Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen


Capítulo 16: Guardián del amor (Jack's POV)

Todos mantuvimos nuestras posiciones defensivas esperando que las pesadillas nos atacaran, pero no lo hicieron. Sólo se quedaron allí y, al principio, estábamos confundidos. Nuestra confusión se mezcló con conmoción cuando la nieve bajo nuestros pies se movió mientras se separaba de la arena negra, volviendo a su natural color blanco. Una sensación de alivio tomó el lugar de mi confusión cuando escuché a Elsa cantando.

—Fuerte, fría, escogí esta vida,

No me sigas, atrás está el pasado

Nieve lo cubrió.

Venía volando; nos pasó, yendo directamente hacia Pitch mientras su ejército de pesadillas colapsaba en pilas de arena negra a su alrededor. Él la miraba con miedo y no lo culpo. Ella lucía… extremadamente enfadada, por decir lo menos. Nunca la había visto así. Le lanzó un buen puño también.

—Libre soy, libre soy,

No puedo ocultarlo más.

Libre soy, libre soy,

Libertad sin vuelta atrás.

El viento sopló fuertemente a nuestro alrededor mientras ella hacía que la arena negra atacara a Pitch. Él trató de controlar la arena para contraatacar, pero el viento era demasiado fuerte y Elsa estaba demasiado furiosa.

—Y firme así,

Me quedo aquí.

Libre soy, libre soy,

El frío es parte también de mí.

Elsa congeló hielo sobre la pila de arena negra que cubría a Pitch mientras ella se alejaba. Sin embargo, una de sus grises manos se liberó y él fue capaz de salir, haciendo que Elsa se volteara a verlo.

—¿Realmente pensaste que un poco de hielo iba a derrotarme? ¡Yo soy el Coco!

Elsa no dijo nada. Ella simplemente congeló los labios de Pitch mientras la arena negra en la que lo había enterrado volvía a la vida, tomando la forma de los caballos pesadilla. Sin la sustancia extra de hielo y nieve de Elsa, el ejército solo era un tercio de grande de lo que era antes. Las pesadillas nos ignoraron y en su lugar centraron toda su atención en la persona más temerosa del lugar: Pitch.

Pitch, sintiendo el inminente peligro, huyó. Sus gritos salían ahogados ya que sus labios seguían congelados. Eso era divertido y reí mientras los otros Guardianes vitorearon victoriosamente.

Volviéndome para ver a Elsa, fui tomado por sorpresa por un borroso cabello rubio platinado y un par de labios presionados contra los míos. Perplejo, me quedé allí durante un par de segundos mientras mi cerebro procesaba lo que acababa de suceder. Elsa está besándome. Sus brazos me están envolviendo.

Saliendo finalmente de mi conmoción, rodeé su cintura con mis brazos, acercándola a mí mientras regresaba el beso felizmente. Nos mantuvimos así por un rato, inconscientes al cien por cien de lo que sucedía a nuestro alrededor. Hablo en serio, el mundo podría estar acabándose con bolas de fuego cayendo del cielo y nosotros no lo habríamos notado.

Cuando nos separamos, sonreímos el uno al otro y ella rió.

—¡Woah! —gritó Conejo justo antes que un par de salpicaduras de agua nos hicieran separarnos. El fiordo de hielo se había derretido, dejando que Conejo y Norte se defendieran por sí mismos en el agua, ya que Olaf estaba seguro sentado en el copo de nieve en el que estábamos, y Tooth y Sandy volaban sobre el agua.

Mientras miraba mi alrededor, me di cuenta que mientras aún había una gruesa capa de nieve en el suelo, los restos de la tormenta de Pitch que habían amenazado con provocar un apagón en la ciudad se habían ido.

—¿Cómo hiciste eso? —pregunté.

—Un acto de amor verdadero podrá derretir un corazón congelado —dijo y mis ojos se posaron sobre los de ella.

—¿Amor? —repetí. Me dio un vuelco el corazón.

—Es mi centro —dijo, asintiendo con la cabeza. Yo le sonreí. Sabía que era un gran problema encontrar tu centro, pero casi sentí mi alma caerse a mis pies por esa palabra. Amor. Ella estaba hablando de su centro.

—Bueno, todo eso está bien —dijo Conejo con amargura, aún en el agua—. Pero, ¿podrían ayudarnos aquí?

Elsa no aparto su mirada de mis ojos mientras les hacía a Norte y a Conejo sus propios copos de nieve con un gesto de su mano y nos llevó a todos de vuelta a la orilla. Mis pies entraron en contacto con el frío suelo cubierto de nieve y me alejé de ella.

—¿Elsa? —dijo Norte suavemente, parado detrás de ella. Elsa lo miró, rompiendo nuestro contacto visual— ¿Estás lista? —Ella asintió.

