–The Dark Hunter…

Barnabas entró a la mansión algo agitado, a pesar de ser un vampiro no era nada fácil cargar a las dos mujeres, además, estaba herido. Su primera visión en la mansión fue algo totalmente desagradable.

Sangre, por todos lados. Pero en ninguna parte veía a los lobos, comenzaba a preocuparse.

–¡Maldito hibrido! –Escucho tras él.

–Te voy a destrozar –Dijo Barnabas girando para observarlo con odio– para luego hacerme un atuendo con tu piel…

–Oh, que vampirito tan… desagradable –Dijo con una gran rabia en sus ojos y caminando alrededor de Barnabas de forma desafiante– No sé qué vieron esas mujeres en ti –Hablo con un claro sarcasmo.

–Pues es claramente, algo que tu no tendrás… –Dijo sin temor alguno, por aquella presencia tan formidable– Dime… ¿dónde está Carolyn?

–¡Oh! –Gritó– aquella chiquilla, descuida no la mate –Dijo descaradamente– lo mejor es verlas sufrir… agonizar…

–Tú… –Dijo Barnabas notablemente enojado, para luego tomarlo por su grueso cuello y lanzarlo fuera de la mansión, en un intento de que se lesionara, pero fue fallido, la bestia con la agilidad de un gato cayó de pie y miró a Barnabas con una gran sonrisa.

–Es notable que no eres puro… –Dijo Joakim con un desagradable sabor en la boca.

-Tú versión—

Te amo... Barnabas Collins

Comencé a abrir mis ojos, siempre es malo cada vez que me transformo en aquella "criatura", en tanto los abrí vi a Josette a mi lado al parecer estaba herida, probablemente por mi culpa... Barnabas no me perdonará nunca eso, nunca.

–Es notable que no eres puro…–Escuche decir muy cerca ha Joakim Bram, mi ex prometido de hace tantos años, siglos, generaciones, me levanté decidida.

–No es cosa de puros o impuros, Kim –Dije, ambos hombres me miraron sorprendidos, extrañaba decirle Kim, era mi forma única de llamarle pero…fue hace ya tanto tiempo atrás que, solo siento amistad.

–¡Amor! –Dijo él sonriendo en aquella forma bestial– ven, eres libre puedes venir conmigo, prometo no irme jamás –Me dijo, transformándose en su forma humana rápidamente, dejando ver aqel hombre del que me enamoré alguna vez, no, era diferente, quizás abria sido la guerra pero… aún así no es el mismo.

–Siempre he sido libre, Kim –Dije– Si vendría al caso tú tampoco eres puro… tu pacto con ÉL, fue el inició…no… –Dude– fue el PROCESO, que pasaste para confirmármelo ahora después de tanto –enfatice.

–¿Qué? –Gruño molesto– No me compares con ese idiota –Dijo apuntándolo con su dedo índice.

–Idiota, hibrido ¡QUE IMPORTA LO QUE SEA! –Grité enojada, haciendo que todas las ventanas de la mansión, incluso que las vajillas se rompieran en mil pedazos, él se notó confundido– Te amé, te quise, pero tú y tu ejercito solo trataron de arruinar a mi maestro –Dije– Ohhh y claro que recuerdas a mi maestro, Lestat estaba equivocado –Dije acercándome poco a poco a él, mientras el sudaba ¿frío? ¿Temor? ¿Tentación?, no sé y no me importa– Thomas no es el único que sabe de MI maestro, VLAD TEPES –Enfatice molesta– Tú lo mataste –Decir estas palabras fueron las que colmaron mi paciencia, mis ojos volvieron a teñirse del rojo sangre, que tanto me gustaba, mis colmillos crecieron considerablemente y tomé a Joakim, mi Kim, no, mi ex Kim… por el cuello– ¿Algo que decir al respecto? –pregunté.

–Lo hice –Hablaba con dificultad– porque… él –tomo un respiro– te mintió –Concluyo.

–Un maestro –Dije aún más molesta– NUNCA, miente a sus "alumnos"…secretos, sí ocultan muchos pero…nunca mienten…

–Entonces… –intentaba zafarse de mí, sin resultado– llámalo como quieras…

–Lo llamaré… –Hice una pausa– Maestro… sin embargo, ¿Cuál sería el secreto que me ocultó, my master? –Dije imitando el acento inglés, intentando fingir desinterés a algo que realmente me interesaba saber.

–¡NO CREAS NADA DE LO QUE DICE! –Gritaron cerca de unos arbustos, gire mi visión y lo vi a él, Lestat, un gran sabio conocedor, aunque más joven que yo.

–Lestat… –Dijeron Barnabas y Joakim al mismo tiempo, ¿cómo Barnabas conocía a Lestat sí los dos son como lados opuestos de un imán?

–Él es un farsante –Dijo caminando, sin afán, disponía de todo el tiempo del mundo de todos modos, algo que Barnabas o mi ex bestia Joakim podrían entender como ególatra– A ese lobo que tienes en tus manos… lo contrataron… unos vampiros puros que conoces –sonrió haciendo una pausa– muy bien… –Thomas apareció tras él, cargando algo en su costado, noté como el hombre lobo que aún tenía problemas con mi mano en su cuello, sonreía. Cerré más la mano que sostenía su cuello haciéndolo entender que él estaba bajo mi disposición y merced.

–_(tu nombre) –Dijo con esa voz sensual característica de él, mientras bajaba lo que cargaba en su espalda– este es el verdadero Joakim Bram –Dijo mostrándome aquel perfecto cuerpo de Bram, ensangrentado, sin vida…muerto.

–¿Qué? –Pregunte estupefacta– entonces este es…

–Brayan –sonrio volviéndose un lobo, nuevamente, y corriendo desapareció de nuestras vistas.

–Espero y no vuelva –Dije muy exhausto y volviendo como era antes, paciente, con mis hermosos ojos color _, y una dentadura perfectamente humana. Gire mi vista a el cuerpo de Bram–Ya suponía que no podía ser mi Kim –No sé si fue mi imaginación pero Barnabas había apretado sus puños, celos, molestia… sí seguro le molestaba que yo aún estuviera viva después de lo que le había sucedido a Josette…no… lo que YO le había hecho a Josette –¿Pueden enterrarlo por mi? –pregunté a ambos.

–De acuerdo –asintió Lestat– pero… tendré en cuenta por la eternidad que me debes unos favores –sonrió, dijo mientras Thomas se acercaba a mí y pude notar que en su rostro solo reflejaba preocupación, pero no por una amiga… algo iba mal conmigo, mi corazón comenzó a latir rápidamente y sentía como comenzaría a sudar si se acercaba más, mis mejillas ardían, ¿se estaba acercando una fiebre?... no, no lo creo, los vampiros no enfermamos. Tomó mi rostro en sus manos ¿me besaría acaso? Y… frente a Barnabas. NO, no puedo permitir eso, retire mi rostro de sus manos.

–Cuídate–Dijo depositando un tierno beso en mi frente– Nos vemos luego–culminó diciendo para retirarse con Lestat y…con el cuerpo de el verdadero Joakim Bram.

Mire hacia atrás, observe como Josette seguía en el suelo, Barnabas seguía lesionado y como la mansión estaba un poco destruida y no veía rastro de Carolyn, Elizabeth o David. ¿Cómo es que pude causarle tantos problemas a esta familia?

Corrí con todas mis fuerzas adentro de la mansión.

–¡Barnabas! ¿Dónde está Carolyn, David y Elizabeth? –Pregunté ya dentro.

–No lo sé –Dijo– tú ve por el lado izquierdo y yo los buscare por el izquierdo…

–No hace falta–Se escuchó tras nosotros, al girar vimos a Elizabeth, David y a Carolyn sin muchas heridas.

–Están bien –Dije con mucha alegría pero, no podía estar más tiempo allí, junto a ellos eso solo sería problemático. Con ese montón de vampiros, lobos, brujas, solo falta que los dioses se interpongan… sin embargo, no puedo dejar que destruyan cada vez que deseen la mansión y a la familia que más a logrado conmover mi corazón…La familia Collins…