–The Dark Hunter…
Cuando todo se vuelve complicado…un amor eterno, sin final…y todos están en tu contra, es difícil hacer florecer el amor de una manera magnifica
En la sala de la mansión se encontraba toda la familia Collins, observándote, Barnabas quizás buscando comprensión en tu mirada, Elizabeth sin duda buscaba respuestas Obviamente las necesitaba, Carolyn sonreía al igual que David Como adorabas a esos pequeños y por último, Josette…la cual, te evitaba.
–Bien, _(tu nombre) –Dijo Elizabeth– Espero respuestas por tu parte…
–De acuerdo –Tomaste aire– yo… – ¿por dónde debería comenzar?, o claro verás he metido a tu familia magnifica n un gran lío sin querer por culpa de los vampiros, brujas y lobos. Y claro, no podía faltar amo a Barnabas con toda mi alma pero si me quedo con él, Josette me odiaría y por consiguiente tú también pensaste con un claro tono de sarcasmo.
–¿Y bien? –Hablo Elizabeth nuevamente sacándote de tus pensamientos.
–Ella es una vampiro –Dijo Carolyn con un deje de fastidio en su voz.
–Eso es evidente… –Dijo molesta– Lo que yo quiero saber es, porque no nos contaste, el motivo de que hayan estado esos otros vampiros aquí y el hombre lobo…
–Pues es que… –Tartamudeabas.
–No quiero que hablemos de esto ahora… –interrumpió Josette, aún temblorosa.
–Si no es ahora, ¿entonces cuando? –pregunto molesta Elizabeth.
–Es suficiente –Dijiste desapareciendo al momento, a lo cual mientras Barnabas y Carolyn te comprendían, Josette te odiaba más ya que pensaba que te hacías la "interesante". Caminaste por el puerto de Collinsport por mucho tiempo, pensando en qué hacer con tú vida dada la redundancia. Cuando sentiste que alguien tapaba tus ojos con ternura Barnabas… pensaste.
–No soy en el que piensas –Escuchaste tras de ti, como si aquél personaje hubiera escuchado tus pensamientos no es la voz de Barnabas te deprimiste. Giraste tu visión y observaste a aquel vampiro único en su especie, con aquellos ojos oscuros, cabello del mismo color y recogido en una cola de caballo. Con unos jeans de época y con tan solo una camisa blanca muy sencilla. Algo que, sin embargo, le quedaba mejor que a cualquier mortal. Thomas.
–No sé a qué te refieres –dijiste evitando su mirada obviamente para que no notara tu sonrojo debido a tal declaración por su parte. Dio un suspiro y se sentó a tu lado en el puerto observando fijamente el mar…Hermoso pero no más hermoso que tú pensó él. Agitaste tu cabeza creyendo que eran juegos de tu imaginación, por un momento habías escuchado "pero no más hermoso que tu" con la voz de Thomas, pero él no había pronunciado palabra. Imposible. Lo miraste atónita.
–¿Que sucede? –preguntó el extrañado– ¿Tengo algo en el rostro? –Dijo actuando de forma exagerada. Reíste.
–No. Tu rostro no tiene nada. De hecho, es…demasiado perfecto –Dijiste inocente. Él quedo atonito te miró con los ojos muy abiertos– Olvida lo que he dicho –Dijiste sonrojada.
–Ojala pudiera –Dijo honesto Mintiendo como siempre Thomas…nunca podrías olvidarlo aunque quisieras se recrimino.
–¿Por qué? –preguntaste.
–¿Por qué, que? –pregunto sonriente y confundido.
–Pareciera que…yo…pudiera escuchar tus pensamientos una y otra vez– él palideció.
–¿los escuchas? –pregunto sudando frío.
–sí… –respondiste preocupada. Él miró el mar con detenimiento No puedo creer que lo que Lestat dijo fuera cierto fue lo último que escuchaste de sus pensamientos, por momentos.
–Sabes…yo… creo que debo irme –Dijo exaltado.
–Espera–Hablaste– ¿Qué te dijo Lestat? –preguntaste extrañada.
–…–estaba nervioso–Como dije, debo irme…pero no sin antes hacer algo –Dijo tomándote de las manos y colocándote a su altura, considerando que él es bastante más alto que tú. Se miraron mutuamente a los ojos, los ojos de Thomas reflejaban sinceridad, amor, lealtad mientras los tuyos solo reflejaban confusión, y como si eso no fuera suficiente. Él tomo deliberadamente tus labios contra los suyos, comenzando como un pequeño beso para luego sin tú consentimiento adentrar su lengua junto a la suya, probando cada centímetro de tu boca. Reaccionaste al instante pero en cuanto te diste cuenta solo se escuchó o crees haber escuchado un breve Te amo…no importa lo que Lestat haya dicho
Si antes estabas confundida, ahora…estabas peor.
Ahora, donde podrías encontrar a ese Santo, sí, a Lestat. Para que te dijera ¡AHORA! A lo que se refería Thomas. Aquél que te robo un beso. ¿Dónde puedo encontrarte, Lestat? te preguntaste una y otra vez.
–¿Para que llamas a un Santo? –preguntó Lestat, arrogante como siempre. O quizás no lo era, pero tú siempre lo verías como alguien arrogante.
–¿Santo? –preguntaste.
–Sí, ¿para qué me llamas?
–Tengo unas preguntas que hacerte –Dijiste mirando el mar nuevamente– pero mejor en otro sitio, sígueme… –rápidamente, como dos criaturas de la noche, no como fantasmas, no como el diablo o Dios, se transportaron a una velocidad considerable hacia aquél sitio en picada, en donde según alguna vez en tus conversaciones con Carolyn, murió "dos veces" Josette para revivir en las dos ocasiones, una como encarnación y otra como…Vampiro.
–¿Y bien? –Inicio Lestat.
–Quiero saber… –Hablaste– No,.. deseo primero contarte algo y…saber tu opinión al respecto –Lestat asintió a lo que tú empezaste a relatarle tus dudas, los pensamientos más profundos de tu ser Amo a Barnabas, y sé que Barnabas me ama…pero está Josette, la típica Vampiro iniciada y sin poderes que me saca de mis cabales haciéndome enojar, volviéndome en un espectro haciendo que mis ojos se vuelvan rojos y que mis colmillos ardan por consumirle totalmente toda esa sangre que no debe ser merecida por ella y no solo eso, hacer que muera definitivamente y quedarme con Barnabas, casi ha despertado en mí el odio… pero entonces aparece Barnabas…Mi Barnabas Collins, a mirarme con esos ojos profundos haciendo que cambie de parecer, de todas formas, sé que él no la ama… pero la respeta, admira y quiere con toda su alma continuaste con tus confesiones, casi como en la santa inquisición, en la que, dijiste "no soy de este mundo…" y casi mueres en esa época, seguramente eso era lo que deseabas morir, justo como ahora…o ¿deseas vivir para estar junto a Barnabas? Carolyn es la única que me apoya al igual que David… gracias a ellos es que he reconsiderando el tener un hijo…aprovechando mi época de celo –soltaste una risita– pero, no con ustedes…sino con, Barnabas Lestat asintió haciéndote comprender su aprobación Pero… los vampiros, mi antiguo amor, hasta Josette interfieren…claro no quiero parecer yo la que se interpone, así que si Barnabas me lo pide, con gusto me iré…con muchas pesar de aquí, de Collinsport Culminaste con una lágrima. Aquellas que, Lestat adoraba, sí él adoraba llorar, tampoco se sorprendan de que a él también le gustaría ver llorar a alguien como tú, alguien "especial".
–Bien pues… ¡ve a por todas las de ganar! –Dijo él, comprendiendo aquellas lágrimas y admirándolas también.
–Gracias… –Hablaste– Aunque es un consejo muy típico, algo que no creí que tú, un "santo", dijiese… –Dijiste sarcásticamente– pero… gracias –sonreíste.
–Y… con respecto a la pregunta –Continuo él– sé que me preguntarás… –Dijo colocando su dedo índice en el mentón como si estuviera pensando– Sobre tu conexión con Thomas Smith… déjame decirte que no es como yo y Louis… lo de ustedes es más profundo… más extenso, es casi único, no. De hcho, es UNICO –Enfatizo.
–¿A que te refieres? –preguntaste extrañada.
–Thomas Smith… no… –Hizo una pausa, algo larga, como de 10 segundos casi midiendo sus palabras– Axel _(tu apellido)… tu hermano –finalizo.
