Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen
Capítulo 15: Amor
Cuando desperté, tuve una sensación de Déjà vu. Estaba encadenada en una jaula que colgaba del techo. Parecía que estaba en algún lugar bajo tierra. Estaba oscuro y tomó un tiempo para que mis ojos se acostumbraran. Al principio, estaba confundida ¿En dónde estaba? ¿Por qué estaba aquí? Pero todo regresó a mi mente rápidamente. Olaf, mis poderes, perder el control, Jack, el candelabro.
Mi respiración se volvió entrecortada. Jack ¿Estaba bien? No lo herí, ¿verdad? Oh no, ¿y si lo hice? Estaba tan débil e inerte cuando cayó. Por favor, no. No Jack.
Una risa maliciosa resonó a través del aire.
—Hola, Elsa —Pitch, debería haberlo sabido.
—¿Qué le hiciste a Olaf?
—Siempre tan directa. No te preocupes, tu hombre de nieve está bien. Simplemente lo mantengo como cebo —Una luz brilló a mi derecha, mostrándome a Olaf en otra jaula.
—¡Olaf! —chillé.
—Estoy un poco sorprendido contigo, Elsa. No preguntaste lo que creí que preguntarías ¿Quizá estás tratando de no dejarme saber? No importa. Fue en vano.
—¿Qué quieres?
—¿Aparte de tus poderes? Nada que tú tengas. Pero, ¿no quieres saber sobre Jack?
—¿Jack? —repetí, con mi corazón deteniéndose de miedo, pero traté de ocultarlo— ¿Qué tiene que ver Jack con esto?
—El tiene todo que ver cuando se trata de ti. Tienes miedo, mucho miedo de lo que le sucedió después de tu pequeño… episodio.
—¿Qué te hace pensar eso? —contesté, orgullosa de mi firme voz.
—No lo pienso, lo sé —Me corrigió Pitch, aún permaneciendo fuera de mi vista— Una cosa que siempre conoceré son los peores miedos de la gente. Justo ahora tienes miedo de haber herido Jack. Que tu amado Jack Frost esté sufriendo porque no pudiste controlar tus poderes.
Una sensación de pánico creció en mi pecho, pero no había ventisca a mi alrededor. Sabía que mis poderes tenían que estar fuera de control así que ¿por qué no nevaba?
—Bueno, la respuesta está en esa pequeña jaula tuya. Ahora, si me disculpas, tengo algunos asuntos pendientes que arreglar con unos viejos conocidos míos —Y así, él se había ido.
Mi pie chocó contra algo en el piso de mi jaula. Miré hacia abajo y sentí mi corazón detenerse mientras el dolor se apoderaba de mí. Era el cayo de Jack, partido a la mitad. Él nunca iba a ningún lado sin su cayo. Él tenía que tenerlo para usar sus poderes. Una enferma y torcida sensación vino de mi estómago ¿Qué va a ser de Jack sin sus poderes? ¿Qué le pasó a Jack?
—¿Qué he hecho? —Me pregunté a mí misma silenciosamente.
—¿Elsa? —dijo Olaf tímidamente— ¿Estás bien? —preguntó; fingí una sonrisa por su bien.
—He tenido mejores días, pero estoy bien ¿Qué hay sobre ti? ¿Estás bien?
—Eso creo —respondió. Suspiré y apoyé mi cabeza contra los barrotes de mi jaula.
—Lamento haberte metido en esto —dije— Pitch estaba en lo cierto; sólo hiero a aquellos que digo amar. Tal vez… no lo sé… tal vez no puedo amar.
—Claro que puedes —argumentó Olaf.
—Pero si verdaderamente amara a alguien, no les haría daño. Y eso es todo lo que parece soy capaz de hacer.
—Amas a Jack —señaló.
—Y mira lo que sucedió —dije, haciendo un gesto hacia la madera rota a mis pies— Anna tenía razón; todo lo que sé es cómo rechazar a las personas. No sé nada sobre el amor.
—¡Seguro que lo sabes! —dijo al tiempo que saltaba para situarse frente a los barrotes de su jaula— El amor es… poner las necesidades de alguien antes que las tuyas. Ya sabes, como cuando saltaste frente a Anna para salvarla de una flecha que iba dirigida a ti.
Mi cabeza se levantó ante eso ¿Esa flecha iba dirigida a mí? ¿Anna nunca estuvo en peligro? Sentí mis ojos abrirse ampliamente mientras una ola de comprensión me inundaba como un maremoto. No, no carezco de la capacidad de amar. La Luna no me trajo de vuelta como castigo. No, al contrario, la Luna me trajo de vuelta por mi intensa capacidad de amar.
