España, que sinceramente ha tenido que DETENER a Romano para que no fuera a arrancarle la cabeza al alemán a cambio de él ir a hablarle, se le acerca. Alemania le da un traguito a su martini y cuando mira a España suspira porque YA lo veía venir... Y podía haber sido peor. Aprieta los ojos.
—Buenas... —se sienta a su lado con una falsa sonrisa.
—Mmm... —le mira de reojo.
—¿Cómo... estamos?
—Mal.
—No parece. ¿Y Veneciano?
Hace una pausa y le da un trago a su martini.
—Se ha ido —susurra después de unos segundos de silencio sintiendo un agujero en el estómago
—Oh... —frunce el ceño más—. ¿Y eso por qué?
Toma otro trago y decide afrontarlo directamente o nunca va a lograr nada.
—Ha terminado conmigo de manera indefinida.
—Fíjate, justo el día que dijo que tú ibas a demostrar que todos estábamos equivocados.
—Fíjate —le imita en español, rechinando un poco los dientes por la insinuación. Mira su copa poniéndose de mal humor—. ¿Qué es lo que quieres, Spanien?
—Saber qué coño está mal contigo. ¿Sabes lo mal que lo ha pasado Veneciano? ¿Lo ENFADADO que está Romano?
—Römer me da igual—murmura.
—Pues no debería. Y yo también estoy muy enfadado contigo. Y mi padre y Francia.
—Me basta y me sobra con el enfado de Veneciano. Que además a estas alturas da lo mismo.
—Que te mueras. No. Que te retuerzas del dolor hasta que sepas lo que ha pasado él, mamón.
Alemania le mira de reojo intensamente. El español le sostiene la mirada con el ceño fruncido.
—¿Que te hace pensar que YO lo he pasado bien?
—Ese bailecito que acabas de marcarte, desgraciado —señala la pista. Alemania suspira y se sonroja un MONTONAL con ese tema—. ¡Ni te atrevas a sonrojarte que te parto la cara!
—Spanien —voz suave y mesurada.
—No me vengas con Espanien ni Espanien, gilipollas, que lo que le has hecho a Veneciano no tiene nombre.
—No le hice NADA a Italien... Hasta que se lo hice.
—Justo eso mismo.
—Eso es algo que a ti ni a nadie le importa.
—¡Pues claro que me importa! ¡Veneciano ES de mi familia! ¿¡Qué te has creído, tú, imbécil!? —le riñe.
—¡No me he creído nada! Italien TAMBIÉN es mi familia, Verdammt. Es mi pareja, vive conmigo y ahora estamos jodidos, ¡no necesito que además me estés fastidiando tú!
—¡No es tú familia, porque la familia no se hace eso unos a otros!
—¡Italien es lo mejor que tengo! —grita enfadado y frustrado porque no sabe cómo arreglar esto y cómo manejarlo para sí mismo, menos aún para el español—. YO soy el primero que se lamenta.
—¡Y una mierda! Ya te he visto cómo te lamentas ahí con OTRA. ¡Aun ni se te han enfriado las sábanas, capullo!—grita el español y Prusia le oye, notando lo que hace y que le grita a Alemania. Se les acerca.
—No es... ¡Es que no es así! ¡No es tan simple como lo dices! —protesta Alemania tapándose la cara.
—¡Eso lo dices tú!
—¡Eh, eh! Spanien, ¿qué pasa? —pregunta Prusia acercándose al moreno, poniéndole una mano en el pecho para detenerle.
—¡Lo digo porque es VERDAD! —protesta Alemania.
—¿Qué pasa? Te diré lo que pasa. Pasa que este DESGRACIADO está haciendo mucho daño a Veneciano y tiene mucha suerte de que no le hayamos partido la cara.
—Was?
Alemania a la vez que llega Prusia mirándole de reojo.
—Italien. Verdammt. Spanien DÉJAME EN PAZ. No te metas conmigo en esto como YO no me meto contigo.
—Italien tampoco es que esté siendo un ángel, ¿sabes? —suelta Prusia.
—Preussen... —le pide Alemania levantándose del todo y tomándole del brazo agradeciendo infinitamente que le defienda pero confundido con todo. Tiene que entender qué coño le pasa.
—Tú no te metes conmigo porque no tienes nada que reclamarme, gilipollas. Y Veneciano es un maldito ángel del cielo. Él se está tirando a otra y aun quiere que no le golpeemos—discute España primero a Alemania y luego a Prusia.
—¡Pues también Italien se estaba acostando con Mein Vater! —replica Prusia.
—No ME estoy tirando a otra, así como si Italien y yo estuviéramos bien y yo hubiera buscado a alguien más.
Todos gritan a la vez.
—Italia nunca sería capaz de ENAMORARSE de alguien más —sentencia España a eso con voz mesurada, para ambos.
Prusia parpadea y mira a Alemania, porque España suele ser bueno en eso.
—No estoy... Yo no... —Alemania se sonroja porque tiene problemas severos con todo lo que pasa—. ¡Yo no quería esto! En ningún momento quise nada de todo esto, verdammt! ¡Paren! ¡Los dos!
