Alemania detiene aun a Helvetia del brazo cuando entran a la plaza. La mira de reojo. Ella mira al suelo, roja como un tomate y trata de apresurar el paso.

Han estado en silencio todo el rato desde sus últimos comentarios y aun así Alemania siente la necesidad de decirle algo más.

—Me ha gustado ir por ti y acompañarte —susurra en la puerta de la iglesia.

Ella se tensa sin saber qué hacer con esas palabras, mirándole un instante de reojo. El menor se encoge de hombros sin saber que más decir. Helvetia vuelve a bajar la cabeza.

—¿Estas lista para la gente?

Niega, pensando que debería decirle algo bonito ella también y luego aprieta los ojos y asiente, porque no quiere que se preocupe. Trata de despegarse la media mojada de la pierna con disimulo porque está fría

—Mmmm... ¿Qué hago por ti?

Niega mirando al suelo. Alemania levanta la mano para tocarle la cabeza (es que en serio todo eso que hace y le toca es culpa de Italia).

—Vamos —murmura—. Hace mucho frío.

Ella se encoge un poco y se aparta. Él le abre la puerta igualmente y entran.

Helvetia se mete dentro y cuando ve a toda la cantidad de gente que hay, se asusta dando un pasito atrás porque son UN MONTON y se le recarga encima a Alemania que entra tras ella. Al notarle se sonroja otra vez tratando de apartarse al lado y contra la puerta.

Alemania le pone una mano en el hombro sin realmente notar que se está apartando o no y busca entre los presentes a cierto italiano, obviamente, que está, por supuesto, aun tratando de hablar con Suiza.

Un poco ridícula y estúpidamente, Alemania intenta esconderse un poco detrás de la helvética, tensándose también. Que monos deben verse. Helvetia que no le llega en altura ni al hombro

Alemania traga saliva sin saber realmente bien que hacer y yo digo, si tú no sabes, Alemania... ¡Qué esperas que sepa Helvetia! Ella trata de alejarse sin entender de qué se esconde.

—Nein, nein... Bitte. Espera, vamos a... Ehm... Vamos a sentarnos allá —señala justo a donde no están todos.

—No, no —trata de alejarse y buscar a Liechtenstein o a Suiza.

Liechtenstein si está en el grupo de gente, algo separada, hablando con Hungría y enseñándole algunas de las fotos de anoche.

—¿Te dejo aquí? —pregunta Alemania algo incrédulo sabiendo que tiene miedo... Quizás podría solo alejarse y ya, aunque técnicamente todo esto tenía el propósito de enseñarle a Veneciano...—. Nein, vamos.

Es que no le deja, tira un poco.

—¿Ahora por qué no quieres venir conmigo? Yo te acompañé.

Ella le mira a los ojos y niega. Alemania se revuelve y les mira a todos, vuelve a buscar a Veneciano, que esta vez le está mirando.

Alemania se tensa mucho más pasándose una mano por el pelo y la otra por la corbata, sin la más peregrina idea de qué hacer, pero sosteniéndole la mirada al italiano, que le mira de arriba abajo, suelta un bufido y aparta la cara con cierto desprecio... aunque el repaso a Helvetia ya se lo ha pegado antes.

Alemania parpadea sin entender el gesto. Hoy era el día, ¿no? Hoy iban a volver. ¡Le había esperado hasta ahora! Frunce el ceño. Pero no va a ser... entrar por la puerta y que se te eche a los brazos y menos cuando entras abrazando a otra.

Alemania no entiende NADA en términos generales. No tiene tampoco ni idea de qué hacer en estos casos. Suelta el aire y desvía la cara hacia Helvetia, cosa que tampoco le está saliendo bien.

Helvetia trata de llamar la atención de Liechtenstein sin que nadie más la note intentando separarse de Alemania y acercarse a ella sin caerse con los zapatos. Además está también en la mezcla Germania, que quizás se interponga en su camino entre ella y él sin notarlo.

