Suiza había al final vuelto a conseguir calmarse un poco, hablando con Inglaterra sobre algunas cosas sobre los detalles del día siguiente. No se entera cuando llega la maravillosa escultura de chocolate hasta que el olor atrae su atención.

Bélgica se sonroja un poco y mira a Escocia de reojo... Sabe que todos van a tener que admitir que NADIE trabaja el chocolate cómo ella, ni siquiera el idiota del suizo que siempre se cree superior. Había quedado PERFECTO el austríaco.

Con todas las fotos que le ha pasado Prusia de todos los ángulos posibles, ajem.

Suiza parpadea... Y le toma unos instantes... Cortos instantes... Caer en la cuenta...

—M-Mein... G-Go... PREUSSEN! —protesta apretando los ojos con una pequeñita hemorragia nasal.

Escocia la nota y levanta las cejas mirando a Bélgica con cierta sonrisita burlona y un poco tenso, se gira en la silla mirándola porque no sabía que conocía tan bien al austriaco.

—Schweiz —sonríe Prusia y le hace un gesto de saludo con dos dedos.

—Whaaat? —Bélgica se sonroja sin poder evitarlo notando la tensión del escocés.

—Eso es lo que hiciste tú, ¿no? —susurra Escocia—. ¿Algo que te apetezca compartir?

—Es lo que hice yo... Sí. Ehm… El pelo fue especialmente difícil —se ríe un poco, nerviosita mirándole de reojo.

—Le conoces... bien, por lo que veo.

—A estas alturas casi puedo decir que le conozco más que a mí misma —le pone una mano en el pecho y se le recarga un poco.

Él levanta las cejas y asiente con cara de "fíjate".

—Creo que no me habían dado nunca tantas fotos para hacer una escultura... Pero veo que ha funcionado. Mira la cara de idiota que tiene el idiota.

—Yes, parece bastante convencido.

—De hecho tampoco sabía que EXISTIERAN tantas fotos tan... Intimas de personas tan serias y respetables cómo Austria —se encoge de hombros—. Aunque volviendo al asunto... ¿Detecto cierto tono de celos en tu voz?

—W-What? Pfff... naaah. Debió ser hace tiempo, me da curiosidad, nada más —se encoge de hombros. Ella levanta una ceja.

—Eran más halagadores los celos —protesta—. No, con Austria no.

—¿Querías que estuviera celoso? —sonríe de lado porque en realidad si tenía un poco—. ¿Entonces? ¿Solo las fotos?

—Los celos medidos siempre son halagadores... Eso de "quítale las manos de encima que es mi chica" y cosas por el estilo —asiente acercándose a darle un beso—. Solo las fotos... Muy traumatizantes.

—Bah, que poca gracia —y lo tranquilo que se ha quedado. De todos modos, todos se giran a mirar a Suiza.

—E-Esto... P-Por qué... Si estás consciente de que voy a matarte, ¿verdad? —Suiza abre un ojo mirando al albino, rojo de MUERTE.

—¡No vas a matarme! ¡Es un regalo! —es que Prusia está MUERTO de la risa.

—Pero... E-Es... Es... —mira la escultura... Y se limpia la nariz con el dorso de la mano. Aprieta los ojos otra vez—. ¿¡Cómo pudiste hacer una... Una escultura de Österreich ASÍ!?

—¡Que la lama! ¡Que la lama! —empieza a pedir España dando palmas.

—¡¿Que la QUÉ?! —es que ahora si está chillando casi a gritos. Ahora sí, Austria... Suiza va a acabar con un cubo en la cabeza. (Abrazando la escultura).

—Lamerla —repite Prusia en alemán, dando palmas—. Así te gusta, ¿nein? —se muere de la risa y lo que pasa es que algunos más empiezan a dar palmas también. De hecho se oyen más risas aun y algunos silbidos.

—No voy a lamer… ¡no me gusta!

Inglaterra mira la escultura con los ojos abiertos cómo platos y... no tan sonrojado como Suiza, pero casi. Pensando qué haría él si llegan a hacerle eso... ponerle delante una escultura de Francia desnudo enfrente. Se acuerda de las que había en casa de su padre cuando eran pequeñitos y cómo NUNCA pudo mirarlas de frente.

—¡Y no debiste hacer una... Cosa cómo esta! Y... Es irrespetuoso y... ¡ESTA DESNUDO! —debe haber risas con ese último grito.

Inglaterra te ayudaría, de verdad, pero está demasiado impresionado intentando desaparecer como Canadá, nada más de la vergüenza que le da a él. Por si fuera poco, Veneciano tiene la genial idea de acercarse y comentar sobre lo muy fiel que es la escultura en todas las proporciones y lo bonita que ha quedado.

—No es verdad... ¡¿Y tú cómo sabes?! —es que Suiza no se atreve ni a verla, solo pegando gritos cómo puede mientras Bélgica sonríe un poco.

España es que... junto con Prusia, casi ni pueden hablar ni mantenerse en pie de la risa de las caras y gritos de Suiza. Francia está igual, no crean que no.

—Pues porque lo sé, si siempre va sin pantalones por casa —responde Veneciano.

—Siempre va sin... Was?! ¡Verdammt, ese ESTÚPIDO MAL HÁBITO que tiene de quitarse los malditos pantalones! Pero trae ropa interior... ¡¿No?!

Veneciano se encoge de hombros.

—En realidad sería un bonito pastel de boda —suelta Canadá por... quien sabe qué musa. Prusia se detiene de reír pensando que eso es AWESOME.

