—Has... dicho unas cosas antes —comenta Helvetia muuuy torpe intentando hacerle un cumplido o algo.
—No las bastantes, debía hablar más. Me trabé.
Le mira a los ojos.
—Es que...
Helvetia le mira escuchándole.
—Yo... —suspira—, acabo de mandar mi vida entera al demonio.
Ella le mira sorprendida y Alemania se encoge de hombros con el corazón encogido.
—¿Por qué?
—Te acuerdas del chico... Del que era mi novio.
Asiente.
—Se ha enfadado mucho conmigo —explica.
—Oh... —susurra y quisiera preguntarle por qué y tratar de ayudarle, pero tampoco quiere meterse ni molestarle, pero Alemania es incapaz de no parlotear a su alrededor. Gracias a dios porque mira que ella es torpe para preguntar, pero no lo es para escuchar.
—¿No vas a enfadarte si soy sincero?
La chica niega con la cabeza.
—Yo lo he hecho muy mal... Se había ido de mi lado porque soy un idiota y no me entero de que necesita mi atención.
Ella vuelve a mirarle con sorpresa.
—Y... Es que soy mala pareja, Helvetia. Mira lo que hice contigo... Y con él.
Helvetia se sonroja MUCHO con eso de golpe.
—No sé ni cómo me metí en este lío... Contigo y con él. Aunque yo sabía después de estar contigo que algo estaba mal.
Ella baja la cabeza, porque eso duele un poco y se siente mal en el estómago.
—Fue como si algo se rompiera... Idiotamente. Italien es Italien y tú... Eres tú.
—Yo no... Yo...
—Es que estoy mal, Helvetia. Ya te lo dije.
—¿Y qué... vas a hacer?
—No sé. Ir a casa y trabajar... Es lo único que sé hacer bien.
—¿Te puedo ayudar? —pregunta en un susurro, asintiendo pensando que de hecho esa es una buena idea.
—No lo sé, no creo. Deberías odiarme tú también.
—¿Y-Yo? —parpadea pensando en ello y considerando que no puede odiarle.
—Pues es la tendencia. Además yo... Fui el cabrón idiota que te hizo cosas —la acerca un poco a él. Ella se sonroja más y gira la cara, dejándole, pensando que eso resolvería bastante sus problemas, pero no, no es justo decir que así fue y darle toda la culpa a Alemania.
—Yo me dejé —susurra con mucha mucha dificultad en honor a la verdad. Él le mira con una ola de apreciación, sinceramente.
—Somos adultos. Y creo que el problema real es que lo pase realmente bien...
Ella se sonroja más. Alemania aprieta los ojos y la mira de reojo porque se siente un poco mal de sentirse menos mal con Helvetia.
—Me caes bien —confiesa.
Ella se sonroja más aun, esa reacción es reutilizable.
—Y me siento fatal por ello —la abraza un poco más y aprieta los ojos.
Es que... por lo menos no está frunciendo tanto el ceño. Si... Y Alemania está hablando. Ella traga saliva cuando la abraza, dejándose... y no le deja a todo el mundo. Él se desmorona un poco sobre ella sintiéndose mal por ello. Helvetia mira alrededor, nerviosa y le sostiene, abrazándole de vuelta, cosa que no ha logrado ni Galia. Alemania no sabe qué más decir, moviéndose rítmicamente, sintiendo que no tiene derecho alguno de consolarse con Helvetia. No es como que ella tenga muchas palabras, pero está INCOMODA...
—Lo siento.
Ella niega un poco con la cabeza y él mismo se considera idiota. Aprieta los ojos sabiendo que es totalmente egoísta dejar que ella le consuele hoy, mientras siente que se le parte el alma por Italia.
—Tu... ¿Estás bien?
Traga saliva y... asiente con la cabeza, porque no está bien, pero no importa.
—¿Estás segura? Esto ha destruido todo y tú eres el daño colateral.
Ella se humedece los labios un instante antes de volver a asentir, apretando los ojos.
—Menos mal —le aprieta un poco.
Helvetia toma aire con la nariz y los mocos la traicionan un poco. Alemania se detiene de bailar al escucharla. Porque ella quería ir a su casa a trabajar y olvidar todo esto, aunque si Alemania se ha enfadado con su novio, tal vez podría ella... aprieta los ojos con esa idea porque no, no es lo correcto y se sonroja de muerte, atrapada, cuando se detiene.
—Tenías razón en alejarte de mí —susurra el alemán soltándole un poco.
Ella aprieta los ojos porque eso suena muy mal y niega con la cabeza. A Alemania le cuesta mucho separarse de ella pero es injusto todo esto que pasa.
—¡No! —exclama al notar que se va y se lleva las manos a la boca al oírse.
—Es obvio que tenías razón en no querer ser siquiera mi a... —se detiene de alejarse cuando dice que no y la mira volviendo a sentir calorcito en el estómago y el corazón, sin entender por qué
—Yo no... no es por eso. Tengo que ir a trabajar —decide sin mirarle. Alemania traga saliva y asiente un poco.
