Roma se ha acercado antes a Romano con una sonrisa y le ha tendido una mano.

Romano ha intentado hacer cara de asco exactamente por tres segundos pero... Está preocupado por Veneciano y un poco aburrido, así que ha accedido sin chistar.

Roma sonríe y le abraza con naturalidad muy emocionado porque no se ha negado.

—¿Qué sabes de tu hermano pequeño?

—Que elige muy mal a sus parejas...

—Creo que es algo que heredó de mí... —suspira.

—No sé dónde está desde hace un buen rato y no me contesta el teléfono. Voy a cortarle los huevos al macho patatas. ¿A ti que te hicieron?

—¿A mí? Nada —niega, porque además ya está todo resuelto—. Y aun así estoy preocupado por los dos.

Romano le mira y suspira.

—Yo estoy preocupado también —por toda su relación, piensa para sí, porque en el fondo Alemania aunque le disgusta, era una apuesta segura.

—Es lo de siempre... creo que Germaniae pequeño se ha acostado con Helvetiae. ¿Has visto como se miraban? Podría arreglarlo en un instante, pero no puedo, lo he prometido.

—¿Arreglarlo cómo? —levanta una ceja interesad

—Es fácil destruir una pareja... y él... podría hacerle casi cualquier cosa y más ahora despechado y destrozado. Y ella solo les conoce a ambos sajones padre e hijo, es tremendamente fácil.

—Pues arréglales, ve por ella y luego llévatela a vivir contigo.

—He prometido que no lo haría.

—¿A quién? ¿Al idiota de Germania que no hace nada? Que lo haga él entonces.

—Pues a hablar con ella le he mandado.

—Veneciano debería conseguirse a alguien mejor.

—Yo creo que Germaniae sí le quiere de verdad.

Romano frunce un poco más el ceño.

—Pues yo también pensé que esta era una estúpida prueba.

—Sic...

—¿Y les viste bailar? Roma... Papá —este es el evento del chantaje del romano —. ¡Haz algo!

—Claro que les vi, pero no puedo ni acercarme. Tal vez tú podrías hacer algo... siempre he pensado que eres el que tiene más potencial —no eres el único que sabe chantajear.

—¿Y-Yo? Pero... Vaticano —ojitos.

—Hispaniae se hará cargo y lo entenderá mejor que Germania, si quieres me la quedo yo esta noche —como si eso fuera a ser un problema para Roma con lo enamorado que está de tu niña—. Solo tienes que ir con ella, llevarla a casa y hacer que se olvide de cualquier interés que pudiera tener en un sajón. Si Germaniae lo ve, sabrá que no tiene nada que hacer contra ti y se olvidará de ella.

Romano parpadea genuinamente descolocado con esto.

—Spagna no va a entender nada y lo sabes, va a enfadarse ahora conmigo. Tú puedes... Hacer un trío.

—Yo puedo explicarle a Hispaniae, pero Germaniae no va a acceder a un trio, no quiere ni que la salude.

—Ni explicándole a Spagna va a entender. ¿No le conoces?

—Claro que le conozco, vamos, verás que sí.

Romano traga saliva no muy convencido.

—Te dirá que no se enfada pero sí lo hace, es muy muy celoso. Tú tienes a tres o cuatro mujeres en casa.

—Precisamente, no puedo meter a otra en casa y menos a una que "es" de Germaniae.

—Pues tirármela yo es...

—Ni siquiera creo que lo necesites...

—¿Cómo?

—Pues solo es seducirla, enamorarla. Y es una mujer, ellas no necesitan tanto el sexo para enamorarse

—¿Y qué hago con ella cuando esté enamorada?

—Nada, lo que quieras —se encoge de hombros—. Lo que haces normalmente con las mujeres que se enamoran de ti.

—No hago nada con las mujeres que se enamora de mí... Molesto a Spagna.

—Pues eso, hasta que se olvide —sonríe y le hace dar una vuelta que el italiano menor da con naturalidad.

—Y tenga yo el problema en vez de Germania.

—No tendrías el problema porque tú no te enamorarías de ella ¿Y qué hacemos con Veneciano? ¿Sabes a donde puede haber ido?

—Pensé que me llamaría o algo. No sé a dónde ha ido—se encoge de hombros —. A casa seguramente.

—Quisiera ver que está bien.

—Yo puedo encontrarlo si tu seduces a la rompe hogares.

—Mejor al revés.

El menor entrecierra los ojos

—Ya te he dicho que yo no puedo...

—Yo tengo una hija preciosa con Spagna.

—A la que no le va a pasar absolutamente nada.

—Sí, si Spagna deja de hablarme—se resiste un poquito más aunque se lo piensa de verdad. Un clavo saca a otro.

—Solo ve y baila con ella, hazla reír y que deje de fijarse en los sajones, eso es suficiente. Hispaniae no puede enfadarse porque bailes con una chica.

—Vale, vale... Voy a bailar con ella. Todo sea por Veneciano —le hace dar una vuelta final.

—Gracias, mi vida —la da tranquilamente, riendo y se las apaña para acercarse y darle un beso en la mejilla. Romano se sonroja con el beso empujándole un poco.

—Eres un tonto.

Y Roma se ríe.

—Te quiero mucho —le guiña el ojo.

—Pues yo no, ¡aprovechado!—protesta aun sonrojadito, aunque sonríe un poco. Roma vuelve a reírse, negando con la cabeza.

—Eres peor que tu idiota hijo mayor.

—No lo creo —se encoge de hombros.

—Sí que lo eres —le señala y le cierra un ojo sin pensar hasta que es muy tarde y ya lo hizo.

Roma levanta las cejas y como no te marches va a ir corriendo a abrazarte, todo en su postura corporal lo augura. Romano sale corriendo notándolo y sonrojándose más aún.

—Oh... —se queda un poco decepcionado pero suspira y sonríe pasándose una mano por el pelo y no tarda más de cinco segundos en que Germania le abrace por la espalda y le dé un BESO y ahí se le acaba de pasar todos los males. Más porque Germania se lo COME ansioso y algo brokenheart con Helvetia. Roma le devuelve el beso PERFECTAMENTE tal como a él le gusta. Bien, a Germania también se le pasan los males. Todos. Completos.

Romano se pasa una mano por el pelo y gira sobre sí mismo buscando a Helvetia, que sigue hecha bolita en su sillita.

Cuando la encuentra y mira que tarda un poco, se arregla un poco más el pelo, se aclara la garganta y sale de la pista robándose una flor de un centro de mesa. Pide una bebida suave de chica para ella y tarda diez minutos en decirle al chico como preparar una bebida para él... Y queda igual de insatisfecho cuando terminan de preparársela con las dos bebidas y la flor se acerca a ella.

—Ciao, bella —saluda alegremente sonriendo un poco.

Helvetia está un poco sumida en el drama, no cree que la salude a ella.

—Chica, ¡quita esa cara! —sonríe más y le pone la bebida que le trajo en la mesa, le extiende la flor.

La rubia parpadea mirando la flor y luego le mira a él, que intenta encontrarle la gracia a esta chica.

Ella se sonroja un poco y decide que definitivamente NUNCA se va a volver a poner un vestido, ¿por qué se le acercan todos los hombres guapos? ¡Y justo hoy! Romano le sonríe un poco.

—Me dicen que tienes locos a todos los hombres de la reunión, peleándose por ti y he venido a ver por mí mismo —le cierra un ojo.

Ella se tapa la cara con las manos.

—Ah, venga, no te avergüences de lo que te digo. Mira, te he traído algo de beber.

Le mira entre los dedos.

—No tengo dinero —susurra.

—¡¿Dinero?! ¡Pero si es gratis todo, nos invitan los novios!

—¿G-Gratis? —frunce el ceño porque suele desconfiar de las cosas gratis.

—Pues ya lo pagaron los novios. Tu hijo probablemente en una gran proporción.

Ella mira a Suiza sin decir nada.

—Aaaanda, bébela. La pedí específicamente para ti pensando que podría gustarle a una chica bonita como tú.

Se sonroja otra vez con lo de bonita y vuelve a taparse la cara haciéndose bolita. Romano levanta una ceja.

—No soy esa clase de chica.

—¿Cual clase de chica? ¿No eres de las chicas que suelen tener sed?

—Yo solo quiero ver a mi hijo e ir a casa.

—Eh, espera, mírame —extiende una mano y le acaricia un poco el brazo pero ella se tensa.

—Esto es una fiesta, tú eres una chica y yo un chico —sonríe—. ¿Qué puedo hacer para que bailes conmigo si no es trayéndote una copa?

Helvetia niega con la cabeza, desconsolada porque de verdad ya ha sido suficiente con Alemania.

—Ah, vaaaamos. Algo he de poder hacer para sacarte al menos una sonrisa.

Hace uno de esos gestos raros y forzados enseñando los dientes a ver si así se va. Romano arruga la nariz.

—Cielos —exclama volviéndola a mirar fijamente de arriba a abajo preguntándose qué es lo que le ven por el amor de dios. Se humedece los labios y se echa un poco para adelante invadiendo levemente su espacio personal.

Ella se sonroja otra vez porque Romano no parece muy convencido y cuando hace eso se sonroja aún más echándose para atrás.

—¿Qué te gusta hacer? ¿Eres como Svizzera que te gustan las armas?

—E-El arco —balbucea y de nuevo se siente una chiquilla idiota que habla y habla como una tonta.

—Ah! El arco. Mmm nunca fui bueno con él, siempre me pareció un poco idio... Ehm... Difícil de utilizar. Pero ya se nota que tú lo ocupas... A mí me gustaban otro tipo de armas... como las espadas.

Niega con la cabeza porque con las espadas tienes que acercarte demasiado a tu oponente.

—Al final es igual, hoy por hoy ya solo nos dejan usar pistolas que, ehm... Yo no uso salvo en ocasiones específicas. Ehhh... ¿Y cocinar? ¿Sabes cocinar? ¿Hacer chocolate?

Niega con la cabeza mirándole embobada porque creo que nunca había estado hablando con nadie que hablara TANTO y que hiciera TANTAS preguntas. ¡Y eso que conocía a Germania y a Alemania!

—¡¿No sabes?! ¿No te ha enseñado aun? A mí me encanta cocinar, especialmente postres... Me gusta mucho hacer helado, por ejemplo... O pastel. Pasta también me gusta, ¿a ti te gusta?

Ella parpadea y se humedece los labios sin saber a qué contestar, un poco sorprendida. Romano nota que no está necesariamente obteniendo buenos resultados.

—Ehm... ¿Qué otra cosa te gusta? —pregunta dándole un trago a su bebida sin dejar de sonreír.

—L-Las c-cabras —susurra y se riñe a si misma pensando que no podría ser más idiota, ¿porque no le dice ya de paso donde guarda el dinero?

—Oh, las cabras... Ehm... Yo tengo una hija.

Helvetia mira a Suiza de reojo y busca a Liechtenstein.

—Es una niña pequeña y yo estoy enamorado casi de ella —sonríe—. Soy... Padre soltero.

Ella se humedece los labios porque sabe lo difícil que es tener a un niño solo y lo mucho que llega alguien a quererlo.

—¿Te gustan los niños? Mi niña es preciosa... Entró lanzando pétalos y flores... ¿La viste?

Parpadea de nuevo sin saber a qué pregunta responder porque no la vio tirar flores, ella entró más tarde, pero sí le gustan los niños, sobre todo los bebés... porque no hablan.

—Es muy guapa, le compré un vestidito solo para esta fiesta y todo el que la ve se derrite, Spagna... Ehm... Mi hermano —se sonroja un poco—, dice con toda la razón que es más bonita que cualquier muñeca —tienes suerte de que este sea Romano y no España.

De todos modos a ella le gusta escuchar (aunque este chico la marea porque habla muchísimo...) y no tiene nada mejor que hacer ahora mismo, así se entretiene un poco y deja de pensar en cosas dolorosas.

Ya está Romano sacando el teléfono y enseñándole fotos, acercándose más a ella y pasándole una mano por encima de los hombros muy sutilmente después de un ratito sin dejar de contarle todas las cosas bonitas que hace.

Alemania, que se ha vuelto a pedir una cerveza, DESDE LUEGO que no ha dejado de mirar con cierta frecuencia a Helvetia, para deleite de Romano que a lapsos de tiempo ha olvidado mirarle de reojo con frecuencia. Porque vamos a decir algo importante: puede que Helvetia sea un desastre para muchas cosas, pero lo que es escuchar con atención... Es una maravilla. Más aún para un latino. Y más para un latino acostumbrado a vivir con España... creo que si Helvetia llegara a ser pareja de España de alguna manera, se olvidaría de cómo suena su propia voz.

¡Exacto! Romano que no acostumbra JAMÁS a conseguir hilar tres frases seguidas.

Germania en este momento... Bueno, ahora que Roma le devuelva su cerebro, gracias. Sabremos que piensa.

Alemania empieza a fruncir el ceño en cuanto romano se acerca a Helvetia sabiendo BIEN que esto es una venganza o una maldad de su parte... Aunque le sorprende que sea Romano.

Quiero decir que... Inglaterra acaba de informarme que él y Francia han rodado bajo la mesa donde está Alemania y cobijados por los manteles que llegan hasta el suelo y los esconden, están haciendo cositas cochinotas (así mismo me lo ha dicho, no me preguntéis)

¿Y quién soy yo para llevarle la contraria a un inglés que además se excusa con que montárselo con Francia es una tradición en las bodas de Austria...? y si no lo es puede empezar a serlo ahora ¿por qué no?

Alemania les ODIA. Se levanta histérico en cuanto les oye pensando que ningún país tiene pudor alguno ni perdón de dios y luego EL es el maldito hijoputa. Y se acerca a Helvetia y a Romano pensando que sería fantástico que alguien le detuviera de hacer tonterías. Pero esto es el colmo. Lo está haciendo a propósito para joderle a él.

Puede que Egipto haya decidido que quiere bailar esta pieza con América, que se concentra con todas sus fuerzas en no pisarla. Eso augura a Rusia acechando a su tovarisch y capturándolo casi al aire para que baile con él cuando cruza la pista en dirección a Helvetia y Romano. Alemania levanta las cejas descolocado porque no esperaba eso... Y las manos de Rusia en su cintura son excesivamente... Raras. Pues ni le digo lo rara que es la sonrisa que pone el ruso, que le hace tragar saliva y visar a Helvetia un poco.

—R-R-Russland.

—Privet!