Alemania se acerca otra vez a ella un poco picado con la actitud del italiano, aunque ha de admitir que se ve GUAPÍSIMO y ¿tiene un corte de pelo un poco distinto? Cosas que Alemania jamás hubiera notado de no llevar años de convivencia con Italia.

Ah, no, a Germania también lo ha visto y se ha muerto un poco por dentro. Traga saliva y sigue susurrando "Liechtenstein" sin dejar de vigilar a la masa de gente y a Germania porque los dos le duelen demasiado sabiendo que están aquí por otras personas y sintiéndose incomoda.

Y el alemán le pone una mano en el hombro que la hace asustarse otra vez.

—E-Es que no te puedes ir. ¿A dónde vas?

Le mira, asustada.

—¡Soy yo, no me mires así!

—Hay mucha gente. ¿Dónde está Svizra?

—No lo sé, podemos buscarle. Preussen seguramente lo sabe —lo busca con la mirada en realidad más para que sea él el que haga algo que porque considere que puede saber dónde está Suiza—. Quédate conmigo y lo encontraremos en vez de huir.

El problema es que ya tienes a la mitad de los latinos viéndoos... y a Roma acercándose. Genial. De hecho todos cuchichean un poco, Francia con España no tan quedito...

—Ave —sonríe Roma frente a los dos. Helvetia deja de mirar a Alemania.

—Ah. Tú —casi parece tono acusador, se sonroja un poco—. Hallo.

Roma le guiña un ojo a Alemania y se vuelve a Helvetia.

—Ave, mi amor. ¿Quién es esta chica tan guapa que te acompaña? —pregunta a Alemania intentando tomarle la mano a Helvetia para darle un beso, pero ella la mantiene rígida, así que no lo hace con un movimiento natural.

Y cuando oye el "mi amor" ella piensa que este debe ser el novio del que le habló... se sonroja pensando que se ve súper guapo.

—Es Helvetia —murmura Alemania—. ¿Por qué Italien no está aquí hablando conmigo?

—¡Helvetia! —exclama y se ríe un poco—. Me han hablado mucho de ti, yo soy Romae —le tiende la mano y ella no sabe qué hacer, la mira un momento y luego le vuelve a mirar a los ojos... ¿no es de quien siempre habla Germania?

Alemania estira la espalda volviendo a buscar a Italia y Germania aparece detrás de Roma algo apurado, porque no crean que no le vigila... Todo el tiempo. (La obsesiooooon)

—Rom. Ehm... Helvetia —ni idea de cómo comportarse, levanta las cejas al ver cómo está vestida.

—No te habla porque has entrado del brazo de una chica hermosa, mi vida —asegura Roma a Alemania sin hacerle mucho más caso—. Ah, mira quien está aquí —sonríe a Germania.

Germania mira a Helvetia y luego a Roma. Se sonroja con ese extraño instinto protector de intentar conseguir que NO la toque ni le hable ni la mire, porque es SUYA.

—Hallo... Helvetia —saluda Germania nervioso mirándola en busca de armas.

Helvetia mira a los tres y se plancha contra la puerta de la iglesia un poco asfixiada porque no suele estar en conversaciones con tanta gente si no es que alguien está herido o la mitad de los presente son Liechtenstein y Suiza, no tres hombres guapos.

—No tengas miedo —pide Germania acercándose un poco a ella—. ¿Por qué no vienes conmigo?

Ella niega con la cabeza echándose más atrás y Roma entrecierra los notando el movimiento. Inclina la cabeza.

Germania cambia el peso de pie sin saber muy bien qué hacer con ella en realidad. Carraspea. Y Alemania... Es que mira a su padre y quisiera romperle los dientes, en serio. Se contiene, apretando los puños y cruzándose de brazos.

—Helvetia viene conmigo, ¿por qué no vas tú con este señor a hacer cualquier otra cosa?—pide Alemania mirando a Roma.