¿Qué fue lo último que escuché antes de morir? "Un acto de amor verdadero podrá derretir un corazón congelado". Mi mano se dirigió hacia el relicario alrededor de mi cuello en el que podía sentir el grabado en la parte posterior, "Te amo, Elsa". Las palabras de Jack volvieron rápidamente a mi mente. "Llegará a ti, y cuando lo haga, será la cosa más obvia de este mundo"
—Amor —dije en revelación, levantándome— Por supuesto, es mi centro. Amor —¡Fui una tonta por no haberme dado cuenta de eso antes! Todo apuntaba a ello y de repente mis una vez confusas emociones hacia Jack tomaron sentido completamente. Estaba enamorada.
Mi pie se estrelló contra las piezas del cayo de Jack. Las observé, enojándome. Su cayo roto no probaba nada excepto que Pitch le había hecho daño y ahora estaba usando mis poderes para terminar el trabajo. No. Estos son mis poderes y no le permitiré usarlos como una herramienta para traer más daño a los demás. Recogiendo las piezas, las sellé con hielo.
—Libre soy, libre soy,
No puedo ocultarlo más.
Libre soy, libre soy,
Libertad sin vuelta atrás.
Hielo y escarcha empezaron a cubrir mis cadenas mientras me liberaba, debilitando el metal hasta que se rompió y mis manos estaban libres.
—La nieve pinta la montaña hoy,
No hay huellas que seguir.
En la soledad un reino,
Y la reina vive en mí.
No más. Dije que dejaría de culparme y castigarme a mí misma, y lo haré. Estoy tomando cartas en el asunto. Todo esto termina ahora.
—El viento ruge,
Y hay tormenta en mi interior,
Una tempestad,
Que de mí salió.
Pude sentir mis poderes dentro de mí, luchando contra el control de Pitch ya que no eran suyos. El hielo tiene una magia que no puede ser controlada –excepto por Jack y por mí.
—Lo que hay en ti no dejes ver.
Buena chica tu siempre debes ser.
No haz de abrir tu corazón,
¡Pues ya se abrió!
La cerradura de mi jaula se agrietó y rompió bajo mi hielo, así como la de Olaf, permitiendo a las puertas abrirse.
—Libre soy, libre soy,
No puedo ocultarlo más.
Libre soy, libre soy,
Libertad sin vuelta atrás.
Nuestras jaulas estaban colgando del techo, así que hice un par de copos de nieve para volar en ellos.
—Y firme así,
Me quedo aquí.
Libre soy, libre soy,
El frío es parte también de mí.
Una sensación de libertad fluía por mis venas mientras una suave ráfaga de nieve soplaba a mi alrededor, casi como una caricia. Olaf aplaudió y le sonreí.
—Mirando a la distancia,
Pequeño todo es.
Y los miedos que me ataban,
Muy lejos los dejé.
Esta es la última vez que alguien –incluyéndome– usará a Anna contra mí. Un hilo de luz caía desde el techo y miré hacia arriba para ver un agujero que era lo suficientemente grande como para escapar.
—Lejanía me haces bien,
Ya puedo respirar.
Lo sé a todo renuncié,
Pero al fin me siento en paz.
Encima del agujero, estábamos en la cima de una montaña. La nieve era negra, mezclada con arena negra, pero bajo mi voluntad, estaba separándose de la sustancia de Pitch.
—Libre soy, libre soy,
No puedo ocultarlo más.
Libre soy, libre soy,
Libertad sin vuelta atrás.
Mirando hacia la ciudad, la vi cubierta de oscuridad. Mis puños se cerraron a mis costados y empecé a volar cuesta abajo.
—Y firme así,
Me quedo aquí.
Libre soy, libre soy,
El frío es parte también de mí.
Todo estaba completamente cubierto de hielo y nieve negra, pero cuando pasé, mi nieve rápidamente se separó de la arena negra, haciéndola blanca de nuevo. Seguí la arena negra que regresaba a su amo, quién estaba de pie en el fiordo congelado, a varios metros de distancia de los Guardianes.
—Fuerte, fría, escogí esta vida,
No me sigas, atrás está el pasado
Nieve lo cubrió.
He escogido esta nueva vida y me voy a quedar con ella. Soy un Guardián. Olaf corrió hacia los otros Guardianes y yo fui directo hacia Pitch, quién me estaba mirando con los ojos abiertos y llenos de miedo mientras su ejército de pesadillas caía en pilas de arena negra sobre mi nieve. Su nariz se rompió bajo la fuerza de mi puño.
—Libre soy, libre soy,
No puedo ocultarlo más.
Libre soy, libre soy,
Libertad sin vuelta atrás.
Usando el viento, ataqué a Pitch con su arena negra. Trató de luchar, pero no sirvió de nada. Mi furia lo venció.
—Y firme así,
Me quedo aquí.
Libre soy, libre soy,
El frío es parte también de mí.
Congelé la arena negra, atrapando a Pitch bajo ella. Pero justo cuando me estaba alejando, él rompió el hielo, respirando con dificultad, y me di la vuelta para encararlo.
—¿Realmente pensaste que un poco de hielo iba a derrotarme? ¡Yo soy el Coco!
