Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia me pertenece
Contrato con la vida
Donde reside el destino
"Querida Hikari:
Fue realmente sorprendente ver tu fotografía de compromiso en el periódico.
Lucias tan hermosa y feliz... Parecían una pareja muy enamorada e incluso sentí que el joven Takishima tiene un gran fervor hacia ti.
Aunque todos en la familia sepamos que es compromiso de conveniencia, de verdad ruego a Dios que pronto ustedes decidan unirse por amor como lo hice yo con tu padre.
Y hablando de él, tu papá está muy feliz por la ayuda frecuente que ha llegado a casa desde el anuncio oficial de tu boda. La casa poco a poco ha tenido sus modificaciones y ya no nos preocuparemos por las goteras en época de lluvias; incluso gracias a la ayuda económica podemos permitirnos un alimento más sobresaliente que simple arroz.
Por cierto, antes de que se me olvide te tengo una gran noticia: ¡Tú hermano Atsushi ha regresado a los estudios!
Aunque no dejó el trabajo por completo, me siento realmente orgullosa de que logre su cometido de poder comenzar con una futura carrera. Siento que poco a poco la divinidad de la buena fortuna nos sonríe, y que el destino nos está cobijando con un gran amor.
Espero que pronto puedas escribirme, ya que solo se muy poco sobre al lugar donde tomaras tus estudios antes de tu matrimonio.
Con cariño, Mamá."
La joven vio por la ventana después de leer por novena vez la carta de su madre. El lugar donde tomaría sus estudios básicos de etiqueta y artes no tenía absolutamente nada parecido a una escuela tradicional. Su residencia consistía en una casona enorme estilo occidental con una increíble vista al mar.
Se acerco a la ventana y miro el mar azul mientras escuchaba el tranquilo y a la vez espectacular romper de las olas.
Según lo que había podido escuchar, en ese lugar vivían las jóvenes adineradas que asistirían a las clases especializadas, las cuales serian en una mansión tradicional japonesa a un kilometro de ahí. Respiro profundamente...
Su habitación era enorme, casi tan grande como un almacén de una fábrica. Tenía una cama con dosel, un enorme tocador y un escritorio de roble que quedaba enfrente de un ventanal con vista al mar. Además había un armario tan grande que casi era del tamaño de la antigua y apretada habitación que compartía con su familia. Tenía también un baño con todo incluido, sobre una bañera bastante lujosa y bien ubicada. Y por último, un pequeño balcón por el cual se enredaban hermosas flores azules que parecían jugar entre las rejas de color blanco marfil.
Esa era, en efecto, la habitación para una princesa. Y el color... Bueno, era algo que ella agradecía. No era de esos colores rosas o salmones comunes entre las mujeres, el de ella era un lindo color lila que se combinaba con purpuras y violetas.
Era mucho más serio y sin tanto "dulce".
Comenzó entonces a acomodar las hojas esparcidas sobre el escritorio. Eran solo borradores para la carta que le enviaría a su familia, y una que otra carta de sus amigas. Cuando ya casi tenía terminado el orden del papeleo, sus ojos se posaron en aquel famoso periódico donde aparecía su compromiso.
Era un periódico local de Tokio y parecía ser que esta hoja de prensa no tenía nada más importante que reportar sino su lujoso y futuro matrimonio. El suceso estaba en primera plana, y ahí se encontraba la fotografía que ponía en evidencia que aquella pareja se veía feliz y enamorada. Entonces recordó con cierta amargura que fingió en ese momento cuando el fotógrafo pidió que posaran para las fotos pues ellos eran la gran noticia, y necesitaba informar a las masas de su amor tan peculiar e inspirador.
Hikari rodo los ojos. Su galante prometido (léase el sarcasmo) la tomo de la cintura y con sus grandes manos la atrajo hacia sí de una manera protectora. Esto ocasiono que por la sorpresa y el nerviosismo de no hacer nada tonto en medio de unas personas tan exigentes como son los de la alta sociedad, solo atinara a sonreír levemente; mientras en sus mejillas se formo un lindo sonrojo producto de la sorpresa.
Y así, la fotografía queda descrita de esta manera: Kei Takishima, el joven nacido para triunfar en los negocios, demuestra con un simple abrazo el amar a su frágil y hermosa prometida, haciéndola sentir protegida. Ella sonríe de forma tierna a su acto, demostrándole asimismo el sonrojo en sus mejillas y su amor felizmente al lado de su caballero.
¿Quien escribió el artículo? ¿Una cuarentona enamorada de las novelas cursis o un reportero que en algún momento de su vida se encontró inmerso en una guerra cruel y sangrienta?
Porque bueno, la cereza del pastel en ese artículo lleno de dulce es el título en letras negras y grandes, "EL FELIZ COMPROMISO DE LA CENICIENTA JAPONESA".
Ahí tenía muchos errores: Uno, no era un "feliz compromiso".
Y dos, ella no se consideraba como una Cenicienta. Odiaba esa tonta historia.
Recordaba que la primera vez que supo de ella fue unos años después de la guerra cuando unos americanos, que aparentemente de buena voluntad, habían traído de su país libros de cuentos para niños. Algunos de ellos se los leyeron, además los utilizaron para asi aprender el raro idioma del inglés.
Hikari, emocionada por aprender una nueva lengua, comenzó a leer y absorber todos los libros de cuentos, hasta que llego al de La Cenicienta. Este le despertó un gran sentido de crítica literaria y de feminismo. No concebía que esa mujer que siendo tan fuerte para limpiar una enorme casona, tuviera un sueño tan escueto como ir a un baile, y que de regalo una mujer con sus improbables poderes mágicos le ayudara. Además no termina todo ahí, no señor, la cenicienta concluye arreglándosele la vida solo con casarse con un hombre rico. ¿Qué queeeee? Como lo detestaba. Si hubiera sido ella, tendría la fortaleza y visión de crear su propia empresa de limpieza habitacional, y vaya que eso sería un buen cuento: Cenicienta siendo la reina de la limpieza con un ejército de mujeres trabajando para ella. Ganaría millones sin duda.
Metió el periódico en un cajón del escritorio entre bufidos. Prefería el libro de "La guerra y la paz", tenía más sentido para ella. Camino entonces al baño para mojarse la cara y arreglarse un poco el cabello. Era el momento después de estar encerrada en su habitación durante doce horas, que eran principalmente nocturnas.
Decidió recorrer el mundo de las jóvenes ricas y saber que tenía que aprender para librarse del presumido de su prometido. Comenzar con tácticas de guerra, ¡Si señores!
Paso a abrir su enorme armario, y busco entre sus lujosas ropas de diseñador francés, kimonos de seda y ropa de fiesta estilo princesa. Quería algo menos llamativo, pero solo encontraba ropa cara. Después de quince minutos se decidió por un traje estilo sastre de una larga falda marrón y un chaleco a juego; admitía que era bonito y sencillo y además la marca no la conocía, parecían dos "C" cruzadas, formando una X. Quizás era de alguna fábrica japonesa que dono un poco de ropa a la prometida famosa, quien sabe. *
Se coloco toda la rara ropa interior y que le costó mucho poder ajustársela donde debía. Admitía que si no hubiera hojeado esas revistas de moda que una amiga tenia entres sus curiosidades no hubiera sabido que ese armatoste era un sostén de calidad. Continúo con las medias y la blusa blanca, hasta colocarse las últimas piezas de ropa. Se miro al espejo de cuerpo entero que estaba en el armario-habitación: la falda le quedaba debajo de las rodillas. No le cubría tanto como su pantalón de trabajo pero tampoco dejaba ver más allá de su piel. Busco entre los zapatos y miro. Estaba comenzando a fastidiarse pues no veía alguno que le atrajera de sobre manera, hasta que su alivio llego al hallar unos de color negro con un tacón no muy alto.
Bien, ya parecía una señorita de alta sociedad. Podía pasar desapercibida por cualquier lugar, así que pensó que sería mucho más sencillo preguntar estrategias y conocer a aliados y enemigos. Salió de su habitación y camino por el enorme corredor; no se escuchaba ruido, solo las relajantes olas del mar. Siguió su camino hasta llegar a la terraza de la casa, donde vio por fin otra inquilina del lugar. Se encontraba en una mesita de hierro con un juego de té; parecía absorta entre los sorbos de la taza y las miradas al mar.
Hikari camino lentamente haciendo rechinar un poco la madera de la terraza, consiguiendo que la mujer girara la cabeza. Ella era sorprendentemente bella: su cabello era oscuro y cortó, la piel en su rostro era pálida y adornada por unos ojos enormes castaños. Tenía la peculiaridad de un lunar parecido a una lágrima en el ojo izquierdo.
Hikari sonrió tímidamente.
—¡Hola!— saludo, y entonces dio un par de pasos para dejar ver su rostro.
—Hola— regreso el saludo la mujer del lunar — ¿Eres nueva verdad? — le mostro con una seña una silla vacía en la mesa.
—Ven, siéntate. Mi nombre es Akira Toudou. Espero que estés cómoda—
—Sí, gracias…es un precioso lugar— Movió la cabeza en afirmación al ver que Akira le ofrecía té —Mucho gusto en conocerte Toudou, mi nombre es Hika…—
—Perdón por la interrupción, pero llámame por mi nombre—
—Bien. Akira, mi nombre es Hikari Hanazono—
La joven de cabello castaño tomaba un sorbo de su te tranquilamente, pero al momento en que pudo procesar lo que escucho lo escupió como si de una fuente se tratara.
— Tu eres… —tosió — ¿Tu eres Hikari Hanazono, la famosa cenicienta japonesa?—
A Hikari solo le brinco la ceja en señal de disgusto por el título, pero continúo sonriendo.
—Asi es, yo soy la famosa prometida de Takishima—
Akira la miro por largos minutos, sin decir o hacer ninguna señal, hasta que por fin se le ilumino la mirada.
— ¡Eres preciosa!… ¡Ese-Kei-es-un-bruto-te-ha-secuestrado-no-te-merec e!— vocifero tan atropelladamente que la chica de ojos azules no entendió una sola palabra — Es decir, que el bruto de Kei te tenga prisionera en un compromiso… ¡No te merece!— le tomo las manos— ¿Que hizo ese bastardo para que calleras en sus redes? —
Estaba escuchando bien o la señorita Akira había descubierto que era un compromiso de conveniencia y que ella no aceptaba. Sintió que realmente tendría una aliada ante la guerra venidera. Hikari respiro profundo y comenzó a relatarle su historia, de cómo literalmente su familia la vendió a ese apellido tan poderoso.
— Ese maldito bastardo…— murmuro Akira — pero existe la ventaja de que le puedas superar en esas tontas pruebas que te hará— le tomo las manos a Hikari en símbolo de apoyo.—No te preocupes Hikari-chan. Yo te ayudare en lo que sea necesario— .
—A…Akira…— la joven abrió los ojos enormemente, eso era un regalo divino— Gracias, muchísimas gracias—
Era momento de conocer la escuela para ricos.
Después de un corto viaje en carro… o mas bien pérdida de tiempo será porque la escuela quedaba a un kilometro, Hikari junto su nueva amiga Akira, entraron por el enorme portal de una casa tradicional japonesa. Era un palacio en medio del bosque, lleno de habitaciones, corredores y sirvientes.
Se tenía que admitir, esa escuela era rara, aunque le recordaba un poco a las escuelas especiales para Geishas, a no ser que… ¿Y si realmente no era una escuela para niñas ricas y se convertiría en una Geisha? La joven de cabello largo comenzó a sudar.
Bueno, sabía que la cosa no era ser prostituta, pero tampoco se veía como una muñeca de adorno.
— ¿Es extraño verdad? — Hablo Akira como si le leyera la mente a su amiga — Es una vieja mansión de una familia adinerada. La dueña de esta decidió convertirla en un lugar de enseñanza escolar al igual que de etiqueta y artes. Eso fue después de la guerra. Aun viven aquí los Karino, e incluso el hijo de la familia estudia aquí—
— Vaya, así que es una escuela mixta—
— Si, los dormitorios de los hombres están al otro lado del risco que se ve junto a la casa. Pero sabes, son muy pocas personas las que realmente estudian aquí, unas 100 quizás. Y es comprensible no todos pueden pagar una colegiatura— respondió.
Akira se detuvo en una habitación, y recorrió poco a poco el panel que fungía como puerta. Al ver en el interior, estaba una joven ataviada con un hermosa yukata amarilla, de rodillas y sosteniendo un pincel en una mano y en la otra un largo pergamino.
— Aquí estas Megumi— Akira entro en la habitación, invitando a Hikari seguirla— ¿Continuas con las prácticas de la caligrafía?—
La joven arqueo la espalda quedando en una rectitud perfecta. Su cabello castaño claro estaba pulcramente sostenido en un moño tradicional japonés. Volteo hacia las chicas y dejo ver unos expresivos y enormes ojos cafés. Escribió en el pergamino rápidamente en una caligrafía perfecta y después dejo verlo a las mujeres.
— Si, pronto tendré una evaluación… Akira ¿Quien es tu invitada? — se leyó el pergamino.
— Ella es Hikari Hanazono— presento Akira — y Hikari, ella es la talentosa Megumi Yamamoto, es experta en caligrafía tradicional y es mezzo-soprano —
Hikari parpadeo un par de veces en signo de incredulidad. —Ella dice que no le gusta hablar por miedo a estropear su voz, por esa razón siempre escribe lo que dice— agrego Akira.
—Mucho gusto Yamamoto— hizo una gran reverencia la joven de largo cabello. —Espero que podamos ser amigas—
—Claro que si, y me tomare la libertad de llamarte Hikari— Se leyó el pergamino de Megumi.
—Claro, yo te llamare Megumi— Sonrió ampliamente la joven.
Después de que la joven Megumi terminara con sus prácticas de caligrafías les informo a sus compañeras sobre una reunión con su hermano, el cual se encontraba en la sala de arte grafica. Caminaron unas cuantas salas, donde Hikari observo diferentes jóvenes practicando artes; todos preparándose para una próxima presentación ya que la entrada a clases oficialmente era en una semana más.
Llegaron a una sala más alejada, la de artes plásticas y graficas. Se abrió la puerta la cuál era de madera pulida, el aula estaba llena de caballetes con pinturas a medio terminar, estatuas de arcilla y demás objetos regados por todo el salón. Hikari entonces pudo denotar a un joven sentado en una silla mientras que trazaba rápidamente unas pinceladas en el lienzo.
Megumi camino recta y majestuosamente hasta llegar con el joven, le toco el hombro y el aludido al sentir la presión volteo con la trigueña. Ella le sonrió y después señalo con su rostro a la salida donde sus amigas se encontraban esperando. El hombre se levanto de su asiento y camino a la par de su hermana hasta quedar enfrente de las otras chicas.
—Ella es la nueva alumna Hanazono Hikari— Presento Akira.
—Mucho gusto…—la mujer dio una gran reverencia pero fue interrumpida por la voz del joven.
—No está mal— Hikari se arqueo para quedar con la espalda recta y quedo frente a él quien le tomo la barbilla y movió su rostro de un lado a otro — Eres bonita, pero a mi gusto llevas demasiada ropa — bajo su mano al primer botón de la blusa — Quiero que seas mi modelo. Ahora quítate la ropa y acuéstate en ese diván — Señalo el mueble de color rojo al otro extremo del salón.
La joven morena se quedo sin palabras ante tal invitación, pero luego sintió las manos en sus hombros y el aliento de Akira en su oreja — Hikari, salgamos un momento por favor — al decir esto Hikari da una rápida mirada a la joven Megumi, que se veía con un aura demoniaca. Luego salieron y dieron un par de pasos hasta escuchar un gran estruendo salida de la habitación.
Al entrar nuevamente al recinto, el lugar se encontraba como lo había visto la primera vez y en total calma. Megumi y su hermano se encontraban sentados en el diván pacíficamente. Las jóvenes al acercarse más descubrieron que el chico estaba totalmente dormido.
—Lo lamento— Megumi mostro su libreta
— Jun — Akira ayudo a su amiga a explicar claramente la situación del chico— tiene un problema de doble personalidad a causa de una hipnosis fallida. Y cada vez que sus emociones se descontrolan termina actuando como un pintor excéntrico y "Casanova"—
—Tenemos que noquearlo…— por lo regular con la nota alta de su canto— para que regrese a su yo real… Por favor Hikari, Jun no recuerda nada de lo que hace en ese estado, no lo odies — Los ojos de Megumi estaban acuosos y se le veía muy afligida.
Hikari miro al chico durmiente, efectivamente era el mellizo de Megumi, poseían el mismo rostro quizás la única diferencia real aparte del genero era que Jun, poseía el cabello de un castaño más oscuro que su hermana.
—No te preocupes— sonrió ampliamente — ya somos amigas—
Megumi sonrió dulcemente, cuando sintió que su hermano despertaba. — ¿Megumi? — Pregunto el muchacho aun desorientado — Debí de quedarme dormido, he estado trabajando mucho para la exposición — bostezo y luego miro a las chicas — Hola Akira y…—
— Hola, soy la nueva estudiante Hikari Hanazono, espero que podamos ser amigos — dio una leve reverencia.
—Mucho gusto Hikari —
— ¿Seguro que te encuentras bien? — pregunto Megumi a su hermano menor, el sonrió y después dio un leve bostezo.
—Mejor iré a dormir, no quiero preocuparte— dijo y se levanto del diván — Lamento ser tan grosero, pero prefiero descansar antes de que algo malo suceda —
Hikari y Akira torcieron la sonrisa ante tal declaración. Segundos después el joven salió por la puerta, Megumi dirigió una simple mirada a sus amigas salió igual para estar con su hermano.
Akira dio un sonoro suspiro, después miro a su nueva amiga.
— ¿Quieres que continúe mostrándote la escuela? —
— Claro — contesto Hikari con una gran emoción. Era alentador encontrar tantas personas amables en ese lugar, así no se sentiría sola.
Casi una hora más tarde de que las jóvenes atravesaran las aulas deshabitadas comenzaron a llegar a los jardines preparados para las actividades ecuestres. Hikari pudo ver a unos metros las grandes caballerizas y algunos hombres preparando a grandes y hermosos caballos.
— Vaya, ¡Realmente es increíble este lugar! —
Hikari hablo emocionada, a pesar de ser ridículamente enorme e incluyendo lujos innecesarios para una escuela, realmente sentía una conexión especial. Quizás no sería tan malo estar ahí.
— Me alegra…— comenzó a decir la muchacha del lunar cuando unos trotes de caballo y unos sonoros gritos se escucharon.
— ¡Akira! — un caballo con jinete trotaba a baja velocidad hasta las jóvenes. Al llegar el jinete detiene al animal dejando ver a las jóvenes el excelente espécimen de animal color castaño.— Mira, pensé que no vendrías hasta en una semana más—
El joven bajo del caballo. Akira tuvo un leve sonrojo al sentir que el joven le tomaba los hombros ante tanta devoción, realmente ese chico le extrañaba
—¡Quiero comer otra vez tus deliciosos postres!— sonrió aun mas.
Akira rodo los ojos y después le dio un gran puñetazo al joven que callo de bruces al suelo.
— ¡Eres un idiota Tadashi! — replico Akira.
Hikari sonrió ampliamente. Ese golpe con la derecha fue espectacular, y divertido.
—Agghh— se quejo el chico levantándose del suelo — ¡Si continuas con esa violencia nunca te casaras! —
Akira cruzo los brazos y luego lo fulmino con la mirada, el joven ignoro la acción y miro a la nueva chica.
— Hola— hablo efusivo — Yo soy Tadashi Karino, compañero de Akira desde infancia, fan numero uno de sus dulces y especialista en caminatas a las montañas—
El joven de cabello castaño despeinado y amistosos ojos cafés tomo las manos de la joven para un usual saludo occidental
—Mucho gusto — continúo con el balanceo de manos del saludo — Yo soy Hikari Hanazono, recién llegada a esta escuela y amante de la rectitud y el honor. —
—Genial, nos llevaremos muy bien— declaro el joven terminando el enlace de manos al sentir una aterradora presencia a su espalda. Miro aterrado y vio que se acercaban rápidamente dos figuras masculinas.
— Tadashi, te he dicho muchas veces que no salgas tan precipitadamente al montar este caballo, aun le falta más entrenamiento — Hikari miro al hombre que mencionaba ese discurso. Era un hombre alto y parecía unos años mayor que ella, cabello despeinado y oscuro, con una mirada severa y gentil al mismo tiempo en esos ojos verdes.
Pero poco a poco se le fue el encanto al ver al acompañante del hombre, su glorioso prometido, frunció el seño y decidió marchar unos pasos más cerca del brioso caballo, era mejor compañía a su opinión.
— Perdón Ryuu — Tadashi paso una mano por su nuca — No volverá a pasar —
— Eso espero, que a este caballo aun le falta control, a la mayor provocación puede asustarse — Miro a la chica de cabello negro — Y eso va para usted también señorita, no es muy conveniente que se le acerque a un animal que le considera extraña —
— Oh, disculpe — Hikari se sintió apenada — dio un paso cuando el tacón piso una piedrecilla haciendo que la joven torciera el tobillo y gritar por la impresión.
Esto ocasiono un movimiento en cadena que duro menos de un minuto: el caballo al escuchar el chillado de la mujer se asusto saltando y alzando sus patas delanteras mostrando que podría atacar a la joven que cayó al suelo, pero los dos hombres mayores corrieron para evitar una desgracia. Ryuu sujeto la rienda para apaciguar a la bestia y Kei tomo a Hikaru entre brazos para quitarla del peligro. Los observadores solo pudieron ver el final de tal acción. El encargado de las caballerizas sujetaba firmemente al caballo que poco a poco se tranquilizaba lanzando relinchidos leves. La pareja estaba a unos metros lejos. La escena era algo así: Kei sosteniendo firmemente en forma de cuna a una sorprendida pelinegra.
Hikari miro con resentimiento el estoico rostro de su prometido, era detestable que ya fueran dos veces en las que ese tipo la cargara en brazos, y ahora era mucho más frustrante ya que la cargaba como si fuera una princesa delicada
— Puede bajarme por favor — replico. "No merecía el tuteo", pensó. Para Hikari, "ese" aun era un extraño.
—¡Hikari! — gritó Akira corriendo hasta la pareja y abrazo a su amiga ya estando de pie.
— Por Dios, no seas tan descuidada. — luego dio una mirada despectiva al joven quien se mantenía callado. — Y tu bastardo insensible, mantén tus manos alejadas de mi dulce Hikari— Esa era la declaración final de la guerra.
— Akira, no hagas enfadar a Kei — intervino rápidamente Tadashi, quien mantenía una mirada tímida al joven Takishima, que a leguas se mostraba furioso desde que la dos mujeres se apartaron de él.
— Disculpa Kei, los dejaremos a solas— tomo a la chica de cabello corto y camino hasta donde Ryuu se alejaba llevando el caballo nuevamente a los establos.
— ¿Te encuentras bien? — Dijo Kei al encontrarse a solas — Noté que te flexionaste el tobillo—
La pelinegra recargo un poco de peso en el pie que se había lastimado percibiendo un dolor, pero por todos los medios trato de disimular — Me encuentro perfectamente, gracias por quitarme de ese lugar, pero si me disculpa mi nueva amiga me está mostrando el recinto —
Camino unos pasos pero se detuvo al sentir las punzadas del pie más agudos, maldijo a los tacones.
Entonces sintió nuevamente el ser cargada por su prometido. — Te llevare a casa para que te revisen — dijo el muchacho, mas como orden que una sugerencia.
— Me niego a dejar a Akira sola — bujo la joven.
— Pues desgraciadamente te informo que la dejaras sola, porque tú tienes que revisarte ese tobillo lastimado — y sin más preámbulos el joven marcho con Hikari en brazos hasta la salida de la escuela. Llegando hasta un automóvil negro, el joven deposito el cuerpo de la mujer en el asiento trasero y después se dirigió con el chofer. Hikari pudo escuchar como el mencionaba una lista de requisitos y recomendaciones al llegar a los dormitorios de mujeres. Al terminar regreso con la chica y hablo por última vez.
