Alemania, que está hecho otro manojo de nervios... Toda dimensión guardada, apaga la tele y mira su reloj pensando que ya es hora de irse y no hay nadie a la vista en la sala.

—Österreeeeich. Ungaaaaarn.

Se oyen cosas siendo golpeadas en el cuarto de Prusia, que no está. Es Austria, frustrado con los últimos detalles de la música, el muy cínico ha ido al cuarto de Prusia por si algo se rompía.

(Prusia está en Italia ya, porque su papá le dijo donde irían. El favoritoooo)

Alemania levanta una ceja mientras sube las escaleras notando que el sonido viene del cuarto del albino. Abre la puerta pensando que es Hungría, seguro de saber que no es Prusia ya que lo ha visto irse.

—Ungarn?

Austria está con las manos hundidas en el pelo y cara de loco homicida, gritando en un tono de voz moderado. El Stradivarius está sobre la cama de Prusia.

Alemania levanta las cejas al ver, no solo al austríaco sino su expresión.

—Österreich.

Se mete un susto con la voz de Alemania soltándose el pelo y girándose a mirarle.

—¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa?

—Nada. Nada... nada —vuelve a ponerse las gafas que tenía en la mesa del escritorio.

—No me digas que nada, estás gritando y golpeando cosas en el cuarto de Preussen —mira la cama de reojo y luego a él de nuevo.

—Estaba intentando ver si aquí me inspiraba —recoge el violín.

—Extraño lugar... —murmura y le mira a los ojos—. Es momento de parar. Nos vamos.

—Las musas son caprichosas.

—Sospecho que las tuyas están un poco saturadas.

Le mira de reojo mientras guarda el violín.

—De todos modos va a ser un desastre. Siento que debería empezar de cero de nuevo.

—Desde luego no va a ser un desastre, Österreich —hace los ojos en blanco y un gesto para que salga por la puerta—. Solo olvídate un poco de ello que estás tan enfrascado en la música que no sé si has pensado en todo lo demás.

—De todos modos todo lo demás no importa —sale con el violín.

—¿No importa? No estoy seguro... Empiezas a parecerme demasiado dramático con esto.

—Pues no hay para menos tal como está.

—No está mal, ¡está muy muy hermosa! —les interrumpe Hungría sonriendo detrás de ellos.

—No lo suficiente, no la has oído entera —sigue haciendo drama, sin girarse. Alemania mira a Hungría quien sonríe negando con la cabeza.

—Ehh... —protesta un poco llegando hasta él y tocándole suavemente en el hombro—. ¿Si sabes que mañana es la boda, verdad? ¿Qué hace el novio la noche anterior a la boda?

—Por lo visto, no componer para poder quedar satisfecho —responde sarcástico yendo hacia las escaleras.

—¡Vengaaaa, es tu despedida! ¡No puedes estar así! —la húngara toma de un brazo.

—Eso intentaba decirle, que había cosas más importantes —asiente Alemania apagando luces tras ellos.

—De todos modos dejé de ser realmente soltero en el Renacimiento. Casado, divorciado, casado de nuevo y divorciado nuevamente.

Cielos, que no te escuche Suiza.

—Ojalá no sigas ese patrón...—murmura Alemania.

—No me casaría de nuevo si esperara seguirlo —se acerca al armario de la sala, guardando el violín en su sitio.

—Oh, ¡DIOS MÍO CON LOS DOS! ¿¡Que les pasa!? ¡Deberíamos estar felices porque mañana es un día muy bonito! —Hungría en la mañana tomó su dosis de positivismo.

—O una tragedia total. Calificaría yo al día cómo... Importante —asiente Alemania.

Austria los mira a los dos. Primero a Hungría con cara de "dame un poco de eso que has tomado" y luego a Alemania con cara de "tú no", es decir: cara de circunstancias para ambos.

—Los dos necesitan una buena cena y una copa. ¿Alemania hiciste la reservación?

—Ja. ¿Desde cuándo me encargan algo y no lo hago?

—Helvetia —sentencia Austria pinchando, porque sí está nervioso. Alemania abre la boca, se sonroja y la vuelve a cerrar sin mirarle y sin decir nada al respecto.

—Uhh... —susurra Hungría riendo un poco por lo bajo por la actitud del alemán.

Austria se toma un momento para respirar cuando ha dejado el violín en su sitio y sonreír cambiando de actitud. Hungría se relaja un poco cuando le ve sonreír.

—Vámonos —murmura Alemania con voz baja y grave.

—Un momento —Austria se va al mueble bar y saca una petaca escondida—. Ahora sí —se la guarda para llevársela.

—¿Eso que es tan misterioso? —pregunta Hungría levantando las cejas. Alemania les mira de reojo tomando las llaves del Mercedes.

—El aguardiente casero con el que quiero que brindéis conmigo esta noche. Es el mismo con el que voy a hacer a Schweiz brindar mañana en la comida.

—Aguardiente casero... Eso debe llevar una buena historia —Hungría sonríe abriéndole la puerta del coche a Austria que sonríe y se mete dentro sin contestar. Hungría sonríe también subiéndose tras el mientras Alemania abre la puerta del garaje.

—Ya lo verás, de todos modos él no lo sabrá hasta que lo pruebe.

—¡Historias picantes con Sjvac! Vas a tener que contar una por hora de aquí a que se acabe la noche... ¡Venga! Cuéntame una de camino.

—Nunca dije que fuera picante —levanta una ceja sosteniéndole la mirada. Ella se ríe.

—Si he dicho que tienes que contar historias picantes —se asoma entre él y Alemania mientras arrancan hacia el restaurante.

—Historias picantes. Maravilloso —murmura Alemania en protesta

—Eso es un poco contradictorio con la idea de llegar vírgenes al matrimonio.

—Bueno, TODOS sabemos que de vírgenes entre ustedes no tienen NADA. Queremos historias frescas. ¡Ah! ¡Ya sé! ¿Cómo fue su primera vez?

—Tratas de que te cuente eso a CADA ocasión que tienes —la riñe un poco—. Estás incomodando a Deutschland.

—Y nunca me cuentas bien —protesta y mira a Alemania de reojo pensando que Alemania está incómodo casi desde que nació—. ¡Hoy lo amerita!

—Fue... rápida —resume.

—Rápida. Cómo la primera vez de todos —murmura Alemania—. Eso es ridículamente general.

—Creía que tú no querías saberlo —le mira de reojo.

—¿Ves? Hasta él opina que estas siendo parco. Cuentaaaaaa.

—Y ácida —añade sonriendo un poco.

—Ácida... Eso suena bastante triste. ¿Cuándo fue? ¿Después de nosotros? —pregunta Hungría un poco perdida.

—Ya sabes que no.

—Ah, es verdad. Eso fue aaaantes.

—Después de Spanien. Hasta yo sé eso —Alemania la mira de reojo

—Así que estamos todos perfectamente enterados al respecto.

—¡Pero no nos has dicho cómo! ¿Quién a quién?

—Ungarn! —la riñe.

—¡No me regañes! Es una pregunta digna de despedida.

—Yo —ojos en blanco y se sonroja un poco.

—¡Oh! ¿De verdad? —Alemania levanta las cejas incrédulo. Austria le mira de reojo.

—Fue la primera vez de Schweiz, ¿cómo pensáis que iba a ser al revés?

—Pues... —Alemania se sonroja un poco—. ¿Qué tiene de malo? claro que lo pensé. De hecho pienso aun que es impresionante que tu...

—¿Que yo qué?

Hungría se ríe.

—¡La discusión eterna!

—Pues que te muevas tanto —Alemania se sonroja porque además Austria haciéndolo siempre aumenta el fetiche.

—Deutschland, estuve casado con una mujer. ¿Cómo crees que sucedía?

—Es Ungarn, quizás ella hacia... Vale, vale, no lo sé.

—Nein... —aprieta los ojos—. De todas formas no estoy orgulloso de lo que pasó en esa ocasión.

—¿Por? —Hungría levanta las cejas.

—No fue bonito. No todo lo que debería... ni siquiera todo lo que podría.

Hungría arruga la nariz con esa respuesta y le hace un cariñito en el brazo... Un poco tosco.

—Bueno, entonces vas a tener que contarnos sobre la primera vez que si fue bonito.

—Tal vez en una hora —sonríe. Hungría le sonríe y poco y asiente conforme.

—Vaaaale, vale. ¿Mientras tanto que es lo que va a confesar alguien? Yo no puedo contar mi primera vez con Preussen sin poner de malas al novio.

Austria mira a Alemania de reojo pensando que no querrá, evidentemente, hablar de Italia. Alemania carraspea un poco.

—Yo creo que mis historias con Italien van a ponerles los pelos de punta...

—¿Por?

—Por el cueroooo —suelta Hungría desde el asiento de atrás. Alemania carraspea un poco y se sonroja, esperanzado en que todo vaya bien mañana.

—Mejor contar otras historias. Pícale a él, es el que se casa —señala a Austria.

—Ah... eso... —Austria se encoge de hombros.

—¿Entonces que sugieren? ¿Quién dice yo de contar cosas? De verdad mis historias son tremendamente conocidas o, en su defecto, irritantes—insiste Hungría.

—Ungarn, Ungarn. Vale. Tienes videos de todo, ¿qué más quieres saber? —pregunta aparentemente irritado aunque sonríe un poco.

—Pues todo de lo que no tengo vídeos. ¡Además no es lo mismo que el que te lo cuenten!

Austria suspira.

—O hablen ustedes de algo, pero no parecían estar proponiendo buenas historias o cosas entretenidas ninguno —agrega ante el suspiro.

—Él... se marchó de casa.