—Lo estoy.

Norte le sonrió y sacó el gran libro encuadernado en cuero del Guardián que estaba mágicamente sin daño alguno.

—El juramento del Guardián —dijo, abriendo el libro en la página correcta. Todos se reunieron alrededor de Elsa pero yo mantuve mi distancia— Dime, Elsa, ¿juras cuidar a los niños del mundo, y cuidar con tu vida sus esperanzas, sueños y deseos? Porque ellos son lo único que tenemos, todo lo que somos y todo lo que siempre seremos. —Los ojos de Elsa se posaron sobre los míos, sosteniendo mi mirada. Le sonreí y asentí, alentándola.

—Lo juro.

—¡Entonces ahora eres y serás para siempre, un Guardián! —declaró Norte, cerrando el libro de golpe. Hubo vítores para Elsa, pero ella mantuvo sus ojos en mí. Yo le sonreí, orgullo floreciendo en mi pecho— ¡Volvamos al Polo Norte por ponche de huevo! —Gritó Norte, obteniendo mi atención.

—¡Apoyo eso! —grité, preparándome para despegar con el viento, pero mis pies no dejaron el suelo. Oh, cierto. No tengo mi cayo. Me giré a ver a Elsa para que me hiciera un copo de nieve, sólo para darme cuenta ella tenía mi cayo ¡Estaba reparado y todo! Elsa giró mi cayo entre sus dedos y me sonrió.

—¿Olvidas algo? —preguntó inocentemente.

Riendo, extendí mi mano para recuperarlo, pero ella se echó a correr en otra dirección. La perseguí hasta que logré acercarme lo suficiente para agarrar mi cayo y volar por los cielos. Ella vino tras de mí en un copo de nieve mientras que los demás se montaban en el trineo de Norte. Nuestra persecución continuó hasta que aterrizamos en el Polo Norte, sin dejar de reír, ya sin aliento.

—Eh, Phil —Saludé mientras pasábamos por el lado del gran yeti. Sigo sin agradarle. Elsa lo miró con precaución.

—¿No le agrado? —preguntó. Bufé ante la absurda idea.

—No le agrado yo —La corregí.

—¿Por qué no? —cuestionó y sonreí ante los recuerdos.

—Bueno, antes que me convirtiera en un Guardián y tuviera el permiso de entrar al taller, intenté entrar durante años sin descanso. Phil era quien usualmente me atrapaba.

Elsa negó con la cabeza, sonriendo.

—¿Por qué no estoy sorprendida? —Sonreí devuelta.

—¡Ey! ¡Tomaré eso como una ofensa!

Pero ella solo rió y caminó hacia el otro lado de la habitación, tomando un vaso de ponche de huevo y sentándose en un pequeño escalón. La puerta se abrió de par en par detrás de mí mientras los demás entraban con Norte pidiendo por música. Inmediatamente los elfos empezaron a tocar y Tooth arrastró a Conejo a un espacio libre de la habitación para bailar. Olaf bailaba consigo mismo, las partes de su cuerpo yendo a todas partes y una hadita de Tooth hizo una especie de baile alrededor de él. Era todo un espectáculo.

Sin embargo, mis ojos se quedaros posados sobre Elsa, mirándola detenidamente mientras ella observaba a los bailarines con una sonrisa y bebía su ponche de huevo. Norte se acercó a mi lado y siguió mi línea de visión antes de sonreírme.

—Ella es algo más, ¿no es así? —Él dijo y yo asentí.

—Lo es —respondí y Norte me observó durante un minuto.

—Ve con ella, Jack —dijo, haciendo un gesto con la cabeza hacia Elsa— Vamos —Echándome hacia adelante con un ligero empujón, se recostó contra la pared mientras yo hacía mi camino a través de la habitación hacia ella. Ella me miró y yo le tendí una mano.

—¿Me concedes esta pieza? —pregunté. Ella sonrió y negó con la cabeza.

—Yo no bailo.

—¿Qué quieres decir con que no bailas? —pregunté, confundido ¿Era esta su manera de rechazarme fácilmente? Ella se encogió de hombros.

—Quiero decir que nunca aprendí.

—Nunca aprendiste a bailar… —repetí lentamente— ¿Pero no es un requisito para la realeza el bailar? —Incluso yo podía bailar… de alguna manera. ..

—Madre y padre nunca dejaron que tomara lecciones —murmuro, mirando al vaso casi vacío entre sus manos— Demasiado contacto físico —Mi confusión se aclaró y le sonreí.

—Bueno, todo está en dejarse guiar—le aseguré, aún tendiéndole mi mano. Ella me miró con aprensión— ¿No confías en mí?

La sonrisa que tanto amaba volvió a su rostro mientras puso su mano sobre la mía, dejando el vaso en el suelo a su lado.

—Por supuesto que confío en ti, Jack.

Yo le sonreí ampliamente mientras la llevaba hacia donde los demás estaban bailando y empecé a guiarla en un lento movimiento circular alrededor de la zona.

—¿Ves? No es difícil —dije y ella asintió. Bailamos en silencio por los siguientes minutos hasta que aclarara mi garganta, sintiéndome un poco nervioso.

—Bueno, ehm… Ahora que eres oficialmente un Guardián, te das cuenta que vas a tener que empezar a hacer cosas con los niños y, uh, dejar tu castillo…

—Sí —respondió Elsa, mirándome cuidadosamente.

—Bueno, sólo estaba diciendo porque me estaba preguntando si habías pensado acerca de lo que discutimos sobre… ya sabes… ¿Que vengas conmigo alrededor del mundo'

—Me encantaría, Jack… —dijo con la voz apagada. Nunca nada bueno.

—¿Pero? —presioné.

—¿Pero qué pasará con Olaf? ¿Y Malvavisco? No puedo simplemente dejarlos atrás.

—No tenemos que abandonar el castillo de hielo, Elsa —dije— Podemos ir a visitar una vez al mes si así quieres. Olaf puede quedarse aquí si quiere y Norte puede darle bolas de nieve para que él pueda ir y venir como le plazca. Malvavisco puede vigilar el castillo mientras no estamos y podemos ver cómo está cuando volvamos. Él sobrevivió diez años sin ti, estoy seguro que puede sobrevivir un mes mientras no estás. Además, me parece que es del tipo que prefiere la soledad —Sus ojos miraron a los míos mientras esperaba por su respuesta, con la esperanza de haberla persuadido. Una sonrisa estalló en su rostro.

—Tienes razón, Jack. Malvavisco estará bien por su cuenta —dijo y bufé para ocultar mi alivio.

—Por supuesto que tengo razón.

—No seas arrogante —me reprendió, arqueando sus cejas. Yo sonreí ampliamente.

—Creo que tengo derecho de ser arrogante —dije— Contemos el número de veces que he tenido razón desde que nos conocimos. Tuve razón acerca de dejarlo ir, sobre tú siendo un Guardián, el que tuvieras un centro, sobre bailar, que tú no querías estar sola…

—Está bien, entiendo ¡Tú ganas! Nunca volveré a dudar de ti, ¡Oh! sabio todopoderoso —dijo sarcásticamente. Le sonreí por unos instantes antes de ponerme serio.

—Así que… ¿te quedarás conmigo? Porque Elsa, —respiré hondamente para calmar mi acelerado corazón— Creo que te amo. Y no sé qué es esta cosa entre nosotros o lo que va a ser si nos quedamos juntos pero… Yo- Yo creo que me gustaría averiguarlo.

Un par de suaves labios se encontraron con mi mejilla.

—Me gustaría averiguarlo también —dijo— Sí, me quedaré contigo.

Dejamos de bailar, mareándonos un poco, y fuimos a sentarnos uno junto al otro al lugar donde estaba antes Elsa en las escaleras. Norte llamó mi atención y me sonrió y asintió. Sandy estaba parado al lado de Norte con corazones por encima de su cabeza. Rodé mis ojos y observé en silenciosa diversión cómo Tooth obligaba a Conejo a continuar bailando con ella una canción más. Él no parecía muy contento, pero todos sabíamos que ella y Sandy se irían pronto.

Unos minutos después, la canción terminó y todos empezaron a despedirse. Gestos con la cabeza para Conejo, abrazos para Tooth, choque de palmas para Sandy y apretones de mano para Norte. Elsa estaba encajando bastante bien. Olaf decidió que se quedaría con Norte ya que quería experimentar el infame taller. No lo culpo y, con su personalidad, estoy seguro que le encantaría.

—¿Quieres salir de aquí? —pregunté, mirando a Elsa. Ella me sonrió.

—Me encantaría —dijo, y volamos de vuelta al castillo de hielo, pero ella siguió volando y pasó de largo.

—¡Eh, Elsa! —grité, haciendo que ella se detuviera— ¿A dónde vas? El castillo de hielo está justo aquí.

Ella me miró sobre su hombro.

—Lo sé, es solo que hay… algo que quiero hacer primero.


N/A: Capítulo sin revisión de editor. Volví a desaparecer, pero aquí estoy. No he sacado el tiempo para seguir traduciendo, lo siento. Estamos a solo cuatro capítulos del final.

Quiero agradecerles por su inmensa paciencia y comprensión al seguir esta historia.

Besos,

Niettono.


*N/A 29.01.2016: Recién salido del horno de la edición. Ok no. Reitero los agradecimientos por la paciencia, soy una maaaala persona por tenerlos esperando tanto tiempo. Gracias preciosuras. (: