—Bueno, no creas que nos hemos olvidado de que no has contado nada incómodo —recuerda de repente Prusia, al cabo de un buen rato. Suiza parpadea.
—W-Was?
—Además tenemos un montón de sorpresas —añade España.
—No voy a contar nada incómodo —replica Suiza alegrándose al notar que ha recuperado la capacidad de hablar de corrido
—Un montooooó n de sorpresas maravillosas —Francia sale de detrás de España abrazándole un poco y mirando a Suiza sonriendo—. Pero tienes que contar algo vergonzoso, Mon amour, antes de que de verdad lo cuente alguien más.
Inglaterra está ahora hablando con América sobre algo misterioso y gritándole que se calle cada pocos segundos porque no está siendo lo bastante discreto al respecto del tema así que no se mete.
—N-No pueden obligarme a contar nada incómodo —insiste Suiza atrincherado. Francia mira a España de reojo.
—¡Prusia! Vamos a poner las fotos del Power point —pide España sonriendo abrazando a Francia un poco y ahí va Prusia a sacar una pantalla y un proyector que quien sabe de qué sala de juntas han pedido.
—¡¿F-Fotos?! —ya volvemos a los chillidos de Suiza.
Y eso que tú no sabes la cantidad de cámaras que tienen. De hecho, Liechtesntein se revuelve un poco pensando en la cantidad de cámaras y fotos MUY comprometedoras que tienen. Cuando hasta ella se asusta es que la cosa va en serio.
—¿Q-Que fotos van a poner? —pregunta Lili a Prusia suavecito.
—Shhh —le hace gesto para que guarde silencio y le sonríe. Lili mira a Canadá con cara de circunstancias recargándose un poquito en él para ver la presentación.
—Son solo algunas fotos que hemos conseguido de los novios —explica España a Suiza para "calmarle" mientras Prusia lo monta.
—¿F-Fotos de los novios? —traga saliva al recordar que él es un "novio".
—Pues de ti con Austria.
—¿Fotos de qué? —esperanza de que sea algo oficial.
—Pues... sobre todo de las que hace Hungría.
Abre un poco los ojos como platos poniéndose nervioso ipso facto porque qué fotos hace Hungría. Sabe el uno por ciento.
No te preocupes, en realidad nadie quiere que sepas que tienen cámaras así que todas son de momentos en los que tú podías saber perfectamente que te hacían fotos. Suiza se revuelve un poco, volviendo a ponerse nervioso.
—El juego consiste en que quien sepa de cuando es la foto, explique la historia que hay detrás —explica Prusia viendo que conecta bien.
—¿Perdona? ¿Explicar? —protesta Suiza.
—Seeeh, venga. ¿Se ha entendido? También vale inventarselas —decide España.
—¡Tienen que ser buenas, eh! —pide Francia sonriéndole ahora a Egipto, por que no.
Por fin Prusia consigue poner la primera foto en la pantalla que es de la vez que estaban en Berlín y Suiza tiró de Mariazell frente a todos. El sonrojo es INMEDIATO.
—¡Ah! Yo me acuerdo de esto —salta Veneciano.
—¡No te acuerdas de nada! —protesta Suiza apretando los ojos.
—¡Palabra para el chico guapo del fondo! —España saca un micrófono, desconectado con una gomaespuma roja muy exagerada y se la pasa a Veneciano para que hable.
El italiano le sonríe a España tomando el micrófono, poniéndose de pie.
—Esto fue un día en casa de... —deja de sonreír un instante y ni lo nombra—. En Berlín y yo estaba, esa foto la tomó Ungheria. Si no recuerdo mal... Inghilterra le dijo a alguien, no sé si a Prusia o a Svizzera mismo cómo funcionan estos —se enrolla un dedo en el suyo con cuidado, mostrándoselo a todos—. Porque lo sabía por el de America y le dijeron a Svizzera que probara con el de il signiore.
Cuando oye que le nombran y lo que Veneciano dice de él sobre América, Inglaterra se sonroja en conjunto con Suiza. Francia frunce un poco el ceño pero sonríe.
—¡No es verdad, no tiré de Mariazell sabiendo el resultado! —Suiza se defiende.
—Ah, ¿No sabías lo que hacen? —Roma no se lo cree, levantando las cejas.
—¡Yo no le dije nada a nadie! —se defiende Inglaterra... mintiendo.
Suiza se pregunta cuantas veces en el día va a tener que decir que no, no sabía eso TAMPOCO. Helena le sonríe a Egipto y le pregunta si ella usa el rulito de América con frecuencia. Egipto la mira de reojo y niega. Helena sonríe un poco y se vuelve a la presentación tomándola de la mano, entrelazando sus dedos.
La siguiente foto es también en Berlín... Están debajo del piano de cola y solo se ven sus pies. El más pequeño solo tiene un calcetín y está desnudo de la otra pierna.
—Esa es la casa de Schweiz —indica Germania reconociendo el piano.
—Ah, creo que yo sé de cuando es esa —interviene Canadá y no sé si alguien lo note.
Suiza parpadea unos segundos tratando de entender qué foto es esa, luego mira a Canadá. Menos mal, él si te nota.
—¿De cuándo?
—Una vez que estaba yo con vosotros. Liechtenstein y yo estábamos fuera en el patio disparando y...
—Non! —Suiza se levanta.
Canadá levanta las cejas y se calla de golpe.
—Tu... Tu... TU NO! —le riñe Suiza.
—¡Calma, calma! —España le pone una mano en el hombro a Suiza riendo y Prusia pasa a la siguiente foto, que es de una de las fondues de chocolate típicas de Berlín en la que Austria está con una fresa en los labios y una cara especialmente... ejem.
Francia levanta una ceja y sonríe de lado humedeciéndose los labios.
—Mein Gott in himmel —ese es Suiza, completamente sincero, al verle a Austria la cara.
Prusia se ríe con esa exclamación de Suiza y se sonroja un poco sin mirar a nadie. Asegurará a cualquiera que le pregunte que esa la eligió Hungría.
—Vaya que se ve sensual Austria en esa foto —exclama Helena.
—Muchísimo —Roma está de acuerdo, le da un codazo a Germania.
—Digno hijo de su padre —murmura Germania que está de buen humor —. ¿Sabes que me contaron?
—Quid?
—Sabes... England —se lo señala.
—¿Aja?
—Me contó que su madre cree que es mi hijo.
Roma levanta las cejas con eso y sonríe.
—¿De veras?
Germania sonríe un poco de lado y asiente
—Es bonito —asegura Roma sinceramente.
—Lo es. A mi Britania nunca me ha dicho nada.
—Tal vez le da vergüenza, ya sabes cómo es.
—Ja. Aun así me lo dijo él, ¡así que tengo un hijo nuevo!
El romano se ríe con eso.
—Ehh! Pongan atención —les riñe Francia sonriendo.
Roma parpadea y se vuelve a Francia asintiendo y pidiendo disculpas, sonriendo aun.
Francia le manda un beso a su padre y mira la siguiente foto en la que esta Suiza sentado desnudo en el sillón con solo un cojín en las piernas. Austria a su lado está completamente vestido, al teléfono.
Y Prusia se acojona porque esa se les ha colado de las cámaras de casa de Suiza que se supone no tienen.
—¡Esta no la sabe nadie! ¡Que la cuente Suiza! —exclama España pasándole el micro.
La verdad dudo que Suiza esté pensando donde paso, está más agobiado en taparse la cara.
—Nein, nein, la de Schweiz es la última, me lo ha dicho Ungarn —le detiene Prusia a España.
—Pues yo creo que esta vez Svizzera estaba a punto de posar desnudo para Austria —indica Helena—, y esperaba que terminara de hablar por teléfono para levantarse.
—¡Yo NUNCA he posado desnudo para él! —chilla Suiza.
—Tal vez deberías, tienes un cuerpo muy bonito —asegura Roma.
—Es justo lo que iba a decir... ¿Podrías posar para mí? —sonríe Helena mirándole en la foto.
—¡Bueno! Ya está bien de todo esto, solo estáis intentando incomodar a Switzerland —protesta de nuevo Inglaterra tratando de ponerse frente al proyector y tapar la imagen
—No voy... No... Preussen! —protesta Suiza a la vez.
