Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece

Contrato con la vida

No se puede huir del destino

Al estar fuera del auto, la chica miro bien su entorno; primero volteo a ambos lados las calles completamente vacías salvo el auto que comenzaba a andar para desaparecer después de unos segundos en una esquina lejana. Miro la casa frente a ella, esa era la mansión de los Takishima… sólo había visto ese tipo de estructuras tradicionales en libros o a la lejanía ya que gente normal, como ella, no era permitida en esos barrios tan ostentosos.

Comenzó a repasar los detalles: primero se extendía un gran muro de piedra gris, coronado con un techo de teja que sombreaba un poco la calle, que seguramente protegía un recinto descomunal y un jardín bellísimo que Hikari imaginaba existía pues podía distinguir algunas copas verdosas de árboles al otro lado del muro; la puerta de madera era gruesa y rojiza, adornada con enormes clavos en oro opaco. Todo en conjunto hacia a la muchacha sentirse tan pequeña.

Hikari comenzó a sudar frio al recordar que detrás de esa terrorífica puerta se encontraba su futuro; tragó saliva, miró a ambos lados de la calle que permanecía vacía, "Es mi oportunidad", pensó, y es que para tiempos desesperados se requieren medidas desesperadas, así que tomó la falda del kimono, la levantó casi a las rodillas y comenzó por caminar despacio, para después de unos metros encontrarse corriendo por su vida… ¡A la basura el honor!.

Pensó en irse a China… ¡No, mejor a Norteamérica! Todo mundo sabía que es la tierra de las oportunidades, así que resultaba una mejor opción. Sin embargo, las ideas de Hikari terminaron en nada cuando de repente una voz femenina hizo que se detuviera y, sin más remedio, volviera la mirada hacia la puerta: no había notado que ésta se había abierto para dejar salir a una mujer ataviada con ropa de sirvienta.

—¡Señorita!—grito lo sirvienta— La entrada es por aquí…— mencionó inocentemente la mujer pensando que la chica, al ver que no abrían la puerta, decidió buscar otra entrada —Por favor acompáñeme.

Hikari, sin más que regresar a la puerta, comenzó a pensar seriamente como es que esa chica morena y bajita no notó que estaba huyendo. Entró a la mansión y, tal como se había imaginado, lo primero que vislumbró estando dentro fue un extenso jardín japonés, con coloridos arboles de flores primaverales, pasto verdoso y que con el sonido del agua acompañado del canto de las aves, hacía que se sintiera, mirara y respirara una total paz en aquel lugar. Un pequeño puente de madera que se extendía sobre un riachuelo y por el cual caminaban las dos mujeres remataba la decoración del hermoso jardín.

Hikari miró al frente y suspiró pesadamente; nadie, ninguna mujer en su sano juicio dejaría la oportunidad de convertirse en la dueña de ese lugar, pero ella sí que estaba dispuesta a rechazar la oferta y huir de esa situación. ¿Quién querría casarse con ese chico tan desagradable y grosero? Al menos ella no.

—Señorita— dijo la joven, sacando a Hikari de sus pensamientos

— ¿Eh..? Humm… ¿sí? — Respondió rápido a fin de no parecer torpe, cosa que no logró. No se había dado cuenta que ya estaba frente a lo que quizás era el salón de reuniones de la mansión, y el corazón comenzó a latirle fuertemente.

—Llegamos a la habitación que se le asignó para que descanse antes de la reunión— dijo la sirvienta, haciendo una leve reverencia, para después subir el escalón y la tarima de madera pulida, finalizando por deslizar el panel de madera y dejar ver una habitación tenuemente iluminada por el sol.

La joven mujer no supo qué hacer por un momento, pero antes de que la sirvienta preguntara subió rápidamente a la tarima y entró a la habitación

—Gracias por su atención —Dijo dándose media vuelta y haciendo una pronunciada reverencia.

La sirvienta sonrió tiernamente para después dar otra reverencia.

