Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen
N/A: Es bien sabido que los nombres de los guardianes son cambiados o "traducidos" al momento de hacer el doblaje para Latinoamérica. Por ejempo: North/Norte, Bunny/Conejo, Tooth/Hada y así. Menciono esto porque decidí usar el nombre de Tooth en vez de Hada, al igual que el apellido de Jack que seguirá siendo Frost en vez de Escarcha.
Capítulo 02: Elegida (Jack's POV)
—¡Eh, Norte! ¿Qué sucede? Vi las luces —dije, entrando a la habitación. Tooth, Conejo, Sandy y Norte voltearon a verme mientras entraba.
—Bueno, miren quién se decidió a venir —dijo Conejo, cruzando sus brazos sobre su pecho. Levanté ambas manos en señal de rendición y reí.
—Lo siento, no todos tienen un escondite en el cual quedarse ¿Estoy en lo cierto, Sandy? —Sandy me dio dos pulgares arriba— Así que ¿Qué sucede?
—Pitch ha vuelto.
—¿En serio? —me quejé—¿Pitch? ¿No nos hicimos cargo de él hace un siglo?
—Sí —gruñó Norte— Lo vi cuando estaba entregando regalos, escondiéndose en la casa de alguna pobre niña.
—¿Estás seguro que fue él? —preguntó Conejo— Quiero decir, no nos hiciste venir a todos aquí solo por tu panza esta vez, ¿verdad?
Norte lo fulminó con la mirada antes de lanzar un pequeño saco a la mesa, derramando arena negra. Todos ahogaron un grito.
—Es Pitch —dijo Tooth.
—¿Qué hacemos? —pregunté, cuando Sandy empezó a jalar furiosamente la manga de mi sudadera. Bajé la vista, para ver que estaba gesticulando salvajemente hacia la ventana, con una luna creciente sobre su cabeza. Siguiendo su línea de visión hasta la ventana en el techo, vi que la luna brillaba anormalmente— Ehmm ¿Chicos?
Todos miraron hacia la ventana y Tooth se emocionó.
—¡Un nuevo Guardián! —chilló— Me pregunto quién será.
—Siempre y cuando no sea la Marmota — murmuró Conejo
Entonces vi como un cristal más grande que yo salía del suelo. Tenía un resplandor azul, así que entrecerré los ojos, estudiando la figura con curiosidad.
—¿Así es como fui escogido para ser un Guardián? —pregunté, pero nadie respondió. Estaban ocupados mirando el cristal, expectantes. Una figura apareció, y fruncí el ceño algo confundido— Pero ese… ¿ese no soy yo? —miré alrededor— ¿No soy ya un Guardián? —pero todos me mandaron a callar y siguieron viendo la figura.
Mi figura sobre el cristal, dio un paso hacia un lado y otra figura emergió a su lado. Era una majestuosa figura femenina. Y siendo honesto conmigo mismo, agregaría incluso, hermosa ¿Pero quién era ella? Mirando a los demás, vi que ellos tenían la misma expresión de confusión en sus rostros.
—¿Quién es? —pregunté.
—No lo sé —dijo Norte lentamente, aún pensando.
Abruptamente, Tooth chasqueó los dedos.
—¡Esa es Elsa! —dijo— ¡La Reina de la Nieve!
—¿Reina de la Nieve? —repetí, volviendo a mirar la figura.
—¿La que vive en ese castillo de hielo en Noruega? —dijo Norte.
—¡¿Castillo de hielo?! —repetí, ¿qué castillo de hielo? ¿Cómo es que no sabía nada de esto?
—¡Es ella! —Tooth confirmó, emocionada.
—¿Estás segura? —preguntó Conejo— Quiero decir, ella nunca deja su castillo ¿Qué podría saber ella sobre los niños? ¿O del mundo moderno? Todas las historias hablan de lo malvada que es.