—Ya no quedan tantas —se ríe Prusia y pasa a la siguiente que es de ÉL mismo desnudo y atado con algunas cosas de cuero. Como broma de Hungría. Se pone nerviosísimo y se sonroja de muerte buscando el mando para pasar a la siguiente corriendo.
Francia se muere de risa con esa soltando silbidos y gritos acompañado por España. Y hemos de decir que Germania también se ríe con la foto, poniéndole una mano en la pierna a Roma.
Helena se gira a mirar a Prusia, ya que estamos.
—Tú también puedes posar para mi desnudo cuando quieras...
Se sonroja aún más riendo nerviosisimo, sin mirar a nadie a la cara intentando llamar la atención a la última foto, que en realidad nadie sabe de qué va y no llama tanto la atención porque es la vista desde el Matterhorn, la foto que sacó Austria.
Suiza deja de intentar que se lo trague la tierra al menos al ver sus montañas y la vista de la foto que había pedido Liechtenstein. Levanta las cejas y se echa un poco adelante para ver la foto bien.
—Esa foto es... —la que tienes de fondo de pantalla en la computadora, ¡CONFIESA!
—Es un paisaje, ¿qué tiene que ver? —pregunta Inglaterra inclinando la cabeza.
—Es una foto desde el Matternhorn. La tomó Österreich casi en la punta —explica Suiza sintiéndose ahora por un instante, mucho más tranquilo.
—¡Oh! —Inglaterra le mira de reojo—. ¿Y?
—Fue el día que escaló conmigo y me... Me pidió que nos casáramos —se sonroja pero sigue mirando la foto. La mayoría de los presentes sonríen con ternura.
—No saben lo que costó llegar hasta ahí. Escalar el Matterhorn es difícil y él... lo hizo estupendo, todo lo necesario.
—Tenías la excusa perfecta para lanzarlo desde la punta de la montaña —bromea Prusia. Suiza levanta las cejas.
—Eso quisieras tú... Creo que él tenía más ganas de lanzarme a mí desde allá arriba cada vez que lo obligaba a seguir subiendo.
—A decir verdad NO veo a Österreich escalando NADA —apunta Germania.
—Yo dije eso mismo —asegura Prusia.
—Pues no solo escaló, lo hizo mejor que cualquiera de ustedes dos, se los aseguro —asiente Suiza.
—¿Perdona? ¡Cómo sabes eso si nunca has escalado conmigo! —protesta Prusia.
—La gente es capaz de hacer cosas muy impresionantes y que nadie esperaría por amor —interviene Inglaterra, mirando a Francia de reojo y sonrojándose un poco.
—Además de tener manos más fuertes que tu —puntualiza Suiza hacia Prusia, sonrojándose con eso que ha dicho Inglaterra.
—¡El señorito no tiene NADA más fuerte que yo!
Francia le sonríe a Inglaterra moviéndose un poquito de manera tal que le hace un cariño en la pierna con el pie. Inglaterra se sonroja más y aparta la cara, pero no la pierna.
—Tiene los dedos más fuertes que tú —insiste Suiza—, te lo aseguro.
—No te creo —niega Prusia y España se mete entre ellos.
—Porque no nos cuentas cómo te lo pidió, ¿qué te dijo? —le pide a Suiza, quemira a España y vuelve a sonrojarse un poco olvidando la discusión con Prusia.
—¿C-Cómo me lo pidió? —se revuelve un poco sin querer contarlo todo, porque es muy suyo y estos son muy desconocidos y le da vergüenza. Aun así... Joder, si ya llego hasta aquí y ya lo molestan lo bastante... Al menos que vean que AUSTRIA también ha hecho cosas que indican que le quiere.
—Oui, es LA historia de la noche. Todos queremos oírla —pide Francia sonriendo sinceramente. Y debe notar el pie torpecito de Inglaterra bajo la mesa, a quien mira de reojo y le sonríe con la imagen clara del techo de Notre Dame en la mente, que es justo lo que está pensando en realidad el inglés, llevándose la mano a la alianza que lleva en el cuello, sin mirar al francés, pero sin apartar el pie.