—Schweiz! ¡No te la comas, solo lámela y mañana la sacamos!

—NEIN! Nein Nein Nein! No vas a arruinar mi boda con... Nein! —abraza la escultura cuidándose de no tocarla.

Inglaterra levanta las cejas con ese movimiento porque él ni se atrevería a acercarse.

—Anda, no seas cruel, déjasela para que juegue esta noche —suelta España para Prusia con completa mala intención.

—No voy a... —se sonroja un MONTONAL—. ¡No voy a jugar con NADA esta noche!

Liechtenstein... Está tomando fotos. Esta niña es tremenda, cielos.

—Cómo si no hubiera suficiente con que todos sepamos que mañana va a jugar con Austria de verdad, para hoy uno de chocolate —comenta Roma.

—A ver, déjame ver —pide Helena tocando a Suiza del hombro para ver si se separa de la figura de chocolate y puede comprobar lo que dice Veneciano.

—NO VOY A JUGAR CON EL ÖSTERREICH DE VERD... —mira a Helena que le sonríe con una de esas sonrisas y le da un beso en la mejilla cómo incentivo... Se sonroja máaaaas aun porque además le está tocando el hombro. Es que está gritando y chillando con tanta fuerza que puede que Austria le escuche.

—Eh... ehm, Switzerland... maybe... deberías calmarte un poco —interviene Inglaterra en el tono de voz de Canadá.

—¿Me das un pedazo? —pide Rusia y tras pensarlo un instante añade—. Pozhaluista.

¡Hala! ¡Rusia! A América se le acaba de caer la Play. ¿No le has visto? Estaba ahí, ha venido con Prusia. De hecho creo que la ha lanzado por ahí cero interesado en cualquier otra cosa. Ya ha ido a saltarle a la cabeza.

—NO! No no no! Quita tus sucias manos de MI Österreich! —chilla Suiza... Y un instante más tarde se muere de la vergüenza al oírse a sí mismo.

Puede que no esté si América ha... actuado cómo si no estuviera. Puede haber aparecido de entre las sombras. Es Rusia. Rusia hace esas cosas y cosas más raras.

—Anda, Schweiz, no seas egoísta... te dejamos elegir que pedazo quieres tú el primero —se ríe Prusia.

—Nein, Nein! ¡Déjenlo, y déjenme en paz! —chilla llevándose la mano a la pistola instintivamente. Si, ya llegamos al punto de estar intentando sacar la pistola. Bien Prusia, bien. Se había tardado

Es que además se ríen porque no piensan que Austria no está para detenerle. Es un MUUUUY buen punto en realidad.

—Se ríen de mí y de Österreich, y llevan toda la estúpida noche haciéndolo —ahí va la pistola para afuera—. ¡Y ya estoy HARTO! ¡Yo solo quería una noche tranquila, no explicar mis momentos de intimidad!

—S-Switzerland —Inglaterra trata de detenerlo susurrando y poniéndole las manos sobre el brazo.

—Switzerland what?! ¡¿Por qué tengo que aguantarles a todos y sus idioteces?! —es que hasta tiembla de la vergüenza y la rabieta que le da. Eso sí, la mano con la pistola es perfectamente firme. Frunce el ceño y les mira a todos.

—Calma... b-baja eso, no vayas a hacer daño a alguien.

—Sí que voy a hacerle daño a alguien, ¡voy a meterle a Preussen una bala en medio de los ojos!

—B-Bruder... —otra que viene al rescate.

Inglaterra mira a Prusia de reojo que acaba de parar de reírse. Francia traga saliva y tira un poco de Prusia... No sin esconderse igual tras él.

—Bruder... Bitte —susurra Liechstenstein también preocupada poniéndole una mano en el hombro.

—Bitte, bitte. ¿Por qué nadie le ha dicho a EL "bitte, no lo molestes"?

—Pero venga, tío —protesta un poco Prusia.

—¡Es que no tienes límites! —sí que los tiene, Suiza, si no los tuviera ya lo habrías matado. Inglaterra le hace un gesto a Francia para que se lo lleven y no hagan esto peor.

—Ehm... y si mejor te llevamos a casa y...

Francia asiente abrazando un poco a Prusia y tirando de él cuándo Germania vuelve del baño sin haberse enterado de la escena.

—Yes. Yes. Quiero ir a casa a dormir y a dejarme de todas estas estupideces.

—Vale, vamos... vamos, el coche está fuera, te llevo —sigue Inglaterra.

—Yo veré lo de pagar la cuenta y me arreglaré con el restaurante —asegura Liechtenstein asintiendo.

Suiza arruga la nariz y se sienta un segundo, dejando de abrazar su escultura de chocolate. Inglaterra parpadea con eso mientras Prusia, España y Francia ya están bastante escondidos.

—Esto es lo que va a pasar mañana... Justamente —se pellizca el puente de la nariz.

—What?

—Esto. Van a reírse, y yo voy a matarles a todos —aprieta los ojos.

—Ehm... creo que has bebido mucho y... mejor te llevo a casa —Inglaterra les mira a todos, que están recogiendo, nerviosos.

—Nein, no he bebido mucho —suspira porque esto le ha servido justamente para darse cuenta de eso... No hay manera de que sea de otra forma, mañana iba a matar a la mitad de los comensales de su propia boda.

El inglés se pasa una mano por el pelo sin saber qué decir.

—Nunca debí acceder a una boda con tanta gente... Vamos a hacer el ridículo con un final poético del novio corriendo a esconderse o matando a alguien —murmura levantándose otra vez... Mirando la escultura de reojo y, eso sí, levantándola.