Prusia levanta las cejas porque no ha dicho que no esté enamorado, ahora con infinita curiosidad por saber de quién.
—No pueden meterse en esto. NO PUEDEN. ¡No pueden explicarse lo que yo no entiendo ni sirve de nada gritarme por algo que no tengo IDEA de qué es! Yo AMO a Italien —se sonroja al decirlo.
—¡Qué vas a amarle! —grita España.
—¡Que vas a saberlo tú!
—¿Pero qué ha pasado, de quién habla? —pregunta Prusia.
—De Italien—replica teeeenso el alemán sin querer ahora mismo hablar con Prusia de esto, excesivamente confundido con todo.
—Ah, además ahora mientes. ¿Qué pasa? ¿Planeas que sea tu secretito? ¿Sería un escándalo que se hiciera público? —suelta España agresivo. Los niveles de tensión en el aire AUMENTAN.
—Spanien, ¿estás amenazándome?
—No, esto no es una amenaza, es un hecho. No dejaré que te salgas con la tuya impune después de destruir a Veneciano.
—¿Destruir a Italien? ¡¿Crees que Italien no ha intentado destruirle a él también!? —protesta Prusia volviendo a meterse frente a Alemania.
—Prusia, no te metas que no tienes idea de esto —protesta España que no quiere pelear con su amigo.
—Sí me meto, Spanien, siempre estáis igual con todos vosotros ¡como si Italien no se hubiera largado de casa sin un solo motivo real! —discute Prusia con el ceño fruncido.
—Veneciano se fue porque este imbécil no le hace puto caso y ahora que ha encontrado a otra está claro de por qué.
—¿Pero qué otra hablas? ¡Italien se tiró a Helena también y seguro a Egipto y a quien más quiso!
—De la fulanita rubia, la madre de Suiza. ¡Y ya te aseguro que tu hermano no solo se la ha tirado! —señala España. Prusia se vuelve a mirar a Alemania, que se criiiiispa con que le llame fulanita rubia, de nuevo con el corazón dividido.
—Italien se tiró a tres, cuatro, cinco, diez personas... Yo me acosté UNA vez con UNA —y es que se sonroja.
—¡No he visto a Veneciano mirar a ninguna de esas personas como tú miras a esa!—insiste Españaprque además Veneciano lo hizo como medida desesperada para hacer reaccionar a Alemania y Alemania... no parece haberlo hecho para que Veneciano hiciera algo si no como que le diera igual el italiano.
Prusia mira a Alemania aun tratando de leerle. Y es que se SONROJA, porque no sabía que pudiera MIRAR a Helvetia de manera especial, pero bien que sabe que Helvetia se siente especial y diferente.
—Yo n-no miro a... A-A nadie —balbucea sabiéndose tristemente perdedor de algo que no puede ni arreglar ni entender. De verdad quería MUCHISIMO a Italia. Más que a nadie, quizás más que a sí mismo... Y había pasado un infierno en su ausencia, aun cuando hoy por hoy nada de eso valiera ya para nada.
En realidad no le extrañaba que Italia no quisiera quererle más. Racionalmente en este momento su cerebro era, al fin, capaz de entender su problema: Italia se había ido para causarle celos y daño... Y lo había logrado muy bien. Pero él había sido incapaz de reaccionar correctamente... Aún no estaba seguro de qué manera hubiera sido la correcta. Había ido por él y le había pedido que volviera y hasta un punto había incluso aguantado estoico cada una de las cosas que el italiano había hecho. Quizás nunca debió ser tan estoico. Temía que se olvidara de él y se enamorara de alguien más, por eso había mandado flores y regalos... No es que quisiera comprarle.
—Por favor —protesta España poniendo los ojos en blanco.
Y al final había hecho la mayor estupidez de su vida... Y la había hecho consciente. Harto ya de la situación con Italia, si era verdad que había ido a buscarse a alguien a quien "tirarse". Ni siquiera podía ponerse el pretexto de no saber qué hacía o que Helvetia le había seducido. Y Helvetia era especial... No estaba ENAMORADO de Helvetia. Helvetia solo lo había roto en dos. Como si fuera dos personas distintas. Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
—Espera, Spanien, déjanos hablar —pide Prusia.
Alemania mira a España sintiéndose estúpido por no tener respuesta alguna a sus acusaciones, en concreto sin sonar tremendamente cínico.
—No sé si se merece que habléis —protesta el español, pero igual le deja, porque es Prusia y no quiere pelear con él. Alemania no mira más a España por ahora, dejando que Prusia le arrastre un poco para alejarse de él.
—Bru...? —le pregunta Prusia llamándole de esa forma que solo usa en momentos especiales.
Alemania le mira de reojo y es que... Es Prusia... Llamándole así. Le aprieta un poco el corazón.
—Bruder —susurra Alemania con voz de haber hecho algo muy pero muy malo, que nunca ha sido muy común.
—¿Qué ha pasado? —pregunta Prusia preocupado. Alemania traga saliva y no le mira.
—Italien ha terminado conmigo —repite.
—Pero...
Se encoge de hombros.
—Spanien tiene razón —murmura—, soy un idiota desconsiderado y lo he hecho mal con Italien.
—¿La tiene? Pero Italien se fue...
—Es mi culpa...
—Was?
—Italien se fue porque YO no le estaba haciendo el caso apropiado... Y todo ha ido en bajada desde entonces.
—Pero... ¡y como ibas a hacerle caso si se va!
—Antes... Debí hacerle caso antes —murmura pasándose las manos por la cara y aplastándose los ojos—. No va a volver, Preussen.
—Pero... algo se podrá hacer, nein?
—No sé. Parecía ser bastante definitivo —susurra con pesar—. No creo que vaya a volver fácilmente y menos aún...
—¿Menos aun...?
El menor le mira poniéndose nervioso...
—E-Está este otro asunto... Que dice Spanien.
—¿Con Helvetia?
—No sé qué me está pasando.
—Pero...
—No lo sé, no tengo IDEA de que me está pasando. Estoy mal, estoy confundido.
—¿Confundido por?
—Por todo esto, Preussen. Italien, Helvetia... ¿Sabes la tragedia que es todo esto? ¡Italien terminó conmigo!
—¿Qué pasa con Helvetia?
Le mira desconsolado.
—N-Nada —se sonroja sabiendo bien que negarlo es estúpido.
—¿Nada?
—Sabes que me acosté con ella... Y bueno, Helvetia es... Diferente.
Es que no sabe que quieren que diga. Helvetia le caía bien, mejor que muchas personas. Pero no es que quisiera realmente terminar con Italia para quedarse con ella. Ahora se siente culpable solo por pensarlo.
—¿Diferente en qué? ¿Pero tú la has visto? Ni siquiera está buena.
Se sonroja porque NO es de estar buena... Además si lo está, tiene una espalda musculosa y pechos. Prusia le mira, esperando que responda algo y le da un codazo al ver que no reacciona
—¡Podría ser mi amiga!
—Podría ser tu mutter.
El de ojos azules aprieta los ojos.
—No es mi mutter.
—Pues no porque se murió antes de que nacieras, creo...
—Lo que quiero decir es que es solo una persona que me cae bien.
—¿Y?
—Y no estoy enamorado —susurra con todo menos cara de póker habitual. Prusia le mira no muy convencido.
—Brudeeeer —protesta sonrojándose otra vez
—Pues es que Spanien dijo... y tú estás todo rojo...
—¡No estoy todo rojo!
El mayor le mira un poco desconsolado porque de hecho sí le gusta Veneciano y le gusta para Alemania.
—Necesito arreglar las cosas con Italien —puntualiza Alemania pensando un poco lo mismo que él.
—¿Cómo vas a hacerlo?
—No lo sé. No tengo ni idea. ¿Suplicando? Antes tengo que resolver lo de Helvetia.
—¿Qué harás con ella? —Prusia la mira de reojo.
—Es que no sé qué es lo que pasa, Preussen.
—¿Lo sabe Schweiz?
Traga saliva.
—Nein, y no puede saberlo.
Prusia mira a Alemania y se ríe por hacer algo.
—Was? Es verdad... Österreich me mata si Schweiz se entera.
—¡Ooh! —eso suena mucho peor en labios de Prusia.
—Ya bastante enfadado está... Él y toda la humanidad —explica Alemania.
—Ah... ja, enfadado. Ja. Claro... —ni caso, esa sonrisa preocupante.
—Me ha dicho que hablaremos cuando vuelva.
—Was?
—Österreich —aclara y le mira a la cara porque estaba mirándoles bailar. Levanta las cejas al ver la sonrisa del albino.
—Ah, que se van, es verdad, es verdad.
—¿Por qué sonríes así?
—¿Eh?
—Esa cara —frunce el ceño.
—¿Qué cara?
—Esa sonrisita que augura que vas a meterme en problemas.
—Nein, nein —levanta las manos defendiéndose.
—Bastantes problemas tengo, Preussen, bitte.
—¡Lo sé, solo cálmate!
—Vale, vale... Me calmo. Tú calma a Spanien.
—Eso va a ser difícil.
—Y como está él van a estar todos... No quiero ni imaginarme a Römer —no crean que no le da algo de miedo.
—Ja...
Alemania suspira.
—Debo volver a la casa y ponerme a trabajar, eso hará que el cerebro se me normalice.
—Espera... ¿Vati sabe esto?
Se tarda un poco en responder.
—Nein —vacila un poquito—. Germania no sabe.
Se abstiene de decir su opinión sobre la mala relación entre Germania y ella... E incluso entre Suiza y ella. Porque nadie parece entenderla y a nadie parece importarle... Ejem... Más que a él.
—Se va enfadar contigo también. Ya sabes que aunque Rom sea... y todo eso con Galia y con Britania, Helvetia le gusta.
—Bien, pues que se forme en la fila —protesta frunciendo el ceño.
—¿Qué le digo entonces? ¿Que te has enamorado de ella?
—Nein!
