Bueno, para entonces, España ya se ha recuperado del shock. Romano le pasa a la niña, sonrojadito aun. Él la toma en brazos para hacerla dormir después de que haya comido ya.

—¿Entonces? ¿Ya vas a contarme?

—¿El qué? —pregunta mientras la mece, dejando de cantarle algo de Serrat como hace siempre.

—El secreto de Austria —levanta la mano y le hace un cariñito a la niña en la cara... Luego como quien no quiere la cosa le hace a España uno también. España le mira tragando saliva.

—P-Pero si ya te he dicho que no es nada.

—Amore... Ya sé que me lo has dicho, pero... —le sonríe un poco, sonrojado igual.

—E-Es nada más... de... d-de dinero y... —es que lo llama así y me lo desarma. Sí, sí, Romano debe saberlo PERFECTAMENTE.

—Si fuera de dinero no te pondrías nervioso —entrecierra los ojos—, y menos él.

—Yo no estoy nervioso —sí lo está, pero no por el secreto, sino porque estás tú ahí seduciéndole.

—Pues no pareces no estar nervioso... —se humedece un poco los labios y se acerca—. Y él negaba demasiado categórico. Dime.

—P-Porque no... No quería que le dijera a S-Suiza —se le acelera el corazón.

—Sabes que sé que no es de dinero. ¿De qué es entonces, caro mío? —casi se hace los ojos en blanco a sí mismo, sonrojándose más. Todo sea por el chisme.

—Nnnn —lloriquea España porque esto no es justo y le encanta cuando le llama así. Romano sonríe un poco sin ningún tipo de piedad. Se le acerca y le da un beso en la mejilla.

—Te escucho.

—Es que di mi palabra de honor y... no es nada que no sepas en realidad.

La mirada se intensifica.

—¿De qué es?

—M-Mira, se lo voy a contar luego a Suiza. Porque no te hago una señal y te acercas a escuchar como quien no quiere la cosa... ya me odiará suficiente por contárselo a él.

El menor le sostiene la mirada unos segundos.

—Bien. Voy por algo de beber —se levanta dejando de mirarle.

España parpadea y se abraza a Vaticano, que ya se ha dormido hace rato, como si fuera un peluche, sin saber si eso es... mejor o peor. Ni si se habrá enfadado, porfavorquenosehayaenfadado.

Sí se ha enfadado, porque no se lo has contado a él. Pero... va a enterarse igual. Estas parado en terreno empantanado, querido mío.

—Yo no digo que tu paparino sea malo, que no lo es, dios sabe que le amo más que a nadie en el mundo, pero a veces me da un miedo que... no sé porque me gustan esa clase de hombres. Ojalá tu no seas igual que yo. Aunque ojalá no seas como él en eso —le reza a Vaticano mientras la acuesta en el cochecito, acariciándole la cara—. Aunque ojalá trate de que se lo cuente un poco más —suspira sonriendo idiota—. ¿Has oído que me ha llamado "caro mio"?

De hecho puedes conseguir MUCHAS cosas con poquita información... En realidad Romano también espera poder presionarte un poco.

—El día que tú seas mayor y me traigas un novio a casa, más te vale que sea alguien que te llame cosas bonitas TODO EL TIEMPO y te quiera un montón. Y más te vale que no me traigas un británico porque como tú me traigas uno también te desheredo —asegura muy serio a la niña dormida—. De hecho se acabó ir a dormir a casa de Belbel y a casa de Francia.

xoOXOox

Después de un largo rato en silencio Alemania mira de reojo al italiano, notando que (creo) ha dejado de sollozar.

—La vida en la casa es un infierno sin ti —murmura.

—Yo quiero mucho al nonno pero no quiero vivir con él —susurra.

—No tengo nada con Österreich, te lo prometo. ¿Podríamos dejar esto atrás e intentar reconstruir nuestra vida juntos? —pregunta no sin hacer hincapié en el "intentar".

—Si... pero quiero hablar bien de cómo va a ser en adelante con tranquilidad.

La verdad es que el ultimo que le importa al alemán es Austria, aun con la imagen y el beso de Helvetia excesivamente pegados en la mente. No puede asegurar que el italiano no vaya a notarlo... Pero tampoco es como que haya algo que él pueda hacer para evitarlo.

—Si vuelves a casa hablaremos mañana —Italia asiente—. Puede que tome tiempo ajustarnos otra vez...

—Han de cambiar algunas cosas —asiente.

—Ya han cambiado algunas otras —le desliza un poco para que se escurra hacia el suelo y le mira a la cara pensando que esto está siendo más agridulce de lo que esperaba.

—¿Cuáles?

—Tú y yo. No somos los mismos hoy que cuando te fuiste de casa.

—¿Cómo somos ahora?

Se encoge de hombros porque no está seguro.

—Quizás menos fuertes.

—¿En qué sentido?

Alemania le mira, porque se siente tremendamente vulnerable, lo cual no es común... Incluso cuando se había ido de casa no se sentía así.

—En todos. Es como si nada fuera seguro ahora.

—Si...

Le mira a los ojos y levanta la mano poniéndosela en la mejilla.

—Mañana. Hablemos mañana de todas las cosas que hemos hecho.

Italia asiente otra vez y el de ojos azules asiente pensando que eso les deja a ambos en una posición extraña

El día de hoy. ¿Qué eran? ¿Estaban juntos otra vez? ¿Estaban en pausa?

Veneciano baja la cabeza y le suelta, separándose sin que le acabe de gustar este intercambio, sintiendo un poco de miedo inexplicable por algo derivado de las palabras del alemán.

Alemania cambia el peso de pie sintiéndose nervioso con la actitud del italiano. Esto, que esperaba que fuera infinita alegría, un abrazo, besos, hacer el amor como si fuera la primera vez y mirar para adelante, no estaba siendo como esperaba.

—¿En qué piensas?

Italia le mira a los ojos y se encoge de hombros porque no esperaba que Alemania fuera a decirle cosas que tenían que cambiar también y que ahora eran distintos como si quisiera otra cosa.

Y Alemania por primera vez piensa realmente en lo que podía pasar... Si las cosas nunca se arreglaban del todo con Veneciano. Si el mismo estaba quebrado del todo y no conseguía que las cosas fueran bien. Traga saliva y tiembla un poco con este prospecto, porque no... Realmente no era capaz de ser funcional sin Italia, menos aún de ser feliz. Si él era capaz de sentir era gracias a él, si era capaz de sonreír era gracias a él. Le abraza de golpe otra vez.

—Bitte... BITTE, explícame todo esto. No quiero, no... No puedo, no sé qué hacer con nada de todo esto, y estoy muy muy asustado y perdido —susurra infinitamente menos frío de lo que ha estado hasta ahora.

Italia se asusta, porque no se lo esperaba y acaba por abrazarle de vuelta con eso. Alemania le abraza con mucha fuerza desmoronándose ahora él.

—Shhh... —le acaricia la espalda, consolándole, sonriendo un poquito. Alemania solloza muy silenciosamente y le aprieta más contra si sintiéndose mal porque está Helvetia y él no debía hacer hecho eso, y ahora todo es una mierda.

—Ti amo, ti amo tanti, pero necesito unos mínimos, Germania.

—Lo sé, lo sé —se limpia la cara con una mano sin soltarle —. Y yo lo he hecho mal... Y luego lo he hecho peor —se sorbe los mocos—. Y he estado tan enfadado contigo por las cosas que has hecho... Que no he visto por qué lo haces.

—¿Lo has hecho peor?

—Estaba enfadado, muy enfadado porque no había hecho nada y tú te estabas acostando con todos.

Le abraza más fuerte.

—Ni siquiera quería hacerlo.

Alemania aprieta los ojos sin estar muy seguro de ello, pensando que eso lo hace aun peor.

—Muchas noches ni iba y era terrible oírles... y tu padre... lloraba cada vez.

Aprieta más los ojos.

—Ya me había peleado con... Germania por ello, y ya había besado a Österreich por ello y había conseguido no tener padre, ni a Österreich cerca. De hecho a nadie —agrega pensando una vez más que a pesar de que Roma le decía que no lo pasaba bien, el qué iba a creerles...

El moreno suspira y sigue abrazándole, relajándose un poco porque sí parece que quiera que todo sea normal ahora y sí parece arrepentido y que haya aprendido la lección.

—Y entonces decidí darles a todos un poco de su propio chocolate —murmura prefiriendo sacarse este asunto de encima lo antes posible.

—¿Che cosa?

—No me odies. Ni te enfades. No puedes culparme porque tú hiciste lo mismo muchas veces.

Veneciano frunce el ceño.

—No debí hacerlo, pero... Lo hice en mi determinación de hacerte ver a ti que mi posición era una verdammt mierda.

—¿Hiciste qué?

—Lo mismo que hiciste tú.

—Lo mismo que hice yo... ¿qué? —se separa y le suelta enfadándose.

—Acostarme con alguien —es muy cuidadoso de no mirarle, aunque está CONVENCIDO de que no PUEDE enfadarse. ¡Él se tiró a todos los ancient!—, tú te acostaste con todos ellos, hice lo mismo que hiciste tú. ¡No estábamos juntos siquiera y podía hacerlo! ¡Tú lo hiciste! ¡Tú empezaste!

—Che cazzo?

—¡Nein, para, para de enfadarte! ¡No puedes ahora enfadarte por esto! ¡Se sale de la lógica!

—¿De qué puta lógica se sale, infelice di merda? ¿Qué está mal contigo? —le grita.

—¡Tú te acostaste con ellos! —se defiende—. ¡Y no una vez, yo lo hice una! ¡Es injusto que me grites!

—¡YO me fui porque TU ESTABAS pensando en otros! ¿Y ahora me saltas con eso? ¿Después de llorar y asegurar que no tienes nada con il signiore?

—No tengo NADA que con Österreich, ¡ni siquiera lo he visto! ¡Y no quiero nada con el! —grita de vuelta.

—Pues con quien cazzo te has acostado ahora, ¿eh?

—Con alguien más... ¡Y no es importante! Y no entiendo cómo puedes enfadarte, Italien... TU EMPEZASTE CON ESTO.

—Yo me fui para que me hicieras caso a mí, ¿y tú te vas con otro? Ya está, está bien, me queda claro. Clarísimo. No quieres estar conmigo, te has cansado o aburrido o quien sabe que otra merda. Mira lo rápido que has encontrado otra cama en la que meterte, pues muy bien. Que te den. Ni te quiero ni te necesito y si crees que yo no puedo encontrar a CUALQUIER otro así —chasquea los dedos, llorando—. ¡Es que se te ha olvidado quién soy yo!

Alemania le mira a los ojos con muchísima intensidad.

—No me he olvidado de quien eres y te quiero a ti —indica con perfecta claridad en la voz—. Y ahora lo sé mejor que antes.

—Bueno, pues ahora soy yo el que no sabe si te quiere a ti —responde con la voz profunda.

—Te pedí ayuda hace un rato e ibas a dármela —replica con voz plana y seria.

—Hace rato no creía que fueras a ser tan egoísta e insensible.

—Ojalá fuera insensible —asegura humedeciéndose los labios y guardándose las manos en los bolsillos—. Y ojalá yo pudiera medirte con la misma vara que me estas midiendo tu a mí. Siento haber sido una mala pareja para ti, Italien y no haberte hecho el caso suficiente.

—Si lo sintieras no estarías hoy haciéndome todo este daño. Después de MESES no estarías destrozándome otra vez, ni te atrevas a decirme nada de esto—sigue llorando de rabia. Es que Alemania no le computa en la cabeza.

—Tú también me has hecho mucho daño, aunque no lo creas —responde usando el mismo tono, bajando la cabeza.

—No suficiente, por lo visto.

—Tú hiciste ESTO MISMO. Es que no me entra en la cabeza —niega con la cabeza—. ¿Cómo esperas arreglar las cosas si no te digo lo que pasa? Ahora llegamos al punto de que no haya nada que arreglar.

—Yo hice esto para que tu REACCIONARAS Y VIERAS QUE ME HACIAS DAÑO, ¡no para que me hicieras MÁS DAÑO! ¡Y SI! Llegamos al punto en que tú, stronzo di merda, lo has estropeado todo y ya no queda NADA que arreglar—sigue gritando. Alemania respira pesadamente, rebasado... ahogado en todo esto.

—I-I-Ich... Liebe dich... —susurra con la voz cortada y temblorosa—, no importa lo que pase, n-no importa que no haya nada.

Italia le pega porque no puede oír eso. No puede decirle eso, no tiene ningún derecho. El alemán se deja, deseando que le pegue más, mucho más fuerte, pero no lo hace, ni siquiera se va a buscar a Roma esta vez, ya no le importa si se va y se acuesta con él ni le importa nada, solamente se va a casa. A Milán.

Alemania regresa al salón, con la cara de seriedad de siempre, se sienta en su lugar sin mirar a nadie ni hablar con nadie, con la mirada perdida y la mente completamente en blanco.

Helvetia, que está sentada a su lado, le mira un instante de reojo y se sonroja.

xoOXOox

Inglaterra llora por su cena de Navidad destruida. Francia le hace pat pat en la cabeza y le consuela diciéndole que al menos están juntos y felices y llora más amargamente con eso.

―¿Pero por queeeee? ¿Cuánto has bebido Angleterre?

La respuesta es algo como "bubibuba babubibi" y llooooooros.

Dios miiiiio... Francia le busca un beso. Uno bastante asqueroso, lleno de mocos. Eso es amor del bueno. Beso con mocos y a saber cuántos litros de alcohol. Inglaterra casi se ahoga. Al menos ha dejado de llorar. Sí... además cuando acaba de toser... se pone de pie. Francia le mira levantando las cejas y se echa un poco atrás para darle espacio

—'Oy asher un grindis —decide con los ojos cerrados, se tambalea un poco e intenta tomar su copa, acaba tomando un florero.

Francia se muerde el labio y aprieta los ojos intentando detenerle por la espalda para que no se caiga. Suiza levanta una ceja... De hecho levanta las dos.

Inglaterra mira las flores y las separa mucho de su cara todo lo que le da el brazo, luego vuelve a acercarlas hundiendo la cara en ellas sin estar seguro de lo que son. En su mente cree que es la ensalada. Las saca del florero y las lanza por ahí. Sonríe satisfecho con el resultado.

—Sguitslan!

Francia hace un SOBREESFUERZO por no reírse. Suiza traga saliva... Mirando a Austria de reojo porque, Inglaterra parece sentirse un poco mal, ¿verdad? ¿Le habrá caído mal la comida?

—Ere' un 'joputa —resume en voz bien alta y clara. Suiza levanta las dos cejas más que bien levantadas, porque prácticamente nadie en su sano juicio se atreve a llamarle así... Jamás.

—Me acaba de... De llamar... —balbucea en secretito con Austria.

—'res mi mejor amigo del alma del mundo mundial y eres un 'joputa. 'tas casao, las cagao. Pero todos sois unos joputas los que estáis aquí —toma aire profundamente haciendo una pausa. Austria tampoco se cree que esto que está pasando. Suiza parpadea impresionado.

—O-O sea pero me está diciendo... Nos está diciendo... —susurra.

—¿Esto es una broma o qué? —pregunta Austria y el resto se miran más o menos igual.

—Déjale... Creo que... Le sentó mal la... bebida —susurra Suiza que ha quedado feliz porque le dijo que era su mejor amigo

—'ste hombre —sigue... porque sigue. Y señala a Francia. Entrecierra los ojos un instante porque no está seguro de estar señalando al correcto, como que esta borroso o hay más de uno. Esto es lo que pasa cuando les das aguardiente.

Francia traga saliva cuando le señale... Temiendo cualquier cosa del inglés. Puede ser algo bueno o fatal

—Es el más joputa de todos —decide—. ¡Sguitsirlan se ha cagao en mi Xismas y ahora mi niña Sixellis está follándose a mi hermano al otro lado del mundo! —lloros.

—Mon Dieu... Angleterre... Basta ya —decide Francia antes de que esto pueda ir a peor.

—¡Pero me da igual! —grita sin hacer caso a Francia que mira a España esperando que aplaudan.

—Me da igual porque no sois unos joputas por eso —sigue, España mira Francia porque es que... no parece que eso vaya a funcionar en lo absoluto. Francia se pregunta si un beso funcionaria esta vez.

De hecho lo intentan, empiezan a aplaudir pero Inglaterra se queda de pie haciendo "Shhhh shhhhh" con el dedo sobre los labios para que se callen.

—Ah ¿no? —pregunta el francés temiendo lo peor. ¿Que podían tener en común él y Suiza para ser unos... Eso?

—Todos. TOOOOODOS los que estáis aquí sois unos joputas. Porque este hombre —vuelve a señalar a Francia.

Francia vuelve a tragar saliva porque es que conociendo a Inglaterra podía decir cualquier cosa. Francia apuesta por que dirá algo tan bonito que le haga la noche siempre tan optimista el muchacho.

—Os ha amado a todos.

Francia se queda boquiabierto con esa declaración que no es del todo acertada.

—Angleterre...

—¿Qué demonios está haciendo England? —pregunta Suiza sonrojándose un poco.

—Y todos... TODOS vosotros. HIJOSDEPUTA —se le llena la boca empezando a encarrerarse y consiguiendo hablar mejor—. Le habéis hecho creer que nunca iba a merecer ser feliz.

El francés se queda del todo petrificado con ese comentario, abriendo los ojos como platos y sonrojándose. Cosa bastante, bastante extraña, porque no suele ir por el mundo diciendo esas cosas a la gente. Y aun así... Se siente bonito el que Inglaterra este haciendo esto, quizás por una razón retorcida y rara.

—Y ahora... ahora el muy infeliz cree... porque lo cree de verdad... que llevar más de un año. MÁS DE UN AÑO casado conmigo en secreto es algo bueno —les muestra el anillo que lleva en el cuello a todos, muy enfadado.

Siguiente levantamiento de cejas absoluto. América, que sorprendentemente estaba poniendo bastante atención suelta un "Whaaat?" y Francia... Es que no puede evitar sonreír como estúpido que es.

—Y en más de un año ninguno... NINGUNO de vosotros, que dijisteis quererle tanto le habéis hecho una fiesta como él quería, hipócritas hijosdeputa. Y os juntáis ahora todos aquí para... para Austria, que siempre quiere hacerle daño —le acusa... si Inglaterra se estuviera oyendo a si mismo se moriría. Pero está todo TODO EL MUNDO con la boca abierta.

Francia está a nada, A NADA de desmayarse, pero no se lo va a permitir porque esto es perfecto aun cuando Inglaterra se muriera si se oyera a sí mismo. Gales es otro que tiene las cejas en la azotea, sin molestarse siquiera en hacer un comentario mordaz.

—Siempre. SIEMPRE —aprieta los ojos—. Me hacéis sentir mal. Y a él. Y a Sguitserlan. Os odio a todos, cabrones —resume y se bebe el agua del florero, dejándose caer en su silla. Y creo que este es el brindis más raro que ha hecho en su vida

Francia vuelve a mirar a España un instante esperando que aplaudan con ánimos. España es que ahora si está un poco en shock... da una palmada mirando nervioso alrededor.

Nadie está más en shock que Francia que se le echa encima a Inglaterra a darle un beso a pesar ahora del agua del florero y este vuelve a medio ahogarse sin entender del todo lo que está pasando. A Francia le da igual, le abraza como si fuera oso de peluche. Creo que al final todos los demás más o menos aplauden por... bueno, pasar un tupido velo al respecto de esto que acaba de pasar. El momento DAFAQ de la noche.

Suiza sigue parpadeando absolutamente incrédulo de lo que acaba de pasar.

Inglaterra toma a Francia de las corvas de las rodillas con una mano y lo sienta sobre su falda, besándole con los ojos cerrados.

Austria decide que se ha acabado la barra libre, a partir de ahora, café para todos. Alemania se pone de pie.

El austriaco, que bien ha notado que Veneciano no ha vuelto, reza para que Alemania no diga también que el mundo necesita más jabón.

Alemania no mira a nadie, en un mundo aparte en el que lo único importante es leer las palabras que están escritas en la hoja de papel guardada en su bolsillo. El movimiento mecánico era simple y no requería pensar, muchísimo menos sentir. Toma la hoja doblada en cuatro del bolsillo de dentro de la chaqueta. Racionalmente sabía que era del todo capaz de hacer esto. Solo era leer. Nadie le había arrancado las cuerdas vocales... Era una tarea sencilla.

La mayoría le miran a la expectativa... o sea, todos salvo Francia e Inglaterra.

Alemania se aclara la garganta y nota que las manos le tiemblan un poco. Era lógico, después de todo lo que había pasado. Nada que no pudiera explicarse a sí mismo.

—Bue... —tiene que carraspear un poco más porque no le sale la voz —. Buenas tardes. Soy Deutschland, el padrino de Österreich.

Estaba consciente de que debía darle entonación a su voz, pero en este momento era bastante con leer. Concentrarse en ello. Quizás no sería el mejor discurso de padrino de la historia (pero no sería el peor, considerando lo que acababa de pasar con Inglaterra, de lo cual no se había enterado), pero sería un discurso. Así que, el tono es plano y la inflexión de voz era absolutamente inexistente.

—La primera vez que vi a los novios era tan pequeño que no lo recuerdo —se había esforzado en intentar hacer chistes, que ahora mismo le resultaban absurdos —. Pude conocer a Österreich bastante mejor cuando Vater murió y entre él y Preussen se hicieron cargo de mí y se dedicaron a ignorarme por varias centurias.

Y era verdad... Que todos le habían ignorado por muchos años, aun a pesar de sus ideas buenas y de sus ganas de manejar el imperio o de crecer y enterarse de un poco más. Hace una pausa con una durísima imagen de Italia vestido de niña. Italia no le ignoraba... Le buscaba, desde pequeños. Cierra los ojos y trata de concentrarse otra vez.

—¡Yo no te ignoraba! —protesta Prusia.

El comentario de Prusia hace que abra de nuevo los ojos. Leer. Sin pensar.

—Consistencia, constancia, inflexibilidad, mano dura. Sé que todos aquí reconocemos esas características en Österreich —sigue leyendo monótonamente.

—Eso suena taaan sexy —bromea Prusia para Hungría sarcásticamente. Austria mira a Alemania escuchándole.

Helvetia le mira de reojo y piensa que está raro. Como vacío. Y ella es buena notando eso porque es la única que considera que Alemania es hablador y agobiante y se ríe demasiado. Piensa en que querría preguntarle qué le ocurre y no sabe muy bien cómo hacerlo, porque considera que es algo personal que no es de su incumbencia.

—Pero es posible ver más allá de esas cosas y encontrar a otro Österreich mucho más humano. Recuerdo una vez —se detiene de hablar, ignorando a Prusia y mirando el papel con horror. Traga saliva al ver el nombre de Italia en el papel y le tiemblan un poco más las manos.

Austria mira a Suiza de reojo considerando, a pesar de que Alemania suena tal vez un poco más frío de lo que debería pero bueno, al menos está haciéndolo mejor que Inglaterra. Suiza le mira de vuelta y lamenta un poco el discurso del inglés sin notar la frialdad de Alemania, que mira aun la palabra maldita con horror y se asegura a si mismo que puede leerla. Siete letras. ¡Siete!

—Italien.

En favor de Inglaterra vamos a decir que ha sido culpa del alcohol... Aunque Prusia dice que él hubiera hecho un discurso mejor… Si alguien lo hubiera elegido padrino.

Si había algún latino que no hubiera notado la falta del italiano menor, este es el momento en que el fallo se corrige. Vale, algunos sajones también lo notan.

No quería seguir leyendo. Sabía lo que venía porque lo había puesto expresamente como ejemplo para agradar al italiano. ¿Qué caso tenía ahora?

—Germania, ¿estás bien? —susurra Roma en la misma mesa... todo lo susurrante que puede ser un italiano, que es... casi nada.

—Italien y yo... —se fuerza a decir y siente un cosquilleo extraño en la garganta, se le corta un poco la voz. ¿Qué iba a estar bien? Había tirado su vida entera a la mierda.

Roma le da un codazo a Germania para que haga algo, quien carraspea mirando a Alemania esperando que siga.

Austria se revuelve porque sabe que pasa algo, pero su mente cuadrada le impide detener al alemán si este no ha dicho que ha terminado.

—¡No cuentes una guarrada! —grita Prusia sin tener ni idea de lo que pasa en realidad.

Es de nuevo la voz de Prusia la que le trae otra vez a la tierra. Con precisión, a pesar de las manos temblorosas, dobla su hoja a la mitad y luego otra vez a la mitad. No podía leer y no quería hacer esto más tiempo.

De nuevo, nadie sabe muy bien qué acaba de pasar, esta vez es Roma el que empieza a aplaudir.

—Lo siento —susurra en una disculpa universal, mirando a Austria de reojo un instante. Se deja caer en su silla. Austria frunce el ceño y mira a Suiza de reojo.

—¿Ahora qué? —protesta un poco Suiza descolocado hacia Alemania.

—Ahora se viene conmigo fuera un momento —aclara Roma poniéndose de pie y acercándose a Alemania... mira que suerte tienes de ser el favorito—. ¿No ibais a bailar o a cortar el pastel o alguna cosa bonita de esas? —añade sonriéndole a Suiza, que se sonroja un poco y mira a Austria de reojo.

—Ah... ja, ja, claro —asegura Austria que aún está un poco en shock, cuando Suiza le mira.

Suiza se revuelve un poco poniéndosele los pelos de punta y olvidando en términos generales el tropiezo de los padrinos, pensando en lo que viene.

—Tal vez sí es hora de abrir el baile —comenta Austria al notar el sonrojo de Suiza, pensando en querer olvidar esto lo antes posible.

Suiza se sonroja aún más y mira su reloj... Faltaban quince minutos más para esta actividad según el plan inicial. ¡Quince minutos de preparación mental muy importantes! Alemania por su parte niega con la cabeza a la amable invitación de Roma sin siquiera levantar la vista de sus manos.

—¿Hablarás conmigo después? —pide el romano suavecito—. De todos modos creo que tienes que bailar ahora...

Niega con la cabeza a hablar, pensando en el baile, con la mirada perdida en un punto indefinido en sus manos.

—¿Quieres hablar con alguien más? Austria está un poco ocupado ahora y tu padre... ¿Quieres hablar con él?

Sinceramente piensa que no quiere hablar con nadie ni ver a nadie ni hacer nada, así que niega con la cabeza otra vez.

Roma suspira un poco porque... que complicados son los niños sajones. Le aprieta un poco lo hombros con las manos.

Alemania se encoge un poquito cuando le aprieta y agacha la cabeza.

Austria se pone de pie y le tiende la mano a Suiza, pomposamente. (Suiza apunta que esa frase correctamente sería: Austria existe pomposamente, se pone de pie pomposamente y le tiende la mano a Suiza, aún más pomposamente de lo que hace el resto de cosas)

Suiza le mira, traga saliva, suda, tiene un pequeño ataque de pánico y se resigna... Todo eso en tres segundos que tarda en levantar la mano y tomársela al austriaco mirándolo un poco azorado al notar de nuevo que se ve muy guapo

Austria sonríe tirando un poco de él, poniendo la otra mano sobre la suya y Suiza se va detrás, sonriendo un poquito sin poder evitarlo

—Nunca me dijiste... ¿Qué vamos a bailar? —pregunta mientras van a la pista.

—No lo sé, mis músicos dijeron que ellos lo prepararían como regalo —asegura y luego se vuelve a todos tal como estaba planeado—. Quisiera invitar a los padrinos a abrir el baile con nosotros.

Suiza abre la boca con esa declaración porque no pensaba que AUN quisiera invitar a los padrinos a hacer nada. Lo que ocurre es que lo hace por ti, para no ser los únicos. En realidad, si lo piensa bien, todos van a ver a Inglaterra, si se tambalea es muy probable que desvíe la atención. El problema es que no sé si los padrinos están muy por la labor

Alemania gira la cara para mirar a Austria y parpadea. Una cosa más... Una mierda más que tenía que hacer hoy. No sé si va a lograrlo, he de decirlo, es que esta... En otro mundo. Germania siente que algo va extremadamente mal y le hace un extraño gesto a Roma para que se levanten ellos dos.

Francia ha dejado de besar a Inglaterra a medio discurso de Alemania pues la antena del sexto sentido le ha hecho separarse un poco. Aunque Inglaterra no ha querido separarse.

Alemania toma aire, traga saliva y decide terminar de hacer esto bien. Si no había dado un discurso al menos podría bailar y no hacer, de nuevo, un escándalo. Cuando Germania está ya por llévese a Roma a la pista se pone de pie. El problema es que la vida se reía lo suficientemente de él... Que el baile incluía a Helvetia. Pero él era un chico valiente... Vaya que lo era. Traga saliva y se gira a mirarla. Le extiende la mano.

—Ven.

De hecho Inglaterra solo necesita que alguien le recuerde que tiene que bailar con Galia. Francia lo hará.

Helvetia hace como que no le oye, pensando que debe estar hablando con alguien más, para qué iba a hablar con ella ahora, no, seguro era un error suyo de percepción.

—Helvetia. Ven —y aun con voz grave y ronca que habla... Es un poco una súplica. No me hagas las cosas más difíciles de lo que las tengo de por sí.

Ella parpadea y le mira al oír su nombre, incrédula.

—¿Y-Yo?

—Ja. Ven, Bitte

Traga saliva y se sonroja, como no... pero baja la cabeza y se pone de pie.

Con ella... De todas las personas con ELLA tenía que bailar enfrente de todos. Suspira, tragando saliva y le intenta tomar de la mano.

Ella se sonroja más cuando lo hace, aun mirando el suelo, pensando en lo que ha hecho antes en el baño y en que parece que se sienta mal... no iba a hacer ahora nada raro con todos ahí, ¿no?

Si, va a hacer algo raro. Camina al lado de ella hasta el centro de la pista, sin mirar a nadie y con pesar. Ella se deja tirar mirando a todos asustada, con la cabeza gacha. Alemania se agacha un poco y la toma de la cintura. Hasta da un gritito del susto con eso. Alemania suspira y a ella si la mira. Esta vez no se sonroja, pero ella sí.

Francia acaricia un poco el pelo del inglés y cae en la cuenta de lo que pasa.

—Angleterre... Tienes que bailar con maman.

—¿Eh? —ojitos medio cerraditos.

—El baile del padrino... Con maman.

—Yo soy padrino de Sguitserlan.

—Y tienes que bailar con Maman, ¿te acuerdas?

—Bailar... ¡ah! ¡Bailar! Yes!—trata de levantarse y llevarse a Francia consigo.

—Non, non... Con maman.

—¿Eh?

—Tienes que sacar a bailar a mi madre... Galia.

—But... —tan desconsolado porque quiere bailar con él ahora.

—Pero, mon amour... Solo es una pieza con maman, después bailaré yo contigo toda la noche.

Nada más está un poco pegajoso contigo por el alcohol. Francia le acaricia la mejilla.

—Je t'aime. Te estaré esperando.

Igualmente ahí se va arrastrando los pies todo un poco cabizbajo. ¿Pues es que no tiene que bailar con Galia? ¿Lo dejan? De hecho se acerca a Helena porque ahora mismo no sabe quién es Galia y ella se ve bastante bonita.

O sea es que Francia no quiere toda la furia del imperio AustroSuizo cayendo sobre él...

Helena levanta las cejas y le sonríe.

—¿Yo?

Y como no le dice en francés y no es rubia, parpadea sin estar seguro.

Helena le sonríe y se levanta igual porque quien va a decirle que no al padrino. Galia se queda un poco desconsolada porque le dijeron que bailaría con ella.

—Creo que no es a mí a quien debías sacar, pero gracias.

Gales mira a Galia de reojo y le da un beso en la mano.

—¿Bailas conmigo?

—Ahora no se puede... —susurra ella.

—Yo buscaba... ¿Galia? —pregunta Inglaterra.

Helena le sonríe.

—No, ¿quieres que te lleve con ella? —pregunta la griega. El inglés e encoge de hombros.

—¿Me reñirán?

Ella se ríe y mira a Galia de reojo.

—Es probable. Puedo dirigirte a ella y así no nos arriesgamos si me prometes un baile más tarde

Se sonroja y asiente un poquito como un niño pequeño. Ella le acaricia la mejilla y les acerca a gales y Galia.

—¡Está ahí mi hermano! —exclama en un susurro para que no le acerque.

—Querida Galia...—se le acerca sonriendo Helena—, hay un chico apuesto que quiere bailar contigo. Te intercambio por un momento a tu chico guapo por mi chico guapo

—¡Oh! —Galia se ríe y se pone de pie enseguida mientras Inglaterra espera un poco asustado y alejado.

Gales le sonríe de lado al inglés, por lo que ha dicho un rato atrás, aunque se mide un poco porque Inglaterra va a bailar con Galia... Borracho.

—Disculpa a mi hermano —pide Gales a Galia en un susurro cuando Helena se le sienta junto y le hace un cariño, neutralizándolo.

Galia apenas le escucha porque está deseando ir a interrogarlo. Créeme Gales que sabe cómo controlar a un británico borracho a la perfección.

La música que empieza es, obviamente, el bolero y Suiza se muere (acotación MUY importante).

Alemania considera que esta pieza musical es simple, al menos la melodía está perfectamente bien marcada. Esa suerte tienes. Helvetia nota que tooodo el mundo la mira sin saber muy bien que hacer, trata de estirarse la falda para taparse las piernas.

—Muévete conmigo, yo marcaré el ritmo —pide Alemania deteniéndola de estirarse la falda y empezando a moverse.

Ella traga saliva y se sonroja más bajando la cabeza y dejando de tratar de tirarse de la falda. Y el problema es que Alemania, aun bailando completamente serio y deprimido... Baila como sabe bailar. Se le acerca más de la cuenta, la aprieta bastante contra él y mueve la cadera. Helvetia se sonroja muchísimo más con todos esos movimientos y llega un momento que tiene que intentar empujarle para que se separe, dejando de moverse

—Was? —protesta Alemania de más mal modo del que debería—. Tienes que bailar y moverte.

Niega con la cabeza y le aparta con el ceño fruncido.

—Verdammt... ¿Todo el mundo la trae contra mi hoy? Nos están viendo todos, Helvetia.

—No me gusta, estás muy cerca y todos nos miran —baja la cabeza otra vez.

—Pues no es que pueda ponerme más lejos o algo así. Es un baile. Helvetia, Bitte.

Niega

—¿Y qué sugieres?

Helvetia le mira un poco desconsolada y sonrojadita, con el ceño fruncido. Alemania suelta el aire y cierra los ojos dejando caer la cabeza al frente y ella parpadea con eso.

—No sé qué hacer, ¿quieres sentarte?

Asiente.

—Yo debía incluso enseñarte a bailar. Una razón más para que me maten hoy.

—Yo... —vacila—. No te... acerques tanto —levanta los brazos y aprieta los ojos para que bailen de nuevo, a pesar de que le da vergüenza. Alemania abre los ojos y la mira infinitamente agradecido

—Lo siento... Aprendí a hacerlo así. Lo haré menos.

Ella asiente un poco con el ceño igual de fruncido sonrojándose más.

—Danke —se mueve otra vez y se sonroja un poquito también.


Veneciano... e Inglaterra. Este es el capítulo de las bombas. ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!