niña mayor. Ya, ya entiendo
—Es para hablar con mi novio —susurra.
—¡¿Tu novio?! Tienes un blooooooohohohoho.. ¡¿Tienes un novio?! ¡¿Cuántos años tienes?!
Le enseña la manita. Cinco. Sí, querido, cinco años y ya tiene un novio.
—¡¿Tienes novio a los cinco años?! ¡¿Pero qué pasa en este mundo?! —escandalizado se gira con Seychelles. La niña se asusta porque le está gritando, empezando a hacer pucheros.
—No, no! No llores, kid. ¡No llores! Voy a traerte un teléfono, vas a ver, uno grande para que hagas Skype con tu miniboyfriend.
Seychelles se la lleva cuando nota lo que ha pasado, haciendo que pasen a otra, antes de que la pueda asustar más. Irlanda se revuelve un poco mirándola irse. Mira al niño que sigue más nervioso aun.
—I'm Sorry —le susurra a Seychelles con cara de circunstancias.
—Calma... solo, no les asustes.
—Pues no les asusto a propósito, de verdad—asegura pensando en que decirle al siguiente, esperando que se acerque, moviéndose un poquito.
El tipo rompe-piernas mira a Irlanda desde uno de los lados sonriendo porque le ha ido mal con la niña. Irlanda frunce un poco el ceño humedeciéndose los labios y proponiéndose a hacerlo mejor.
—Este es un niño pequeño, negrito.
—Hello boy —le sonríe un poco pensando mejor qué hacer—, ¿cómo te llamas?
—Nelson.
—Hello Nelson! I am Irel... Santa! Hohohoho! —tratando de ponerse todo alegre.
Nelson le mira con unos enormes ojazos oscuros sin decir nada.
—¿Te has portado más o menos bien, Nelson?
Asiente con la cabeza.
—¡Genial! —se ríe un poco—, aunque nunca está de más portarse un poquito mal, eh! Pero no le digas a nadie... ¿Qué quieres de Navidad, Nelson?
—A ella —señala a Seychelles que levanta las cejas.
—A... ¡¿Ella?! —levanta las cejas sorprendido.
—¡Oh! ¡Pero que rico! —Seychelles se acerca a darle un beso en la mejilla al niño.
—Pues ella ya está medio... Ocupada, ¿eh? —responde aunque nadie le hace ni caso a Santa.
Seychelles se lleva a Nelson para hacerse la foto con él y darle caramelos. Irlanda les mira de reojo con los ojos entrecerrados y el tipo rompepiernas se muere de la risa.
Alguien tira de la ropa de Santa. Irlanda frunce el ceño porque, joder, así de pequeño y ya está en esas.
—Shite... —susurra y mira hacia donde le miran la ropa.
—Me llamo Marlene y me he portado muy bien —una marisabidilla con gafas de menos de un metro. Irlanda parpadea.
—Ah... Hello —la mira insegurillo.
—Santa no debería decir palabrotas. ¿Estás seguro que tú eres Santa? A mí no me parece que lo seas —lo escruta subiéndose a sus rodillas.
—¡Yo no he dicho palabrotas! —asegura en un susurro.
—Mi mamá dice que Santa es una idea anticuada que chantajea a los niños para que se porten bien a cambio de regalos e incita a los adultos al consmunismo.
—Ehhh... What? Bloo...ming flowers! ¡Eso no es verdad! Es una historia muy bonita.
—¿Estás diciendo que mi mamá es una mentirosa?
—No, estoy diciendo que... Tu mamá... —vacila sin saber que decir—, tu mamá no quiere que sepas...
—Mi mamá es profesora y quiere que yo lo sepa todo como ella.
—Pues yo soy Santa y aquí estoy.
—Yo creo que no lo eres.
—¿Cómo puedes decir que no lo soy?
—Eres un señor disfrazado.
Irlanda se humedece los labios otra vez y mira hacia el tipo rompe-piernas de reojo, quien no se pierde el espectáculo.
—No soy un señor disfrazado y puedo demostrártelo... Se hablar en un idioma diferente que hablo con mis duendes —asegura—. ¿Quieres oírlo?
Ella le mira de forma escéptica con una mirada muy lograda para ser una niña pequeña y el irlandés levanta las cejas.
—Eres una niña rara y das miedo —le asegura en gaélico antiguo. Ella parpadea un par de veces.
—Ese es un idioma inventado, no para hablar con los duendes, yo también sé uno guichuguichu guichu guichum.
—Claro que no es un idioma inventado, ¡es el idioma que se habla al norte! ¡Es Gaélico!
—Santa vive en el norte de Finland, no habla gaélico, ¡todos lo saben!
—Habla finlandés y... gaélico. Cielos, ¡que niña tan rara eres! ¿Además no dices que Santa no existe?
—¡Yo no dije que no exista! ¡Dije que no eres tú! —tira de su barba y se baja corriendo de un salto.
—Agh! Bloody he... Blooming hecks! Blooming hecks! —corrige y seguro se le cae un poco la barba aunque por reflejo consigue que no se caiga al suelo apresurándose a ponérsela otra vez.
Irlanda aprieta los ojos pensando que seguro es el PEOR santa en la historia de los santas mirando a Seychelles de reojo, nervioso.
El siguiente niño... ¿Tú te acuerdas de tu hermanito el pequeño? ¿Al que llamas Larva? ¿Cuándo era pequeñito y rubito con sus grandes cejotas? ¿Te acuerdas que a veces se metía el dedo a la boca y por eso tiene ahora los dientes medio torcidos? Bueno, pues este podría parecérsele menos. Irlanda abre los ojos como platos sin podérselo creer.
—HOLY shi... Cow! —incluso levántala mirada a buscar a los padres del pequeño—, larva! Digo! Be-Beautiful kid!
Le entra un poco la risa floja y el pequeño levanta las cejas, mirándole con el dedo en la boca. Irlanda se ríe un poco más de él y lo esconde fatal en un "Hohoho".
—¿C-cómo te llamas?
—Endgarn —en realidad es Edgar, pero el dedo no ayuda. Es que se ríe el doble, intentando ni hacerlo y fallando miserablemente.
—¿Q-Que quierehehehes... De n... Jjjjpfff! Navidad, England? —pregunta entre risas.
—Un badco —susurra. Maaaaás risas, incrédulo. Empieza a sudar de no poder controlarse y a ponerse todo rojo.
—¡U-Un... B-barco! Jjjj... P-pfff!
El pequeño mira a su mamá, nervioso que le hace gestos para que se quite el dedo de la boca, así que se lo quita y lo esconde a la espalda... un segundo más tarde se mete el otro dedo.
Irlanda respira profundamente tratando de cortar su ataque de risa, consigue más o menos formular la pregunta que sigue.
—¿T-Te has... Pff... Portado bi-bien?
—Zí —asiente.
—Pues SEGURO te traeré el barco —vuelve a reírse y en su desesperación abraza un poco al niño que se asusta un poco y se queda paralizadito un instante antes de hacerse bolita.
—¿D-De veddad? —tan ilusionado.
—Yes, yes... Blo.. oming heavens! —se ríe un poco más y le baja pensando que un segundo más con el encima y va a soltarle una crueldad tipo "Nooo, eres un crédulo, larva tonta".
El niño se va corriendo tan feliz aun con el dedo en la boca e Irlanda vuelve a mirar a Seychelles con cara de circunstancias y las manos en la barriga aun con risita rara.
—Ese era muy mono, ¿verdad? —susurra ella.
—¡Era IDÉNTICO a la larva!
—Ah, ¿sí?
—Bloody hell, si no supiera lo idiota que es pensaría que es hasta su niño.
Seychelles levanta las cejas y otra niñita se para junto a las piernas de Irlanda.
—¡Cuidado con lo que dices de los niños de England! —protesta ella.
—Son todos tontos y feos —le sonríe mirándola y subiendo a la niña a sus piernas a la vez.
—Pues anda que sus hermanos —hace un gesto con la cabeza para que le haga caso a la niña.
—Somos más feos aun... Y encantadores. H'llo!
La niña, que es pequeñita, no contesta. Irlanda parpadea y levanta una ceja.
—Ehm... Hohoho? Hello little... one. Ehm...
Sigue sin contestar. Parpadeo. Parpadeo.
—Y a esta blo... sweetie kid qué coñ... dem... Ehh... ¿Qué c-cosita le pasa?
—Muu —susurra.
—Así hacen las vacas.
—Mu muu.
—Muuuuu —imita también a una vaca y se ríe un poco inclinado la cabeza.
—Muuuuuu —lo imita ella. Él le sonríe considerándola divertida.
—Hohoho —hace a ver si la imita ella.
—M! M! Mu! —le imita. Irlanda se ríe un poco más pensando que es bastante mona y adorable.
—Yo soy Ei... Santa, ¿tu eres...?
—Mumu.
Sonríe sinceramente.
—Hello mumu! ¿Te has portado bien este año?
Asiente.
—¿Y qué quieres de regalo?
—Mumu.
—Claro que quieres mumu —se ríe —. She is fucking adorable! —suelta sin notarlo mirando a Seychelles.