—No seas tan negativo, no va a pasar eso... —se levanta Inglaterra también ayudándole un poco ahora que los demás se han ido.

—Vas a ver... esto es solo una parte pequeña de lo que será mañana—le mira de reojo —. No me extraña que tú no lo hicieras...

—Mañana todos van a estar sentados quietos y callados. Ni siquiera vas a oírles.

—Hasta que Preussen salte o grite algo o silbe...

—Yo mismo iré a golpearle y amordazarle si hace eso, solo deben ser celos, ¿sabes? France siempre dice que...

—Que le molesta y le gusta y quiere cosas raras con él —murmura, porque bueno, Suiza no puede no enterarse de NADA, al menos de esto si se entera.

—Yes... yes. Algo así.

—Es... Es un idiota que sería soportable si no se portara tan mal. ¿Sabes? Por esto mismo ni siquiera lo consideré de padrino. Imagina un padrino al que quisieras matar cada tres segundos —sube al coche la escultura con ayuda del inglés

—Well... para eso estoy yo —sonríe. Aunque en realidad todo esto es porque NO lo elegiste de padrino.

Sería un buen padrino en realidad. Puede incluso que en algunas cosas Suiza se entendiera mejor con él que con Inglaterra. Son más prácticos los dos y se hacen menos bolas con algunas cosas... Inglaterra a veces es la complicación total.

Suspira desfrunciendo un poquito el ceño.

—¿Puedo pedirte un favor para mañana?

—¿Cuál?

—Ten... ¿Puedes guardarlas? —se sube al coche y se quita la pistola del cinto. Con lo que te gustan las pistolas, Inglaterra.

—¿Y-Yo?

—Si me las llevo, voy a ponérmelas... Y de verdad no quisiera apuntar a Österreich en la cabeza en el altar —se levanta el pantalón y se quita la de la pierna.

Inglaterra las toma, por supuesto.

—Tienen el seguro y están cargadas... Y tienen mis huellas digitales. Procura no incriminarme de un asesinato.

—Eh? —las mira todavía un poco nervioso y niega—, no, no, no. Of course not. Don't worry.

—Thank you, England... No habría llegado aquí de no ser por tu ayuda... Sea como sea que salga mañana.

—Vas a estar bien, estoy seguro... siento que Prussia lo haya estropeado todo, no sé cómo han sabido donde estaríamos.

—Bueno, al menos no morimos ahí dentro... Aunque pensé que lo haríamos en algún momento —le mira de reojo —. Vater debe haberle dicho.

—De todos modos al final te has llevado una bonita escultura de chocolate.

—Acostúmbrate a ello con Vater... Suele hacer cosas que en su mente funcionan —carraspea un poco con la escultura de chocolate que, desde luego, le parece MUY bonita... Entre menos gente haya en la habitación. Puede que babee un poco en ella al rato.

—Ya veo, ni se me ocurrió que lo diría —aprieta los ojos.

—Veras... Ahora en su cabeza seguro serás uno de nosotros. Para bien o para mal. A veces es útil, pero... Es que él cree que somos una familia de hermanos felices que se llevan muy bien.

—¿A-Aja?

—Y va a esperar que hagas de hermano feliz y cariñoso conmigo... Con Österreich, con Preussen y con Deutschland…

Arruga la nariz porque Alemania no le cae muy bien precisamente.

—Y si no te llevas bien con alguno intentará que te lleves bien con él... Especialmente si es Preussen, a quien defenderá eternamente, haga lo que haga y sin ninguna objetividad.

Frunce el ceño porque tampoco Prusia le cae muy bien en realidad.

—Y te dará los consejos más vergonzosos posibles —agrega e inclina la cabeza—. Puede que también le pida a tu madre que se case con él.

—¿Consejos? Mi madre no se va a casar con él...

—Como la mía tampoco... Ni Galia —se encoge de hombros —. Yes. Consejos raros y anticuados sobre cómo resolver algunas cosas. Puede que hable mucho más contigo ahora, o que te hable a horas extrañas para preguntarte cosas extrañas.

—Ehm... aja... —pregunta de nuevo y de repente se le ocurre una idea, no que no le interesa lo que le explicas, pero esto le parece mucho más interesante. Mira las pistolas en su regazo y se imagina llegando al hotel con Francia, entrando abriendo la puerta de una patada (luego nos preguntamos de dónde sacó América ciertos rasgos. Ejem) apuntándole con el arma a la cabeza y obligándole a punta de pistola a desnudarse y... lo que sigue.

—Las ventajas son que una vez que eres su hijo puedes hacer lo que sea. LO QUE SEA, que no se le va a olvidar.

—Ah —asiente sin escucharle, porque además se imagina a Francia todo asustado con las manos en alto mientras él sonríe y le clava la pistola en la sien, muy a lo siglo XVII y lo obliga a desnudarse poco a poco...

—Mentiría si no te dijera que es bastante buen padre a pesar de todo —Sigue Suiza todo su rollo.

—Mjm... —asiente de nuevo pensando que una vez desnudo se le acercaría al oído y le diría "que lo lama" cómo había hecho España antes de ir a lamerle cómo todos esperaban que hubiera hecho Suiza... sacándole uno de esos maravillosos sonidos, haciéndole sonrojarse. Tú sigue soñando que algún día logres eso, mi vida... que soñar es gratis.

—Lo digo porque crecí con él... Perdona, quizás si bebí ya bastante que estoy hablándote así de Vater.

—Of course, of course —sigue a su rollo concentrado en los sonidos de Francia y que acabara tapándose con las manos, todo excitado... ¿no notas que hasta en tus fantasías quieres ser cómo él?