—Gracias por bailar conmigo y por oírme —murmura suavemente.
Ella le mira un instante a los ojos sin fruncir el ceño y gira la cara. Para acabar de complicar la situación, el maldito bolero es laaaargo, laaaargo como la cuaresma. De todos modos ella considera que ya han hecho el tonto suficiente, así que aunque no ha terminado la música está demasiado nerviosa y avergonzada. Alemania vacila un poco porque otra vez están separados y sin bailar.
—O bailamos o nos sentamos.
Ella se va hacia las sillas, lo que pasa es que hay demasiada gente en esa mesa y acaba de NOTAR que todos les estaban VIENDO. Alemania la sigue sintiendo más de alguna mirada PEEFORADORA y ASESINA sobre él. Ejem... Romano por ejemplo.
Es que ella se queda PARALIZADA y Alemania se la medio come. No me extraña, porque pequeñita que es y descalza que va. Así que la empuja y por reflejo la abraza para sostenerla y ella se medio cae, claro. No es que la mesa les mire con menos interés ahora. Helvetia se sonroja y se tapa la cara con las manos. Alemania intenta ponerla del todo de pie... Ahora si sonrojándose también. Y es que seguro acabas por agarrarla del pecho... Alemania pide tregua al mundo en general, sonrojándose tres veces más cuando nota donde tiene puesta la mano. Si Helvetia estaba paralizada antes, imagina ahora. La mano se queda ahí uno... Dos... Tres segundos... Y finalmente el alemán la quita de golpe. Y... es que Helvetia se quiere morir, sin saber qué hacer.
Germania frunce el ceño a todo esto con los brazos cruzados, sin decir nada porque ha prometido no pensar en ella hoy pero... Es que se abrazaron mutuamente en la pista y ahora esto, y Helvetia está así sonrojadita y con el ceño desfruncido a momentos. Y lo que ha dicho Austria... Y más aún: lo que ha dicho Roma.
Alemania le pone torpemente las dos manos en los hombros y la empuja para sale del foco de todos. Helvetia entreabre los dedos con los que se tapa la cara encontrando la mirada de Germania y sonrojándose más. Se deja empujar, moviéndose para salir de aquí.
Germania se revuelve en su lugar y gruñe un poco mirando a Roma de reojo y queriendo preguntarle, de verdad queriendo, pero sin saber si va a enfadarse o no. Opta por no hacerlo masajeándose la mandíbula donde le ha golpeado hace rato.
—Voy por algo de beber —declara Alemania en cuanto le parece que están fuera de zona de peligro.
Ella asiente y se queda ahí mirando alrededor. Alemania debe notar la mirada penetrante de Germania que aún no se puede creer lo que ve.
Helvetia se sonroja con la mirada y va a sentarse junto a Canadá, que le gusta porque es muy grande pero es muy discreto y la ayuda a esconderse. Alemania se dirige al bar, con un lio, pero UN LIO sentimental, que de verdad hasta le hace sentirse latino.
xoOXOox
A todo esto, Galia se acerca a Inglaterra que se sonroja nada más ella se acerca.
Ella le tiende la mano con toda su pompa como si fuera una princesa y el inglés de buenas a primeras no sabe qué hacer, porque le parece que se parece mucho a Francia... ¡pero es una chica de verdad!
Francia les mira con ternura... Aunque, ejem, un poquito nervioso. Saca la cámara para capturar el momento y se acerca lo más que puede a ver si puede espiarle
Es una chica de verdad, no como Francia que es una chica con pene. Es idea le da mucha risa tonta, así que se tapa la boca para que no se note.
Galia levanta las cejas y se acerca más a Inglaterra, tomándole ella de las manos para bailar, cortándole de repente la risa. Francia sonríe al verle la cara al inglés cuando su madre se acerca, tragando saliva y mirándola a ella. Sí que era MUY bonita.
Así que el británico traga saliva y se sonroja de nuevo mirándola a los ojos avergonzadito cuando le hace poner la mano en su cintura. La gala sonríe porque le encaaaantan lo británicos, cómo se ponen nerviositos a su alrededor.
—¿Es verdad lo que has dicho antes? —pregunta ella.
—Eh?
—Antes has dicho que hace más de un año que estás casado con mi pequeño France. Creía que no querías que nadie lo supiera.
Gales, que no crean que no está celoso de esto a pesar de que racionalmente sabe que es SOLO un baile y que Galia es SU chica, se acerca a ellos dos con el mismo pretexto que Francia... Las fotos.
—Yo no... yo... —parpadea Inglaterra sin saber de todo de qué habla.
El estúpido bolero suena más fuerte de lo que Francia quisiera y solo alcanza a escuchar una o dos palabras... Aunque las expresiones del inglés son inconfundibles.
—Shhh, sh, no te pongas nervioso —le acaricia un poco la cara, él la atrae más con pretensión de esconderse... notando que tiene pechos. Se sonroja mirándoselos embobado de forma más evidente e insistente de lo que lo haría nunca.
