Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen
Capítulo 14: Sin poderes (Jack's POV)
Todos alzaron la vista para mirarnos mientras aterrizaba en el taller de Norte. Sandy y Tooth sonreían con emoción y Norte tenía especie de sonrisa de satisfacción y brillo en los ojos, y Conejo sólo rodó los ojos. Confundido por sus reacciones por unos instantes, finalmente me di cuenta que aún sostenía a Elsa en mis brazos y rápidamente la bajé.
—¿Lo encontraron? —pregunté, volando cerca a ellos y distrayéndolos— ¿Dónde está?
—Por ahora, podría estar en cualquier lugar —dijo Norte—. Pero Tooth lo vio anoche en Pensilvania. Y parece que cambió de estrategia.
—¿Cambió de estrategia? —repitió Elsa— ¿Cómo así?
—No estamos del todo seguros, pero él ya no está usando fuego y cenizas. —Eso es útil, pensé.
—¿Entonces qué está usando? —presioné con cierta impaciencia— ¿Arena negra? —Pero Norte sacudió la cabeza.
—No. La arena negra que encontré parece haber sido sólo su manera de obtener nuestra atención. No sabemos lo que está planeando, pero nos está vigilando de cerca. Esto no ha acabado.
—Estoy cansado de este tipo —Se quejó Conejo, irritado— Yo digo que cuando acabemos con él esta vez, lo acabemos para siempre.
—Es más fácil decirlo que hacerlo, Conejo —dijo Tooth— Ahora necesitamos concentrarnos en los niños.
Personalmente, estaba de acuerdo con Conejo, pero Tooth tenía razón en lo que había dicho.
—¿Pero cómo? —pregunté, señalando el globo iluminado— Ninguna de las luces se está apagando, por lo que creo que es sensato decir que no son sus objetivos inmediatos. Parece venir directo por nosotros.
—Quizá él tiene algo sobre lo que no sabemos —sugirió Elsa, dando un paso adelante—. ¿Como una nueva arma o habilidad?
—Es posible —admitió Norte, acariciándose la barba mientras pensaba— No sabíamos sobre su habilidad de convertir los sueños de Sandy en pesadillas hasta que fue demasiado tarde. Pero él no está haciendo eso esta vez. El fuego y las cenizas no funcionaron muy bien, así que, ¿qué sigue?, ¿hielo?
—Creo que podemos descartar eso también —dije— Cuando fui a la Antártida antes de tomar mi juramento, intentó que me uniera a él, pero le dije que no. No hay manera de que pudiera utilizar hielo.
—Él trató de reclutarme. —Admitió una voz tranquila. Todos volteamos a ver a Elsa.
—¿Lo hizo? —pregunté, mientras se me caía el alma a los pies. Si Pitch trató de reclutarla, eso significa que probablemente él hizo su investigación, como hizo conmigo.
—De eso trataron los altercados con Pitch. Él obviamente había escuchado las mismas historias sobre mí que ustedes escucharon —Ella asintió hacia Conejo—, y pensó que estábamos del mismo lado. Cuando hice que Malvavisco lo echara del castillo la primera vez, pensé que le había dejado claro que yo no deseaba herir a nadie, pero supongo que no lo entendió porque volvió un par de veces más para tratar de persuadirme. Malvavisco lo echó en ambas ocasiones, y parece que funcionó ya que él nunca regresó.
—¿Y no lo has vuelto a ver desde entonces?
—No, quiero decir… No a menos que cuentes aquella vez que lo enterré bajo la nieve en la ciudad hace un par de días.
—Tenemos que averiguar lo que está planeando —declaré, volviéndome a ver a los demás. Norte estando de acuerdo, asintió con la cabeza.
—Sí, pero hasta que lo hagamos, creo que sería más seguro para nosotros si permanecemos juntos, así él no podrá usarnos el uno contra el otro —dijo Norte y Elsa ahogó un grito.
—¡OLAF! —exclamó, y apenas pude arreglármelas para agarrarla del brazo mientas ella empezaba alejarse.
—¡Wow! ¿No escuchaste lo que dijo Norte? ¡Debemos permanecer juntos!
—¡Pero Olaf está en el Castillo de Hielo! Tengo que volver por él. No demoraré, ¡lo prometo!
La miré, apretando mi agarre. No quería dejarla ir. Era muy riesgoso. Habían muchas probabilidades de que ella pudiera salir herida. Pero sabía que ella no estaba pidiendo por mi permiso. Ella iba a volver por ese hombre de nieve sin importar si la dejaba ir o no.
—Ve rápido —cedí, liberando su brazo y alejándome.