—¡Es lo que ha dicho Spanien!
—¡Pues no estoy enamorado de ella! ¡¿Y cómo le vas a decir eso a Vater?! —hasta chilla un poco.
—¡Porque Vati sabrá que he hablado contigo!
—Pues dile que... Nada, dile... No sé. No sé ni siquiera que va a decirle ella.
—Ella... —la mira.
—No me parece que ella y él hablen mucho, en realidad.
Prusia se encoge de hombros.
—Pero no puedo decirle a Vater así que me acosté con Helvetia... Así —¿no que justo ESO querías, Alemania?
—¿Así como?
—P-Pues... A-Así. De hecho a estas alturas no necesita saberlo —como si no fuera a enterarse igual, Alemania.
—Pero si Spanien lo sabe... seguro todos los saben, Rom le dirá.
—Si le dices que estoy enamo... Eso. Italien lo sabrá.
—Spanien lo sabe, West! Me sorprendería que Römer no se lo haya dicho ya.
—¡Spanien está inventándoselo!—protesta temiendo que de verdad ellos SEPAN y se enteren de eso antes que él mismo.
—Me extraña que se invente esas cosas...
—Yo estoy enamorado de Italien—se aferra a eso como a su le mira sin estar muy seguro de nada—. No sé qué hacer. Tengo que pensar.
Y el de ojos rojos vuelve a mirar a Helvetia porque de verdad no entiende qué, si es feucha y pequeña y con esa cara de enfado... Alemania mira hacia donde está mirando Prusia y se vuelve a sonrojar un poco bajando la mirada.
—Esto es una pesadilla, es como si me hubieran cortado a la mitad. Una parte de mi soy yo, normal y otra parte son una persona extraña a la que le gustan otras cosas.
—¿Eh?
—No sé cómo puede pasarme esto, ¿sabes? Echo de menos a Italien, pero con Helvetia... —se pasa una mano por el pelo y se acuerda del brassiere que tiene en el bolsillo.
—Was?
—Es solo diferente. Me gusta pasar tiempo con ella.
—¿Por qué?
—Porque es extraña y no sabe cómo funcionan algunas cosas del mundo y… se sonroja.
Prusia parpadea un par de veces.
—¿Y?
—No se explicarlo. Cómo tiembla cuando la abrazo y... Es mona. Aunque digas que no te gusta.
—¿Tiembla cuando la... abrazas?
—A-Algo así—es que lo que le cuesta entender sus propios sentimientos.
—West... ¿la abrazas? ¿En serio?
—La he abrazado alguna vez... Cuando eso —se sonroja OOOTRA vez.
—Es que suena como...
—¿Cómo qué...?
—Pues yo qué sé. ¿A cuanta gente abrazas tú normalmente?
—Pues... A-A-A... Italien —cuando te abraza.
—¿Ves?
—Pero eso no es indicativo de nada! Si a ella la he abrazado es por razones específicas que tienen que ver con que me acueste con ella. No es como que abrace a todo el mundo
—Pero no hace falta abrazar a una tía para acostarte con ella.
—Cómo vas a acostarte con ella si no?
—Pues... por detrás, ¿sabes?
Parpadea.
—¿Tú te acuestas así con Ungarn? —y es que claro... Italia tampoco es como que le permitiera que fuera así salvo en alguna extraña ocasión
—Ah... uhm... nein. Bueno, a mí no me gusta, no es tan awesome, pero Ungarn es diferente.
—¿Por qué?
—¿Por qué qué?
—¿Por qué es diferente?
—Pues porque... porque ella es... bueno, como Italien.
—¿Cómo Italien?
—Para ti. ¿Tú te tiras a Italien por detrás?
—Nein, pero no me tiraría a Helvetia por detrás nunca.
—¿Por qué no?
—Porque no, ella es suave y... —es que se acuerda del momento y se sonroja y lo que ocurre es, Alemania, que aún no te enteras que no te TIRASTE a Helvetia.
—¿Suave?
—Ja. Y frágil. Y cuando besa es muy diferente a Italien —en serio intenta explicarse.
—Y la has besado.
Lo que pasa es que a Prusia no le parece raro que bese a alguien que se va a tirar una noche, sino la forma en que Alemania está explicando todo esto. Pero no sabe cómo ni por qué.
Cualquier latino YA estaría haciendo un drama. Es más, España ya hizo un drama y no le ha contado nada.
—Ja... —piensa preocupado no en el beso del día que se la tiro, sino en el beso de hoy mismo, un rato atrás, en el baño.
—¿Pero mientras te la tirabas?
—Nein... —traga saliva—, no solamente.
—West... no sé, suenas...
—Was? —pregunta mirándole con preocupación.
—Raro.
—Raro —repite y es que SÍ que se siente MUY raro—, ya lo sé.
—No sé, tío. Tal vez deberías ir con ella hasta que Italien se lo piense.
—¿I-Ir con ella? ¿Eso no sería como asegurarle a Italien que tiene razón y que yo también le dejo?
—Pues ya te ha dejado y no va a volver —se encoge de hombros.
—Yo debía... Ir por ella.
—Was?
—Si voy por ella, él va a con alguien más para siempre.
—Pues... no sé qué decirte —se encoge de hombros.
—Lo pensaré.
Prusia asiente y sonríe un poco de lado dándole unas palmaditas a la espalda y seguro pensando en la maldad de irle a contar a Suiza, no creas que no, Alemania. Bueno, más bien en chantajear a Austria con decirle. Tampoco quiere joder a Alemania.
xoOXOox
Francia atrapa a Inglaterra en una vuelta y a este el cuarto le da unas cuantas vueltas aun.
—Allôooo —sonríe abrazándolo de la cintura.
—Uuuh! —exclama y se ríe porque le ha dado sensación que casi se cae. Francia se ríe un poco también con él porque está feliz, en términos generales. Le da un beso en la mejilla.
—¿Bailas conmigo?
—Another one? —sí, piensa que eres Galia.
—No has bailado conmigo, mon amour —le sonríe y se acerca a el directo por un beso en los labios. Se aparta para que se lo dé en la mejilla.
—En la boca no, ¡soy un hombre casado! —y aun así se ríe.
—Estás casado conmigo, tonto —se ríe igual, no crean que no.
—No, tú eres muy guapa —sonríe con los ojos entrecerrados y le pasa una mano por la mejilla, por lo visto hoy aún no ha bebido suficiente para ponerse borracho depresivo o la bebida le ha sentado bien.
—¿Guapa? Ahora son muj... Ohhhh! ¡Pero la voz! —protesta un poco sin dejar de sonreír.
—Tu voz es de un ángel...
—Mi voz es de un ángel —repite intentando imitar a su madre—. Pero te gusta más France.
—Noooo —canturrea y se sonroja.
—¡Claro que siiiií, te sonrojaste!
—Nooo! —se tapa las mejillas y se ríe doblándose un poco. El francés se ríe junto con él acariciándole un poco el pelo.
—¿Sabes? Tu a él le gustas muchísimo y te quiere aún más.
—Well... un poquiiiito pitito pititititito —junta las puntas del dedo índice con la del pulgar y se la muestra cuanto poquito.
—¿Así te gusta él a ti? —sonríe al verle hacer porque es gracioso como lo dice pensando que Inglaterra borracho así es ADORABLE.
—Yes —asiente y se tambalea un poco.
—Pues él te quiere a ti así —abre los brazos y le abraza.
—Pero shhhhhh —pide silencio y apoya la cabeza en su hombro con absoluta naturalidad haciéndose bolita en su abrazo, creo que como algunos sofás se quedan con el hueco del culo en ellos, el cuerpo de Francia tiene un hueco para que se amolde el cuerpo de Inglaterra.
Francia le abraza y le acaricia la espalda
—No voy a decirle a nadie... Nada. Shhhh —le tranquiliza—. Puedes contarme más cosas.
—Eres la única persona del mundo que lo sabe —susurra aun con el dedo frente a su boca aun pidiendo silencio y los ojos cerrados.
—Mmmm... Je t'aime aussi, mon amour... Me encantó tu discurso.
—Dije un discurso... dije muchas palabrotas —se ríe jijiji como si hubiera hecho una travesura.
—Oui... ¡Y otras cosas!
—Otras cosaaas —canta. Francia se ríe ooootra vez.
—¿Vas a repetir todo lo que diga cantando? Voy a aprovechar...
—Aprovechaaaar —responde. Es que le da mucha risa al francés.
—Je t'aime.
—Yeee TEEEEM —canta como si fuera un cantante de ópera. Más risas aun mientras le abraza de la cintura y les hace dar una vuelta.
—¿Te gusta estar casado con France?
—Sí me gustaaa —da la vuelta haciendo una pirueta. Es que le mira con ojos de absoluto corazón.
—¿Qué es lo que te gusta más?
—Muchas cosaaas —sonríe. Francia le sonríe él también.
—¿Cómo cuaaaaleeeees?
—Pueeees... que me quiere a mí solo —se esconde avergonzadito.
—Claro que te quiero a ti solo —le abraza con fuerza porque a pesar de todas las dudas, parece tenerlo claro estando borracho.
—Y... él no quiere que sea secreto pero yo sí y él no pero aun así me guarda el secreto.
El de ojos azules se muerde el labio porque ahora mismo no es secreto para nadie y es un poco su culpa por presionar.
—El haría muchas cosas por ti, incluido eso y más... Te quiere muchísimo y está completamente feliz de estar casado contigo.
Inglaterra suspira cerrando los ojos.
—Estar casados es mucho más simple de lo que parecía...
—Esto es muy complicado —se refiere al convite.
—¿Esto? ¿Estar aquí abrazados y bailando? A mí me parece muy simple.
—Nooooo todo el mundoooo son todos malos.
—Yo no soy malo —asegura Francia haciendo que den ooootra vuelta.
—Tú eres... —le mira y se le dilata las pupilas, mirándole a los ojos fijamente unos segundos como si fuera la primera vez que le ve.