Hungría viene otra vez a sacar la cabeza entre ambos.

—¿Aja?

—Y yo estaba enfadado —la mira de reojo.

—Aja... —asiente escuchándole.

—A pesar de ello quería la primera vez y alguien vino a decirme que Frankreich haría lo que hizo... solo un poco más tarde. Y con ese lío en la cabeza es que fui en su busca.

—Oh… Francia —arruga un poquito la nariz—. Así que fuiste enfadado... ¿Y él estaba enfadado también?

—Creo que sí, de hecho por lo que he sabido, él no tenía ni idea de lo que se le venía encima.

—¿Y los dos enfadados lo lograste? ¿Le explicaste? ¿Hicieron las paces?

—Lo logré. Nein y nein.

—Y él no tenía idea de... Nada. Ahora entiendo que no sea del todo bonito —levanta las cejas.

—De todos modos hace ya MUCHO de eso.

—Eran unos niños —le sonríe—, y aun así seguro hoy se acuerdan los dos y sonríen cómo haces tú.

—No hablamos mucho de entonces.

—Me da un poco de angustia su historia, ¿sabes? Creo que es justo y bonito que termine bien... No puedo creer que ya sea mañana.

—Si todo va bien, mañana no será el final —sonríe.

—Al contrario. Será el principio —sonríe también.

—Seguro va a salir muy bien, Österreich —Alemania hace los ojos en blanco, estacionándose—. ¿Qué puede pasar?

—¿Que Schweiz salga corriendo?

—¿Que te hace pensar que va a salir corriendo? Si está completamente idiotizado.

—No soy yo muy hábil para algunas cosas y él es ciertamente complejo en su sencillez —explica.

—Van a hacerlo bien, deja de pensar en lo que puede salir mal —propone Hungría sonriendo.

—Y no eres tan poco hábil —asegura Alemania.

—Es que lo que va a salir bien, lógicamente no me preocupa.

—¿Y qué te preocupa entonces... Cosas trágicas y horribles cómo que no llegue? Sí que llega... Llega o lo mato —asegura Hungría

—Que se lo repiense, que se asuste, que se avergüence, que... yo le ponga demasiado nervioso. Llevo tres días sin hablarle porque sé que de hacerlo va a ser peor. Y no consiste en que lo haga a la fuerza.

—Es que es un vicio, ese que tienes, de ponerle nervioso —Hungría sonríe un poco mirándole comprensivamente—. Pero no crees que... Pongamos que se asusta o se avergüenza o se pone demasiado nervioso... O las tres cosas...

El austriaco le mira de reojo y sonríe un poco humedeciéndose los labios, pensando en el mensaje que le ha mandado antes al que no se ha atrevido a responder precisamente por eso.

—No creo que no llegue, es demasiado formal para no llegar, menos aún si quiere casarse. ¿Ya te habría dicho que siempre no, no?

—No he dicho que no quiera, pero tú ya sabes que la presión de todo el mundo puede ser dura y atemorizante —sí, no es que Austria no le conozca o no le entienda.

—Ese día cualquiera entra en pánico... —asiente—. A lo que me refiero es a que si ponemos en una balanza de un lado el pánico y del otro el deseo de casarse contigo... ¿No crees que gana ese deseo? Yo, por lo que he visto... Creo que sí.

—Sí, no es eso lo que digo... porque de todos modos los papeles ya están firmados.

—Es que ya está todo... Lo peor que puede pasar es que grite que eres un idiota a media misa —murmura Alemania estacionando el coche y mirándole de reojo.

—Espero que alguien se ocupe de quitarle el arma —todo este drama tiene sentido ahora que sabemos quién es tu madre.

—Yo me encargo de eso —ofrece Hungría muy en serio abriendo la portezuela.

—Danke —se espera a que alguien le abra la puerta. ¿Austria, de verdad? Lo peor es que los DOS van a abrírsela sin pensar, perfectamente entrenados.

Es Alemania el que llega primero, abriéndola. Y ahí sale Austria pasándose una mano por el pelo y pensando en todo lo que les va a caer encima mañana y estando bastante nervioso y asustado a pesar de las apariencias (o al menos eso cree él, que nadie lo ha notado) pensando en el pequeño trámite que fue la firma de los papeles por lo civil. Nada más ellos dos con Alemania y Liechtenstein cómo testigos, entrar, firmar uno por uno de forma diligente y ordenada. Luego archivar los papeles y ya está, sin ceremonias ni rituales, ni besos, ni declaraciones de amor, un trámite fiscal sencillo y ya estaba hecho. Eso era lo que Suiza hubiera esperado, estaba seguro, lo que realmente hubiera querido que sucediera... y volver al trabajo al día siguiente, volver a sus vidas al día siguiente. Pero él había tenido que organizar todo este lío tremendo de boda con todo el mundo... piensa en que son tremendamente diferentes el uno del otro.

Y vaya que si son diferentes... Suiza, con tres personas en el coche, esta VISIBLEMENTE histérico, a punto de matar a alguien... Si tres son multitud, nadie imagina lo que será mañana.

—Germany, ¿cómo llevas esto? —pregunta Inglaterra aun conduciendo, desviando la atención de Suiza para que se relaje un poco.

—Esto... ¿La boda? —se encoge de hombros—. Bien. Contento —su cara inexpresiva lo dice todo—. Es bonito ver que tus hijos se casen... Un poco raro que sea entre sí.

—¿Raro por?

—Considerando que les vi dormir a los dos en la misma cuna, juntos —levanta una ceja.

Inglaterra carraspea tomando eso por un lado insano. Pasas demasiado tiempo con Francia, cariño. Suiza se revuelve.

—Aunque he de confesar que siempre estuve seguro de que ninguno de los dos podría sobrevivir sin el otro.

—Pues pasaron muchos años separados.

—Somos individuos, Vater, desde luego que podíamos sobrevivir —protesta Suiza.

—No ha dejado de sorprenderme eso desde que volvimos —se encoge de hombros

—De hecho, en resumen, hemos pasado más tiempo separados que juntos.

—De todos modos creo que se veían a menudo —comenta Inglaterra con curiosidad porque no hablan a menudo de esa época.

—Define a menudo... —le mira de reojo —. Si tenía suerte y era una buena temporada... Conseguía quedarme arriba y no bajar en dos o tres inviernos. A veces también bajaba después de eso y tenía la suerte de no verle.

—Pero... ¿y cómo...? I mean... cuándo querías... —Inglaterra vacila pensando que él hacía para encontrarse con Francia "desafortunadamente" cada tres meses mínimo en las peores épocas para tener sexo.

—¿Cuando quería qué? ¿Hablar con él? —probablemente eso es lo que más quería de todo en esas épocas de soledad. Se revuelve un poco y se sonroja—. Hablaba... En silencio... —se lo piensa un poco más pensando que eso suena extraño y estúpido—, conmigo.

Lo siento, Inglaterra... Ni siquiera te entiende porque ni siquiera pensaba en ello.

—No... well, me refiero a... ehm —se sonroja—. Yes. Hablar o... otras cosas.

Suiza parpadea y le mira sonrojándose un poco en espejo.

—¿Qué otras cosas? —pregunta en un susurrito sincero sin estar muy seguro

—Pues... no lo sé, Switzerland. Cosas —tan incómodo, mira de reojo a Germania buscando ayuda.

—Creo que England se refiere a sexo —puntualiza Germania sonrojándose un poco... Que vive RODEADO de personas que el ochenta por ciento del tiempo se refieren a sexo.

—Whaaaat? —Inglaterra se sonroja de muerte porque lo ha dicho demasiado directo. Así se trabajan las cosas aquí, hijo... Acostúmbrate.

—Was?! Nein! ¡No quería eso! —Suiza aprieta los ojos.

—Yo no decía... yo no... —protesta Inglaterra sonrojándose más y apretando los ojos—. ¡De todos modos todos somos adultos aquí y sabemos de las necesidades que tiene un hombre!

—Pues yo no sabía siquiera que eso existía —replica Suiza en su defensa.

—What?

Suiza se sonroja un poco y se revuelve.

—¿Cuándo fue your... you know, first time?—pregunta y teme que le diga con Francia.

—No. No sabía. Ni siquiera pensaba en cosas parecidas a ello. Pensaba en vivir y comer y... Sobrevivir sin tener que volver —puntualiza y se calla al escuchar la pregunta. Mira a Inglaterra con la boca abierta.

Es que eso es lo que explica para Inglaterra que no supiera.

—Fue... Después. Bastante después —murmura sonrojado, mirando a su padre de reojo.

—¿Bastante después cuándo? —un poco tenso, olvidándose que si tiene que tener celos de todas la parejas de Francia no va a tener ninguna relación de otro tipo con nadie.

—Después, después luego. Cuando el idiota dejó de tener algo mejor que hacer y decidió un día venir a complicarme más la vida —protesta apretando los ojos.

—Y después de eso... what?

—Después de eso se largó y no volvió a hablarme hasta... Napoleón. Ya te conté estas cosas con los votos —protesta un poco.

—¿Pero cómo hacías entre medio?

—¿Entre cual medio?

—Pues entre que te... y que... y Napoleón.

Suiza vueeeelve a revolverse, porque claro... Claro que entiende la pregunta. Austria le había sacado de su mundo... Ignorante. Como el mismísimo demonio le había enseñado ese camino... de los besos, y las caricias, y la piel con la piel y el deseo.

—Puede que esa sea la época más larga en que no nos vimos —susurra. Germania escucha atrás preguntándose secretamente lo mismo que Inglaterra—. Y no hacía nada, simplemente intentaba no pensar en eso —mientras aprendía a ODIAR a Austria con todo su corazón, porque aparecía... en sueños.

