Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen


Capítulo 04: Anna (Jack's POV)

Aterricé en el balcón del castillo de hielo de Elsa y entré. No había nadie, pero era un castillo bastante grande así que empecé a recorrerlo. A través de las muchas puertas de hielo, escuché un suave cantar y abrí la puerta lo justo para poder entrar. En la habitación había numerosas esculturas de hielo que se veían tan reales que casi esperaba que cobraran vida.

Elsa estaba al final de la habitación, arrodillada frente a la escultura de una chica con un par de trenzas, cantando. Se escuchaba tan triste y arrepentida.

Sí, quiero hacer un muñeco,

Lo he dicho, lo confesé.

Pero encerrada debía estar.

Oh, cómo odié esconderme,

Pero era lo mejor.

Sabes que aún eres mi mejor amiga,

Yo desearía aún

Estar a tu lado.

Por supuesto que quiero hacer un muñeco,

Oh, cómo hubiera amado hacer un muñeco.

Está bien, lo admito, estaba confundido. Ella tenía poderes invernales. Si tanto quería hacer un muñeco de nieve, ¿por qué simplemente no movía una mano y terminaba con eso? De alguna manera, sabía que quién quiera que fuera la persona de la escultura que estaba frente a ella, tenía algo que ver con eso. Pero, ¿por qué se estaba escondiendo? ¿Temía ser rechazada?

Sabes, quiero hacer un muñeco,

Correr, bailar y jugar.

Estaba tan sola en mi habitación,

Todo era una total penumbra

¡Pero ahí tenía que estar!

(No te rindas, Elsa)

Debías sentirte muy sola,

Lo sé, yo también lo estaba,

Pero mis poderes no podía controlar,

No dejes ver lo que hay en ti, no dejes ver lo que hay en ti.

Parecía como si ella estuviese conversando con una niña pequeña ¿Ella se encerraba en su habitación? ¿Por qué? ¡Un niño no debería quedarse encerrado en su habitación! ¡Necesitan interactuar con otras personas, para jugar, para disfrutar la vida!

¿Anna?

Sí, sabía que estabas ahí fuera.

Debió ser duro para ti.

Pero mis poderes habían crecido demasiado.

Tenía mucho miedo.

Sola debía estar.

Pero tú merecías algo mejor,

De lo que pude ser.

¡No había nada que pudiera hacer!

Desearía que hiciéramos un muñeco.

Ahora, ella estaba recostada contra la estatua, llorando. Movió su mano y un hombre de nieve apareció. Asumí que el nombre de la chica era Anna. Elsa realmente debió amarla. Suspirando, caminé hacia ella y me senté a su lado. Secando las lágrimas de su rostro, me miró y luego se volteó.

— ¿Quién era ella? —pregunté.

—Era mi hermana menor.

— ¿Y qué con el muñeco de nieve?

Una triste sonrisa surcó sus labios.

—Ella solía despertarme a cualquier hora de la noche, suplicándome que hiciera un muñeco con ella. Una noche, convertí todo el salón de baile en una especie de paraíso de nieve-

Un pensamiento me atacó y la interrumpí.

—Un momento, ¿quieres decir que tenías estos poderes cuando eras humana? — ¿Cómo es eso posible?

Ella asintió.

—Nací con ellos, y entonces…

*Inserte aquí la película "Frozen"*

—Y entonces Hans me dijo que yo la había asesinado. Casi lo creí, si no hubiese visto a Anna corriendo hacia él. Su cabello se había vuelto blanco y su piel estaba cubierta de escarcha. Vi a alguien apuntándole con una ballesta y la halé para que quedara detrás de mí, así que la flecha me golpeó en su lugar.

Decir que estaba incrédulo sería un eufemismo¡Ya no había duda del porqué estaba tan determinada a permanecer aislada! El herir a Anna accidentalmente, la asustó tanto de volver a usar sus poderes, y sus padres sólo empeoraron la situación forzándola a que se quedara en su habitación todos esos años. No era difícil ver porqué sus poderes se revelaron tan rápido cuando se quitó ese guante ¡Era como una bomba de tiempo! Y fue solo mala suerte que cuando finalmente aceptó de nuevo sus poderes, congeló el corazón de Anna.

—Cuando desperté —decía— estaba flotando en el fiordo y había estado muerta por diez años. Vigilé a Anna desde entonces, pero después que muriera, prácticamente me quedé aquí. Solo empecé a confiar en mí misma como para explorar el mundo hace cien años.

Sentí total empatía hacia ella. Entendía perfectamente lo que era sacrificarse por alguien a quien amas, y después permanecer solo por cientos de años.

—Debes encontrar tu centro —dije. Ella me miró.

— ¿Disculpa?

—Tu centro —expliqué— Cuando lo encuentres, sabrás porqué fuiste escogida. Como… —estaba buscando un ejemplo—… ¡Yo! Mi centro es la diversión.