—Shhhh, chicos, chicos... —pide Roma para que se calmen, sonriendo un poco. Helvetia baja la cabeza y se sonroja.

Germania la mira, mira a Roma de reojo y suspira con lo que dice Alemania.

—Deutschland, te juro que no es ni el lugar ni el momento...

—Ja, ja. Aun así, será mejor que no nos hablemos. Ven —pide a Helvetia tomándola de la mano.

—No —susurra ella sin dejarle y es que os golpearía a los tres de lo tensa que está y como la estáis acosando. Alemania se cruza de brazos frustradillo. Bien Helvetia, tienes a los dos frustradillos.

—Vamos a calmarnos. ¿Porque mejor no hablamos esto tranquilamente los cuatro en otro momento?—pide Roma poniendo una mano sobre el brazo a Alemania y otra a Germania.

—¡Tú no tienes nada que ver! —en serio, Germania, si te preocuparan otras cosas tanto como separar a Roma de Helvetia.

—No tengo NADA de qué hablar con él —Alemania mira a Helvetia —. ¿Vienes conmigo o no?

—Shhh, yo solo quiero ayudaros —asegura Roma y Helvetia vuelve a negar con la cabeza, tapándose la cara con las manos.

Alemania aprieta los ojos porque nada de esto va como quiere en este momento concreto. Germania se rasca el brazo y asiente un poco.

—Hablemos los tres. Deutschland, tú y yo. En otro momento. A Helvetia déjala fuera.

—Ella puede hacer lo que quiera —le sonríe a la chica y al notar su postura corporal hace a los otros dos dar un paso atrás. Ambos los dan, frunciendo el ceño.

—¿Qué haces? —protesta Alemania.

—Separaos un poco, la estamos agobiando —indica Roma.

—Helvetia siempre está agobiada —asegura Germania.

—No estaba agobiada conmigo —murmura Alemania—. Que tú seas un bestia es otro asunto.

Ella se destapa la cara cuando se separan, respirando un poco más lento otra vez, Roma mira a Alemania con cara de advertencia.

—Tal vez este no es el mejor momento —insiste Roma.

—Was? —frunce el ceño un poco y hace los ojos en blanco—. Ja, tal vez no lo sea. De hecho quizás debería ir a buscar a Österreich.

—Buena idea, ve a saludarle —sonríe el latino.

Le mira a él, mira a su padre y por ultimo le echa una larga mirada a Helvetia, que le mira un segundo y se sonroja apartando la cara.

Alemania se sonroja a juego y aparta la cara también. Gestos que no pasan desapercibidos para Roma que se vuelve a Veneciano con cara de drama en automático.

Sin decir más, Alemania se da la media vuelta y se dispone a buscar a Austria.

El italiano pequeño no entiende del todo la cara de su abuelo, que se vuelve a Helvetia y Germania a continuación como si no hubiera pasado nada.

—Tal vez tú también deberías ir a buscar a Austria, no falta mucho para que empiece esto... —propone para Germania. Él le mira y casi se ríe con la propuesta.

—¿Que te deje a ti solo aquí con Helvetia?

—¿Tienes miedo? —sonríe. El sajón frunce el ceño porque... Es que sí, lo tiene.

—Claro que no, pero no le haría la descortesía de dejarte aquí con alguien tan odioso como tú —asegura sonrojándose un poco y mirándola a ella, porque sabe que si Roma le habla más de cinco minutos, va a enamorarse perdidamente de él.

—Estoy seguro que podrá soportarlo. ¿Prefieres que se vaya? —le pregunta a Helvetia y ella asiente porque quiere que se vayan todos. Germania abre un poco la boca con la respuesta de Helvetia... Y luego fulmina a Roma.

—Fantástico. Anda, liga con ella y enamórala. Es una idea brillante —susurra (ejem dramáticamente) con muchas ganas de arrancarle la cabeza.

—Vete tú también —suelta Helvetia a Roma. Germania la mira y la angustia le baja al menos a la mitad.

—¿Eh? ¿Yo?

Helvetia asiente. Roma frunce un poco el ceño y se pasa una mano por el pelo.

—No te conoce, ¿por qué querría estar contigo? —Germania mira a Roma de reojo y luego a Helvetia, sintiendo cierta oleada de afecto por ella a pesar de todo.

—No tiene por qué estar conmigo, Germania, pero tú tienes que ir a prepararlo todo con tú hijo y ella no puede quedarse aquí en la maldita puerta —replica Roma enfadado.

—Puede ir con Liechtenstein. O puede ir con Schweiz, quizás pueda ayudarle a él a preparar las cosas —lo que sea menos estar aquí contigo. Aun así le alegra un poco el momento el enfado de Roma—. ¿Estás enojado?

—Estoy enfadado contigo por imbécil, sic.

—¿Por imbécil?

Helvetia trata de huir de ahí dando pasitos hacia al lado.

—Sic! Eso justo he dicho.

—¿Y qué he hecho yo que sea imbécil? Tú eres el que no pierde oportunidad —le señala con el dedo.

—Ni siquiera estaba haciendo nada más que saludar a una persona, ¡controlador celoso de mierda! —protesta a gritos y se detiene a si mismo demasiado tarde.

Germania levanta las cejas. Roma se pasa una mano por el pelo y se gira a ver dónde ha quedado Helvetia. Pero ella ha desaparecido...

Germania gruñe un poco.

—Voy a buscar a Österreich.

Roma aprieta los ojos y no dice nada, yendo directo a fuera.

Lo siguiente que sucede es que Galia suelta a Gales y corre a abrazar a Helvetia para el asombro de todo el mundo. Hasta de la misma Helvetia casi.

Francia lo nota levantando las cejas y acercándose un poco a ellas. El chisme... Lo enterado que esta Francia de todo cuando no está UK en escena.

—¡Eres tú! ¡Claro que eres tú! ¡¿Cómo no me di cuenta?! —Galia le llena la cara de besos. Liechtenstein también se acerca un poquito.

—G-Galia —se queda sin aliento, tragando saliva y sin moverse demasiado.

—¿Qué pasa, maman? —pregunta ya directamente Francia—. ¿Se conocen?

—France! ¡Mira, mira quién es! —chilla ella sin soltarla y Helvetia tiene un arranque de hundirle la cabeza en el cuello y abrazarla con fuerza.

—Es Helvetia, la maman de Suisse... —Francia sonríe un poquito porque esto parece ser algo bueno y bonito.

—Mi hermana, votre tante —asegura acariciándole la espalda a Helvetia. De hecho debería haber más gente aquí que conociera a Helvetia para que fliparan con el abrazo.

—¿Tu... Tu hermana? ¿Helvetia es tu HERMANA? —Francia se lleva una mano a la frente.

—Ni siquiera sabía que había vuelto, estoy tan contenta de volver a verte —vuelve a abrazarle, hablándole en un lenguaje antiguo.

Francia sigue flipando, perdón y Liechstenstein sonríe un poquito, todo muy silencioso. Canadá está por ahí en segundo plano.

—Helvetia y tu son hermanas, eso... Eso sí que no lo sabía ni me lo imaginaba —Francia le sonríe a su mamá pensando en España—. ¡Nunca me habías contado que tenías una hermana!

—Non? —se sorprende Galia y se vuelve a la helvética—. Mira Helvetia, ¿conoces a mi hijo? ¡Debes conocer a Austria!

—Ah, además de hermanos de padre, primos de madre... —cae en la cuenta Francia susurrando.

—Yo conozco al tuyo, es un hombre tan apuesto y tan fuerte —asegura Galia, parloteando—. Mira, este es France, es mi pequeño —se lo presenta, ella saca un ojo para mirar por encima de su hombro.

Francia sonríe encantador. Helvetia se sonroja y se esconde un poco más pensando que se parece mucho al novio de Alemania.

—Mucho gusto... Yo soy buen amigo de Suisse. Fuimos amantes también.

Helvetia levanta las cejas con eso y Galia se ríe.

—¿No es encantador? Estoy completamente enamorada de él ahora que es mayor, siempre me sorprende —asegura la gala... amor de madre. Aunque no, no como Britania.

—Maman, no le digas eso que me sonrojo —¡qué te vas a sonrojar! Galia se ríe y Helvetia les mira a los dos cuando llega Inglaterra.

—Angleterre, mon amour, ¡ven a conocer a la Maman de Suisse!

—I... What? No, no, Switzerland dice que ya tenemos que ir a prepararnos. Liechtenstein, Galia. Helvetia tiene que ir con Germany —mentira, lo que pasa es que Suiza está histérico y tú has huido a fingir que hacías algo útil.

—Non, mon amour... ¡Es que es hermana de Maman! Mírales.

—¡Oh! Mira, ya toca irnos. Después te presento a los demás —pide Galia a Helvetia.

—But... what?

—¡Son hermanas y acabamos de averiguarlo! Él es Angleterre... Mon mari.

—¡NO! —chilla Inglaterra con eso. Francia levanta las cejas al darse cuenta de lo que ha dicho, porque lo ha dicho súper natural.

Helvetia suelta a Galia un poco haciendo a Liechtenstein para que se acerque... y se rasca las medias porque tampoco está realmente entendiendo mucho, ni tan interesada. Y en realidad dudo que mucha gente le esté haciendo caso.

—¡Vamos a prepararnos! —exige Inglaterra tomando a Galia de una mano para llevarse a las tres fingiendo que no ha pasado.

—Vayan, vayan... ¡Je les aime a los tres! —Francia sonríe nerviosito mirando a Inglaterra.

xoOXOox

A todo esto, alguien golpea la puerta de la sala donde están ahora esperando Austria con Germania y Alemania que son compañía tensa y silenciosa del austriaco ya que solo están en silencio y se fulminan el uno al otro vez en vez.

Ambos levantan la cara al oír la puerta y ambos hacen ademán de ir a abrirla a la vez.

—Adelante —concede Austria y tras un instante la cabeza de Veneciano es la que aparece.

Alemania se congela.

—Italien —levanta las cejas el austriaco mirando a Alemania de reojo—. Pasa, pasa —hace un gesto con la mano para que entre... este lo hace y mira también al alemán de reojo.

Alemania da un mini pasito atrás con el corazón desbocado.

—Solo vengo por las flores y a darte la enhorabuena —asegura Italia sin moverse, pero notando claramente el pasito.

Alemania se mueve de golpe y torpemente hacia ningún lugar específico... Con la intención de ir por las flores. Veneciano y Austria le miran sin saber demasiado bien qué hace.

—Danke, Italien —sonríe un poco Austria y le señala a Alemania con la cabeza donde está el cesto. Italia va a por él también.

Alemania gruñe un poco y cambia de dirección en movimiento que traía.

—Te deseo suerte —saluda a Austria tomando el cesto, luego se vuelve a Germania con un suave gesto de cabeza como saludo y por último a Alemania antes de ir a la puerta—. He visto a Svizzera... está muy nervioso, pero se ve muy guapo —asegura sonriendo un poco a Austria antes de salir.

—Espera —Alemania le detiene en el último segundo antes de que salga por la puerta.

Veneciano se queda paralizado y Alemania también. Lo ha hecho sin pensar. El italiano le mira directamente, esperando que diga algo.

—Ehm... —es que no sabe que decirte y se le ocurre decir que te ves muy guapo pero piensa que es estúpido e innecesario.

—Che cosa?

—T-Trata de no equivocarte —suelta con cierta dureza. Veneciano parpadea un par de veces y le echa una FULMINACIÓN.

—Che cazzo, stronzo di merda? ¡Preocúpate de tus propios errores! —azota la puerta al salir. Alemania se sonroja y frunce el ceño dándose un aplauso a sí mismo por estúpido

—Verdammt.