Le acaricia la mejilla y el pelo sobre la oreja, mientras se le queda mirando con ojitos de corazón.
—So pretty...
—Tú eres más bonito de aquí —le señala el corazón. Inglaterra está hipnotizado ahora—. Me haces muy feliz, Angleterre.
—Muy feliiiz —canta un poquito y sonríe.
—Exactamente —sonríe también y lo aprieta contra sí. Y destilan amor.
Francia le toma de las manos y le hace dar una vuelta. Y la da... aunque se desequilibra un poco. Francia termina por abrazarle por la espalda muerto de risa e Inglaterra se le recarga encima.
—Hace cien años que empezó la guerra, si me hubieras dicho que íbamos a acabar así... No lo hubiera creído —sonríe.
—Yo no lo hubiera creído hace cinco minutos.
—¿Por? —se ríe.
Inglaterra se encoge de hombros porque era un chiste. Francia le da un besito en la nuca.
—¿Hay alguien aquí más feliz que nosotros?
El británico les mira a los demás.
—¿Sguitserlan?
—Se ve bastante feliz, ciertamente... Creo que nunca lo había visto sonreír.
—Es bonito —suspira.
—Sí que lo es, hasta Autriche parece menos molesto que de costumbre... Solo parece.
—Austria no te cae bieeeen —cancioncilla de burla.
—No, claro que no me cae bien.
—Y has tenido que venir a su boooodaaaaa —sigue.
—Vine a acompañar al padrino.
—Ja-Ja vas de pareja con el padrino de la boda de alguien que no te cae bieeen.
—Suisse me cae mejor. Pero tú me caes peor que todos por molestón.
—Ja-ja, te estoy molestandooo.
—No me estas molestandoooo.
—Pues te molestaré —se da la vuelta hacia él.
—Nooon!
—Yes!
—¿Cómo vas a molestarme?
—I don't know, ¿qué te molestaría?
—Un beso.
—¡Eso no es verdaaad! —protesta y se ríe escondiéndose otra vez.
—Sí que lo es —le abraza y se mueve un poco con la música.
Inglaterra se ríe más moviéndose y escondido, haciendo que no con la cabeza, como si tuviera cinco años.
—Claro que me molestaría muchoooo.
—Noooo —es que se muere de la risa.
—Entonces que... Me digas que me amas me molestaría aún más.
—Nooooo! —se ríe más echando la cabeza atrás. Francia se le va detrás para abrazarle.
—Dame un beso y me molestaraaaaaas.
Así que el menor se deja caer más, riendo. Y ahí Francia se va adelante y van a caerse. Inglaterra abraza a Francia cuando se le cae encima. Francia se ríe y grita... ¡Adivinen como que! Inglaterra está muerto de la risa en el suelo.
Rusia les esquiva bailando saltando por encima de ellos y si baila con el niño es posible que él no les esquive tropezándose y cayéndose sobre Rusia que lo levanta con tanta naturalidad que ni se enteran. América se muere de risa igual porque no le digan a nadie pero le encanta que haga eso. Rusia parpadea sin entender porque estaban bailando y América que con lo mucho que se distrae vuelve al baile riendo idiotamente.
xoOXOox
Roma se vuelve a Germania tras mirar preocupado a Alemania por un buen rato. Germania sigue refunfuñando por lo bajo... Mira a Roma de reojo.
—Hay que hacer algo con eso —le señala.
—Matarle, por ejemplo.
—¡Es tu hijo!
—Ya, Ya lo sé. ¿Matarlo de manera que no le duela demasiado? —le mira e inclina la cabeza—. ¿Cómo sabes?
—No vas a matarlo, para eso lo hago yo. ¿Cómo sé qué?
—Tú dijiste algo. No está bailando... Está...
—Quid?
—Dijiste que no está enamorada de mí. ¿Cómo sabes eso?
—¿Quién? ¿Helvetia?
—Ja.
—No te ha mirado en toda la ceremonia, ni una sola vez.
—¿Y eso qué? Yo tampoco la he mirado... Fuera de cuando nos saludamos. ¿Ella a quién mira?
—A tu hijo.
—A Deutschland. Pero eso no quiere decir que este enamorada de él, quizás ni siquiera sabe que no soy yo
—Sí que lo sabe. Pondría la mano al fuego porque se han acostado.
—¡¿Deutschland con ella?! ¿De... De verdad?
—Seguro. Y más después de verles bailar. Quizás deberías ir a hablarle.
—Deutschland... Helvetia está enamorada de Deutschland y yo metiéndome en líos contigo...—le mira de reojo.
—¿No te gusta meterte en líos conmigo?
—Claro que no me gusta meterme en líos contigo —le mira a los ojos—. Detesto meterme en líos contigo. ¿Si voy a hablar con ella vas a enfadarte?
—¿Solo a hablar? —la mira de reojo no muy seguro.
—Pues vamos a ver primero si consigo que me mire. Helvetia no es fácil.
—Pero luego vuelves y me besas. Uno de verdad, de los que quitan el aliento.
El rubio levanta las cejas y se sonroja un poco.
—Vale —sonríe un poquito de lado, se acerca a él, y le da un beso en los labios.
Roma le mira fijamente porque es una exigencia completamente en serio y Germania le hace un cariñito en la mejilla.
—Pero luegooo —protesta el romano sin perder la oportunidad de todos modos riéndose.
El sajón sonríe de lado y le despeina un poco para molestarle porque yaaaa saaaabe como es. Roma se ríe más y trata de meterle mano y el rubio pega un salto dejándose. Roma se ríe más con el salto porque le encanta que siempre salte.
—Ahora vuelvo —le cierra un ojo de manera excesivamente mecánica y NADA pícara que lo hace apretar los ojos y reírse más.
Así que ahí se va a buscar a Helvetia mirando a Roma cada dos pasos porque aquel que no crea que él se emboba... Está mal de la cabeza. Mira a Helvetia de nuevo cuando ya está casi sobre ella y Roma se levanta para ir a sacar a bailar a alguien... como nos cae mal, por eso Germania no te hace caso solo a ti.
Puede que se lo pida a Romano solo para chismear de esto y ver que hacen con Veneciano o a España si Romano no quiere. Claro que Romano se deja, el CHISME le encanta aunque sea con Roma.
Helvetia está en su sillita con el ceño fruncido y las manos en su falda, mirando a los que bailan. Germania se le sienta junto a ella un poco de golpe y con el ceño fruncido.
—Hallo.
Helvetia le mira de reojo un instante y se revuelve un poco, alejándose de él en su propia silla.
—Soy yo, Germania —frunce más el ceño—. ¿Cómo estás?
—Vete, sajón —el mismo rechazo de siempre. Él se revuelve un poco porque sí que le vió bailar con Alemania y hablar con él.
—No voy a irme. ¿Cómo estás? ¿Lo estás pasando bien?
Niega con la cabeza y se separa otro poquito. Germania carraspea y extiende una mano hacia ella.
—Ehm... ¿Quieres bailar?
Mira la mano y niega con la cabeza porque ya ha tenido bastante ridículo. Germania frunce más el ceño y la mira a los ojos.
—Veo que conociste a Deutschland.
Gira la cara al otro lado y se sonroja. Germania la medio fulmina.
—Y veo que con él sí bailas y sí hablas.
Helvetia se sonroja más sin responder nada y él la mira si saber que más decir.
—Ehm... Y... ¿Desde cuándo se conocen tanto?
Se revuelve sin contestar mirándose las manos.
—¿Helvetia?
Le mira un instante.
—Habla conmigo. ¿Conoces bien a Deutschland?
Niega con la cabeza.
—No me has mirado a mí en la boda pero solo le has mirado a él —la acusa un poco.
Ella se sonroja otra vez.
—Y a mí no me hablas. ¿Te gusta la boda? Felicidades.
Asiente solo una vez mirándole un instante de reojo.
—Nuestro hijo y mi otro hijo.
Gira la cara aun reacia a admitir que Suiza sea de Germania... aunque sabe bien cómo funciona esa parte con las cabras.
Germania se revuelve porque es que ha visto a Alemania hablar con ella un BUEN rato y la ha visto abrazarle y todo.
—Deutschland se parece a mí.
Helvetia traga saliva pensando que al principio lo creía, pero ha descubierto que no tanto. No comenta nada.
—Ehm... ¿Y cómo están tus cabras?
Asiente una sola vez y el sajón se revuelve porque es difícil hablar con ella. Sí, sobretodo acostumbrado a Roma.
—Eh... ¿Y... Las montañas? —es que nunca sabe que decirle, él es malo para hablar.
—Vuelvo hoy.
—¿Hoy? ¿No hay mucha nieve?
Niega con la cabeza.
—Mmm... ¿Quieres que te acompañe o ayude a algo?
Niega otra vez porque quiere estar sola después de todo esto, bastantes chicos por una temporada. Germania suspira.
—¿No quieres hablar ya?
Vacila un instante y niega un poco porque tampoco tiene muchas ganas de hablar, ciertamente.
—¿Quieres beber algo? —pregunta deseando algún día poder hacer algo por ella, un poco incómodo.
Helvetia se encoge de hombros... y niega al final porque tampoco sabe a quién tiene que pagarle y seguro bastante cara será ya la comida cuando le pregunte a Suiza.
Germania suspira otra vez. Ella le mira de reojo y piensa en decirle un poco qué ha pasado con Alemania... pero considera que eso es cosa de Alemania y que no debe meterse en su vida.
Germania la mira también, celoso del baile, enfurruñado y una vez más sin saber qué demonios hacer con su estúpida vida amorosa complicada e infinitamente frustrante.
—Tu y yo... Somos pareja aun.
Se sonroja y niega con la cabeza. Germania se humedece los labios
—Nein, ¿cómo que nein?
La chica se mantiene firme sin decir nada y no es que tu hijo haya conseguido un trato mejor a pesar de que es... él.
—Pues para mi sigues siendo mi mujer y voy a seguir yendo a verte.
Ella frunce el ceño más.