Helena se enrosca alrededor de Egipto abrazándola dispuesta a oír la historia y hasta El Niño, que había sacado para entonces su PSVita levanta la cara previendo una bonita historia de Disney.
—Pues... Fue algo sencillo —comenta Suiza suavecito, revolviéndose un poco, nervioso. Carraspea un poco.
Toooodos le miran escuchándole, Canadá sonríe un poco porque ya sabe la historia. Lili saca su teléfono y empieza a tomar video.
—Cómo ya han oído Österreich escaló el Matternhorn conmigo. Quien no lo sepa, es la montaña más hermosa que hay en mis Alpes. No es una escalada simple, menos aún para alguien que no lo hace nunca —se encoge de hombros—. Pero lo logramos. Estaba ya en la cima de mi mundo, con... Él. No sé cómo se le ocurren ideas tan buenas al muy idiota. No había lugar u ocasión mejor.
Se mira las manos sin creerse que esté él, ahora, aquí, contando esto, ¿no se suponía que le odiaba y que NO quería casarse? Arruga la nariz.
Hay algunos murmullos de risa y asentimiento ante eso, pero todos siguen bastante callados escuchando.
—Y ahí, al atardecer, acordamos que lo haríamos —se sonroja un poco más y gira la cara.
—No penséis mal —suelta España riendo, expresamente para que lo hagan y le roba un besito a Romano.
—¿Y te lo pidió de rodillas? —pregunta extrañamente América.
—Quizás Suisse le agradeció de rodillas —susurra Francia para España haciendo un gesto obsceno. España se ríeeee e Inglaterra frunce el ceño y quita el pie. Francia hace un pucherito y se estira intentando volver a tocarle pero él se aparta, porque estaba pensando en otra cosa y ese comentario le ha cortado el rollo.
Francia se muerde el labio, porque también lo estaba pensando, solo que vino el niño a preguntar eso y le pareció que todo era muy serio.
—Ehm... Ja —susurra Suiza sin que estemos seguros de que alguien le escuche mucho más, sacando su teléfono sin pensar a ver si Austria... Que nunca lo hace en realidad... Ha respondido. Y no lo ha hecho...
La velada con Austria es ENTERAMENTE apacible, aunque un rato más tarde, ya entrada la cena, Hungría vuelve a la carga con las preguntas. Al menos que alguien le haga preguntas indiscretas. (Si solo son tres y uno de ellos es Alemania, cosa importante que decir)
—Bueno y entonces cuando fue la primera vez que... Cómo dijera España... ¿Hicieron el amor?
Austria tose un poco con el aguardiente y pone los ojos en blanco.
—¿Otra vez?
—No entiendo —dice Alemania dándole un traguitos su aguardiente sin entender tampoco qué tiene de fantástico. En resumen: Alemania perdido.
—Awww.
—En fin...
—¿Eso es indicativo de que hasta aquí llegaron las historias de despedida de soltero? —Hungría levanta una ceja.
—Exacto —sonríe.
—Ah! Eso no está bien... No hay ninguna historia con la cual molestarte –replica Alemania que a pesar de todo ha mejorado el humor.
—¿Qué os hace pensar que iba a dejar que me molestarais?
—Sospecho que es justo la idea —hace notar Hungría a la vez—. Es tu despedida... Para eso existen las despedidas. ¿Al menos vas a contarnos el misterio detrás del aguardiente?
El de ojos violetas mira el vasito y sonríe pensando en ello, dándole otro traguito.
—Ehhh! ¡Mira la cara! Si hay historia interesante detraaaaaás.
Se sonroja con eso.
—¡Jaaaaa! ¡Cuenta cuenta! —Hungría sonríe contenta con eso acercándose a él sobre la mesa para poner más atención.
—Eres terrible —niega con la cabeza, pero ha bebido un poquito en realidad.
—¡No soy terrible, vengaaaa! Debe ser una historia genial —le aprieta un poquito el brazo con el debido cuidado que merece—. ¿Es reciente?
—Por la pinta de la botella no parece serlo —deduce Alemania poniendo también atención.
—Nein, no lo es. De todos modos esta no es la botella original —mira a Alemania de reojo.
—Pues esta es fácil de los sesentas —cómo todo lo que tiene, Alemania, ¿dónde está la sorpresa?
—Es antes de eso. Del periodo entre guerras. Después del divorcio —explica a Hungría.
Hungría le sonríe.
—Esa es la época en la que estuvieron juntos, ¿verdad?
Asiente. Hungría sonríe porque le gustan esas historias.
—Bueno, ¡¿y?! ¡Detalles, querido, detalles! Hasta los más sórdidos.
—Liechtenstein fue la que logró que él volviera... no hace falta explicar cómo es que me encontró.
—Oh... —suspira—. Siento haberme ido así, es solo que... —se queda callada porque en realidad no hay nada que explicar y lo saben todos. Austria niega con la cabeza porque sabe cómo fue y levanta una mano para hacerla callar. Ella le sonríe un poquito.
—Mi piano estaba empeñado —se pone bien las gafas, cerrando los ojos—. Y él lo recuperó para mí... en un préstamo.
—Eso es muy dulce.
—Mucho, siempre lo ha sido —asiente—. Y además lo recuperó más barato de lo que me dieron al empeñarlo.
—Eso es muy hábil —hace notar ahora Alemania levantando las cejas y asintiendo.
—No estoy seguro de que fuera por habilidad o fue lo que me dijo a mí para ayudarme un poco, en cualquier caso no le he preguntado nunca por ello porque no creo que nadie lo sepa nunca más que él y el tendero.
Hungría inclina la cabeza.
—¿No te da la impresión...
Austria la mira.
—... de que esto ha tomado MUCHISIMO tiempo?
—¿Por?
—Porque hace años que uno... Y el otro... Quizás antes incluso que España y yo.
—No es como que los demás os hayáis dado mucha prisa tampoco —se encoge de hombros.
—No, no... Lo que estoy diciendo es que esto es lo que debía pasar desde el principio... Es bonito que al fin pase —se ríe—. Aunque aún no me has dicho a qué viene el aguardiente.
—Tú y lo de la paciencia...
Cierra la boca un poco regañada aunque sonríe igual y espera, pacientemente, a que lleguen a ello.
—En fin... volviendo a la historia, hacía ya unos cuantos días que había vuelto pero habíamos pasado el tiempo muy ocupados organizando el dinero y limpiando en general... y recuperar el piano fue una buena noticia en una larga temporada de no tener ninguna.
—Vaya época horrenda —comenta Alemania recordándola.
—Bastante. Por eso cualquier excusa era buena para celebrar, por ejemplo, haber recuperado mi alma —sonríe—. Tenía una de estas —les muestra el aguardiente.
—Oh... Yo hubiera pensado en una celebración de otro tipo —Hungría le cierra un ojo—. ¿O esa vino después?
—Yo dije que explicaría sobre porque el aguardiente, no lo que conseguí con él.
—Ah! ¡Eso no vale! ¡Tienes que darme una historia picante hoy!
—Cómo si no tuvieras más de lo que es sano —sonríe de lado.
—Bah, quien eres tú para juzgar cuanto es bueno.
Austria se ríe.
—Yo sí sé que esta historia está incompleta... Anda.
—De todos modos no es difícil de imaginar lo que sucedió después de pasar varias vidas separados, volver a encontrarnos, que él hubiera estado siendo dulce durante varios días cómo ha sido siempre de nuevo y con ayuda de un poco de alcohol.
—Tuvieron una noche cómo la que tendrán mañana
—Es una forma de decirlo —se sonroja un poco sin mirarles.
—Se lo que van a haceeeer —se ríe un poco. Pasas demasiado tiempo con Prusia.
Austria cierra los ojos y niega con la cabeza sonriendo.
—Pues brindemos por los novios —levanta Alemania su aguardiente.
Austria levanta el suyo también.
—¡Porque haya suerte mañana y Ausztria toque todo apropiadamente!
—Esos comentarios ambiguos...
—Completamente intencionados —Hungría le sonríe dándole un trago al aguardiente y tosiendo un poco. Austria vuelve a negar con la cabeza dando otro traguito.
—Vaaaale, Alemania... No va a soltar prenda, te lo aseguro.
—¿Pero qué más quieres?
La húngara se ríe.
—Detalles de lo bueno que es en la cama... O de... Yo que sé, no sé qué más se haga en las despedidas de soltero, solo sé que él lo va a pasar peor que tu si seguimos esta línea.
—¿Por?
—Porque hay una presentación de Power Point y todo.
Austria levanta las cejas y ella le sonríe.
—Así que hay que empezar a contar cosas vergonzosas... A pasos agigantados.
—¿England le ha hecho una presentación de power point?
—Ehhh... Sí, algo así —Hungría carraspea y mira a Alemania—. Cuéntanos tu algo ahora.
—¿Cómo que "algo así"?
—Algo así, sí... Solo sé que hay una presentación. Ahora ponle atención a Alemania que te va a contar algo.
Mira a Alemania y luego a Hungría, sinceramente más preocupado por la presentación.
—Te juro que no tiene nada terrible... ¿Confías en mí? ¿Quién es la primera que no quiere que las cámaras se vayan?
Aprieta los ojos.
—De verdad, de verdad... Suiza es un chico grande.
—Te sorprenderías...
—Es una despedida de soltero... ¿Qué puede esperar? Te juro que no están teniendo sexo en ninguna.
—¡Pues solo faltaría!
Hungría se ríe.
—Relájate, de verdad... Debe estarles contando historias bonitas. La peor foto que hay ahí es una de Prusia desnudo. ¡No le digas que te dije que la metí ahí!
—¿De... Preussen? —parpadea.
—La metí ahí cómo broma... Para relajar el ambiente. Esta también la que tomaste el día que le diste el anillo.
Austria se pellizca el puente de la nariz pensando que Suiza va a acabar con la cabeza en un cubo.
—Andaaaa, deja de preocuparte por eso.
Suspira.
—¿Alguno sabe algo de Veneciano? —pregunta Alemania de repente. Austria niega.
—Solo sé que sí va mañana —indica Hungría sin mirarle, con cara de saber más de lo que dice.
—Mañana le verás.
Alemania asiente pensando un poco.
—Espero que todo vaya bien y vuelva a casa.
—Todos —asegura Austria sonriendo. Alemania carraspea un poco renuente a preguntar pero... No puede evitarlo.
—Helvetia... ¿Ya llegó a Bern?
Austria le mira de reojo un instante, y él carraspea y se sonroja un poco.
—No gracias a ti. Pero ja. Llegó ella sola.
Le mira con ganas de verdad de preguntar cómo está... Pero no lo hace. Desvía la mirada sonrojándose más porque eso implica que sí que va a ir mañana y va a tener que verla.
—¿Ha... Ha dicho algo?
—¿De qué?
—En general. ¿Dijo algo de... Cómo esta o... Algo?
—En general no suele hablar mucho.
—¿Pero no dijo nada? —carraspea y es otro que ha bebido un poco de más—. ¿Preguntó por mí?
—Claro que no, ¿para qué iba a preguntar?
Alemania se revuelve un poco.
—Por nada, está bien. Olvídalo —responde y es Hungría la que lo mira con los ojos entrecerrados. Austria chasquea la lengua y niega con la cabeza.
—Mañana vas a ir tú por ella cómo acordamos.
Alemania se gira a mirarle abriendo los ojos como platos.
—Was?! Nein.
—Oh, ja. Desde luego, y más vale que esta vez sí te ocupes de ella.
Se sonroja más con la implicación de eso.
—Nein. Nein. No creo que ella quiera... Y... Nein. Manda a alguien más. Liechtenstein. Canada. Yo que sé.
Austria frunce el ceño con el sonrojo.
—¡Deutschland, ya basta, ellos ya están ocupados, no vamos a cambiar ahora toda la organización de la boda!
Alemania le mira y luego a Hungría con cara de circunstancias.
—¿Puedes ir tú por ella?
Hungría parpadea.
—¿Yo?
—Nein, ella está encargada de Preussen. No entiendo qué puede tener una chiquilla cómo Helvetia que te incomoda tanto. No es cómo que no vayas a poder controlarla.
Traga saliva.
—E-Es que...—balbucea en verdad nerviosito y sonrojado.