—Ehm... —Inglaterra mira a Germania buscando un poco de complicidad en esto.

—Y seguro funcionaba los primeros dos días... —murmura Germania sin creérselo tampoco—. Luego salías y —violabas a todas las mujeres que encontrabas—, Ehm, te conseguías a alguna chica, supongo.

Inglaterra levanta las cejas con eso porque no era exactamente su método, pero vale. Suiza se revuelve mirando a su padre de reojo otra vez preguntándose si tenía algo mal en la cabeza. Se había pasado media vida ocupado en concentrarse en trabajar, salir a flote y mejorar... pensando solo en el esfuerzo físico de la montaña y en sus cabritas. Y en su perro. Y en su soledad. La otra mitad la había ocupado en olvidarse de Austria y en no quererle, ni pensar en él... convirtiéndolo en una gran obsesión, porque además Austria había pasado toda su vida completa HACIENDO una vida. Por primera vez en años agradece momentáneamente la llegada de Francia a su existencia, que al menos por un tiempo le había borrado del todo la obsesión.

—J-Ja... De vez en cuando hacia eso —miente atemorizado con esta idea, tragando saliva y mirando por la ventana. Quizás era solo un loco obsesionado. Quizás estaba haciendo lo mismo otra vez, pensando todo el rato en Austria y la boda...

—¿En serio? ¿Fuiste con alguna chica? ¿Con quién?

El suizo parpadea saliendo de sus pensamientos.

—W-Was?

—Ya decía yo... —asiente Germania muy conforme.

—Nunca me has hablado de eso.

—¿H-Hablarte de... Que? No te oí.

—¡Pues de las chicas con las que fuiste!

Le mira con los labios entreabiertos y con cara de muchas circunstancias.

—Eh...

—¿Quiénes fueron? Eran ciudadanas, ¿verdad?

—E-Eran... J-Ja... A-Algo así.

—¿Algo así? —es que le da mucha curiosidad porque él también hacia eso a veces.

—J-Ja, ja. Algo... Ehm... Algo así, eran... Personas —se revuelve angustiadito porque además es PÉSIMO para mentir y lo sabe.

—Yo hacía eso de joven —anuncia Germania tan feliz.

—¿Qué hacías? —pregunta Inglaterra.

—Ehm... Ir por mujeres.

—¿Cuándo?

—P-Pues... Cuando me apetecía.

—Pero tú ibas con chicas... cómo my mother.

—Ahm... Ja. Eso también.

—Es decir... por eso Switzerland es hijo de Helvetia y Austria de Galia y todo eso —explica.

—Ehm... Ja. Ellas eran mis mujeres —muy orgulloso de ello.

—¿Y my Mother?

—También.

—But...

—But? But nada. Era tan mujer mía como de Rome.

—No tuviste un hijo con ella.

Suiza mira a Inglaterra de reojo y luego mira a su padre.

—Nein. Tampoco Rome —la competencia infinita. Joder. Y al parecer a Britania los hijos se le hacían así, por generación espontánea.

—Wales es hijo de Rome.

—WAS?! —estas cosas son de las que él NO se entera.

—Pues estamos casi seguros.

Frunce el ceño. ¡Joder! Tenía que ser hijo de Roma, claro, con lo MAL que le caía.

—Después de que Galia... —Inglaterra le mira de reojo.

—¿Que Galia qué?

—Murió.

—Bah... —protesta poniéndose de mal humor frunciendo el ceño. Inglaterra mira a Suiza de reojo con esto, buscando ayuda.

—Ehm... Lo que England quiere decir es que Rome no es su padre.

—No es que yo quiera... nada, pero my mother dijo que era posible que tú…

Germania parpadea sin estar seguro de entender.

—¿Que yo que?

—My father...

Levanta las cejas.

—¿Me estás diciendo que tu madre... Que... Que yo soy tu padre?

—Tal vez —se encoge un poco de hombros—. Ella dice que es posible.

Germania parpadea un poco y mira a Suiza de reojo.

—A mí nunca me lo ha dicho.

—No está segura.

—¿Y-Y... Y tu querrías ser mi hijo?

—¿Querer?

—Pues... Si. Querer.

—Pues... no lo sé, why not?

—Habitualmente mis hijos tienden ir al otro lado... Justamente.

—¿Qué otro lado?

—El lado en el que se alejan de mí, o alguien quiere quitármelos... No al revés.

Inglaterra levanta las cejas y mira a Suiza de reojo con eso, quien levanta una ceja y se gira a mirar a su padre del todo.

—Si entiendes lo que te está diciendo, ¿verdad? Solo es... Una información.

—¡Información realmente relevante cuando se trata de tener otro hijo!

—Pero a lo que me refiero es que no tienes que hacer nada —especifica Inglaterra.

—¿Por qué? ¡Si eres mi hijo, eres mi hijo!

—¿Y qué vas a hacer?