—No es necesario—dijo sonriendo tiernamente—usted muy pronto será la dueña de este lugar…— levantó su rostro y se pudo ver un sonrojo acompañado de un brillo en sus ojos—y me alegra mucho que una chica como usted sea la prometida del amo…espero que sean muy felices— Hikari tuvo que disimular y procesar si es que acaso esta chica no le estaba hablando en sarcasmo —Oh, lo olvidaba— se apresuró a decir la siriventa antes de que Hikari pudiera decir algo, llevando sus manos a la boca en son de pena— En unos minutos vendrá el joven amo acompañado de su abuelo. Con su permiso, espero que su estancia sea cómoda y le deseo la mejor de las suertes señorita.

Sin más, la sirvienta cerró la puerta dejando a Hikari en la habitación sola y bastante confundida por el anuncio anterior. ¿Y eso a que venía? Una audiencia antes de la fiesta de compromiso…

Las manos le comenzaron a temblar; miró fijamente al piso para después desplomarse y, una vez ahí, su cuerpo tembló ligeramente hasta que un sonido chispeante salía de sus labios. El rostro de Hikari se iluminó: ¡Estaba riendo de felicidad! Esa era la oportunidad perfecta para que alguien le ayudara a salir de esa situación tan rara; quizás ese hombre era el que pondría en cintura a ese tipo arrogante y ella por fin seria libre.

Se movió rápidamente el centro de la habitación, alisó su kimono, arregló completamente aquellos desperfectos y se acomodo por último en el piso, manteniendo su espalda lo mas recta que podía pues tenía que lucir sensata: entre mejor impresión cause, ese anciano vería que una mujer inteligente fue arrastrada a un tonto juego.

Pasaron los minutos, nada más que los sonidos del jardín se pasearon por sus oídos. La paciencia es una virtud, lo aprendió cuando su padre tuvo la loca idea (la única que agradeció realmente) de enseñarle artes marciales y otro tipo de lucha, cosa que es muy práctica cuando se trata de resistencia física y obtención de trabajos que necesitarán de fuerza. Aún no había conocido a otra mujer con fuerza semejante a la suya.

Pasaba el tiempo., ¿Cuántos tiempo necesita una sirvienta para anunciar su estadía? y ¿Qué tan larga era la caminata entre el lugar donde estarían a donde esta ella? ¿Necesitarían usar caballos o quizás automóvil para transportarse entre la gran mansión?. Sería interesante ver tal cosa.

Hikari se encontraba tan entretenida con sus pensamientos que no noto que la puerta que se encontraba a sus espaldas se deslizaba.

—Disculpe por hacerla esperar, señorita—era la sirvienta.

Su plan para dar la primera impresión de ser una chica serena falló cuando Hikari dio un salto y lanzó una patada que casi le da al rostro del joven Kei, siendo todo el espectáculo observado por un hombre de edad madura, pelo y barba blanca espesa unos pasos atrás.

— ¿¡Señorita!—Exclamó la sirvienta, la única con una expresión en el semblante rostro además de la sorprendidísima Hikari, ya que ambos hombres parecían como si sus caras hubieran sido talladas en piedra. — ¿Q…Que hace? —

—Di...di…disculpe mi actitud— Dijo Hikari, comenzando a hacer varias reverencias muy apenada. Dio unos pasos hacia atrás para después arrodillarse— No fue mi intención atacarles.

—Es una mujer muy fuerte— Hikari alzo los ojos del suelo para ver al anciano sentarse enfrente de ella—Realmente admirable — alagó a la chica mientras que su nieto tomaba su lugar a su derecha y la sirvienta se marchaba.

—Gra…Gracias, señor—se sonrojó la joven — pero quiero que comprenda que no fue mi intención atacarles— dijo, aunque desde hacía semanas deseaba partirle la cara al tal Kei.

El hombre sonrió conforme

— Déjeme presentarme: yo soy por el momento la cabeza de la familia, después de la boda de mi nieto espero por fin cederle el puesto—hizo una pausa, Hikari lo miró intrigada — Al perder a mi hijo mayor en la guerra y que mi hija se negara a tomar la jefatura, todo recayó en Kei, de quien espero su vida sea menos difícil que la mía al pertenecer a esta familia, siendo objeto de engaños o caza fortunas, por eso decidimos incluirla a usted en este plan*.

—Pero señor, he sabido que el estatus es muy importante, ¿no sería más conveniente que se comprometiera con alguna joven adinerada?—Hikari jugó con una carta muy usual en eso de los matrimonios arreglados. Miró de reojo a su "flamante prometido" el cual parecía inmune a todo, aunque hubiera jurado que al menos por un instante (sin dejar de pensar que quizá fue su imaginación) vio un destello de desagrado en sus ojos.

—Puede que tenga razón, señorita— suspiró anciano— pero recuerde que en esta época tenemos que romper ese tipo de reglas y sobrevivir; necesitamos sacar fuerza, para asi formar un nuevo dia para la siguiente generación — a la joven se le ilumino la mirada, ese mismo pensamiento tenia ella, era su filosofía.

—Nuestra fuerza y sacrificio es necesario para que en el futuro sea maravilloso, "luchar para ser mejor" — afirmo con una voz apasionada.

—Esa es la razón por la que fue usted la seleccionada para ser la señora Takishima, — Hikari se quedó con la mandíbula floja — Es el ejemplo claro de un ciudadano patriota que desea hacer crecer al país. Al ser usted la mujer de mi nieto, será una inspiración para todos, formando una imagen positiva de la empresa con el mundo al igual que formar sueños en las personas.

Bien, Hikari no se esperaba nada de eso, en pocas palabras realmente era un compromiso por conveniencia para ambas familias no solo para sacar de la pobreza a la suya.

El hombre continuo viendo que la joven apenas si respiraba.

— Usted es una persona muy especial para el futuro, espero que realmente decida pertenecer a nuestra familia.

—No quisiera ser grosera, pero realmente deseo cancelar este matrimonio.—Tenía que decirlo ya—No es que no me alague sus palabras, solo que…es horrible que se me prive de mi libertad por el simple capricho…— No sabía de dónde venía tanta elocuencia, pero de que se iba liberar de esto lo haría — …y en mi vida he aprendido a luchar por mis principios y felicidad, superar todos los obstáculos y ser la mejor en todo aquello que hago— el joven miraba a la chica de cabello negro con extrañeza, y después de unos segundos sonrió. — y si existiera alguna manera de liberarme de este compromiso…estoy dispuesta…

El anciano parpadeo un par de veces, realmente esa chica sería un tesoro si llegara a formar parte de la familia: el emblema perfecto de crecimiento. Pasó los ojos a su nieto, quien sonreía, y como si hubieran hablado con sus mentes el señor respiro profundo

—Puede existir una solución.

Hikari sonrió, eso era lo que quería escuchar desde un inicio

—Dígame cuál es. No importa si tengo que trabajar veinte horas diarias estoy dispuesta a hacer lo que sea.

—Tendrás que vencerme…— La voz serena del joven se dejo escuchar por primera vez, Hikari abrió los ojos como platos— después del compromiso se te llevará a un internado especial que pertenece a las familias más importantes del Japón, donde se te educará en todo tipo de disciplinas. Se te evaluará cada semana por un periodo de seis meses, y la persona que lo hará seré yo personalmente; si eres capaz de superarme en una prueba en estos seis meses, el compromiso será anulado— la señorita dejo de sentir el piso debajo de sus pies

—Pero no se preocupe por su familia, al ser cancelado su compromiso continuará en marcha su ayuda económica— Intervino el señor anciano

—A…Acepto, acepto la oferta— Esto si era un regalo divino, comenzaba a escuchar cantos de ángeles e imaginando como haría perder al presumido tipo que tenia a un lado. Apostaba que solo era un niño mimado y que el destino solo le había ayudado para convertirse en el heredero legitimo, que ese cuerpo flaco y largo no tenía más que piel y huesos y que no podía cargar un peso mayor de veinte kilos.

Ella había vencido al destino. "En tu cara" pensó la joven con una sonrisa de oreja a oreja.

—Bien, me alegra poder haber hecho negocios con usted— el hombre se levantó y caminó a la puerta —Es hora de marcharnos, nos esperan para la celebración.

El Takishima más joven se levanto pesadamente, miró a la joven enfrente de él y ofreció una mano para ayudarle a levantarse.

— Yo puedo sola— afirmo la chica en un gruñido, pero al quererse incorporar noto que sus piernas estaban totalmente dormidas.

Hikari murmuro cosas inentendibles pues eso era vergonzoso, miró nuevamente al joven con desprecio. "Se volvería a burlar de esto" pensó, y estaba segura de ello. Entonces el joven se agacho en cuclillas, la miro fijamente, y sucedieron dos cosas increíbles para la joven: Primero, Kei sonrió de una manera dulce y fresca; y en segundo lugar, la tomó por la cintura presionando el obi con su brazo derecho para llevarla al hombro y cargarla como un saco, de una manera tan fácil que hacía creer que la joven no pesaba más que una pluma.

Hikari se quedó muda, a pesar de que sabía que necesitaba protestar por el trato que tenia con ella…pero aun no dejaba de pensar en esa sonrisa que vio dibujada en el rostro de ese chico grosero; sentía algo extraño, como si esa expresión fuera algo que vio años atrás.

— ¿Puedes caminar? — Kei hablo a la chica después de recorrer un gran camino entre la mansión. Ella respingó y comenzó a moverse un poco.

—Sí, ya puede bajarme — su voz era neutra, sus fuerzas le habían abandonado. Cuando estuvo de pie Hikari escucho voces lejanas y algo de música, se estaba acercando el momento de firmar la carta de su condena.

Ya no podía huir por el momento…tenía que demostrar ahora de que estaba hecha Hikari Hanazono.

Moraleja: No te burles del destino

-.-

*— Déjeme presentarme: yo soy por el momento la cabeza de la familia, después de la boda de mi nieto espero por fin cederle el puesto—hizo una pausa, Hikari lo miró intrigada — Al perder a mi hijo mayor en la guerra y que mi hija se negara a tomar la jefatura, todo recayó en Kei, de quien espero su vida sea menos difícil que la mía al pertenecer a esta familia, siendo objeto de engaños o caza fortunas, por eso decidimos incluirla a usted en este plan:

En el canon se prestó a interpretar que el padre de Kei se cambio el apellido para así continuar con el Takishima. He decidido incluir situaciones similares, inventando obviamente la muerte del hijo mayor y heredero oficial, para asi darle directamente el puesto a Kei a pesar de ser muy joven.

Notas de autora:

Hola, perdón por la larguísima espera, pero me concentre completamente en mi otra historia para terminarla (cosa que logre y agradezco aun y que las personas me apoyaran) y mi carrera la cual estoy dándole mi segundo enamoramiento.

Continuando con la historia quiero advertir que la trama tendrá algunos sproiler referente a personajes que no aparecen en el anime. (la verdad recomiendo que lean el manga vale la pena seguir con la historia de estos personajes). Y sobre la forma en que Hikari se liberara de su compromiso…Una competencia… ¿Señorita numero dos?. Quiero que a pesar der ser un universo alterno los personajes continúen actuando similar a los reales.

Nos veremos a la próxima gracias por leer esta humilde y loca historia, también agradezco a mi beta lector (Beta verdugo de cariño) Aydee, la cual me da los jalones de orejas con mis horrografias.

Agradecimientos especiales para:

HermyLuna, Izpattz, Chikaru Himemiya, chika phantom li, Midori Minares, Bher, Mia, Misstres9, Lenalee Rose, Krmen, mimietgigi.

Les agradezco sus comentarios, siempre leo todos y créanme me dan fuerza para continuar escribiendo.

Donde reside el destino