Le lancé una mirada envenenada, y como un acto reflejo, le golpeé con el final del cayo de Jack, congelando sus labios mientras la arena negra empezaba arremolinarse, reformando las pesadillas. El ejército solo era un tercio de grande de lo que era antes ya que la mayoría estaban compuestos por mi hielo y nieve. Al principio, estaba alarmada, pero las pesadillas no me enfrentaron. En su lugar, miraron a Pitch quién estaba huyendo, tratando de gritar a través de sus congelados labios.
Mientras los Guardianes reían divertidos, corrí por Jack. Me sentí aliviada de ver que estaba bien. Cuando lo alcancé, no le di oportunidad alguna de decir algo antes de estrellar mis labios contra los suyos. Arrojé mis brazos a su alrededor con su cayo aún en mis manos.
Al principio él estaba perplejo y no reaccionaba, pero pronto correspondió el beso y envolvió sus brazos alrededor de mi cintura para acercarme más a él. Estábamos completamente inconscientes del resto del mundo por unos cuantos segundos hasta que finalmente rompimos el beso, sonriendo el uno al otro. Una risa se escapó de mis labios y no nos soltamos de nuestro abrazo.
—¡Woah! —gritó Conejo. Hubo un par de salpicaduras de agua y Jack y yo bajamos la mirada para ver que el fiordo se había derretido, haciendo que Norte y Conejo cayeran al agua. Olaf estaba sentado en el borde del copo de nieve en el que Jack y yo estábamos parados, y Tooth y Sandy volaban sobre la superficie del agua. La escena era divertida y me tuve que morder los labios para no reír de nuevo. Jack estaba demasiado ocupado mirando alrededor en shock para compartir mi diversión.
—¿Cómo hiciste eso? —preguntó. No solo toda la nieve regresó a su correcto color blanco, también todo la excesiva cantidad de hielo y nieve causada por Pitch para que la ciudad fuera incapaz de funcionar, ha desaparecido.
—Un acto de amor verdadero podrá derretir un corazón congelado —respondí sencillamente y sus ojos azules volvieron a mirar los míos.
—¿Amor? —repitió. Yo asentí, sonriendo.
—Es mi centro —dije y él me sonrió.
—Bueno, todo eso está bien —dijo Conejo con amargura— Pero, ¿podrían ayudarnos aquí?
Sin apartar la mirada de los ojos de Jack, hice un gesto con la mano, dándole a Norte y a Conejo sus propios copos de nieve y los llevé a todos de vuelta a la orilla. Una vez que nuestros pies estaban de vuelta en tierra firme, Jack se apartó y rompió todo contacto físico, sin darse cuenta que aún sostenía su cayo en mi mano.
—¿Elsa? —dijo Norte suavemente. Lo miré, apartando mis ojos de los de Jack— ¿Estás lista? —preguntó. Sonreí y asentí.
—Lo estoy.
Él me devolvió la sonrisa y sacó un enorme libro desde el interior de su abrigo. No tengo idea de cómo no estaba empapado y completamente arruinado.
—El juramento del Guardián —dijo, abriendo el libro en la página correcta. Todos se reunieron a mi alrededor, a excepción de Jack quién mantuvo su distancia— Dime, Elsa, ¿juras cuidar a los niños del mundo, y cuidar con tu vida sus esperanzas, sueños y deseos? Porque ellos son lo único que tenemos, todo lo que somos y todo lo que siempre seremos. —Le lancé una mirada a Jack y él asintió.
—Lo juro.
—¡Entonces ahora eres y serás para siempre, un Guardián! —declaró Norte, cerrando el libro de golpe. Hubo celebraciones a mi alrededor, pero yo solo miraba a Jack quién me miraba con una sonrisa de orgullo en el rostro— ¡Volvamos al Polo Norte por ponche de huevo!
—¡Apoyo eso! —gritó Jack, haciendo ademán de salir volando, solo para mirar alrededor confundido cuando no dejó el suelo. Sus ojos aterrizaron en mí y yo le sonreí con satisfacción, girando el cayo entre mis dedos.
—¿Olvidas algo? —pregunté inocentemente.
Él rió y me persiguió mientras me alejaba de él. Eventualmente se acercó lo suficiente para agarrar su cayo y despegar. No demoré en ir tras él en un copo de nieve mientras volábamos hacia el Polo Norte. Los demás nos siguieron en el trineo de Norte.
Cuando aterrizamos, Jack y yo aún nos estábamos riendo mientras entrábamos al lugar con los demás siguiéndonos de cerca. Un sentimiento de que todo estaba bien fluyó a través de mí otra vez. Estaba destinada a estar aquí, con ellos, con Jack, siendo un Guardián.
N/A: Capítulo sin revisión de editor.
Gracias a todos aquellos que apoyan la historia con un favorito, alerta o review, y sobretodo, gracias por esperar tan pacientemente la actualización.
Por ahora los dejo con éste capítulo. En los siguientes días estaré publicando el resto para ya dar fin a esta historia.
Niettono.
*N/A 29.01.2016: mi editora está trabajando fuertemente. Gracias por ser tan pacientes, gente bella. c:
