Disclaimer: Este fic NO ME PERTENECE, ES UNA TRADUCCIÓN. El fic original le pertenece a Zerlinda, quien amablemente me permitió traducirlo y traérselo a ustedes. A los que quieran ver la historia original en inglés: s/10031929/1/The-Snow-Queen


Capítulo 18: París (Jack´s POV)

Seguí a Elsa mientras volaba a la ciudad, yendo entre las casas hasta que encontró la que estaba buscando. En el segundo piso, una ventana estaba ligeramente abierta. Elsa la abrió otro poco y entró a la casa conmigo siguiéndola de cerca.

La habitación estaba oscura, pero aun así podía distinguir varios tonos de morado en las paredes y las decoraciones. En la cama, durmiendo sonoramente bajo un edredón morado, estaba la niña que fue molestada en el parque la tarde que conocí a Elsa ¿Cuál era su nombre…? ¡Annalise! Elsa se sentó en la cama al lado de la niña durmiente y suavemente pasó las yemas de sus dedos por su mejilla, la cual noté estaba coloreada con un moretón.

—¿Qué sucedió? —pregunté. Una pequeña surcó los labios de Elsa.

—Ella se mudó aquí recientemente desde las afueras. Los niños gustan de molestarla por su cabello rojizo y sus pecas —ella suspiró— Yo trato de hacer que se sienta amada, pero es poco lo que puedes hacer cuando eres invisible para todo el mundo. El moretón en su mejilla es probablemente de cuando uno de esos niños la empujó, haciendo que su cara golpeara la esquina de su libro cuando cayó.

Mirando el libro en cuestión en la mesita de noche, lo tomé. La cubierta azul oscuro tenía una de tela áspera con letras en caligrafía plateada como título en el centro.

—"La Reina de las Nieves" —leí, mirándo a Elsa.

Ella sonrió, y empezó a hacer girar sus manos juntas, creando una estatua de hielo miniatura de ella misma en el vestido que estaba usando cuando la conocí. Ella colocó la estatua encima del libro después de que yo lo devolviera a su lugar en la mesita de noche.

—Es su libro favorito —me informó— Ella lo lee todo el tiempo.

—Parece que vas a tener tu primer creyente en poco tiempo —dije, en tono alentador. Bien. Ella merecía ser vista después de todos esos años de aislarse a sí misma.

Elsa sonrió ante mi afirmación, mirando a Annalise antes de ponerse de pie.

—Deberíamos irnos —dijo y asentí, mientras me giraba hacia la ventana, pero Annalise –quien aparentemente no estaba durmiendo, se levantó de la cama y enredó sus brazos en la cintura de Elsa.

—¡Esperen! —dijo. Elsa lucía tan sorprendida como yo me sentía— Yo siempre te vi —apenas fui capaz de entender sus palabras ya que éstas eran ahogadas por su cara presionando el estómago de Elsa— Gracias por todo.

Al principio, Elsa y yo solo nos miramos el uno al otro. La apariencia de su rostro me decía que ésta era la última cosa que ella esperaba que sucediera. Personalmente, yo también estaba bastante sorprendido por este nuevo desenlace ¿Elsa tuvo un creyente todo este tiempo? ¿Cómo pudo no darse cuenta? Pero bueno, no había razón para que Elsa pensara que Annalise no podía no verla después de que la gente pasara de largo sin verla por cuatrocientos años. Especialmente si ella se mantenía a sí misma aislada.

Saliendo de su sorpresa, Elsa se arrodilló para estar a la altura de la pequeña niña y le devolvió le abrazo.

—Es un completo gusto —susurró, separándose un poco después de un segundo o dos— ¿Cómo?

—Yo siempre tuve la esperanza de que fueras real —Annalise dijo, emocionada— Cuando mi mamá me leía tu historia, yo siempre pensé que eras justo como yo. Asustada y sola. Tú simplemente tenías que ser real —una pequeña sonrisa curvó los labios de Elsa.