Parpadea pensándoselo un poco.

—Pues... Si eres mi hijo... Eres... ¿Eres más joven que Österreich?

—Yes —asiente.

—Pero mayor que Deutschland.

—Creo que... yes.

Suiza asiente también. Germania sonríe un poquito, de lado.

—Tengo que contarte sobre Odin, que era mi padre.

Inglaterra levanta las cejas con eso. Suiza hace un poco los ojos en blanco.

—¡Es muy importante que sepas todo eso! ¡Tienes que saber que eres el nieto de un dios!

—Ah... ehm, vale.

Germania se les acerca.

—Y entonces estoy con mis dos hijos

Inglaterra sonríe y ahora sí aparca. Germania se baja del coche sonriendo un poco de lado y se acerca a Inglaterra poniéndole las manos en los hombros. El inglés levanta las cejas y mira a Suiza de reojo, porque esto es raro.

Suiza les mira levantando una ceja pensando lo mismo que el inglés... Pero Germania parece contento en realidad.

Se dirigen los tres adentro del restaurante que ha elegido Inglaterra y aquí viene el problema, cuando pide la mesa... el camarero les dice que ya les están esperando.

—¿Esperando? ¡¿Esperando quién?! —pregunta Suiza alarmado.

—Todos los demás.

—Sorry? ¿Qué demás? Yo llamé para reservar mesa para tres.

—Quizás esté Preussen —comenta Germania tan tranquilo.

—Sí, pero llamó su... eso, Prusen diciendo que al final iban a ser seis más.

—Was?! —chilla Suiza.

—¿S-Seis más? —Inglaterra también se acojona.

—Están todos ahí —señala la mesa que más ruido hacen.

—N-NEIN! Pero... Nein! England...

Inglaterra parpadea, porque... joder, se suponía que nadie iba a descubrir su súper plan secreto y genial. Cuando Prusia les nota, es el primero en chillar "YA HAN LLEGADO" y hacer que todos aplaudan. Germania se pone de puntas y saluda a lo lejos a Prusia.

Suiza quiere morir. Oh, sí. Inglaterra también, valora las posibilidades de irse corriendo en este momento.

—I'm sorry... I'm so sorry, se suponía que no iban a saber dónde veníamos, no sé qué ha pasado.

Aunque vamos a concederles algo... todo el rollo que traía en la cabeza de Austria y lo raro que era quererle tanto y si quizás estaba mal y obsesionado, desaparece de su mente.

—Vamos adentro —pide Germania empujándoles un poco.

—Esto es... —Inglaterra se pone nervioso cuando Germania hace eso intentando huir, Prusia se acerca a ellos para saludarles.

—P-Pero yo... Pero se supone que yo... Yo...—susurra Suiza en pánico.

—Heil! —saluda Prusia tomando a Suiza de los hombros del otro lado de donde está su padre y empujándole también hacia la mesa. España grita y vitorea algo así tipo "el novio! El novio!" secundado por Francia, quien se pone de pie aplaudiendo también y buscando a Inglaterra con la mirada.

Tal vez hay más de seis. Contaba a Prusia, España y Francia, Escocia y Bélgica. Tal vez Romano y Veneciano, tal vez America, Canadá Rusia y Liechtenstein también, tal vez algún Ancient más cómo Helena y Egipto y Roma.

Suiza se quiere MORIR. Nadie nunca le dijo que... Tendría que enfrentarles a todos SIN Austria y... Y... Se da la vuelta intentando huir.

Prusia se lo impide mientras Inglaterra se esconde detrás de su padre.

—¡Déjame... Suéltame! —protesta Suiza pataleando un poco.

—¡Venga! ¡Un aplauso para el novio! —pide Prusia a todo el local, a gritos—. ¡Es mi hermano y se casa mañana!

—No... Soy... Preussen! —protesta Suiza mientras todo el restaurante aplaude. Prusia se ríe y todos en la mesa silban y aplauden también. Suiza se tapa la cara de verdad queriendo morirse, MORIRSE.

—¡Vale ya! ¡Dejad de gritar! —chilla Inglaterra tomando valor para intentar defenderle.

—No seas aguado, solo se tiene una despedida de soltero en la vida —Francia APARECE a su lado.

Toda la determinación de Inglaterra se va por el desagüe y se le hacen gelatina las piernas del susto que le da Francia, quien le abraaaaza de la cintura y le sonríe.

—Allô...

—T-T-Tu... no... no...

—Yo... S-S-Si.

—Shut up! ¡No tenías que estar aquí! —ya se ha olvidado de Suiza.

—Pues no me invitaste tú... Pero me invito alguien más.

—¡Yo era quien invitaba!

—¡Pues no me invitaste y eso es una peladez!—estoy segura de que pueden discutir esto por las próximas horas

—¡Ninguno teníais que estar aquí! ¡Era una fiesta privada!

