LA VENGANZA DE YAMA
CAPITULO II: NERD SCHOOL.
Buen día universo, les narra su amigo el Vigilante. Pasemos por alto el día que siguió y seguirá al capítulo que les narré hace mucho tiempo…
Jade comenzaba a cantar una canción que había escuchado de uno de sus amigos, no se consideró nunca una romántica pero la canción le gustaba. Se trataba de Can You Feel The Love Tonight, no sabía de donde la había sacado pero no saldría de debajo de su clásico auto de escarabajo negro para cambiarla. Así que pulsó un botón de su reloj y la música cambió instantáneamente pasando a una simple canción inspiradora. Afirmaba las tuercas antes de salir, miró el motor y todo funcionaba ir bien por ahora pero aún faltaban algunas reparaciones que hacer a su 'pequeño'.
Escuchó el timbre y ni siquiera se molestó en levantarse, sólo esperó. La puerta fue abierta y una robot prototipo recibió a Tadashi junto a Hiro. Ésta robot en verdad era una maravilla, aunque muy anticuada al parecer del pequeño Hamada, él mismo podría hacerle unas reparaciones si quisiese pero sólo se atrevió a decir:—Ho-Hola, soy Hiro Hamada estará, esto, ¿Jade?
—¿Es usted Alistair Krei? —preguntó la robot.
—No. Somos Hiro y Tadashi Hamada —respondió el hermano mayor. La robot entonces les dejó pasar, llevándolos al instante al sitio donde se encontraba su creadora. Sin levantarse Jade musitó un '¿quién es?'.
—No son Alistair Krei —respondió la robot sin dejar a hablar a los hermanos.
—Realiza un análisis de ADN —instó ella mientras al apretar el tubo incorrecto del escarabajo corrió a su camisa un chorro de grasa. La robot pinchó a los hermanos, quienes musitaron un 'Ow' aunque estaban claramente maravillados, con ellos (en la entrada) se encontraba también su robot y amigo Baymax, quien al escuchar el sonido de inconformidad salió de su estado Off y pasó al inicio. Caminó sin paso apresurado a donde encontraba a las tres formas de vida.
—Análisis ADN, completado —dijo la robot— Ninguno es Alistair Krei.
— ¡Bien! —gritó la chica saliendo de debajo de su auto— Puedes desactivarte, ecuación —miró fijamente a los chicos y le parecían vagamente conocidos, los miró de arriba abajo mientras se quitaba los lentes, el mayor de los hermanos iba a decir algo cuando ella lo detuvo—No me digas quién eres.
—¿Qué? —cuestionó confuso.
—Camisa con un logo ninja, pantalones negros un poco ajustados y un chaleco toxedo encima. Ambos con cabello negro, pero el pequeño tiene un suéter azul —se acercó para observar más de cerca la tela— es un poco vieja, pasada de mayor a menor. Son hermanos. Tiene pelusa, y —tomó un pelo del suéter— es fino…tienes un gato.
Los hermanos la observaban confundidos, pero Hiro pasó de confusión a asombro y musitó un 'wow'. Antes de que Jade pudiese sentirse alagada un robot, gordo y blanco, cuidador de los humanos llegó al cuarto de reparaciones.
—He escuchado una inconformidad, realizando escaneo —hizo un escaneo de las tres personas frente a él y dijo— Tadashi y Hiro, sus plaquetas se están encargando del sangrado de sus dedos pero unas curitas los ayudaran más —se acercó con pasos lentos a la chica de cabello teñido— ¿tendrá alguna curita? —se quedó boquiabierta por un instante, ese robot era magnifico, sonrió.
—Wow —musitó— ecuación, busca curitas y tráelas al robot.
—Sí —musitó la robot llamada ecuación saliendo de la habitación. Dando vueltas y vueltas observando el robot analizaba mentalmente todo lo que había sido utilizado para crear el robot y era realmente fascinante— ¡Ay, por el universo infinito!
—¿Qué? —preguntaron Tadashi y Hiro por la reacción de la chica, claramente preocupados por Baymax.
—¡Es hecho a mano! —grito extendiendo las manos hacia el robot— ¿quién lo hizo? —preguntó emocionada. Hiro señalo a su hermano y ella drásticamente cambio de su actitud engreída a una más infantil, poco acorde a su edad -claramente—Un placer, soy Jade, inventora amateur.