Francia se ríe al verle la cara al inglés, sin poder evitarlo y le toma una foto. Galia se ríe también, pasándole una mano por el pelo y abrazándole un poquito.
—Eres muy muy mono. Pero prepararemos la fiesta para vosotros que nos has pedido —asegura ella.
Francia traga saliva porque ÉL hace ese movimiento de su madre de pasarle la mano por el pelo.
—Y-Yesh. Una fishta —asiente arrastrando las eses raro, sonriendo un poquito atontado.
—Me gustó mucho como le defendiste y que le quieras, aunque a veces eres un poco duro con él al hablarle —Galia le da un beso en la frente.
—Yo soy... ¿muy duro? —pregunta sonrojándose de nuevo.
—Deberías decirle más cosas de amor, a él le gustan mucho y tú las sabes decir muy bien. Tú y tus hermanos sois muy buenos hablando.
—¿M-Más c-cosas de... a-amor? —traga saliva. Francia sonríe un poquito, escuchando prácticamente nada, pero tratando de leerles los labios y las expresiones.
—Oui. ¿Vas a bailar luego con él?
No es tan difícil leer a Inglaterra... Y su madre es la mejor mujer del universo.
—Le he prometido a... —busca a Helena por la sala. Gales intenta dirigir un flash a los ojos de Inglaterra cuando mira hacia allá y lo alcanza, cegándole un instante, haciéndole parpadear y abrazar más a Galia.
—¿A Helena? Ella es muy bonita, ¿a que sí?
—Tú eres la más bonita —susurra Inglaterra, avergonzado otra vez. Galia se ríe con eso, encantada. Francia se ríe un poquito también con todo eso.
—Ah! ¡Mira que chico más galante! —exclama ella e Inglaterra sonríe un poco sonrojándose más. Gales arruga la nariz con tantas risas, joder, acercándose un poco a la pista.
—No me digas esas cosas que mi hijo se pondrá celoso —sigue Galia.
—Nooo —canturrea Inglaterra.
—¡Anda! ¿Cómo que no?
Francia se acerca aún más para oírles y termina por chocar con Gales sin haberle notado.
—No, porque es un toooonto —canta como si estuviera molestando a Francia personalmente y hace a Galia dar una vuelta. Francia frunce un poquito el ceño a Gales, aunque le hace gracia por un momento que él esté aquí.
—¿Celos? —pregunta suavemente. Gales le hace los ojos en blanco.
—¿Todo siempre se resume en celos para ti? —pregunta levantando una ceja al ver a Inglaterra hacerle dar una vuelta a Galia. Y a Galia que le gusta mucho que le hagan eso se ríe encantada.
—No digas eso, que no es un tonto —risas. Francia mira hacia ellos de nuevo sin saber que dicen.
—No han hablado de ti ni un segundo —susurra para Gales picándole un poco.
—¡Sí que lo es! —exclama Inglaterra sonriendo porque le gusta que a Galia le guste y se ría. Gales hace los ojos en blanco para Francia, que les sonríe a Inglaterra y a su madre.
—Son monos, ¿no?
Así que Inglaterra y Galia bailan un poco más con movimientos muy exagerados porque a la gala le gusta y se muere de risa, no es muy difícil hacerla feliz y el inglés es un payaso de todos modos.
—¿Me concederás un baile en un rato? —pregunta el francés a Gales mirándole de reojo. Él le mira como si le hubieran salido tres cabezas
—¡¿A ti?!
—Oui, a mi... ¿O que ya no entiendes el francés?
Bufa indignándose.
—Ya veremos, por ahora voy por algo de beber... —murmura yéndose.
xoOXOox
A Suiza le tiemblan las piernas pero está decidido a hacerlo bien en esta ocasión. Así que camina a su lado tratando de no bajar la cara al suelo y mostrarse seguro con todo esto.
Austria no le suelta de las manos hasta que no están Alemania e Inglaterra en posición... más o menos, que se vuelve a él. Así que le mira y le mueve las manos para ponérselas en posición.
—¿Preparado?
Le mira a la cara y pone las suyas también... Y se acerca un pasito porque ha estado ensayando con Lili y Canadá
—Más de lo que he estado nunca.
—Mejor... tal vez sea yo quien se ponga nervioso entonces.
—Como si eso fuera posible.
—¿Por qué no? —inclina la cabeza.
—Tú nunca te pondrías nervioso por algo así.
—Eso es lo que tú dices.
—¿Te lo pondrías? Sabes bailar perfecto, incluso si yo lo hago mal.
—¿Y? —sonríe.
—¿Por qué vas a ponerte nervioso?
—La posibilidad de equivocarme no es lo único que influye en esta situación.
—¿Qué más influye? ¿Van a tocar algo tuyo que pueda salir mal o no gustarme?
—No sé lo que van a tocar, eso para empezar.
—¿Cómo no vas a saber? —levanta las cejas.
—Ya te he dicho que era el regalo que nos hacían mis músicos, ellos la prepararon.
—Pero no pensé que no supieras. Seguro es un vals.
—Pronto lo veremos, me han prometido que sería algo sencillo que tú también conocerías.
Y el tamborcito lejano... Se empieza a escuchar.
—Oh... eso —se medio lamenta Austria sonriendo.
—Was? —se tensa y abre los ojos como platos.
—Eso... te dije que esto podía pasar.
—¡Pero esto no vale!
—Como valer sí vale... —tira de él para que se mueva… Y se mueve, bajando la vista a verle la cadera que le ENCANTA como la nueve.
—No vale... Esta pieza es... Imbailable contigo —se mueve igual.
—¿Imbailable? —pregunta y le levanta la cabeza de la barbilla para que le mire.
El rubio le mira, moviéndose un poquito, menos de lo que querría y menos para lo que estaba preparado.
En cuanto le mira directamente a los ojos Austria aprovecha una de las embestidas de la música para hacerle una con la cadera... porque Austria juega con FUEGO y al que crea que no le va la marcha es que no le conoce.
Suiza suelta un saltito y un bufidito ahogado y tiene un maldito escalofrío y te ODIA Austria porque están TODOS viendo.
—Concéntrate —le riñe sonriendo porque no venía aquí un salto.
—Pues estoy concentrado pero ese movimiento de cadera... Mein Gott bailar contigo esto es como...
—¿Qué le ocurre a mis movimientos? —fíjate que viene otro.
—E-e-e-estas... M-moviéndote.
—Bailar implica moverse.
Ooootro salto.
—A ver... Que yo haga un movimiento igual...
—Was?
Mueve la cadera hacia al frente imitando el movimiento.
—Shhh, s-suave —protesta sonrojándose un poco porque no esperaba que lo hiciera.
—Pues igualmente —se sonroja también aunque le gusta la idea hace que se sonroje un poco—. ¿Te has puesto nervioso?
—Nein —miente sonriendo. Suiza frunce el ceño.
—¿Ves? Nada te pone nervioso —gira la cara.
El moreno se ríe un poco sin hacer movimientos raros y mira de que buen humor está que no está contando los pasos ni se enfadado por la actuación de Alemania e Inglaterra. Suiza le mira de reojo y... sonríe un poquito de lado.
—Me gusta que te rías.
Austria sonríe sinceramente.
—Me gusta hacerte reír, creo que eso lo sé hacer bien.
—Irónicamente, tú que no sabes reírte.
—Yo sí... —sonríe un poco más y se le esconde—, en realidad no sé por qué no sé hacerlo.
—No creo que no sepas del todo, haces esa mueca rara a veces...
—Y le llamas mueca rara. Pues sonría o no mí me hacen feliz… Tú y Liechtenstein —los cinco minutos de apreciación de Austria, que se queda otra vez sin habla porque es tan raro que diga esas cosas así de fácil—. Estoy muy contento, ¿estás tú igual de contento?
—Ja.
—¿Nos están viendo todos?
—Me da igual, que se acostumbren.
—A mí no me da igual... Me da vergüenza —susurra—. Aunque si estás aquí es más fácil —Suiza suave es mucho menos divertido.
—¿No que era yo el peor de todos?
—Eres el peor de todos... Pero una cosa es ser el peor estando en contra mía... —intenta separarse un poco.
—¿Aja? —no se lo permite del todo. El helvético levanta la cara para mirarle.
—Otra es que seas el peor estando a mi favor. Y no sé por qué creo que hoy estás a mi favor.
—No sé si veo mucho la diferencia.
—Tú, por tonto, pero yo sí que la veo.
—Tal vez podrías explicármela.
—Cuando estas a mi favor eres molesto pero no molesto siempre conmigo.
—Entonces no es algo solo de hoy.
—No, no es solo de hoy pero hoy estas a mi favor. ¿No?
—Mmm... —finge pensárselo el cínico. Suiza levanta las cejas.
—¿Como que Mmm?
—No estoy seguro, estar en tu contra tiene cierta gracia...
—Ya, claro... Estar soltero también.
Austria se ríe con eso.
—Estoy sobreviviendo —gira un poco la cara, mira a todos... Y pisa a Austria que deja de reírse haciendo un rictus de dolor.
—¡Perdón! ¡Perdón! ¿Estás bien?
Se lleva una mano a la boca porque le ha hecho daño, no se lo esperaba. Suiza se muerde el labio y deja de moverse.
—Te... Te... Perdona —va a agacharse. Austria le detiene para que no se mueva, sujetándose en él.
—¿Estás bien?
El moreno niega con la cabeza porque además los zapatos le aprietan un poco.
—¿Quieres... Qué quieres? ¿Te cargo?
—Shh... espera, espera —pide y de nuevo, ni siquiera te está gritando. El suizo le acaricia un poco el brazo, preocupadillo—. Ya está, si no quieres bailar más, solo dilo...
—Sí quiero, sí, sí quiero —le mira desconsoladillo—, puedo llevarte yo a ti.
Aprieta los ojos y sonríe porque solo era una broma, aunque sí le duele... el dramas.
—Ven, pon la mano aquí. He estado ensayando —le pide tomándole de la cintura.
—¿Un bolero? —lo hace igual.
—Nein. En realidad nein —aprieta los ojos y le acerca hacia si—. Pero lo intento.
—Pero no me pises.
—Vale, vale... No es como que lo haya hecho a propósito —intenta, de verdad intenta que den una vuelta. Y sale bien, solo que tieso TIESO.
—Nein, nein, nada de vueltas, acércate más —corrige.
—No vueltas —repite y levanta la cara para mirarle, acercándose a él—. Cierra los ojos.
—Aun te oigo —los cierra. Suiza traga saliva porque el bolero aumenta la intensidad... Y están muy cerca, quiere un beso y es muy guapo.
—Bien, óyeme —susurra sonrojándose un poco y teniendo que ponerse un poco de puntas para estar más cerca.
—Seguimos estando delante de todos —le recuerda, humedeciéndose los labios porque si le besa con el bolero, va a ser un problema.
Suiza traga saliva y se corta un poco dejando de ponerse en puntas. Y aun así hay otro de esos movimientos de cadera que a Austria le gustan hacer cuando hay menos gente y menos ropa... pero tal vez la misma música. Suiza tiene OTRO escalofrío notorio.
—E-Estás muy cerca —susurra moviéndose mal y consiguiendo ahora que... Sea Austria el que le pise a él.
—En eso consiste —pierde un poco el equilibrio al pisarle pero lo arregla. Suiza aprieta los ojos.
—Ya te he dicho que es como hacer... Eso otro.
—Un poco, ya verás, muévete conmigo —le pide apartando la cara, para hacerlo a la próxima embestida de música que es además una embestida ya muy sonora, que tiene a Suiza con la sensibilidad todo lo a flor de piel que se puede. Y los dos a la vez es mucho peor hasta Austria tiene que separarse esta vez porque no ha sido la mejor idea... o ha sido una estúpidamente brillante.
Suiza se queda sin habla esta vez, sonrojadísimo. Y unos instantes más tarde... Separa la cadera porque DEBIÓ haber hecho algo por él mismo en el coche y ahora con tanto roce...
—Ehm... está bien, eso no.
—Nein, nein y absolutamente nein —se le esconde otra vez en el pecho/cuello—... ¿Cuántas veces hemos escuchado esto... Haciendo...?
—Tampoco es un buen tema de conversación —aprieta los ojos, pero sonríe.
—¡Es culpa tuya y de tus músicos!
—Ellos no tienen ninguna culpa de que te guste escuchar esto haciendo...
—¡No ME gusta, NOS gusta!—chilla no tan quedito.
—Tú, yo, nosotros... eso no importa —porque además a quien le gusta realmente es a Austria, lo de Suiza es un gusto adquirido. Y el austriaco lo sabe.
—¡Sí que importa! No es que yo sea el pervertidillo.
—Eres absolutamente el pervertidillo.
—¡No es verdad! —chilla otra vez sonrojándose.
—A saber que hiciste ayer con mi pequeño yo de chocolate.
—¡No hice nada con tu pequeño yo de chocolate! —se tropieza consigo mismo, sin lastimar a nadie, lo cual no ayuda.
—Lo lamiste —lo acusa moviéndose para que el fallo no se note.
—¡No lo lamí!—le lamió el culo y lo SABE—, ¿cómo sabes eso?
—Te conozco a ti y a tus tentaciones. ¿Dónde me lamiste? —atención al ME.
—¡N-No te lamí! —chilla pensando en lamerlo de verdad.
—Nadie se cree eso.
—¡Todos deberían saberlo! —chillonea—. Solo la guardé.
—¿Quieres contárselo a todos?
—Nein! Nein! ¡Y no hice nada, no es como que le lamiera el culo o algo así, no soy un pervertido! —aprieta los ojos pensando que se masturbó imaginándose que le miraba.
—El culo...
—Cállateeee —protesta apretando los ojos con más fuerza—. ¡Yo la mordí y le arranque la cabeza!
—Le lamiste el culo pensando que era yo...
—¡No te lamí el culo! —le repega la cabeza al pecho—. ¿Querrías que te lamiera el culo?
—Tú eres quien lo ha dicho.
—¡Tú eres el que insiste con ello! —protesta sintiéndose un poco patético con ello—. ¡No es como que me gustes tanto ni nada!
El menor se ríe un poquito.
—¡Es verdad! ¡Tú crees que soy YO el tonto que babea por ti, pero no!
—Nein?
—P-Pues... ¡Pues yo también he de gustarte al menos un poco! —no suele pensar que le guste mucho físicamente ni le importa demasiado no hacerlo—, ¡te casaste conmigo por algo!
—Dinero.