—Aunque hagas esa cara. Eres mi chica y solo mía —asegura obstinado—. Además de la madre de mi hijo.
Niega otra vez y él hace los ojos en blanco y se levanta.
—Iré pronto a verte.
Helvetia levanta la cabeza y le mira.
—No estaré.
—Me has dicho que te irás hoy.
Traga saliva porque no iba a ir a casa y no quería decirle... porque le da miedo que trate de invadirle mientras no está. Germania le mira a los ojos.
—¿Vas a ir con alguien más? ¿Vas a ir con Deutschland?
Ella niega efusivamente y él frunce el ceño.
—Pretendes cambiarme por Deutschland.
Le mira frunciendo el ceño más y se sonroja un poquito, negando.
—Pues no vas a poderme cambiar por él porque tú y yo tenemos a Schweiz en común, además eres mi chica y yo te vi primero.
Ella niega. Afróntalo Germania, incluso tú te das cuenta de que no podrían estar más lejos en estos momentos.
—Pues... Vas a volver a ser mi chica, eso te lo aseguro. Aunque me tarde.
Niega otra vez.
—¿Y qué quieres? ¿Que no vuelva nunca más a verte y ya?
Vacila porque estos días sabiendo que Alemania no iba a volver nunca han sido los peores, pero no quiere sentirse así con Germania también...
Germania la mira un poco nervioso de que de verdad le diga que, en efecto, no quiere que nunca vuelva a verla.
Al final, piensa que con el tiempo se sentirá mejor, así que asiente suavemente.
Es decir... Tenía algo con ella, ¿no? Una relación de algún tipo... ¿No? Se muerde el labio porque aunque no parezca para él Helvetia sí es importante... Pasa tiempo con ella haciendo cosas que no hace con nadie más y aunque solo parece ser retozar por la montaña... Es muy importante hacerlo. Y ella es su chica y le gusta... Vamos, quizás Galia le gusta más pero... Se queda congelado al ver la respuesta.
—¿D-De verdad? ¿T-Tan mal te viene que no quieres que vuelva a verte nunca? —pregunta desencajado—, aunque me dijeras cada vez "lárgate de aquí, sajón", en el fondo no lo pasamos mal, después de unos días si consigo que me mires y hables un poco conmigo.
Y es que a Helvetia si la quería. Quizás con su forma rara de querer a la gente, no como Roma que se los decía todo el tiempo, pero ella le llevaba a un mundo en el que había todo lo que hoy estaba perdido: tierra, montañas que defender, trabajo físico. Ella era su contacto con el mundo REAL... Y creía estarlo haciendo mejor últimamente. Mucho mejor.
Ella se mira las manos muy muy nerviosa porque no quiere sentirse mal.
Germania se pone en cuclillas junto a ella y ella se sonroja y recoge las piernas metiéndolas bajo la falda.
—Quizás no sea la mejor pareja del mundo, pero sí me gusta mucho ir contigo.
Aprieta los ojos y gira la cara haciéndose bolita, pensando que no es verdad, Germania tiene todas esas novias con las que vive. Si supieras que eso es bastante relativo...
—Y no quiero dejar de ir a verte, me encanta ir y estar contigo —levanta la mano y le intenta hacer un cariño en la mejilla.
Ella se hace más bolita. Germania se queda con el brazo extendido sin saber bien que hacer, quita la mano porque sigue pareciéndole siempre que la toca que lo último que quiere es ser tocada. ¿Por qué tenía que tener chicas tan difíciles? ¿Por qué no podía tener así como a Egipto que le adorara y le abrazara y le dijera cosas bonitas? Ugh. No. No quería nada con esa mujer. Prefería a la sencilla Helvetia.
—¿Helvetia? —vuelve a preguntarle porque... No habla.
—No quiero hombres —susurra.
Parpadea e inclina la cabeza.
—Was? ¿Quieres... Mujeres? —piensa en Helena y Egipto y levanta las cejas.
Ella niega con la cabeza.
—¿No quieres a nadie y quieres estar sola para siempre?
Asiente. Germania frunce el ceño porque tampoco es un cumplido que una chica le diga que prefiere estar sola a estar con él. Se pone de pie.
—Bien, pues haz lo que quieras y quédate sola en las montañas para siempre si es lo que te gusta —sentencia frustrado. Lo sentimos... Solo lo dice, seguro en tres semanas va a verte.
Helvetia frunce el ceño y se hace más bolita porque siente como se le seca y resquebraja un poquito el corazón con eso.
Germania la mira por unos segundos más y luego se da la vuelta para ir con Roma, frustrado y enfadado. Es que ella es muy tsundere y Germania un desastre por lo que veo pero él siente que le dijo muchas cosas y cosas bonitas y ella simplemente no quiere nada de nada. Ya la irá a ver igual, pensó que le diría algo del tipo: "aunque te diga que no vuelvas vuelves, sajón".
Germania vuelve a la mesa buscando a Roma... Y se sienta pidiendo cerveza al ver que está bailando con Romanito.
Aaaay... Alemania. Mira los líos que organizas... ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!
