Capítulo 03: Asesora.
Después el entrenamiento Akio salió corriendo a los vestuarios. Los chicos se sorprendieron de la rapidez de su nuevo compañero por ducharse, pues aún les quedaba la charla de Riko.
—Kuroko ve en busca de Akio- ordenó la castaña.
— ¡No! — saltó Tami, quien se había mantenido en un segundo plano y ahora tenía todas las miradas puestas en ella.
— ¿Pasa algo Tami-chan? — le preguntó la entrenadora.
—No bueno… en realidad Akio odia estar sudado y cuando termina de hacer ejercicio se va directamente a la ducha. Si hay algo más aparte de que necesita entrenar el cambio de ritmo con el balón, yo me encargo de decírselo.
—No, sólo eso —dijo con expresión pensativa—Tami ¿querrías unirte al club de baloncesto como asesora? —El rostro de la mencionada dentaba incredulidad ante aquella propuesta— Alguno de tus comentarios durante el entrenamiento me han impresionado, no me había dado cuenta que Kagami necesita entrenar más la postura de defensa.
—Bueno yo… —en seguida a la mente de la peli azul se le vino a la mente lo que momentos antes había ocurrido. Su amiga necesitaba alguien dentro del club que la ayudara con ese "grandioso" regalo que le había hecho su hermano— espero ser de ayuda.
—Entonces te encargo el entrenamiento de mañana.
— ¡Cómo…!
—Tengo que atender unos asuntos fueras y confío en mi nueva ayudante para que organice el entrenamiento. Si necesitas ayuda mañana me buscas por la mañana.
—De acuerdo, voy a buscar a Akio y le comentaré eso. Hasta mañana— se despidió a chica dirigiéndose a los vestuarios. Yuki esperaba a su amiga en la puerta del gimnasio con una amplia sonrisa— ¿Dónde está tu hermano?
—Debe llegar dentro de un par de minutos— le contestó mirando el reloj. Nada más decirlo, el chico apareció por la esquina.
— ¿Qué tal ha ido?
—Genial, nunca habría pensado que fuesen tan buenos— confesó su gemela sin quitar la sonrisa.
—Ha sido increíble— dijo Tami irónica, que le siguió un tono de enfado- me voy a casa tengo que preparar el entrenamiento para mañana-había avanzado sólo unos cuantos pasos cuando se acordó de que tenía que decirles algo a ambos hermanos- Por cierto Akio tienes que entrenar más el cambio de ritmo al tener el balón.
La chica dejo a los dos peli morados desconcertados en la puerta del gimnasio y siguió su camino a casa. Por el camino se paró en una librería para comprar algunos libros de entrenamiento y poco después entró en su hamburguesería preferida, en la que hacían, según ella, los mejores batidos de vainilla y de chocolate. Compró un batido de chocolate y se fue a casa.
Al llegar a casa no había nadie, sus padres siempre estaba viajando por lo que normalmente no había nadie en casa, así que se calentó la cena de la noche anterior y mientras se leía los libros, cenaba y tomaba apuntes para el entrenamiento del día siguiente. Se sentía mal por la contestación que le había dado a sus amigos, pero ninguno de los dos se había parado a pensar en las consecuencias que tendría si Yuki era descubierta. Mañana se disculparía con ambos, aunque no estuviera de acuerdo con la idea. Una vez decidido que les pediría perdón a los gemelos, prosiguió con su tarea. Buscó los partidos más recientes que había tenido Seirin y se fue fijando en cada jugador, a cada uno le hizo una serie de ejercicios específicos para mejorar en sus puntos más débiles. Aquella noche apenas durmió.
La oji ámbar se preparó una buena taza de café y un par de tostadas con mantequilla para desayunar, después de eso salió dirección a la preparatoria. En la esquina, en la que se separaban los tres amigos de vuelta a casa y donde quedaban para ir juntos a Seirin, ala esperaban Akio y Yuki. Nada más estar a la altura de los dos les pidió perdón por su comportamiento.
—Perdonad el modo que tuve de hablaros ayer al terminar el entrenamiento, pero no habéis pensado en las consecuencias que puede tener que Yuki sea descubierta haciéndose pasar por ti.
—La verdad es que no, no lo habíamos pensado— afirmó el chico.
—Ya me lo había imaginado, por eso después de meditar cinco segundos acepté la propuesta de Riko-sempai de formar parte del equipo como asesora.
—Gracias, eres increíble— le agradeció la peli morada dándole un abrazo.
-Tengo que ser la que tiene algo de cordura cuando tu hermano la pierde ¿no?