—Por cierto, mi madre estará ahí mañana, recuérdame que te la presente —se cruza de brazos y un instante más tarde vuelve a sacar su teléfono... Ya no sabemos por qué. Siendo obvio que no le han contestado.

Inglaterra ni contesta esta vez, con un sonrojito y una sonrisita raras. Suiza levanta una ceja y le mira de reojo. Y hace una risita, ojos cerrados. Él si ha bebido... lo suficiente.

—England?

El SUSTO que se mete que lo plancha contra la puerta del coche ROJO cómo un tomate.

—What? What?! NOOOO! —chilla a la acusación que nadie le ha hecho.

Suiza parpadea.

—¿No qué?

—Yo no estaba... yo... what? —pregunta HISTÉRICO.

—What? ¿Qué demonios pasa? —mira a la calle y le mira a él.

—N-Nothing... Nothing. Definitvamente nada. Nadadenada. De nadita. Nada nada en lo absoluto. Nothing. Really. No podría estar pasando menos. De hecho, es hasta aburrido.

Suiza parpadea otra vez.

—What? No entiendo nada de lo que dices. Estabas hablando conmigo y de repente... ¡Cómo si te estuviera acusando de algo!

—Eh... hum... digo q-que... has... has pensado en... hum... bueno, mañana —no, si te parece, Inglaterra, lleva meses planeando esta boda.

—Eh? ¿Pensar?

—Y-Yes. Ahora digo... cómo... te sientes sobre ello.

—¿Sobre ello? ¿Sobre qué? La boda?!

—Yes... yes, o lo que sea.

—Lo que sea? Cómo... What?

Traga saliva y le mira de reojo porque ni sabe qué está preguntando.

—¿Qué harás con tu escultura?

—¿Con mi escultura? ¿Cuál escultura?

—¡Pues el Austria de chocolate!

Se sonroja.

—Ahhh! Eh... Ehhhh... Fundirla.

—Really?

Carraspea y se sonroja más.

—Creo que deberías comértela. Lamerla hasta que pierda la forma cómo dijo Spain... aunque sea un git.

—¡No voy a... No voy a lamerla!

—Deberías, es tuya y lo mereces después de todo lo que te han hecho pasar con las fotos y todo.

Se queda callado y es que... No la quiere lamer porque la verdad es muy muy hermosa y de chocolate y casi podría toquetearse solo de pensar en ella.

—Q-Quizás... L-La coma a pedazos.

—¿A pedazos? Tal vez podrías sacarle un molde.

Levanta las cejas

—Así podrías hacerte una nueva cada vez que quisieras

Abre la boca y le mira sonrojándose más y pensando... Que es una idea FANTÁSTICA.

—Ehm... N-Nooo, no creo que vaya a hacer eso —carraspea y orejitas rojas.

—En fin... —se encoge de hombros sin darle más importancia.

—E-Exacto. En fin—mira al frente y asiente muy convencido, pensando en la idea de lamer la escultura... Era mejor lamer directo el chocolate de encima de Austria, sí, pero la escultura era súper sexy también..., aunque tendría que conseguirle un lugar donde esconderla.

—No estés muy nervioso... aunque ya son las dos de la mañana, solo faltan... seis horas para ponerlo todo en marcha.

Gracias, Inglaterra. Acabas de robarle el sueño. Suiza levanta las cejas con ese comentario, mirando su reloj. Una cincuenta y ocho, ¡era verdad! Se le revuelve el estómago.

—Mejor ve directo a dormir ahora para estar fresco para mañana.

Asiente revolviéndose un poco más, otra vez nerviosísimo.

—De todos modos no podemos ir a la iglesia muy pronto, ¿no? Repásame el plan.

—De ser por mí pasaría la noche en una de las bancas, no quiero que se me haga tarde.

—No, no, tranquilo. Repasemos el plan otra vez.

—Levantarme a las cinco. Mañana no voy a entrenar —debería entrenar para gastar energía—, hacer la cama hasta las cinco con siete. Lili me cortará el pelo entonces. Me meteré a la ducha a las cinco veinte y terminaré de vestirme a las cinco treinta y cinco. Desayunaré lentamente entre cinco treinta y seis y cinco cincuenta y cinco, para lavarme los dientes después y estar listo entonces para ir a la iglesia —y paseare cómo león enjaulado desde entonces hasta... —. Pretendía ir a las diez a la iglesia a asegurarme de que todo esté en orden y listo para la boda.

—Pero si es a las... doce, ¿no?

—Puedo irme a las nueve.

—No, no, lo que digo es que es muy pronto, tal vez deberías dormir hasta más tarde.

Parpadea y le mira de reojo.

—¿Dormir hasta más tarde? Pero si no estoy enfermo.

—Pero vas a acostarte más tarde, mira la hora.

—Aun así es extraño, siempre me levanto a las cinco, aunque me acueste a las cuatro cuarenta y cinco.

—No es bueno dormir tan poco...

—Claro que no es cualquier día. No voy a entrenar, quizás podría recorrer todo una hora. No suelo acostarme a las cuatro cuarenta y cinco.

—Si quieres tengo pastillas para dormir... —le mira de reojo.

—¿Pastillas para dormir? —¿acaso es un plan universal para que a Suiza se le haga tarde el día de su boda?

—Pues de las que relajan y ayudan a dormir, ¿sabes? —sí, son opiáceos. Fíate de las pastillas de Inglaterra el señor de la Droga.

—Y... ¿Son naturales?—le mira también... Pensando en lo REALMENTE poco que ha dormido últimamente... De hecho ya tiene incluso ojeras... Porque no PUEDE dormir bien pensando en la boda y en Austria y en todo lo que puede ir mal. Quizás podría tener una buena noche de sueño antes de casarse, sería refrescante y tranquilizador llegar a la boda relajado y descansado.

—¡Claro! Y bastante suaves, en serio.

—Yo no suelo tomar esas cosas... Aunque si son naturales seria cómo tomar flores de Bach.

—Seh, claro, además yo siempre tengo que tomar tres o cuatro para que me hagan efecto, son muy suaves —tú que has tomado UN MONTON y tu cuerpo ya está acostumbrado.

—Creo que me bastaría con una —va a dormir hasta tarde igual con una, se los juro. Si toma tres o cuatro no llega a la boda.

—Yes, yes, por eso lo digo —las busca en su bolsillo y saca un pastillero en el que hay unas cuantas, incluidas unas misteriosas con una sonrisa inquietante, se lo pasa—. Son las verdes. Pero no las azules... esas son para otra cosa. Ni las blancas, ni las rosas… bueno, las verdes, ignora el resto.

Suiza prende la lucecita del coche asomándose al pastillero y levanta una ceja al ver el tipo de pastillas que hay ahí dentro... Es decir... Parece una farmacia de cápsulas y cosas raras. Quizás fuera más prudente no tomársela. Saca una de las tabletas verdes pequeñas que hay en el fondo.

—A ver... sí, esa —se ríe un poco—. Hay algunas ahí que no querrías tomarlas hoy, créeme.

Suiza traga saliva.

—Quizás sea mejor que no tome ninguna. No quiero llegar mal a la boda.

—No, no, de verdad, esa te irá bien —recupera su pastillero.

—¿Y si me quedo dormido?

—Seguro Liechtenstein te despierta... o yo, cuando venga por ti.

—No creo quedarme tanto tiempo dormido —asegura pensando que va a tomarse la mitad solo si no puede dormir.

—Tú no te preocupes que alguien se ocupará de ayudarte, seguro.

Asiente no del todo seguro de ello pero... De verdad estaba cansado. Media pastilla naturista para dormir no podía hacerle demasiado mal. De hecho incluso bosteza.

—¿No hay nada que quieras pedirle a tu padrino antes de hacer esto, entonces? —pregunta cuando ya están llegando.

Le mira de reojo y se sonroja un poco.

—Bitte... Haz que vaya. No importa si me tienes que llevar a rastras. Consigue que llegue a la Iglesia y le vea.

Inglaterra levanta las cejas con eso.

—O-Of course.

—Seguramente iré solo bien... Pero si por alguna razón en el último minuto... Hago algo idiota. No permitas.

—Don't worry —asiente.

Se frota las manos, nervioso.

—Todo irá bien, seguro serás muy feliz —el chofer detiene el coche.

—Tarde o temprano, es la idea —abre la puerta casi al instante en que se detiene el coche—. Gracias por todo.

Asiente y sonríe.

—Voy... Voy a ir a casa ahora. Y puede que a gritar un poco en los Alpes.

—No te dejes la escultura.

—Ah, es verdad... —asiente levemente moviendo el asiento para sacarla, se guarda su pastilla en el bolsillo—. Ehm... Hasta... Hasta mañana entonces.

—Bueno, hasta dentro de un rato, en realidad—responde haciendo un gesto al chofer para que vaya prendiendo el coche.

Suiza asiente abrazando a su Austria de chocolate y cerrando la puerta, despidiéndose con la mano y ahí se va Inglaterra dejando a Suiza parado afuera de casa en la nieve, con un escalofrío. Traga saliva y da un pasito hacia el coche del inglés, aun cuando ya ha desaparecido en la calle. El pánico una vez más se apodera de él. Mañana. No. En solo unas horas... Iría a casarse. Waaaaah! Otra vez se ha colgado de la lámpara. El Austria de chocolate negaría con la cabeza si pudiera.

xoOXOox

De hecho tenemos un LÍO con donde ha dormido cada quien.

España y Romano, fueron a Italia con Veneciano y están cerca, en Milano. Prusia volvió a Berlín. Pues si Prusia volvió a Berlín... Francia fue a Berna.

Inglaterra se quedó en Berna, llevó a Suiza a su casa y luego se fue a un hotel, porque es idiota estar yendo y viniendo. Puede que dejara caer la llave del cuarto con la dirección del hotel en el bolsillo de la chaqueta de Francia antes de irse... ya que bueno, al final, pues ya que estaba ahí...

Francia mira a Inglaterra incrédulo. De verdad, DE VERDAD, ¿no pretendía compartir cuarto con el antes de la boda? ¿Que Francia se las arreglará para llegar como pudiera?

No, se suponía que España iría por él... o Roma o alguien. ¡Inglaterra es el padrino! Tiene una responsabilidad, no puede llegar tarde y menos a la mañana siguiente, ¡Suiza quiere estar en la iglesia a las nueve y él tiene que asistirle!

Francia sonríe al ver la tarjeta igual. Además, se la ha dejado igual, así que muy responsable no es

Inglaterra llega con las pistolas aun decidiendo si usarlas o no, sonrojadísimo... y golpea la puerta porque él no tiene llave Rezando para que no se haya dormido. Y para que haya llegado, claro, si no ira a recepción a pedir otra llave.

Francia tarda un poco para agregar cierto misterio y tensión a la cosa... Porque estaba poniéndose sus cremas para las arrugas y tarde en guardarlas y peinarse de nuevo.

—¿Quien?

—Ah... ehm... —dialgoingeniosodialgoingenioso—. Eh... yo, bugger!

—Non. "Yo" estoy adentro.

—What the hell, Frog? Sabes perfecto quien soy, tengo mi equipaje ahí... ¡NO LO MIRES!

—Tarde para eso. ¿Cuál es la contraseña? —sí, sí, el ridículo sueña con que le digas I love you.

—What contraseña of the hell?

—Dime algo bonito y puedes entrar—propone sonriendo

—Algo bonito —responde sonriendo también.

—¡Eso no vale!

—¡Pues tú lo has dicho!

—¡Pero no es así! Yo quiero que digas "I love you" —protesta apretando los ojos y sonriendo mas

—¡No voy a decir eso! —se sonroja.

—¿Por quéeee?

—Dijiste que dijera "Algo bonito" y ya lo dije.

La puerta se abre un poquitito. El inglés mira la rendija de reojo.

—Igual voy a hacer que digas que me quieres —asegura.

—¡No!

—¡Claro que sí! —no sabía que estábamos tratando con chibi Francia.

—Nooo! —mete los dedos por la rendijita y Francia los roza con los suyos.

—¡Oui, porque me quieres!

Inglaterra se sonroja un poco pero no los quita moviéndolos para buscar los suyos otra vez.

—Of course not!

—¿Por qué no? —le acaricia de nuevo

—Porque no puedo —susurra al sentir la caricia en vez de gritar como siempre. El francés traga saliva y se acerca a la rendija.

—Pero... —le da un beso suave en un dedo, susurrando—, me lo demuestras.

Inglaterra mueve el dedo del beso hacia él y suspira. La puerta se abre más.

—Je t'aime.

Inglaterra intenta meterse dentro, buscándole.

Un muy desnudo francés se le abraza por la espalda dejando que entre, desde luego. Y él se gira para que le bese con un poco de ansiedad que no sé de dónde ha salido.

Francia le besa abrazándole del cuello y cerrando los ojos y él le besa tratando se girarse a abrazarle porque antes además Suiza ha contado una historia... y ellos... y nunca se pidieron... y...

Y si van a pasar la noche juntos, están casados y Francia te quiere un montón... Debe decirlo tres veces más contra los labios del inglés... Porque se enfadó en la fiesta y le quitó el pie y el no queriaaaa.

Pues es que es un tonto e hizo un comentario tonto en un momento secreto que estaban teniendo ellos dos y se cargó el ambienteee trata de protestar Inglaterra, eso sí, sin dejar de besarle como si fueran los únicos del mundo en estar enamorados.

Francia le hunde una mano en el pelo y la otra va al cinturón, empujándole un poquito hacia la cama, todo a la vez mientras piensa en que además va a semi abandonarlo en la boda y a hacer sus labores de padrino y que tiene que compensarle.

Inglaterra lo abraza más fuerte y se deja caer en la cama con cuidado de que el francés se le caiga encima sin hacerse daño. Éste lo hace y al caer se separa tantito sonriéndole y mirándole a los ojos.

—I... —empieza, timidillo como siempre pero con el cerebro sorbido.

Francia le acaricia un poco el pelo y luego baja la mano para quitarle los pantalones en un movimiento tan fluido y poniéndole tanta atención que no se nota lo que hace.

—... love you... a little bit —acaba, sin enterarse.

Sonríe mucho con eso, aunque frunce el ceño con lo del little bit. Arruga la nariz.

—Me encanta que me lo digas –asegura con esa franqueza y sinceridad, a pesar del little bit.

El inglés le mira desconsolado y vulnerable cuando frunce el ceño.

—Y no quiero un beso de buenas noches...

—Aunque no me quieres un little bit —le discute un poquito, al mismo tiempo. Levanta las cejas—. ¿Quieres dos besos de buenas noches?

—Quiero una buena noche de besos —susurra sonrojándose de muerte y girando la cara.

El francés sonríe con eso y le da el primero en la mejilla. Inglaterra vuelve un poco la vista mirándole de reojo

—Todas las que quieras... —asegura desabotonándole lentamente la camisa.

Inglaterra es quien vuelve a besarle... aunque esta posición no le gusta mucho por la noche porque siempre se siente tan tranquilo y a gusto que se duerme primero que Francia, en sus brazos (a veces antes que ocurra nada) y el francés siempre se enfada si pasa.

El francés se pierde por completo en el beso, acostándose del todo en Inglaterra y él hace que giren un poco para que Francia se acueste a su lado, así al menos suelen dormirse los dos a la vez. Francia le deja hacer y le mira medio somnoliento cuando se separan del beso.

—¿No quieres que te haga el amor? —susurra ahogando un bostecito.

Asiente, pero eso no significa que no sean las tres de la mañana y haya conducido casi toda la noche. Francia se le acerca un poco más poniéndole la mano en la cintura.

—Me haces muy feliz... —susurra dándole un beso suave. Inglaterra se lo devuelve buscándole, con los ojitos cerrados. Le pasa una pierna por encima.

—Te... Hago el amor todo el día... A todas horas... —susurra el francés relajándose del todo y besándole más suave ahora

—Con todo lo que haces... —susurra de vuelta.

Francia sonríe un poquito suspirando completamente feliz y satisfecho.

—Me too... —lo abraza más y en serio puede dormirse así... mañana le dolerán las pelotas que no veas, pero…

Creo que Francia ya está dormido... Las ventajas de que no siempre sea todo in extremis y dramático como si fuera la última vez.

Es que además Inglaterra sí está medio excitado, sin notarlo. Seguro, seguro Francia no está "medio" excitado. Pero de todos modos vence el sueño. Siempre está mañana… Y a ver a qué hora despiertan.

xoOXOox

Suiza sube a su cuarto en silencio una vez se ha ido Inglaterra... Cierra bien la puerta con seguro y prende la luz, colocando la escultura con mucho mucho cuidado encima de su cajonera. Se sonroja. Decide ignorarla un poco mientras busca su pijama y se sienta en la cama quitándose los pantalones... Y sintiéndose un poco observado. (Seguramente se siente observado por las cámaras...) Suspira y sube las piernas desnudas haciéndose bolita, abrazándose de las rodillas. Solo faltaban algunas horas y estaba seguro de que su vida entera cambiaría para siempre, aun cuando Austria intentará convencerle de que no... Y una vez más se confirmaba que en sí, lo que pasara después de la boda no le causaba angustia. Lo difícil era llegar a ese punto.

Austria por su lado ha dejado a Hungría hablando con Alemania del asunto que no quiere ni pensar y ha ido a su cuarto a intentar dormir, con su ritual habitual para relajarse, tratando de no pensar en lo que ha dicho Alemania ni en lo de mañana. Se tumba en el centro geométrico y exacto de la cama hasta quedar perfectamente alineado con el universo, cubierto con la manta hasta la altura perfecta sin una sola arruga en ningún sitio... y cierra los ojos.

El suizo se levanta caminando hasta la escultura mirándola y sonrojándose otra vez. Todos sabían lo mucho que le gustaba. Porque era absurdo lo mucho que le gustaba... No podía evitarlo... Y bueno. ¿Qué tenía de malo que a uno le gustara su... marido? Aprieta los ojos pensando en ello olisqueando un poco el olor a chocolate

Austria repasa en su mente todo el plan de mañana SEGUNDO A SEGUNDO estaba TODO estipulado. Se mueve un poco sintiéndose incómodo. Se vuelve a mover. Siente una arruga invisible tratando de aplanarla. Se le hace una en el pijama, al moverse de nuevo sale del centro matemático. Pasa tres cuartos de hora peleando con las arrugas de la cama hasta que se pone de pie, frustrado y desesperado.

Era TAAAN tentador el olor y tan austriaco el hombre perfectamente retratado en el que incluso Suiza dudaba ser capaz de hacer una escultura cómo esas, por mucha rabia que le diera... Además, ¿cómo sabía la idiota de Bélgica las proporciones de todo? Le pasa un dedo por encima a las costillas y saca un poquito la lengua

En su desesperación, Austria se ríe un poco de si mismo, sabiendo que no hay forma en que se relaje. Sería mejor que se pusiera a leer y al ir a buscar un libro, encuentra una de las cámaras de su cuarto... que le da una idea.

Podía nada más probarlo... Un poco. Una pequeña lamidita. Nadie iba a saberlo a pesar de que probablemente se le notara en el acabado.

¿Qué tan malo podía ser ir a por el ordenador de Prusia al cuarto de al lado y echar una miradita hasta quedar dormido? Prusia, Hungría y hasta Liechtenstein llevaban AÑOS haciéndolo impunemente, que tan malo era usar un poco la tecnología que de hecho él mismo había permitido y ayudado a colocar. Es exactamente lo que hace.

Austria piensa, mientras vuelve a tumbarse en la cama y consigue abrir el ordenador con la contraseña "awesomepassword" que todo el mundo en la casa sabe que tal vez el suizo esté teniendo problemas para dormir y esté haciendo lo que cualquier hombre descubre que ayuda mucho a relajarse... y se siente un poco pervertido por pensar en acompañarle silenciosamente. Frunce un poco el ceño y parpadea porque no está seguro de lo que está viendo. Una vez se enfoca la imagen, en la que, además, no hay demasiada luz.

La escena que ve es extraña...Cómo no va a serlo. Suiza esta en calzoncillos frente a su cajonera... Y nada más. Parado un poco de puntas haciendo algo... Que a primera vista es raro e incomprensible.

Prueba a ponerse las gafas, un punto para Austria el listo, se ve ahora un poco mejor (y se relaja considerablemente al verle aun sin saberlo) sonríe un poco y decide que lo que necesita es sonido, consiguiéndose sus mejores auriculares, por supuesto.

—Esto es... Estúpido. Joder pero que bien te ves, debí hacer estas figuritas cuando no estábamos juntos —parlotea Suiza, excesivamente acostumbrado a hablar con Austria en su ausencia.

El austriaco levanta las cejas con eso y trata de enfocar otra cámara, poniéndolo en varias vistas a ver si alguna tiene un encuadre mejor. Se humedece los labios.

—Aunque he de admitir que el chocolate en la ducha... —susurra casi inaudible para cualquier ser humano normal...

Austria se reacomoda pensando que estos malditos micrófonos son un verdadero desastre, ni siquiera puede oír su corazón y nunca se había dado cuenta. Va a hacer que Alemania les regale unos nuevos a la mínima oportunidad.

Suiza le da la primera lamida a su figurita en el pecho y hace un "mmmm" de satisfacción al notar que sabe excesivamente bien.

(Alemania tendrá que mejorar la tecnología BOSÉ, siempre al servicio del austriaco)

El suspiro de satisfacción le saca de sus pensamientos y nota que hay una especie de forma grande y oscura a la que Suiza está... besando o lamiendo o algo parecido. Entrecierra los ojos porque no puede identificar más que una silueta de lo que parece un hombre con mucha imaginación.

—Mañana... Si vas a ir mañana, ¿verdad? Puedes creer que... Bueno, al final si volviste —mira la figura de arriba a abajo intentando encontrar un trozo que si pueda morder y cuando le da un poco la vuelta le nota el culo y le brillan los ojos dándole otra buena lamida ahí.

Austria se humedece los labios y piensa en algo. Abre una cuenta nueva de correo electrónico y le manda un mail a la cuenta personal de Suiza diciendo "Bitte, prende la luz"

El sonido del correo hace que Suiza de un saltito y se organice un poco los calzoncillos antes de fruncir el ceño e ir por el teléfono

—¿Que prenda la luz? Para qué demonios quiere alguien que prenda la luz —la prende.

"Para qué?"

Austria levanta las cejas ahora viendo mucho más claramente que no lleva más que la ropa interior y que definitivamente se trata de una escultura de chocolate de un hombre.

Sí, las cosas están candentes. Suiza se mueve de vuelta a la escultura, teniendo un escalofrío y deteniéndose a subir un poco el termostato. Se vuelve a la escultura y suspira mirándola y sonrojándose más ahora que se ve mejor.

Austria se acomoda ahora sin responder nada más mirando con atención lo que hace.

—Estúpida mujer idiota —protesta a Bélgica olisqueando la escultura y mirándola bien de cerca—. Si no supiera mejor sospecharía que le conoces DEMASIADO de cerca.

Austria inclina la cabeza sin entender del todo... le habían hecho una estatua de chocolate a Suiza... de un hombre desnudo.

Austria, para ser tan listo... Frunce el ceño, toma el teléfono y le manda un mensaje a su padre para preguntar y estar seguro de que no es posible que ese sea él.

Germania... A las tres de la mañana... Le contesta a Austria que la estatua es de él y le pregunta si están bien él y Suiza.

Austria se sonroja y aprieta los ojos riéndose un poco de sí mismo, sin contestarle tampoco a su padre, mucho más interesado en lo que hace Suiza, quien en este momento está dándole otra lamidita al culo, cómo quien no quiere la cosa

Austria levanta las cejas y se lleva la mano al culo sin poder evitarlo.

La lengua pasa por tooooda la espalda de la escultura y Suiza se relame. El moreno traga saliva sintiendo un escalofrío por toda la espalda sin poder evitarlo.

—Shhh... No te pongas nervioso... —creo que se lo dice a sí mismo en realidad, cerrando un poco los ojos.

—No estoy nervioso, liebe...

—Él quiere que hagas estas cosas... Aunque no parezca —otra lamida por la espalda.

—Mein Gott... —aprieta los ojos.

—Mañana tienes que hacerlo bien —se susurra a si mismo apretando los ojos y deteniéndose.

—Estoy completamente seguro de que lo harás perfectamente bien, cómo siempre.

Suiza mira a la estatuilla de reojo y se sonroja.

—No voy a llevarte a la cama y de hecho no, no quiero hacer ESO que estás pensando —le protesta.

—Es de chocolate, Liebe, solo tú lo estás pensando —sonríe de lado.

—¿Vas... Vas a verme entonces? Österreich! —se sonroja y aprieta los ojos revolviéndose un poco aunque sin saber de dónde han salido esas fantasías raras. Mira a la escultura de frente y vacila un poquito antes de acercarse y darle un dulce beso en los pequeños labios.

—Oh, ja. Por supuesto que voy a verte, no te quepa duda...

—Ich liebe dich —susurra muy muy suavecito antes de irse a la cama.

—Precisamente por eso... —sonríe.

Y vas a tener tanta jodida suerte, Austria, ¿de verdad? Así que sí, Suiza aprieta los ojos un poco y... claro, cómo ha subido la calefacción no tiene calor.

—No debía estar haciendo esto... Iba a esperar hasta mañana —protesta metiéndose la mano a los calzoncillos.

—Pues mañana otra vez —se mete también la mano en el pijama.

—No me veas —pide Suiza mirando a su estatuita y apretando los ojos—, ¡ni hables! —Sí, Austria. Hablas y lo histérizas incluso en sus fantasías y dentro de su cabeza—. Eres lo peor...

Nah, lo peor pero te está dando un buen espectáculo. Dobla las piernas y tensa bien los músculos y se lo imagina perfectamente bien y Austria le acompaña con el pobre sonido que oye.

Valiente exótica manera de pasar la noche previa a la boda, Austria, siendo un pervertido cómo tu hermano. Es cosa familiar.

Suiza es feliz igual, puede que no necesite la pastilla para dormir y que duerma igualmente hasta tarde. Aunque se pregunta por qué las noches previas a las bodas de Austria siempre tiene que pasarlas con una fantasía

Es tradición.

Bueno, al menos mañana en la mañana no va a sentirse ni una décima parte de lo mal que se sintió esta vez, lo que sí que va a sentirse es histérico, pero ese es otro asunto.

Está MÁS histérico que de costumbre.

Que no entre Hungría a despertar a Austria y lo encuentre con el portátil de Prusia y la mano en los pantalones... Pero cómo su puerta tiene pestillo...

Menos mal, era mala pose para el día antes de su boda. Digo, encontrar a Austria tan comprometido con PRUSIA.

Seh, eso sí, tiene suerte, pero no es con Prusia, es con su ordenador.

Seh pero la ceja levantada todo el día nadie se la quitaba a Hungría. Es posible que Liechtenstein sí encuentre a Suiza con las manos en los calzoncillos y la boca llena de chocolate. Austria tiene suerte, él no.


¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!