—Un placer soy Tadashi y él, —empujó a su hermano para que se acercara a la chica— es mi hermano Hiro.
—Hiro y Tadashi, un placer —se quitó la gorra y la pañoleta que rodeaban su cabeza para guiar a los hermanos a un sitio donde pudiesen hablar más de un científico a otro. Les ofreció una bebida chocolatada que ellos aceptaron gustosos, ella esperó paciente y sin dejar de sonreír a que su robot le diese las curitas a Baymax, quien luego se las coloco delicadamente a sus amigos— …lindo… —musitó ensimismada, recordando parte de su pasado— Y bien, ustedes vienen a qué exactamente.
—Pues, emm —inició el menor— te vimos en el parque el otro día y…
—Ah, la idea no está en venta —cortó ella de inmediato— aún no están finalizados y, aun así, no los vendería.
—No venimos por eso —interrumpió Tadashi, no quería que lo mezclasen con ese tipo de personas, él no sería como su maestro.
—Somos del Instituto de Tecnología de San Fransokyo —retomó Hiro la conversación.
—Lo sé… —tomó un sorbo de chocolate— ése robot, aunque hecho manualmente, no puede ser creado en otro lugar sino allí.
—Yo soy Baymax —dijo el robot saludándola con la mano.
—Esplendido —musitó para ella misma. Tadashi palmeó los hombros de Hiro para sacarlo de su ensimismamiento, últimamente le estaban ocurriendo seguido, cosas de pubertad, le había dicho Tadashi para molestarlo.
—Bu-bueno, seria genial que estudiases en el Instituto —sonrió nerviosamente. Mientras ella se reía a carcajadas para luego terminar su bebida y mirarlo seriamente.
—¿tienes cuánto, 13 años? —preguntó, Hiro, negó y contesto que tenía catorce, la chica asintió y miró a su hermano— y tú debes tener 19 —él asintió— bien, ninguno de ustedes, ni siquiera yo debo aclarar, estuvo cuando Oppenheimer creó las bombas nucleares, escucha no estoy diciendo que la ciencia no sea maravillosa pero los contras de ella siempre son…radicales.
—¿radicales? —preguntó Hiro levantándose del asiento— ¿qué puede tener de radical querer lo mejor para el mundo?
—Todo —contestó ella— mira —agitó su cabello en frustración, se sentía como una hermana mayor, la que nunca había sido— cree a ecuación y quizás te preguntes por qué no la he actualizado —el menor asintió— es porque ya han intentado robármela desde hace mucho por sus algoritmos. —suspiró— no quiero que nada pase al mundo, por eso, a veces es mejor mantener ciertas cosas aquí —señaló su cabeza.
—Entonces no debiste haberla creado, ni siquiera esos patines —dijo Hiro exasperado— si hicieses bien esos patines revolucionarias los transportes y, con ecuación habrían más secretarias.
—Y más desempleo… ¿no? —respondió ella devuelta— Lo siento, pero no puedo pertenecer al Instituto de San Fransokyo.
Con una reverencia muy japonesa se despidió de los hermanos y del robot que había cautivado su día. Ahora, hasta ella misma estaba dudando y, aunque Hiro no lo sabía él aprovecharía cada oportunidad.
—¿en qué piensas, cabeza de chorlito? —preguntó Tadashi.
—No me daré por vencido —dijo. Y se devolvió a la casa de la chica, tocó la puerta y ecuación la abrió, sin poder confirmar si era Alistair Krei o no, Hiro y Tadashi pasaron buscando a la chica y encontrándola en el mismo cuarto donde la habían conocido.
—¿Qué hacen? —preguntó quitándose los guantes que apenas se había vuelto a colocar.
—Persuasión, lo aprendí hace poco en el Instituto —quitándose el suéter la miró fijamente a sus ojos, hizo crujir sus dedos y la abrazo, luego de un instante de shock preguntó: —¿y bien?
—No me convencerás con un abrazo —comentó ella un poco sonrosada.
—De acuerdo, ¿Qué tal dos? —preguntó haciéndole señas a Tadashi para que se uniera, él dudó por un instante pero luego hizo lo que el menor le había pedido, de todas maneras él era el genio.