Ella me sonrió y despegó. Me quedé ahí, viéndola irse por unos instantes. Por el próximo par horas yo estaba hecho un manojo de nervios. Traté de sentarme varias veces, pero siempre me paraba y reanudaba mi ansioso caminar de un lado para otro en pocos minutos. Mientras, giraba mi cayo en mis manos con ansiedad. Podía escuchar a los otros hablando, pero no presté atención a lo que decían ¿Por qué no había vuelto? Tenía tiempo suficiente para llegar, tomar a Olaf y volver ¿A caso pasó algo? ¿Pitch la atrapó?
—Cálmate, chico —dijo Conejo, mirándome— Estoy seguro que ella está bien.
—Ella debería haber vuelto ya —dije, girando mi cayo más rápido.
—Jack, —dijo Tooth, — Necesitas calmarte. Conejo tiene razón, ella probablemente está bien y tú solo estás exagerando.
La ignoré y seguí desesperado caminando de un lado para otro, hasta que una gran mano se posó en mi hombro, liberándome de mis pensamientos mientras alzaba la miraba hacia Norte.
—Jack —dijo, con una voz que no dejaba lugar a discusión— Camina conmigo.
Lo seguí mientras él me guiaba a través de su taller, ni siquiera echando un vistazo a los juguetes que se estaban elaborando a mi alrededor por los yetis. Él cerró la puerta de su oficina detrás de nosotros e, irrevocablemente, volví a caminar de un lado para otro, ansioso. Norte me observó por cerca de un minuto antes de hablar.
—¡Jack! Respira hondo —dijo e hice lo indicado— Bueno, estoy seguro que Elsa está bien. Justo ahora, sin embargo, necesitamos que te calmes para mantenerla de esa manera.
—Norte, han pasado horas —argumenté. Él se inclinó hacia atrás en su silla, acariciando su barba mientras me estudiaba como si yo fuera un nuevo espécimen extraño que acababa de encontrar.
—Algo es muy diferente en ti, Jack Frost —dijo, inclinándose hacia adelante sobre su escritorio para mirarme más de cerca— ¿Estás enamorado de ella? —finalmente cuestionó y mis ojos se abrieron de par en par ante la pregunta.
—¿Q-qué? ¡No! ¡Por supuesto que no! Yo solo… me identifico con su situación, eso es todo —dije y él entrecerró los ojos antes de volver a reír.
—¡Sí! —chilló— ¡Lo estás!
—¡No, no lo estoy! —negué, pero podía sentir mis mejillas arder.
—Oh, pero lo estás —contestó Norte, rodeando su escritorio para pararse junto a mí— Tus ojos no mienten, Jack.
Abrí la boca para discutir, pero no salió nada y la volví a cerrar ¿Amor? ¿Es eso lo que estaba sintiendo? ¿Es eso lo que la conexión que sentí entre nosotros significaba? Me senté en una silla cercana y dejé caer mi cabeza en mis manos.
—Pero recién la conocí —dije débilmente. Norte rió entre dientes y se sentó en la silla junto a mí.
—Bueno, el amor es bastante extraño —dijo.
—¿Cómo puedo amar a alguien que acabo de conocer?
—Porque la conoces, Jack —dijo suavemente— Sabes por lo que ha pasado, posiblemente mejor que cualquiera podría jamás. La entiendes.
—Eso sólo es empatía —murmuré.
—Si todo lo que sintieras por ella fuera empatía, no estarías en el estado en que estás ahora mismo —dijo y suspiré.
—¿Cómo puedo saber lo que es el amor? He estado solo por cuatrocientos años.
—El amor no cambia, Jack —dijo Norte— Sabes lo que es mejor de lo que piensas. Piensa en cómo amas a los niños.
—Eso es diferente.
—¿Ah, pero lo es? El tipo de amor que sientes por una persona, Jack, es irrelevante a lo que el amor realmente es. Poner las necesidades de otro antes que las tuyas. Como cuando dejaste ir a Elsa para que trajera a Olaf aunque querías mantenerla aquí contigo donde sabes que estará segura.
Él me sonrió cuando lo miré. La ventana oscura detrás de su escritorio captó mi atención y salté de la silla.
—Iré por ella —dije, sin darle oportunidad de convencerme mientras salía volando por la ventana.
En el castillo de hielo, aterricé en el balcón y vi a Elsa yendo de un lado para otro frenéticamente bajo el candelabro, con nieve cayendo a su alrededor.
—¡Elsa! —dije aliviado, corriendo hacia ella— Pensé que no te ibas a demorar.
—Olaf no está aquí, Jack. —dijo, mirándome con los ojos como platos y llenos de pánico.
—¿Qué quieres decir con que no está aquí? —Miré alrededor, esperando ver al muñeco de nieve salir corriendo hacia nosotros desde alguna puerta. No lo hizo.
—¡No puedo encontrarlo! —Chilló con pánico, haciendo la nieve caer con más fuerza— ¡He buscado por todas partes y no está aquí! ¡Pitch debe tenerlo!
—¿Cómo sabes que Pitch lo tiene?
—¿Dónde más podría ir? —Ella tenía razón, pero si Pitch lo tenía, probablemente él estaría esperando por nosotros o por ella— ¡Tenemos que encontrarlo, Jack! —dijo, pero sólo la agarré de la mano y empecé a sacarla de allí— ¿Qué estás haciendo? ¡Tenemos que encontrar a Olaf!
—Tenemos que irnos —La corregí. Ella forcejeaba contra mi agarre.
—Pero-
—Elsa, —dije, mirándola— Tenemos que encontrar a Pitch. Cuanto antes lo encontremos, más rápido podremos hallar a Olaf.
Ella abrió la boca para responder, pero una oscura voz hizo eco en las paredes. Era Pitch.
—Debo decir, esto es bastante conmovedor. —Me posicioné delante de Elsa, buscando a Pitch— Elsa, es bueno sentir tu miedo otra vez. Lo he echado de menos este último par de días. —dijo y lo vi en la puerta, sonriéndonos ampliamente.
—¡¿Dónde está Olaf?! —demandó Elsa detrás de mí. Pitch rió sin humor.
—Oh, no hay necesidad de preocuparse por él. No todavía de todos modos. Él está justo aquí. —Y lo estaba. Parado en una jaula se encontraba, ciertamente, Olaf— Es una lástima que no quisieras trabajar conmigo, Elsa. Podríamos haber hecho un grupo maravilloso. Sin embargo, parece que tendré que acceder a tus poderes a través de otros… medios.
—Sobre mi cadáver —escupí, mientras mi cayo apuntaba a su negra forma. Pitch rodó los ojos.
—Eso sería muy agradable para mi, si no estuvieras muerto ya —dijo, y luego volvió su atención a Elsa— Estoy realmente sorprendido por verte fuera de casa, sobre todo después del pequeño… incidente con tu querida hermana.
Hubo un brusco intento de tomar aire detrás de mí y el viento empezó a arremolinar la nieve a nuestro alrededor mientras Elsa entraba en pánico.
—¡No lo escuches, Elsa!
—Pobre, pobre Anna —continuó Pitch— Simplemente no podías dejar de hacerle daño ¿cierto? Todo lo que ella quería hacer era jugar con su hermana mayor, ¿y qué hiciste? ¡La golpeaste con tus poderes!
El viento sopló más fuerte.
—¡Ignóralo! —Le grité a Elsa— ¡No lo escuches!
—Y entonces, —decía Pitch— ¡La rechazabas! ¿Cuántas veces tocó la pobre Anna a tu puerta, pidiendo que hicieran un muñeco? ¡¿Cuántas veces le dijiste "Déjame en paz, Anna"?! Imagina cuán herida y confundida debe haber estado.
Sus palabras estaban haciendo mella en ella. Podía oír su respiración volviéndose superficial.
—¡No dejes que te hable así, Elsa! —Ella estaba perdiendo rápidamente el control.
—¿Por qué hiciste eso, eh? No podías haber estado protegiéndola. Después de todo, cuando ella te siguió para aclarar las cosas, tú congelaste Arendelle, ¡lo hiciste de nuevo! ¡La golpeaste con tus poderes y congelaste su corazón! Convertiste a tu hermana en hielo sólido. Qué dulce de tu parte.
El viento y nieve a nuestro alrededor se estaba convirtiendo rápidamente en una ventisca y era tan densa que apenas podía ver a Pitch.
—¡Puedes luchar contra eso Elsa! —grité por encima del viento— ¡Puedes controlarlo!
—¿Por qué sometes a la gente a tales riesgos? —preguntó Pitch— Dices amarlos, pero sólo les haces daño. Tu hermana, tus padres, los ciudadanos de Arendelle ¡y no puedes parar! Estás a punto de hacerlo otra vez. No puedes parar de herir a aquellos a los que más amas…
—¡Él está mintiendo, Elsa! ¡Puedes controlarlo! ¡Yo sé que puedes!
—¡NO PUEDO! —gritó. Por una fracción de segundo, la ventisca se detuvo. Pero solo era el ojo de la tormenta pasando mientras sus poderes explotaban. Fui levantado del piso y lanzado contra una pared por la pura fuerza de ello. Mi mundo se volvió negro mientras mi cabeza entraba en contacto brusco con el hielo sólido.
—¿Jack? ¡Despierta! Vamos, Jack ¡Jack!
Lentamente abrí los ojos para ver a Norte, Conejo, Sandy y Tooth, todos inclinados sobre mí con rostros preocupados. Me senté, sintiendo la nieve que estaba contra las paredes, como si una bomba de nieve hubiese explotado. Vi el candelabro tendido en el suelo, totalmente destrozado, y todo volvió rápidamente a mí.
—¡Pitch Black! —dije, levantándome rápidamente— ¡Él tiene a Elsa y Olaf! ¡Tenemos que encontrarlos! —Traté de salir volando, pero no pude— ¿Dónde está mi cayo?
Ellos sólo me miraban con expresiones solemnes. Ellos no tienen mi cayo. Yo solo pude quedarme ahí, con los ojos como platos, en shock. No tengo poderes sin mi cayo ¿Cómo se supone que voy a salvar a Elsa? Ella me necesita ahora más que nunca y no tengo poderes para ayudarla.
—Jack —dijo Tooth suavemente, volando hacia mí— ¿Qué pasó?
Aún aturdido, expliqué todo. Cuando terminé, nos miramos los unos a los otros. Nada. No teníamos nada. Ninguna pista de dónde se escondía, qué estaba planeando, cuándo sería su siguiente ataque, dónde atacaría, dónde tenía a Elsa o incluso si ella estaba bien. Entré en la habitación de Olaf, pasé la escultura sin terminar y me detuve en la ventana, mirando hacia donde Arendelle solía estar cuando existía.
—Mmm… ¿Chicos? —dije lentamente, viendo como una nube negra envolvía la ciudad. Todos se reunieron detrás de mí ¿Qué era eso? No era humo o cenizas. Al contrario, lucía más como una ventisca de… ¿nieve negra? Un escalofrío recorrió mi espina dorsal.
—Elsa —dije, trepando por la ventana, sólo para ser jalado por la capucha de mi sudadera.
—No puedes volar, Jack —Me recordó Norte. Miré hacia abajo. Cierto… mi cayo. Lo había olvidado— ¡Al trineo!
Todos corrimos hacia el trineo, estacionado en el balcón roto. Me detuve en seco, gruñendo mientras un agudo dolor golpeaba mi estómago. Eso no era bueno. Recordé la última vez que había sentido ese tipo de dolor. Definitivamente no es bueno.
—Jack —dijo Tooth, preocupada— ¿Qué pasa?
—Mi cayo —dije con dificultad— Creo que Pitch lo rompió.
—Vamos —dijo Conejo, agarrando mi brazo y tirando de mí hacia el trineo rojo— Tenemos que irnos.
En la ciudad, todo estaba completamente cubierto de hielo y nieve negra. Incluso el fiordo estaba congelado en hielo negro. La ventisca nos atacó de todas direcciones. La risa de Pitch venía desde todas direcciones. Entonces, se detuvo, había copos de nieve negros flotando en el aire. Completamente en calma.
Sin la ventisca bloqueando nuestra visión, éramos capaces de ver a Pitch con claridad. Él estaba de pie a varios metros de distancia, con las manos detrás de su espalda mientras nos sonreía.
—Increíble, ¿no es así? —dijo— Cómo sus emociones controlan sus poderes. Parece que el dolor lo detiene todo…
—¿Qué le hiciste? —grité, mientras un deseo de venganza corría por mis venas.
—Parece que estaba equivocado —continuó como si yo no hubiera hablado, lo que sólo sirvió para que me enfureciera más— Nada va de la mano mejor que el frío y la oscuridad. Sólo necesitaba una fuente diferente —Una pesadilla hecha de nieve negra caminó detrás de él mientras se reía entre dientes, manteniendo sus pálidos ojos en mí —Todo lo que tuve que hacer fue mezclar un poco de arena negra con sus poderes. Mi pesadilla huele tu miedo, Jack ¿Tienes miedo? ¿Temes por tu preciosa Reina de las Nieves?
A pesar que nunca iba a admitirlo, tenía miedo. Yo sabía de primera mano lo que Pitch era capaz de hacer a una persona. Lo que el miedo era capaz de hacer.
Conejo lanzó uno de sus bumeranes hacia Pitch y un ejército de nieve negra emergió del suelo detrás del pálido hombre. Venían a atacarnos. Norte sacó su espada. Tooth revoloteó en el aire detrás de nosotros. Mis puños se cerraron. La sangre palpitaba en mis orejas. Sí, tenía miedo. Me sentía extraño sin mi cayo. Indefenso. Sin poderes. Pero eso no iba a detenerme. Iba a luchar. Por Elsa.
Sin embargo, antes que las pesadillas nos alcanzaran, se detuvieron.
N/A: Capítulo sin revisión de editor.
Gracias a todos aquellos que apoyan la historia con un favorito, alerta o review, y sobretodo, gracias por esperar tan pacientemente la actualización.
Niettono.
* N/A 25.01.2016: Vine a decirles que ya lo revisaron. Besos.