—Waaaas?! —le mira incrédulo. Austria se ríe otra vez, es que es demasiado tentador—. ¡No vas a tener nada de dinero! ¡Tú dijiste que te casabas por amor! ¡No te rías!
Es que además... Es imposible que no proteste.
—Y tú te lo creíste... que inocente...
Parpadea y deja de moverse, mirándole a la cara. Porque SÍ es inocente y lo sabe.
—Yo me... Tu...
—Yo...
—¡Yo te dije que confiaría en ti, tu debías ser confiable!
—Oh... de nuevo, taaan inocente —se burla un poco. Suiza abre la boca.
—P-Pero... Pero es nuestra boda y... —ya balbucea y ya se le quitó la seguridad.
—¿Y? —le mira por encima de las gafas.
—Pues... Pues... —y sí que le mira incrédulo y desconsolado tomando muuuuy en serio todo esto. Es que Austria no puede evitarlo darle uno y otro y otro empujoncito hacia el abismo a ver hasta donde es capaz de llegar antes de salvarle en el último instante... por no decir que da cierta ayuda para obligarse a sí mismo (o darse una excusa) para decirle cosas bonitas.
—Deja de vacilar. Was?
Y es que él está taaaaan contento e ilusionado.
—¿Por eso no quieres vivir conmigo? —pregunta suavecito ya muy al borde del abismo, sí.
—¿Y qué tiene que ver eso?
—¡Que en realidad te da igual y no querías casarte de verdad! Eres un maldito insufrible e indeseable convenenciero —hace para esconderse pero se detiene a si mismo.
—Ah, claro, si te quisiera a ti iría a vivir contigo... pero no lo hago.
Austria, juegas con fuego. Suiza le mira completamente en shock y abre un poco más la boca. Se le apachurra el corazón con esa declaración. Ojos en blanco.
—Oh... —susurra frunciendo el ceño y sonrojándose mucho.
—Y si quisiera tu dinero no habría firmado un contrato prenupcial... pero lo hice.
Suiza parpadea.
—¿Estás en uno de estos juegos perversos?
Austria se ríe.
—Pero dices cosas horribles. ¡Es... Injusto!
—¿Y qué quieres?
Es que no sabe ni cómo reaccionar, se sonroja más y gira la cara.
—Nada.
—Ich liebe dich, Schweiz. Y si hoy no lo tienes claro, nunca vas a hacerlo.
Suiza se sonroja más y le abraza del todo.
—Sí que lo tengo claro pero si me dices que no me quieres... —vacilo y me aterro, no hay manera de que no lo haga. Le aprieta contra sí.
—Pues sabes que estoy jugando —acaba la frase.
—Jugando... Algún día lograre distinguir cuando estás jugando —le aprieta más.
—Nein, no lo creo.
—Habrá que hacer lo más práctico entonces.
—¿Qué es...?
—Te casaste conmigo y es verdad, si hoy no tengo la certeza de que estas convencido de esto y me... a-aprecias, nunca voy a tenerla. Así que partiendo de que sí lo haces y todo está bien...
—Aja...
—Cada cosa como ESA que digas, debo tomarla como uno de tus juegos perversos.
—Juegos perversos... cuando lo dices tú suena mucho peor.
—Es. Todo. Tú. Siempre. ¡Eres MUCHO peor! —levanta la cara y le mira, secundado por las nota potentes que dictan la recta final del bolero.
Austria sonríe y le acerca más hacia sí mientras Suiza piensa que nunca, jamás en toda su vida se ha visto tan guapo y espectacular y sonriente como ahora. Se le acelera mucho el corazón.
—¿Sabes qué pienso yo? —le susurra el moreno al oído.
—Nein... —susurra él, casi temblando.
—Pienso que estoy aquí, con todo el mundo, mis amigos, hermanos, padres, familia en general... y sería capaz de ignorarles todo el día y nada más estar con el ermitaño gruñón.
Traga saliva y sonríe un poquito con esa declaración... Repegándose contra él.
—Aunque no sepa reírme...
—Cuando se está casado, con uno de los dos que ría ya hay suficiente —bromea. El de ojos verdes sonríe un poco más, en esa mueca rara que a veces le sale... Natural.
¡Suiza hoy se siente jodidamente invencible, a pesar de la montaña rusa de inseguridad! No hay nada que no pueda hacer, que le traigan a Prusia a molestarle *se frota las manos* Salvo porque hace cinco minutos se sentía con el corazón roto. Shhhh no le recuerden esooo.
Austria puede romperle el corazón y arreglárselo otra vez... En un parpadeo. Además a Austria le tira mucho hacerlo. Sí, cabrón y luego le regaña por creerlo. Suiza cae todas las veces aunque siente que hoy está especialmente vivaz. Van DOS veces que capta que es broma y esta ridículamente feliz.