—No tienes nada que temer, Annalise —dijo— Yo siempre estaré ahí para ti —Annalise echó sus brazos alrededor del cuello de Elsa, abrazándola nuevamente, y Elsa la abrazó de vuelta sin vacilar. Sus ojos me observaron por encima del hombro de la niña, probablemente viendo la sonrisa en mi rostro y me devolvió el gesto— Bueno, es tarde —dijo en un suave tono de regaño mientras levantaba a la niña y la llevaba a su cama—Vuelve a dormir.

Observé como arropaba a Annalise bajo el edredón y la niña ya estaba dormida en cuestión de segundos. Arena de sueños entró como una cinta por la ventana, formando el sueño de Annalise de jugar en la nieve sobre su cabeza mientras Elsa se apartaba. Tomé su mano.

—Vamos —Elsa asintió y volamos de vuelta al Castillo de Hielo, aterrizando en el balcón —¿Cuán seguido usas la puerta principal? —pregunté.

Al principio no respondió, usando el viento para limpiar el desorden que Pitch hizo al hacer que Elsa perdiera control de sus poderes. Ella arregló la barandilla rota del balcón y reemplazó el candelabro, frunciendo el ceño levemente por un momento antes de apartar la vista— Con más frecuencia últimamente —replicó. Touché, pensé, siguiéndola a la habitación de Olaf. Ella inmediatamente continuó trabajando en la estatua como si nunca se hubiera ido. Me senté de piernas cruzadas en el aire con mis manos descansando en la punta de mi cayo. Fue extraordinario ver una obra de arte ser terminada.

Pasó más o menos una hora en cómodo silencio conmigo observando a Elsa mientras ella terminaba a Anna y comenzaba a dar los toques finales a Kristoff. Yo estaba tan concentrado en sus dedos manipulando el hielo al más mínimo toque, que me tomó un tiempo darme cuenta que ella había dicho algo.

—¿Qué?

—¿Cuándo quieres irte? —preguntó— Estoy segura que tienes trabajo que hacer desde que ha sido una semana y que dije que iría contigo.

—Oh, no sé —para ser honesto, no había pensado en eso realmente, aparte del hecho que Elsa vendría conmigo— Cuando sea. Estaba pensando que París no ha tenido una buena tormenta de nieve en un tiempo.

Eso no era del todo una mentira. Sí, París ha tenido un poco de nieve, pero en cuanto a lo que una tormenta respecta, ha pasado un tiempo. No quería que Elsa se arrepintiera de venir conmigo o que se decepcionara y esta sería un buen momento para llevarla a algún lugar agradable. París es agradable, ¿cierto? ¿La ciudad del amor y todo eso? Desafortunadamente, no estaba siento tan discreto como esperaba.

—¿París? —ella repitió— Jack Frost, ¿estás pidiéndome una cita?

—¡No! —. Ella soltó una risita. Está bien, quizás dije eso un poco rápido…

—Eso seguro suena como una cita.

—Bueno… —Oh, vamos, Jack ¡Piensa! ¡Inventa una excusa! Mi boca se abrió y cerró repetidamente mientras un millón de malas ideas volaban por mi cabeza— Tenemos que ir a algún lugar, ¿no? —no era mi mejor excusa, pero es mejor que nada.

—Sí —admitió e hice un baile de la victoria en mi mente hasta que sus siguientes palabras salieron de su boca— Sólo encuentro un poco irónico que tú escogieras uno de las más –si no la más– romántica ciudad del mundo para ir primero.

Agh, ¿ella por qué tenía que ser tan inteligente?

—Está bien, entonces, tú dime dónde no ha habido nieve en un tiempo

Ella frunció los labios mientras pensaba.

—¿Australia? —¿En serio? ¿Estaba ella intentando quedar en el lado malo de Conejo?

—No lo creo, Conejo nos mataría si congelamos su amada Australia —después de todo, allí es donde estaba La Madriguera.

—Somos inmortales, Jack —puntualizó— Y no podemos morir dos veces.

—Conejo encontraría una manera, recuerda mis palabras —le prometí— Él odia el frío —y él aún no me ha perdonado completamente por aquella ventisca que hice el día de Pascua aquel año…

—Me he dado cuenta —ella se alejó para escudriñar la escultura, la cual lucía asombrosa— Terminé —proclamó con una sonrisa satisfecha.

—Muy lindo —dije— ¿Alguna otra brillante idea?

—¿Qué tal si nos quedamos aquí por el resto de la noche? —sugirió— Sólo relajarnos antes de irnos.

—Está bien… —accedí lentamente— ¿Qué quieres hacer?

—Quiero saber cómo te convertiste en un Guardián —¿Ah?

—¿En serio? —pregunté, sorprendido. Ella asintió— ¿Por qué?

—Curiosidad. Y tú sabes mi historia, pero yo solo conozco pedacitos y piezas de la tuya —unos cuantos segundos pasaron y yo solo la miraba— O no tienes que decirme si no quieres. Yo solo quería saber. Lo siento si parecí una entrometida.

Hombre, tengo que dejar de quedarme mirándola cada vez que dice algo. Eso solo servía para ponerla nerviosa. No es que la culpe. Yo también estaría nervioso. No me importa contarle la historia, era solo una sorpresa que me olvidara de contarle. Supongo que en realidad nunca se dio la oportunidad.

—No, está bien. Sólo me tomaste con la guardia baja, es todo —puse mi barbilla en mis manos mientras pensaba ¿por dónde comienzo?— Tú sabes sobre los yetis tirándome dentro de un saco y luego lanzándome a través de un portal mágico, ¿cierto?

Ella asintió.

—Bueno, cuando Norte me dijo que era un Guardián, yo le dije que no quería ser un Guardián y que ellos no me querían como uno —sonreí ante el recuerdo— Creo que mis palabras exactas fueron "Ustedes no me quieren. Ustedes son todo trabajo duro. Yo soy… bolas de nieve y diversión". Ellos me dijeron que La Luna me escogió y me enojé porque no me había dicho nada a mí en trescientos años y todo el asunto del escondite…

—Después que Conejo y yo discutiéramos, Norte me llevó a su oficina y básicamente me dijo que encontrara mi centro. Entonces fuimos al palacio de Tooth-

—¿Por qué fuiste con ellos si no querías ser un Guardián? —preguntó. Yo sonreí.

—Porque quería montar el trineo de Norte. De todas maneras, el Palacio de Tooth estaba siendo atacado...

*Inserte aquí la película "El origen de los guardianes"*

—Las pesadillas olieron el miedo de Pitch y se encargaron de él, así que yo estaba algo sorprendido de que él todavía las estaba utilizando. Ahí fue cuando hice mi juramento y oficialmente me convertí en in Guardián.

Por el rato más largo, ella no dijo nada y yo solo la observé. Después de un tiempo, ella habló

—Eso fue muy amable de tu parte —dijo— Lo que hiciste para que Jamie siguiera creyendo en Conejo.

¿En serio? ¿Eso es todo lo que obtengo? Ningún Wow, Jack, ¡eres tan valiente! Por supuesto, no podía realmente imaginar a Elsa diciendo eso… ¡pero aún así! Aunque bueno, tendría sentido que ella se enfocara en el acto de amabilidad que hice por amor desde que ella es el Guardián del amor.

—Sí, bueno, no podía dejar que Pitch ganara. Soy un Guardián, va en contra de mi juramento.

Ella arqueó una ceja hacia mi.

—No habías hecho tu juramento aún.

—Detalles, detalles —dije, restándole importancia— Vamos, está amaneciendo. Es hora de ir a París.

—¿Por qué estás tan ansioso de ir a París? —preguntó, riendo mientras la arrastraba a través de la ventana.

—Porque tenemos trabajo que hacer. Como dijiste ¡He tenido una semana entera de descanso! —¿Y era realmente algo malo que quisiera mostrarle el mundo?

No la dejaría volar en su copo de nieve mientras viajábamos. Ella se quejó sobre eso, obviamente no contenta, pero yo sólo ignoré sus quejas. Cuando nos acercamos a París, cubrí sus ojos.

—¡Eh, Jack! ¿Qué haces? —refunfuño, fallando su intento de apartar mi mano de sus ojos.

—Confía en mi —le dije— Esta es una vista que no quieres estropear.

Ella suspiró y aún seguía inconforme con mis condiciones, pero dejó de intentar remover mi mano. Sonriendo triunfante, aterricé en la cima de Notre Dame y la dejé sobre sus pies aún con mi mano bloqueando su visión ¿Puedo simplemente decir que la vista desde aquí es maravillosa? Podías ver la Torre Eiffel desde aquí así como los edificios y ríos. Te quitaba el aliento. Lo único que podría haber hecho esto aún mejor era si Sandy estuviese trabajando, pero los sueños no son hechos durante el día…

—Está bien —dije— ¿Estás lista? —ella asintió— Entonces bienvenida… a París —descubrí sus ojos y ella parpadeó, abriéndolos. Un jadeo salió de sus labios mientras observaba los alrededores.

Jack —dijo. No podía parar de sonreírle, orgulloso de haber obtenido tal reacción de ella— Esto es hermoso.

—Sí, me encanta esta vista —dije, despreocupadamente. Nos quedamos ahí por un par de minutos hasta que le di un suave empujón— Vamos, Su Majestad ¿Estás lista para el mejor momento de tu vida? —Ella tomó mi mano.

—Lo estoy.

*Elsa's POV*

Por alguna razón, Jack insistió en no dejarme volar y en cubrir mis ojos. Nada bueno. No era una gran fanática de las sorpresas. Nunca terminaban bien con mis poderes constantemente a punto de salirse de control. Pero quizá era tiempo de darle a las sorpresas otra oportunidad. Olaf estaba en lo cierto, yo estaba diferente. Había aceptado mis poderes, no escondiéndolos nunca más. Ya no estaban a punto de salirse de control nunca más.

Sentí mis pies tocar tierra firme mientras Jack me bajaba, pero su mano aún bloqueaba mi visión. Podía sentir su aliento caliente en mi oreja.

—Está bien —dijo— ¿Estás lista? —asentí, sintiendo la emoción correr por mis venas. Quizás las sorpresas no eran tan malas— Entonces bienvenida… a París —Finalmente apartó su mano y fui capaz de abrir mis ojos. Un escapó de mis labios ante la vista.

Estábamos parados en la cima de Notre Dame. Debajo, podía ver la bella arquitectura de los edificios en las calles y los botes flotando por el río. La Torre Eiffel estaba en la distancia, alta y orgullosa. Era asombroso.

Jack —dije, aun asimilando todo— Esto es hermoso.

—Sí, me encanta esta vista —dijo. Fui capaz de escuchar un indicio de orgullo en su voz. Él me dio un suave empujón y yo aparté la mirada de la ciudad para dirigirla a sus ojos azules— Vamos, Su Majestad ¿Estás lista para el mejor momento de tu vida?

Con él a mi lado, me sentía invencible. Como si pudiera contra lo que sea que viniera a mi –nosotros; listos para lo que sea. Tomé su mano y entrelacé nuestros dedos.

—Lo estoy.


N/A: Bueno, bueno, este es el último capítulo. Hacen falta nada mas los dos epílogos. Sí, leyeron bien, van a ser dos epílogos, uno desde el POV de Elsa y otro desde el POV de Jack. No siendo más, me despido.

Besos,

Niettono.