—¿Qué haces aquí? N-no... No estabas en el baño con Amerika... ¿O algo así?

—Net, net, mira —gira para que vea a América con Egipto.

—Ah... Ya entiendo. Verdammt.

—No estoy en el baño, no he ido —eso ha convenido que dirían. Claro. Se lo van a creer todos.

—Yo te vi.

—Net, net.

—Bueno, entonces no encontraste a nadie más con quien bailar...

—¿Nadie más? —inclina la cabeza, ni ha buscado, nada más se topó contigo.

—Nadie m... Olvídalo, olvídalo.

Rusia se encoge de hombros y le agarra para hacerlo saltar como a América.

Alemania salta con mucha menos energía... Y más o menos la misma gracia, de hecho debe parecer un tronco de árbol lo cual a Rusia ya le va bien para ciertas cosas. Puede que Alemania entonces haga algo en el aire que no sabía que podía hacer. Creo que se escucha un grito alemán continuo, eso sí... Aaaaaaahhh.

Es que Alemania dista bastantísimo de ser América. Sí, el grito de América incluye risas y de hecho es de alegría, este es de terror mezclado con asombro.

Alemania tarda un buen rato antes de mirar otra vez a Romano riéndose con Helvetia. Es decir, Romano se ríe... Pero joder es que cuando Rusia te pone de cabeza un segundo más tarde es difícil concentrarse.

Es que Romano le muestra cosas y es difícil porque no le da ni un respiro. Quizás después de un rato cambia un poco la estrategia y le señala a Alemania.

—¿Has visto ya al macho pa... Germania hijo?

—¿Eh? —le busca y se sonroja al encontrar su mirada, apartando la cara enseguida.

Romano frunce el ceño al ver que se sonroja y le toma la mano.

—Baila conmigo.

Le mira de nuevo sin haberle oído dejando que tire de ella. Tira de ella entonces hasta la pista tomándola de los hombros. Helvetia se lo impide en cuanto nota lo que quiere hacer.

—¿Qué pasa?

Niega con la cabeza porque le da vergüenza.

Romano la mira entrecerrando los ojos tragando de leerla y luego mira a la pista donde Alemania, por un golpe de suerte, se las ha arreglado para mantener los pies en el suelo y mirarles.

—¿Quieres ir afuera a tomar un poco de aire fresco?

Asiente y Romano le sonríe, la toma de la mano y tira de ella hacia la puerta poniéndole la mano sobre la espalda para empujarla un poquito, separando la mano y bajándola a su culo como si fuera a meterle mano, aunque nunca alcanza a tocarla, esperando que el efecto al menos visual indique que sí que la está tocando.

Ella se deja, andando delante porque no nota la mano. Y Alemania frunce el ceño sin hacerle ningún caso a Rusia, pensando que no hay manera de meterle mano así a Helvetia sin que te corte un trozo... ¿O la hay? Quizás Romano siendo... Romano.

La gracia de los latinos que SABE que tienen. Y que a él le encanta y con la que podrían llevarle a la luna solo con tres pestañeos. Se le revuelve un poco el corazón y suspira pensando que después de Romano seguramente a él no le volverá a dirigir siquiera una mirada... Malditos latinos. Aunque era estúpido hasta decir basta que lo hiciera ROMANO, de todos los posibles. Romano tenía a España, y no había pareja más... Pegada como chicles, más ahora con la niña tan mona.

Roma habría mandado a América, pero no considero que de verdad fuera a resultar.

¿Quién pensaría que Romano iba REALMENTE a hacer algo... V-verdad? Aunque técnicamente NO tendría por qué sentirse mal ni nada así, lo que tenía que hacer era olvidarse de ella y centrarse en Veneciano. Sus niveles de insensatez, de verdad, como decía Austria... Eran infinitos. ¿A qué estaba jugando? ¿Con Veneciano y otra chica? ¿A la vez? ¿A ver cual le hacía más caso? Eso era una ridiculez como de Francia, no algo digno de un buen soldado ordenado como él. Aprieta un poco a Rusia siguiéndole el baile y con el corazón aun dividido pensando un poco más en Helvetia. Le agradaba. Era dulce y rara y nunca nadie, ni Veneciano, había conseguido robarle un trozo de corazón tan rápido como ella. Se había sentido todo un hombre capaz de seducir a alguien a su lado, de enseñarle cosas a una chica, ser un poco hábil. La recordaría siempre por ello y... Bueno, quizás hablara tarde o temprano con su padre al respecto.

Lo que quiere es decirle a su padre que Helvetia necesita aprender más cosas. Por ahora abraza a Rusia y se le recarga un poquito... Y le mira de reojo y se mete un SUSTO al ver qué demonios hace, así que intenta soltarle.

Rusia no le deja hasta que se acaba la canción que Alemania espera muy, muy incómodo porque estaba abrazando a RUSIA. Así que bueno, al final de la música Alemania tiene, al fin, un poco de claridad mental. Se separa de él y le mira a los ojos.