Austria también. De hecho ambos se ven, aunque no lo parezcan tanto, SUPER relajados. Austria no ha regañado a nadie casi, ni se ha molestado por la música, ni ha notado que Alemania está haciendo cosas tremendamente irregulares y Suiza casi no se ha puesto nervioso por la gente
Es que Austria no es feliz de EUFORIA andar gritando emocionado por todas partes. Es de... las cosas del mundo se están poniendo en su lugar y si le hago caso a todo eso que está mal me pierdo esto que está muy bien.
Suiza si está un poco más de *abrazo... "Estoy muy feliz"... abrazo* y hemos notado que Austria fue el que se puso histéricolocoperdido con la controlación de la boda... Y Suiza al ver que se lo ponía, le permitió en vez de ponerse todo controlador de eso también, fue como... Vale. Yo me dedico a ponerme histérico y tú te dedicas a ponerlos histéricos a todos los demás pero está FELIZ, creo que nunca lo había estado tanto.
xoOXOox
Y es Gales el que espera más o menos pacientemente ahora que tiene su copa de whisky, al borde de la pista de baile, viendo como su hermano se ríe idiotamente con Galia... Quien se ríe hermosamente. Ejem.
—Ooh —protesta Galia cuando se acaba la canción, haciendo reír a Inglaterra.
Está, además, bastante nervioso por otra cosa... De hecho está bastante más allá de ultra nervioso por esa cosa.
Ella le da un beso en la mejilla al inglés antes de soltarle y no te preocupes, Inglaterra... Caes directamente en brazos de Francia.
Gales corta la eterna felicidad acercándose a ellos sonriendo un poco falsamente, habiendo dejado su vaso vacío en una de las mesas. Galia le sonríe. Gales hace un gesto con bastante pompa... Copiado a saber de quién, ejem, y le toma una mano.
—¿Me concedería usted el siguiente baile, hermosa mujer?
—Sin duda alguna —sonríe y le toma de la mano con un movimiento parecido pero muchísimo más natural. Gales la acerca hacia si sonriendo y abrazándola de la cintura
—Te ves preciosa —le asegura una vez más.
—Merci—vuelve a sonreír.
—Veo que mi hermano pequeño te hace reír —levanta la mano y le pone un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Todos vosotros me gustáis muchísimo —confiesa.
—Unos más que otros, espero —le sonríe.
—Tú eres mi favorito.
—Menos mal —la hace dar una vuelta y la vuelve a abrazar—, tú también eres mi favorita.
Y ella se ríiiiie. Gales la mira sonriendo del todo y suspira un poco.
—¿Has pensado... —se humedece los labios e inclina la cabeza—, en nuestro hijo? Estaría por nacer.
—Oui... —no sonríe tanto ahora.
—Pienso en él... o en ella, bastante a menudo.
—Es normal...
—Seguro sería una bebe preciosa... O un niño parecido a France... ¡Dios me libre! —bromea un poco.
—No lo sé, mira a Autriche, no sé a quién se parece...
—Es verdad... Uno de esos misterios de la vida —le da un beso rápido en los labios y se sonroja dando otra vuelta—. Seguramente tú y yo tendríamos un hijo mucho más guapo que los otros dos tuyos, modestia aparte.
—Tal vez sería pelirrojo como Britania, Rome contó que esas cosas pueden pasar.
—Es verdad... Tú tienes como una bolsita de genes y yo tengo otra. En la tuya debe haber alguien que era moreno como Austria, por eso lo es. Dependiendo de la mezcla de tus genes y los míos es que podríamos tener un hijo pecoso y pelirrojo como mi madre. O para mi suerte seria moreno de ojos marrones, como mi padre.
—Tú eres un poco moreno como él.
—Moreno por completo en comparación a mis hermanos que parecen elfos... Yes —hace los ojos en blanco y arruga la nariz, pero sonríe.
—Son muy monos, pero tú eres el más apuesto. Seguro eso lo sacaste de él.
—Con lo que me encanta que sea mi padre, Galia my love —protesta un poco pero se sonroja y la mano en su espalda repta un poco hacia su culo.
—No deberías ser tan duro con él, tu madre le quiere mucho y los padres lo pasamos un poco mal cuando nuestros hijos no nos quieren.
Él la mira un poco desconsolado con eso pensando en Austria y su intento previo fallido. Le quita la mano del culo acariciándole la espalda.
—Rome sí se desentendió de mí... Hay muchas cosas que pudo hacer distintas, como no matar a mi madre, por ejemplo.
—Todos pudimos hacer muchas cosas diferentes —sonríe dulcemente—. Sé que él no quería matarnos.
Suspira un poco y le hace dar una vuelta porque claramente no quiere hablar de Roma y lo maravilloso que es... Y sufrido.
—He estado pensando...
—¿En qué?
—En ti y en mí y en lo muy feliz que me haces —empieza, poniéndose más serio y visiblemente nervioso.
—Ah, eso —no creas que no se imagina que vas a pedirle que se case contigo y de hecho le hace ilusión ser tu prometida en vez de tu novia, aunque la boda aun tarde un año o lo que sea, pero no te lo va a decir.