— ¿Diversión? —ella repitió y me di cuenta que no estaba entendiendo lo que le quería decir.

—Sí. Eso es lo que le doy a los niños, lo que protejo en ellos —entonces ella lo entendió, pero abrazó sus piernas a su pecho más fuertemente.

—Yo no tengo un centro.

—Por supuesto que lo tienes. Todos los Guardianes tienen uno.

—No soy un Guardián, Jack —Aún- admití mentalmente.

—Seguro que lo eres —dije, tratando de convencerla mientras me ponía en cuclillas frente a ella— Mira, sé que es difícil en un principio, para mí lo fue también. El Hombre en la Luna no te escoge solo porque sí. Siempre hay una razón. No te habría escogido si no.

— ¡Congelé el corazón de mi propia hermana, Jack! —exclamó— ¡Se convirtió en hielo sólido! El Hombre en la Luna me trajo de vuelta para castigarme.

—Pero ella vivió —argumenté— ¡La salvaste! — ¿Cómo podía no entenderlo?

—No —dijo, sacudiendo la cabeza— Kristoff la salvó. Él la besó, derritió su corazón.

Fruncí el ceño, confundido.

— ¿Qué quieres decir? ¿Qué tiene que ver un beso en todo esto? —sus ojos azules se encontraron con los míos, rogándome que entendiera.

— Un acto de amor puro podrá derretir un corazón congelado. Cuando Kristoff la besó, fue un beso de amor verdadero —se quitó su collar de plata y me lo entregó. Mirándola, lo abrí. Dentro había una pintura de dos niñas. Una un tanto mayor que la otra, con una larga trenza de cabellos rubios platinados. La más pequeña tenía el cabello rojo, peinado en dos trenzas— Esas éramos nosotras cuando niñas —explicó— Ella me lo dio como regalo de cumpleaños.

Sonriendo ante los dos rostros felices, cerré el relicario y lo giré, sintiendo un grabado en la parte de atrás. Era un mensaje, "Te amo, Elsa". Se lo devolví y volvió a ponerlo alrededor de su cuello.

—Traté de protegerla de todo —dijo— pero no pude protegerla de mí misma —enterró su rostro entre sus rodillas. Levanté una mano para reconfortarla, pero dudé antes de ponerla sobre su hombro. Me sentí mejor cuando ella no la alejó.

—Eso fue hace mucho tiempo, Elsa —dije— Debes dejarlo ir. Es tu miedo el que hace que pierdas el control. Lo que sucedió entre Anna y tú cuando eran niñas, fue solo un accidente. Está en el pasado. Solo déjalo ir.

Ella me miró y yo estaba a punto de decir algo, cuando escuché un ruido detrás de mí que me hizo voltear a ver. Era Conejo.

—Tenemos problemas, chico —dijo— Es Pitch. Está en la ciudad.

Volví a mirar a Elsa, rogándole que viniera con nosotros, pero ella negó con la cabeza y entonces, me puse en pie.

—Bien —dije— Vamos.

— ¡Ah! ¡Jack! —Pitch sonrió salvajemente cuando Conejo y yo llegamos— Qué bien que se nos unieran.

Le lancé un rayo de hielo, pero se derritió. Quedé en shock y la sonrisa de Pitch se amplió aún más.

— ¿A caso olvidé decírtelo, Jack? ¡Encontré la respuesta a esa pregunta que te hice hace tanto tiempo! —rio maniáticamente— ¿Qué combina mejor que el frío y la obscuridad? ¡Calor y obscuridad!

Traté de dispararle más rayos de hielo, pero volvieron a derretirse.

—Tus patéticos poderes de hielo no son rival para mi fuego —caballos blancos y negros emergieron, esta vez estaban hechos de cenizas y no de arena negra. Conejo lanzó sus boomerangs, Sandy usó sus látigos de arena dorada y Norte estaba listo para luchar con sus espadas. Yo agarré mi cayo defensivamente. Tooth no aparecía por ningún lugar y miré alrededor antes de verla atrapada por otro grupo de pesadillas.

El humo y las cenizas que Pitch había causado, hacían imposible el volar desde que no había suficiente oxígeno disponible para respirar. Fulminé a Pitch con la mirada y él sonrió amenazadoramente, sosteniendo perezosamente una bola de fuego y cenizas en una mano.

—Lo siento Jack. Pero el fuego vence al hielo.

Una de las pesadillas se movió hacia mí, desviando mi atención de Pitch. Sin embargo, eso no fue más que una distracción, y algo me golpeó en la parte de atrás de la cabeza, noqueándome.


N/A: Esta era la sorpresa. Gracias a todos los que agregan esta historia a alertas, favoritos y a los que dejan un review. Me hace muy feliz el que les esté gustando la historia. Disculpen mi demora en traducir.

Nos leemos el fin de semana ¡Adiós!

Niettono