—Danke.

Entre tanto... España se acerca a Suiza y Austria. Suiza ni se entera bailando en las nubes con el austríaco. Se enterará cuando el español le pique en el hombro.

Se separa un poco de Austria saliendo de la burbuja y mirándole aun con ojitos de corazón.

Austria nota al español y pone los ojos en blanco soltando a Suiza del todo, pero sonriendo aun un poco. Suiza levanta las cejas y se sonroja notando donde está y que estaba bailando con él.

—Agh... Spanien... Espagne... Spagna —nunca sabe en qué idioma hablarle.

—¡Hola! —sonríe. Aprieta los ojos y da un pasito atrás

—Ehm... Ciao.

—¿Planeáis bailar juntos toda la velada?

Suiza se sonroja un poco más, revolviéndose...por su parte podría en efecto bailar toda la noche con Austria.

—No veo por qué no —responde Austria encogiéndose de hombros.

—Anda, venga —España se ríe.

—¿Quieres bailar con Österreich?

—Ah... bueno, también —se ríe porque no era eso.

Suiza le mira recordando el asunto de "nos vemos en el baile". No sabe realmente si quiere o no escuchar esta historia... Pero ciertamente si considera que si España es tan hombre como para irla contando por el mundo él no va a negarse hoy a escucharlo.

—Baila conmigo, entonces.

—Espera... —le detiene Austria mirando a España con cara de circunstancias.

—Austriaaaaa no me mires así, vengaaaaa.

Suiza les frunce el ceño a los dos y toma a Austria de la muñeca con suavidad. Le acaricia el brazo con el pulgar suavemente y le mira.

—Hoy no es día de preocuparse de nada —le susurra cariñosamente.

—No hay ninguna necesidad de esto, Spanien —responde Austria.

—No es por necesidad, es que creo que Suiza puede querer saberlo igual que muchas veces él acaba sometido a ciertas cosas.

—Dejen de hablar de mi como si no estuviera —Suiza aprieta los ojos un instante aunque le sorprende que todos parezcan muy enterados de qué hablan, lo cual le avergüenza bastante más.

Austria igual niega con la cabeza para España.

—¿Tú quieres saberlo o no? —pregunta España a Suiza.

—No depende de que él quiera o no, sino de tu promesa —protesta Austria.

—Yo quisiera saber qué es lo que hay que saber, ¿han hablado de esto ya?

—Sí, es lo que te he dicho antes que te diría.

—¿Y él lo sabe? Mein gott, Spanien! —protesta Suiza.

—Me ha dicho que te lo diría y digo que Nein —explica Austria.

—¿Por qué?

—Me lo prometió —fulmina al español. Suiza se revuelve y frunce un poco el ceño.

—Bien —responde con simpleza mirándose los pies—. Imagino que es una de esas cosas entre parejas, en las que no me corresponde meterme.

—Eso mismo —sentencia Austria y España hace facepalm.

Suiza se mira los pies, porque sí que quiere saberlo y sabe que Austria nunca va a contarle cómo fue su primera vez... Pero es algo que no es suyo y nunca lo será. Es de Austria con alguien más: España.

—De todos modos quiero bailar con él —suelta España señalando a Suiza.

Suiza levanta la cara y le mira con una ceja arriba. Suspira. Austria se tensa sosteniéndole la mirada a España... que le guiña un ojo.

Concluyendo que quizás España definitivamente querría embarrarle en la cara que Él se había llevado la virginidad del austriaco. Hace un poco los ojos en blanco apretando el abdomen y decidido a escuchar y aguantar lo que sea.

—Bailemos.

Austria aprieta los ojos porque sabe que España se lo va a contar... pero no puede decirle que no bailen. El suizo no mira a Austria poniéndole a España una mano en el hombro. España tira de él de la cintura, sonriendo.

—Creo que nunca había bailado contigo, es raro, ¿verdad?

Suiza le mira sonrojándose un poco porque en realidad sí que lo es. En términos generales nunca le ha tenido tan cerca

—Oui. Es. Extraño –responde tenso.

—Debimos hacer esto mucho antes, creo que es porque nunca vienes a las fiestas ni nada de eso, pero luego pusiste la sede de la ONU en tu casa, es como incongruente —se ríe.

—Es un lugar neutral.

—Ya, ya lo sé, pero pienso en ti y es como, pero si a ese chico no le gustan nada las visitas ni la gente ni nada y mira que tenernos ahí a todos —se ríe aun y se le repega sin pensar. Suiza se tensa y se separa un poco como si estuviera caliente y le quemara. Sin doble sentido.

—Si hubiera un mejor lugar para ponerlos, estarían lejos de mi casa. Créeme.

—Ah, pero si seguro igual te dan mucho dinero... ¡ojalá pudiera tenerlos yo en mi casa! —vuelve a pegarse inventándose como bailar... en algunas cosas es parecido a Austria, porque España le enseñó mucho de la esencia del baile al austriaco, pero es definitivamente MUY diferente. La ventaja de Suiza es que una vez aprendidos los pasos todo es muy... Natural. Tremendamente mecánico. Así que seguro se tropieza con España, que va a su bola cada dos por tres.

—Spanieeeen —protesta.

—¿Qué? ¿Qué pasa?

—No te mueves bien y me haces tropezar.

—Cálmate y déjate llevar y no tropezaras.

—Me estoy "dejando llevar", pero tú no te mueves correctamente.

—Nah, nah, estás contando pasos, eres peor que Austria.

Suiza toma aire suplicando por paciencia, en serio sin tener idea de cómo Austria pudo casarse con él.

—Los cuento porque son un número de pasos específicos. Es igual. ¿Por qué querías bailar conmigo?

—Porque quería contártelo a pesar de que Austria no quiera que lo sepas, eres la única persona a quien se lo contaría... Mira, Romano antes me ha estado preguntando y no se lo he dicho.

El helvético levanta las cejas con esto, escuchándole y sonrojándose un poco porque... Es que si quiere saberlo.

—Bueno, tal vez se lo hubiera contado también a Hungría, pero solamente no se dió el caso. Ahora no lo sabe nadie y no debe saberlo nunca nadie, ¿vale? Deberías decirle a Austria que no te lo he dicho.

Parpadea un poco sintiéndose nerviosito y piensa en decirle una vez más que no le cuente, que no es respetuoso... Pero Austria lo sabía TODO, siempre. Y contaba poco.

—Es muy importante que ni Francia ni Prusia lo sepan NUNCA. Te amenacen con lo que te amenacen y te digan lo que te digan —sigue—. Lo mismo con Romano, Veneciano y... Todos —esos son los que más le preguntan de hecho.

Suiza le mira a los ojos poniéndose más nervioso con eso. ¿Por qué?

—Bien —responde sabiendo que podría guardarle un secreto a Austria con la vida... Si lo ameritara.

España sonríe y se sonroja un poco.

—Te escucho.

—No... —se humedece los labios y siente esto más difícil de lo que pensaba—. No pasó nada la... noche de bodas —confiesa. Suiza parpadea.

—Was?

España cierra los ojos y se sonroja más, apartando la cara, pero sonríe derrotado.

—Le daba miedo y yo estaba demasiado cansado, borracho y... bueno, en general —agobiado por Romano, piensa para sí mismo—. Así que pactamos que no haríamos nada, que sería poco a poco, le enseñaría a hacerlo sin que le doliera, con mucho cuidado, tarde más de lo que crees en lograr que pasara algo y aún más en enseñarle a moverse bien.

Suiza levanta las cejas incrédulo... Y no. Austria era frágil, muy frágil. Él lo sabía bien. Requería mucha preparación y suavidad y no se podía hacer borracho... Menos una primera vez.

—Fueron días... semanas de intentarlo una y otra vez, de parar a la mitad o en los momentos más incomodos, de calmarle y tranquilizarle... —ahora se ríe, pero bien mal que lo pasó.

El rubio se humedece los labios creyéndole PERFECTAMENTE.

—Siempre estaba demasiado tenso y eso hace... bueno, ya lo sabes, que se cierre y duela. Y bueno, luego vino la parte de una vez logrado conseguir que hiciera bien... eso no fue tan difícil. El caso es que supongo que entiendes por qué es un secreto y no puede saberlo nadie. La versión que saben todos los demás no es esta ni por asomo.

Suiza conocía a Austria. Y sabía bien que esas cosas podían pasar... Claro que sí. Quizás no con estas cosas vergonzosas... No lo pensó nunca. Le relaja un poco, aunque por un momento piensa en lo mucho que le hubiera gustado ser él el que aprendía con Austria.

—¿Así que no siempre fue un genio en la cama como sueles decirle a France? —sí, te ha oído, con EXCESIVA atención. España se ríe.

—Pues logré convertirle en uno, ya lo sabes —le guiña un ojo—. Pero no siempre fue así.

Se sonroja un poco imaginándose a Austria avergonzado y sonrojado pidiendo a España que parara... Y España parando. Le simpatiza un poco más el español eso si, por la paciencia que le tuvo al austriaco en su momento.

—Grazzie... —susurra desviando la mirada y sonrojándose un poco.

—No dejó de impresionarme por eso cuando me enteré de lo que hizo contigo...

Bien, toda la gracia y simpatía que le había hecho, e incluso el agradecimiento por cuidar a Austria se borra del todo tensándolo en UN segundo.

—Es decir, toda la confianza e intimidad que necesitó conseguir conmigo a lo largo de todos esos intentos... es como si contigo ya la hubiera tenido desde siempre o algo así, a pesar del enfado, ¿sabes qué quiero decir?

Parpadea ooootra vez sorprendido con esa manera de pensar, sonrojándose aún más si eso era posible.