—Was?
—N-No terminó del todo bien y... Sera incómodo.
—¿Por? No tienes que llevarla en coche de casa de Schweiz a la iglesia.
—¿No? Es que... Va a decirme que prefiere... Es... Nein. Nein, nein. No quiero llevarla. Pídeme lo que sea menos eso.
—Solo tienes que acompañarla andando, Deutschland... e intentar que no se vaya corriendo cuando llegue todo el mundo.
—Nein. No puedo. No soy yo la persona apropiada —insiste revolviéndose y sonrojándose más a cada instante.
—¿Por qué no? —frunce el ceño.
—Porque no. Porque... Porque no —niega con la cabeza convencido—. Aun cuando me gustaría acompañarla... Nein
Hungría mira a Austria de reojo
—Si no me das un motivo de peso, Deutschland...
—¡Tengo el motivo de más peso posible, Österreich!
—¿Cuál?
—Nein, no quieres saberlo.
—Sí, sí quiero, porque creo que solo pasa que ella es complicada y no entiendo por qué te cuesta tanto esto a pesar de eso. Entiendo que estés mal por Veneciano, pero te necesito en esto, Deutschland.
—Ella no es en lo absoluto complicada, Österreich —se pellizca el puente de la nariz —. No es que no quiera, no tiene NADA que ver con Veneciano y... Es que pídeme lo que quieras.
—La boda es mañana, Deutschland, no voy a asignarte otra tarea a estas alturas sin un buen motivo. Y se acabó.
—No voy a ir por ella yo, no me va a querer ver a mí —toma su aguardiente de la mesa, toma aire, y se lo acaba de un trago.
—¿Por qué no?
—Pasó algo.
—¿El qué?
—Algo con ella... —carraspea—, y yo.
Austria se quita las gafas y se pellizca el puente de la nariz empezando a impacientarse de verdad.
—Ohh cielos —Hungría se tapa la boca asumiendo.
—Me acosté con ella, ¿vale? Ya está —Kaboom! Austria se paraliza y parpadea un par de veces.
—¿Qué hiciste... qué? —ese tono de voz tremendamente intimidante, no especialmente alto.
Alemania... A quien Austria le regañó muchas veces de pequeño... Se le congela la sangre un poco.
—Ella y yo...
Hace un movimiento con las manos para que ni se atreva a repetirlo en voz alta. Se calla y Hasta Hungría se ha quedado inmóvil.
—No me importa. Eres un adulto. Y si eres un adulto para meter tu... en una mujer, eres un adulto para ocuparte de esa mujer cómo se te ha encomendado —le echa una mirada de hielo cómo advertencia de una sola replica y...—Hablaremos de este asunto después de la boda.
Alemania parpadea un poco y vuelve a tragar saliva con la mirada.
—Ehm... P-Pido otra ronda de cervezas —indica Hungría nerviosa.
—Nein... creo que ya he tenido suficiente fiesta por hoy —Austria intenta calmarse. Hungría le pone una mano en el brazo y le acaricia un poquito.
—No pasa nada, no va a trascender en nada. Cada quien seguiría su vida y ya está —susurra Alemania.
—No te atrevas a hablarme en este momento, Deutschland. No te atrevas —le fulmina otra vez, muy enfadado.
Alemania se pasa una mano por el pelo y le mira de reojo porque en realidad lo último que le hace falta es que Austria se enfade.
—Y más te vale... Más te vale —repite impostando la voz—. Que Schweiz NO se entere.
—Nein, no va a enterarse. Nadie va a enterarse. En mi defensa diré que no fue... Cómo crees.
—¡Desde luego NO quiero saber cómo fue o cómo no fue! —indignado. Alemania se calla otra vez, no crean que no en pánico. Aprieta los ojos.
—Solo te digo que no fue sexo así cómo así. Y ha sido difícil también para mí, cómo todo en estos tiempos y nadie está remotamente interesado —agrega levantándose—. Voy a pagar.
Austria suelta un suspiro muy enfadado y mira a Hungría de reojo.
—Cielos...—susurra ella transportándose a hace muchos muchos años cuando Alemania era pequeño.