—Me haces una persona completa y muchísimo mejor de lo que era antes. Me haces pensar en cosas que antes no podría haber siquiera considerado, como tener un hijo... Y yo sé, de verdad, que todo tiene sus tiempos —se humedece otra vez los labios y ha disminuido la calidad de su baile en un cincuenta por ciento porque esta nerviosito y pensando en otras cosas más importantes.
Galia sonríe y se sonroja un poquito. Él traga saliva.
—Sé que debes suponer lo que estoy a punto de pedirte... —susurra separándose solo un poquito de ella para buscar en el bolsillo interno de su saco.
—Oui—se pone de puntas para darle un beso en los labios. Gales cierra los ojos temblando un poquito y apretándola otra vez contra sí.
—No hay un solo lugar al que quiera ir sin ti, no hay nadie más en quien piense. Eres todo lo que alguna vez soñé en una pareja y en una compañera de viaje —susurra sacando su cajita del saco—. Y sé que casarse... Es algo grande, serio y quizás difícil, con demasiados implicados. Aun así no hay día que no piense en que sé que quiero hacerlo contigo...
Ella le toma de las manos y es que está muy emocionada ¡y vas MUY LENTO Gales!
—Yo... Yo estoy listo para casarme contigo. Creo que nací listo para ello. Pero si tú no lo estas aun, lo entiendo —sigue, cada vez más nervioso abriendo un poco torpemente la cajita que tiene, claro está, un anillo—, por eso es que te digo aquí y ahora que sería un honor para mí que fueras mi prometida. No tenemos que poner fecha aún, puede ser mañana, puede ser en un año o en cinco o en diez.
—Oui! Oui! —vuelve a chillar emocionada, salta un poco y lo abraza.
Gales sonríe sinceramente y se le sale un poco el palo del culo, hemos de decirlo, abrazándola de vuelta. Ella le abraza muy muy fuerte.
Es que Gales debe dar un par de vueltas sobre sí mismo riendo tontamente y ella levanta las piernas para dar la vuelta. Son como de cuento. Gales busca darle un beso en los labios habiéndose olvidado de la música y el baile y... Todo en general. ¡Galia había dicho que sí!
Y ella le besa de vuelta porque sí que son como de cuento y tal vez habría querido algo más espectacular, pero todo lo que ha dicho ha sido tan bonito...
Él temía que le dijeras que aún no era tiempo. Le tiemblan aun hasta los calzones cuando deja de dar vueltas para inclinarla hacia atrás y darle otro beso, ese si de cuento y ella se dejaaaa con esa facilidad, ni ha visto el anillo.
Gales la besa sonriendo como un idiota.
—I love you very, very, very much my sweet princess —susurra al separarse.
—Je t'aime aussie —junta la frente con la suya.
El británico sonríe más aun cerrando los ojos maravillándose del momento.
—Tu anillo...
—Ah... oui —se ríe un poco porque se le había olvidado del todo.
Le sonríe enderezándola del todo y acercándole otra vez la cajita que ha cerrado de golpe para cargarla. Ahora sí que Galia mira la cajita. Y es un buen anillo, la verdad. Tiene un gran brillante en el centro y otros pequeñines a todo alrededor del anillo. Me parece que el anillo es mucho más espectacular que la proposición
—¡Oh! ¡Mira esto!
—¿Te gusta?
Galia parpadea sacándolo de la cajita, aun mirándolo.
Gales sonríe mirándole la cara... Alguna ventaja ha de tener no tener a nadie en que gastar por decenas de años... Y ser un poco codo. Nunca había comprado un regalo tan caro.
—¿Te gusta?
—¡Es enorme! —se lo pone en el dedo—. ¡Y brilla un montón!
—Es un diamante especial, lo compré en una subasta y mande a hacer el anillo —sonríe sonrojándose.
—¿Es un diamante especial?
—Yes, es levemente rosado si te fijas y no tiene impurezas. Africano —a saber de dónde lo ha sacado... Conociendo a los a británicos, es mejor no preguntar si de verdad salió de una subasta.
—¿Es rosado? —lo vuelve a mirar.
—Es muy tenue, casi no se nota el color... Pero si lo ves a la luz lo notarás.
—¿No intentarán robármelo? —pone la mano sobre él protegiéndolo.
Él se ríe un poco.
—Tienes que cuidarlo bien porque es caro —le pone las manos en las mejillas acariciándole con los pulgares y la mira a los ojos—. Eres preciosa. Podrían querer robarte entera.
Galia sonríe.
—Y dijiste que sí... Dudo que haya un hombre más feliz que yo en este momento.
—Pues claro que dije que sí.
Que lo diga así le hace mirarla con ojitos de corazón acercándose por ooootro beso. Y ahí va oootro beso. Creo que este es más pervertidillo y menos de cuento.
Pervertidoooo. Gales le dice a Escocia que se calle. Escocia le canta Mrs Robinson como siempre.
Austria! Sobreviviste al baile! Sé que no la tenías todas contigo, pero eres más fuerte de lo que tú mismo crees ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