Así que España se acerca a abrazar a Suiza para desearle que todo le vaya bien. Suiza se deja abrazar pensando que es completamente absurdo que España sea el primero en desearle eso. ¡España! Con lo mal que le cae. Y siendo el primer marido de Austria. Aprieta los ojos.

Pero tú le caes bien a él... va Veneciano después. Aun así le agradece un poco balbucil y luego a Veneciano.

—No tendrían que haber venido —susurra igualmente a quien le quiera oír que creo que no es nadie.

Risas generales mientras todos se dedican a saludar Suiza. Y el problema con Suiza en este tipo de eventos... Es que poco a poco se apaga. Les saluda a todos, sonrojado y nervioso, detestándolo pero aguantando hasta ahí y luego intenta sentarse en medio de Canadá Y Liechtenstein.

Pero desde luego Prusia se lo impide... y que no haya comprado algunas cosas de esas indecentes para despedidas de soltero. Al primer chocolate de pene Suiza intenta seriamente meterse bajo la mesa.

—Bueno... ¡Suiza! ¡Es hora de las historias guarras! Mira que Prusia aún está muy tranquilo —suelta España después de un rato en lo que todos ya tienen bebida.

Suiza mira a Inglaterra con cara de angustias deseando refuerzos. Inglaterra sigue discutiendo con Francia. Mira a Liechtenstein con preocupación y luego a España ahora que habla. Levanta las cejas.

España sonríe y Prusia le mete un codazo por lo que ha dicho de él, pero mira a Suiza con interés.

—¿H-Historias guarras?

—Eeh! ¿Quién quiere oír historias guarras de Schweiz?—grita Prusia para que todos le hagan caso.

Bélgica le mira con sonrisa maligna. Canadá también presta atención, sorprendentemente y Roma y los italianos.

—Yo no voy a contarles ninguna historia guarra.

—¿Por qué no? ¡Eres el novio!—exclama Prusia.

—Pero... Nein! —aprieta los ojos—. ¡Esas son intimidades! ¿Por qué siempre quieren saber intimidades?

—Porque es divertido —explica España.

—¡No es nada divertido! ¡Es molesto! Además ni siquiera sé que es lo que querrían oír —murmura mirando la puerta para ver qué tan complejo es escapar.

—Es tu despedida de soltero, Suisse... Estas cosas pasan. De hecho... Necesitas empezar a beber —comenta Francia acercándole una bebida de colores.

—¡Pues historias sexuales! —Prusia el bruto.

—Non. Ni voy a beber ni voy a contar historias sexuales de ningún tipo —niega categóricamente, rojo cómo semáforo empezando a estar en verdadero pánico.

—¡Ya vale vosotros tres! ¡No es esa clase de despedida! —protesta Inglaterra que sí se está sirviendo alcohol sacado de algún lado y se lo sirve luego a Suiza cómo quien no quiere la cosa, solo para acabar la botella y no ponerle a Francia, a quien le saca la lengua.

—Podemos contarlas nosotros las historias sexuales con los dos novios, pero no tiene tanta gracia —suelta España y brinda con Francia.

Llevaba días mentalizándose a tener que hacer cosas en público: caminar por el pasillo y leer los votos... incluso darle a Austria su beso y bailar frente a todos. Y hacía días que la perspectiva de todas estas cosas le daba nauseas... Y vergüenza. Seguramente alguien, cómo Prusia, o España, o Hungría, o Francia, o... No sabía que la idiota de Bélgica estuviera invitada... Pero alguno de ellos se burlaría de lo que decía... Y de él por casarse. Pero aun con todo, Austria estaría ahí...

—Todos sabemos que hasta England podría contarnos alguna con Switzerland —interviene Escocia cómo quien no quiere la cosa... haciendo que su hermano, no palidezca, lo que sigue.

—Uuuuuuh —mete cizaña el español, muerto de risa.

Francia se ríe un poco falsamente con el comentario. Bélgica se gira a Escocia y vacila un poco antes de atreverse a comentar. Lo hace igual.

—Hasta yo podría contar lo malo que es Suisse en la cama —le suelta en "confidencia" a un muy buen volumen de voz.

—¿En serio? —Escocia se vuelve a ella levantando las cejas y con cierta sonrisita impresionada porque SABE lo mal que le cae.

—Uuuuuh —se burla un poco Francia sonriendo y cerrándole un ojo a Bélgica. Ella mira a Francia solo un instante, se sonroja un poco y luego se ríe.

—Estupideces que hace uno cuando es joven... —se encoge de hombros—. De esas que no volvería a repetir.

Lili levanta una ceja y mira a Suiza de reojo sin poderlo creer. Y...Esto era justo la parte que a Suiza le daba terror y vergüenza. JUSTO esta. Abre la boca al comentario de España sobre él y Francia... Y casi se le salen los ojos con el comentario de Escocia. Mira a Bélgica con completa incredulidad y con el corazón acelerado. Una pesadilla.