—¿Qué... qué hago con él?
—Es que cómo... Y... Cielos. No tengo ni idea. ¿Qué va a decir Sjvac si se entera?
—Pues que es mi culpa, que yo lo mandé a ello, que todos son unos impresentables malvados, que...
—No va a enterarse. No tiene por qué —le interrumpe negando con la cabeza—. Pero... Hombre, ¿de dónde se le ocurrió esta idea idiota?
—¡Y yo que voy a saber! —protesta—. ¡Se suponía que solo tenía que acompañarla!
—¡Y se suponía que estaba en el drama por Veneciano! ¿De dónde saco la idea de acostarse con alguien más?
—Seguramente de Italien mismo acostándose con todos los antiguos.
—Pero es Alemania. Alemania no hace esas cosas... Y de todas las opciones tenía que ser con Helvetia —aprieta los ojos
—Ese es el punto. ¡Tenía que ser Helvetia!
—Aunque no parece hacer sido algo... Así, descuidado. Al menos él dice que no... Quizás no lo planeó.
—Honestamente, estoy demasiado enfadado y decepcionado para querer saber cómo fue.
Ella le acaricia un poco la espalda.
—Ya me lo imagino. Es que... Cómo se le pasó por la cabeza cómo una opción POSIBLE. ¿Quieres que hable con él?
—Habla con él si quieres... voy a tener que ir a ver cómo está Helvetia y si realmente va a montar un drama si va él por ella... y reorganizarlo todo.
—No, no... No. Yo hago eso. Yo voy con Alemania y hablo con él, voy con Helvetia, cuido a Poroszorszag. Déjamelo a mí.
Austria se quita las gafas y se frota los ojos un poco sobresaturado.
—Vamos, saberlo no cambia nada. Hace muchos días que esto está así, ahora solo lo sabes. Enfócate en lo que tienes que enfocarte ahora.
—Esto acaba de torcer la noche.
Hungría suspira.
—Ya lo sé.
Alemania vuelve frunciendo el ceño y guardando su cartera.
—Ya está la cuenta.
Austria le mira un segundo y se levanta. El alemán da un pasito atrás dándole espacio para que se levante, sacando las llaves del coche sin mirarle.
—Österreich...
Le fulmina otra vez.
—No me mires así. Esto no es con dolor o ganas de molestarte. Menos aún el día antes de casarte, aún menos siendo yo tu padrino.
—Precisamente siendo antes de casarme y siendo tú mi padrino es que esto es peor.
—No es algo que planeara. Solo se dio. Y ha sido considerablemente más doloroso de lo que crees.
—No quiero saberlo ahora mismo, Deutschland.
El nombrado e guarda las manos en los bolsillos y suspira.
—Si quieres, porque hace toda la diferencia entre irme a tirar a tu suegra y... Que pasara algo inexplicable. Solo olvídalo.
—Está bien. Cuéntame. Cuéntame porque es evidente que crees que no he tenido bastante.
—Te cuento que no quería, ni siquiera pensaba, pero estaba ella... Y estaba yo. Y ella es dulce y no sabe muchas cosas, y... —se sonroja moviendo un poco las manos—. Ella es especial.
Le mira porque es que eso fue sarcasmo.
—Y... Ese hombre que antes llamaba yo Vater es un idiota y ha hecho las cosas mal con ella.
—Deutschland...—le advierte, porque solo consigue enfadarlo más. Hungría toma a Alemania del brazo.
—Calla y vámonos —propone ella tirando un poco de él.
—Es que a nadie le importa en absoluto cualquier cosa que piense. Está pensando solo en blanco y negro, verdammt —protesta Alemania.
—Alemaniaaaaa —protesta Hungría tirando más de él.
Austria decide mejor no escucharle. Alemania refunfuña frunciendo el ceño, soltándose de Hungría y yendo el adelante al coche. Hungría abraza un poco a Austria de los hombros después de ayudarle a ponerse su abrigo. Y así vuelven los tres a casa.
Lo sentimos, Austria.
Alemania pregunta si este año puede eliminarlo de su calendario porque está siendo una maldita pesadilla.
Si pudieras elegir a qué despedida ir... a cuál irias? ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