—No entiendo cómo persuades con abrazos —intentando zafarse Tadashi llamó a Baymax, quien se encendió nuevamente y se unió al afecto. Encendió su calefacción e hizo que Jade se calmara— ya, me persuadiste.
Sin embargo, dejaron pasar otros segundos en constante afecto para luego dejarla ir: — Nadie se resiste a un buen abrazo, ¿no Baymax?
—Un abrazo libera oxitocina, además el acercamiento físico y el liberar el estrés son saludables —aseguró el robot.
—En pocas palabras soy una vieja amargada según…
—Baymax —interrumpió Hiro.
—Sí, Baymax —continuó— ¿Cuál es tu argumento a lo que te dije antes Hiro?
—Debes tener maravillosas ideas y no debes dejarlas aquí dentro —señalo la cabeza de la chica— y, si algo malo pasa nos encargaremos luego.
—Los acabo de conocer —refutó ella, aun con una sonrisa en su rostro.
—Yo llevo conviviendo con él desde que nació y aun no lo conozco completamente —intervino Tadashi— no importa cuánto tiempo nos conozcas, lo importante es que ahora somos amigos.
—Y podríamos seguirlo siendo en el SFIT —inquirió Hiro. Hubo un minuto de silencio mientras la chica meditaba las cosas, suspiró y respondió: — Supongo que vale la pena intentarlo.
Pasó el fin de semana, pero por fin el martes luego de largos trámites y papeleo la chica entró en el Instituto, aunque en ninguna clase podía coincidir con ninguno de los hermanos hamada. Conoció a muchas personas pero la verdad ninguna le agradaba así que se marchó inmediatamente al área de laboratorio, estaba por cruzar directo hacia el laboratorio compartido que los hermanos le habían indicado cuando una bomba química explotó frente a ella haciendo que su rostro estuviese amarillo.
—Lo siento mucho ¿estás bien? —preguntó la química Lemon.
—Supongo —musitó quitándose con un pañuelo los rastros de lo que ella llamó 'pintura', le molestaban las personas despistadas así que simplemente supo que aquella chica seguramente le desagradaría, miro a su alrededor y, esta vez, en vez de dejar que algo le ocurriese caminó a un sitio que a ella le llamó la atención, un chico de color estaba cuidadosamente haciendo unos arreglos a una máquina, miró lo que estaba usando y en seguida supo de qué se trataba.
— Laser —dijo ella, sacó una pera de su bolso y le pregunto al chico si podía lanzarla, sin preocuparse y queriendo presumir un poco la dejó hacerlo, se quedó maravillada y le dio sus felicitaciones al chico. Moreno, alto, con rastas, justo su tipo pero tuvo que marcharse finalmente al laboratorio de los hermanos, ninguno reparó en ella hasta que ella misma los sacó de su ensimismamiento— me traen aquí y no reparan en mí, bien, gracias.
—Lo sentimos, Jade —dijeron los hermanos al unísono.
—Ven, te presentaré a los chicos —emocionado Hiro tomó del brazo a la chica dejando a su hermano detrás, llegaron a los laboratorios y Hiro los llamó con ellos al instante— Chicos, ella es Jade.
—Hola —solo fue capaz de decir esas palabras porque, sus nuevas amistades serian el chico al que ella elogió, Wasabi, la chica que lanzó accidentalmente una esfera de pintura a su rostro, Honey Lemon, una chica que llevaba un casco a su lado, Go Go Tomago y, por último, Fred, el fanático de los comics.
Muchos de ellos finalmente parecieron recordar a la chica del parque, pero fue Fred quien realmente comenzó a sugerirle distintos experimentos que lo transformaran en un monstruo o, incluso, el épico y original sándwich invisible.
—En realidad podría hacer ese —sonrió ella, haciendo que el chico se emocionara, aunque luego los chicos le recriminaron que ilusionara a su amigo de esa manera, aunque muy en su interior ella ya había comenzado a pensar en hacer que algo se volviese invisible, de todas formas, ya se estaba convirtiendo en una nerd de San Fransokyo.
N/A: Disculpen la demora y gracias por los reviews~, nos leemos