—¡Y Suiza que parecía tonto! —exclama España muy divertido con esto. Prusia está con las cejas levantadas mirándole también impresionado.

—¡Celosos que estáis todos! —exclama Inglaterra intentando defenderle—. ¡Y las que no sabéis!

—¿Las que no sabemos... contigo? —pregunta Prusia.

—¡Noo! —chilla el inglés sonrojándose.

—Quizás sea mejor preguntar sobre las que no sabemos contigo y el otro novio —suelta Francia a Prusia, sonriendo y cerrándole un ojo.

Prusia mira a Francia de reojo con eso, se sonroja un poco y se vuelve a Inglaterra "ignorando" al francés.

—Pues con quién entonces, dilo o pensaremos que es contigo.

—Con... —mira a Suiza de reojo pensando en cuando fue a ponerle el DIU a Galia, que no está seguro de lo que pasó pero... está seguro que pasó algo, aunque fuera poquito—. ¡No te lo voy a decir, es algo que me contó en confidencia!

—Cómo veras las confidencias y secretos de Suisse no tienen validez esta noche —Francia le sonríe al inglés.

—¡Tal vez sería así, si no hubierais traído a medio mundo y destruido la fiesta! —protesta el inglés ooootra vez.

Suiza les mira a todos sin ser capaz de intervenir o defenderse. Tampoco tenía el control de esto... Tenía que sentarse ahí a escucharles a todos hablar sobre SUS intimidades... Incluso estaba Lili ahí, escuchando la humillación pública de sus secretos o SU vida privada.

—¡Es su despedida de soltero! ¡Tú estabas preparando una reunión aburrida! —le responde Francia levantando su copa y proponiendo un brindis—. ¡Eh, por el novio!

—¡No era ninguna reunión aburrida! —levanta su copa igual, los demás también lo hacen.

—¡Que el novio diga unas palabras! —pide España a gritos. Suiza abre la boca y se sonroja, paralizado y todos le miran.

—Tan mono que se ve —comenta Francia sin poder evitarlo, riendo un poco.

—Vengaaa —le anima Prusia también e Inglaterra sonríe sin intervenir ahora porque eso es algo que él mismo podría haberle pedido y no le parece tan terrible.

Suiza les mira a todos azorado. Abre la boca para decir algo y no le sale nada. La cierra otra vez y la vuelve a abrir, entrando en pánico con todos mirándole. Piensa brevemente en que tanto mejoraría todo si sacara la pistola y les apuntara... Luego se sonroja pensando en su OTRA pistola.

—Cuéntanos que se siente al saber que la boda de mañana será por fin la tuya —trata de ayudar España pensando que lo que pasa es que no sabe que decir.

—N-Nunca debí salir de casa —susurra el suizo por primera vez en un montooooón de tiempo.

—¿Qué ha dicho? —pregunta Roma a Veneciano y Germania—. HABLA MÁS ALTO —grita, porque están del otro lado de la mesa.

Francia se ríe un poco con este comentario del suizo pensando tontamente que es una especie de chiste, el helvético aún se pregunta por qué no tomar a Liechtenstein... Llevarla a casa y volar todos los puentes.

—Y-Yo... Yo. Yo debo... —les mira a todos, queriendo por una cosa o por la otra sacarles los ojos, matarles, gritarles hasta que queden sordos—... yo debo e-estar —se humedece los labios y se sonroja por lo que va a decir, anticipándolo... Aunque impresionándose un poco al caer en la cuenta de ello—, b-bastante convencido de esto, si es que no los he matado aun.

A España eso le hace mucha gracia y se ríe cómo siempre. Francia por su parte piensa que es bastante mono y hace "awwww" sonriendo un poco.

Prusia considera eso suficiente y empieza a brindar con fuerza tirando un poco de cerveza por la mesa porque ya se ha tomado algunas más de la cuenta. Inglaterra le protesta a Prusia y todos hacen más o menos bastante revuelo ya sin hacerle mucho caso a Suiza.

(Todos sentimos una oleada de aprecio por Prusia)

El suizo suelta el aire aliviado sin poderse creer el haberlo logrado. Casi hasta sonríe un instante.

Consiguen poner bastante orden en general y volver a sentarse todos, pasan un rato hablando tranquilamente de cualquier cosa en pequeños grupos como en cenas normales de mucha gente.

Y Suiza se permite a si mismo (sospecho que craso error) el relajarse un poquito, mirando a Liechtenstein y a Canadá, y tomando un traguito de cerveza, porque por fin pudo hacerse de una.

Canadá y Liechtenstein le saludan con la mano desde el otro lado de la mesa, sonriendo un poco. Se sonroja un poco pero, ahora mismo, está en esos minutos de sentirse invencible. ¿Qué podía salir mal? Ya habían pasado las preguntas incómodas y ya había dicho unas palabras.


Cielos... habrá novios más difíciles de complacer que estos? Son tal para cual ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!