—Claro que seguro que ser él el que hacía las cosas y ya saber qué y cómo, también debió ayudar a su seguridad, pero aun así... bueno, no sé.

—Conmigo ya tenía confianza e intimidad —susurra asintiendo sonrojado—. Ese no fue un problema esa vez. ¿Cómo sabes qué pasó? ¿Cómo te enteraste?

España sonríe enigmáticamente pensando en Veneciano y eso le recuerda todo el otro asunto. Frunce el ceño. Suiza frunce el ceño también.

—¿Ahora qué?

—Veneciano. Se ha ido y acabo de acordarme... y no te va a gustar saber por qué.

—¿Veneciano? —levanta una ceja—. ¿Por qué no va a gustarme?

—Por Alemania, se está acostando con otra... de hecho parece bastante pillado de ella.

—Deutschland? Oh... —piensa que menos no le podría interesar, aunque frunce el ceño.

España le mira con cara de circunstancias porque eso debía hacer el truco. Suiza le mira levantando una ceja porque esto está siendo como hablar con Prusia.

—Me refiero a... UNA CHICA. ¿Quién crees que pueda ser ella? —no te agobies, Suiza, España también cree que hablar contigo es como hablar con Prusia.

—¿Una chica...? Ehm... Ungarn?

—Tu madre —decide aclararle mejor antes de que empiece a enumerar a toda la reunión.

Ay, dios. Suiza parpadea.

—¿Mi madre qué?

—Ella es la chica con quien Alemania está liado y por la que Veneciano se ha ido.

Suiza inclina la cabeza y parpadea otra vez.

—¿Es esto un chiste que no entiendo?

—¡No, es lo que ha pasado! Ve a preguntarles.

Suiza deja de bailar.

—Me estás diciendo... Que Deutschland... —repite lentamente.

—¿No lo has notado? Bueno, ya imagino que no te has fijado mientras bailaban.

Parpadea y es que no te lo puede creer es como la cosa más absurda del mundo, se da la media vuelta sin decir nada más y busca a Austria con la mirada, a quien Galia ha secuestrado ahora para contarle lo de su petición de matrimonio, porque además no encuentra a Francia por ningún lado y tiene que contárselo a alguien y prefiere hablar con Roma y Germania más tarde. Por si acaso. Suiza se acerca a ellos dos evitando parejas.

—Österreich... Österreich!

El austriaco evidentemente se vuelve hacia el lugar de donde proviene la voz enseguida.

Se acerca a él muy apurado aunque cuando llega a su lado no es que tenga una cosa tan urgente que decirle... Se gira a buscar a su madre con el ceño fruncido.

—Spanien...

Austria suelta a Galia para que vaya a hacer otra cosa con suavidad, volviéndose a Suiza.

—Deutschland —hombre de muchas palabras. Se pone en jarras.

—Construye frases enteras —riñe el moreno,

—Spanien dice que Deutschland se está acostando con mi madre.

—Spanien... —aprieta los ojos—. Was?

—Dice que Veneciano se ha ido porque Deutschland está liado con una chica... Y dice que esa chica es mi madre. Was?

—¿De dónde ha sacado eso? —trata de mantenerse sereno, pero quiere matar a España ahora mismo.

—No lo sé. Explícame —sí, ha venido a que le traduzcas y le expliques.

—¿Yo? —se pone nervioso, España no puede saber que él sabía... ¿verdad?

—Ja. Explícame. Deutschland y mein mutter.

—¿Y qué quieres que yo te explique? Si sé lo mismo que tú.

—¡No lo sé! ¡Tú conoces a Deutschland! —está empezando a chillonear.

—Sh... sh, calma —le detiene—. ¿Qué ha dicho Spanien exactamente?

—Veneciano se ha ido y me ha dicho que no me iba a gustar por qué.

—Creo que deberías buscar a... tu mutter y hablar con ella.

—Luego me ha dicho que se estaba acostando con una chica. Luego me ha dicho que la chica es mi madre —sigue explicando—. No sé dónde está mi madre.

Austria se gira a ver si la ve y el rubio le toma del antebrazo.

—¡¿Crees de vedad que Deutschland puede estar acostándose con mi MADRE?! —está en TREMENDISIMO shock y tú eres el sensato que les conoce.

—Yo... no estoy seguro. La posibilidad no me parece... —le mira de reojo pensando en ello y decide mejor hacerse el que NO sabe nada—. Muy agradable, creo que podría ser un invento.

—Más vale que sea un invento. ¡TÚ les mandaste juntos! Pero como mi Mutter... ¿Y Deutschland no estaba separado de Veneciano?

—A mí no me metas en esto, yo solo mandé a Deutschland una tarea.

Se pellizca el puente de la nariz y toma aire.

—Österreich. Sí comprendes lo que te estoy diciendo, ¿verdad?

—Nein, no del todo. Comprendo que tienes que ir a hablar con tu mutter.

—¿Y si me dice que sí? Voy a tener que ir allá y arrancarle algo a tu dichoso Deutschland.

—No vas a arrancarle nada a nadie, yo hablaré con él.

—Hablarás. ¿Hablarás? ¿A decirle qué? ¿Que pare? Verdammt...

—No lo sé, Schweiz, no lo sé. Ni siquiera me apetece hacer esto ahora.

—De hecho es que... —suelta el aire—. A mí tampoco. En lo absoluto, estoy contento hoy, no quiero querer matar a nadie —asegura con voz de cansancio.

—Pues no lo hagamos. No se va a acabar el mundo si nos vamos de luna de miel sin haber resuelto esto.

—Mi madre me dijo que no volvería a casa, que iría a otro lado —comenta a pesar de todo rascándose la frente y mirando al suelo y es que no es tan fácil dejarlo ir. Estás a punto de lograrlo, Austria... Un besito o caricia terminará de hacer el truco.

—Que vaya a donde quiera, vivió sola por muchos meses, no morirá en tres semanas.

—En mis tierras. Como vuelva y Deutschland la haya invadido y haya conquistado mi montaña... —se le acerca y le toma de la cintura para bailar con él.

—Liechtenstein puede hacerse cargo y si es realmente muy imprescindible podemos volver antes.

—Es un viaje gratis... Por tres semanas. No vamos a volver antes.

—Solo si es muy imprescindible.

—Sinceramente más le vale a Deutschland y a mi madre que no sea imprescindible.

Austria sonríe.

—¿No crees? —le mira recordando lo que acaba de contarle España.

—Ja.

Se sonroja un poco olvidando casi del todo el asunto de su madre y Alemania. Levanta la mano y le hace un cariño en la mejilla. El moreno cierra los ojos, dejándole.

—Y llegamos hasta aquí... —le acaricia más la mejilla con el pulgar.

Sonríe más y si fuera un gato te ronronearía.

—Es verdad que te quiero, no me importa nada de antes ni cuan complicado ha sido llegar hasta aquí.

Austria le mira con ojos entrecerrados y sonríe, llevándose la mano a la oreja para que todos se pongan a gritar. Y no tardan en poner se a gritar y Suiza en sonrojarse bastante.

Austria le mira porque... es él quien tiene que hacerlo. Y antes de pensárselo demasiado el suizo se pone de puntas, y con la mano en la mejilla que tiene, le besa en los labios. Y Austria opina que es una pena solo tener este poder hoy. Lo tienes muy intensamente además porque Suiza está BABEANDO por ti. Porque además está seguro que Suiza ni enterado de que él es quien los hace gritar, mientras le devuelve el beso. Y de hecho otra vez se lo medio come en el beso... O se lo come y medio la verdad. Perdiiiiido. Alguien los manda a un hotel de fondo mientras el resto aplaude. Y creo que es la primera vez que Suiza le besa en público, sabiendo que es en público y que les aplauden sin que le moleste.

Para todo hay una primera vez.

Y consecuentemente le da un beso súper relajado y decente, exactamente como a Austria le gusta. Pues iba a separarse, pero ahora no lo hace.

Suiza va a despeinarle un poco con la mano en su pelo... Pero tiene la decencia de separarse él, porque a pesar de todo no se le ha ido del todo la olla o la ha recuperado con tantos aplausos. Sonríe abrazándole cuando se separan.

Austria se muerde el labio de abajo y le da unas palmaditas en el hombro de "buen trabajo". Suiza se esconde avergonzado en su cuello

—A ver... —pide para que se separe un poco.

—Was?

—Es... algo que quiero hacer, nada más —empieza a quitarle la flor que lleva en la solapa. Suiza mira lo que hace y se pone algo nerviosito pensando en que le desnude por algún motivo

—A-Aun estamos en público...

—Ya lo sé —cuando acaba con la flor de Suiza se quita la suya.

Austria se vuelve a la mesa tomando un lazo de un centro de mesa, atándolas ambas juntas. Suiza le mira hacer, curioso y sonrojándose otra vez con el lazo.

—No sé si las querías tú, pero lo siento, voy a regalárselas a alguien.

—¡Regalarlas!

—Ja —le sonríe y tira de él hasta su madre, a quién se las ofrece. Suiza se deja tirar, levantando las cejas cuando ve hasta donde apretándole la mano sin decir nada.

—Ya sé que no es el ramo de la novia, pero es lo mejor que tenemos —le sonríe... a Galia se le humedecen los ojos y abraza a Austria.

Suiza sonríe un poquito al ver que el austríaco sonríe a su madre y que ella le abraza. Gales, que estaba hablando con ella levanta las cejas y sonríe también pensando que hoy es un día perfecto. Abraza a Galia de la cintura por la espalda y le sonríe a los novios a pesar de la sorpresa.


Para que luego diga todo el mundo que Suiza es un histérico ¡No olvides agradecer a Kaarla su beteo y edición!