— Al llegar unos sirvientes te atenderán. No trates de caminar, podrías lastimarte —
Hikari rodo los ojos enfurecida por tener su orgullo hecho pedazos.
— Bien, gracias por tu ayuda — a continuación cerró la puerta, pero el joven toco el cristal de la ventana, la mujer a su pesar lo bajo un poco.
— Lo olvidaba, el primer día de clases tendrás tu primera prueba, es sobre condición física. Te recomiendo descansar. — dijo sonriendo de una forma que molesto mas a la chica. Dicho esto, se alejo del coche para que este comenzara su marcha.
Hikari apretó los puños enojada. El lugar era lindo, sus compañeros eran agradables y hasta ya tenía amigos, pero lo que le tendría en sufrimiento seria solo una insignificante cosa: ese maldito tipo con sonrisa linda.
Se golpeo al pensar eso del chico, no tenia absolutamente nada de lindo, y estaba por hecho que esa prueba la ganaría y se marcharía, aunque se le fuera la vida en ello.
-.-
"la marca no la conocía, parecían dos "C" cruzadas, formando una X. Quizás era de alguna fábrica japonesa que dono un poco de ropa a la prometida famosa, quien sabe."
Por aquellos que no reconocieron la marca es la prestigiosa compañía de diseño de Coco Channel, la misma que creó el perfume famoso Channel °5.
Notas de autora:
Hola nuevamente después de muchos meses de perderme. Quiero decirles a todos que, si, sigo viva…jejeje.
Les contare un poco de lo sucedido, no sé si lo notaron pero el texto tiene unas cuantas diferencias en la redacción y es porque mi Beta Lector (verdugo de cariño) Aydee se me fue de intercambio por este semestre y no la veré por un tiempo (ingrata sé que me extrañas). Y un buen amigo me hizo el favor de corregir mis horrores, mi cuate Emmanuel (también tengo que darle honores) que si no fuera por él no podría publicar un trabajo de calidad.
Como ven en este capítulo aparecieron todos nuestros queridos personajes principales, con roles diferentes e iguales que hemos visto en la serie original. Como en el caso de Jun que tiene unos detalles modificados y Ryuu al ser un capataz y no estudiante de escuela (de él escribiré un poco más en el futuro), también otros personajes sufrirán detalles leves pero no modificaran su escancia. Y para aquellas que esperan ver a los otros personajes que aparecen en la serie, también saldrán aquí, incluso un personaje que me encanto que solo sale en manga.
Y como es una historia romántica en este capítulo se tuvo una probadita, con nuestra pareja principal, esta vez no solo la cargo una vez sino dos, golpe al ego para mi feminista preferida y sobre todo por la "linda sonrisa de su prometido"….todas pensamos que tiene muy, muy linda sonrisa…
Cambiando de tema un poco drástico, y para estar finalizando, sé que no es muy agradable esperar meses y meses para leer algo nuevo de una buena historia. Y la verdad es penoso decirlo pero con este trabajo mi mente se traba muchísimo, las ideas no me fruyen como en otras historias de mi autoría, así que quiero pedirles que si gustan y desean pueden aportarme ideas para esta historia, una sola idea me puede ayudar a desencadenar más fácil la trama. Espero realmente su ayuda, con solo una pequeña aportación me harían feliz.
Y ahora me despido y espero que les gustara este capítulo que me hizo escribirlo muchísimas veces, agradezco sus comentarios, siempre leo todos y créanme me dan fuerza para continuar escribiendo.
Por cierto ya casi llego a las veinte comentarios eso me hizo hasta enrojecer de vergüenza por durar tanto. Les agradezco principalmente a:
hiKari, Hime-chan, marjugagu, diamantino y angel negro, Chikaru Himemiya, HermyLuna, Misstres9
Al igual aquellos que leen como anónimos y no me dejan saber que lo hacen mas que en estadística…espero que sienta felices por este capítulo nuevo.
Nos veremos, cuídense mucho.
Atte: Freya-x
La fuerza de destino