Akio se despidió de su hermana y de Tami en la entrada de la preparatoria, pues uno de sus compañeros de clase lo llamó. Las chicas siguieron su camino a clase. Tanto para una como para la otra las clases hasta la hora del descanso pasaron lentamente. Una vez que llegó la hora del almuerzo Tami se fue unos minutos a la clase de Riko y Hyuga para que, ambos sempais dieran su aprobación al entrenamiento de aquella tarde. La primera en leer el plan de entrenamiento fue la entrenadora, quien nada más leerlo dio su aprobación, el capitán se asustó al leerlo, si los entrenamientos de su compañera de clase eran mortales, los de aquella chica eran todavía peores. Tami al ver la cara del peli negro le pidió que se quedara unos segundos más con ella, una vez que la otra chica castaña se fue le explicó como harían exactamente aquel entrenamiento y que si no podían cumplirlo a rajatabla, no pasaba nada, pues aquel plan estaba pensado para cumplirlo a largo plazo.
Después de hablar con sus sempais, la oji ámbar volvió a su clase. El resto de clases pasó más rápidamente que las anteriores, y por fin llegó la hora del entrenamiento. Yuki se cambiaba rápidamente, mientras su amiga la esperaba fuera. Kagami y Kuroko iban de camino al gimnasio, cuando vieron a su nueva compañera y se acercaron.
— ¿Tami-san pasa algo? —le preguntó el chico que el día anterior se había presentado como Kuroko.
—Etto… estoy esperando una amiga —le contestó con una sonrisa.
—Pues te recuerdo, que tenemos entrenamiento y que eres tú la entrenadora —le dijo secamente Kagami.
—Ya lo sé Bakagami— le contestó mirándole mal, asomó su cabeza por la puerta para avisar a su amiga— Yuki—chan, unos compañeros del equipo de baloncesto han venido a buscarme nos vemos luego.
Los tres miembros del equipo anduvieron hacia el gimnasio. Allí la chica les explicó en qué consistiría el entrenamiento. Todos reaccionaron de la misma manera que lo hizo Hyuga horas antes y la peli-azul les dijo lo mismo que al capitán que era un plan a largo plazo. El pelirrojo se quejó diciendo que no necesitaban un entrenamiento a largo plazo, sino uno que les permitiera ganar la Winter cup y así convertirse en los números uno de toda Japón. No había cosa que más enfadara a Tami que le contradijeran en lo que hacía y aquel chico lo estaba haciendo. Alrededor de la chica comenzó a crecer un aura negra. Los jugadores empezaron a temer la reacción de la chica pues por lo que la habían conocido el día anterior, parecía una chica agradable, dulce… nada comparado con lo que estaban viendo en aquel momento. Afortunadamente para Kagami, el móvil de su compañera sonó. La oji ámbar se extrañó al ver que Yuki la estaba llamando, así que cogió el teléfono.
— ¿Mochi-mochi?
—Tami-chan sácame de aquí —le pedía su amiga— las fans de Aki-nii me han acorralado cuando acababa de salir y me he tenido que encerrar otra vez.
—De acuerdo ahora mismo voy a por ti- intentaba calmarla, con teniendo la risa.
—No te rías
—Nos vemos ahora— se despidió— Chicos tengo que salir a por Akio, empezad con el entrenamiento y Kagami haz el primer ejercicio veinte minutos en vez de lo que se indica en el papel. Espero veros haciendo los ejercicios cuando vuelva.
—Hai—respondieron todos.
Tami salió corriendo hacia el lugar donde estaba Yuki, en la puerta estaba un grupo de chicas con las caras que pedían a voces que "Akio" saliera. La única forma que se le ocurrió para poder ayudar a su amiga era usar los restos de mal humor que tenía por culpa del oji rojo. Comenzó a pensar en lo último que éste le había dicho y esa aura negra y asesina comenzó a brotar. Tami fue acercándose poco a poco hasta ponerse junto a las fans del chico. Todas sintieron un escalofrío y
— ¿Por qué no os vais de aquí antes de que os pase algo malo? —Esas simples palabras provocaron una estampida por parte de las chicas que estaban allí, una vez que todas desaparecieron de allí, se acercó a la puerta y la abrió lentamente- Todo despejado- le dijo sin un ápice de enfado en su voz.
—Muchas gracias, Tami —le agradeció dándole un abrazo a su amiga.
—De nada, pero suéltame y volvamos al entrenamiento, no me fio de que cierta persona esté haciendo los ejercicios.
(N/A: ¡Bien éste es el capítulo 3, escrito totalmente por Saeki Hikari, aplausos para ella *se escucha la emoción alrededor* hasta la próxima!)
