A petición de uno de sus review le he dado a esta historia una segunda parte pero mientras la escribía me di cuenta que dos capítulos no eran suficientes para las nuevas ideas que me llegaban para continuarla y así que termine escribiendo más. Espero disfruten la trama.

Soul

Niñera

Después de esa noche me era inevitable no querer tocarla, no querer disfrutar de su atención, de su piel, de su cuerpo, me volvía loco salir de ella solo para volver a entrar, pero había un detalle, lo que hacia con Hinata-san no era correcto. Sabía que algo como esto debía terminarlo, que tenía a Konan como novia, que Hinata-san era apenas una chiquilla de quince años. Pero cuando quise terminar esto…

-Hinata-san Konan y yo…

-La envidio- Hinata-san jalo la palanca para que el respaldo de mi asiento se reclinara dejándome lo más acostado posible en mi propio auto –Konan-san- se sentó sobre mi y coló una mano en mis pantalones –tiene a un hombre que coge delicioso.

Era contradictorio su comentario con su dulce voz y peor aún, mi pene ya reaccionaba casi de inmediato a su maravilloso tacto, haber ido por ella a su escuela había sido el más grande error, con esa camisa del uniforme donde se marcaba su busto y esa falda corta que hacia lucir sus piernas demasiado atractivas, porque así lo era esta chica era una diosa, era imposible no querer follarla. Una vez bien excitado se metió mi erección a su estreches que me hacía perder la cordura.

-Mmmm ah mmmm- Hinata-san me cabalgaba y no era la primera vez que lo hacia pero ¿qué hombre no fantasea con metérsela a una chica en uniforme?

-Te encanta hacer esto ¿no es así?

-Me fascina- y brincaba para mí con más ganas.

Ella se lamio los labios mientras me veía y desabotono su camisa, por mi parte impulsaba mi cadera asía arriba para darnos mas placer. Una vez libero sus cenos me tomo las manos y las guio a tocar ese par de montañas tan grandes para una chica de su edad, y lo que le faltaba crecer, me excite mucho más con ese pensamiento.

-Vamos preciosa hazme llegar- ella sonrió, por más que Hinata-san intentara sonreír coqueta o con lujuria siempre saldría esa dulce e inocente sonrisa que no hacia más que querer cogérmela con más fuerza.

-Itachi-san pervertido.

-Solo ante ti preciosa- y no mentía Hinata-san era con la única que cogía ¿con quién más podría ser un pervertido?

Ella se movió con más ganas, sus paredes se estrecharon tanto que no pude soportarlo y el orgasmo nos llego casi al mismo tiempo. Se recostó un poco en mi pecho.

-Quiero hacer esto todo el tiempo con Itachi-san- beso y lamio mi clavícula –me gusto más esta ves, sin condón.

Fue ahí que me di cuenta, había pasado por ella para terminar con esto así que no tome ninguna precaución antes de venir y ahora mi semen estaba en ella, al menos una parte de mi eyaculación, la otra se escurría por sus piernas y mojaba un poco mi pantalón, Hiashi-san me matara si de esto sale un embarazo. La escuche reír ¿qué hay de divertido con eso?

-Me excita tu cara de espanto- sus manos me tomaron del rostro y se hundió en mis labios con un beso.

Bueno no es como que huyera y la fuese a dejar sola, me haría responsable y que mejor que poder tenerla solo para mi de por vida; el movimiento de sus caderas me saco de mis pensamientos sin sentido alguno, mi pene se endurecía de nuevo dentro de ella, ladee mi rostro para liberarme de su delicioso beso.

-Hinata esto no es gracioso- ella bajo a mi cuello con besos húmedos.

-Claro que si lo es, los condones se rompen todo el tiempo y yo se tomar mis precauciones Itachi-san- su movimiento ahí abajo era más pronunciado –no es el primero que se corre dentro. Ahora mi pervertido sigamos haciendo esto por un rato más- brincaba con fuerza y yo solo podía querer entrar más en ella y hacerla disfrutar conmigo….

Todo esto estaba mal y ahora, al recordarlo, me molestaba "no es el primero que se corrió dentro", sabia que ella no era una santa, es decir ¿qué chica de quince es desinhibida en el tema del sexo siendo virgen? Esta situación era un trato en silencio, ella dormía a Sasuke lo más temprano que mi hermano la dejara, para que cuando llegara a casa pudiera disfrutarnos todo el tiempo que sobrara hasta que llegaran mis padres y donde tocarnos, como tocarnos incluso las posturas, todo eso iba subiendo de nivel conforme pasaban las semanas y desde esa ocasión en el auto nuestros encuentros subieron de una a más veces por semana. Nunca hablamos de nada, mucho menos de reglas para nuestros encuentros, todo era improvisado y extremadamente delicioso; yo engañaba a mi novia teniendo sexo con Hinata-san, ella dejaba a otros tocarla o al menos la tocaron y eso me molestaba; intentaba borrar de mi mente esa idea cogiéndomela con más fuerza, con más bestialidad, haciéndola volverse loca pero no sentía que fuera suficiente, odiaba al primer idiota que la introdujo a este mundo, odiaba al imbécil que le quito la virginidad, me odiaba por no haber sido yo, quizá así, tal vez… solo sería mía.

Ella caminaba con un grupo de chicas en la salida de su escuela, toque la bocina del auto y ella sonrió al verme, se despidió y subió al asiento del copiloto.

-Hola- se inclino para besarme fugazmente en los labios.

Llegamos al mirador, ese lugar donde más de uno lega con su auto a hacer cosas sexuales en sus citas de noche y que estaba desierto durante el día, Hinata-san nunca perdía el tiempo, si no fueran por mis propias ganas de cogérmela diría que ella también espera con ansias esta parte del día, me chupaba el pene como solo ella sabia hacerme disfrutar, mi mano derecha le marcaba un ritmo tomándola del cabello pero antes si quiera de sentirme llegar paro, se limpio algo de saliva de la comisura de sus labios mientras me miraba y risueña se paso al asiento de atrás sin salir del auto.

-Hagámoslo aquí- cuando me asome ella estaba arrodillada en el asiento trasero con las piernas separadas.

Aunque no estaba seguro de esa posición accedí, recargue un poco mis rodillas en el asiento, metí mi mano dentro de se falda para notar que no llevaba ropa interior.

-Me facilitas las cosas preciosa- realmente cosas como esta me excitaban de sobremanera.

-Bueno hoy hubo examen de historia- no era difícil imaginar el como esa oración se conectaba con su falta de pantis.

No me importo no haber preparado su zona y simplemente entre, mi movimiento era brusco y desesperado.

-Si… mmmm Itachi-san… ahhh adoro cuando lo haces así… ¡si!- necesitaba quitar de su hermoso cuerpo cualquier rastro que no fuera mío.

Desabotone con habilidad su camisa escolar y levante su bra para tocarle sus perfectos pechos, sus paredes me apretaban dándome más placer del normal sintiendo que acabaría pronto, pero la haría llegar primero un par de veces antes, mi orgullo necesitaba decirle con quien disfrutaba más yo necesitaba dejarle en claro a su cuerpo que yo y solo yo la hacia desbordad de placer.

-¡AHHHHH!- el primero.

Cambie mi excitado pene por mis dedos dentro de ella, me senté a un lado, la nalguee y la jale para que quedara sentada en mis piernas con las suyas estiradas en lo que quedaba de asiento.

-Dame más pervertido-san- dijo con su suave voz, ¿cómo no desearla solo para mí con esas frases saliendo con adorable voz?

La tome de la nuca y la atraje apara violarle la boca con mi lengua, una de sus manos paseaba por mi pecho, yo pase un brazo por detrás de su cintura la levante un poco y me introduje en su vagina nuevamente, la sentí estremecerse y continúe levantándola y dejándola caer sobre mis piernas , mi otra mano acariciaba sus piernas, en un punto ella me empujo la cabeza asía atrás, le faltaba el aliento, si, justamente así la quería, la necesitaba así, no deje que siguiera respirando y la bese nueva cuenta. No pensaba lastimarla, esa no era mi intensión, solo quería que dejara de follar con otras personas. No soporte más cuando sus paredes asfixiaban mi miembro y me derrame dentro de ella, continúe moviéndola un rato más hasta que ahogo su orgasmo en mi garganta o al menos ahí sentía su lengua.

Nos llevo un rato recuperar el aliento y un poco más normalizar nuestra respiración, Hinata-san me sonreía con dulzura mientras se acomodaba la ropa de nueva cuenta, durante el camino de regreso a la ciudad quise encararla y preguntar por lo que había dicho, me negaba a creer que ella lo hiciera con alguien más pero ¿bajo que argumento? Yo no era su novio y haciendo memoria ella misma lo había dicho "No me gusta tener novio, solo me limitan a uno, si su novia no lo satisface yo podría hacerlo", el que lo hiciera con otros no me satisfacía para nada.

-Itachi-san en aquella parada esta bien- nunca la llevaba a casa, ella lo quería así y además tenía que pasar a recoger a Konan a unas cuadras de donde aquí, siempre fue así. El semáforo se puso en rojo así que pare.

-Hinata-san- dije al fin –incluso si fuera yo el que le pidiera ser su novio, ¿aún así no querría uno?

-Itachi-san no necesita dos novias.

-Yo me refería…

-Se a que se refería- suspiro –es una lastima que esto termine aquí- la mire algo confundido, Hinata-san me beso lascivamente, un beso que duro apenas unos segundos y ya me tenia encendido –todo esto fue extremadamente delicioso pervertido-san, hasta nunca- y bajo del auto.

¡Yo y mi gran bocota!