Capitulo 04:

La noche llegó rápidamente a Arendelle con una suave y reconfortante fría brisa que llegaba desde las montañas al castillo. Anna paseaba junto a Kristoff con calma en el jardín, donde de vez en cuando Anna tomaba a unos pequeños patitos para hablarles de la vida y luego dejarlos libremente junto a su madre.

―Anna, ¿estas segura de dejar a los chicos a cargo de Arendelle? ―Pregunto Kristoff preocupado por tan drástica decisión.

―Cariño, ¿recuerdas a Hans? ―preguntó Anna de vuelta.

― ¿Cómo podría olvidar a ese mal nacido? ―Contestó con tanta furia que formó un nudillo en sus fuertes manos acostumbradas a cargar y cortar hielo.

―Pues, recordé lo que él me dijo una vez acerca de porqué quería ser rey de Arendelle ―Hablaba calmadamente― él nunca tuvo oportunidad de llegar al trono y creo que ha los chicos les haría bien estar por un tiempo en el trono...al menos por el tiempo en que estemos fuera, sólo hay que confiar en ellos.

―No creo que alguno de ellos se convierta en alguien como Hans teniéndote a ti como madre ―Le dio un tierno beso como si hubiera sido el primero que le daba.

Tomados de la mano se dirigieron al puerto donde los esperaban Elsa y sus hijos. Los capitanes de los navíos avisaban con su estridente voz que estaban listos para zarpar, sin embargo la familia real aún no se querían separar de un abrazo familiar que había durado minutos que para ellos solo fueron minutos.

―Estarán bien ―Habló Kristoff.

―Cuida de tus hermanos ―Dijo Anna dirigiéndose a Klara.

―Creo que somos nosotros los que la debemos cuidar a ella ―Comentó Boris haciendo reír a sus padres y a Klara sarcásticamente. El único que no sonreía a gusto, aunque apreciaba el momento, era Denis que no paraba de observar a la distancia a su amiga Dina quien hablaba con el General Stein.

―¿Estas bien Denis? ―Preguntó Elsa.

―Por supuesto, su majestad ―contestó.

―Extraño cuando solo me decías Elsa.

Él sonrió por los recuerdos.

―Eso era cuando... ―Iba a terminar de decir algo pero enseguida se detuvo.

―...cuando jugaban Dina y tú ―culmino la reina.

Con mensajes de esperanza y retorno se despidieron Anna, Kristoff y Elsa para partir a otros reinos.

Un suspiro escapó de Klara al sentir todo el peso de un reino sobre ella.

―Ahora nosotros somos los líderes ―afirmó Klara al viento que se llevaba lejos los barcos de su familia.

La mañana comenzó con un fuerte grito seguido de ordenes que se escuchaban hasta el último piso del castillo. Boris con pereza asomo su ensimismado rostro y despeinado cabello hacia una de las grandes ventanas que mostraba el exterior. Las tropas reales marchaban alrededor del castillo con su rutina diaria sólo que esta vez Boris encontró algo distinto, Dina era quien daba las ordenes al extenso grupo de guardias que marchaban de un lado a otro, sorprendido la observó por un momento que se hizo eterno, ella sintiendo un frío recorrer su espalda como un aviso cuando algún depredador observo giró su vista a varios sitios antes de encontrar miradas con uno de los príncipes que debía proteger, pero no era Boris sino Denis quien la veía desde su habitación cuestionando la decisión drástica que ella había tomado. Luego de un momento giró su vista y entró al castillo. Boris la continúo observando maravillado por la sincronía en la que mantenía a las tropas, luego de un momento la marcha cesó y todos pudieron volver a realizar sus actividades, algunos fueron a casa mientras otros cumplían sus horas en guardia.

El desayuno en familia fue silencioso hasta que Klara rompió con él.

―El día ha estado pacifico.

―Espero que continúe así ―comento Denis.

―Klara, ¿Qué planeas hacer ahora que eres reina sustituta? ―preguntó Boris.

―No lo sé. Papeleo, supongo.

El silencio recorrió la estancia como si poseyera un cuerpo.

―Si necesitas ayuda me lo haces saber ―Dijeron Boris y Denis al unisono.

Cada día en las tardes era común para Boris recibir clases de arco con el General de los guardias reales pero ahora que él estaba de viaje su tutor sería Dina.

―El general me encargó personalmente que te entrenara príncipe Boris ―Con dos guardias tras ella como ayudantes tomó una flecha, la coloco en su arco y con gracia la soltó para que diera en el blanco de un gran pedazo de cartón que servia como punto a disparar.

―Prefiero que me digas Boris... ―Con la misma gracia pero con un poco de torpeza tomó el arco, lo estiro y soltó la flecha dando cerca del punto rojo que indicaba la perfección― ...como siempre lo haz hecho, hasta que te convertiste en guardia real.

Dina lo observó por un instante pero solo fue eso, una mirada.

Ayudo a Boris con su posición y dejó volar la flecha que esta vez dio en el blanco.

Klara no tenia nada importante que hacer en el reino, todo estaba perfectamente en orden, los guardias cumplían su función, el pueblo estaba feliz, los constantes mensajeros que llegaban al reino solo hablaban de paz y reconciliación así que opto por caminar por el pueblo, obviamente con compañía, con Olaf.

Los niños se acercaban en torno al caballo blanco que Klara montaba, se sentían bien al lado de tan grata compañía y aunque no era Elsa sabían que en algún momento seria una gran reina para Arendelle.

Olaf olía cada flor y cada pétalo que a él le regalaban los pequeños, tulipanes, rosas, lirios y muchos más, incluso flores de otros reinados tan lejanos que no se creería que cruzaron todo el ancho mar. Sven se sentía olvidado en su muy cuidado establo así que no hacia más que comer y comer hasta que llegó Denis a detener su martirio.

―¿Quieres ir a trotar amigo? ―Luego de asentimientos acelerados ambos salieron a caminar por el reino contemplando todo lo hermoso de aquél lugar. Unas chicas que estaban cerca de ellos comenzaron a hablar entre ellas lo hermoso que el príncipe lucía, eso y mucho más, Denis tenia tanto tiempo que no dedicaba una sonrisa a aquellas que había olvidado hasta sus nombres y de quién eran hijas, cosa que, en él era muy extraño pues solía visitar tantas casas para saber cómo vivía la población que practicaba también para reconocerlos y saludarlos en las calles de Arendelle pues que mala educación seria no hacerlo. Saludo a cada una de ellas montado en el lomo de Sven -que aún podía resistir mucho hielo cuando se lo disponía- y todas ellas se sintieron privilegiadas, las únicas chicas en el universo, su universo.

No le gustaba alardear de sus cualidades como jinete pero sentía una deuda con aquellas jóvenes tan hermosa , susurro sus pensamientos a Sven y éste cumplió llevándole lo más lejos posible con gran rapidez mientras él se despedía a lo lejos.

Guardias reales se dispersaban por todos lados comentando sobre la nueva General en mando.

―Es increíble como el General Stein permitió que esa chica nos uniera ―Comento uno.

―No me molesta que sea una chica ―Hablo otro mientras se arreglaba el cabello para luego colocarse nuevamente el sombrero― me fastidia que sea la nueva jefe...

Continuaron con su conversación y aunque en cierta parte comprendía sus puntos sintió que todo aquello era una gran humillación para el esfuerzo de su amiga. No apoyaba la decisión de Dina pero por distintas razones a las de ellos.

Si Hans volvía a hacer de las suyas. Si una guerra iniciaba. O si acaso en algún momento debía viajar en barco y le ocurría lo mismo que a sus abuelos.

Él se preocupaba profundamente por ella, respiró hondo y le pidió a Sven que se acercara a los guardias y con la gentileza que lo caracterizaba, dijo:― Lo importante es que ustedes hagan su trabajo y se esfuercen. Como ella lo hace. ―Los guardias asustados se pusieron firmes nuevamente y no hablaron más del tema.

Pasaron los días, no hubo nada de relevancia en el reino hasta el día en que la princesa Klara leería una carta, la carta de Elsa hacia sus pobladores. Las calles estaban repletas y la seguridad debía aumentar, Dina apenas tuvo tiempo de tomar agua aquél día. Los príncipes se arreglaron perfectamente, Gerda y otras sirvientas ayudaron a Klara mientras que Kai ayudaba humildemente a Boris y Denis.

La princesa clara lució un hermoso vestido azul cielo que combinaba con sus hermosos ojos y una diadema tan hermosa que los reinos vecinos si hubieran estado cerca hubieran iniciado una guerra por obtenerla. Denis, como siempre, usaba su color favorito, verde, que siempre le había ido bien con él, por último estaba el menor de ellos, Boris, que con un traje perfectamente blanco dejó a más de una chica boquiabierta.

Luego de bailes y música Klara procedió a leer la carta al pueblo:

"Querido pueblo de Arendelle, quiero que sepan que llegue sana y salva a las islas del sur y me he encargado personalmente que la justicia actué de la mejor manera. El sol brilla hermosamente por aquí y aunque he deseado regresar no podré durante un tiempo, las nubes se amontonan mucho y crean lluvias torrenciales, este pueblo me necesitara durante un tiempo, pero no desesperen, sé que Klara hará un buen trabajo, con amor, Elsa".

El pueblo se sentía triste y feliz al mismo tiempo pero apreciaban a Klara así que no hacían más que confiar en ella.

Un fuerte viento hizo volar la carta llevándola muy lejos, hacia el mar, las nubes se tornaron grises y el frio se hizo presente. Las personas comenzaron a espantarse pues una tormenta se acercaba, lo presentían, Dina ordeno a los guardias calmar a las personas sin embargo nada los tranquilizaba y todo empeoró cuando un hombre montado en su jinete comenzó a gritar:― ¡Traigo una carta urgente para la reina de Arendelle! ―Las personas empezaron la charla acerca de la carta rápidamente.

Seguro es una tragedia.

¿Y si Anna y Kristoff murieron en su viaje?

Es una maldición.

La reina no debió irse.

Dina los hizo callar antes de ayudar al jinete a bajar, en ese instante se fijó en que él estaba gravemente herido en el brazo y costillas, por mordidas de lobo. Tomó la carta, la abrió por si era una trampa, al ver que no lo era la entrego a Klara.

―Gracias, por lo de hace un momento ―Agradeció sinceramente a Dina.

―Es mi deber...y un honor hacerlo por Arendelle, por ustedes ―Afirmó mientras la observaba a ella y a los príncipes, antes que Denis girara su vista para no verla.

Tras leer rápidamente la corta carta Klara se sintió insegura e inestable, llamó un momento a sus hermanos y a Dina y les pidió que leyeran la carta mientras ella calmaba al pueblo.

Anna y Kristoff se dieron un beso en uno de los balcones del palacio del reino corona, amándose como siempre se habían amado.

― ¿Crees que Arendelle este bien?―preguntó Anna tomando entre sus manos el rostro envejecido por los años y el trabajo de su esposo.

―Los chicos deben haber hecho un gran trabajo ―respondió― de todas formas, tú y la reina no dejaron trabajo pendiente.

―Sin embargo eso no significa que no ocurra nada ―comento― un reino es un gran trabajo, una gran responsabilidad.

―Eso es muy cierto, prima Anna ―Escucharon una voz que provenía desde la puerta. Su cabello marrón que en un momento fue tan dorado como el sol brillante en el cielo la hacia reconocida en su reino y en muchos otros como la reina de Corona, la reina Rapunzel.

Anna se abalanzó sobre ella en un abrazo.

N/A: por fin he vuelto, disculpen mi ausencia, no pienso renunciar a este fanfic que amo tanto así que esperen el próximo dentro de poco, saludos y gracias por los review's.