—Brillante —comenta Austria acercándose, tan duro.

—Me puse nervioso y no supe que decirle —confiesa.

—Me parece que has tenido bastante tiempo para pensar algo mejor que eso.

—Él también ha tenido tiempo para pensar en hacer algo. No necesariamente sentarse a esperar que yo lo haga bien.

—Es mejor que se siente a esperar que lo hagas bien que tomarse en serio lo de irse...

—¿Estás consciente aun de que yo no hice nada tan terrible para que se fuera por tantos meses así y se tirara a media Europa?

—No me hables hoy de quién se ha acostado con quien, Deutschland. Y más te vale que no lo note —le advierte señalándole con el dedo.

Alemania se sonroja culpable sin poder evitarlo. Germania no entiende eso, pero no parecen estar muy abiertos y buenas. No dice nada.

—Claro, yo hago UNA y es un drama, el hace miles y no importa si yo lo noto o no —protesta un poco mirando su reloj—. Dame un poco de crédito, Österreich. TAN insensible no soy.

—Lo que digo es que no debiste hacer eso y lo sabes. Y que él lo hiciera no te justifica.

Abre la boca para decir algo y luego la cierra, cambiando visiblemente de opinión.

—Es mal momento para hablar de esto... —hace notar, no sin razón—, tenemos que bajar ya.

—Allô? —golpea Galia la puerta sacando la cabeza.

—Ah! Galia. Pasa, pasa —pide Germania acercándose a ella

—Österreich! —exclama ella mirándole de arriba abajo y acercándosele. Él aprieta los ojos y deja que le abrace, por supuesto, aunque no se lo devuelve.

Germania sonríe un poquito de lado cuando la ve acercarse porque secretamente ha estado deseando este momento desde que se lo dijeron.

—Abraza a tu madre de vuelta, Österreich —protesta un poquito cuando ve que no lo hace.

Austria fulmina a Germania y no lo hace. Germania suspira porque esto no deja de ser la familia más imperfecta que hay.

—A mí me gusta que estén los dos aquí —declara Germania con sinceridad poniéndoles una mano en el hombro a cada uno.

Galia aparta a Germania con suavidad un instante, llevándose a Austria, diciéndole algo al oído.

Germania levanta las cejas con curiosidad. Pero no va a oír nada... aunque si va a ver a Austria intentar mantenerse firme y no emocionarse fallando miserablemente.

Helvetia espera en la puerta mirándose los pies y rascándose las medias.

Austria tiembla un poco cuando Galia se separa, ella sí está llorando desde ya.

Los dos germanos les miran con sus caras inexpresivas, aunque Germania sonríe levemente, todo sensible. Haciendo cara de palo, pero sensible.

Al final Galia le da un beso en la mejilla y se separa yendo a la puerta y en realidad Germania quisiera abrazarles a ambos porque está muy muy contento de todo esto, pero no lo hace, mirando a Austria cuando Galia se va a la puerta

—Me voy con Suisse, os quiero a los cuatro —asegura limpiándose la cara para volver a maquillarse luego.

Antes de que se vayan, Lili, que ha venido con sus dos abuelas, se acerca a Austria con paso rápido. Austria está dado la vuelta con las gafas en la mano, limpiándose un ojo disimuladamente solo por si acaso.

—Herr Österreich —Liechtenstein susurra y le pone una mano en la espalda con suavidad.

—¡Liechtenstein! —se gira poniéndose las gafas enseguida. Ella da un saltito pero sonríe mucho al verle ahí, sano, salvo, entero y menos histérico que Suiza.

—Felicidades. ¡Te ves muy guapo! —susurra sonrojándose un poco.

—Dankeschön —sonríe recomponiéndose.

—¿Estás listo ya? —pregunta—. Estoy muy contenta.

—Más o menos —sonríe más—. ¿Cómo está él?