—¡Nada con la palabra con F! —protesta Seychelles sonriendo un poco igual.
—Ahhh! Shite! Sorry! Sorry!
La niña abraza la panza de Irlanda
—Aww! ¡Mira que mona es! —suelta Irlanda de manera completamente RARA para él.
—Pues sí que te gustan jóvenes —se burla un poco Seychelles.
—Agh! Shut up! ¡No me gusta así! —levanta las manos acostumbrado a que le hagan burla infinita sus hermanos.
Seychelles se ríe de todos modos e Irlanda le da dos Pat pat a la niña en la cabeza y se la intenta quitar de encima. Ella se suelta y se baja de las rodillas tambaleándose un poquito. El irlandés le sonríe y la detiene un poquito torpemente.
—Hala, hala... ¡Me estoy volviendo un experto! —asegura mirando al hombre-rompe-piernas con sonrisita, que pone los ojos en blanco mientras otro niño se acerca a Irlanda.
—Hello, boy!
—Allô!
—Hohoho!
—Me llamo Tommy.
—Yo soy santa —tan seguro de sí mismo.
Tommy sonríe.
—Ya lo sé.
—¿Has tenido un buen año, Tommy?
—Sí... bueno, no... Bueno, sí.
—Ah! Has hecho travesuras, ¡eh! Bien! ¡Me gustan las travesuras!
—Ah, ¿sí?
—Of course!
—But...
—¿Que travesuras has hecho, eh?
—Pues... tengo una hermanita...
—Ah! Bien. ¿Le haces la vida imposible?
—Pues es que ella a veces... es una tonta.
—Como todos los hermanitos pequeños —asiente—. ¿Qué le haces?
—Pues... a veces le quito su muñeca y... le tiro del pelo.
—Oh... Muy bien. Yo solía amarrar al mío de un árbol.
Parpadea porque nunca un Santa Claus le había dicho eso e Irlanda le sonríe un poco más.
—Solo ten cuidado y trata de que no grite tan fuerte que alerte a tu mother.
El niño sonríe más y asiente.
—¿Que vas a pedir de regalo?
—Ah, quiero todos los videojuegos de la Xbox y todos los de la play y una Play y quiero una Wii y todos los videojuegos y quiero una bicicleta y la pelota del mundial de futbol de Brasil y...
Irlanda se ríe.
—Y un juego de pistolas laser y una batería y un disfraz de Spiderman y que no me traigas calcetines ni libros de leer como el año pasado.
—¡Pero si los libros son muy divertidos!
Hace cara de asco sacando la lengua.
—Quizás podría traerte algunos videojuegos y algunos libros... Porque si no lees te quedaras más tonto que tu hermanita.
—¡Claro que no! —ojos en blanco.
—Está bien, a ver que encuentro para ti en el polo norte —se encoge de hombros riendo.
Asiente porque de todos modos le ha dicho que le traerá cosas a pesar de la confesión. Irlanda le sonríe un poco y le despeina como si fuera Inglaterra de pequeño. Le sonríe a Seychelles pidiéndole que ahora ella se siente en sus piernas y ahí va ella, sonriendo. A Irlanda le BRILLAN los ojos Se echa un poco atrás y abre los brazos para que se le siente encima.
—Mi ayudanta favorita, hohoho!
—No como que tengas muchas más, guapo —sonríe sentándose y levantando las piernas.
—Aunque tuviera mil serías más o menos mi favorita...
—Ah sí, ¿y eso?
—Eso... Bueno, dependerá de cuan guapas estén las otras —mano torpe en la pierna.
—¿Eso es lo único que te importa?
—Totalmente. No me interesa su personalidad o lo mucho que se rían o me hagan reír, o el poco interés que tengan por los libros o que escuchen una poca de música de vez en cuando. Nada de eso me importa. Solo que estén buenotas.
—Se va a quedar sin regalos de Navidad, Naugthy Mr. Claus... —sonríe. Él se sonroja un poco debajo de la barba con esa declaración y sube un poco demasiado la mano por la pierna de Seychelles.
—No quiero quedarme sin este regalo —se ríe sonrojándose más.
—Más vale que sea nice, entonces.
—Yo soy nice, muy muy nice con usted, señorita —pone cara de angelito.
Ella toma su gorrito y se lo baja hasta que le tapa los ojos.
—Ehhh! —protesta riéndose, y Seychelles se ríe también—. I really like you —le asegura sin pensar.
—Really, really?
—REALLY, really —abre los ojos y se sube un poco el gorro.
—Está bien, sí eres un nice boy —le da un beso en la mejilla y se baja para que sigan los niños.
¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