—Bueno — Norte se encogió de hombros— Manny dice que ella es la nueva Guardián, así que enviaré a mis yetis para que la vayan a buscar.
Mis ojos se abrieron de par en par y corrí a detenerlo cuando recordé cómo los yetis me buscaron a mí.
—¡Wow, Norte! Quizás, ¿debería ir yo a traerla? Los yetis no son los mejores dando una buena primera impresión— Norte me sonrió.
—Está bien— dijo, lanzándome una bola de nieve— Ve a traerla, pero si no puedes manejarlo, lo haremos a mi manera.
Reí y rodé los ojos, y salí volando hacia Noruega.
Aterricé en un parque y miré a mi alrededor. Estaba lleno de gente, y muchos niños estaban fuera, jugando. Estaba este pequeño grupo de niños, los cuales molestaban a una niña de cabellos rojos que tenía la nariz metida en un libro. Le estaban tirando bolas de nieve mientras ella trataba de proteger las páginas del libro de ésta.
—¡Vamos Annalise! ¿Cuál es el problema? ¿Muy fea para jugar en la nieve? — Uno de los chicos se burló mientras le lanzaba otra bola de nieve.
Fruncí el ceño ante sus payasadas hacia la pobre niña, cuyo libro estaba empapado y probablemente arruinado. Me incliné y empecé a golpear el grupo de niños con bolas de nieve. Eventualmente, se distrajeron con su guerra de nieve tanto como para dejar sola a Annalise.
Satisfecho, volteé para ver cómo estaba la niña y fue cuando la vi. La Reina de la Nieve. Observé cómo colocaba un libro en la mesa, al lado de la pelirroja. Haciendo alrededor de sus manos, hizo un elegante collar de hielo antes de dejarlo encima del libro. Después escribió algo en la nieve, se apartó haciendo un copo de nieve en sus manos y lo hizo volar para que éste besara la punta de la nariz de la niña.
Annalise alzó la vista con los ojos llorosos. Su rostro se iluminó inmediatamente vio los regalos y el mensaje que La Reina de la Nieve dejó para ella, luego deslizó el collar por su cabeza, abrazó el libro a su pecho y corrió para encontrar a sus padres.
La Reina de la Nieve miraba desde la distancia y caminé hacia ella. Usaba un hermoso vestido azul, con una capa transparente y mangas que dejaban sus hombros descubiertos, que parecían estar hechos de hielo. Su cabello rubio platinado estaba peinado con una desordenada trenza francesa y con pequeños copos de nieve enredados en él. Mientras más me acercaba, pude notar la gentil sonrisa en sus labios rojos, así como en sus ojos, que eran del mismo color azul hielo que los míos, y su piel era tan pálida como la nieve que nos rodeaba.
—Impresionante —dije, haciéndola saltar. Ella me miró y luego se volteó.
—No fue nada —dijo. Caminé para ver el mensaje en la nieve: "Eres hermosa, Annalise". Sonriendo, me volví para mirarla, pero ella ya no estaba. Solo había una fría ráfaga de aire. Mirando hacia arriba, ella era ya un punto en el cielo. Sonreí y fui tras ella. Ella no era la única que podía volar.
Sentí mi mandíbula caerse cuando vislumbré el castillo de hielo. Era una impresionante muestra de habilidad. Volé a través de las puertas del balcón, todavía asombrado por los delicados detalles mientras empecé a inspeccionar el candelabro del techo ¿Por qué nunca pensé en algo como esto?
—Maravilloso lugar el que tienes aquí ¿Lo hiciste tú misma? —debajo de mí, ella emitió un grito agudo.
—¿Qué estás haciendo aquí? —demandó.
—Te fuiste antes que pudiera iniciar una conversación —dije, bajando para pararme frente a ella y extenderle mi mano— Hola, soy Jack Frost.
Ella miró mi mano como si al tocarla le produciría un terrible dolor.
—Lo siento, pero te tienes que ir —dijo, mientras salía apresuradamente del lugar.
—¡Eh! —grité, volando tras ella— ¡Espera!
—¿Qué quieres? —preguntó, manteniendo bastante distancia entre nosotros.
—Quiero que te calmes; primero que todo, no voy a herirte. Solo necesito que vengas conmigo.
—¿A dónde?
—Al Polo Norte —dije sosteniendo mis manos en alto— Vamos, no voy a herirte —Sí, fue una buena idea que los yetis no vinieran a buscarla. Solo puedo imaginar el daño que eso hubiera causado.
—No me preocupa que tú me hieras —dijo ella en voz baja, que casi no la escucho. Su lenguaje corporal hablaba por ella de forma descomunal: su cuerpo estaba tenso y tenía las manos aferradas a su pecho. Sus acciones dejaban ver que estaba asustada, pero si no era de mí, ¿entonces de qué?— Necesitas irte —volvió a decir.
—Bueno, no iré a ningún lado, a menos que sea al Polo Norte contigo —respondí, con una pequeña sonrisa.
Su mirada me decía que no la estaba pasando bien.
—Si voy contigo, ¿me dejarás sola?
—¿Entonces irás?
—¿Tengo elección? —suspiró
—No realmente —Sonreí triunfante, dando un paso y acercándome a ella, sólo para retroceder cuando ella se alejo de mí. Sacando la bola de nieve de mi bolsillo, la lancé al suelo de hielo— ¡Al Polo Norte! —dije y se convirtió en un portal— Las damas primero.
Elsa me lanzó una mirada cansada, mientras pasaba al portal y yo la seguí. Al otro lado, estábamos justo fuera del taller de Norte. Abrí la puerta y la dejé entrar primero.
—Ah ¡Aquí está! —gritó Norte— ¡Elsa! ¿Cómo estás?
—Estoy bien —respondió— ¿Por qué estoy aquí?
—Espero que Jack te haya tratado bien— Norte continuó como si ella no hubiese hablado.
—Me acosó hasta que accedí a venir con él.
—Agradece que los convencí de dejarme ir a buscarte en lugar de los yetis— dije, volando para sentarme en el mostrador— Ellos enviaron a los yetis a buscarme y fui metido en un saco y luego arrojado por un portal.
Elsa me lanzó una mirada antes de volverse hacia Norte.
—¿Por qué estoy aquí? —Norte hizo su pregunta a un lado
—Llegaremos a eso, pero primero: ¡Presentaciones! Ya conoces a Jack, por supuesto— Ella me miró
— Por supuesto.
—Conejo — ambos asintieron a modo de saludo— Sandy —Meme la saludó con la mano y ella le sonrió— y Tooth.
—¡Hola, Elsa! —dijo Tooth, volando hacia ella— Mis hadas no me han dicho más que maravillas de ti ¡Y de tus dientes!
—¿Disculpa? —Alcanzó a decir Elsa, antes que Tooth abriera su boca.
—Déjame ver ¡Oh! Son justo como los de Jack, brillantes como nieve recién caída.
Viendo que Elsa estaba incómoda y tratando de alejarse de ella, jalé a Tooth por el brazo.
—¡Tooth! —dije, consiguiendo su atención. Ella me miró, luego miró a Elsa, notando su incómoda y algo asustada expresión.
—Lo siento —dijo— son hermosos.
—¿Va alguien a decirme por qué estoy aquí? —Elsa preguntó por tercera vez.
—¿Quieres saber por qué? —preguntó Norte— Te diré el porqué ¡Porque ahora eres un Guardián!
Y justo como conmigo, toda una fiesta empezó. Los yetis alzaron unas antorchas con fuego y las hacían girar, y los elfos empezaron a tocar música. Todos comenzaron a reunirse alrededor de Elsa. Ella trató de decir algo que sonaba como a "¡Deténganse!", pero no podían escucharla por el ruido. Me alarmé cuando una ventisca empezó a rodearla. Estaba agarrando su cabello con fuerza, y sus ojos tenían una expresión de pánico. Me paré justo antes que hielo y nieve explotaran por todas partes.
—¡Deténganse! —gritó Elsa, y entonces ahogó un grito al ver lo que había hecho. Aferró sus manos a su pecho y empezó a caminar de espaldas hacia la puerta— Lo siento, me tengo que ir—pero Tooth la detuvo.
—Elsa, por favor, no creo que tú entiendas lo que hacemos —entonces, Tooth voló hacia el brillante globo terráqueo— Cada una de esas luces es un niño.
—Un niño que cree —agregó Norte— Y bueno o malo, obediente o travieso, nosotros les protegemos.
—Miren —dijo Elsa tratando de alejarse de todos— Lo que ustedes hacen es maravilloso y admirable, pero ustedes no me quieren. Yo… Yo solo heriré a alguien.
—Por supuesto que no- ¡oh! —Tooth voló muy cerca de la cara de Elsa, haciendo que ella levantara una mano en defensa, y logrando que un carámbano de hielo saliera disparado a solo centímetros de la cara de Tooth. Elsa abrió sus ojos con sorpresa y de inmediato volvió a poner su mano sobre su pecho.
—Lo siento —dijo— Pero no puedo.
—El Hombre de la Luna dice que puedes —dijo Norte y Elsa detuvo su paso hacia la puerta, para voltear a mirar a Norte.
—¿Qué?
—El Hombre de la Luna te escogió para ser la nueva Guardián, Elsa —le expliqué.
—No, eso no puede estar bien. Tienen a la chica equivocada. Yo no debo estar con… con las personas. Estoy destinada a permanecer en mi castillo por mí misma.
—No, no lo estás —dijo Tooth, siendo cuidadosa de mantener su distancia— En ese enorme castillo por ti misma, debes sentirte sola.
—¿Sola? He estado sola por cuatrocientos años.
—¿No lo ves? No tienes que estar sola nunca más. Tú perteneces aquí, con nosotros. Un Guardián.
—No, yo pertenezco a mi castillo, donde no puedo herir a nadie.
—¡Espera un momento! —dijo Conejo, saltando hacia ella— ¿Tú estás tratando de decirme que no quieres herir a nadie, a pesar que cada historia que he escuchado habla de ti secuestrando niños y causando dolor?
—No puedo hacer nada respecto a lo que los humanos escriben sobre mí.
—Pero, ¿cómo sé que no es cierto? —la retó Conejo.
—¡Wow! Espera un momento Conejo —dije, saltando en medio de ellos— Ella reconfortó a una pequeña niña que estaba siendo atacada, antes de que huyera de mí. Esas historias no son ciertas.
—¡Suficiente! —gritó Norte— ¡Todos estamos aquí discutiendo mientras Pitch está ahí fuera, en algún lugar!
—¿Pitch Black? —preguntó Elsa. Norte la miró.
—¿Lo conoces? —él preguntó y ella asintió.
—Tuve unos cuantos altercados con él. No terminaron nada bien —Ella llevó una de sus manos hacia su cabello— El Hombre de la Luna cometió un error. Me siento halagada y honrada por la oportunidad, pero solo terminaré haciendo más mal que bien. Lo siento.
Y justo así, ella se fue. Todos nos mantuvimos en silencio por varios minutos, mirándonos unos a otros. Tooth volvió a su palacio y yo salí del lugar.
N/A: Olvidé agradecer a todos, porque la historia hasta el momento ha sido bien recibida ¡gracias!
Me demoré un tanto en traducir este capítulo porque, como ya se dieron cuenta, es más largo que el anterior. Y me demoraré también en el que sigue que además será narrado por Elsa. Pero les prometo que lo publicaré entre el viernes y el domingo de la otra semana, ese será mi "horario" para publicar los capítulos, así que estén pendientes en esos tres días (;
Niettono