—Nervioso —resume—, pero feliz. Muy guapo.

Austria se pasa una mano por el pelo y se sonroja un poco pensando en ello.

—Y va a enfadarse si no empezamos a tiempo —asegura—. Tengo que irme.

Él la toma del brazo un instante y se humedece los labios, acercándosele al oído. Ella se queda inmóvil.

—D-Dile de mi parte que... —hace una pausa pensándoselo, nervioso, sin que se le ocurra nada.

Ella le pone una mano encima de la suya con suavidad al sentirle nervioso. Austria cierra los ojos y se ríe un poco de sí mismo, apretándole un poco.

—Que se dé prisa, porque odio que siempre me haga esperarle —pide al final. Liechtenstein levanta las cejas porque no es el conjunto de palabras que elegiría ella para calmar a su hermano.

—Se lo diré —asiente igual.

Él la mira por encima de las gafas, le hace un gesto de asentimiento y un cariño en la mejilla antes de separarse del todo, sintiéndose un poco mejor como si él mismo se lo hubiera dicho.

Liechtenstein sonríe un poquito y se va hacia la puerta despidiéndose con un gesto de la mano de los otros dos y ahí se van Galia y ella.

xoOXOox

Suiza esta como LEÓN paseando de un lado a otro.

Inglaterra se está poniendo enfermo solo de verlo cuando ambas llegan. Suiza las mira un instante... Y sigue paseando mirando el reloj cada tres segundos.

—Ah! —Inglaterra pocas veces se había alegrado tanto de ver a alguien y ahí va Galia a por Suiza, sin que este se entere en primera instancia hasta que ella lo abraza. Suelta un gritito agudo en sorpresa.

—Tranquilo, tranquilo, soy yo —ella se ríe un poco con todo el maquillaje corrido.

—Ah, Galia... D-de todos los días...

—Disculpa, venimos de ver a mi hijo y me emocionado un poco —solloza sonriendo.

—En que puedes ponerme nervioso... —susurra dejándose abrazar y sintiéndose excesivamente mejor con ello hasta que nombra a Austria—. ¿Cómo está?

—Muy, muy guapo. Más que nunca y... —le abraza más fuerte y le llora un poco encima. Suiza levanta las cejas y le devuelve un poco el abrazo.

—¿Qué pasa?

—Que es muy bonito, me ha dicho que está enamorado de ti.

—¿Te ha dicho eso? —abre los ojos y se sonroja un montón.

—No pienses mal de mí, sé que le quieres muchísimo, pero él me dio la vida una vez al sobrevivir a un parto de más tiempo del que puedo recordar. Soy la primera persona que le amó en este mundo y tenía que estar segura de que hace lo que quiere. Me ha dicho que puedo estar tranquila, que tú fuiste la primera persona que él amó.

—J-Je... —Suiza susurra y tiembla un poco.

Ella le abraza más fuerte volviendo a llorar. Suiza no es como que sepa manejar esto muy bien, le da unas palmaditas en la espalda

—Creo que si puedes estar tranquila...

Inglaterra lee el ambiente y se acerca al rescate, sacándole a Galia de encima para que no le manche con el maquillaje. Años de experiencia con galos llorones le abalan.

Liechtenstein se acerca a Suiza para organizarle la ropa otra vez y para darle el recado de Austria, que aun cuando le irrita y le pone los pelos de punta, le viene como una bocanada de aire fresco, haciéndole volverse a sentir cerca de Austria y no a miles de kilómetros. Creo, eso sí, que incluso Austria debe escuchar los chillidos sobre quien es el impuntual.

En realidad era un recordatorio de... con quién se va a casar en realidad. En realidad es que, menos mal, ya estaba preocupado, pero claro que Austria oye sus chillidos, si oye el agua correr por las cañerías... sonríe cuando escucha los gritos y mucho más tranquilo, manda a alguien para avisar de que esto ya puede empezar.


Chan chan chaaaaaaan ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!